Ucrania: camisas pardas y botas negras EL PARTIDO COMUNISTA, DECLARADO ILEGAL

 

enero 18, 2016 Higinio Polo 

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Pleno del último congreso del PCU, todavía legal, en Kiev. 27 diciembree 2014.

Con el triunfo del golpe de estado en Ucrania, en febrero de 2014, los signos de la derechización extrema en el país se constataron desde el primer momento: la incorporación al gobierno de miembros del partido fascista Svoboda, la activa presencia de los nazis del Pravy Sektor en la policía, en la Guardia Nacional creada por el gobierno golpista, y en las unidades del ejército que se enviaron a aplastar las protestas contra el golpe de Estado, y el control de las calles de las principales ciudades ucranianas por los batallones paramilitares de esos grupos fascistas, fueron la señal de por dónde irían las cosas en esa “nueva Ucrania democrática” nacida con el golpe de Estado, gracias al apoyo occidental con su diplomacia, dinero, armas y grupos paramilitares de choque. En Polonia fueron entrenados los grupos de provocadores que actuaron en los días del Maidán, y los servicios secretos norteamericanos y polacos, con la benevolencia de la Unión Europea, activaron los mecanismos que llevaron al agujero negro en que Ucrania se encuentra hoy.

Las protestas fueron aplastadas sin piedad: ahí están para el recuerdo del horror las escenas dantescas del incendio del edificio de los sindicatos de Odessa, donde los nazis quemaron vivas a muchas personas que protestaban contra el golpe, y donde la masacre jamás fue investigada por las autoridades, como tampoco mostraron el menor interés por investigar la procedencia de aquellos misteriosos francotiradores que causaron en el Maidán la matanza anterior al golpe. Solamente en Crimea y en el este del país, consiguieron resistir los contrarios al golpe de estado, aunque en el Donbass se vieron atrapados en la guerra civil.

Desde entonces, el gobierno de Poroshenko y Yatseniuk se lanzó a acabar con la resistencia en Donestk y Lugansk, en una “operación antiterrorista”, como la denominaron, que ya ha causado casi diez mil muertos, decenas de miles de heridos y la destrucción de buena parte de las infraestructuras y barrios de pueblos y ciudades. Las camisas pardas y botas negras de los paramilitares fascistas asolaron el país, y no han descansado desde entonces. Son habituales en Ucrania los desfiles fascistas en las ciudades, y en los estadios de fútbol se muestran los símbolos nazis sin recato. La tortura es una práctica común en los cuarteles y las comisarías, e incluso en los centros de detención que controla la extrema derecha. Se cuentan por decenas los comunistas asesinados sin que las autoridades judiciales ni la policía investigue los delitos.

Uno de los objetivos del gobierno golpista, con el aval norteamericano, fue la destrucción de la izquierda ucraniana: los asaltos a sedes del Partido Comunista, los incendios provocados en locales comunistas y en domicilios particulares, las palizas y asesinatos cometidos en la mayor impunidad, y la caza de militantes de izquierda, fueron moneda común desde el primer día. Los diputados comunistas fueron agredidos en la propia Rada, el parlamento, como le sucedió al secretario general Simonenko, y el gobierno intentó desde el primer día ilegalizar al Partido Comunista. El proceso impulsado por Poroshenko y Yakseniuk para conseguirlo llegó a extremos delirantes: el juez encargado del caso vio cómo sus oficinas eran asaltadas por sospechosos hombres armados; los expedientes y la documentación, robados, en un ambiente de amenazas a magistrados independientes que no podían desdeñarse porque hoy todos saben que los fascistas matan en Ucrania. El juez se vio obligado a abandonar el caso, y tras muchas presiones y amenazas a los periodistas honestos y críticos que podían informar a la población, el gobierno golpista consiguió, a finales de diciembre de 2015, que los tribunales declararan ilegal al Partido Comunista de Ucrania, de forma que no podrá actuar, y no podrá presentarse a las elecciones ni organizarse libremente: se ha visto obligado a pasar a la clandestinidad. La sensibilidad democrática de la Unión Europea y de Estados Unidos no ha mostrado la menor preocupación por la prohibición del Partido Comunista, ni por el sanguinario regreso del fascismo, otra vez, a Ucrania. Pero que los centros de poder del capitalismo, Bruselas y Washington, no hayan hecho la menor objeción entra dentro de la hipócrita “normalidad” a que nos tienen acostumbrados; sin embargo, es muy preocupante y revelador que buena parte de la izquierda europea, empezando por la socialdemocracia, tampoco haya hecho la menor protesta por un atropello semejante.

