Alberto Garzón: “El debate no es ‘IU sí’ o ‘IU no’, sino ruptura o reforma”

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Daniel Ríos

Actualizada 08/04/2016 a las 23:50  en  http://www.infolibre.es/noticias/politica/2016/04/09/entrevista_alberto_garzon_47619_1012.html

Alberto Garzón no es oficialmente el líder de IU, pero ya hace varios meses que opera como tal. El portavoz parlamentario de IU-Unidad Popular recibe a infoLibre en el Congreso de los Diputados para charlar sobre la próxima Asamblea Federal que la federación celebrará en junio y en la que él es el gran favorito para ser elegido coordinador, así como acerca de la situación política actual y las opciones de IU si se repiten las elecciones generales.

Para Garzón, en todos los debates internos de IU subyace la misma contraposición entre visiones opuestas de lo que debe ser la organización: él las define como “ruptura o reforma”, y asegura que en ellas se ubican quienes, como él, piensan que la organización debe aspirar a superar el capitalismo y otros que plantean que IU debe ser “la izquierda del régimen”, un partido que se sitúe dentro de los límites del sistema actual.

infoLibre entrevista a Garzón dentro de una serie de encuentros con representantes de las tres ponencias con más apoyos que se han presentado a la Asamblea Federal de IU. Este diario ya ha publicado sendas entrevistas con Tasio Oliver, dirigente de Izquierda Abierta y aspirante a liderar IU, y con Paloma López, eurodiputada y representante de la ponencia IU sí; con más fuerza, apoyada por el actual coordinador, Cayo Lara.

PREGUNTA: Por parte de algunos sectores de IU se está diciendo que la próxima Asamblea va a significar el finiquito de IU y el tránsito hacia algo nuevo. ¿Es su postura? ¿Qué va a ser la próxima Asamblea de IU?

RESPUESTA: La Asamblea va a ser lo que la militancia quiera. Lo que hay que tener es un debate político y sereno, pero siempre hay una construcción de un espantajo, de un enemigo para golpear que no existe. Eso en lógica se llama la falacia del hombre de paja, construir un mito y golpearlo, y el mito en esta ocasión es que IU va a ser destruida por los de Garzón. Nosotros no vamos a hacer otra cosa que lo que hay en nuestro documento, y eso es lo que hay que criticar: nuestro documento plantea que IU tiene que adaptarse a la situación de nuestro país, que ha cambiado mucho desde la fundación de IU, y que la organización tiene que asumir los compromisos aprobados en las últimas asambleas, que con palabras de Felipe Alcaraz fueron “las asambleas que ganaron los románticos pero que dirigieron los burócratas”.

P: ¿Y por qué se construye, según usted, ese “espantajo”?

R: Para encubrir el debate real. Hay diferencias porque los que se han presentado son documentos políticos muy distintos. Yo creo que el eje verdadero de esta asamblea es la ruptura o la reforma, y está entre los que creemos que esto es una crisis de régimen, que tenemos una oportunidad de ir construyendo una forma de hacer política y gestionar la economía distinta, que creemos que hay que impugnar determinados aspectos de la transición; y aquellos que consideran que la ruptura democrática no es posible y, por tanto, se convierten en meros posibilistas. Ese posibilismo es el que hace que tengan alergia a conceptos como crisis de régimen o proceso constituyente, que les son ajenos. Son gente que legítimamente considera que lo que está en el marco de la política es el régimen actual y que lo que hay que hacer es ser la izquierda del régimen, de un sistema político y económico que no puede ser superado. La práctica política que se deriva de ahí es el acercamiento al PSOE, una moderación política, y eso es lo que defiende el resto de documentos. El debate no es “IU sí” o “IU no”, sino ruptura o reforma; es una vergüenza y una falta de respeto y de rigor que nos digan a nosotros, que hemos conseguido el 62% de los avales, que queremos destruir IU.

P: ¿Cuáles son los cambios fundamentales que quieren imprimir a IU?

R: IU nace con el objetivo de adaptarse a un momento complejo en el calor de las movilizaciones de la OTAN, se presenta a las elecciones y en ese componente tiene rasgos de partido político clásico, pero tenemos que entender que IU, sobre todo, tiene que ser un instrumento de las clases populares para su vida cotidiana. Eso quiere decir que IU no sólo puede ser una máquina electoral, sino que tiene que ser una organización volcada en el conflicto social, en los conflictos laborales, que sea vista como un instrumento útil para la gente que sufre el desempleo, los desahucios o, en definitiva, los efectos del capitalismo. Ser más movimiento social significa ser parte de la vida cotidiana de la gente, y no sólo una referencia a la hora de votar.

