La guerra de Occidente contra la RDA (y 3). El Plan DECO II para invadir y “liberar” Alemania Oriental

PUBLICADO ORIGINALMENTE EL 1 ENERO 2021 EN BERLIN CONFIDENCIAL
https://berlinconfidencial.com/2021/01/01/la-guerra-de-occidente-contra-la-rda-y-3-el-plan-deco-ii-para-invadir-y-liberar-alemania-oriental/


En una declaración del gobierno de EEUU de 12 de octubre de 1949, se dijo que la fundación de la RDA (República Democrática de Alemania), cinco días antes, era “ilegal”. La hipocresía amnésica de Washington le impedía recordar que unos meses antes, el 23 de mayo, se había constituido unilateralmente como Estado la República Federal de Alemania (RFA), en una clara violación de los acuerdos de Potsdam y con la autorización de EEUU.

La creación de la RDA, el 7 de octubre, fue la respuesta justa, necesaria y proporcionada a la fundación del estado separatista de Alemania Occidental. El territorio que estaba bajo control de la autoridad militar soviética esperaba que a corto o medio plazo la unificación con la otra Alemania se llevase a efecto bajo bajo criterios de estricta neutralidad política. Pero la RFA y EEUU no estaban dispuestas a permitirlo. Tenían otros planes más agresivos.


La creación de Alemania Federal fue un acto de provocación ilegítimo que iba a servir como piedra de toque de la guerra fría iniciada por Occidente y cuyo objetivo era hacer retroceder la influencia soviética en Europa. Se descartaba de ese modo una Alemania unida, a pesar de que Stalin, en la famosa nota de 1952, propuso (varias veces durante ese mismo año) la unificación alemana bajo bandera neutral, algo que era inaceptable para EEUU quien quería expandir su dominio imperialista por toda Europa.

Como se ha comentado en las dos entradas anteriores, desde el minuto uno de la creación del Estado de obreros y campesinos (RDA) la finalidad de Washington, el Reino Unido y la Alemania de Adenauer fue atacar por todos los flancos a la RDA mediante un amplio repertorio de actos injerencistas que no cesaron hasta noviembre de 1989 cuando se produjo el movimiento contrarrevolucionario que dio lugar a la apertura de la frontera estatal de Berlín (el “Muro”) y a la posterior disolución de la RDA.


El más ambicioso y arriesgado intento de Occidente para apoderarse por la fuerza de la RDA, que finalmente no se llevó a cabo gracias a la construcción de la barrera antifascista de Berlín en 1961, fue el que tuvo como objetivo “liberar” a la RDA a través del llamado Plan DECO II, orquestado en la primavera de 1955. Este episodio, decisivo para entender todas las medidas de defensa que adoptó la RDA a partir de 1961, ha sido censurado y relegado totalmente en los libros de historia de Occidente, mientras, a sensu contrario, se ha denigrado, difamado, caricaturizado y calumniado a la RDA con interminables falsedades e historias truculentas.

El canciller de la República Federal de Alemania, Konrad Adenauer, hizo unas declaraciones al periódico conservador de Koblenz, Rheinischer Merkur, el 20 de julio de 1952, donde dejaba clara la estrategia de guerra de la RFA contra la RDA. Adenauer dijo entonces: “Lo que se encuentra al este de los ríos Werra y el Elba son provincias “no redimidas” de Alemania. Por lo tanto, la tarea no es la reunificación sino la liberación. La palabra reunificación debería desaparecer puesto que ya ha traído demasiados desastres; la liberación es la consigna”.

Más que en cualquier otro estado socialista del Este europeo, la RDA se convirtió en objetivo prioritario de las potencias occidentales para ejecutar una “política de rescate” del comunismo. Occidente, en particular EEUU y Reino Unido, encomendaron a Alemania Federal la tarea de realizar operaciones desestabilizadoras contra la RDA a través de Berlín Occidental, aprovechando que había “libre tránsito de personas” hacia Berlín Este.


Como ya se mencionó en la entrada anterior, además de la organización terrorista neonazi KgU (Kampfgruppe gegen Unmenschlichkeit o Grupo de Combate contra la Inhumanidad -sic-), el Servicio Técnico de la Federación Alemana de la Juventud y la Organización Gehlen (grupos que ideológicamente se solapaban entre sí y cuyos integrantes eran antiguos nazis de la Wehrmacht, las SS y la Gestapo), Alemania Occidental utilizó la agresiva emisora norteamericana radicada en Berlín Oeste, RIAS, (Rundfunk im amerikanischen Sektor) para poner en marcha una “subversión constructiva” contra la RDA, invadiendo su espacio radioeléctrico mediante el uso masivo de propaganda anticomunista.

