CRISIS GENERAL: CRISIS ECONÓMICA Y CRISIS DE RÉGIMEN LA IZQUIERDA EN LA ENCRUCIJADA (I)

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Miguel A. Montes

14 de Junio 2015

La crisis económica es una crisis del capitalismo, general, que puede socavar las bases de sus regímenes políticos y el sistema económico, o cambiar el modelo de dominación para mantener la explotación sobre los trabajadores. Todo depende de la lucha de clases existente.

Estamos en una etapa histórica donde la crisis actual está suponiendo un desgaste permanente de los cimientos del sistema capitalista, no sólo en lo económico, sino de crisis del régimen político e ideológico de dominación, de hegemonía.

Surgen alternativas diversas en Europa, partidos políticos nuevos apoyados por los medios de comunicación, como Podemos, Movimiento 5 estrellas; el auge de partidos de izquierda como Syriza en Grecia y Bloco de Esquerda en Portugal, aunque este último se desplomó en las elecciones del 2011 tras dar su apoyo a los recortes de Bruselas; y el auge de la extrema derecha, como Frente Nacional en Francia, los neonazis de Amanecer Dorado en Grecia, UKIP en el Reino Unido, DF en Dinamarca, PF en Finlandia, etc., que ha sido primera fuerza en tres estados en las elecciones europeas (Francia, Dinamarca y Reino Unido), colocándose con el 10% de los diputados de la eurocámara, doblando resultados.

Esta crisis afecta a los clásicos modelos de dominación política bipartidista en diversos países de la UE, sobre todo en los países del sur, más golpeados por la crisis y la dependencia, como España y Grecia. Crisis que desvela el carácter clasista de los Estados capitalistas, que planifican y defienden intereses de la clase dominante, las oligarquías financieras, contra las clases populares golpeadas por la crisis económica. Crisis que rompe el consenso político de las clases oprimidas y que obliga a reinventar los interlocutores políticos de las clases dominantes, la denominada revolución pasiva dirigida desde arriba que nos decía Gramsci. Crisis que aumenta el autoritarismo de Estado en las relaciones políticas y sociales hacia las clases dominadas.

Ante estas condiciones objetivas (fuerzas productivas maduras + crisis económica), para la situación revolucionaria más la existencia de las fuerzas sociales potencialmente revolucionarias como la clase obrera y las clases populares, faltan las condiciones subjetivas, la voluntad, aspiración y capacidad de los sujetos revolucionarios para cambiar el régimen político y la sociedad capitalista. Porque no nos confundamos, llegar al gobierno, como ha hecho Syriza en Grecia, no es tomar el poder político. Y aquí entramos en el campo de las incógnitas que hay que despejar en la lucha de clases en el futuro inmediato:

A. ¿Es posible alcanzar el socialismo desde las instituciones sin la movilización de las masas trabajadoras, o se debe ligar la política institucional a las luchas del movimiento obrero y popular?
B. ¿Es posible salir de la crisis dentro del capitalismo, mediante reformas, o se debe de ligar las reformas a la lucha por el socialismo, a la revolución?
C. ¿Es posible realizar transformaciones revolucionarias en el marco de la UE o se debe de combatir el carácter imperialista en lo político y lo económico de la Europa construida, rompiendo con las instituciones imperialistas como la OTAN y la Troika?
D. ¿Es la clase obrera el sujeto revolucionario o lo son las multitudes o las clases medias?.
E. ¿Es posible dirigir a las masas con un lenguaje ambiguo, cambiando el discurso por un puñado de votos, o es necesario elevar la conciencia de clase y la capacidad ideológica de las masas trabajadoras en la lucha política y social por el socialismo?
F. ¿Es posible eliminar la corrupción en el capitalismo como sistema corruptor o es necesario ligar la lucha contra la corrupción a la lucha por el socialismo?
G. ¿Es posible una nueva transición “democrática” y “pacífica” en España, o es necesaria una ruptura democrática con el régimen político benefactor de las oligarquías financieras españolas del norte y del sur?.

Del cómo se despejen estas incógnitas en el futuro inmediato, será determinado por cómo se coloquen las fuerzas sociales y los actores políticos hegemónicos en el campo de la izquierda. Porque. ¿Hacia dónde vamos, hacia un nuevo cambio en el modelo de dominación de la clase dominante o hacia un cambio revolucionario donde ya no hay medias tintas?. Esa es la cuestión.

INDICE

1. EL CARÁCTER CAPITALISTA DE LA CRISIS
Imperialismo y crisis general del capitalismo.
2. CRISIS Y DECRECIMIENTO.
3. CONTRADICCIONES INTERIMPERIALISTAS.
4. LA CRISIS Y LA DICTADURA DEL CAPITAL FINANCIERO SOBRE LA CLASE OBRERA EN LA UE.
Equilibrio presupuestario y déficit. Golpeando a los trabajadores.
Decrecimiento económico, recuperación de beneficios y aumento de la desigualdad social.
Operación al rescate de la banca.
Paraísos fiscales en la UE para el capital.
¿Quién manda en la UE?.
¿Keynesianismo o socialismo?.
5. LOS LÍMITES DEL KEYNESIANISMO EN LA RECUPERACIÓN CAPITALISTA.
La crisis fuera de la producción. Una teoría inconsistente.
Ligar la lucha salarial y de bienestar a la lucha por el socialismo.
Guerra y destrucción de las conquistas obreras como salida a la crisis de acumulación.
6. SYRIZA. DEL NO A LA TROIKA AL SÍ A LAS “TRES INSTITUCIONES”.
El Hundimiento de la economía griega.
Programa electoral de Syriza. Pros y contras.
Límites de la política socialdemócrata de Syriza.
Alianza de gobierno con la derecha xenófoba.
De la oposición al gobierno frente a la Troika.
Contradicciones programáticas.
7. AUTORITARISMO ESTATAL EN LOS ESTADOS CAPITALISTAS.
La decadencia del parlamentarismo burgués.
El ejecutivo y la alta administración, lugares de administración de los intereses de la burguesía.
8. LAS CONSECUENCIAS DE LA CRISIS EN ESPAÑA: PARO, EMIGRACIÓN, ENDEUDAMIENTO Y DISMINUCIÓN DE SALARIOS.
El desempleo y la emigración.
Deuda y acumulación de capital.
La lucha de clases en España la ganan los ricos.
9. EL DESVARÍO IDEOLÓGICO SOBRE LA MUERTE DE LA CLASE OBRERA.
Socialismo científico o socialismo utópico reseteado.
¿Adiós a la clase obrera?
Las clases medias.
Volver a Marx.
¿Se reduce la clase obrera industrial?.
La clase obrera siempre ha sido y será diversa.
Las condiciones de vida de la clase obrera van ligadas a la lucha de clases.

1. EL CARÁCTER CAPITALISTA DE LA CRISIS

Uno de los fundamentos ideológicos es entender el carácter de la crisis presente. ¿Es una crisis financiera?, ¿qué significa la financiarización de la economía?, en realidad tales sustantivos ocultan la esencia de la crisis y conducen a la búsqueda errónea de un capitalismo “humano” “productivo” frente al capitalismo “casino”. Pero la realidad sigue siendo como la vislumbrara Marx en El Capital.

La raíz de la tendencia a la finaciarización es el estancamiento de la economía real. A pesar de la enorme expansión de la deuda/crédito en el capitalismo actual, sigue vigente que la verdadera barrera del capital es el mismo capital. Fue Marx el primero en advertir que la superficialidad de la economía política burguesa se mostraba en el hecho de que consideraba la expansión y contracción del crédito como la causa de las alteraciones del ciclo industrial, cuando no es más que un síntoma de ellas.

Para Marx los límites de la acumulación del capital se generan en la producción y no en el mercado. El modo de producción capitalista posee unas leyes generales sometidas a la lógica de valorización del capital, de la creación y apropiación de la ganancia por el capital. La crisis se origina por contradicciones propias de la acumulación de capital, por el aumento de su composición orgánica, la sobreacumulación de capital como consecuencia de una sobreproducción de medios de producción, de la que resulta la tasa descendente de ganancias, y con ella el derrumbe de la acumulación de capital y la crisis. La crisis actual se explica por una caída de la rentabilidad, o sea, por una insuficiente valorización del capital según la ley marxista de la tendencia decreciente de la tasa de ganancias.

La recuperación parcial de la tasa de ganancias desde la crisis de 1973 y el menor crecimiento económico en las últimas décadas ha impulsado el aumento del crédito, la deuda y las burbujas especulativas. La burbuja inmobiliaria que se alza sobre una caída de la rentabilidad del capital, no es la causa de la crisis, sino una consecuencia de las contradicciones de la producción capitalista de valor.

Marx argumentó la extensión del capital ficticio como consecuencia del proceso de producción y acumulación de capital. El fenómeno de expansión de la actividad financiero especulativa y el acaparamiento de enormes masas de capital ficticio no es casual, ni evitable, constituye una necesidad del capitalismo vinculada a la caída tendencial de la tasa de ganancias. Marx en El Capital decía que la parte de la ganancia no consumida que no se utiliza en la ampliación de la producción, se utiliza como capital dinerario para impulsar el proceso de producción más allá de sus límites capitalistas, dando lugar al sobrecomercio, la sobreproducción y el sobrecrédito. En síntesis, que el crédito era y es un medio que el capital dispone para agrandar el mercado más allá de sus límites.

Ante la saturación de los mercados el neoliberalismo desde finales del S.XX potenció aún más si cabe el dinero ficticio entre los consumidores para aumentar la producción. La pretensión de resolver el problema mediante la limitación de la actividad especulativa ignora que son las grandes transnacionales del capital financiero quienes de forma inevitable promueven la especulación como parte de sus armas para la pugna competitiva y ampliar los mercados más allá de sus límites. La crisis actual expresa que incluso con el aumento de la tasa de plusvalía esta es insuficiente para la rentabilidad exigida por las masas de capital, cuyo ámbito de actividad es cada vez más financiero especulativo. Hay más plusvalía que nunca y a la vez esta es más insuficiente que nunca. La actual crisis es una encrucijada histórica que se sintetiza en la secuencia crisis-ajuste-crisis de los últimos 40 años de la economía mundial.

