Aznar es un criminal de guerra y debe ser juzgado

LUIS GONZALO SEGURA

8 JULIO, 2016

 

El cerco se estrecha a medida que aumenta la presión sobre Tony Blair por la publicación del Informe Chilcot. Una investigación que desnuda a nuestro país situándonos de nuevo en el anacronismo. Si es cierto que Aznar está cada vez más señalado, ello no se debe a la existencia de medios de comunicación libres, un nivel aceptable de estado de derecho o una saludable atmósfera democrática. El motivo es que otros han hecho lo que deberíamos haber hecho nosotros.

Invitaba estos días pasados Gary Lineker, antiguo futbolista de lengua más afilada que su voracidad goleadora, a que los defraudadores acudieran a España porque encontrarían un paraíso. El edén hay que extenderlo a los crímenes franquistas y bélicos, a los GAL, al saqueo del país y a tantos otros delitos que quedan impunes. Somos lo que votamos y votamos delincuencia e impunidad. En España hay más cloacas que en todas las películas de Torrente.

El que fuera primer ministro cada día tiene menos escapatorias y su respiración es más ahogada. Los medios de comunicación no pueden oxigenar las acusaciones, desvirtuarlas como hacen aquí, y la defensa ya no es efectiva ni inteligente, es desesperada. Blair, uno de los tres criminales que se fotografiaron orgullosos en las Azores, se queda sin salidas. Y eso afecta a José Mari por aquello de lo poco favorecedor que resulta que uno de los tres amigos termine con un pijama de rayas, literal o figurado. Aznar aspiraba con aquella fotografía a pasar a la posteridad y a vampirizar parte del poderío e imperialismo de británicos y norteamericanos. Sin embargo, ha terminado por ser devorado por la criminalidad. Aznar, efectivamente, se encuentra al mismo nivel que Blair y Bush. Los tres son criminales de guerra y, ahora, esa fotografía no es para exponerla orgulloso en el salón de casa. No es un yo estuve allí, es un no los conozco de nada, yo no quería… Si pudieran, eliminarían el selfie de aquella loca escapadaes tarde.

La estrategia para defenderse en España, grotesca e inadmisible en otras tierras más democráticas y común en Torrentolandia, es circunscribir la guerra a la invasión y, por tanto, si España no participó en la invasión, no lo hizo en la guerra. El problema es que si acotamos la definición de guerra de esta forma tan torticera a la fase de invasión, como pretenden Los Genoveses, ello nos obligaría a reescribir la historia. Da lo mismo, podemos con eso y con mucho más. Tendremos que sustituir en los libros todas las guerras de independencia, guerrillas, reconquistas y otros escenarios bélicos similares por misiones humanitarias. Así será. Vietnam, por ejemplo, fue una misión humanitaria, y Afganistán otra. No me explico cómo los afganos no son un país desarrollado con tanta humanidad repartida en su territorio durante tantas décadas.

Federico Trillo es un mentiroso patológico que tiene un almacén para guardar los cadáveres que arrastran sus decisiones. Sus mentiras resultan indigestas e insalubres para la sociedad (“En Irak no se pegó ni un tiro”). Habría que recordarle la Batalla del 4 de abril en Najaf o la matanza del 26 de abril (ambas en el año 2004) en las que participaron las tropas españolas. Supongo que en su ignominiosa concepción de la realidad debieron ser campañas humanitarias.

Un detalle reduce a cenizas la teoría que pretende defender que España no estuvo en la guerra de Irak: la batalla más sangrienta de toda la contienda, Segunda Batalla de Faluya, se produjo entre noviembre y diciembre de 2004, después de la retirada de las tropas españolas. No solo España estuvo en la guerra, sino que la abandonó antes de terminar.

En algunos de estos acontecimientos hubo bases que tuvieron que solicitar refuerzos y economizar la munición porque se agotaba. Pero no fue una guerra, claro, fueron labores humanitarias. Más de un millón de muertos, un Estado Islámico y 65 millones de desplazados en todo el mundo certifican nuestra humanidad y las magdalenas repartidas. Obvio.

España estuvo en la guerra de Irak (participó con dos mil militares en lo humanitario que puede resultar de repartir fuego a diestro y siniestro) y algo peor, no solo para Aznar, los tres líderes sabían que estaban tomando una decisión ilegal y utilizaron todos los medios a su alcance para cometer esa ilegalidad y presentarla como lo que no era. A lo Fernández Díaz y a lo Trillo.