P: ¿Y qué le ha faltado a IU para ello? Porque siempre se ha definido como movimiento político y social

R: Sí, pero al final nos hemos comportado como una maquinaria electoral pura y dura en la que hemos volcado todos los recursos. En cierta medida, se trata de volver a la IU de los orígenes. Hay una pelea teórica muy fuerte, aunque está encubierta por toda una serie de debates coyunturales, y es cómo se construye un sujeto histórico que haga las transformaciones sociales, quién es ese sujeto histórico, cómo consigues que la gente quiera hacer una revolución contigo. Hay quienes consideran que la presentación a las elecciones es el instrumento para hacerlo, pero nosotros creemos que no, que hay que estar en la praxis, por eso venimos de una tradición política muy clásica. Un ejemplo: cuando tú haces una huelga general, aunque no consiga los objetivos concretos de, por ejemplo, derribar una reforma laboral, sí que introduce en la mente de la gente un cierto sentimiento colectivo, una conciencia. Eso es lo que nosotros queremos impregnar en toda IU, y además colaborando con otros, porque una ruptura democrática no se puede hacer sólo desde las coordenadas de lo que hoy es IU.

Eso en los pueblos suele pasar: cuando alguien tiene un desahucio va al concejal de IU porque sabe que es el que le puede ayudar, y queremos que eso suceda en todos los ámbitos. Es decir: nosotros no podemos ser una organización para defender una reforma fiscal; una reforma fiscal es un elemento positivo, pero nosotros defendemos un proceso constituyente. Y eso no se hace sólo presentándote a las elecciones, sino que necesitas haber convencido antes a la ciudadanía, haber generado una conciencia de que estas reglas del juego no son suficientes, y para eso necesitas estar presente en el conflicto social, porque nosotros no somos ninguna vanguardia que le vaya a explicar a la gente no educada las cosas como si les fuéramos a revelar la verdad absoluta.

P: Aterrizando estas ideas en lo concreto, ¿cuáles son los cambios organizativos que necesita IU para plasmar este planteamiento?

R: La clave es entender que la organización no puede estar ensimismada, y nosotros hemos padecido reunionismo, porque hay un montón de ocasiones en las que tenemos más reuniones internas que actividad política. Con eso se acaba no sólo con un cambio de cultura política, sino también dotando de más agilidad a los órganos: la ejecutiva estaría formada por entre 15 y 20 personas nada más, habría órganos más reducidos en general, introduciríamos los revocatorios, las consultas a la militancia… Nosotros estamos intentando convencer al resto de la organización de que esta Asamblea debe ser distinta y de que quien tiene que tener la voz es la militancia, y por eso buscamos una Asamblea con sufragio universal a la hora de votar.

P: Pero el sufagio universal a la hora de votar la composición de los órganos necesita de un cambio en los estatutos de IU, que se decidirá este domingo. A ustedes les hacen falta tres quintos del Consejo Político Federal para realizar este cambio. ¿Cree que lo van a conseguir? Y, si no es así, ¿ve posible llegar a acuerdos con otros sectores para conseguir los apoyos?

R: Nosotros creemos que, en su sano juicio, nadie debería negarse a que la militancia tenga la palabra, y cuando nosotros planteamos un cambio de estatutos única y exclusivamente para que la militancia pueda votar en una Asamblea pensábamos que no nos íbamos a encontrar ningún obstáculo. Qué sorpresa la nuestra cuando supimos que los documentos de la Declaración de Zamora y, sobre todo, el de Izquierda Abierta, no quieren votar a favor de eso. Yo creo que detrás hay un intento de negociar cuotas de poder, pero nosotros no vamos a jugar a eso: si llegamos a los tres quintos, la militancia tendrá la palabra, y si no llegamos, que sea Izquierda Abierta la que dé respuestas y nosotros iremos a una Asamblea normal, y cuando sea la militancia a través de delegados la que vote, ya adaptaremos la organización si conseguimos ganar.

P: Ya se están produciendo movimientos de cara a la Asamblea, no obstante. ¿Qué implicaría que el PCE retirase las competencias electorales de IU, como proponen parte de sus federaciones?

R: Yo creo que eso ha sido sobre todo un error de gestión, porque no se trataba de una enmienda aprobada: el congreso [del PCE] es este sábado y es allí cuando se sabrá qué se aprueba y qué se rechaza para la ponencia política. El partido tiene que ayudar a que IU sea un movimiento político y social, fundamentalmente porque si es un partido clásico tenemos un problema, porque no caben dos partidos en uno. Pero eso no significa que el partido se vaya a desconectar de IU, me parecería un gravísimo error, y creo que se equivocan los que lo defienden, que son una minoría.

P. Pero en aspectos concretos, ¿qué significaría esta enmienda, si se aprobara?

R: No se va a aprobar, es una enmienda que simplemente pasó para ser discutida en otro escenario. Lo cierto es que en ningún caso la dirección del PCE va a defender que el partido se pueda presentar a las elecciones sin IU.

P: ¿Qué ha hecho mal IU para, en un contexto a priorifavorable, haber decrecido?