La crisis financiera no es independiente de la dinámica de la crisis de sobreacumulación del capital productivo. El capital ficticio actúa como garantía de un endeudamiento mayor donde el exagerado crecimiento del sector financiero y especulativo como intentos para restablecer la tasa de ganancias, no se corresponde con la realidad de la producción. Esa es la razón del porqué las depresiones han ido precedidas del desplome financiero y bursátil, y lo único que hace es retrasar los efectos de la crisis al detener a corto plazo los efectos de la caída de la demanda mendiante la expansión del crédito, pero esta expansión es al mismo tiempo la expansión de una deuda que se convierte en una carga que pone en peligro el crecimiento a largo plazo de la economía. Eso es lo que pasó con las hipotecas subprime, que evitaron la recesión durante un tiempo, dado el bajo nivel de inversión de capital en el proceso productivo. Pero una sociedad no puede vivir en el crédito para siempre, y en el 2008, la enorme crisis de sobreproducción se puso al descubierto.

Por tanto, Es una indecencia hablar en contra de la especulación, pretendiendo creer que el capitalismo financiero, el capitalismo en general, podría existir sin especulación, la crisis no es debido a determinadas políticas económicas neoliberales, ni a un excesivo protagonismo y desregulación del sector financiero, sino al revés, estas políticas y el crecimiento de la especulación son consecuencia de la lógica del modo de producción capitalista. La raíz se encuentra en el sistema de producción, entre el carácter social de la producción y su forma capitalista.

Imperialismo y crisis general del capitalismo

Además, las actuales explicaciones de la crisis no nos indican que el capitalismo se encuentra dentro de una crisis de carácter general. Crisis de dominación, donde emergen 4 contradicciones que se agudizan, entre los poseedores y los desposeídos (oligarquía financiera y clase obrera), entre las posibilidades de organizar y planificar la economía al margen del mercado y la acumulación de capital (socialismo y capitalismo), entre países ricos, dominantes y países pobres dominados, y por último, entre los propios saqueadores, acreedores y ladrones, entre países imperialistas por el reparto del botín.

Es en la fase imperialista donde la crisis capitalista toma un carácter general, donde la crisis económica produce una crisis política y una crisis ideológica, por cuanto la clase dominante no es capaz de reglamentar con las mismas normas fijas las relaciones entre las diferentes fracciones que componen la burguesía, ni de gobernar a las clases sometidas con las mismas instituciones y concepciones existentes, donde los aparatos de coerción son insuficientes, los aparatos ideológicos de dominación son imprescindibles y donde las instituciones de dominación, regímenes políticos, pasan a ser cambiantes para mantener el poder cambiando la fachada.

Por tanto, la crisis es una crisis general de toda la sociedad, en todos sus aspectos estructurales y superestructurales no es una simple crisis económica más, sino una crisis de larga duración que comenzó a principios del S.XX en su primera etapa tras la IGM y que abarca muchos decenios, durante la cual la actividad económica funciona a base de recesiones y reactivaciones a corto plazo, y una crisis global que afecta a todos los países que forman parte del sistema imperialista de dominación.

2. CRISIS Y DECRECIMIENTO

El capitalismo es un sistema clasista antagónico que impide el desarrollo de las fuerzas productivas y el crecimiento económico igual y sostenible. La presente crisis pone de manifiesto su carácter destructor, con la destrucción constante de las fuerzas productivas y el encadenamiento de las guerras imperialistas y el aumento exorbitante de los gastos militares. El desarrollo desigual coloca el núcleo industrial mundial y el 86% de las principales empresas en la UE (175), EE.UU. (139), Japón (71) y China (46). Estos centros también contienen el 69% de la actividad comercial.

Desde la crisis de 1973, este sistema está en constante declive en el crecimiento económico del PIB anual, que la actual crisis viene a acentuar. El crecimiento débil de la economía permanece en los tres centros del imperialismo (UE, EE.UU. y Japón). El modesto crecimiento de EE.UU. ha sido impulsado por el aumento del dinero en circulación y los gastos militares. Japón volvió a la recesión a pesar de varios intentos de combatir la deflación mediante la expansión monetaria. En la UE, la crisis alcanza no solo a la periferia sino también al centro. La economía mundial se enfrenta a una mezcla de deuda elevada, débil crecimiento, aumento de la desigualdad y tasas deflacionarias en muchos países. La producción industrial y el consumo interno también cayeron a nivel del 2009 en 19 países emergentes (1).

Con la disminución de la demanda interna, cada país capitalista trata de salir de la crisis por las exportaciones a costa del resto de competidores. Las recetas siguen siendo las mismas ante el declive de la demanda, no el aumento del poder adquisitivo de la población sino la recuperación del crédito, la expansión monetaria y la exportación. Las grandes empresas buscan recuperar la tasa de ganancias de antes de la crisis mediante la disminución de los salarios y el aumento de la competitividad, a fin de ampliar su cuota en los mercados internacionales. Es el ciclo autodestructivo de la crisis del capitalismo, recortar salarios y eliminar competidores.

Los “mercados financieros” prevén un crecimiento e inflación débiles en la zona del euro hasta el 2017. Tras el fracaso de las políticas de austeridad, reducción de la deuda y aumento de la exportación como motor del crecimiento, los líderes del FMI, OCDE, BCE, etc., pasan a defender las políticas “keynesianas” de inversión y obra pública, que no dejan de estar acompañadas de recortes amparados tras el eufemismo “reformas estructurales”. De todas maneras la clásica “revolución keynesiana” no renuncia al principio burgués de compatibilizar la maximización de la ganancia capitalista con la conquista del bienestar social, muy similar a las actuales teorías de las políticas de inversión con reformas estructurales.

3. CONTRADICCIONES INTERIMPERIALISTAS

El derecho internacional ha dejado de estar determinado por la correlación de fuerzas entre el capitalismo y el socialismo y está totalmente regido por la correlación de fuerzas entre los estados capitalistas. No se puede detener bajo el capitalismo los enfrentamientos interimperialistas en los ámbitos de las materias primas, la energía, las rutas de transporte y las cuotas de mercado.

Existen contradicciones interimperialistas, disputas entre el dólar, el euro, el yen y otras monedas, contradicciones que pasan a segundo plano cuando está en juego el dominio del petróleo por las transnacionales petroleras occidentales, donde EE.UU. arrastra para su campo a sus competidores en nombre de “derechos humanos”, “lucha contra el terrorismo”, etc. La desestabilización de países financiando movimientos parafascistas en Latinoamérica, África y Oriente Medio, la demonización de líderes y pueblos, invasiones y bombardeos, están relacionados con el dominio del mercado y las rutas del petróleo, los intereses del complejo militar industrial y el mantenimiento del dólar como moneda de intercambio. EE.UU. está centrado en la desestabilizar aquellos países que por razones distintas han socavado el control del mercado petrolero y los privilegios del dólar (Irak, Irán, Libia, Siria, Ucrania, Rusia, China, Venezuela).

Los acontecimientos sangrientos en Kiev son resultado de un antagonismo de las potencias occidentales con Rusia por el control de los mercados, las materias primas y las redes de transporte del país. El pretexto de la intervención en Siria desde el 2011 de la coalición EE.UU-Francia-Reino Unido-Arabia Saudí-Emiratos Arabes-Turquía-Qatar… fue la de promover la democracia. ¿Qué interés en la democracia siria pueden tener las monarquías absolutas del golfo Pérsico, más allá del enclave geográfico para las rutas de transporte y la energía?.

La bajada del precio del petróleo se debe a la masiva producción por las compañías occidentales en Irak, Libia y Arabia Saudí. Los países más afectados, aquellos que no comercian el petróleo con intermediación del dólar (Irán, Venezuela y Rusia). Esta bajada que está lejos de hundir a las transnacionales petroleras occidentales es un ariete contra los regímenes progresistas de Latinoamérica y la economía de Rusia. El columnista de New York Times Thomas Friedman, reconoce que los bajos precios sirven a los intereses estratégicos de EE.UU. y Arabia Saudí (2). El objetivo es empujar a Rusia a acudir a los mercados para financiar su economía y su deuda, pero Rusia ha virado hacia el mercado chino, para obtener 400.000 dólares por la entrega de gas durante los próximos 30 años y China está utilizando el dólar canadiense y el yuan sin pasar por el dólar en el comercio internacional.

Los conflictos entre EE.UU., la UE y los BRICS, de los que no se descarta el uso de la fuerza y la guerra, son expresión de la configuración del orden económico mundial actual. La hegemonía imperialista se encuentra con dos amenazas, los BRICS y las gobiernos progresistas latinoamericanos en países que dejan de ser el patio trasero de EE.UU. El TTIP entre la UE y EE.UU. en negociaciones secretas, pretende aplicar el área de comercio más grande del mundo para contrarrestar a las nuevas potencias económicas como China.

4. LA CRISIS Y LA DICTADURA DEL CAPITAL FINANCIERO SOBRE LA CLASE OBRERA EN LA UE

La UE que se ha construido es una auténtica dictadura del capital financiero sobre la clase obrera, donde se acelera la tasa de explotación del capital sobre los creadores de la plusvalía, por medio del objetivo de eliminar los obstáculos, los derechos obreros y democráticos. Para ello se acordó el Tratado de Maastrich con la institucionalización no sólo de la liquidación de la soberanía nacional en materia monetaria sino también en política fiscal y laboral.

Los grandes jefes financieros de Europa necesitaban una infraestructura y una suprerestructura para llevar a cabo su guerra económica contra Japón y EE.UU. sobre la base del aumento de la competitividad rebajando los costes laborales. Esa fue la motivación fundamental de Tratado de Maastricht y la unión monetaria, que con su ampliación de la hacia el este ha agudizado la competencia.

Desde Maastricht pasando por la unión monetaria hasta antes de la crisis, la caída de la participación de los salarios en el PIB ha sido vertiginosa en España, del 63,3% al 54,9% (1993-2006), una pérdida anual del 0,65%, mientras que en el período 1978-1993 fue del 0,28% anual. En el 2013 la participación de los salarios era del 51,43%, una pérdida anual durante la crisis del 0,49% anual En Irlanda el tratamiento fiscal favorable al capital junto a la contención salarial ha aumentado la explotación de la clase obrera, del 70,1% que representaban en el PIB en 1980 al 48,8% en el 2006, antes del estallido de la crisis actual (3).