Las entonces estaciones de radio anticomunistas creadas por la CIA en Europa occidental, como la RIAS o Radio Free Europe/Radio Liberty, constituían potentes herramientas de manipulación y propaganda para llamar a la rebelión de los ciudadanos en los países del Este socialista. Después del fracaso temporal de esta política, el 17 de junio de 1953, con el fallido intento de golpe contrarrevolucionario en la RDA, se consideró cada vez más la opción de utilizar la “liberación del exterior” y, por lo tanto, recurrir a las fuerzas armadas de la República Federal de Alemania para “recuperar” la RDA.


Los antecedentes directos de la Operación DECO II se encuentran en el Acuerdo de Garantía celebrado el 29 de septiembre de 1954 en Londres entre los Gobiernos de los Estados Unidos de América y la República Federal de Alemania, en virtud del cual EEUU se comprometía a cooperar en una operación de largo alcance con el objetivo exclusivo de reunificar Alemania, mediante el inicio de acciones militares contra el territorio de la RDA.
Un documento fechado en 1955, en posesión del Ministerio para la Seguridad del Estado (MfS, la satanizada “Stasi”) de la RDA, a través de una fuente denominada “Kohle”, fue obtenido en el mismo año. “Kohle” tenía conexiones con una empleada que trabajaba en la oficina del General ex nazi Hans Speidel, que también se menciona en la lista de distribución del documento DECO.

Recordemos, antes de entrar en materia, el historial de Speidel, un criminal de guerra de Hitler que fue integrado, como tantos otros nazis, en las estructuras militares de la RFA y en la propia OTAN. Speidel, durante el III Reich, fue jefe de gabinete del mariscal Erwin Rommel, además de un fascista y nacionalista convencido. Las biografías blanqueadoras sobre Speidel nos dicen que conspiró para atentar contra Hitler (pero extrañamente no fue ejecutado por el dictador) y, supuestamente, no era partidario de las leyes raciales, además de ser encarcelado por la Gestapo. Este expediente “amable” sobre Speidel no se corresponde con la realidad.

Speidel participó activamente en la maquinaria de guerra de exterminio del III Reich, tanto en la invasión de Francia de 1940 como en el Frente Oriental, donde desempeñó el cargo de Jefe de Estado Mayor del 5º Cuerpo del Ejército y Jefe de Estado Mayor del 8º Ejército en 1943, siendo ascendido a general. En el Frente Oriental (Unión Soviética), aunque también en Francia, es donde se produjeron las mayores atrocidades contra civiles en la II Guerra Mundial por parte del Ejército nazi.


Durante la posguerra, al igual que otros criminales de guerra que eran generales de alto rango de Hitler, como Adolf Heusinger o Erich Von Mannstein, Speidel fue llamado para desempeñar un papel clave como fundador del nuevo ejército alemán (el Bundeswehr), así como en el rearme de la RFA  e integración alemana en la OTAN.

Speidel fue uno de los autores del memorándum Himmerod que abordó el tema del rearme (Wiederbewaffnung) de la RFA después de la Segunda Guerra Mundial.  Como importante asesor militar del gobierno federal de Konrad Adenauer, Speidel fue ascendido a general de cuatro estrellas (el primero en ser galardonado con este rango, junto con Adolf Heusinger).
 
LOS PREPARATIVOS DE LA INVASIÓN DE LA RDA: UN CRIMINAL DE GUERRA LLAMADO ADOLF HEUSINGER 

Pero volvamos a la guerra “caliente” contra la RDA. En el año 1956, la inteligencia de la RDA a través de su servicio exterior, el HVA (Hauptverwaltung Aufklärung) descubrió la línea de comunicaciones BASA, una red telefónica que conectaba todas las estaciones de ferrocarril de la RDA y cuya autoría había que buscarla, obviamente, en los servicios secretos de Occidente.

La red BASA estaba compuesta por circuitos de línea, relojes, luces intermitentes, interruptores, conmutadores y otros dispositivos para ser utilizados en caso de llamadas de emergencia. Todas estos actos de sabotaje fueron conservados por los conspiradores, algo que fue verificado con fotos auténticas hechas por ellos mismos. Con la línea BASA se pretendía organizar más eficazmente, en el día X, el Plan DECO II y provocar disrupciones y caos de acuerdo con dicho plan.