R: En nuestro documento hacemos parte de la autocritica. Nosotros pensamos que IU, durante un tiempo, fue abandonando la concepción de movimiento político y social, y fue aupada en las encuestas básicamente por fallos de gestión del PSOE, por su asunción de las tesis neoliberales. IU se estaba comportando como una organización con contradicciones internas que no habían estallado, y cuando la crisis de régimen se agudiza esas contracciones estallan. La contradicción sigue siendo la misma: entre quienes creen que IU debe ser la izquierda del régimen y quienes creemos que IU tiene que ser un eje de transformación social y superación del capitalismo. Eso divide mucho a nuestra organización, y pongo un ejemplo: sólo hay que preguntar a la gente de los otros documentos si están a favor o en contra de un proceso constituyente, si creen que se puede llevar a cabo o si creen que el propósito de IU es facilitar gobiernos de izquierdas. Porque curiosamente, quienes quieren ser izquierda del régimen se caracterizan por ser partidarios de querer pactar con el PSOE casi a las primeras de cambio o de tener una vinculación directa con los sindicatos despreciando otras formas de movilización social. La izquierda del régimen no entendió el 15-M o las marchas de la dignidad, ni entiende la desobediencia civil, porque asume el régimen. 

P: Si se repiten las elecciones, ¿Qué hay que hacer con las fechas de la Asamblea?

R: Yo creo que hay que mantenerla. De hecho, yo soy de los que piensan que si hay elecciones habría que adelantarla, pero entiendo que hay problemas operativos al respecto, porque los procedimientos se hicieron en su momento pensando en una Asamblea muy democrática que llegase hasta el último punto. Así que creo que lo acertado es mantenerla, porque la Asamblea empezó en enero, es un proceso que ya está teniendo lugar. Quienes quieren prolongarlo lo hacen legítimamente, pero al final se trata de poder votar al mismo tiempo tanto las elecciones como los órganos internos. E incluso debería ser un escenario de oportunidad, para que toda la movilización interna pudiera volcarse a lo externo y viceversa. Nosotros queremos poner las cosas encima de la mesa, no queremos una Asamblea donde se negocie por debajo de la mesa o se insulte o se peguen patadas, queremos conforntar políticamente, no sobre números de listas. Y eso me temo que hay gente que no lo ha entendido.

P: Pero hay dos problemas si se mantiene la Asamblea: uno, que la militancia tendría que hacer a la vez campaña interna y campaña externa, y dos, que la atención mediática pasaría a estar más encima de su proceso interno, sobre todo si hay choques.

R: Está claro. Yo conozco a gente de otros documentos, y son gente a los que les gusta el jaleo y la bronca, normalmente para negociar y conseguir una cuota de poder. Y yo les he dicho que conmigo no cuenten: que a mí me pueden intentar boicotear, sabotear, chantajear, que yo no voy a entrar a una negociación de esas características, que nosotros llamamos “de mesa camilla”. Ya se pueden ir dando cabezazos contra la pared, que quien va a decidir va a ser la militancia en un debate sano, que tiene que ver con el eje de ruptura o reforma del que hablaba. Si la Asamblea es al mismo tiempo que las elecciones, vamos a tener un enfoque de ruptura democrática, y es evidente que esa ruptura la comparte la mayoría de la militancia. ¿Hay en la organización gente que no comparte la forma en la que hemos gestionado los meses posteriores a las elecciones? Por supuesto. Hay gente que firma otros documentos que a mí me ha presionado para que dijéramos que sí al PSOE en un acuerdo de investidura rápido a cambio de muy pocas cosas, porque es su forma de entender IU, como sostenedora de gobiernos del PSOE. Pero nosotros queremos confrontar con ellos y decir que IU no puede ser la muleta del PSOE. ¿Puede haber bronca? Pues yo quiero que se haga por encima de la mesa, y en lugar de llamarme liquidacionista dime en qué no estás de acuerdo conmigo, porque igual no tienes valor de reconocer que quieres ser la muleta del PSOE. Vamos a la Asamblea, subes y dices que lo primero que querías era pactar con el PSOE el día 21 de diciembre, y que la gente vote.

Nosotros no queremos bronca interna, porque además nosotros hemos dicho que vamos a contar con todo el mundo. El espacio político que representa Izquierda Abierta, por ejemplo, es necesario dentro de un movimiento político y social, y creo que el espacio político del resto de los documentos también tiene que estar, así que si nosotros ganamos la Asamblea va a haber una dirección plural y heterogénea. Pero vamos a dejar atrás las mesas camilla, las formas antiguas de gestionar las diferencias. Había una tradición en IU que consistía en, para no hacer ruido fuera, negociar los números internamente. Pero conmigo no se va a contar en esto, vamos a debatir y luego que sea la militancia la que decida cuánto tiene cada tendencia.

P: Más en clave de actualidad, ustedes dicen que la unidad popular es “la única estrategia posible”, pero la idea de Podemos sobre la confluencia con ustedes no parece haber cambiado con respecto a las últimas elecciones. ¿Qué hará IU si Podemos sigue en sus tesis?