Aumentar la tasa de plusvalía mediante el aumento de la explotación con las reformas laborales y contención salarial, y aumentar la tasa de ganancias mediante los recortes del gasto público social y la privatización de los servicios públicos, se ha convertido en el denominador común de la política económica de la oligarquía financiera europea, para garantizar el proceso de acumulación de capital y su concentración eliminando a las fracciones de capital menos competitivas.

Estas políticas aceleradas por el capital desde los años 80, a partir de Tatcher y Reagan, precedidas por Pinochet, se encuadran dentro de la lógica del capital yanqui de universalizar a través del FMI las políticas de ajuste contra la clase obrera: la universalización del abaratamiento de la fuerza de trabajo, tanto directa, como indirectamente, a través de las privatizaciones, la desregulación laboral y los impuestos indirectos. Éste fue el sentido de la aceleración desde los años 80 del proceso de integración en la UE, la institucionalización del ajuste fondomonetarista con el euro, cuyo resultado es un empobrecimiento relativo y absoluto de la clase obrera, como se aprecia en el hecho de que la participación de los salarios en el PIB de la eurozona haya caído de un 59,6% a un 56% en el período 1995-2006 (4). Con la crisis en la UE 84 millones de personas viven en la pobreza, de ellos 20 millones de niños (5).

Equilibrio presupuestario y déficit. Golpeando a los trabajadores

La aplicación del “equilibrio presupuestario” de déficit y deuda respecto al PIB (3% y 60% respectivo) es una excusa para liquidar las conquistas obreras y democráticas. En el reverso de ésta política es clamorosa la pérdida de ingresos de los Estados debido a la supresión o reducción de impuestos de sociedades, sucesiones, así como la tolerancia hacia la evasión fiscal como las SICAV en España y los paraísos fiscales existentes en la UE, y el enorme aumento de los gastos derivado del rescate bancario.

La crisis precipita esta política ya que la oligarquía financiera exige nuevas vueltas de tuerca:

• El “Pacto por el Euro Plus”, donde se exige que el pago de la deuda e intereses al capital goce de prioridad absoluta por encima de otros gastos presupuestarios de los estados, y que ello sea vinculante mediante ley o cambio constitucional. Así se hizo, de forma antidemocrática en España con el art. 135 de la Constitución. Salarios, condiciones de trabajo, seguridad social, pensiones y empresas de servicios públicos, son puestos a jaque con el fin de promover las exportaciones aumentando la competitividad. La feroz competencia del todos contra todos, al ritmo impuesto por la oligarquía financiera.
• La exigencia de un nuevo marco de relaciones laborales, que en España se llevó a cabo con la dura reforma de febrero del 2012.
• Y la “Unión de Estabilidad Presupuestaria” que exige que déficit estructural anual no exceda del 0,5% del PIB, y que se lleve a cabo mediante una norma jurídica de corrección en caso de desviación. Norma que no será definida por cada estado miembro sino por la Comisión Europea que será quien imponga el calendario para que los estados miembros que estén siendo objeto de un procedimiento por déficit excesivo informen con antelación de sus planes nacionales de reformas estructurales para garantizar la corrección y de la emisión de deuda pública, aprobados y supervisados por el Consejo y la Comisión de la UE.

El trasfondo de estas medidas es retirar a los estados las competencias fiscales de modo similar a como se les retiraron las monetarias.

Decrecimiento económico, recuperación de beneficios y aumento de la desigualdad social

El anterior presidente del BCE Trichet aventuraba una nueva etapa para la UE que permita a las autoridades de la zona del euro ejercer una mayor influencia en la elaboración de la política económica en los países, disponiendo de derecho de veto en cuestiones de políticas económicas nacionales: “Los gobiernos de la zona euro deberían ceder a las instituciones europeas poder de decisión mucho más profundo y autoritario en el diseño de las políticas económicas” (6). La profundización de la crisis y los llamados rescates financieros ha colocado a los países bajo situaciones excepcionales que dinamitan el funcionamiento democrático, homologables constitucionalmente a los estados de excepción o sitio.

La presente crisis económica dura ya 7 años. La crisis presente ha puesto de relieve el carácter coyuntural del período de recuperación y crecimiento tras la IIGM y la paz social acompañada de la institucionalización de las conquistas obreras. Las medidas de austeridad, las políticas de exportación, reducción del déficit público, han buscado pasar el coste de la crisis, el desendeudamiento de la banca, a la clase obrera, nacionalizando las pérdidas para salvar al capitalismo. Y la deuda, que tiene su origen en la búsqueda del capital financiero y bancario de condiciones para la realización de la ganancia y la recuperación de la rentabilidad, como siguiente paso, nos muestra con claridad quien paga la factura, donde países formalmente soberanos se hayan a merced de inversionistas privados como cualquier trabajador con respecto a cualquier banquero. La deuda es un arma en manos de los grandes bancos para hacer pagar la crisis a las clases populares.

Uno de los elementos para salir de la crisis, para el capital, es recuperar la tasa de ganancias a costa de la superexplotación y desvalorización de la fuerza de trabajo, de ahí el interés en las reformas laborales y el endeudamiento, que no viene más que a estimular el crecimiento de los beneficios a costa de profundizar en la depresión. Las ganancias de las transnacionales yanquis ya han conseguido ser las más altas desde hace 60 años, G.Motors batió el récord de beneficios hace 3 años, mediante el recorte de los planes de pensiones, aumento de la productividad, reducción del empleo, los impuestos empresariales y los salarios. En la actualidad las transnacionales financieras están recuperando la tasa de ganancias en la triada a costa del paro, la congelación salarial y el endeudamiento financiero de los estados.

La UE está desde el 2011 por detrás de EE.UU. y Japón en crecimiento económico. Un crecimiento inferior al 1%, con altas tasas de paro, sobre todo en el sur donde la deuda y los recortes deprimen más las economías, con un deterioro mayor de las desigualdades sociales y los recursos para el mantenimiento de la sanidad, educación y prestaciones sociales. Desde la IIGM la tasa de paro nunca había sido tan alta. El 24,8% de la población es pobre. Uno de los objetivos del Plan Europa era sacar de la pobreza a 20 millones de europeos. Esta tasa es muy desigual por países, en Bulgaria y Rumanía, por ej., están por encima del 40% de la población. Letonia, Lituania y Hungría están por encima del 30%, Irlanda en torno al 30% y España en el 28%. Tampoco los países más desarrollados se han librado de las consecuencias de la crisis, en Bélgica el 21,6%, Reino Unido el 24,1% y Alemania en torno al 20% de la población se considera pobre (7). Aumentan los suicidios, las personas sin techo, niños en la pobreza extrema, aumentan los barrios marginales en las grandes ciudades, etc. Los desequilibrios centro periferia se acentúan. Alemania sigue registrando un elevado superávit en su balanza comercial con respecto a la mayoría de países de la UE.

Operación al rescate de la banca

Durante la crisis bancaria los países de la zona del euro pusieron sobre la mesa el equivalente al 36,5% de la suma de sus respectivos PIB para salvar a los bancos, y en toda la UE la cantidad se elevaba al 43,6% (8).

Entre diciembre de 2011 y febrero de 2012, el BCE en vez de rescatar a los pueblos griego e irlandés prestó a 800 bancos más de 1 billón de euros a una tasa mínima del 1%, en un momento en el que la inflación era del 2%. Desde entonces las tasas han seguido bajando hasta el 0,05% en septiembre de 2014 (9). Mientras esos mismos bancos, rescatados con dinero público, prestan a un interés exorbitante a las administraciones públicas, en sintonía con la recuperación de la rentabilidad del beneficio, que es la máxima de la acumulación capitalista. En vez de facilitar el crédito, se invierte en actividades especulativas, comprando bonos públicos de los Estados que pagan unos intereses elevados. La banca recibe del BCE dinero a intereses irrisorios y compran deuda pública a intereses que van desde el 4% al 13%, según sea el país, de centro-norte o periferia-sur.

Y que esta crisis no tiene nada que ver con que hayamos vivido por encima de nuestras posibilidades y por el exceso de demanda y del gasto público social, nos lo demuestra el caso de países que como España e Irlanda cuyo déficit se ha disparado por el rescate bancario y no por el consumo excesivo a préstamo por parte de la población. De esta manera el capital nos explota dos veces, una por las ganancias que sacan de nuestro trabajo y otra para pagar sus deudas e intereses de nuestros impuestos.

Irlanda desde el 2010 ha recibido 67.500 millones de “rescate” y ha transferido 89.500 millones a su sistema financiero, de los cuales el 65% ha ido a parar a los acreedores extranjeros como Allianz, Barclays, Credit Suisse, Deutsche Bank, HSBC, Societé Generale… (10), parte de esa transferencia, unos 10.000 millones se ha sacado del fondo público de pensiones. Como consecuencia el PIB de Irlanda es un 8% menor que antes de la crisis, la tasa de paro tres veces más, y la deuda ha aumentado del 24,9% (2007) al 124% en el 2013, igual que España que antes de la crisis deuda pública ascendía al 36,2% del PIB (ahora el 100%) y ambos países tenían superávit presupuestario. De haber acudido los poderes públicos al BCE sin intermediación de la banca privada pagando el interés del 1% la deuda española hoy estaría al 19%, pero manda la lógica de acumulación de capital.

Como vemos los bancos no sólo se han salvado con nuestros salarios vía impuestos directos, sino que estos han aumentado su tasa de rentabilidad a costa del endeudamiento de los países detrayendo recursos de hospitales, pensiones, escuelas, etc. Esto ha coincidido además con la rebaja de los impuestos de los ricos, impuesto de sociedades, grandes fortunas, patrimonio… para aumentar la liquidez del capital, y ese es el dinero sobrante el que hoy nos presta la banca privada, ¡¡¡lo que antes se recaudaba ahora se pide prestado a un interés alto!!!.