El 22 de abril de 1956, los soviéticos hicieron otro descubrimiento espectacular que demostró que la invasión de la RDA estaba en una fase avanzada. Se halló un túnel subterráneo de 300 metros de largo que conducía directamente desde una estación de radio del ejército estadounidense en Berlin Oeste-Rudow, por debajo de lo que era la frontera de la RDA, hasta Alt-Glienicke. El túnel, situado a cinco metros bajo tierra, estaba hecho con un aislamiento especial y paredes de hormigón armado de casi 2 metros de espesor y había sido recubierto con más de 160 pares de cables de comunicaciones.


Esta compleja red de comunicaciones debía ser monitoreada por el servicio secreto estadounidense y, en caso de ser descubiertos, dichas comunicaciones deberían ser interrumpidas con instrucciones incorrectas. Las expectativas de guerra de los fascistas Allen Dulles (Director de la CIA) y Konrad Adenauer (canciller de la RFA), fueron frustradas y ridiculizadas en la escena internacional. Como dice el Washington Post, “los americanos tenían un túnel  pero los soviéticos un topo”. Ese topo no fue otro que el gran espía inglés recientemente fallecido, George Blake, quien hizo un trabajo excepcional para el servicio secreto de la Unión Soviética, elKGB (Comité para la Seguridad del Estado).

El descubrimiento del túnel berlinés por los soviéticos no fue un acto de espionaje enmarcado dentro de la pugna entre dos contendientes antagónicos en la mal llamada “guerra fría”, como pretende distorsionar la historiografía occidental, sino que se trató del más grave caso de agresión imperialista contra la soberanía de un país ocurrido en Europa desde el final de la II Guerra Mundial. Dicho hallazgo no detuvo los planes de Occidente para atacar a la RDA. De 1959 a 1961, con el Plan DECO II listo para ser ejecutado contra la RDA, el Bundeswehr (ejército de la RFA) fue reforzado con más de 40.000 hombres y proporcionó el contingente principal de las fuerzas terrestres en el área del comando central para Europa de la OTAN.


Militares de la RFA ocuparon posiciones de liderazgo en los puestos de mando de la Alianza Atlántica, mientras la República Federal de Alemania exigía cada vez más enfáticamente armamento atómico para el Bundeswehr. En agosto de 1960, los jefes militares de las Fuerzas Armadas de la República Federal de Alemania publicaron un memorándum en el que se decía: “el Bundeswehr no puede renunciar ni al servicio militar obligatorio general, ni a la adhesión a la OTAN, ni a poseer armamento nuclear”.

En la primavera de 1961, estas fuerzas estaban cada vez más decididas a prepararse para la guerra contra la RDA. El ex General de Hitler e Inspector General (el más alto rango) de las Fuerzas Armadas de Alemania Federal y Presidente del Comité Militar de la OTAN, Adolf Heusinger, incluso planteó la demanda provocativa de estacionar misiles nucleares en la frontera con la RDA.

Vamos a detenernos, brevemente, en torno al perfil criminal del ideólogo (o uno de ellos) del Plan DECO II, Heusinger. Este alto mando militar con Hitler y luego con el canciller Konrad Adenauer, en la RFA, fue uno de los generales del III Reich que bajo las órdenes directas de Hitler coordinó la lucha contra los partisanos en la II Guerra Mundial. Estuvo destinado en el departamento de operaciones del Estado Mayor desde 1937 y era responsable, al igual que Reinhard Gehlen, luego director del Servicio federal de inteligencia de la RFA (BND), de la gestión estratégica y operativa de las unidades del ejército nazi contra la Unión Soviética.

La planificación operativa de Heusinger y los hallazgos de Gehlen sirvieron a las unidades de combate del carnicero genocida de las SS, Erich von dem Bach-Zelewski, para rodear áreas enteras de territorio soviético “infestadas” de lo que llamaban los nazis “bandidos” (partisanos) y se registraron en listas los lugares que se consideraban “sujetos a las pandillas” o que estaban en mora con la entrega forzosa de productos agrícolas a los ocupantes alemanes. Luego vino el “peinado”: casas enteras fueron destruidas y la mayoría de los residentes locales fueron asesinados.

Las directrices genocidas de Heusinger sirvieron para perpetrar masacres en las localidades francesas de Tulle y Oradur Sur Glane, en junio de 1944, donde el criminal nazi rehabilitado por la RFA, el general Heinz Lammerding, y sus unidades de la División Panzer de las SS, Das Reich, de la Wehrmacht, llevaron a cabo el asesinato de prácticamente toda la población civil de Oradur (642 personas, sobrevivieron seis), después de ser encerrados en la iglesia del pueblo; mientras que en Tulle, Lammerding y sus sicarios nazis asesinaron a sangre fría a 117 civiles y otros tantos fueron deportados a campos de concentración, donde fueron asesinados.