R: Hay un problema conceptual: la unidad popular no es la suma de Podemos e IU, sino un concepto político que tiene que ver con sumar acciones con un objetivo común: parar un desahucio, luchar contra la privatización de la sanidad, ir a una huelga general… te encuentras con gente de diferente carné luchando en pos de un objetivo común en un momento histórico concreto. La unidad popular, claro, puede tener un correlato en las elecciones, que sería una candidatura conjunta, que es lo que nosotros queremos. Esa candidatura conjunta puede tener varias fórmulas, y una de ellas es la del reconocimiento: tú reconoces que hay diferentes actores y proyectos políticos que, en ese momento concreto, hacen algo conjunto. Eso es lo que nosotros queremos, un espacio donde todos estemos cómodos y luchemos juntos por la ruptura democrática. Pero si Podemos mantiene las tesis que planteó Íñigo Errejón hace pocos días, que es fundamentalmente que la gente se integre en Podemos, lo único que se puede decir es que no: nosotros no vamos a entrar en Podemos, no vamos a aceptar la integración en una candidatura distinta. Esperemos que Podemos esté a la altura de las circunstancias y, si hay nuevas elecciones, entienda que la única forma de garantizar que el proceso de ruptura democrática sigue hacia delante es con la acumulación de fuerzas. Si no, la única respuesta es un no rotundo.

P: ¿Cuál es la gran diferencia teórica entre ese “construir pueblo” que, según Errejón, busca Podemos, y el “frente de izquierdas” que propugnaría IU?

R: Errejón procede de la tradición del postmarxismo, fundamentalmente Laclau, con antecedentes en los postestructuralistas franceses de los años 60 y 70. Eso conduce a una visión donde la política ha sido reducida prácticamente a la literatura, donde para ellos lo que importa son los discursos, los relatos, lo lingüístico, los significantes vacíos, flotantes, muy desconectados de la realidad concreta material, de la economía, de las clases sociales, de las condiciones materiales. Ellos deducen que la forma de construir un pueblo es el discurso, y consideran de esa deducción que la forma de construir pueblo es gestionar el discurso de tal forma que, adaptándote al sentido común, consigas generar una masa de gente suficiente que te vote. Tiene una conclusión también, y es que tu moderas tu discurso asumiendo que la mayoría de la gente se encuentra en un espacio central del tablero. Eso significa que la transversalidad es reformista, que no opta por una ruptura democrática, sino que se mueve dentro de los límites del capitalismo.

Otra tendencia, la que dentro de IU quiere ser izquierda del régimen, considera que todo consiste en ganar las elecciones, y en esto coincide con Podemos. Por eso vuelca su organización en lo electoral, y busca cogobernar con otros partidos para producir algunos cambios reales. Por lo tanto, también es reformista, porque se mueve dentro de los márgenes del capitalismo, y en esto también coincide con Podemos, lo que es una paradoja, pero también es una realidad. Las tesis del populismo de izquierdas conducen al mismo resultado que el eurocomunismo y el carrillismo.

Nuestra tendencia, obviamente, también quiere construir un pueblo, pero nosotros creemos que no se construye desde el discurso ni tampoco presentándote únicamente a las elecciones, sino desde la práctica cotidiana. Y eso implica que, para que alguien de las clases populares que no vota se sume a un sujeto histórico revolucionario, este sujeto tiene que estar implicado en un conflicto social que haga mucha pedagogía. Dicho de otra forma: si IU hubiera operado como la PAH, se hubiera parecido mucho a lo que nosotros queremos hacer, porque la PAH iba a un conflicto y, a alguien que no estaba politizado pero sufría las consecuencias del capitalismo, no sólo le ayudaba sino que también le explicaba que eso tenía un responsable, que es un sistema económico criminal. Ahí es donde está la diferencia teórica con Podemos.

P: Aterrizando de nuevo en la actualidad, Podemos presentó el jueves un documento de cesiones para formar gobierno. ¿Qué estaría dispuesta a ceder IU?

R: Es una pregunta compleja, por lo que tiene de paradójica… quiero decir, ¿a qué ha renunciado Podemos, si no tenía nada? Cuando estamos en el ámbito del teatro, todo el mundo puede renunciar a lo que quiera. Hay que replantear los términos: IU no está dispuesta a ceder su proyecto de transformación social, nosotros no vamos a dejar de ser coherentes. Estamos dispuestos a facilitar un Gobierno de resistencia, y si lo llamamos así es porque no puede ser un gobierno de izquierdas, porque si es un gobierno del PSOE no puede ser un gobierno de izquierdas. Y eso hay que explicárselo a nuestros compañeros que se presentan contra nosotros en la Asamblea: el PSOE no es un partido de izquierdas, por lo que un gobierno del PSOE será uno con el que tú puedes coordinar ciertos tipos de resistencia a los momentos de emergencia social que se viven hoy en día.

Esto también tiene su reflejo en las contradicciones de las que hablábamos antes. Por ejemplo, el gobierno que tuvo IU junto al PSOE en Andalucía la pasada legislatura no era un gobierno de izquierdas, era un gobierno que hacía recortes. Había aspectos positivos en ese cogobierno que tienen que ver con la resistencia, por ejemplo, la paralización de los desahucios, que es una resistencia contra la agresión. En esta Asamblea queremos debatir de eso. José Luis Pérez Tapias, uno de los hacedores del documento de la Declaración de Zamora, era el número dos de Diego Valderas, y él ha defendido el gobierno con el PSOE como un gobierno de izquierdas. Ahí tenemos la esencia, esa es la diferencia entre identificar IU como un instrumento de transformación social o como un facilitador de gobiernos del PSOE. Por eso, nosotros estamos de acuerdo en llegar a acuerdos para facilitar un gobierno de resistencia, pero si es continuista porque tiene a Ciudadanos o porque el PSOE, por ejemplo, quiera privatizar Bankia, no va a contar con nuestro apoyo.

