Ucrania: ¡Heil mein OTAN!

NOTA DE LA RED: He aquí un artículo de Manlio Dinucci publicado en Red Voltaire sobre Ucrania. La gran olvidada. http://www.voltairenet.org/article189823.html. El nuevo régimen fascista que surgió de la “rebelión popular” de Maidan, arropado por la UE, EE.UU. y la OTAN, esta en manos de la oligarquia financiera prooccidental y sigue la estrategia diseñada por Brzezinski en “El gran tablero” de 1997 de controlar y dominar Eurasia. El nuevo presidente Petro Poroshenko relacionado con Soros, prosigue su acercamiento a EE.UU. Poroshenko, el rey del chocolate, construyó su fortuna estimada en 1.500 millones de € aprovechándose de la ola de privatizaciones entre 1996-1998 con la adquisición a saldo de numerosas empresas de pastelería. Encabeza un imperio que comprende el astillero naval y de armamento Leninska Kuznya, compañías de taxis, empresas de automóviles y medios de comunicación (5 Kanal). Fué director del Banco Central Ucraniano (2007-2012), ministro de economía del gobierno neoliberal de Azarov en 2012, del partido de Yanukovich. Es la expresion más clara de la injerencia de la oligarquía financiera en las decisiones políticas y el más claro fenómeno de puerta giratoria entre el mundo financiero y el poder político. Poroshenko llegó a presidente sustituyendo al golpista Turchinov en unas elecciones celebradas en medio de una ola de represión política contra el partido comunista, la minoría rusa y la guerra contra las poblaciones del este, que se ha saldado con un millón largo de refugiados y más de 9000 muertos, elecciones con una abstención superior al 50%. Poroshenko y Yaktseniuk el primer ministro, han incorporado a 4 extranjeros en el gobierno afines a los EE.UU., dándoles carta de nacionalidad. El lituano Alvaras Abromavicius nombrado ministro de economía y comercio. Natalie Jaresko del departamento de Estado y la embajada de EE.UU. en Ucrania (12992-1995), ministra de finanzas, guarda la doble nacionalidad. El georgiano Alexander Kvitashvili ministro de sanidad, el mismo puesto que ocupó en su país (2008-2010). Y el criminal Mijeil Saakashvili, que ordenó el asesinato de 1600 civiles en Osetia del Sur, inmune a las investigaciones penales de Georgia. Mientras el Partido Comunista es ilegal, los símbolos y partidos neonazis campean a sus anchas, realizando atrocidades sin nombre. Dmytro Jarosh, lider neonazi de Sector Derecho (Pravy Sektor) es consejero del ministerio de defensa, encargado de integrar a sus paramilitares en el ejército.

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Después de haber llegado al poder gracias a un golpe de Estado orquestado por la OTAN y la CIA, el presidente Porochenko empezó por llenarse aún más los bolsillos. Y ahora, como pago por aquel favor, está preparando la entrada de su país a la OTAN.

RED VOLTAIRE | ROMA (ITALIA) | 6 DE ENERO DE 2016

La hoja de ruta para la cooperación militar entre la OTAN y Ucrania, que se firmó en diciembre de 2015, integra ahora prácticamente las fuerzas armadas y la industria de guerra de Kiev a las de la alianza atlántica, bajo la dirección de Estados Unidos. Sólo falta la entrada formal de Ucrania en la OTAN. El presidente Porochenko anunció, en ese sentido, un «referéndum», cuya fecha está aún por definir, e incluso predijo una clara victoria del «Sí», basándose para ello en un «sondeo» ya realizado. La OTAN, por su parte, garantizó que Ucrania, «uno de los más sólidos socios de la alianza», está «firmemente comprometida con la aplicación de la democracia y la legalidad».

Los hechos son muy claros. La Ucrania de Petro Porochenko –oligarca que se enriqueció con el saqueo de las propiedades del Estado, a pesar de lo cual el primer ministro italiano Matteo Renzi canta loas a su «sabio liderazgo»– decretó en diciembre la ilegalización del Partido Comunista, acusado de «incitación al odio étnico y violación de los derechos humanos y las libertades». Hasta los símbolos comunistas están ahora prohibidos por la ley y el simple hecho de cantar La Internacionalen Ucrania puede ser castigado con entre 5 y 10 años de cárcel.

