LA GRAN EVASIÓN DE PODEMOS O LA POLÍTICA COMO ARTE DE LO POSIBLE

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Salsa de estrellas rojas que disgusta a Iglesias

Miguel A. Montes
21 de Julio 2015

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Los dirigentes de Podemos protagonizan una escurridiza evasión de temas como el capitalismo, la lucha de clases, la clase obrera, la izquierda, las líneas rojas del programa, el socialismo, convertidos en temas tabús para la realpolitik o política de lo posible sin alternativas al capitalismo.

Hubo una época, allá los años 70 en el que el pensamiento marxista era hegemónico no sólo en el campo de la izquierda, sino también en los ámbitos académicos. La fuerte hegemonía del marxismo obligaban a liberales como Trias Fargas a disfrazarse de izquierdas (su partido se llamaba Esquerra Democrática) y a Jordi Pujol a declararse favorable al socialismo sueco. Sí, no es broma, y no era para menos, el auge de la movilización y la lucha de clases había declinado la lucha de ideas a favor de una clase obrera fuerte, unida, combativa y organizada en los centros de trabajo y los barrios contra la explotación, la marginación, la especulación, la pobreza y con el socialismo como objetivo.

La situación se ha invertido. Desde los 80 la ofensiva capitalista y su ideología neoliberal es hegemónica, el fracaso del proceso revolucionario en Europa occidental y la contrarrevolución en Europa oriental ha consolidado los cimientos ideológicos promulgados por Francis Fukuyama, el fin de la historia, la cumbre triunfal del capitalismo en su fase senil, imperialista. Las continuas contrarreformas laborales dictadas por la oligarquía financiera a sus gobiernos capitalistas que han fragmentado y debilitado aún más la unidad y la fuerza de la clase obrera han hecho el resto.

Pero lo dantesco no es el cambio de la correlación de fuerzas a favor del capital, sino que una parte de la izquierda desde el campo anarquista, comunista y socialdemócrata, presa del síndrome de Estocolmo, se han apropiado del discurso neoliberal de los opresores que diluye y demoniza a la clase obrera como sujeto de cambio. Gente, ciudadanos, personas y multitudes son la sopa de ajo del sujeto social. Ya no hay clases antagónicas, sino una sociedad dual, de tercios o incluso de clases si se admite el paradigma estructuralista de la sociología yanqui (clase baja, media y alta) desechando el materialismo histórico y la dialéctica. Unos adjetivos y lenguaje que ha socializado la ideología dominante capitalista a través de los medios académicos y de masas, y que no ha sido combatido por la izquierda con la contundencia y claridad que merecen. Al revés, lo ha asimilado como propio, con huídas hacia adelante.

En la retaguardia de la lucha de clases

El contexto de crisis capitalista no se está convirtiendo en un elemento impulsor de la acción política y social de los partidos obreros, de izquierda, el movimiento sindical y los movimientos populares, para unir y dirigir las luchas (electorales, movilizadoras, programáticas) con la hegemonía de la clase obrera hacia el cambio político del régimen. Al contrario, subjetivamente nos encontramos en la retaguardia:

• La conflictividad laboral y social de capa caída. El PP va a agotar su legislatura “acosado” con un reflujo de la movilización. Están acojonados (sic).
• No existe un frente unitario entre los partidos y movimientos de izquierda para impulsar la movilización en la lucha por el cambio político y económico y contra la crisis capitalista.
• Florece la fragmentación electoral a la izquierda del bipartidismo.
• No existe un programa de mínimos que plantee la necesidad de la ruptura democrática y las reformas políticas y sociales para cambiar las leyes austericidas, laborales y fiscales regresivas.
• Vacío ideológico. Continuos ataques a la memoria histórica, a la contribución de los sujetos políticos y sociales en las luchas contra la oligarquía financiera y su proyecto neoliberal en la UE y España en los últimos 30 años. ¡¡¡No habéis hecho nada!!!.
• Cambio de sujeto. Nada de proletariado, clase obrera, clase trabajadora, ni siquiera la palabra trabajadores, que asusta mucho a las “clases medias” aupadas como el “nuevo” sujeto de cambio.
• Mercantilización y marketinización de la política. Ridiculización de la militancia política y social. Aupamiento de la participación virtual que se ha convertido en una movilización perezosa a través de las redes sociales.
• Cretinismo parlamentario en el debate político impulsado por los medios de comunicación controlados por la oligarquía, que folletiniza la política. No se tocan de raíz los problemas. Retórica, insultos, gesticulaciones, rabia e indignación sin causa. Se promociona el apoliticismo, “son todos iguales”.
• Se esconde que el capitalismo es el problema de la corrupción, no se denuncian las leyes austericidas que van a limitar la actuación de las instituciones, no se señalan los nuevos incumplimientos del referéndum sobre la OTAN (base de Morón), el “no a la guerra” o “no a la OTAN” desaparecen, etc.

Huyendo de la izquierda

Los dirigentes podemistas aparecen como los alumnos más aventajados de esa “nueva” sopa de ajo ideológica del ninismo de izquierdas: “ni de izquierdas, ni de derechas”, “casta”, “clase política”, “tender la mano a los que un día votaron a unos u otros”, “la gente decente”, “empoderación de la ciudadanía”, eslóganes utilizados como especias en la sopa para darle el gusto adecuado a los vacilantes que han votado a la derecha, a costa de rebajar el perfil de izquierdas, creyendo que de esta forma, sin unidad, sin movilización social sostenida, sin programa mínimo de líneas rojas, sin correlación de fuerzas favorable, se puede “convencer” de forma mágica al electorado desencantado.

El rechazo a la izquierda que manifiestan los dirigentes podemistas, igual que Cs, significa que la ideología neoliberal dominante ha ganado en la lucha de ideas, y ese mensaje se transmite descaradamente a través de todos los medios de comunicación importantes, la escuela, la universidad, entre tertulianos y políticos, intelectuales orgánicos de la vaguedad ideológica. Es curioso pero el lenguaje contra la casta y la clase política en nuestro país lo sacó a la palestra política Falange de la mano de Jose Antonio Primo de Rivera, y bajo el franquismo, era muy común escuchar a la derecha decir que ellos eran apolíticos y que no eran ni de izquierdas ni de derechas.