Malos tiempos para la libertad. El propio presidente Poroshenko se ha enriquecido gracias a la corrupción y a los negocios sucios, al tiempo que su gobierno imponía nuevos sacrificios a la población, aceptando las imposiciones del Fondo Monetario Internacional, y abría las fronteras para que lleguen las unidades de la OTAN. Mientras continúa la guerra civil en el Este del país, y los ciudadanos ucranianos soportan una vida cada día más difícil; al tiempo que el país se ahoga en una corrupción delirante, y los principales responsables del gobierno roban a manos llenas y se apoderan de los recursos de Ucrania; cuando las bandas paramilitares fascistas de camisas pardas y botas negras asolan las ciudades ucranianas, y el Partido Comunista es prohibido y se ve obligado a pasar a la clandestinidad, empiezan a echarse en falta en Europa voces que clamen por la libertad.

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8 pensamientos en “Ucrania: camisas pardas y botas negras EL PARTIDO COMUNISTA, DECLARADO ILEGAL

  1. EEUU dispuesto a financiar (legalmente) a los neonazis del Batallón Azov

    Los grupos Neo-nazis de Ucrania podrán disponer de dinero norteamericano para sus actividades, después de que el Congreso de EEUU haya levantado la prohibición que lo impedía.
    Entre dichos grupos destaca el conocido como Batallón Azov, una milicia ucraniana que lucha contra los separatistas pro-Rusos.

    El grupo, de influencia marcadamente nazi, está cobrando impulso político en Ucrania, después de ganar un 10% de los votos en las elecciones municipales de octubre pasado.

    La prohibición de financiar estos grupos fue aprobada por el Congreso en julio, después de que dos congresistas añadieran una enmienda a un proyecto de ley, pero el Pentágono convenció al comité de Asignaciones de Defensa para que eliminaran la prohibición, alegando que ya existía una medida, conocida como Ley Leahy.

    Sin embargo, la ley Leahy sólo cubre grupos que han cometido “violaciónes graves de los derechos humanos”. El Departamento de Estado afirma que no sabe de ninguna información creíble para demostrar que actos de este tipo hayan sido cometidos por el Batallón Azov, por lo que los límites de financiación de la Ley Leahy no serían aplicados a los batallones neo-nazis ucranianos.

    Hecha la ley, hecha la trampa.

    La noticia ha enfurecido a grupos pro-judíos, como el Centro Simon Wiesenthal.

    “En los últimos años, Estados Unidos ha ignorado deliberadamente la glorificación de los colaboradores de los nazis, la concesión de beneficios financieros a los que lucharon junto a los nazis, y la promoción sistemática de la patraña de la equivalencia entre los comunistas y los crímenes nazis en esos países debido a varios intereses políticos”, afirmó el portavoz del Centro Weisenthal, Efraim Zuroff.

    El jefe del Likud israelí también ha criticado la decisión, y ha dicho que el grupo va a utilizar ese dinero contra los Judios primero si consiguen financiamiento.

    Desde que comenzó la crisis, ha habido algunos miembros del Congreso que han apoyado el suministro de armas a las fuerzas ucranianas, incluidos los neonazis, con el fin de detener a los rusos.

  2. El Nazismo occidental renacido en Europa Oriental
    http://www.ecorepublicano.es/2016/02/el-nazismo-occidental-renacido-en.html

    La crisis ucraniana muestra que el proceso de integración europea de Ucrania no es tan firme ni benevolente como los políticos europeos y sus medios afines dicen. Algo fuera de la atención del público europeo es el hecho de que la integración europea es percibida en la sociedad ucraniana con diferentes significados y objetivos.

    Para la gente común el futuro europeo de Ucrania descansa sobre el hecho de que en los últimos 25 años los ucranianos no se han convertido en más ricos que sus pares polacos, sino que ni siquiera han obtenido la calidad de vida de la vecina Polonia.