En diciembre de 1961, la Unión Soviética exigió sin éxito la extradición de Heusinger de los Estados Unidos por crímenes de guerra en la Segunda Guerra Mundial. Al contrario, en agosto de 1963, Adolf Heusinger recibió la Gran Cruz al Mérito con Estrella y Cinta al hombro de la Orden del Mérito de la República Federal de Alemania. Por su parte, el gobierno alemán federal protegió al asesino masivo Lammerding y se negó repetidamente a extraditarlo a Francia, país que había exigido su entrega para ser juzgado por las masacres de las localidades francesas de Tulle y Oradur Sur Glane.


Al mismo tiempo que la amenaza imperialista se cernía sobre la RDA, el gobierno de la RFA intensificó la guerra económica contra Berlín Este cancelando todo acuerdo comercial que existiese con el país socialista a finales de 1960.  De esta manera, la economía de la RDA debía verse debilitada para avivar las dificultades de suministro y, en última instancia, provocar la insatisfacción y rebelión de la población. Esta estrategia criminal de bloqueo económico para asfixiar a la RDA fue el principal motivo de la fuerte emigración de ciudadanos de la RDA  a la RFA desde 1949 a 1961.
En el verano de 1961, se llevaron a cabo nuevamente maniobras de la OTAN cerca de la frontera con la RDA. Dichos ejercicios tenían como objetivo ensayar una guerra limitada contra la RDA y otros estados socialistas.  En los primeros días de agosto de 1961, los militares de la RFA iniciaron los últimos preparativos militares para la agresión contra la RDA.


A principios de agosto, el entonces Ministro de Defensa Federal, el ultraderechistaFranz Josef Strauss, del partido CSU, durante una visita a EEUU, dijo al presidenteJohn F. Kennedy y a los funcionarios del Departamento de Defensa de los Estados Unidos que un “levantamiento popular” era inminente en la RDA.

El gobierno de la RFA quería aprovechar esta oportunidad para conquistar la RDA en el curso de una “acción militar” para resolver un “conflicto interno alemán”. En apoyo de este plan, las tropas de la OTAN estacionadas en Europa fueron puestas en alerta.  El comandante de las Fuerzas Terrestres de la OTAN en Europa Central, el ex general de Hitler Hans Speidel, realizó un recorrido por la frontera estatal de la RDA para supervisar la invasión.


La preparación militar para la guerra fue acompañada por una ola de embestidas propagandísticas contra la RDA, de tal forma que los ciudadanos de la RFA creyesen que la mayoría de la gente de la RDA estaba en contra del socialismo y que sería un requisito “humanitario” eliminar el poder de los trabajadores y campesinos
El objetivo de la Operación DECO II, como se ha dicho al comienzo, era proceder a la “liberación” (eufemismo utilizado en la RFA) de la zona de ocupación soviética y reunificar Alemania invadiendo militarmente la RDA, desde Alemania Central hasta la línea Oder-Neisse (es decir, hasta la línea que marcaba la frontera entre Alemania Oriental y Polonia) y preveía una intervención relámpago conjunta entre unidades militares terrestres, aéreas y marítimas, así como unidades de propaganda que se identificarían antes del comienzo de las operaciones militares en Berlín Oriental y puntos estratégicamente importantes de la Zona Soviética.


De los documentos sobre el Plan DECO II que obraban en poder del Ministerio para la Seguridad del Estado de la RDA se pueden observar al detalle todos los preparativos de la invasión y anexión de la RDA, como se puede ver en los ocho documentos de la imagen siguiente, rubricados con un Geheime Bundessache (Asunto Federal secreto). La firma del Plan corresponde a Adolf Heusinger(señalado con una flecha roja), a fecha de 2 de marzo de 1955:

Por ejemplo, en el punto clave “E”, unidades de EEUU y la RFA, desplegadas en Berlín Oriental ocuparían por la fuerza, es decir, de forma violenta, todos los puestos de servicio y de mando militar soviéticos, así como emisoras de telégrafos, estaciones de ferrocarril estatales y transporte urbano, estaciones de radio, medios de comunicación, depósitos de suministros estatales, instalaciones industriales y portuarias, carreteras principales y puntos de control fronterizo.


En el momento señalado como clave “E”, Berlín Oriental debería ser ocupada por grandes destacamentos aerotransportados, cuya tarea sería luchar contra todas las acciones enemigas emergentes, uniéndose a las compañías que se estarían trasladando desde los sectores occidentales a Berlín Oriental.