P: De cara a una repetición de las elecciones, las encuestas pronostican una subida de IU ¿Puede desincentivar este ascenso la necesidad de confluir con Podemos?

R: Es que otro de los temas de debate en la Asamblea serán las estrategias de confluencia. Para facilitar gobiernos de izquierdas te vales tú solo, no necesitas confluir con nadie, y mucha gente dice “estamos en el 7%, con esto ya es suficiente para ayudar al PSOE”. Pero nosotros creemos que con el 7% no se transforma la sociedad, y esto que debería ser aritmética básica parece que mucha gente no lo entiende. Nosotros queremos formar parte de un proceso de ruptura democrática, contribuyendo con todo nuestro bagaje, incluido el porcentaje de voto. Las encuestas son muy volátiles, algunas nos dan un 7% y otras un 4%, pero no debemos ver nuestra práctica política en función de las encuestas, sino en función de los objetivos que queremos cumplir. Pero en cualquier caso, no creo que esto vaya a suponer un problema, porque esas tesis vienen de sectores legítimos pero minoritarios.

P: Pero entre esa concepción de tener el 7% y la de transformar la sociedad hay un impasse, porque eso no es algo inmediato. ¿Qué papel debe jugar IU en eseimpasse, cómo se conjuga el objetivo último con la urgencia de los tiempos electorales?

R: Esto en el ámbito teórico se analiza muy bien en la obra de alguien en quien todo el mundo se referencia últimamente, que es Gramsci. El marxismo más ortodoxo había planteado que el capitalismo iba a derrumbarse por su propio desarrollo y vendría el socialismo, por lo que no hacía falta convencer tanto a la gente porque automáticamente la gente se daría cuenta de que el capitalismo impide la libertad. Gramsci recoge una crítica a esa forma de entender la sociedad y las transformaciones sociales y dijo “no es automático, hay elementos culturales que influyen, así como la ideología”, etc. De ahí pueden salir muchas perspectivas: la que decíamos antes sobre los populistas de izquierdas, que dicen que hay que convencer a la gente a través del discurso; la carrillista, que dice que “como no es posible convencer a la sociedad, vamos a ir poco a poco”, y eso acaba en los pactos con el PSOE, la “guerra de posiciones”.

Después está nuestra interpretación, que se basa en lo que hablábamos antes: hay que estar en la sociedad y, al mismo tiempo que haces praxis, explicas las cosas. Mientras se construye un sujeto histórico mayoritario, que no se hace de la noche a la mañana, tienes que estar en la praxis: cuando haya un despido colectivo tú tienes que estar allí, y explicar a la gente que no le han despedido porque el jefe sea malo, porque puede ser una buena persona, sino porque detrás hay un sistema invisible criminal que funciona con una lógica que hay que derribar. Eso no se explica desde La Sexta Noche, sino desde el lugar donde hay un conflicto: ¿Hay un desahucio? Pues explícale a la gente que no es que la casera sea mala o el banco sea malo en el sentido moral del término, sino que es parte de un entramado antihumano. Y ahí es donde entra la figura del movimiento político y social: en el “mientras tanto” nosotros queremos ser la gente que se autoorganiza con otra gente que sufre las consecuencias de la crisis.

 

 

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3 pensamientos en “Alberto Garzón: “El debate no es ‘IU sí’ o ‘IU no’, sino ruptura o reforma”

  1. En caso de elecciones, ¿convergerían esta vez IU y Podemos?

    Europa Press | Por Redacción El HuffPost

    Publicado: 11/04/2016 09:21 CEST Actualizado: 11/04/2016 09:21 CEST

    El portavoz parlamentario de IU, Alberto Garzón, ha afirmado este lunes que la posición del ex coordinador federal Gaspar Llamazares, contrario a una alianza con Podemos, tiene “muy poquito” apoyo en la formación, igual que su corriente Izquierda Abierta en el conjunto de IU. Y, en todo caso, ha recordado que es Podemos quien hasta ahora rechaza ese acuerdo.

    En una entrevista en la Cadena Ser, recogida por Europa Press, Garzón ha recalcado que la Izquierda Abierta mostró el domingo en el Consejo Político Federal un peso del 12 % -las abstenciones en la reforma estatutaria interna-.

    Ha cuestionado además que toda Izquierda Abierta piense lo mismo que Llamazares y ha puesto como ejemplo los numerosos ayuntamientos que ahora están gobernados por movimientos sociales en los que se incluyó IU. “Creo que no resiste ni el rigor ni la realidad esa afirmación de Llamazares”, ha añadido.

    MISMA PROPUESTA QUE PARA EL 20-D

    Garzón ha dejado claro que sigue manteniendo la misma propuesta que antes del 20D, es decir, que está dispuesto a estudiar ir a las elecciones de forma conjunta con quien comparte programa, pero no a la “absorción o liquidación” de IU.
    “Si podemos sigue manteniendo que IU va a desaparecer o tiene que ser absorbida o integrar gente de IU en su lista la respuesta es un no rotundo, somos un proyecto autónomo”, ha resumido. Por eso, ha dejado claro que si los de Iglesias cambian de opinión encontrará a IU “con la mano tendida” pero “si Podemos no llama porque no cambia de opinión ni siquiera habrá negociación”.