    Para la élite política el objetivo puede ser caracterizado como la preservación de su estatus, independiente de las obligaciones para con el votante, propensos a la corrupción, pero imitando a la minoría ilustrada europea. El precio pagado por la fidelidad a los valores europeos recae en el contribuyente europeo y supone esquivar la responsabilidad por la incompetencia y el egoísmo de los Estados miembros de la Unión Europea.

    La sociedad ucraniana se inspira en un sentido en el que Europa anulará todos sus pecados, y en cualquier otro caso, los ricos europeos ayudarán. Claro que el pueblo ucraniano “euro-integrado” tiene fiables amigos y aliados en los países bálticos y Polonia. Pertenecen esos países al grupo con un deseo casi demencial de la inclusión de Ucrania al proceso europeo. Algunos pueden pensar que esta posición es altruista, motivada por el deseo de ayudar a pueblos que como los bálticos y los polacos han sido objeto de la “agresión rusa”, la conquista imperial, la incapacidad de construir su propio Estado y de sentirse los mandatarios de su propio país.

    Sin embargo, la realidad es testaruda, y así pues surgen varias situaciones diferentes. Los países bálticos (Lituania, Letonia, Estonia), entraron en la Unión Europea bajo la fórmula del pago avanzado. Tras ganar la independencia nacional, más específicamente, se puede que en esos países la restauración en el término político fue la adopción del liderazgo de la UE casi sin condiciones previas. Ni los indicadores económicos, ni el grado de madurez de las instituciones democráticas reunían las condiciones establecidas en los criterios para obtener la membresía de la Unión Europea.

    Como resultado obtenemos un despoblamiento masivo e inmigración de la mitad de la población (aunque parezcan datos extremos son ciertos, consulten la sección de datos de demografía del BM o la ONU, accesibles a través de Google – Nota del Traductor) a la “antigua Europa”. Manteniendo la economía solamente con subsidios de la UE, y con el bloqueo político de normas y regulaciones de la Unión Europea sobre la relevante política en derechos humanos y protección de las minorías. Así Ucrania ha encontrado aliados de dudosa reputación. Se puede asumir que la élite de los Estados bálticos quiere la misma indulgencia aplicada en Ucrania con el objetivo de que los europeos no descubran violaciones de derechos humanos, persecución contra la disidencia política, un boicot de los estándares europeos en el respeto a las minorías, junto con el hecho de que la sociedad ucraniana está “enferma” debido ideas nacionalistas, radicales e incluso nazis extendidas.

    Todo se vuelve correcto si partimos de la unanimidad de las nuevas autoridades ucraniana y de los círculos de gobernantes de los Estados bálticos en la apreciación de la trágica experiencia de la Segunda Guerra Mundial. Tanto en Ucrania como en los Estados bálticos el colaboracionismo fue próspero. Los políticos no fueron simplemente forzados a la colaboración con los nazis, sino que voluntariamente participaron en el genocidio, en el exterminio de la población judía (y de rusos y de comunistas – Nota del Traductor), la participación en el lado de las fuerzas armadas alemanas en la guerra contra los Aliados. En Estonia y Letonia en 1942-1943, se formaron divisiones de las SS que fueron “distinguidas” por su papel en las atrocidades de los territorios ocupados por los nazis en Rusia y Polonia. A pesar de las aseveraciones salidas de políticos de Riga y Tallin de que sus los colaboradores se enfrentaron a una decisión trágica (aceptaron obligados, pero también encantados como ya hemos visto – Nota del Traductor) y fueron obligados para defender la idea de independencia, a la vez que luchaban en las filas de las SS, esas personas dejaron un reguero de sangre participando activamente en la destrucción del gueto judío. Protegiendo los campos de concentración de Sobibor y Shtugof, sus “acciones” serán siempre recordadas por los pueblos de Bielorrusia, Rusia y Polonia.

    Los líderes de Lituania son famosos por su ataque contra Rusia, en base a su absurda política de apoyo a Ucrania, esto no es ningún accidente. Mientras que en Lituania no se habían establecido unidades similares formadas por batallones de nazis propiamente “lituanos” (La autora se refiere aquí a unidades de SS diferenciadas para lituanos – Nota del Traductor) en sólo tres meses los colaboracionistas declaraban “que habían limpiado el país de gente judía”. Lituania aún no ha efectuado condena alguna de las atrocidades de figuras tan odiosas como A. Impulyavichus. Es más, el sonido de la ocupación rusa en las campañas de compañías de medios de comunicación educativos condujo a la rehabilitación de los colaboradores nazis; crearon un muro de silencio alrededor de los escasos y valientes periodistas y políticos que se arriesgaron a expresar la verdad acerca de la historia reciente de Lituania.