Después de ocupar las instituciones de radiodifusión y prensa por unidades de propaganda de Occidente, la población de la zona de ocupación soviética debería ser informada inmediatamente del inicio de la operación DECO II y aquélla debería solicitar un pase para recibir cualquier tipo de ayuda además de abstenerse de efectuar contramedidas (resistencia) contra los ocupantes, permitiendo que los invasores se hicieran con las empresas estatales para proceder a “depurar” políticamente a los responsables de las mismas.


Asímismo, se exigiría a los miembros del Ejército de la Unión Soviética, la policía y otras instituciones de seguridad de la RDA que estuvieran en posesión de armamento para que renunciasen a toda resistencia, depusieran las armas y permaneciesen en sus cuarteles o alojamientos hasta la llegada de las fuerzas armadas de la República Federal de Alemania.


Las unidades aerotransportadas se desplegarían al oeste de Berlín ocupando Potsdam (RDA) y las instalaciones del aeropuerto de Werder, estableciendo conexión con las tropas señaladas con la clave AK II en la ciudad de Berlín y avanzarían desde el noroeste hacia el sureste.


Pero, sin duda, una de las partes más siniestras del plan DECO II era la de llevar a cabo asesinatos selectivos previos en la RDA por parte de equipos especiales de EEUU y la OTAN. Este plan de ataque meticuloso se había basado en una recomendación de la OTAN publicada en el libro “General Military Review” (octubre de 1957, página 339), escrita por el capitán canadiense Donald Jones Goodspeed:

“Se pueden distinguir tres fases en este proceso: la fase preparatoria desde el primer complot hasta las primeras acciones militares, luego la fase del ataque…y finalmente la fase de consolidación. La fase preparatoria es sin duda la más peligrosa y también la más difícil. Apenas conoce reglas estrictas, pero tiene algunas reglas comunes. En esta fase se llevan a cabo varios asesinatos contra personalidades “obstructivas” que deben deben ser eliminadas. Este ataque tiene como objetivo provocar una desorganización total en el enemigo en el menor tiempo posible. Para ello las primeras dos horas son cruciales”.

Algunas de las medidas políticas a implementar con el Plan Deco II, y que figuraban en varios informes secretos que databan de 1953 (coincidiendo con el “putsch” o intento de golpe de Estado en la RDA, de junio de ese año), especificaban la absorción de sectores claves como la agricultura, en concreto, se debería ejecutar la disolución de todas las cooperativas socialistas de producción agrícola para ser devueltas a sus antiguos propietarios nazis. La frase literal decía “lo antes posible”.

Igualmente, en los planes del día después de la invasión de la RDA, se establecía la elaboración de un procedimiento para la “transferencia de la industria estatal a la propiedad privada”, la aniquilación total de la educación popular de la RDA y la abolición del sistema de seguridad social del Estado socialista.

El entonces canciller de la RFA, Konrad Adenauer, ya había declarado el 1 de julio de 1953 con renovado optimismo, tras el fiasco del golpe contrarrevolucionario del mes anterior en la RDA:  “Nuestros planes para el día después de la reunificación se han completado. Los comités de trabajo especiales han preparado medidas de emergencia para el día de la reunificación “.

En definitiva, con el Plan Deco II, o invasión del día X, se pretendía llevar a la RDA a la restauración plena del capitalismo liquidando, mediante una invasión armada, todas sus estructuras políticas, militares y económicas (exactamente el mismo plan que se introdujo tras la anexión de la RDA en 1990, pero en este último caso utilizando la (contra)”revolución pacífica”).


Aunque el gobierno de la RDA, en alianza con la Unión Soviética y otros países socialistas, hizo todo lo posible para tender puentes de coexistencia pacífica con el gobierno de la República Federal de Alemania, quedaba claro que la voluntad de Bonn (y Washington) era no aceptar esas reglas de juego sino lanzar sus propios planes de guerra para anexionar la RDA.


LA REACCIÓN CRUCIAL DE LA RDA

El descubrimiento del Plan DECO II, la línea de comunicaciones BASA y el túnel en Berlín fueron la prueba innegable de que Occidente estaba dispuesta a usar la fuerza militar para anexionar el territorio de la RDA a la RFA, lo que forzó a las autoridades de la RDA a frenar el agresivo expansionismo y rearme de Alemania Occidental con la construcción de una barrera protectora antifascista en Berlín, el 13 de agosto de 1961.


Previamente a la construcción del “muro” antifascista, tuvo lugar en Moscú, del 3 al 5 de agosto de 1961, una reunión de los Primeros Secretarios de los partidos comunistas y obreros de los países del Tratado de Varsovia.  En él, se discutieron y determinaron las medidas necesarias para garantizar una paz que estaba siendo amenazada por las potencias imperialistas de Occidente.