La izquierda comenzó en la revolución francesa a luchar por los derechos humanos, luego el movimiento obrero hasta nuestros días, en España se ha sacrificado a los mejores de sus hombres y mujeres en la lucha por la democracia y el socialismo. Negar la izquierda es tan injusto como despreciar a las generaciones que nos han precedido en esa larga lucha que hoy está siendo ignorada por los nuevos dirigentes políticos “ni de izquierdas, ni de derechas”.

Pero tampoco podemos ignorar que una de las razones por las cuales el podemismo ha sabido recoger la indignación promovida desde el 15M ha sido la desconfianza que generó el compromiso de la izquierda transformadora con las políticas de austeridad en coalición con el PSOE en varias CC.AA.

Huyendo del programa, programa, programa

Nada de feminismo, nada de sindicalismo, nada de derogar las dos últimas reformas laborales, nada de derogar los acuerdos de la iglesia para instaurar un Estado laico, nada sobre el aborto (se creen de esta forma se atraerá más votos de integristas que quieren abolir el aborto), nada de manifestaciones anti-OTAN, nada de república, sólo que los ciudadanos decidan (sic), nada de banderas, pero aquí tenemos la camisetita morada de… ¡Podemos!, el paraguas de la “unidad popular”.

Lo último, lo manifestado por el secretario de economía de Podemos, que ya no sólo no reivindica la anulación de la deuda, ni quitas, ni la derogación de las leyes austericidas estatal, autonómicas y locales, sino que también renuncia a la reestructuración de la deuda. Ahora “para Podemos hay otras cuestiones más prioritarias” como relajar el cumplimiento de los objetivos del déficit público para “dar prioridad a… servicios públicos o creación de empleo” (1).

¿Crear empleo y priorizar los servicios públicos “relajando” el recorte de gastos para cumplir el déficit?. ¿Qué le van a poner a las tijeras, un cojín cuando la pasen por los presupuestos para que vaya con más relax?. ¿No es más coherente pedir la retirada de las leyes austericidas empezando por el tratado de estabilidad de la UE, y las leyes estatal, autonómica y local (LOEPSF-LEP-LRSAL) que fijan la obligatoriedad del Estado, las CC.AA. y los ayuntamientos el cumplimiento del déficit y la reducción de la deuda para el 2.020 con una ola de recortes que ni el rosario de la aurora?.

No, en Cádiz, el programa municipal de Por Cádiz sí se puede donde Podemos es hegemónica llega a plantear la LOEPSF como el instrumento ideal para “racionalizar los costes y anteponer los intereses ciudadanos” (2). Montoro tras el 24M recordó a los nuevos alcaldes que deben cumplir con los objetivos de déficits y deuda pública, y destinar a eso los superávits y que muchos de sus compromisos electorales no se puedan cumplir porque lo primero es lo que manda la LOEPSF, o sea, lograr los objetivos de déficit y deuda. ¿Es así como se piensa devolver las instituciones a la “gente”?.

Echando una vista a Grecia los líderes podemistas confiesan su realpolitik: “es tristemente lo único que se podía hacer” (3), nos dice Iglesias para justificar el peor de los recortes sociales de la historia griega aplicado por Tsipras después de haber renunciado a todas sus promesas electorales. Al final los camaradas del KKE no erraron en el análisis, otro gobierno de Vichy más en la historia de Grecia (5). En política no es coherente ni moral prometer asaltar los cielos para acabar aceptando las leyes capitalistas de la austeridad permanente.

No obstante, uno de los elementos nuevos positivos que han aportado las nuevas candidaturas de unidad popular, y no sólo Podemos, ha sido la de introducir el debate de las retribuciones de los cargos públicos, algo que yo ya señalé hace 4 años como una reivindicación de la cual la izquierda debía apropiarse (4). Pero esto por sí solo, encomiable y digno, no cambia la situación. El eslogan de “hay que desalojar a la derecha de los gobiernos” no puede volver a convertirse en nuevos pactos postelectorales y de gobiernos de coalición sin programas antiausteridad, y en este campo, el PSOE ya harto demostrado que no cabe.

Huyendo de la unidad popular

En las elecciones municipales allí donde se han aprovechado las movilizaciones, con la fuerza de IU, Anova, ICV, Equo, y Podemos en las candidaturas de unidad popular, éstas han tenido éxito en Barcelona, Madrid, Zaragoza y las ciudades gallegas, quedando por delante del PSOE. Pero en las autonómicas Podemos con un 14% se autodefine como la “unidad popular” para las generales. Para Echenique Podemos “es el mejor lugar para hacer activismo y cambiar la sociedad”. Para Rafael Mayoral es “la única alternativa que existe a las políticas austericidas” y su líder es el único que puede liderar el cambio y ganar las elecciones (6). Se grita y se insiste que los frentes populares o de izquierda no funcionan. Critican más la utilidad de la izquierda que la propia derecha.

¿Nos acordamos ya, cuando Alfonso Guerra para defenestrar al PCE e IU, decía que a la izquierda del PSOE no había nada, que ellos eran el cambio, mientras nos metían en la OTAN, destrozaban el mercado de trabajo y regalaban todo el patrimonio público industrial a las transnacionales alemanas, yanquis y japonesas?. ¿Qué buscan los dirigentes de Podemos?. ¿Convertirse en el nuevo Partido Democrático italiano?. ¿Y qué necesitan para ello?. ¿Eliminar todo lo existente a la izquierda, IU y el PCE, igual que hicieron los revisionistas en Italia con el glorioso PCI?.

Niegan la unidad de la izquierda. Y eso se hace en un contexto donde el bipartidismo gobierna en todas las CC.AA. y en 41 capitales de provincia, y con el 80% de los diputados autonómicos y concejales locales miembros de los partidos proausteridad (PP-PSOE-UPN-PNV-CIU-Cs-CC…). Y ahí están otra vez las encuestas, como efecto de la demoledora lucha de clases, que en nuestro país la ganan los ricos, el PP vuelve a estar encima de la barrera, el 30,7%, el PSOE el 27,4%, Cs el 10,2%, IU el 4,8% y Podemos el 13,3%, menos de la mitad que el PSOE (7).