Jorge Dezcallar, director del CNI, informó (y después aseveró públicamente haberlo hecho) sobre dos cuestiones esenciales de este crimen. La primera es que Sadam Hussein no apoyaba a Al Qaeda, entre otras cuestiones porque el mundo islamico no era ni es la homogeneidad que nos quieren presentar. Todo lo contrario. Es un universo terriblemente complejo, como las guerras civiles que se desarrollan en sus territorios, en las que no existen dos bandos enfrentados, sino múltiples y con intereses cruzados. La segunda es conocida por todos, en Irak no había armas de destruccion masiva.

Es innegable que José María Aznar tuvo conocimiento fiable y exacto de lo que ocurría en Irak, nada menos que su jefe de los servicios secretos, y que la decisión que tomó fue conscientemente errónea. Delictiva y criminal serian términos más adecuados. Y lo hizo por agradar al yanki, un presidente inepto, colonialista y déspota. También por arrimar el cazo y recoger las migajas. De ahí el Informe Chilcot o las revelaciones de Ernesto Ekaizer y lo ridículo y faldero que resulta con el tiempo ese comportamiento.

De ello se deriva su responsabilidad directa en todo lo ocurrido, en los más de un millón de muertos, en el expolio de petróleo y otros recursos del país y en la pobreza y miseria generada que tuvieron como consecuencia el surgimiento del Estado Islámico (junto a la financiación y promoción de USA-ALIADOS-OTAN-OCCIDENTE).

Aznar es responsable directo de millones de muertos, del 11-M, del asesinato de ocho espías españoles en Irak en dos atentados, de los militares españoles fallecidos en la contienda y todos los que se han suicidado o han acabado abandonados o con problemas psicológicos. Es también responsable directo de todas las torturas cometidas (los españoles también torturamos), de los periodistas fallecidos (Couso y Anguita) y es, finalmente, responsable directo de parte de los 65 millones de desplazados que vagabundean desesperados por la guerra invisible que vivimos.

Sé que en este país se fomenta el silencio y se premia la insinuación. Sé que se aplaude hasta la exasperación aquellas palabras que sin decir dicen, se eleva a la categoría de arte dibujar un personaje sin mostrar su rostro. Los millones de muertos no merecen eso, no merecen bisutería. Aznar (y otros muchos) es un criminal de guerra y este país no será decente hasta que sea juzgado como tal o, al menos, señalado y repudiado de forma unánime por todos los medios de comunicación y la sociedad.

Su crimen ocasionó la muerte de millones de personas y la destrucción de millones de futuros, nuestro crimen es esconderle en la impunidad y la insinuación.

3 pensamientos en “Aznar es un criminal de guerra y debe ser juzgado

  1. Blair compensa los crímenes cometidos en Irak con suculentos negocios con la escoria del mundo

    https://movimientopoliticoderesistencia.blogspot.com.es/2018/01/blair-compensa-los-crimenes-cometidos.html

    En 2002 el Consejo de la UE promovió la creación de un directorio formado por EEUU, Rusia, la ONU y la propia UE, para acabar con la Segunda Intifada (2000-2005). Se le conoce como “el Cuarteto” y su director es Tony Blair.

    En lugar de negociar la paz entre israelíes y palestinos, Tony Blair aprovechado su cargo para hacer negocios con los gobiernos de la región, especialmente Emiratos Árabes Unidos. “Ningún líder británico ha ganado tanto dinero como él a base de ofrecer contactos, consejos e influencia”, dice La Vanguardia (1).

    Es casi imposible saber con exactitud el presupuesto anual del que dispone Blar como director del Cuarteto. Lo que sí sabemos es que sus ingresos han experimentado un incremento exponencial desde que ejerce ese cargo.

    Desde que en 2007 salió de Downing Street, Blair ha ganado unos 100 millones de dólares, principalmente mediante negocios de su empresa consultora Tony Blair Associates.

    Según un documental emitido por Channel 4, cobró una cantidad indeterminada por facilitar la implantación en Cisjordania de la segunda empresa de telefonía móvil palestina, Wataniya, de capital qatarí, con un préstamo del banco JP Morgan del que Blair es consejero.