Los países socialistas decidieron que la RDA debería crear en Berlín Este una barrera de protección que sirviera de frontera estatal con Berlín Occidental como medida de precaución necesaria para evitar efectivamente los disturbios contra los países de la comunidad socialista, frenando, de este modo, drásticamente, a los agitadores provenientes de Berlín Oeste, tal y como había ocurrido en junio de 1953. En último término, la barrera de Berlín iba a servir de advertencia a Alemania Federal, EEUU y al resto los países de la OTAN para que desistieran de sus planes criminales belicistas.

De acuerdo con las reuniones celebradas en Moscú, la Cámara del Pueblo de la RDA (Volkskammer) encargó al Consejo de Ministros, el 11 de agosto de 1961, que preparara e implementara urgentemente todas las medidas necesarias para asegurar una frontera estatal con Berlín Oeste.  Por orden del Consejo de Ministros, en la noche del 12 al 13 de agosto de 1961, unidades del Ejército Nacional del Pueblo (NVA), la Policía del Pueblo (Volkspolizei) y Grupos de Combate de la Clase Trabajadora (Kampfgruppen der Arbeitklasse) fueron puestos en estado de alerta.

En las primeras horas del día 13 de agosto de 1961, trabajadores de la RDA sellaron la frontera estatal que había estado previamente abierta con Berlín Occidental desde 1945. Cuando salió el sol sobre Berlín en la mañana del 13 de agosto, las medidas de seguridad se completaron sustancialmente con éxito. Esta excepcional medida preventiva evitó, con total seguridad, una guerra-agresión que era inminente de Alemania Federal y la OTAN contra la RDA.


La construcción del muro defensivo antifascista, que tuvo lugar a un ritmo acelerado gracias a que cobró especial importancia la disciplina de los Grupos de Combate de la clase trabajadora, sorprendió por completo a las potencias occidentales, al gobierno de la RFA y al Senado de Berlín Occidental.  El día después en la capital de la RDA la vida continuó a un ritmo normal, como siempre había sucedido.


Con el cierre de la frontera no sólo no ocurrieron las esperadas protestas y disturbios de ciudadanos alemanes orientales que ansiaba Occidente, sino que la mayoría de las masas trabajadoras de la RDA, y en particular las de Berlín Oriental, dieron la bienvenida a la Barrera Protectora Antifascista (denominada así por el dirigente del Partido Socialista Unificado, SED, Horst Sindermann, quien era entonces jefe del Departamento de agitación y propaganda). El, pueblo alemán oriental, en definitiva,  apoyó las medidas de seguridad ordenadas por el gobierno de Walter Ulbricht.
La bomba de relojería que estaba dispuesta a activar la RFA con el infame Plan DECO II había sido contenida.  El peligro inmediato de la guerra, que habría convertido a Alemania en un infierno dieciséis años después del final de la Segunda Guerra Mundial, fue evitado por la prudencia de la RDA al construir una barrera defensiva Antifascista. La política de hacer “retroceder el comunismo” había fracasado y la RDA se convirtió en el garante de la Paz en Europa.

Al asegurar las fronteras estatales frente al agresivo neohitlerianismo de la RFA, se evitaba una nada despreciable amenaza de guerra nuclear y el partido SED y el liderazgo estatal de la RDA impidieron, igualmente, con éxito, la ocupación militar de la RDA por las fuerzas imperialistas. A pesar de todos los obstáculos externos (sanciones, embargos, intentos de actos criminales en la frontera de Berlín…), la RDA logró excelentes resultados en la construcción del socialismo.


Si bien la decisión de construir la Barrera Antifascista de Berlín fue fundamentalmente a causa de los planes militares de la OTAN de invadir la RDA y la sistemática campaña de agresiones de Occidente contra la RDA, no hay que olvidar que los motivos económicos fueron otro factor de importancia capital (contrabando y mercado negro) que influyeron también en su construcción.


La propaganda miserable de Occidente de que el “Muro” se hizo para “evitar la huida de ciudadanos de la RDA” es una de las mayores fábulas de la historia que sigue perviviendo con fuerza hasta el día de hoy. El ex funcionario del Departamento de Estado, Willliam Blum lo describe muy bien en su libro Killing Hope: “antes de que el Muro se edificase miles de alemanes orientales se desplazaban cada día a la parte Oeste de Berlín a trabajar y luego regresaban a Berlín Este por la tarde. Así que se puede decir que esos ciudadanos no estaban precisamente coaccionados para retornar al Este en contra de su voluntad”
 
EPÍLOGO. LA PROPAGANDA DE LA “HUÍDA” DE CIUDADANOS DE LA RDA A LA RFA…¿Y A LA INVERSA?