Paraísos fiscales en la UE para el capital

Una parte importante de los beneficios del capital se encuentran en los 73 paraísos fiscales esparcidos por todo el mundo capitalista, de los cuales 21 están en la UE. Estos paraísos sirven para blanquear capitales delictivos provenientes de la prostitución, las drogas, el tráfico de personas, órganos humanos y armas, y mantener fortunas de dictadores proimperialistas (Marcos, Somoza, Mobutu, Andrés Pérez, Suharto, etc). Los principales 48 grupos transnacionales europeos están implantados en los paraísos fiscales y declaran más de 4.700 filiales.

Mientras desde la troika se estrangulan los países con las políticas de deuda externa y austeridad que pagamos los trabajadores con nuestros impuestos, las grandes fortunas amasadas en paraísos fiscales gozan del privilegio de la evasión de impuestos, con los cuales se podría financiar todo el gasto social que la troika pretende recortar.

¿Quién manda en la UE?

Las políticas de la UE están dirigidas por los poderosos grupos financieros (BCE, FMI) y patronales (Bussines Europe y la Mesa Redonda de Industriales que une a las 45 mayores transnacionales europeas), que fueron quienes pivotaron la construcción de la UE. La disciplina financiera exige la aplicación de reformas estructurales que conllevan la desmantelación de los estados de bienestar y la privatización de los servicios públicos.

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Hay un consejo de ministros que toma las decisiones, un parlamento que no pinta nada y no toma ninguna acción legislativa y un tribunal de justicia que interpreta las directivas europeas a favor de las patronales europeas. Los gobiernos y parlamentos nacionales pasan a segundo plano. Tanto en Grecia como en Italia los anteriores primeros ministros fueron impuestos por los principales bancos e instituciones europeas.

Liberales y verdes (Cohn Bendit) apuestan por la constitución del aparato estatal federal de la UE con un presupuesto 10 veces más grande (10% PIB), para convertirla en la primera potencia mundial, más liberal y antisocial. En esa Europa, el sufragio universal sería como en cualquier estado miembro, un cheque en blanco de los ciudadanos a profesionales de la política atados al mundo financiero y patronal. Hay cerca de 15.000 lobbistas trabajando en Bruselas que representan a las más grandes empresas europeas (11). Esa Europa seguirá velando por la competitividad en base al trabajo flexible, empleos precarios, persecución de los parados, salarios bajos, privatización de servicios públicos, reducción de los gastos públicos sociales, etc.

Desde un punto de vista económico, la centralización de las fuerzas productivas más allá de las fronteras nacionales es progresista. Pero desde un punto de vista político la UE es una máquina de guerra económica de las grandes transnacionales contra las grandes potencias rivales, contra los países emergentes, contra los países de la periferia y contra su propia clase obrera, igual que cualquier país capitalista europeo como Alemania, Francia o Bélgica.

Dentro de la UE existen diferentes potencias capitalistas que ocupan una posición desigual dentro de los eslabones de la cadena imperialista. Las principales Alemania, Francia y Reino Unido. La desigualdad y contradicciones son inevitables, la capacidad de producción, los salarios o el nivel de importaciones y exportaciones son desiguales en cada estado. Las diferentes medidas benefician a las transnacionales alemanas, francesas y británicas.

La crisis ha abocado a las economías dependientes a una espiral de la deuda impagable igual que en Latinoamérica en los años 80/90, la soberanía popular ha sido engullida por la troika. Mientras los países del centro de Europa han basado su crecimiento en la exportación, la periferia ha basado su crecimiento en la demanda interna y el endeudamiento privado, profundizándose el desarrollo desigual centro-periferia, estableciendo una especialización productiva de bajo valor añadido para los países dependientes y alta para los países del centro y los desequilibrios comerciales entre las economías dominantes y las dependientes.

La instauración del euro ha hecho que muchas de las atribuciones de los bancos nacionales pasen a ser derechos exclusivos del BCE. Las decisiones económicas y políticas se toman directamente en Bruselas y el BCE el centro de decisiones de la burguesía europea hegemonizada por las oligarquías francesa y alemana, pasando por encima de la democracia como se vió con el rechazo de Holanda y Francia al tratado de Constitución europea y en Irlanda a su nueva versión, el tratado de Lisboa.

¿Keynesianismo o socialismo?

Frente a esta Europa neoliberal el error es creer que el keynesianismo es posible, mientras el socialismo es imposible, de que incluso los logros sociales obtenidos en el pasado en parte del planeta no fue obra de la práctica revolucionaria encabezada por la URSS, sino del revisionismo moderno.

El marxismo-leninismo y el movimiento comunista internacional es enterrado y en su lugar se propone algo nada novedoso, el socialismo utópico pero con un nuevo lenguaje, creando la ilusión de que con concentraciones y manos alzadas la oligarquía financiera dejará de bombardear y reprimir a los pueblos, entregando pacíficamente sus privilegios, creyendo que la comuna de París hubiera triunfado lanzando besitos y sentimientos fraternales al enemigo de clase, creyendo que la clave no está ya en quienes detentan la propiedad de los sectores estratégicos de la economía, de los medios de producción, sino en cuál de los partidos políticos es menos corrupto, más democrático y más progre. Un nuevo movimiento para asustar a los ricos, para que acepten algunas reformas olvidándonos del objetivo final, olvidando que fue la existencia del “socialismo real” tan desdeñado, quienes realmente acojonaron a los ricos para ceder en las reformas que caracterizaron al llamado “modelo social europeo”.

Por tanto, el sufragio universal y las jornadas de 8 horas a principios de siglo, y la seguridad social y el reconocimiento institucional de los sindicatos tras la IIGM se debe a la lucha de clases durante los últimos 2 siglos, y la existencia de una alternativa real y creíble, el campo socialista. Precisamente el neoliberalismo tras la desaparición del socialismo real, inició una guerra relámpago contra las conquistas sociales en la UE, modificando las constituciones de los Estados, aumentando la competencia fiscal y laboral entre los países, presionando a la baja la participación de los salarios en las rentas nacionales, aumentando la dependencia financiera e industrial de los países del sur.

El punto de vista socialdemócrata pretende defender una Europa social, pero, los partidos socialdemócratas europeos han participado en la construcción de esta Europa neoliberal e imperialista, desde Maastrich, el tratado de Lisboa y la Troika, aceptando todas las directivas antisociales, la privatización de los servicios públicos y las medidas de austeridad incluso en contra de la voluntad popular. Ni siquiera antes de la crisis los pueblos apoyaban la política europea. Con un 55% de los votos los franceses rechazaron el Tratado en el 2005, poco después Holanda. Pero dió igual, se rebautizó como Tratado de Lisboa y se aprobó. Cuando se elaboró este Tratado, la mayoría de los gobiernos estaba en manos de la socialdemocracia, en las principales potencias (Alemania, Reino Unido y Francia). El objetivo es hacer de la UE la economía más competitiva del mundo, extender el trabajo flexible, aumentar las ETT, presionar a los parados, eliminar la jubilación anticipada, privatizar de los sectores de telecomunicaciones, correos, ferrocarriles, de la educación y la sanidad, etc., todo un programa jugoso para las patronales europeas, el cual está cumplido a rajatabla.

El pacto fiscal europeo, “six pack” (Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza) fue firmado por los 25 jefes de Estado y gobierno en el 2012 incluyendo los miembros de la socialdemocracia y con el apoyo de los verdes. De ahí surge la exigencia de aplicar reformas estructurales para cumplir los objetivos de déficit bajo penalización de un 0,2% del PIB en caso de incumplimiento. ¿Y qué medidas se pueden adoptar?. Algunas ya las conocemos: trabajar más tiempo, atrasar la edad de jubilación, trabajo parcial, trabajo temporal, bajar las cotizaciones de seguridad social, desmantelar los convenios, reducir la protección frente al despido y limitar las prestaciones de paro.

La UE y el euro es lo contrario a las tradiciones europeas de progreso social y derechos democráticos, ya que sólo ofrecen destrucción económica, regresión social, destrucción de la soberanía nacional y de las libertades democráticas. El euro es el instrumento para disciplinar las políticas económicas de los gobiernos, sometiéndolos a los dictados de la oligarquía financiera, la política monetaria, la cambiaria, la fiscal, la laboral, con el objetivo de superar el obstáculo que para la acumulación de capital representan los derechos obreros y democráticos. Se trata de garantizar una enorme transferencia de recursos de la clase obrera al capital financiero, imponiendo esa transferencia mediante la universalización de los recortes y “rescates”.

En consecuencia el problema no es la política económica de la UE, sino la UE misma, en tanto que institución carente de base democrática, que tiene como función la destrucción de las fuerzas productivas que exija el capital, primordialmente de la fuerza de trabajo, a través de su desvalorización con reducciones salariales y precariedad, y su destrucción con el desempleo crónico. Ejemplo claro lo tenemos aquí, con 5,5 millones de parados, sin contar con los trabajadores a tiempo parcial, los recortes de sanidad, enseñanza que echan a la calle a decenas de miles de profesores y personal auxiliar, el aumento de las matrículas universitarias, recortes en las pensiones mediante el atraso de la edad de jubilación y la penalización en el cómputo de cálculo, recortes salariales en el sector público por encima del 20%, contrarreforma laboral que cuestiona la negociación colectiva y amplia y abarata el despido libre y la modificación unilateral por el empresario de las condiciones contractuales (pérdida de la ultractividad), subidas de los impuestos directos a los salarios e indirectos, cierre de actividades económicas como la minería, cierre de escuelas, hospitales y despido de decenas de miles de trabajadores, recortes todos destinados para pagar los intereses de la deuda con los acreedores financieros alemanes, franceses, holandeses, etc.

5. LOS LÍMITES DEL KEYNESIANISMO EN LA RECUPERACIÓN CAPITALISTA

En el modo de producción capitalista se produce un conflicto irresoluble entre la producción de la plusvalía y la realización del valor del producto. Para no interrumpir la producción, los capitalistas deberían invertir en el proceso productivo todo el capital acumulado, aunque de esta manera baje la tasa de ganancia por la plusvalía extraída; por consiguiente deberían conformarse con producir menos tasa de ganancia. Pero para no producir menos plusvalía, debido a la saturación de la composición orgánica del capital, los capitalistas no deben invertir en el proceso productivo todo el capital acumulado, es decir, que deben producir menos valor y no valorizar todo el capital acumulado, de ahí la superpoblación (paro), la superproducción de mercancías, y la intervención de las causas contrarrestantes que aludía Marx para frenar la caída de la tasa de ganancias:

1. Elevación del grado de explotación del trabajo (prolongación de la jornada laboral e intensificación del trabajo). 2. Reducción del salario por debajo de su valor (desvalorización del valor de la fuerza de trabajo: etts, minjobs…). 3. Abaratamiento de los elementos del capital constante (desvalorización del capital existente con el acrecentamiento de las fuerzas productivas). 4. La sobrepoblación relativa (obreros desocupados dispuestos a volver a ser empleados en sectores con baja composición orgánica de capital). 5. El comercio exterior (que permite obtener materias primas y medios de consumo a costos menores, arrojando una tasa de ganancia superior al competir con mercancías de baja composición orgánica de capital). 6. El aumento del capital accionario (el capital ficticio –crédito-).