Es un absurdo en un contexto en el cual la campaña de la derecha está basada en asustar con el eslogan que vienen los comunistas, la izquierda, los bolivarianos, etc., esconderse. Cuando se formó el Frente Popular se hizo desde la izquierda, sin amagos, sin ignorar al enemigo, el fascismo, el pueblo español no se atemorizó ante el calificativo de izquierda que se anteponía al poder caciquil de la derecha y ganaron las elecciones de 1936 porque la clase obrera y las clases populares sabían quién era el enemigo. Por el contrario las estrategias “inteligentes” de Podemos en un momento de crisis de régimen lo único que les han proporcionado ha sido un 14%, y a pesar de estar en el sitio y lugar adecuado para que las fuerzas de izquierdas se unan y ganen siempre que los electores tengan una sola papeleta que oponer a la del PP-PSOE-Cs…

Y llegados a este punto, el debate de la unidad no debe centrarse únicamente en alianzas electorales. También de programa político. Se deben llevar los puntos que tácticamente, teniendo en cuenta la contradicción principal, engloben las necesidades más acuciantes de las clases populares en el contexto de crisis económica, enfrentándose a la política de recortes causada por la imposición del pago de la deuda externa. Un programa de mínimos que no hable de generalidades como el rechazo de la especulación inmobiliaria, sino que concretice en leyes la prohibición de los desahucios y la expropiación de las viviendas vacías, y así sucesivamente. Entendiendo las reformas como medios y no como fines.

Cualquier confluencia política debe ir precedida de un programa político de mínimos con líneas rojas, despejando incógnitas: ¿vamos a revertir las dos últimas reformas laborales?, ¿vamos a revertir la última reforma de las pensiones?, ¿vamos a reducir la jornada laboral? ¿vamos a abolir las leyes austericidas que obligan a las 3 administraciones a aplicar recortes sociales para pagar la deuda y bajar el déficit?, ¿vamos a prometer servicios sociales sin penalizar la evasión de capitales, perseguir el fraude fiscal y hacer que el capital y los más ricos paguen más para llenar de fondos el Tesoro Público? ¿vamos a acabar con los privilegios de la Iglesia? ¿vamos a cambiar la legislación hipotecaria y del suelo para acabar con la especulación y los desahucios? ¿vamos a emprender nacionalizaciones estratégicas? ¿vamos a salir de la OTAN? ¿vamos a defender la república como forma del Estado? ¿vamos hacer como en Grecia, esperar a que nos dicten desde Bruselas la política económica hasta que nos pasen por la guillotina financiera de la deuda o vamos a cuestionar la permanencia en el euro y la UE?…

Esta es la madre del cordero, el meollo de la política, esto es lo que hay que discutir además de la unidad de la izquierda. No puede ser que lleguemos a los gobiernos para acabar considerando que los programas son sólo “sugerencias opcionales”. No se puede dar la impresión de que la izquierda sólo vale para protestar y denunciar. La izquierda debe de servir para cambiar las leyes para dar el control de la economía y la política a los trabajadores. La izquierda debe de servir para defender lo cotidiano, el pan, el trabajo, la vivienda, pero también los objetivos de ruptura con el régimen capitalista, ligar los medios, las reformas, con el fin. Si no, ¿de qué narices hablamos?, del ¿quítate tú que me pongo yo?.

Huyendo de la alternativa al capitalismo

Es evidente, que el discurso descafeinado, la fractura de la izquierda, y la falta de movilización social, la real, la que para las calles y los tajos, no la pereza digital, favorece a los actores neoliberales. Pero no, el podemismo enfrascado en su viaje a la indefinición ideológica y su viaje al centro ni reflexiona ni gira a la izquierda, ya lo dice su líder ante los gurús del imperialismo “no hay una verdadera alternativa a la economía de mercado” (8).

Eso ya lo dijo Felipe González, ¿nos acordamos?, aquello de que el sistema capitalista era el menos malo de los sistemas económicos sociales posibles. Lo que no hace más que incrementar mis sospechas de que el proyecto podemista es una reencarnación del proyecto nacido en Suresnes en 1974. Vamos directos hacia una 2ª transición, la clave de los discursos es la misma, la renovación, el cambio del modelo político, para garantizar la paz social, la estabilidad política y económica que nos saque de la crisis y nos lleve, una vez más, al imaginario paraíso socialdemócrata de más consumo, más clase media, etc. Eso ya lo vimos en la década de los 80. El sueño dorado de una “clase media” que pretende huir de su realidad, la proletarización forzosa, pero no para cambiar la sociedad y el Estado junto a la clase obrera, sino para reforzarlos junto a la burguesía con sus “neutras” reglas del juego.

Huyendo de la lucha por el socialismo

Sobre la crisis, salen las ideas de regular el capitalismo, de acabar con la especulación, de luchar por un capitalismo humano contra el capitalismo casino, etc. No podemos seguir ignorando que la crisis es inherente al capitalismo, y ésta no es una estafa, la estafa es el sistema capitalista. No basta con culpar al actual modelo de explotación neoliberal, bajo el capitalismo siempre hubo paro, siempre hubo desahucios y miseria. Los años de bonanza tras la IIGM con conquistas sociales fueron marcadas por una correlación de fuerzas favorable al movimiento obrero y la existencia de un fuerte bienestar colectivista en los países socialistas, y éstos ya no volverán. En consecuencia, hay alternativas, sí, pero no dentro del capitalismo, donde las conquistas sociales siempre han sido y serán provisionales, eso es algo que no se puede seguir ocultando desde la izquierda si se quiere elevar la conciencia de los trabajadores, y si de verdad se lucha por una sociedad más justa, democrática, igualitaria, bla,bla,bla, digamos la fea palabra: por la construcción de una sociedad socialista.