    En Ucrania, en lugar de apoyar los valores europeos hay una evidente revisión de la historia tal como la de los Estados bálticos. Los nacionalistas ucranianos, aquellos que formaron parte del batallón de las SS “Nachtigall” llevaron a cabo la masacre de la intelligentsia polaca de Lviv, abusaron y mataron a gente sólo porque eran judíos o comunistas (para el nacionalismo ucraniano actual judío y comunista son sinónimos, le añaden mucha rusofobia – Nota del Traductor), y luego, continuaron los pogromos con el avance de las tropas alemanas. El gobierno ucraniano está confundiendo deliberadamente al público ucraniano y europeo diciendo que los nacionalistas lucharon contra Alemania y contra Rusia por su independencia, que fueron “obligados a entrar en una alianza con el diablo”. Es una coincidencia increíble con la rehabilitación de los colaboracionistas de los nazis en el báltico. En ambos casos se refieren a la tragedia de los luchadores por la independencia, pero silencia bajo este slogan que cometieron crímenes contra la humanidad, que su lucha contra los nazis se reduce a simples declaraciones.

    La destrucción de la población civil de una única etnicidad, como la participación en el lado nazi hasta el fin de la guerra no puede históricamente disputada. Queremos creer que la sociedad neerlandesa, que recuerda los horrores del nazismo y sufrió los “méritos” de sus propios colaboracionistas encontrará un entendimiento adecuado del legado ideológico al que ni Ucrania ni sus aliados bálticos quieren decir adiós.

    Alena Ageeva, coordinadora del equipo de acción social “Southeast Star”.

  3. Consecuencias del Golpe fascista en Ucrania: Hambre y pobreza
    7 abril, 2016

    Según datos de Naciones Unidas, las consecuencias del Golpe de Estado fascista en Ucrania son nefastas: 1,5 millones de personas pasan hambre a causa de la escasez de alimentos, y alrededor de 300.000 necesitan asistencia alimentaria inmediata.

    Un comunicado de la Oficina del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la Organización de las Naciones Unidas en Ucrania, dice que el organismo aspira a enviar ayuda mensual a las 270.000 personas más vulnerables durante el primer semestre de 2016.

    El jefe de la oficina del PMA en el país, Giancarlo Stopponi, declaró que “los dos años de violencia, bombardeos y miedo dejaron una huella imborrable en las vidas de miles de personas” en el este de Ucrania.
    Stopponi instó a todas las partes del conflicto en Donbass a facilitar a Naciones Unidas pleno acceso a las personas necesitadas.

    La situación alimentaria denunciada por la ONU se ha agudizado por el cerco que mantienen los tropas de Kiev contra los territorios controlados por las milicias populares antifascistas de Lugansk y Donetsk.

    La guerra en el este de Ucrania ha destruido el sector industrial del país, antes del Golpe de Estado Donestk y Lugansk eran el corazón industrial y la fuente de trabajo para los residentes de la región.

    LibreRed | YVKE Mundial

  4. Ucrania prohibe la bandera de la victoria
    PUBLICADO POR @NSANZO ⋅ MAYO 6, 2016

    La bandera de la victoria en Saur Mogila en 2014, después del final de la batalla. El uso de esta bandera en las Repúblicas Populares es uno de los motivos por los que su uso queda prohibido
    La bandera de la victoria en Saur Mogila en 2014, después del final de la batalla. El uso de esta bandera en las Repúblicas Populares es uno de los motivos por los que su uso queda prohibido
    Mientras el Gobierno ucraniano trata de reescribir a diario el presente, el Instituto Ucraniano de la Memoria Nacional trata de construir un pasado del país que se ajuste a la idea de una gran Ucrania unida y que siempre luchó contra la agresión de Moscú tan de moda en estos tiempos. Como en la etapa de Yuschenko tras la Revolución Naranja, el encargado de esa tarea es Volodymyr Vyatrovich.