En la actualidad son las empresas transnacionales las que disponen por su implicación internacional en el proceso productivo, financiero y comercial de todos los mecanismos para contrarrestar la tendencia a la baja de la tasa de ganancias.

Según Marx a través de estas causas contrarrestantes la producción capitalista tiende constantemente a superar sus límites, pero sólo lo consigue en virtud de medios que vuelven a alzar ante ella esos mismos límites en escala mucho más grandes.

La crisis fuera de la producción. Una teoría inconsistente

La socialdemocracia se hizo social-liberal desde Bernstein hasta la tercera vía de Tony Blair. La izquierda radical se ha hecho oenegé, interclasista y pequeñoburguesa. Ambas, en sus planteamientos ideológicos tienden a interpretar la crisis desde criterios del subconsumo (keynesianismo) y no desde las leyes fundamentales del capitalismo de que el valor se crea en el proceso productivo, cuya consecuencia es la tendencia decreciente de la tasa de ganancias y que se demore la inversión de capital, por su sobreacumulación.

Con el subconsumo se llega a la pelegrina conclusión de que la crisis es evitable, porque si la disminución de la demanda provocada por la disminución del salario es causante de la crisis y la caída de la tasa de ganancias su consecuencia, sólo hay que aumentar la demanda por medio del Estado subiendo los salarios. Con este planteamiento Marx se equivocaría y Keynes tendría razón: la crisis se puede extinguir en el capitalismo.

Para esta lectura la crisis se traslada al ámbito de la circulación fuera de la producción. Ante ello, cabe la pregunta de ¿que sería del análisis marxista de la crisis capitalista si esta se pudiera resolver simplemente en el mercado con más demanda y con un aumento de salarios? ¿Dónde queda la lógica de la acumulación y valorización del capital? ¿no es la tasa de ganancia la que determina la producción bajo el capitalismo?.

La tesis de que la causa de la crisis reside en el subconsumo de las masas populares, por el retroceso salarial que se ha producido en las últimas décadas, ya fué expuesta en el siglo XIX antes que Keynes, por el economista suizo Sismondi y refutada por Lenin (12). Para este tipo de análisis que enfatiza la dimensión distributiva entre trabajo y capital, la crisis tiene un carácter coyuntural, por tanto la perspectiva sigue siendo una producción capitalista orientada al consumo restableciendo las condiciones para una nueva fase de crecimiento con el aumento de los salarios, por lo que las crisis no sería mas que una posibilidad no necesaria ni inherente al proceso de acumulación de capital.

Es sobre esta tesis donde se han basado y se basan las recetas ilusorias con las que los políticos reformistas y economistas críticos de izquierda que limitan la acción de las masas a las reivindicaciones económicas, en detrimento de la lucha por la conquista del poder, el socialismo y la economía planificada, para superar la crisis endémica del capitalismo. Esta tesis que se centra en el descenso del salario relativo y absoluto de los últimos años supone una ruptura con la teoría marxista de la crisis al olvidarse de los fundamentos de la teoría del valor para analizar el desarrollo del capitalismo, de lo que resulta la ausencia de una teoría de la crisis.

En realidad el paro y el subempleo es una manifestación de la crisis pero no su causa. Hay crisis no porque parados y subempleados no puedan comprar bienes de consumo; al contrario, los capitalistas despiden obreros (y por tanto fabrican parados) porque no invierten, no amplian la producción. El subconsumo es expresión de la sobreproducción general derivada de la sobreacumulación de capital. Es verdad que los parados no pueden comprar mercancías y que como consecuencia de esto reducen la demanda de mercancías, al igual que es cierto que el paro, las reducciones salariales, la precariedad laboral y el recorte del estado de bienestar, no son una solución ni ponen fin a la crisis, sino que la aceleran, para concentrar el capital, destruir a competidores, fuerzas productivas y recuperar la tasa de ganancias, reiniciando el ciclo una y otra vez (depresión-reanimación-auge-crisis). Los capitalistas no invierten lo suficiente ya que si invirtieran hasta emplear a toda la población disponible, el trabajo excedente o no retribuido arrancado disminuiría en lugar de aumentar, y el objetivo de la acumulación de capital es producir plusvalía con una tasa de ganancias creciente, o dicho de otra manera, con una rentabilidad máxima.

Por tanto, la “solución de la crisis”, propuesta por los reformistas (defensa del Estado de Bienestar y aumento de salarios), a la larga es una ilusión, ya que el keyenesianismo no garantiza una tasa de ganancias creciente, al igual que lo es la solución propuesta y puesta en práctica por los reaccionarios neoliberales: la austeridad “recomendada” por el FMI, las reducciones salariales y de plantillas (cuando una reducción termina, enseguida se hace otra necesaria), etc. La crisis no puede encontrar solución en el contexto de las relaciones sociales, políticas e ideológicas actuales.

Ligar la lucha salarial y de bienestar a la lucha por el socialismo

El fomento de una demanda suplementaria de mercancías por el Estado, con una política de inversiones públicas (keynesianismo), el aumento del salario directo y el desarrollo de políticas sociales de bienestar (aumento del salario diferido) aunque no pone fin a la crisis, ya que ésta no tiene su origen en una demanda insuficiente de mercancías, no es un impedimento para que se reivindique el aumento de los gastos e inversiones públicas para defender la mejora de las condiciones de vida de los trabajadores, acumulando fuerzas en vistas a eliminar la causa real de la crisis, concluyendo que no se pone fin a la crisis a favor de la clase obrera, no se suprime su empeoramiento relativo y absoluto, en tanto no se acabe con el modo de producción capitalista, dado que la tendencia del capitalismo es la de reducir el nivel medio del salario. Y por tanto, que la lucha del movimiento obrero no es sólo la lucha diaria contra los efectos del capitalismo, sino que estas luchas son necesarias para emprender otra de mayor envergadura, como nos dijera Marx, la lucha por la abolición del trabajo asalariado.

No hay que olvidar que bajo el capitalismo el aumento de los salarios, el aumento de impuestos indirectos y una reforma laboral favorable a los trabajadores son medidas insuficientes para reactivar la economía ya que el capital puede moverse internacionalmente hacia donde encuentre condiciones más ventajosas. Si la política socialdemócrata fue posible lo fue porque a nivel internacional existía una correlación de fuerzas que lo permitía. No en vano Keynes que no era socialdemócrata, diseñó su modelo como un medio para salvar al capitalismo en una época de revoluciones socialistas, como vacuna contra la revolución y no como un instrumento para combatir al capital. La existencia de la “amenaza comunista” en Europa explica la existencia del estado de bienestar y el porqué Europa es más igualitaria socialmente que EE.UU., cuando a principios del S.XX era todo lo contrario. La elección que tuvieron que hacer los gobiernos capitalistas no era la de escoger entre un capitalismo salvaje u otro regulado, sino entre socialismo y capitalismo regulado. Pero bajo el capitalismo no hay conquista social que sea para siempre, son siempre una expresión de las correlaciones de fuerza del momento.

En consecuencia no es posible volver a una redistribución de la riqueza y la restauración de los servicios públicos, tal y como estaban antes de la crisis, cualquier intento está destinado al fracaso si no se produce una revolución que destruya la dictadura política del capital. Mientras los socialdemócratas y la “izquierda radical” defienden que hay una salida a la crisis actual sin romper con el capitalismo, Marx plantea que la crisis es inherente al capitalismo pues la tasa de ganancia tiende a decrecer y esa es la solución del capitalismo para reiniciar el ciclo de acumulación de capital tras el estancamiento. En consecuencia, la crisis no es una estafa, la estafa es hacer creer que la crisis es una estafa.

Guerra y destrucción de las conquistas obreras como salida a la crisis de acumulación

Precisamente el New Deal keynesiano de Roosevelt no fue capaz de reactivar la economía de EE.UU., la cual en 1939 funcionaba a un 33% de su capacidad industrial. Lo único que podía salvar el capitalismo de EE.UU. era la guerra. Las teorías keynesianas ignoran que la superación del crack de 1929 fue debido al estimulo económico proporcionado por la IIGM en curso y las condiciones favorables que aparecieron con un margen de acumulación de capital debido a la destrucción de la guerra y las tareas de la reconstrucción. Pero ya en los años 60/70 las conquistas obreras suponían un lastre del que había que liberarse para contrarrestar la caída de la tasa de ganancias.

Por tanto, la dinámica capitalista obedece a unas leyes que exigen que la acumulación prosiga con rentabilidad para el capital, lo que conlleva retrocesos humanitarios y sociales. Y esa rentabilidad que pivota el capitalismo es incompatible con los derechos humanos, sociales, la paz y la democracia. Por lo tanto, el dilema no es capitalismo o caos, es socialismo o barbarie.

Un ejemplo concreto lo tenemos en nuestra casa, la de patadas que se da al artículo 128 de la constitución española que dice que “toda la riqueza del país está subordinada al interés general”, por no hablar del derecho al trabajo, la vivienda, la educación y la sanidad públicas. En la realidad más fiel a la lucha de clases los únicos derechos constitucionales reales que se garantizan son los del capital, la monarquía, la iglesia y los terratenientes.

En el siglo XX vimos que no basta con el mecanismo de la crisis completado con la intervención del Estado en ninguna de sus versiones (keynesiana o monetarista), sino que se hace consustancial mecanismos de destrucción como las guerras que hoy pululan por la periferia mundial y que desde el 11S ya ha sembrado la muerte de más de 4 millones, millones de desplazados y la destrucción de los Estados laicos para imponer el caos y el terrorismo fascista desde Ucrania, Africa y Oriente Medio, teniendo como daño colateral la población de los países estratégicos para los intereses imperialistas de control de los recursos energéticos y eliminación de los gobiernos non gratos.