Huyendo de la clase obrera

Según los nuevos teóricos del podemismo, la clase obrera hemos desaparecido del mapa como sujeto político. ¿Cómo es posible que cuando más parados hay, cuando más trabajadores precarios hay, cuando más sectores de la pequeña burguesía (clase media) se ven arrojados a trabajos asalariados precarios y al paro (ejército industrial de reserva), menos se habla de clase obrera?.

¿Cómo es posible que cuando más beneficios tiene el IBEX35, cuando más tasa de plusvalía saca el capital en el reparto de la renta nacional, cuando más dinero público se destina a pagar la deuda y sus intereses, cuando mayor es la corrupción, cuando mayor es la desprotección social de los trabajadores, y cuando más familias obreras viven en sus carnes los desahucios para saciar los intereses de la banca, menos se habla de clase capitalista u oligarquía financiera, y ni siquiera sistema capitalista?.

¿Cómo es posible que cuando en España sólo un 1,8% de la “ciudadanía” activa (9) son capitalistas que explotan el trabajo ajeno y en torno al 80% somos trabajadores asalariados, se considere a las clases medias (pequeños comerciantes, agricultores, ganaderos, autónomos, abogados, médicos, músicos…) el sujeto del cambio?.

Ayyy, si Marx levantara la cabeza. Sí, aquel que nos decía que la pequeña burguesía, mal llamada clase media, era considerada como una clase de transición, aquella que no aporta un modo de producción propio, aquella que por su situación contradictoria de tránsito hacia su proletarización puede bascular hacia la izquierda a apoyar a los trabajadores, pero también en su pugna contra la proletarización puede bascular hacia la derecha y apoyar el capitalismo al acercarles su apego a la propiedad privada. La mal llamada clase media, incluso si se considera de izquierdas, si no se une a la clase obrera en la lucha por el socialismo, de por sí es reticente a enfrentarse al Estado capitalista, se aferra a su mundo y genera un discurso falso de la sociedad clasista y de falsas ilusiones a las que también quiere arrastrar a la clase obrera.

Y el que una parte creciente de la clase obrera en los países capitalistas más desarrollados se haya identificado como ciudadanos de clase media aunque nos comamos los mocos a final de cada mes no nos ha convertido en seres humanos libres, forma parte de la lucha de clases que en su vertiente ideológica vamos perdiendo.

Y es cierto, la presencia de términos como trabajadores, clase obrera, no garantiza para nada que se vaya a defender nuestros intereses, pero su total ausencia dentro del discurso y el proyecto político podemista, da que pensar sobre los objetivos políticos y sociales que se defienden.

Huyendo del carácter de clase del Estado

En vez de intereses de clase opuestos, de explotadores y explotados, de opresores y oprimidos, de la tasa de ganancias del capital contra el salario, nos encontramos con un discurso de “sentido común” que no busca la raíz de los problemas, de los “derechos humanos”, como si éstos bajo el capitalismo no estuvieran condicionados por los intereses de clase, y el “gobierno de la gente”, como si tuviéramos que recuperar al Estado para la “gente”, como si el Estado en su función, jerarquía y aparatos, no tuviera un carácter de clase capitalista, antidemocrático, y fuese neutral.

Los partidos neoliberales gobiernan como un eficaz consejo de administración de los intereses del capital, y la izquierda cuando llega al gobierno se enfrenta a unos aparatos fuera de su control, que están creados bajo la sombra y las garras de la oligarquía financiera. El Estado capitalista por su naturaleza sigue siendo el consejo de administración de los intereses del capital y sigue siendo irrecuperable para la clase obrera, ya que nunca lo perdimos, nunca fue nuestro, y eso por muchos servicios sociales que preste (salarios indirecto y diferido), y por mucho que se democratice.

Presentar las elecciones como un fin, como la tabla de salvación, sin fortalecer nuestra posición en los centros de trabajo y en la calle, sin plantear transformaciones políticas sobre el carácter de clase del Estado, a la larga ya sabemos que nos lleva hacia la derrota, ya que la función principal del Estado capitalista es la de poner orden, por las buenas o por las malas, con consentimiento de las clases oprimidas o sin él, para garantizar el proceso de acumulación del capital y la extracción de la plusvalía de nuestras costillas.

Y a nivel de la UE se defiende la ideología europeísta, neutra, que tampoco entiende de clases sociales, de derechas e izquierdas, de burgueses y obreros, del carácter de clase e imperialista de la UE y de la imposibilidad de cambiarla desde sus instituciones antidemocráticas con leyes de oro que están dirigidas por los poderosos grupos financieros y patronales.

Huyendo de la República

Lo que está en juego hoy en España no es la crisis de un partido político, ni de una casta, sino la legitimidad del régimen político en su conjunto. Hace un año antes de las elecciones europeas las movilizaciones por la IIIª República fueron las más multitudinarias de la historia. Tras las elecciones de mayo del 2014, vino el reflujo. A partir de entonces se analiza erróneamente que la reivindicación de la república no da votos y ya no es un objetivo. Paralelamente es la clase dominante la que ha “movido ficha” cambiando la fachada, relegitimando la monarquía, aupando a Cs, fragmentando más a la izquierda y promoviendo la renovación del cabeza visible del PSOE. Todo con el objetivo de dirigir una crisis política de legitimidad que coincide con una crisis económica profunda, como ingredientes perfectos para un cambio revolucionario, para hacer su propia revolución pasiva, para cambiar el modelo de dominación política y explotación económica, donde todas las fuerzas neoliberales impongan la estabilidad, porque saben que sin la aceptación por las clases dominadas del régimen político es imposible sostener el régimen y modelo de explotación.

Y ante esta realidad aparece Pablo Iglesias, quien nos cuenta que sin ser de izquierdas ni de derechas se puede cambiar las relaciones de poder. Y eso lo conseguimos con la pasarela mediática desde el salón de nuestras viviendas, las que nos prestan los bancos antes de que nos las quiten si no nos llega el salario. No sin falta de agudeza Cristina Cifuentes respirando tranquila dice que si los “antisistema han aceptado el sistema, bajará la conflictividad social y la gente no tiene por qué manifestarse” (10), lo que no deja de ser una lectura tranquilizadora para la clase dominante: el rebaño con Podemos está controlado.