    La semana pasada, Foreign Policy calificaba a Viatrovych como un historiador que ha perdido toda credibilidad en su intento de reescribir la Segunda Guerra Mundial para sobrerepresentar el papel de grupos como OUN o UPA y borrar su papel en el asesinato masivo de judíos, gitanos, polacos o rusos que se produjo en Ucrania durante la ocupación Nazi. Ahora que se preparan los actos para conmemorar el Día de la Victoria, el instituto liderado por Viatrovych recuerda que los símbolos que los veteranos han portado con orgullo año tras año ya no están permitidos en la Ucrania post-Maidan. Los comunistas han anunciado que desafiarán la ley portando la bandera de la victoria a pesar de la prohibición.

    Artículo Original: Antifashist

    Después del lazo de San Jorge –llevarlo está prohibido en Ucrania-, los neo-nazis han pasado a la bandera de la Victoria. El 8 y el 9 de mayo [además de celebrar el Día de la Victoria el 9 de mayo como hasta ahora, Kiev ha añadido el 8 de mayo para celebrar a los soldados ucranianos el mismo día que Europa occidental celebra la victoria contra el Nazismo en Europa y así desmarcarse de Moscú] quedará prohibido portar en las calles la bandera roja, que en 1945 los vencedores de la Segunda Guerra Mundial izaron sobre el Reichstag en Berlín. Esto podría ofender a los guerreros de la división Galicia de las SS o al batallón Nachtigall, que son los principales héroes de las celebraciones del día de la Victoria en la independiente, soberana y unida Ucrania.

    “Durante las celebraciones del 8 y 9 de mayo, no usen la bandera de la victoria”. Así lo informó el servicio de prensa del Instituto Ucraniano de la Memoria Nacional. Según la actual ley, la distribución o uso público de la “bandera de la victoria” y otros símbolos soviéticos está considerado hacer propaganda del régimen totalitario comunista Así que los veteranos de la guerra que porten el lazo de San Jorge o la bandera de la victoria se enfrentarán como mínimo a la policía pro-americana [el nuevo cuerpo de policía cuyos uniformes han causado tantas burlas al parecer copias de los estadounidenses] o, lo que es peor, a la descomunización a base de golpes.

    El abogado del Instituto Ucraniano de la Memoria Nacional, Sergey Ryabenko, apuntó que el uso de símbolos del régimen totalitario comunista únicamente está permitido si se trata de banderas originales de la batalla. “Como la bandera de la victoria original se preserva en el Museo de las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa en Moscú, el uso de cualquier copia o reproducción de la bandera de la victoria durante los memoriales, ceremonias y cualquier otro acto de los días 8 y 9 de mayo es propaganda que está prohibida por la ley”, afirmó este cómplice de los neo-nazis.

    El Instituto de la Memoria insistió en que le uso de la bandera de la victoria también se considerará una forma de apoyo a los separatistas de Donbass, ya que la República Popular de Donetsk ya ha mostrado en el centro de Donetsk el ensayo del desfile militar que celebrará el 9 de mayo y soldados portaban la bandera roja de la victoria. Es curioso que no se haya dado ningún ultimátum del uso de simbología Nazi el 8 o el 9 de mayo: en realidad está permitido, como ya se ha visto con la exposición de huevos de pascua con swastikas pintadas en el centro de una capital europea. Así que por segundo año consecutivo, el Día de la Victoria con lágrimas en los ojos, algunos veteranos, a los que se ha prohibido estar orgullosos de los logros y se ven obligados a confraternizar con fans de Hitler, preferirán quedarse en casa, lejos de las miradas de esos patriotas.

  5. Los habitantes de Odesa desafían la prohibición de ondear la Bandera de la Victoria
    Publicado el 9 de mayo de 2016 a las 06:31

    Este 9 de mayo, aniversario de la Victoria en la Gran Guerra Patria contra el fascismo, los habitantes de Odesa, a pesar de la prohibición, han desplegado la Bandera de la Victoria junto al Fuego Eterno. Varios miles de participantes en la marcha, han recorrido el Paseo de la Gloria para ofrendar flores al monumento al marinero desconocido.

    Mientras, los dos mil policías que había desplegados en Odesa, obligaban a la gente que se dirigían al Paseo de la Gloria, a que se quitasen las cintas de San Jorge. Pero una vez pasados los cordones de seguridad, la gente se las volvía a poner, según informa la página local “Timer”.