Aunque sería merecedor de otra entrada y se aleja un poco de lo que es el objeto de la presente, voy a hacer una reseña de la tan repetida “ad nauseam” “fuga” (con o sin “Muro”) de ciudadanos de la RDA a la RFA, deconstruyendo las mentiras y la desinformación que ha circulado durante décadas sobre este “vidrioso” asunto.


Hubo miles de personas que emigraron (o huyeron según la propaganda occidental) desde la RDA a la RFA a través de Berlín Occidental, antes de que la RDA reforzase las fronteras (no sólo el “Muro”), debido a muchos factores que no caben en esta breve nota final. El motivo fundamental de esa emigración hacia el Oeste, y, en la práctica, diría que casi el único, fueron causas de origen económico. Señalo, resumidamente, algunas de ellas:

La RDA tenía un menor tejido industrial que la RFA, debido a que la potencia ocupante norteamericana, tras el fin de la II Guerra Mundial, trasladó (o robó, según se mire) al sector occidental las fábricas más importantes de la Alemania nazi que se encontraban en el sector soviético, antes de que se hiciera efectiva la presencia de tropas del Ejército Rojo en la zona oriental.

Por otro lado, la RDA tuvo que hacer frente al pago de las reparaciones de la II Guerra Mundial a la Unión Soviética (las más altas que un país tuvo que costear tras el final de la contienda bélica), lo que debilitó la economía del naciente Estado socialista.

La RDA sufrió, desde su constitución como Estado, una serie continuada de campañas de embargos internacionales y sabotajes terroristas en el interior contra su sector productivo (ya indicados en entradas anteriores) por parte de grupos criminales de Berlín Occidental, creados, entrenados y financiados por los servicios secretos de EEUU, Reino Unido y la RFA, los cuales intentaron (y a veces consiguieron) provocar disrupciones en la economía de la RDA.

Las agresivas campañas de propaganda desde los medios de la RFA (emisora RIAS de Berlín Oeste), que instaban a los ciudadanos de la RDA a abandonar el país hacia la RFA mediante promesas de un futuro mejor a todos los niveles, incluido el económico.
 
En su publicación “13 de agosto de 1961. El Muro de Berlín”, Jürgen Rühle y Gunter Holzweissig dieron unas cifras de casi un millón y medio de alemanes orientales que abandonaron la RDA para irse a vivir a Alemania Federal, mientras que Klaus-Dieter Baumgarten (viceministro de Defensa de la RDA y jefe de las tropas fronterizas de 1979 a 1990) afirma que: “de 1961 a 1989, aproximadamente 100.000 personas intentaron cruzar la frontera ilegalmente hacia Berlín Oeste”.

Hay que incidir una vez más en ello. El cruce de Berlín Este a través de la frontera militarizada (“Muro”) con la RFA estaba prohibido. Era ilegal. A pesar de la narrativa fantasiosa de Occidente sobre la “heroicización” de los que pretendían “saltar el Muro”, los motivos de los violadores de la frontera eran muy variables y entre esos infractores se encontraban bastantes criminales que querían evadir la persecución por parte del poder judicial de la RDA. Es más, en los primeros años de vigilancia fronteriza el uso de armas de fuego fue extremadamente raro. Las cifras utilizadas por distintos autores suelen referirse a fuentes locales, rumores o incluso información muy dudosa.


Respecto de los “disparos en la frontera” de Berlín Este (otro capítulo aparte), la falsedad histórica occidental consiste en decir que las tropas fronterizas (Grenztruppen) de la RDA disparaban “a matar”, lo cual es mentira (tenían un protocolo estricto y realizaban advertencias previas). Ya desmontaré en su día esta otra fábrica de mentiras.
Pero…¿qué ocurrió a la inversa, es decir, la inmigración desde la RFA a la RDA?  En el libro Las fronteras de la RDA, el profesor Wilfried Hanisch, se señala que desde 1957 a 1959 retornaron a la RDA cerca de 150.000 personas que habían “huido” a la RFA. De 1945 a 1989, se dan cifras de casi un total de 1.000.000 de personas que emigraron desde la RFA a la RDA (500.000 retornados descontentos con la RFA).