Hoy con la contrarrevolución neoliberal se empieza a tutelar a muchos países desde el capital financiero. El hecho de que existan países como Venezuela que se salen de la disciplina absoluta de la oligarquía financiera no deja de ser importante, porque son luchas para combatir la pobreza, acceso a la enseñanza, la salud, nutrición completa, ir al médico, es algo novedoso para ingentes masas de la población que vivían bajo regímenes políticos neoliberales, son luchas por poner fuera de las manos de la oligarquía financiera los cuantiosos recursos energéticos, luchas para torcer la lógica de la acumulación del capital, luchas anti-imperialistas y por el socialismo.

6. SIRYZA. DEL NO A LA TROIKA AL SÍ A LAS “TRES INSTITUCIONES”

Por primera vez una fuerza política a la izquierda de la socialdemocracia se ha hecho con la mayoría en un país de Europa Occidental. La elección de Syriza ha establecido un posible escenario de confrontación, que podría devolver la iniciativa a las fuerzas populares y el movimiento obrero en el continente. Es una posibilidad abierta que dependerá de la lucha de clases y el enfoque clasista de las mismas.

El hundimiento de la economía griega

La austeridad es una política clasista diseñada en Bruselas para enriquecer a los banqueros extranjeros y saquear los sectores públicos. Los acreedores europeos de la Troika al imponer a Grecia sus políticas de austeridad, han sumido el país en una catástrofe humanitaria. Eran conscientes de que las políticas que imponían iban a empeorar las condiciones de vida. La participación de los asalariados en la riqueza sólo es del 36,4% del PIB, el porcentaje más bajo de la UE (13).

La troika prestó dinero para pagar la deuda a la oligarquía financiera alemana, francesa, e inglesa. Rescate para los bancos privados extranjeros y griegos a pesar de que eran responsables de la crisis. Rescate que supuso la imposición de políticas neoliberales, la desnacionalización y privatización de todos los sectores estratégicos, despidos, corte de suministro eléctrico a 300.000 hogares, reducción de salarios y pensiones, recortes sanidad y enseñanza, la erosión de los convenios colectivos, etc.

La deuda griega es de 315.000 mill. €, más del 100% del PIB, impagable, mientras el éxodo fiscal se estima en 560.000 mill.€ (14). Los miles de millones de euros prestados por la troika, han sido utilizados para para devolver los préstamos. Según un experto, esta deuda costará entre 4.000 y 18.000 millones de euros por año hasta el 2047 con o sin Syriza (15). Recientemente el director del FMI reconoció que se rescató a Grecia para salvar a los bancos alemanes y franceses, por tanto el objetivo de las ayudas no es reactivar la economía griega sino mantener el dogal de la deuda sobre el pueblo griego para salvar a los acreedores. Para este año los acreedores reclaman la suma de 23.000 millones €. Incluso periodistas de la prensa financiera (Financial Times, La Tribune) (16), abogan por la suspensión de pagos y la anulación de la deuda.

Con razón se dice que la deuda pública es ilegítima, ilegal, odiosa e insostenible, porque es una deuda contraída sin respetar el interés general, violando las leyes constitucionales, con créditos que violan los derechos políticos, económicos y sociales, cuyo pago condena a la población al empobrecimiento, la degradación de la sanidad, la enseñanza y el aumento del paro, que alcanza el 55% de tasa juvenil, y que ha provocado la emigración en gran escala de 200.000 griegos, mayoría jóvenes. A pesar de ello, el PASOK y ND no quisieron reconocer que las políticas de austeridad aplicadas por su gobierno estaban en la base del hundimiento de la economía, y la promoción del populismo fascista.

El triunfo de Syriza ha levantado la solidaridad de los trabajadores y pueblos de Europa. Es expresión del rechazo de las políticas de austeridad de la troika que en los últimos 5 años ha empobrecido a más del 40% de la población, reducido los ingresos públicos en más del 25%, aumentado el paro hasta el 28% y echado a la calle a 200.000 empleados públicos. Los sindicatos llevan 30 huelgas generales desde el 2009.

Programa electoral de Syriza, pros y contras

El programa antes de las elecciones de Syriza fue el siguiente: ningún griego sin ayudas, electricidad y comida. Medidas: recuperar paga extra de navidad de pensionistas, restablecer el suministro eléctrico a familias sin recursos (300.000 hogares con electricidad gratis), devolver la asistencia sanitaria a los 3 millones de griegos que han sido privados de ella, contratación de 10.000 empleos públicos y paralización de los despidos en el sector público reintegrando a los 3.500 funcionarios públicos despedidos, restablecer los convenios colectivos, paralización de la privatización de las eléctricas, subida salario mínimo al nivel que tenía en el 2009 (751 €, +28,15%), dar nacionalidad griega a los hijos de inmigrantes nacidos en Grecia, excluir a rentas anuales inferiores a 12.000€ del pago de impuestos. Para financiar su programa, cuyo coste se cifró en 11.300 millones de euros para este año, planteaba cambiar la legislación fiscal, endurecer la lucha contra el blanqueo de dinero y la evasión de impuestos así como renegociar el pago de la deuda.

En el programa de Syriza no se menciona al capitalismo como causante de la crisis, sólo su gestión neoliberal y ya en la gestión de gobierno no hay reivindicaciones de hacer pagar la crisis a los responsables, ni medios para imponer sus medidas programáticas. Quiere elevar el nivel de impuestos al mismo nivel que el resto de la UE, donde la totalidad de la carga recae en los trabajadores. No se plantea el control de la administración ni el sistema económico por los trabajadores y se queda en el seno de la UE, la OTAN y mantiene la cooperación con Israel, y el ejército griego continúa realizando ejercicios armados conjuntos con las fuerzas militares yanquis e israelíes.

Límites de la política socialdemócrata de Syriza

Syriza ha hecho bandera de propuestas socialdemócratas de los años inmediatos a la IIGM, plantea que es posible remontar la crisis con políticas anticíclicas keynesianas que favorezcan el crecimiento y recuperar el Estado de Bienestar. El problema es que las políticas keynesianas se agotaron en los años 70 al no ser capaces de garantizar una tasa de ganancias creciente para la acumulación de capital.

La defensa de la permanencia en la UE y el euro, y la devolución de la deuda mediante su renegociación, no la diferencian de la posición que sostienen algunos partidos socialdemócratas. Excepto el SPD alemán, la socialdemocracia y el PIE defienden políticas de crecimiento (inversión pública, aumento de la demanda interna) y que el BCE mantenga los intereses dentro de ciertos límites bloqueando a los especuladores de la deuda. La única diferencia entre el PIE y la socialdemocracia es que para los primeros las políticas de crecimiento son incompatibles con la austeridad, y para los segundos se puede compatibilizar. No obstante, ambos coinciden en la devolución de la deuda y la posibilidad de reformar la UE desde dentro.

Este ciclo ideológico proviene de los años 90. La socialdemocracia y los herederos del eurocomunismo (de los cuales Siryza es deudora) apoyaron Maastrich, insistiendo en la idea de una UE autónoma, pacífica, con estado de bienestar, pacto capital-trabajo, etc. Sin embargo el proyecto de la oligarquía financiera alemana se ha basado en la subordinación de la periferia de la UE, implicando a las respectivas oligarquías periféricas en la caída de los salarios y las privatizaciones de empresas y servicios públicos para recuperar la tasa de ganancias. Alemania además, está utilizando el euro para subordinar las economías de la UE a sus intereses exportadores apuntalados mediante medidas de reducción del coste interno de la fuerza de trabajo para aumentar su competitividad.

Por otro lado, la cacareada “emancipación” de la UE en realidad significa luchar por adquirir más mercados utilizando si es necesario las armas tanto en cooperación con la OTAN como por sí misma, como ya lo estamos viendo en África y Oriente Medio, con guerras, muertes de civiles, e inmigración forzada.

Alianza de gobierno con la derecha xenófoba

Para lograr mayoría absoluta Syriza se ha apoyado en ANEL, partido xenófobo afín al FN de Le Pen. Es Como si IU o Podemos se aliaran con Cs, o el Front de la Gauche con el lepenista FN. El prometido ataque a la propiedad inmobiliaria de la iglesia ortodoxa propuesta por Syriza no contará con el apoyo de su socio de gobierno ANEL. En el 2012 Papadimuli eurodiputado de Syriza decía de su dirigente que: “La trayectoria y las posiciones de Panos Kamenos le sitúa a la derecha de Nueva Democracia. Un gobierno izquierdista-antimemorándum que dependa del voto de Panos Kamenos no puede durar”. Sin embargo, Panos Kamenos ha sido nombrado Ministro de Defensa por Syriza.

ANEL es un partido anti-inmigración y xenófobo igual que Amanecer Dorado. No olvidemos tampoco que cuando se votó en el parlamento a propuesta del KKE suspender la inmunidad de los diputados neonazis de Amanecer Dorado para que llevaran al tribunal por los asesinatos y agresiones contra trabajadores e inmigrantes, Syriza no votó a favor.

De la oposición al gobierno frente a la Troika

El capital no recibió con alarma la victoria de Syriza, las bolsas europeas han subido y se ha animado la compra de deuda pública. Juncker (presidente de la Comisión Europea) dio el visto bueno para desarticular los mecanismos de la troika cara a las negociaciones. La Comisión Europea tanteó a varios gobiernos para plantear un escenario alternativo, un alivio de la deuda a través de la ampliación de plazos y una reducción de intereses fruto del acuerdo del eurogrupo en noviembre del 2012, sin pérdidas para los acreedores, dando margen a Grecia para cumplir parte de su programa social (17).

En los primeros zig zags de gobierno, Syriza intentó forzar un cambio de rumbo en la política exterior de la UE, pero su discordia sólo duró 3 días, al 4º día no vetó las nuevas sanciones a Rusia, igual que el gobierno anterior, lo único diferente que hizo la nueva diplomacia griega fue utilizar la postura ante Rusia como moneda de cambio en las negociaciones con los acreedores, firmando una decisión que está integrada en los planes agresivos de la UE, EE.UU. y la OTAN alineándose con el régimen de Kiev.