La aceptación de las reglas del juego, el pragmatismo de la realpolitik y la desideologización, ya la vivimos a finales de los 70 en época de movilizaciones crecientes. En aquel entonces la lucha de clases con el movimiento obrero a la cabeza llevaba el germen de la ruptura democrática y de una revolución socialista. En ese momento apareció la necesidad de contener el conflicto social por la izquierda donde el PSOE se presentaba como la opción más realista para conjurar la opción revolucionaria. Hoy las movilizaciones del 15M, de las mareas, de la república y las marchas por la dignidad, que auguraban un cambio político, sin embargo no se convirtieron en organización. Y llegamos al reflujo, sí con la sociedad indignada, pero no lo suficiente como para romper la baraja política. Se han creado las condiciones ideológicas otra vez para la revolución pasiva.

Huyendo de la movilización y el conflicto social

Han americanizado la política española. El show mediático donde los políticos se venden como marcas y el electorado es el consumidor al que se le venden las mercancías, los partidos políticos. Ganar las elecciones pasa a ser tan complicado y oneroso como acertar en la campaña de marketing y tener los recursos financieros detrás para lanzarla. La competencia en el mercado político se disputa en el campo mediático de la comunicación controlada por las transnacionales capitalistas. Donde más avanzado está este sistema es en EE.UU. donde las transnacionales de comunicación diseñan y ejecutan las campañas electorales y de las guerras imperialistas. Venden ambas mercancías (elecciones y guerras) a los consumidores atentos a la pantalla en los salones de sus viviendas hipotecadas. Estas transnacionales son junto al complejo militar-industrial las que mueven más dinero en el mundo.

Es en ese campo exclusivo donde actúa Podemos, y desde donde se pretende dar el giro político al “tablero”. El votante desde su casa, con café en mano mirando la pantalla y dándole al mando, es el que decide, eludiendo el conflicto real, prefiriendo verlo representado en las tertulias televisivas. Es el postmodernismo, el individualismo extremo, del mínimo esfuerzo y el camino más corto. Y ahí los dirigentes podemistas claman querer “ganar ya”, votadnos para echar a esa gentuza que nos gobierna y llegar al poder para cambiar las cosas. Para los líderes podemistas ganar es sumar votos, no sumar fuerza política en la clase obrera y el pueblo, conciencia, movilización. Ellos solos conseguirán la mayoría para el cambio.

Pero para alcanzar el socialismo nunca han existido ni existirán atajos y sin un movimiento obrero preparado y una movilización popular creciente, por mucha crisis que exista, al final la que se impondrá será la alternativa capitalista, con o sin Podemos. ¿Acaso no nos damos cuenta de la relevancia de Podemos como fenómeno mediático por encima de las movilizaciones de decenas de miles de personas que salieron a la calle el 22 de marzo?. Es evidente que desde la aceptación de las reglas del juego, la realpolitik, la política posible, la retórica mediática, no se puede construir un proyecto revolucionario, ya hemos visto en Grecia cómo la oligarquía financiera respeta las reglas del juego importándoles un pimiento lo que digan las urnas, y mucho menos se puede construir un proyecto revolucionario desde la butaca de nuestro salón, donde pululan la mayoría de los votantes de Podemos.

Huyendo de la conciencia y los principios de clase de la izquierda

Negar la existencia de la lucha de clases y de dialéctica derecha/izquierda, es garantía para nuestro hundimiento. La lucha ideológica forma parte de la lucha de clases. Se puede decir lo que la gente quiere oír, ¡claro que sí!, pero eso nunca, nunca será lo que es necesario decirle a la gente. Que sí, que lo primero dará votos y lo segundo los resta. Pero lo primero es colocarse fuera del camino revolucionario, cambiar los principios por un puñado de votos, y cuando eso se hace la izquierda deja de existir.

¿Nos acordamos cuando a Julio Anguita y a IU le acribillaban por colocarse contra Maastrich?. Los mass media colocaban a IU de locos, antieuropeos, arcaicos, con crisis interna incluida, los Rafael Ribó de ICV y Cristina Almeida-Lopez Garrido del PDNI defendiendo cínicamente, digo, críticamente Maastrich. También los dirigentes de CC.OO. y UGT, y la mayoría de la masa mediática, la gente, la multitud o ciudadanía fueron presas de una euforia europeísta. Mientras IU contra Maastrich mantuvo la posición a pesar de que le costara votos. No creo que debamos de arrepentirnos, no sólo porque no nos equivocáramos, sino porque en la labor de concienciar a los trabajadores no se puede ocultar la verdad, ya que ésta como decía Gramsci es revolucionaria.

No podemos olvidarnos que vivimos en un país donde, según recientes estudios sociológicos, el 25% de la población piensa que la tierra es el centro del universo y que el 30% que el hombre convivió con los dinosaurios. De esto último, y no es broma, tiene mucho que ver la televisión y “Los Picapiedra”. Con esta premisa decir que el PP teme a la gente en vez de a la izquierda, es bastante irreal. Gentes y multitudes también hay fuera de las huelgas y manifestaciones populares, también existen las multitudes en la manifestaciones antiabortistas. De la España con peineta y pandereta, hemos pasado a la España de botarates, con las cadenas televisivas y su arsenal somnoliento que adoctrina y atenta contra la inteligencia humana, que dispone de una capacidad inaudita para ilustrar en la idiotez absoluta al pueblo, para adoctrinar a las masas mediáticas de todas las edades y gustos mediante los culebrones, violencia a granel, programas rosa, grandes hermanos, fútbol… al Pensamiento Único, basado en el posibilismo ideológico, la irracionalidad, el individualismo y la violencia absurda contrapuesta al pensamiento de izquierdas, la identidad clasista y la solidaridad de los explotados contra sus explotadores.