Es este el acto final de una campaña de persecución análoga a la que caracterizó el ascenso del fascismo en Italia y del nazismo en Alemania. Sedes del partido destruidas, linchamientos de dirigentes, periodistas torturados y asesinados, militantes quemados vivos en la Bolsa del Trabajo de Odesa, civiles desarmados masacrados en Mariupol y bombardeados con fósforo blanco en Slaviansk, Lugansk y Donetsk.

Un verdadero golpe de Estado organizado por Estados Unidos y la OTAN, cuyo objetivo estratégico es provocar en Europa una nueva guerra fría para debilitar y aislar a Rusia y, al mismo tiempo, fortalecer la influencia y la presencia militar de Estados Unidos en Europa. Grupos neonazis, entrenados y armados con esos fines, como lo demuestran las fotos de militantes de Uno-Unso que se entrenaron en 2006 en Estonia, fueron utilizados como tropas de asalto durante el putsch de la plaza Maidan y en las acciones posteriores. Las formaciones de neonazis fueron posteriormente incorporadas a la Guardia Nacional, entrenada por varios cientos de instructores estadounidenses de la 173 división aerotransportada, transferida de Vicenza a Ucrania, y por otros militares de la OTAN.

La Ucrania del régimen de Kiev se ha convertido así en el «vivero» del nazismo que hoy renace en pleno corazón de Europa. Neonazis provenientes de toda Europa (incluyendo Italia) y de Estados Unidos llegan a Kiev, reclutados principalmente por Pravy Sektor y por el batallón Azov, cuya ideología nazi se expresa claramente en el emblema que utiliza, calcado del emblema de la división SS Das Reich. Después de recibir entrenamiento y de pasar por un bautismo de fuego participando en acciones militares contra los rusos de Ucrania en la región de Donbass, esos neonazis regresan a sus respectivos países con el pasaporte ucraniano en el bolsillo, a modo de «salvoconducto».

Al mismo tiempo, la ideología nazi está siendo difundida en Ucrania entre las jóvenes generaciones. De eso se ocupa fundamentalmente el ya mencionado batallón Azov, que organiza campos de entrenamiento militar y de formación ideológica para adolescentes y niños, enseñándoles ante todo a odiar a los rusos.

Y todo esto está sucediendo con la complicidad de los gobiernos europeos. Por iniciativa de un parlamentario de la República Checa, el jefe del batallón Azov, Andriy Biletsky, aspirante al título de «Fuhrer» de Ucrania, fue recibido en el Parlamento Europeo como «orador invitado». Esto forma parte del «apoyo práctico de la OTAN a Ucrania», incluyendo el «Programa de Fortalecimiento de la Educación Militar» en el que participaron, en 2015, 360 profesores ucranianos, que fueron instruidos por 60 expertos de la OTAN. En el marco de otro programa de la OTAN, el de «Diplomacia Pública y Comunicaciones Estratégicas», se enseña a las autoridades a «contrarrestar la propaganda rusa» y a los periodistas a «generar historias con hechos desde la Crimea ocupada y la Ucrania oriental».

Manlio Dinucci

Fuente
Il Manifesto (Italia)

 

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3 pensamientos en “Ucrania: ¡Heil mein OTAN!

  1. Poroshenko: ¿Cómo lo digo en ucraniano?

    © REUTERS/ Gleb Garanich
    EUROPA

    13:39 15.01.2016(actualizada a las 14:08 15.01.2016)

    En medio de su discurso Petró Poroshenko ha olvidado una palabra en ucraniano. Tras una pregunta de los periodistas sobre los oligarcas, el mandatario se apresuró a dirigirse a su secretario de prensa con una pregunta: “¿Cómo se traduce la palabra “bolsillo” del ruso al ucraniano?”.

    “A pesar de todo, no necesito ni los asesores financieros, ni bolsillos. ¡Gané suficiente!” –declaró el presidente con ayuda de su secretario.

    Poroshenko, quien se permitió esta confusión durante su mensaje, siempre ha abogado por la “pureza de la lengua ucraniana”. Fue, incluso, el artífice de la idea de sustituir el ruso por el inglés en los pasaportes de sus conciudadanos.
    “Hablemos de un estatuto especial para el inglés, y no para el ruso, esta discusión sera más constructiva” –afirmó el presidente. Poroshenko declaró que la segunda lengua obligatoria debería ser el inglés, y bajo ningún concepto el ruso.
    Las cosas van más allá. En algunas escuelas ucranianas se ha propuesto rechazar todo el idioma ruso: mirar solo las noticias en ucraniano, escribir solo en ese idioma. Y para no tener una tentación de pasar a la lengua del país “agresor”, algunos proponen eliminar el ruso de los teclados de las computadoras.