El gobierno griego amenazó con pedir ayuda a Rusia para financiarse y salir del euro en un intento de presionar a Alemania y el BCE. Al final Tsipras y su ministro de finanzas propusieron la renegociación de la deuda externa, la obligación de pagar, y el 70% de las reformas de Bruselas, además de asegurar su intención de mantenerse en el euro. El acuerdo “técnico” aceptado por el nuevo gobierno griego pasa por flexibilizar el pago de la deuda dentro de los plazos, y la posibilidad de evitar recortes en pensiones y salarios de funcionarios. Esto significa que habrá un nuevo programa para pagar la deuda así como un nuevo programa social con el recorte de parte de los objetivos planteados antes de las elecciones.

Paradójicamente el acuerdo es una decisión política con el objetivo de destruir la credibilidad de Syriza como gobierno contra la austeridad ante los griegos y ante posibles imitadores en el sur de Europa. Las políticas de austeridad forman parte de la ofensiva que lleva a cabo la oligarquía europea para doblegar a la clase obrera del continente y pulverizar sus conquistas. España, Portugal e Irlanda son tres países periféricos gobernados por la derecha, que pueden temer el efecto de contagio político de Grecia, si paralizan las reformas de austeridad. De ahí el interés de la Troika por mantener el pago de la deuda y las reformas y la trampa y las presiones para emprender un nuevo “rescate” y reformas estructurales.

No extraña que la patronal, la Federación Helénica de Empresas (SEB) llame a apoyar el acuerdo de reformas del gobierno de coalición Syriza-ANEL., e incluso ND y PASOK lo vean positivo. Acuerdo que contempla reformas como una nueva legislación para los despidos colectivos, leyes sobre los sindicatos y el derecho de huelga, además Varoufakis se ha comprometido en suprimir las jubilaciones anticipadas, no deshacer las privatizaciones ya realizadas y parar las que están en marcha y retirar la elevación del salario mínimo hasta que las instituciones europeas no den el visto bueno.

Un dato clamoroso es el que desde el inicio de las negociaciones no se ha cuestionado la legitimidad de la deuda ni ha identificado a las clases y empresas privadas que deberían pagarla y tampoco ha cuestionado las instituciones de la UE que imponen la austeridad. Syriza que hizo propuestas por una quita de la deuda, ha acordado que el pueblo griego continúe pagando una deuda de la que no es responsable. En tanto esos pagos estén vinculados al crecimiento económico, ha aceptado la supervisión de la UE, ha aceptado la flexibilidad fiscal bajo la supervisión del ministro de finanzas alemán para financiar sus programas sociales. Ha suspendido la privatización de infraestructuras clave pero no ha acabado con ellas ni revisado las ya realizadas. Para Bruselas, el deshacerse a cualquier precio de sectores estratégicos es una parte esencial de su agenda de reformas estructurales, las privatizaciones no se pararán, serán renegociadas y el Estado conservará una participación minoritaria.

Grecia deberá restringir sus gastos para acumular un excedente del 1,5% para este año y un 2% para el que viene que aseguraría los pagos a acreedores, inversores y especuladores. Esta revisión del excedente no se llevará a cabo para aliviar al pueblo con más pensiones y salarios, sino para ahorrar recursos estatales que se utilizarán para reforzar el capital, las inversiones, su rentabilidad y a los acreedores. Eso significa la promoción de medidas descritas en los memorandos firmados por los gobiernos anteriores, como recortes en las contrataciones en los municipios, recortes para los hospitales, recortes en los gastos públicos para educación, transporte, etc. Mientras tanto se pospone a un futuro lejano los aumentos de pensiones, salario mínimo, etc., dependiendo del cumplimiento de las reformas y bajo la supervisión de, digámoslo claro, la troika. Tampoco serán llevados a los tribunales a los corruptos del PASOK y ND.

El ministro de finanzas Varoufakis plantea que sin la creación de un ambiente para inversiones no habrá ninguna mejora, es decir si no hay dinero estatal disponible, si no hay exención de impuestos al capital, no habrá recuperación económica (18). Sin embargo, el actual programa del gobierno no dice ni una sola palabra sobre el salario medio que ha bajado un 25% en los últimos años, sobre los aumentos de impuestos directos e indirectos, sobre los grandes recortes en salarios y pensiones, sobre el aumento del coste de la vida, que han llevado a reducir el nivel de vida de los trabajadores a casi el 50% desde que empezó la crisis. El gobierno ha declarado como “tarea patriótica” el pago de impuestos aplicados a los trabajadores, donde evidentemente los principales capitalistas con 140.000 millones de euros en bancos extranjeros están fuera de la línea de fuego. Los financieros y armadores griegos seguirán pagando un impuesto mínimo.

La última propuesta de la Troika de junio que exige nuevos recortes de pensiones significa un duro golpe al programa de reformas de Syriza (19). Estas “negociaciones” que llevan desde marzo se encuentran en un callejón sin salida, donde Syriza está regateando por que el excedente para este año esté por debajo del 1% y el que viene por debajo del 1,5%, menos de lo que los acreedores exigen, para acceder al “rescate” de 7.200 mill. € y evitar el impago, además de lo ya cedido en cuanto a privatizaciones y atraso de las medidas prioritarias comentadas (aumentar salario mínimo, excluir de impuestos a quien cobre menos de 12.000€ aunales) aplazando las propuestas electorales de Syriza hasta dentro de un año según el ministro del interior Nikos Vutsis. Además Syriza se ha comprometido a endurecer el acceso a las prejubilaciones, manteniendo el pulso frente a la Troika en la rebaja de las pensiones y los salarios de empleados públicos.

Como podemos ver las negociaciones del gobierno griego no están relacionadas con el fin de la austeridad, sino con las necesidades de los grupos empresariales y financieros. Por el contrario, el KKE exige la recuperación de todo lo perdido: restablecimiento de las dos pagas extras en salarios y pensiones, aplicación de los convenios colectivos, establecer en ley el salario mínimo de 751€, abolición del IVA en los productos básicos, y de los impuestos sobre la calefacción, aumento de los gastos de educación, atención sanitaria, exclusivamente públicos y gratuitos, etc. Una propuesta de mínimos, difícil de digerir por el gobierno tras los compromisos adquiridos con Bruselas y las durísimas negociaciones del rescate con los acreedores.

Los comunistas del KKE realizaron una manifestación multitudinaria en la plaza Syntagma el 2 de marzo tras la firma del compromiso con las “tres instituciones”, y recientemente ante las últimas negociaciones donde la Troika exige recortes en pensiones y salarios de empleados públicos, encabezaron una protesta ante el ministerio de finanzas para que el gobierno no ceda ante las presiones del FMI y la UE, y los sindicatos Adedy de los funcionarios públicos, y PAME realizaron manifestaciones el 11 de junio en toda Grecia contra los recortes sociales que se están exigiendo desde Bruselas para el rescate.

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Estas negociaciones están intranquilizando a las filas de Syriza, que además de las negociaciones está colocando a miembros neoliberales en los puestos de responsabilidad económica, como la designación de una exdiputada del PASOK, Elena Panariti, como representante griega en el FMI, nombrada por Varufakis, y que ya había trabajado en el Banco Mundial como asesora de Fujimori, todo un currículum de “izquierda radical” (sic).

Contradicciones programáticas

Si repasamos la breve trayectoria de estos meses desde enero hasta junio, las contradicciones de Syriza como oposición y como gobierno son clamorosas. Syriza prometió romper los memorandos que habían firmado los gobiernos anteriores con los acreedores extranjeros de la troika. Antes de las elecciones el KKE presentó un proyecto de ley para la anulación de los acuerdos antipopulares con los acreedores, los memorandos, la cual entonces fue apoyada por Syriza. Ahora como partido gobernante acepta el 70% de las reformas previstas en los memorandos cuya aplicación será supervisada por la Troika. Syriza como oposición declaraba la guerra contra la troika, y como gobierno dice que está en contacto con las “instituciones” (FMI,BCE y el Consejo de la UE) que forman la troika (sic). Syriza como oposición criticó las sanciones a Rusia del gobierno ND-PASOK, como gobierno apoyó las mismas sanciones de la UE. En la oposición Syriza estaba contra las privatizaciones, en el gobierno asume las privatizaciones para reforzar el sector privado.

Si Syriza no rompe con la Troika con el apoyo de las movilizaciones populares es posible que estemos ante un escenario similar ya vivido en Grecia. En los años 80 el PASOK hablaba de salir de la CEE y la OTAN, de socializar los medios de producción. Hoy Syriza no llega a tanto. En aquella época una vez en el gobierno Papandreu aseguró a la CEE y Washington que su régimen permanecería en la CEE, la OTAN y renovaría el acuerdo de la base militar yanqui. A la vez que Papandreu hablaba de independencia, mantenía los vínculos con los banqueros europeos y la oligarquía financiera y naviera griega. Grecia mantuvo el gasto militar per capita más alto de todos los gobiernos de la UE que integran la OTAN (20).

La única alternativa viable de clase pasa por el rechazo de la deuda externa y el pago eterno de intereses, por recuperar todo lo que han perdido los trabajadores en los años de crisis, algo por lo que Syriza catalogada de “izquierdista” por los medios, no está dispuesta a dar la batalla. El acuerdo de gobierno ha generado fisuras internas en Syriza, Manolis Glezos, eurodiputado criticó el acuerdo en estos términos: “El cambio de nombre de la troika a instituciones, el de memorándum por acuerdo y el de prestamistas por socios no cambia la realidad anterior” (21), señalando que este se alejaba de la promesa de abolir la troika y el programa de rescate. Al final se asume la deuda, la austeridad y la supervisión de los acreedores. ¿Estamos ante la misma historia griega de hace 30 años cuando el PASOK acabó capitulando ante Bruselas y la OTAN?. El tiempo y el enfoque de las luchas de clases lo dirá.