    Garzón considera que celebrar nuevas elecciones será un fracaso de los políticos y ve posible que eso genere en los ciudadanos frustración y, por lo tanto, más abstención, en particular en la izquierda. En todo caso, cree que los ciudadanos tienen ahora más “ingredientes” para decidir su voto que antes de las elecciones.

    En el caso de IU, ha defendido que han sido la única formación que no ha cambiado de opinión ni de posición política, mientras que otros han “conmocionado” cambiando de discurso y poniendo y quitando vetos.

    ¿CAMBIO DE CANDIDATOS?

    Preguntado por la opinión de la líder de Compromís, Mónica Oltra, que cree que el fracaso en llegar a un acuerdo debería llevar a que los partidos presenten nuevos candidatos, ha respondido que no cree que las decisiones que se han tomado puedan atribuirse a una sola persona en cada partido.

    De hecho, en el caso del PSOE, cree que más bien los socialistas escogieron como socio a Ciudadanos “por una correlación de fuerzas que tiene que ver con la lucha de poder interna y con Andalucía”, así que no es sólo responsabilidad de su líder, Pedro Sánchez.

    En todo caso, ha opinado que desde que el PSOE optó por pactar con Ciudadanos su posición, incluso el debate de investidura fallido, empezaron a “adquirir rasgos de campaña electoral” y de que se interpretaba un papel para no parecer culpable de ir a elecciones. Pero si el PSOE no cambia de posición, ha insistido, esa será la única salida.

  2. José Luis Centella: “No queremos ser la izquierda del sistema sino la alternativa al sistema”

    GEMA DELGADO 07/04/2016

    Mundo Obrero: Celebramos la primera fase del XX Congreso del PCE en unos momentos en los vivimos un proceso extraordinario en España. ¿Con que perspectiva afronta el partido este proceso?
    José Luis Centella: El objetivo que nos debemos plantear en estos momentos es dar respuesta a los retos que tiene un Partido Comunista, en un Estado, como el español en este Siglo XXI. No es cuestión solo de un documento de tesis, sino que entendemos requiere la elaboración de un Manifiesto-Programa que se plantee una propuesta de cómo avanzar hacia el socialismo y el comunismo en este Siglo XXI, y hacerlo desde la realidad en la que vivimos y luchamos.

    No se trata de un trabajo académico, ni una elucubración teórica, se trata de encontrar y formular alternativa reales para los problemas concretos en este momento concreto, y hacerlo desde la máxima participación y el máximo rigor, es decir con una definición de la coyuntura política internacional, su concreción en Europa y en España, pero que como ocurre con el Manifiesto del Partido Comunista presentado por Karl Marx y Frederich Engels ante la Liga de los Comunistas en 1848, aterrice en propuestas muy concretas.

    Se trata de situar el papel de los partidos comunistas en este momento del Siglo XXI, cuando el capitalismo en su fase imperialista lanza la ofensiva más dura, cruel e inhumana que hayan conocido los tiempos, llevando la destrucción y la muerte a todos los rincones del planeta. Es necesario levantar la voz y poner en evidencia que está más clara que nunca la dicotomía entre Socialismo y Barbarie.

    M.O.: En el último Comité Federal del PCE llegó a mencionarse hasta 48 veces que éste que ha comenzado, el XX Congreso del PCE, es un “congreso histórico”. ¿Qué es lo que le hace histórico?
    J.L.C.: Efectivamente, estamos ante un Congreso Histórico por varios motivos. Para empezar porque es un momento en el que el capitalismo en su fase imperialista ha desencadenado una gran ofensiva, mostrando su cara más cruel e inhumana, llevando la muerte, la destrucción, la miseria a millones de seres en todo el planeta. Y esta ofensiva necesita una respuesta organizada de las fuerzas obreras que sitúe la defensa de un futuro de paz, justicia y libertad para toda la humanidad.

    En España, esta ofensiva está significando el intento de consolidar la dictadura del capital en toda su extensión, desde el dominio del pensamiento único en la cultura, al dominio de la economía por un capitalismo especulativo, dependiente, cada vez más autoritario.

    La confrontación está servida y tenemos que ser conscientes de que en los próximos años nos jugamos el futuro de varias décadas. No se trata de un absurdo todo o nada, sino de ser conscientes de que si se consolida un modelo de sociedad autoritaria, patriarcal, neoliberal, habremos dado un gran paso hacia atrás en la historia.

    M.O.: El objetivo del Congreso es definir una política de estrategias y alianzas, con una apuesta clara por la ruptura democrática y por la Unidad Popular. ¿Cuál es el papel del PCE en esta apuesta y cómo debería trabajar por ella?
    J.L.C.: En primer lugar es fundamental dejar claro lo que entendemos por Ruptura Democrática, cuestión que va muy ligada a cómo analicemos la existencia de una crisis del régimen político conformado en España entre los años 1976 y 1982, este régimen que se ha basado en un modelo de acumulación capitalista dependiente basado en el sector servicios (especialmente la construcción y el turismo) y el endeudamiento, con un marco institucional basado en el bipartidismo y el pacto social, con un soporte popular arropado en la idea de la modernización de nuestro país con la entrada en la Unión Europea que se ligaba a crecimiento económico que mejoraba la calidad de vida de gran parte de la población, todo ello con una legitimación de la monarquía garante de la estabilidad y la democracia.