    Poroshenko reitera que el idioma ucraniano será el único oficial de Ucrania

    En lo que se refiere a sus ganancias, sus declaraciones en la conferencia de prensa han desatado una ola de polémica. Los medios aseguran que Poroshenko se enriqueció 8 veces más durante el año en el cargo de presidente.
    Según la revista Forbes, ocupa el séptimo lugar entre los hombres más ricos de su país.

    Además de la fábrica de confitería Roshen, Poroshenko posee activos de bancos y compañías de seguros, también tiene acciones en una compañía de construcción naval, es propietario de un gimnasio y de una fábrica de jarabes.

    Antes de entrar en el cargo, una de sus promesas preelectorales fue vender sus activos. Pero tras un año en el poder, el presidente ucraniano sigue siendo “un hombre de negocios y un multimillonario”.

    También es uno de los dueños de la cadena nacional de televisión que se negó a vender porque, según sus palabras, “sería un gran peligro para todo el país”.

    Respecto a eso, los medios indican que la popularidad del presidente ucraniano es dos veces más baja que la de su predecesor Víctor Yanukovich durante las protestas de Maidán. Los polítologos dicen que estas cifras son algo normal en la vida política del país, mientras que algunos subrayan que los propios ucranianos parecen ya haber perdido las esperanzas en su mandatario.

  2. Ha muerto el piloto ucraniano que derribó un avión comercial de pasajeros al confundirlo con el de Putin
    https://diario-octubre.com/2018/05/22/ha-muerto-el-piloto-ucraniano-que-derribo-un-avion-comercial-de-pasajeros-al-confundirlo-con-el-de-putin/

    El 18 de marzo apareció muerto Vladislav Voloshin a la edad de 29 años de uno (o varios) disparos en el corazón.
    Voloshin fue el piloto ucraniano que el 17 de julio de 2014 derribó el avión de pasajeros Boeing 777 procedente de Amsterdam con 300 personas a bordo.

    Como es natural, la tesis oficial es la del suicidio y la mayoría de los periódicos mencionan que se disparó una única bala en el corazón, aunque a otros se les escapó que tenía varias balas alojadas en el pecho.

    El piloto vivía en Mykolayiv, de cuyo aeropuerto era director. Su esposa dice que lo encontró agonizando en su habitación después de oír un disparo. Dijo que el día anterior había recibido una llamada telefónica de amenaza y que no quería hablar de ello.

    La prensa inglesa, empezando por el Daily Star, acusa a Rusia, pero eso no es ninguna novedad.

    Desde el 17 de julio de 2014 Voloshin estaba profundamente deprimido, según dicen sus amigos, pero no renunció a pilotar aviones hasta enero de 2017, dos años y medio después del “accidente”, y lo hizo por razones económicas.

    En una Ucrania miserable y empobrecida ni siquiera la paga de un trabajador privilegiado, como un capitán de aviación, le llega para pagar el alquiler y alimentar a los cuatro miembros de una familia.

    Tras abandonar las Fuerzas Aéreas ucranianas, a Voloshin le nombraron director del aeropuerto civil de Mykolayiv, lo que le proporcionó un salario ligeramente mejor para mantener a su familia.

    Relato sucinto de un asesinato en masa

    El derribo del avión MH17 se produjo cinco meses después del Golpe de Estado en Kiev que puso al frente del gobierno ucraniano a una banda de fascistas amparados por Estados Unidos y la Unión Europea.

    Con el golpe se inició también la resistencia popular. El 16 de julio de 2014 el nuevo gobierno de Kiev anunció el despliegue de 27 sistemas antiaéreos Buk-M1, algo muy extraño porque la resistencia siempre ha carecido de aviones.

    A la mañana siguiente los misiles aire-aire se cargaron en dos Sujoi-25, lo cual también es extraño porque normalmente se utilizan para ataque a tierra.

    El derribo del avión MH17 coincide con precisión milimétrica en la misma zona con un vuelo del avión de Putin, un Iliushin 96 que regresaba de la cumbre de los países Brics que se había celebrado en Fortaleza (Brasil) y cuya ruta sobrevolaba el espacio aéreo ucraniano.