El objetivo de echar al PP de las instituciones se inscribe en este campo descafeinado. Mientras se recochinean de la izquierda gruñona que sólo ha cosechado derrotas, demuestran un profundo desconocimiento de cómo funcionan los aparatos del Estado capitalista, la democracia burguesa y el papel de los aparatos ideológicos contra los que la izquierda gritona lucha, y que el capitalismo no se rinde sólo por los votos, como ya se ha demostrado en Grecia donde el capital financiero acaba de dar su tercer golpe de estado en 5 años. Los sabios del lugar no dejan de soltar su verborrea fecal contra quienes durante una parte importante de su vida han mantenido la resistencia ideológica y política en condiciones extremas, nadando a contracorriente en soledad durante gran parte del trayecto contra el franquismo, contra el neoliberalismo, y contra la UE maastrichana. Por eso suena a burla, desprecio, y desmemoria histórica, cuando estos intelectuales de cátedra que se autoconsideran apóstoles de la verdad absoluta sueltan aquello de que “en 25 años no habéis hecho nada”. Ignoran que la lucha de clases es una lucha de barrizal, de trincheras, de transformar la conciencia social de los trabajadores para dirigirlos contra el capitalismo, objetivo que siempre ha formado parte de la razón de ser de la izquierda. En este sentido tanto al PCE-PSUC y a IU, a pesar de sus desviaciones ideológicas y políticas (reconciliación nacional, eurocomunismo, nueva izquierda…), hay que agradecerles haber mantenido un núcleo político de resistencia durante tantos y tantos años de “capitalismo Feliciano”.

¿Pero qué planteamiento “revolucionario” es el de considerar como negativo tener principios?. Pues un planteamiento capitalista, el triunfo, electoral en este caso, a cualquier precio, la vista puesta no en el horizonte socialista, sino en el horizonte inmediato y el desprecio banal hacia los perdedores, la izquierda gruñona, que no vende sus principios por votos, y así nunca puede ganar. Esta es la misma cantinela oportunista de todos aquellos que en su día pasaron por el PCE para luego aparecer en el PSOE o hasta en el PP (caso Tamames), los cuales ocultaban su ambición personal de ocupar cargos y llevar una existencia acomodada. El objetivo de ganar las elecciones al precio que sea, sabiendo de antemano que eso no significa disponer del poder sino se cambia el sistema, conduce a donde llegó el PSOE, a dejar de ser socialistas para convertirse en social-liberales, dejando de ser una organización de clase.

Huyendo de la definición del capitalismo

Echar al PP no puede hacernos pasar por alto que el objetivo de la lucha principal es contra el capitalismo, un sistema caduco que con sus inevitables crisis y guerras, en su etapa senil, impide que la economía crezca. Estamos estancados desde 1973, el crecimiento de la economía tras la IIGM ha dejado de existir, lo que ha impulsado durante las últimas décadas el endeudamiento y las burbujas especulativas para ampliar el mercado y las ganancias agudizando la crisis. Sólo la guerra y la destrucción de los pueblos permiten sobrevivir a las economías dominantes de EE.UU. y la UE, es el adn del capitalismo en su fase imperialista.

Echar a la derecha, ya lo decía el PSOE, pero ¿con qué programa?. Precisamente en nuestro país con ese slogan el PSOE ganó las elecciones con 4 mayorías absolutas, precisamente el neoliberalismo laboral en la UE no se lo inventó en Alemania Peter Hartz con sus 4 reformas, sino Felipe González 20 años antes con las reformas laborales, los contratos basura y las ETTs. No fue casualidad que durante los períodos de gobierno socialdemócrata, perdón, social-liberales, coincidieran con una fase expansiva del proceso de acumulación del capital, de recuperación de la tasa de ganancias. Era la “modernización de la economía” para “hacerla más competitiva” decían, sin política industrial pública, con pelotazos urbanísticos, etc. Vamos, el paraíso “socialdemócrata”.

Sí, hay que echar al PP de los gobiernos, pero también a las políticas neoliberal-austericidas, ¡NO A UNA NUEVA RENOVACIÓN DEL RÉGIMEN POLÍTICO O 2ª TRANSICIÓN!. El debate político no puede centrarse en temas circunstanciales, en retrocesos ideológicos, en un casting mediático de “Juego de Tronos” en torno a nuevos líderes políticos con viejas, viejísimas propuestas, desviando la atención sobre los problemas socioeconómicos y políticos y las alternativas reales al capitalismo. Hemos retrocedido pasando de la política de clase, de izquierdas, basada en el programa, programa, programa, al nuevo eslogan de plató, plató, plató. Ese no es el camino.

No es un problema técnico ante lo que estamos, no es que la política sea una mera gestión técnica alejada de los intereses de clase, y que ésta deba ser aplicada por profesionales incorruptibles para que retorne la democracia sin adjetivos de clase, que ha sido mal defendida por la “clase o casta política”. Si lo creemos así, si privilegiamos el arte de la gestión, la negociación, interpretando la acción política no desde las luchas y las alianzas de clase, de las relaciones de fuerza y poderes sociales, sino de la politología, de los economistas de cátedra, de los periodistas oficiales de los medios de comunicación, etc., nos volveremos a equivocar una y otra vez, con el correspondiente desgaste y desencanto social. Es un problema de proyecto político y de sociedad. ¡Socialismo o Barbarie, puñetas!.

Huyendo de la memoria histórica

En este debate también aflora la posición ninista de cierta izquierda ante la memoria histórica y las guerras imperialistas. En un momento en el que la oligarquía financiera está condenando a todo un pueblo de la UE al colonialismo extremo y el genocidio, resulta grotesco satanizar las experiencias socialistas que existieron en Europa. Negar los logros del socialismo conocido, es negar la necesidad de la lucha por superar el capitalismo.

Si el problema del género humano es proporcionar alimentación, trabajo, vivienda, educación y salud, podemos afirmar que aquel socialismo existente en Europa solucionó esas problemáticas, y fue el mayor desafío anticapitalista desde la Comuna de París que capitalismo ha conocido en toda su historia. Mientras padecemos los efectos de la especulación inmobiliaria en nuestras carnes, nos hacemos ignorar que en los últimos años de la URSS se pagaba el mismo alquiler de vivienda que en 1928, la misma calefacción, electricidad y teléfono que en 1948, el mismo billete de metro que en 1932, y lo mismo en alimentación que en 1950 (11). Ignoramos que mientras el imperialismo impuso la carrera armamentista para acabar con la humanidad, el socialismo realmente existente impuso la carrera del bienestar social.