    A partir de 2007 este régimen entra en una triple crisis: una crisis de acumulación (que se intenta resolver socializando las pérdidas sobre los derechos y el poder adquisitivo de la mayoría social), una crisis del marco institucional (los partidos políticos mayoritarios pierden apoyo ante una parte importante de sus bases electorales) y una crisis de legitimidad (los grandes consensos de finales del siglo XX se han roto para amplios sectores de la población).

    La realidad es que en este momento, la Constitución de 1978 que a nosotros se nos había quedado pequeña, al capital le viene muy grande, porque le sobran los avances sociales, económicos e institucionales que eran significativos aunque fueran limitados y en algunos casos de carácter testimonial, y en este momento vuelven a aparecer dos posibilidades de resolver la crisis del régimen, una desde la reforma, para asegurar cambios limitados que den salida a la crisis institucional y recupere la legitimidad sin tocar lo fundamental, el poder económico: se pretende un nuevo ciclo político en el que el dominio del poder económico sea más directo sin intermediarios.

    Es en función de esta situación que planteamos la estrategia de ruptura democrática que permita avanzar en políticas sociales, democráticas y antipatriarcales, la clave es convencer a la clase trabajadora, a las capas populares, pequeña burguesía de que es imprescindible romper con el actual estado de cosas para resolver los problemas concretos que sufre la mayoría de la población.
    La clave es dejar claro que no queremos ser la izquierda del sistema, que queremos ser la alternativa al sistema.

    M.O.: Una de las siete tesis políticas se dedica a la actual construcción europea al servicio de las finanzas y los intereses e imposiciones de la Troika y a un modelo alternativo de integración. ¿Cómo se está planteando el debate sobre la Unión Europea y la ruptura con la Europa del Euro?
    J.L.C.: Es evidente que dentro de la Unión Europea es imposible hacer una política democrática y social. En el seno de una UE que supedita su política exterior a la OTAN, que trata de consolidar el neoliberalismo más cruel como base de su economía.

    Al mismo tiempo estamos convencidos de que la Union Europea es irreformable, por lo tanto hay que hablar claro al pueblo y plantear que es necesario romper este modelo de integración para poder avanzar hacia una Europa solidaria, democrática, horizontal.

    La cuestión es el cómo romper, qué alianzas nos pueden ayudar en este difícil camino, porque no estamos hablando de una propuesta teórica, académica, estamos hablando de plantear una propuesta seria, solvente y que pueda generar amplio consenso social y político, y no es fácil esta cuestión. Por eso tenemos que avanzar en este Congreso en definir claramente que queremos romper con la Unión Europea, que queremos plantear un nuevo modelo de Integración Europea, y emplazarnos en unos meses al gran debate del cómo. Y en este debate situar bien quiénes son los enemigos y quiénes son posibles aliados.

    M.O.: ¿Cómo se van a reflejar las conclusiones del XX Congreso en la organización del Partido y en el papel de la militancia comunista?
    J.L.C.: Es vital que el PCE sea un elemento fundamental en la batalla política y social que se esta dando en estos momentos, pero para ello es imprescindible un rearme ideológico, que permita disputar la hegemonía al neoliberalismo, y hacerlo sin sectarismo, consiguiendo la máxima acumulación de fuerzas de carácter antimonopolista, y antiimperialistas, este es el objetivo fundamental del Congreso, avanzar en la construcción de una alternativa de ruptura democrática sobre tres pilares.

    Uno dirigido a demostrar que es posible acabar con el paro, con la deuda de las familias, el problema de la vivienda, que es posible la nacionalización de la banca y la construcción de un Estado social, es decir que es posible superar el capitalismo y avanzar hacia el socialismo en este siglo XXI.

    Otro pilar debe desarrollar una democracia participativa con mecanismos de democracia directa, de confrontación con la corrupción y de recuperación de la soberanía.

    Pero un tercer pilar, tan importante como los anteriores, debe ser el configurar una organización con capacidad para elaborar, e incidir en la aplicación de nuestras propuestas, una organización coherente desde el debate y la síntesis de ideas, que rechace el sectarismo, el burocratismo y el izquierdismo infantil, que desde la claridad de ideas, desde un discurso que reclame sin complejos situarse en el camino hacia el socialismo sea capaz de encuadrar a los millones de personas que sufren las consecuencias de la política más antisocial y autoritaria de la historia y que necesitan un Partido, activo, organizado e implicado en el conflicto social.