Según la RFA, 435.000 de sus ciudadanos “huyeron” a la RDA solo entre 1950 y 1968. Según la información de la RDA, hubo incluso 650.000. Es decir, ya con el “odiado Muro” edificado, miles de ciudadanos de la RFA (y probablemente emigrados de la RDA decepcionados con el “paraíso” occidental) emigraron a la “prisión” de la RDA…
En general, la RDA pudo hacer frente a esos 1,5 millones de emigrantes de la RDA en el período de 40 años que duró la existencia del país ya que, por ejemplo, en los años 50, ciudadanos de la RFA fueron reclutados laboralmente en la RDA (buscaban trabajo estable en la Alemania socialista), mientras que en la RFA, a pesar del “período del milagro económico” (un “milagro”-robo construido exclusivamente con millones de dólares del Plan Marshall) de los años 50, ya se habían publicado los primeros desempleados en gran número.


La conclusión es nítida y no admite discusión. Solo alrededor de 1,5 millones de ciudadanos de la RDA realmente emigraron. Eso es menos del 10% de la población de la RDA en los 40 años de la RDA, en su conjunto. Incluso después de la construcción del “Muro”, la mayoría de los emigrantes de la RDA lo hicieron legalmente para establecerse en la RFA.

La emigración entre la RFA y la RDA no fue, por tanto, una calle de un solo sentido, ya que los ideólogos del anticomunismo y la Guerra Fría de Occidente quieren canalizar unilateralmente un discurso hegemónico, abiertamente manipulador. Hubo un movimiento de inmigración o de refugiados en ambas direcciones RDA-RFA. Incluso si el movimiento fue algo más fuerte desde la RDA, no puede haber absolutamente ninguna posibilidad de una “huida unilateral” de la población de la RDA hacia la RFA a pesar del demonizado “Muro”. Esto último es, simplemente, propaganda tendenciosa.


El mito difundido incesantemente por la socialdemocracia, la derecha y ultraderecha de Occidente de que la RDA era una “cárcel” (sobre todo tras la construcción del “Muro”) se puede calificar de basura indecente, teniendo en cuenta que una gran mayoría de ciudadanos de la RDA, décadas después, siguen opinando lo contrario: el sistema político-social de la RDA era mucho mejor que lo que hoy “disfrutan” en la Alemania “unificada”, tanto en materia de justicia social, como en educación, estabilidad laboral, sanidad y seguridad ciudadana.


Por mucho que en Occidente hayan celebrado la “caída del Muro de Berlín” y la disolución de la RDA como un “hito histórico”, el ejemplo global de la RDA y su defensa de protección antifascista de 1961, que evitó una segura tercera guerra mundial, será para siempre ejemplar e imperecedero
 
FUENTES:
William Blum, Killing Hope, Capítulo 9 (inglés)
https://sascha313.wordpress.com/2019/11/05/an-einem-tag-im-september-geheime-planungen-fuer-den-tag-x/
https://dietrommlerarchiv.wordpress.com/2015/08/04/die-massnahmen-der-ddr-am-13-august-1961/
Terrorismo contra la RDA: Ernst Benda y el Grupo de Combate contra la Inhumanidad
https://antilobby.wordpress.com/ostdeutschland/gleichnisse/unrechsstaat-ddr/der-rechtsstaat-brd/terrorismus-gegen-die-ddr/
Unter feuer. Die Konterrevolutionen in DDR (Erich Buchholz, Klaus Eichner, Klaus Hesse, Kurt Gossweiler, Dieter Itzerott, Hermann Jacobs, Heinz Kessler, Herrmann Leihkauf, Michael Opperskalski). Hannover 2009. Publicado por “Asociación para la promoción del periodismo democrático” (solo en alemán)
Der kalte Krieg gegen die DDR von seinen Anfängen bis 1961 (La Guerra Fría contra la RDA desde sus inicios hasta 1961). Hans Teller, Akademie Verlag, Berlin, 1979 (solo en alemán)
Die Grenzen der DDR, Geschichte, Fakten, Hintergründe (Las fronteras de la RDA, Historia, hechos, antecedentes, -solo en alemán-). Klaus Dieter Baumgarten, Peter Freitag y otros. ED. Das Neue Berlin, 448 pags. 2004
Headquarters Germany. Die USA-Geheimdienste in Deutschland de Klaus Eichner, Andreas Dobbert; Verlag: Berlin : Ed. Ost,, 2008, 382 pags.
Tod an der Grenze – ein tragisches Kapitel deutscher Geschichte, Horst Liebig – IMAFF™-Taikunedo® Publishing Company Amsterdam, 2017;582 páginas
Unbequeme Zeitzeugen – Eichner, Klaus (Colaborador), Grimmer, Reinhard (Editor); Berlín: Verl. Am Park, 2014; 485 págs.
https://www.washingtonpost.com/outlook/in-cold-war-berlin-the-americans-had-a-tunnel-but-the-soviets-had-a-mole/2019/11/08/d7fa0328-b714-11e9-a091-6a96e67d9cce_story.html

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