Sólo el socialismo real fue una amenaza real al capitalismo y no es una cuestión de nostalgia de las conquistas y paraísos perdidos, sino de memoria histórica proyectada al futuro y de no faltar el respeto a quienes dieron su vida por acabar con la explotación del capital.

Huyendo del internacionalismo contra las guerras imperialistas

El ninismo de izquierdas también lo hemos visto ante las guerras imperialistas, hemos visto defender el bombardeo de la OTAN en Yugoslavia, y más recientemente en Libia, donde la OTAN bombardeaba por allí y sin quererlo acabó convirtiéndose en el agente de la “democracia”, y el petróleo, por supuesto, tampoco tuvo nada que ver, pura casualidad (sic). Hemos visto el apoyo al tácito al régimen golpista de Ucrania, al que Alba Rico, uno de los impulsores de Podemos, tildó de “revuelta popular” (12), luego no hemos escuchado nada sobre los bombardeos a la población civil y la violación de los derechos civiles, los centenares de miles de refugiados, etc. Hemos visto el apoyo a los “hermanos musulmanes” de Egipto a los que se comparaba con los gobiernos latinoamericanos salidos de la movilización popular como Venezuela y Bolivia (Ignacio Ramonet). Hemos visto a Izquierda Anticapitalista, disuelta en Podemos, tildar a los miles de mercenarios yihadistas armados hasta los dientes por EE.UU. e Israel, como “oposición democrática siria” (Ejercito Libre Sirio, Frente Al Nusra, Estado Islámico) muchos de los cuales ya habían actuado en Libia. Hemos visto a dirigentes de CC.OO., UGT y CGT (13) aplaudiendo la intervención de la OTAN en Libia para apoyar a los mercenarios yihadistas los cuáles eran ensalzados como “luchadores por la libertad”, Alba Rico hablaba de “revolución popular” (sic) (14).

En definitiva, hemos visto un ninismo que en el fondo no es tal, ya que estamos hablando de que parte de la izquierda se ha decantado por la guerra, por la OTAN, y por el apoyo a mercenarios neofascistas cristianos o islámicos tildados de “oposición democrática”. Desgraciadamente desde finales de los 70 la posición de parte de la izquierda en la cual también se inscribe el podemismo y partidos que forman parte del PIE y se integran en el grupo europarlamentario GUE/NGL, ha sido la de justificar las aventuras militares del imperialismo y sus paramilitares en la recolonización de las excolonias, defendiendo a los opresores, al imperialismo “humanitario”. Nada que ver con el internacionalismo proletario del marxismo. Sí, el de Marx y Engels. Y tras la ola destructiva, y la catástrofe humanitaria en Libia, Ucrania y Siria, ¿dónde se esconde esa izquierda “progre” proatlantista?, ¿no dicen nada?, ¿no hacen autocrítica?. ¿Cuál es el siguiente país a bombardear por el imperialismo, jugará esa izquierda su papel, o volverá a hacer de comparsa?.

Dejar de huir

Mucho corear eslógans de Podemos, pero según los líderes podemistas, la izquierda NO PUEDE transformar la realidad, el programa político NO PUEDE disponer de líneas rojas, la unidad popular NO PUEDE existir más allá de su partido, a la economía de mercado NO PUEDE anteponérsele una alternativa socialista, la clase obrera NO PUEDE ser el sujeto de cambio, el Estado capitalista NO PUEDE ser sustituido por otro Estado de carácter obrero y socialista, la República democrática NO PUEDE ser lo importante para la “gente”, el conflicto y la movilización social NO PUEDEN… Con estos parámetros podemistas ¿REALMENTE SE PUEDE SUPERAR LA SITUACIÓN ACTUAL CON UNA SALIDA FAVORABLE A LAS CLASES OPRIMIDAS?.

Hay que dejar de huir, de la izquierda, del programa, de la clase obrera, de la definición correcta del capitalismo como sistema caduco y senil, de la lucha por el socialismo como alternativa, de la memoria histórica, de la solidaridad internacionalista, y del carácter de clase del Estado español y de las instituciones políticas de la UE.

Estamos viviendo un momento de violencia extrema institucionalizada por el capital. Esta lucha de clases que ganan los ricos se hace a costa de lanzar al paro a millones de trabajadores a los que se niega el derecho a disponer de su medio de vida, se hace a costa de precarizar el empleo que causa miles de muertes laborales, se hace a costa de mermar la atención sanitaria pública, se hace a costa de cerrar hospitales, se hace a costa de recortes en la escuela pública, se hace a costa de mantener un salario mínimo de 748 € mes de los más bajos de la UE, se hace a costa de mantener a la infancia en la pobreza, en el 2º lugar de la UE, se hace a costa de mandar los cuerpos represivos a echar a los trabajadores y sus familias de sus hogares, se hace a costa de mantener la pensión media por debajo del mileurismo, se hace a costa de reforzar las leyes represivas que criminaliza los derechos de manifestación y libertad de expresión, etc. Esa violencia extrema del capitalismo existe para que el capital pueda mantener intacta su tasa de ganancias explotando a los trabajadores y expropiando sus salarios para pagar la interminable deuda externa.

La violencia en la historia no se la inventó ningún esclavo, siervo u obrero, han sido y son las clases explotadoras quienes sostienen su violencia legalmente mediante los aparatos del Estado en cualquiera de sus formas. Ninguna clase dominante en la historia ha cedido ni cederá voluntariamente sus privilegios por las buenas y todo lo que hemos conquistado los trabajadores y los pueblos a lo largo de la historia ha tenido que ser desgraciadamente por la fuerza desde la lucha contra la esclavitud en la Antigüedad hasta hoy. Sin las huelgas, los piquetes y sindicatos nunca hubiéramos conquistado jornadas de 8 horas, vacaciones pagadas, baja por enfermedad o maternidad, seguridad social, convenios colectivos, prestación por desempleo o salario mínimo. Y en torno al poder político pasa lo mismo, sin la expropiación del capital la oligarquía financiera nunca se rendirá sólo por los votos, y reaccionará como siempre lo ha hecho, utilizando la fuerza de los sables y de las instituciones financieras para meter las políticas de Milton Friedman, como hizo en Chile en 1973, en Rusia en 1993, o en Grecia en este año tras la capitulación de Tsipras. En consecuencia, todas las medidas causadas por el capitalismo y las políticas antisociales de sus modernos Estados “democráticos” de clase engloban mucha más violencia que un simple decreto  que expropie al capital de los medios de producción y cambio.