    M.O.: El Congreso se inicia a menos de dos meses de la Asamblea de IU, y usted habla de dar la batalla política por IU y trabajar para desbordarla desde la más amplia unidad popular. ¿Puede desarrollarnos la idea?
    J.L.C.: Lo decimos claramente en la tesis que discutiremos en esta primera fase del Congreso, en las que planteamos que para poder construir un Bloque Social y Político de carácter Alternativo, es imprescindible que IU recupere su carácter de Movimiento Político y Social sobre la base de nuevas formas de hacer política. Y por ello nos planteamos el reto de trabajar para que sindicalistas, feministas, ecologistas, republicanos/as, se sumen a la lucha política y desborden a la actual Izquierda Unida desde la más amplia unidad popular, no se trata de sustituir a una Organización como es IU, por otra, sino todo lo contrario.

    Como decía recientemente, que nadie se confunda, que nadie se haga falsas ilusiones, la actual dirección del PCE no se plantea, ni abandonar IU, ni entregársela a nadie, daremos la batalla política por IU, por los principios fundacionales de IU y confrontaremos con quienes desde una supuesta defensa de sus siglas y su identidad la quieren llevar a formar parte del proyecto reformista, como la izquierda del régimen.

    Quiero terminar esta entrevista con un mensaje claro a la militancia, para que tenga la certeza de que la dirección del Partido nos estamos dejando la piel en la defensa de un futuro para el PCE, estamos convencidos de que es posible construir un Partido Fuerte, organizado, implicado en el conflicto, por ello quiero hacerles un llamamiento para que afronten este Congreso con ilusión, desde el debate y desde la acción.

    Muchas veces, se me acusa de abusar de las referencias al Partido de Pepe Díaz y de Dolores, pero es que no me canso de situar en primer plano sus enseñanzas, su defensa de la unidad popular como la principal arma de la clase obrera en su lucha contra el capital, no me resisto a recuperar su batalla contra el sectarismo como freno al desarrollo del Partido, y sobre todo los sitúo como referentes de dirigentes comunistas que saben situar siempre la defensa del Partido, y su unidad por encima de personalismos y falsos protagonismos.
    http://www.mundoobrero.es/pl.php?id=5697

  3. Centella propone que el PCE recupere su autonomía electoral frente a IU, aunque no se plantea abandonar la organización

    23/03/2016

    EUROPA_PRESS MADRID, 23 (EUROPA PRESS)

    El secretario general del Partido Comunista de España (PCE), José Luis Centella, cree que ha llegado el momento de que el partido recupere la autonomía electoral que había delegado en IU hace 24 años, aunque deja claro que esto no implica voluntad alguna de abandonar la organización.

    En una carta remitida a su militancia, recogida por Europa Press, Centella aborda la situación del PCE antes de la celebración de su XX Congreso, que tendrá lugar el sábado 9 de abril, y sale al paso de las críticas que acusan a la actual dirección del partido de querer abandonar IU o “entregársela” a terceros.

    A su juicio, es hora de que el PCE se fortalezca “en lo político y en lo organizativo” y para ello recoge la propuesta ya planteada por distintos territorios para recuperar en sus estatutos sus competencias electorales, que delegaron en IU en 1992, cuando la organización superó la fórmula de coalición electoral y adquirió, jurídicamente, la de partido político.

    “Hay quien pretende hacer creer que esta propuesta plantea nuestro abandono de IU y con rotundidad les digo, una vez más, que no se den tanta prisa, que no les vamos a dejar el terreno libre para que lleven a IU a las filas del reformismo”, deja claro en la misiva.

    Centella asegura sentirse “orgulloso” de seguir formando parte de una organización como IU y se reafirma en su voluntad de “seguir caminando” junto a sus militantes. “Estamos convencidos de que así lo haremos en mejores condiciones, desde nuestra propia soberanía, sin más ataduras jurídicas”, argumenta.

    DESBORDAR IU

    Eso sí, explica que, a su juicio, IU debe recuperar su carácter de Movimiento Político y Social “sobre la base de nuevas formas de hacer política” y plantea el reto de trabajar para que sindicalistas, feministas, ecologistas y republicanos “desborden” la actual IU “desde la más amplia unidad popular”.

    “La actual dirección del PCE no se plantea ni abandonar IU, ni entregársela a nadie, daremos la batalla política por IU, por los principios fundacionales de IU y confrontaremos con quienes desde una supuesta defensa de sus siglas y su identidad la quieren llevar a formar parte del proyecto reformista, como la izquierda del régimen”, insiste.

    En este sentido, avanza que, en la XI Asamblea de IU del mes de junio, el PCE dará “la batalla” por una organización “anticapitalista, federal, republicana, antipatriarcal, organizada como Movimiento Político y Social, que aspire a conquistar el socialismo e implicada en el apasionante proyecto de construir la más amplia unidad popular”.

    ESTRATEGIA DE RUPTURA

    Centella afronta este periodo con la convicción de que el PCE no puede repetir el “error” cometido entre los años 1977 y 1982 y abandonar la estrategia de ruptura “porque las matemáticas parlamentarias sean desfavorables”. Según explica, su apuesta es “mantener una estrategia rupturista para no legitimar al régimen”.

    Y sostiene que esta estrategia de ruptura implica recuperar una fortaleza social que supere la “debilidad electoral”, planteando reforzar la política Convergencia Social y Política que ya aprobó el partido en 1983.

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