    Cuando Rusia informó del plan de vuelo, los pilotos ucranianos recibieron una orden de alerta. El avión de Putin cruzó por Polonia y luego se activó el radar de seguimiento de Kupol, en Styla, que tiene un alcance de 85 kilómetros.

    El radar confundió el avión Boeing 777 malayo procedente de Ámsterdam con el avión presidencial ruso que había cruzado por encima de Varsovia a la misma altitud (10.000 metros) cuarenta minutos antes.

    Al acercarse la aeronave, despegó al menos un caza Sujoi-25 ucraniano pilotado por Voloshin. Cuando divisó el avión a unos pocos kilómetros de distancia, no se apercibió del nombre de la compañía aérea y tomó las rayas azules y rojas longitudinales del avión malayo como si fueran la bandera rusa.

    Voloshin disparó primero un misil R60, destruyendo el motor, y luego la ametralladora de 30 milímetros apuntando contra la cabina, matando a los pilotos, lo que no interrumpió el vuelo del avión. La explosión de los tanques de combustible en las alas cortó el avión en dos y provocó su caída.

    Al regresar a la base, el Sujoi-25 de Voloshin no tenía misiles. El piloto declaró que le lanzaron contra un objetivo erróneo y, por la tarde, al enterarse por la televisión de la tragedia del Boeing malasio, deploró delante de otros oficiales que el avión hubiera estado “en el lugar equivocado en el momento equivocado”.

    El 8 de agosto los gobiernos holandés, belga y australiano y el nuevo gobierno fascista de Kiev, firmaron un acuerdo secreto para encargar a Holanda, el país de origen de la mayoría de las víctimas, la investigación de la destrucción del Boeing. Dicho acuerdo permitía a cada uno de los países el derecho de veto sobre la difusión de los resultados de la investigación.
    En ella no se admitió la participación de Rusia, a la que se acusó inmediatamente, ni de Malasia, a pesar de que insistió en ello, ya que la aeronave no sólo era propiedad de una empresa malaya, sino que también formaba parte del territorio malayo.

    Estados Unidos se negó a entregar a la comisión de investigación las fotografías que su satélite Key Hole había tomado mientras sobrevolaba la zona en el momento mismo del derribo. Incluso ocultó durante varios días que existieron tales fotografías, hasta que Rusia lo demostró.

    La comisión de investigación consintió que Ucrania destruyera la grabación de las comunicaciones del Boeing con la torre de control de Dniepropetrovsk, como había recomendado Rusia.

    Para ocultar su responsabilidad, el gobierno ucraniano ordenó a su ejército atacar de manera sistemática la zona de colisión, a pesar de que los equipos de la OSCE anunciaban su llegada con antelación. El 21 de julio el Consejo de Seguridad de la ONU exigió, mediante la Resolución 2166 presentada por Australia (en apoyo a Malasia) y apoyada por Rusia, un alto el fuego en la zona en la que cayeron los restos del avión. Sin embargo, el gobierno fascista ucraniano violó de manera sistemática el alto el fuego, hasta que lo canceló unilateralmente el 7 de agosto.

    Cuando el 8 de agosto Rusia propuso una nueva resolución en la que pedía a Ucrania que respetara este alto el fuego, Estados Unidos vetó la resolución.

    Durante cuatro meses, la comisión de investigación se negó a visitar el lugar, que fue asegurado por la República de Donetsk, que a pesar de los disparos del ejército ucraniano, logró recuperar las cajas negras y entregarlas.

    Malasia anunció el envío de una delegación técnica, por lo que el gobierno holandés se apresuró a adelantarse para retirar los restos y que no cayeran en poder de terceros.

    La farsa continuó cuando Ucrania retiró sus sistemas antiaéreos de misiles y tomaron fotos por medio de satélites para “demostrar” que nunca los habían tenido emplazados en la zona.

    Luego los medios de intoxicación se pusieron en marcha para culpar a Rusia del derribo e incluso para “probar” que Rusia había introducido armas antiaéreas en Ucrania.

    Ya sólo queda dejar apuntada la hipótesis conspiranoica que desató Stratediplo el 4 de enero de 2015: el capitán ucraniano Vladislav Voloshin fue enviado por el gobierno ucraniano a derribar el avión en el que viajaba Putin. Por eso, añadía, “sería sorprendente que [el piloto] viviera demasiado tiempo”.

    Pues ya ha dejado de vivir. Le han cerrado la boca para siempre.

    http://stratediplo.blogspot.com/2018/03/le-pilote-qui-abattu-le-mh17-malaisien.html

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