    El laborista ejerce de intermediario entre la familia real saudí y el gobierno chino para la venta de petróleo. A cambio de ponerlos en contacto, Blair pasa una factura de 55.000 euros al mes, más una comisión del 2 por ciento sobre cualquier negocio entre las partes.

    En 2013 el antiguo primer ministro laborista firmó un contrato con Emiratos Árabes Unidos para asesorar al gobierno colombiano sobre beneficios mineros (2).

    Una de las empresas que consultan a Blair es Mubadala, un fondo soberano de inversión emiratí que en 2014 compró una mina de oro en Colombia, un país donde nadie se toma la molestia de averiguar el papel que desempeñan Emiratos Árabes Unidos y Tony Blair.

    Pues bien, aquí sospechamos que al laborista británico le siguen recompensando por su nefasto papel en la invasión de Irak en 2003 para buscar “armas de destrucción masiva” (pero no tenemos ninguna prueba de ello, ni maldita la falta que nos hace).

    Hasta ahora no ha habido manera de sentarle en el banquillo del Tribunal de La Haya por los crímenes de guerra cometidos durante la invasión de Irak y, a medida que acumule una fortuna mayor, la tarea será aún más complicada. Está rodeado de muy buenos amigos.

    (1) http://www.lavanguardia.com/internacional/20160430/401463327413/tony-blair-diplomatico-al-mejor-postor.html
    (2) http://www.telegraph.co.uk/news/politics/tony-blair/11547808/Revealed-how-Tony-Blair-makes-his-millions.html
    Publicado por Resistencia Popular en 11:40

  2. Aznar, criminal de guerra y mentiroso compulsivo (extracto)
    Luis Gonzalo Segura
    https://blogs.publico.es/un-paso-al-frente/2018/09/19/aznar-criminal-de-guerra-y-mentiroso-compulsivo/

    José María Aznar es un criminal de guerra que debería vestir con un pijama naranja y al que único que se le puede desear es un juicio en un Tribunal Penal Internacional. Su crimen no es otro que la intervención militar en Irak, intervención basada en una mentira destapada por su entonces jefe de los servicios de inteligencia, Jorge Dezcallar (no había armas de destrucción masiva ni Irak colaboraba con Osama Bin Laden). Una patraña de la que existen pruebas de su pleno conocimiento. Por tanto, sobre él recae el embuste intencionado y consciente que llevó a España a intervenir militarmente en Irak.

    Dicha guerra, la Segunda de Irak y la Segunda de la Familia Bush contra Sadam, se encuentra indudablemente en la génesis del terrorismo y del Estado Islámico y sus tropelías, tanto en Oriente Próximo como Europa o África (incluido el 11-M), así como en la transformación del país en un estado fallido. Ambas situaciones originaron millones de muertos, directa e indirectamente, heridos, desplazados y refugiados. Muchos de ellos perecieron en el Mediterráneo, en las rutas que hasta él llevan, en el Magreb o en la despiadada y aliada Turquía. Eso cuando no terminaron siendo explotados en fábricas para beneficio de Zara y Mango.

    Confirmado y corroborado el crimen, ni perdón ni clemencia ha solicitado el criminal, ni tan siquiera cuando la presión (Informe Chilcot) provocó que lo hiciera Tony Blair, uno de sus compañeros de correrías. De hecho, los populares siempre han negado la participación de España en la guerra de Irak (Federico Trillo: “En Irak no se pegó ni un tiro”; o Esperanza Aguirre: “España no estuvo en la guerra de Irak”).

    Sin embargo, la realidad es muy distinta. España estuvo en Irak y disparó mucho. Y también torturó. Es lo que tiene participar en guerras. Para la Historia quedarán las batallas del 4 de abril en Najaf o la matanza del 26 de abril (ambas en el año 2004) en las que participaron las tropas españolas. Y si Zapatero no regresa a las tropas de Irak (mayo de 2004), estas habrían tenido tiempo de participar en la batalla más sangrienta de toda la guerra: la Segunda Batalla de Faluya (noviembre y diciembre de 2004). Así pues, no solo España no llegó a Irak cuando habían acabado los tiros, como sostienen falsamente Esperanza Aguirre o Federico Trillo, sino que se fue antes de que estos terminaran.