Es el momento de dejar de huir, no hay que tener miedo de ser comunista, ni de izquierdas y de llamar a las cosas por su nombre con adjetivos de clase, y dejarse de lecturas descafeinadas de la realidad.


ÚLTIMA HORA (22/07/2015): Tras el cierre del artículo tres sucesos más que corroboran el viaje sin rumbo de los dirigentes podemistas:

1º) Sólo los ediles de Ahora Madrid que militan en IU votan contra la derecha venezolana. Una resolución aprobada por mayoría, respaldada por el PP, PSOE, Cs y el resto de Ahora Madrid pide la “liberación de presos políticos y el fin de la represión de opositores”, en relación a los tres detenidos acusados por la fiscalía de promover un nuevo golpe de Estado en colaboración con el imperialismo yanqui.

2º) 45 alcaldes de IU se encerraron el 22 de julio en el parlamento de la Junta de Andalucía para exigir a la Junta el pago de la deuda de los planes de empleo a los municipios. En la mesa del parlamento el PSOE propuso el desalojo de los alcaldes, sólo IU votó en contra, mientras que PP-Podemos-Cs no se opusieron al desalojo, que se produjo por los cuerpos de la policía nacional.

3º) CHA e IU hicieron una propuesta de modificar el reglamento para disponer de tiempo propio en las intervenciones parlamentarias, PP-Podemos-PAR-Cs se opusieron, por lo que tanto IU como CHA se quedan sin grupo parlamentario en Aragón, gracias a la negativa de Podemos, y pasarán a formar el grupo mixto.

Como vemos NO SE PUEDE defender a los pueblos que luchan contra la injerencia del imperialismo yanqui, NO SE PUEDE reivindicar que los ayuntamientos dispongan de recursos para realizar planes de empleo, y NO SE PUEDE mejorar la ley electoral y los reglamentos parlamentarios para reforzar la participación, la democracia y la pluralidad política.

Por cierto, el PP acaba de presentar su reforma antidemocrática para elecciones municipales donde con sólo el 30% o 35% el partido más votado se hace con la mitad + 1 de los concejales, y si hay 2ª vuelta los partidos que saquen menos del 15% se quedan fuera. Algo que sorprendentemente coincide con lo que se ha hecho en el parlamento aragonés al primar a las mayorías y excluir a las minorías votadas por el pueblo.


Notas:

1) Podemos como los cangrejos (J.M. Álvarez). http://jmalvarezblog.blogspot.com.es/2015/07/podemos-como-los-cangrejos.html
2) Aurora Despierta (http://kaosenlared.net/24-mayo-victoria-electoral-municipal-trampa-politica-y-austericida-derrota-estrategica/).
3) http://larepublica.es/2015/07/16/podemos-justifica-los-recortes-sociales-de-tsipras-y-la-troika/
4) “Debe defender el establecimiento de una retribución máxima de los cargos públicos que gire en torno al salario medio de un obrero cualificado, limitar las dietas y complementos, reducir el nº de coches oficiales, eliminar la pensión vitalicia e integrar los cargos políticos en el régimen general de la seguridad social”. Contra la voladura de IU. Alternativas por la unidad de la izquierda frente a la crisis del capitalismo (Miguel A. Montes 3.09.2011) https://marxismoleninismo.wordpress.com/2012/12/30/contra-la-voladura-de-izquierda-unida-alternativas-por-la-unidad-de-la-izquierda-frente-a-la-crisis-del-capitalismo-2/

5) Grecia. ¿Gobierno de izquierdas o de Vichy? (Miguel A. Montes) https://marxismoleninismo.wordpress.com/2015/07/13/grecia-gobierno-de-izquierdas-o-de-vichy/
6) http://larepublica.es/2015/07/12/los-lideres-de-podemos-salen-en-tromba-contra-ahora-en-comun/
7) El PP ganaría las elecciones generales con tres puntos de ventaja sobre el PSOE (http://www.ecorepublicano.es/2015/07/el-pp-ganaria-las-elecciones-generales.html).
8) https://www.capitalmadrid.com/2015/6/20/38568/pablo-iglesias-tranquiliza-a-wall-street-no-hay-alternativa-a-la-economia-de-mercado.html
9) Concretamente 350.000 ciudadanos en España explotan el trabajo ajeno (Crisis General: Crisis económica y crisis de régimen. La izquierda en la encrucijada I). Miguel A. Montes. Pág. 28. https://marxismoleninismo.wordpress.com/2015/06/13/crisis-general-crisis-economica-y-crisis-de-regimen-la-izquierda-en-la-encrucijada-i/
10) ¿Pablo González o Felipe Iglesias? (Ángeles Díez) http://larepublica.es/2015/07/12/pablo-gonzalez-o-felipe-iglesias/
11) Memoria histórica de la construcción socialista (Manuel Navarrete). http://www.rebelion.org/noticia.php?id=152117
12) “Podemos” en Ucrania (Santiago Alba Rico) http://www.rebelion.org/noticia.php?id=181545
13) 14 reflexiones no imperialistas sobre el atentado en París (Miguel A. Montes) https://marxismoleninismo.wordpress.com/2015/01/23/14-reflexiones-no-imperialistas-sobre-el-atentado-en-paris/
14) http://www.rebelion.org/noticia.php?id=136083

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2 pensamientos en “LA GRAN EVASIÓN DE PODEMOS O LA POLÍTICA COMO ARTE DE LO POSIBLE

  1. Pingback: EMIGRANTE DE LA GUERRA, DEL CAOS Y LA MUERTE | MARXISMO-LENINISMO

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