    Según han relatado testigos a “Politnavigator”, además de los veteranos, un recibimiento especial, entre vítores y aplausos, han recibido los participantes de los sucesos del campo de Kulikovo (lugar de la masacre del 2 de mayo de 2014), que han sido tratados como héroes.

    Sin embargo la policía ha impedido el acceso de los participantes en la marcha al campo de Kulikovo para que pudieran allí honrar a los defensores de Odesa. La policía ha acordonado la zona con la excusa de que habían recibido informaciones de que pudiera estar minada.

  6. Ucrania no se liberó de los nazis en 1945
    Fuente: http://timer.od.ua/news/smi_prosyat_otkazat_sya_ot_termina_281.html
    Publicado por Óscar Miguélez en 10:07 27 mayo 2016

    En la lucha de clases hay que hilar muy fino; las palabras no son inocentes sino auténticas cargas de profundidad que penetran hasta lo más íntimo del cerebelo de quienes las escuchan.

    Además, el habla no siempre es espontánea, como creen los lingüistas, sino que se impone. Alguien lo impone y alguien impone determinadas palabras y expresiones. “El lenguaje forma parte del Imperio”, dijo Nebrija cuando en 1492 escribió la primera gramática del castellano y por eso en gran parte de América siguen hablando castellano.

    Del mismo modo, dentro de poco el mundo hablará en fascista, que es el Imperio de hoy. Así se explica que tras el golpe de Estado de la Plaza Maidan en 2014, el Comité Público ucraniano de Radio y la Televisión “recomendara” no utilizar la palabra “liberación” para hablar del fin de la ocupación nazi de su país en 1945.

    La “recomendación” fue enviada a todas las cadenas de radio y televisión sobre los 70 años de la liberación del territorio ucraniano por el Ejército Rojo.

    Los nazis tampoco son considerados ya como los “invasores” de Ucrania al comienzo de la apertura del frente oriental durante la Segunda Guerra Mundial.
    El golpe de Estado de Kiev también debía cambiar la historia y los diccionarios con los que la misma se escribe.

    La liberación de Ucrania, la única, no se produjo en 1945 sino el 24 de agosto de 1991, cuando la Unión Soviética se colapsó. Por lo tanto, los enemigos de los ucranianos no fueron los nazis sino los soviéticos.

    A partir de ahí, la historia se (des)coloca otra vez de una determinada manera, como las piezas del Tetris. El Comité Público advierte a los medios que cuando hablen del asunto no se deben olvidar de mencionar a las organizaciones fascistas (o sea, “nacionalistas”) OUN y UPA porque también participaron en las “hostilidades” (o sea, en la Segunda Guerra Mundial).

    La liberación, pues, fue consecuencia de una lucha “común” anti-hitleriana de los “movimientos de liberación”, entre los que el Ejército Rojo no tiene cabida.

    La UPA es el Ejército Insurreccional Ucraniano que, a pesar de su nombre, no tiene nada de ucraniano, ya que lo crearon losnazis inmediatamente después de la ocupación de Polonia en 1939.

    Como nazis que eran, durante la guerra la UPA cometió toda clase de crímenes en Ucrania y Bielorrusia, integrando la división “Galitchina” de las SS.

    Este tipo de “nacionalistas” resultan siempre tan patrióticos que se venden al mejor postor: tras la derrota en la batalla de Stalingrado, la división “Galitchina” se puso al servicio de los estadounidenses, hasta 1953.
    Como no espabilemos, dentro de poco todos acabaremos hablando en fascista.

  7. La afición del Rayo veta el fichaje del fascista ucraniano Zozulya
    1 febrero, 2017 https://diario-octubre.com/la-aficion-del-rayo-veta-el-fichaje-del-fascista-ucraniano-zozulya/

    La directiva del Rayo Vallecano tenía prácticamente cerrado el fichaje del ucraniano Roman Zozulya, pero la presión de su afición, liderada por los ‘Bukaneros’, ha hecho dar marcha atrás a la incorporación. Finalmente, el club vallekano ha desestimado el fichaje del jugador de ideología nazi.