  3. Aznar, criminal de guerra y mentiroso compulsivo

    LUIS GONZALO SEGURA
    https://blogs.publico.es/un-paso-al-frente/2018/09/19/aznar-criminal-de-guerra-y-mentiroso-compulsivo/
    19 SEPTIEMBRE, 2018

    José María Aznar es un criminal de guerra que debería vestir con un pijama naranja y al que único que se le puede desear es un juicio en un Tribunal Penal Internacional. Su crimen no es otro que la intervención militar en Irak, intervención basada en una mentira destapada por su entonces jefe de los servicios de inteligencia, Jorge Dezcallar (no había armas de destrucción masiva ni Irak colaboraba con Osama Bin Laden). Una patraña de la que existen pruebas de su pleno conocimiento. Por tanto, sobre él recae el embuste intencionado y consciente que llevó a España a intervenir militarmente en Irak.

    Dicha guerra, la Segunda de Irak y la Segunda de la Familia Bush contra Sadam, se encuentra indudablemente en la génesis del terrorismo y del Estado Islámico y sus tropelías, tanto en Oriente Próximo como Europa o África (incluido el 11-M), así como en la transformación del país en un estado fallido. Ambas situaciones originaron millones de muertos, directa e indirectamente, heridos, desplazados y refugiados. Muchos de ellos perecieron en el Mediterráneo, en las rutas que hasta él llevan, en el Magreb o en la despiadada y aliada Turquía. Eso cuando no terminaron siendo explotados en fábricas para beneficio de Zara y Mango.

    Confirmado y corroborado el crimen, ni perdón ni clemencia ha solicitado el criminal, ni tan siquiera cuando la presión (Informe Chilcot) provocó que lo hiciera Tony Blair, uno de sus compañeros de correrías. De hecho, los populares siempre han negado la participación de España en la guerra de Irak (Federico Trillo: “En Irak no se pegó ni un tiro”; o Esperanza Aguirre: “España no estuvo en la guerra de Irak”).

    Sin embargo, la realidad es muy distinta. España estuvo en Irak y disparó mucho. Y también torturó. Es lo que tiene participar en guerras. Para la Historia quedarán las batallas del 4 de abril en Najaf o la matanza del 26 de abril (ambas en el año 2004) en las que participaron las tropas españolas. Y si Zapatero no regresa a las tropas de Irak (mayo de 2004), estas habrían tenido tiempo de participar en la batalla más sangrienta de toda la guerra: la Segunda Batalla de Faluya (noviembre y diciembre de 2004). Así pues, no solo España no llegó a Irak cuando habían acabado los tiros, como sostienen falsamente Esperanza Aguirre o Federico Trillo, sino que se fue antes de que estos terminaran.

    Aznar es un mentiroso compulsivo

    A sus crímenes y mentiras pasados, José María Aznar acaba de añadir más mentiras, algunas de las cuales pueden incluso ser constitutivas de delito, pues no se puede faltar a la verdad en las comisiones parlamentarias del Congreso de los Diputados. No impunemente, al menos. Más madera.

    Aznar vuelve a negarlo todo. En esta ocasión, la existencia de una ‘caja B’ en el Partido Popular, y lo hace a pesar de la resolución judicial que claramente lo confirma. A estas alturas queda claro que negaría cualquier delito, inmoralidad o crimen perpetrado, aunque existiera físicamente y se empotrara contra él.

    La persistencia patológica del embuste, la total ausencia de percepción de la realidad y la asunción de responsabilidades nos sitúa ante un pobre criminal que ha sido devorado por sus propias mentiras. Un delincuente que embiste tozudamente sabiendo que goza de una impunidad que le será suficiente para salvar el pellejo pase lo que pase y quede como quede. Solo así se podría explicar el último comportamiento de José María Aznar y solo así se podría justificar el último delito que acaba de cometer: faltar a la verdad en una Comisión Parlamentaria que investiga la financiación irregular del Partido Popular.

    Su impunidad, el retrato de la baja calidad democrática española

    Estas nuevas mentiras, y este nuevo delito, serán ignorados por la Justicia y la sociedad españolas, por supuesto, lo que vuelve a demostrar que no todos somos iguales ante la ley. Que las mentiras y los delitos tienen ‘coste cero’ para personajes como Aznar, Corinna, Juan Carlos, Cristina y demás pilares del Postfranquismo. Una impunidad selectiva y elitista que desnuda el Régimen, sus magnas carencias democráticas y la ciénaga de inmoralidad e indecencia sobre la que está construido.

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