    El equipo de Vallekas, que tenía prácticamente cerrado la incorporación del actual jugador del Betis, ha dado marcha atrás en las últimas horas del mercado de fichajes de invierno, que se cierra este martes a las 23:59 horas, tras las presiones de gran parte de su afición, liderada por ‘Bukaneros’.

    El ucraniano iba a llegar al club del barrio de Vallekas hasta final de temporada en calidad de cedido, pero el club ha frenado su incorporación al considerar que su ideología es todo lo contrario a lo que el Rayo Vallecano representa.

    Todo ello se debe principalmente a las presiones de ‘Bukaneros’, que habría presionado para que el jugador no fichara por su equipo. En la tarde de este martes el grupo había publicado un tuit en su cuenta oficial en la que aseguraban que Zozulya no era bienvenido y que “su filiacion nazi le impide vestir la franjirroja”. Igualmente en las gradas dejó claro que “los racistas” no son bienvenidos en el club de la clase obrera madrileña.

    Bukaneros @bukaneros92
    Martín Presa: no queremos a tipos como Zozulya. Su filiacion nazi le impide vestir la franjirroja.
    No la vas a ensuciar. No eres bienvenido

    Roman Zozulya, actualmente en el Betis, en el que apenas ha jugado, llegó al club sevillano en verano, tras cinco años en el Dnipro, uno de los mejores equipos de Ucrania y finalista de la Europa League en 2015.

    Zozulya ha sido acusado varias veces de neonazi, ideología de la que ahora le acusan los aficionados del Rayo para vetar su incorpación al equipo de la clase obrera madrileña. El tal Zozulya, se ha mostrado contrario públicamente a la declaración de independencia de Donetsk y Lugansk y ha defendido al ejército de Ucrania y sus brutales ataques contra ambas regiones.

    Son varias las imágenes en las que el jugador sale acompañado de militares o incluso vestido como tal. Además formó parte de una campaña publicitaria del ejército ucraniano, en el que incitaba a la gente a alistarse al ejército para unirse a la campaña contra las zonas rusófilas.

    De nuevo Bukaneros y la afición rayistas han dejado clara su posición de clase y que el campo de Vallekas, barrio conocido durante el franquismo como “La pequeña Rusia”, está vetado a las ratas fascistas. En el caso de que finalmente venga él o alguien como él, se tratará de una decisión de la directiva, en contra de lo que defiende la afición del Rayo y este equipo representa.

  8. Dos años y medio de cárcel por “propaganda del comunismo”

    https://larepublica.es/2017/05/12/dos-anos-medio-carcel-propaganda-del-comunismo/

    Por
    Íñigo Aguirre

    12 Mayo, 2017
    RIA Novosti

    Un juzgado ha condenado a 2’5 años de privación de libertad condicional a un joven por la distribución en Facebook de materiales con simbología comunista, prohibida en Ucrania, según ha informado el servicio de prensa de la Fiscalía de la región de Lvov.

    Según el comunicado del ministerio fiscal, entre mayo de 2015 y abril de 2016, el joven había estado publicando en Facebook fotografías y otros materiales con símbolos y lemas del “régimen comunista” que están prohibidos en Ucrania.
    “Teniendo en consideración que el joven ha reconocido su culpa y ha colaborado con la investigación, la fiscalía ha alcanzado un acuerdo con el acusado para el reconocimiento de su infracción, que fue corroborado el 4 de mayo de 2017 por el juzgado, imponiendo una pena de 2 años y seis meses de privación de libertad con un plazo condicional de un año”, ─se dice en el comunicado de la fiscalía.

    En mayo de 2015 en Ucrania entró en vigor la ley “Sobre la condena de los regímenes comunista y nazi”, que estipula la prohibición de la propaganda de símbolos soviéticos. El Ministerio de Justicia en correspondencia con la “Ley sobre la decomunistización”, adoptó la decisión de privar a los partidos comunistas del derecho a ser sujeto de los procesos políticos y electorales.

    El Partido Comunista por su parte hizo llegar al Ministerio de Justicia sus estatutos y programa para su posterior presentación ante la Junta Electoral y el registro del PCU como sujeto del proceso electoral. Sin embargo el juzgado de lo contencioso administrativo del distrito de Kiev, satisfizo la querella del Ministerio de Justicia y el 16 de diciembre de 2015 prohibió la actividad del Partido Comunista de Ucrania.

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