7. AUTORITARISMO ESTATAL EN LOS ESTADOS CAPITALISTAS

Desde la crisis de 1973 estamos inmersos en una espiral donde el autoritarismo estatal es el instrumento principal de los Estados capitalistas para afianzar su dominio de clase. Este se caracteriza por la decadencia de las instituciones de la democracia política y las restricciones de las libertades formales y el predominio de la coerción, lo que tiene como consecuencia un debilitamiento de la legitimación ante las clases populares. Corresponde a la fase actual del imperialismo en los países dominantes donde determinada forma de democracia política y representativa aparece superada bajo el capitalismo monopolista de Estado.

El autoritarismo estatal reside también en la instalación de todo un dispositivo institucional preventivo frente al ascenso de las luchas populares y los peligros que representan tales luchas para la hegemonía de la clase dominante en épocas de crisis, ya que la crisis económica y el paro contribuye a deshacer el consenso social fundado en el crecimiento y el bienestar.

Contradictoriamente el autoritarismo del Estado no es una simple respuesta a la crisis, sino la respuesta a una crisis a la que contribuye a producir, ya que las contratendencias a la caída de la tasa de ganancias, aplicadas por el Estado para salir de la crisis obedeciendo a la lógica de la acumulación de capital, se convierten en factores de una crisis política e ideológica, crisis del consenso dominantes-dominados. El creciente papel económico del Estado capitalista donde se revela la subordinación a los intereses del capital vienen a ser la causa de la decadencia del parlamento y de las instituciones de la democracia representativa a favor del ejecutivo, del retroceso del papel de los partidos políticos frente la administración y la burocracia de los expertos que se instalan en los gobiernos nacionales en las décadas posteriores a la IIGM.

La decadencia del parlamentarismo burgués

En la lucha contra el feudalismo era el parlamento la encarnación de la de la voluntad del pueblo frente a la arbitrariedad del rey, y correspondía a esa institucionalización de la ley como encarnación de la razón universal, el control del gobierno y la administración.

En la actualidad la distinción entre poder legislativo y ejecutivo se esfuma, el dictado de normas y de reglas se desplaza hacia el ejecutivo (gobierno) y la administración. La legitimación encarnada por el parlamento, cuyo marco referencial era la racionalidad universal, se desliza hacia la racionalidad de la eficacia, encarnada por el poder ejecutivo y la administración estatal. El parlamento pierde la iniciativa de las proposiciones de ley que recaen en el ejecutivo.

Los proyectos de ley son puestos a punto directamente por la administración estatal. El ejecutivo y la administración monopolizan el papel de organización y dirección del Estado, de elaboración del interés político general a largo plazo y de la reproducción de la hegemonía del bloque en el poder.

Los partidos del régimen, testaferros de los intereses generales de la oligarquía

La decadencia del parlamento está relacionada con transformaciones en el funcionamiento institucional de los partidos políticos del régimen, en los cuales se incluyen los partidos de la derecha neoliberal y los partidos socialdemócratas reconvertidos al social-liberalismo, PP-PSOE en España, los cuales son arropados y financiados por las diferentes fracciones de la oligarquía financiera. Ambos partidos dominan el Estado, la sociedad civil, y su monopolio mediático se asegura de acaparar la opinión pública, y aunque el PSOE dispone de una base social mayoritariamente obrera, ambos representan la gestión de gobierno de los intereses de las fracciones de la burguesía dominante en la acumulación de capital de la formación social española. El PP responde más a los intereses de la oligarquía ligada a las estructuras del franquismo (Ybarra, Botín…) y a nivel internacional más alineado con el imperialismo yanqui, y el PSOE que responde más a los intereses del capital financiero menos ligado a la estructura franquista (La Caixa…) más alineado con el imperialismo dominante en la UE (Alemania y Francia).

Más que lugares de elaboración de los compromisos y alianzas sobre la base de programas, estos partidos se constituyen como correas de transmisión de las decisiones del ejecutivo estatal. La legitimación se desplaza hacia los medios plebiscitarios y manipuladores de la opinión pública (medios de comunicación) dominados por la administración, el ejecutivo y el capital financiero. Ello repercute en la organización de los partidos del poder. Estos partidos se transforman en simples canales de propaganda de la política del Estado decidida en gran parte fuera de ellos, dando lugar a la desideologización y su transformación en partidos donde cabe todo. El abanico de opciones políticas ofrecidas a la ciudadanía entre los diversos partidos se reduce considerablemente (excepto en períodos como el que vivimos de crisis política de la dominación), viene siendo un rasgo dominante la alternancia bipartidista presente en la mayoría de las democracias burguesas occidentales de EE.UU. y Europa, en colaboración con partidos bisagra, como los liberales y verdes en Alemania, y CiU, PNV y Cs en España.

El ejecutivo y la alta administración, lugares de administración de los intereses de la burguesía

El desplazamiento de la responsabilidad gubernamental del parlamento hacia el ejecutivo entraña la restricción de los poderes del parlamento sobre la administración y la independencia del gobierno con respecto al parlamento. Esa limitación de poderes afecta igualmente a los diputados de la mayoría gobernante, los cuales son reducidos al papel de masa de brazos de madera/masa de maniobra del gobierno. El hilo partido-diputados-administración pasa casi exclusivamente por el vértice del ejecutivo, los gabinetes ministeriales, que los convierten en su dominio reservado.

En consecuencia, el autoritarismo del Estado se caracteriza por la dominación del ejecutivo y la alta administración y por la intensificación del control del ejecutivo sobre el conjunto de la administración por medio de los ministerios, donde los gabinetes ministeriales son los centros efectivos de control de la administración. La independencia de la burocracia estatal con respecto al parlamento no hace más que reforzar la subordinación de sus altas instancias al ejecutivo presidencial y gubernamental.

Y evidentemente, los diversos intereses económicos están presentes en el seno de la administración. La hegemonía del capital financiero se efectúa bajo la égida de la administración y el ejecutivo. La política económica es negociada fuera del parlamento. Las escuelas superiores son los viveros del personal de las grandes empresas y los gabinetes ministeriales, que son los focos de expresión directa de los grandes intereses económicos en la administración. Esta considera a las diversas fracciones del capital y sobre todo a los dirigentes de sus empresas, como sus interlocutores privilegiados, mientras que ella misma se erige en representante legítimo de los intereses monopolistas vistos domo la encarnación del progreso tecnológico, de la potencia económica. Incumbe a la administración la representación de los intereses del capital financiero monopolista como “interés general y nacional. Este proceso se acopla a la institucionalización de todo un entramado de circuitos informales y cerrados: comisiones permanentes o provisionales, grupos de trabajo, comités de expertos. La política estatal se elabora bajo el sello del secreto erigido como “razón de Estado”, mediante estos mecanismos ocultos, mediante un régimen de procedimientos administrativos que escapa a todo control público y democrático. Lo cual representa una alteración de los principios de la democracia burguesa representativa.

Aquí aparece el partido político como partido del Estado capitalista que asume el papel de unificar y homogeneizar la administración del Estado, de asegurar la lealtad al ejecutivo. Este partido fuertemente unificado pasa a ser la correa de transmisión entre el ejecutivo y la administración del Estado y está controlado por la cima del ejecutivo (presidente/rey + primer ministro + gabinetes ministeriales). El partido dominante ocupa la alta administración, coloca en ella sus peones y monopoliza los puestos de mando. En virtud de la politización de la administración los funcionarios se polarizan hacia el partido gobernante en tanto que éste coloca a su personal de confianza. Los círculos dirigentes del partido y el gobierno están compuestos cada vez más por funcionarios públicos. De ahí se deriva la creación de intereses corporativistas basados en la ocupación de puestos, distribución de prebendas estatales, malversación de los fondos públicos para fines del partido, tráfico de influencias entre el partido gobernante y el Estado, inmersión del partido dominante en la especulación y los negocios, puertas giratorias entre los gabinetes ministeriales y las grandes empresas o instituciones financieras internacionales. Estos rasgos siempre han caracterizado al Estado burgués, pero hoy en su fase de capitalismo monopolista de Estado adquiere dimensiones enormes.

La pérdida del poder gubernamental puede significar la pérdida de toda una serie de privilegios materiales, así como el riesgo de desintegración de un partido cuya importancia reside en su papel específico dentro y no fuera del Estado capitalista. No obstante, el bipartidismo y la alternancia regular de los partidos evita esa desintegración (laboristas/conservadores en Gran Bretaña, Partido Democrático/Polo de la Libertad en Italia, PP/PSOE en España, CDU/SPD en Alemania, -y los partidos bisagra-, demócratas/republicanos en EE.UU.). Los partidos transcienden la alternancia cristalizando como el partido dominante incrustado en el aparato central del Estado capitalista, permitiendo la intercambiabilidad de equipos entre los diferentes partidos e incluso la cohabitación en el gobierno, lo cual induce a la decadencia de la democracia representativa y las libertades formales (22).

8. LAS CONSECUENCIAS DE LA CRISIS EN ESPAÑA: PARO, EMIGRACIÓN, ENDEUDAMIENTO Y DISMINUCIÓN DE SALARIOS

Sobre la economía española un informe del parlamento europeo destaca que la austeridad ha impuesto medidas que suponen un riesgo para la vida de las personas y el empobrecimiento de la población, vulnerando derechos fundamentales: reducción del personal sanitario y sus salarios, copago farmacéutico, aumento de las listas de espera, merma del nº de camas de hospital, cierre de las urgencias en varios centros de salud, además del decreto que dejó sin tarjeta sanitaria a más de 800.000 personas inmigrantes en situación irregular, la reforma laboral que redujo los costes por despido amplificando el drama del desempleo juvenil. Y otras de carácter jurídico como el aumento de las tasas que limitan el derecho de acceso a la justicia, además del excesivo uso de la fuerza policial frente a la ola de protestas, que afectan a la libertad de expresión y el derecho a reunión, incluyendo la reciente ley de “seguridad ciudadana”.

A ello hay que añadir además 220 deshaucios diarios que se producen en España y la existencia de un parque de viviendas vacías de las cuales 600.000 son propiedad de las entidades financieras (23), como dato que refleja la negación del derecho a la vivienda en nuestro país.

Sobre la fractura social, España se ha convertido en el segundo país más desigual de la UE tras Letonia. Según el Consejo Económico y Social 422.600 hogares viven gracias a los pensionistas con ingresos medios de 840 €/mes, mientras Eurostat sitúa que el nº de millonarios crece un 13% en España (24).

Y que estas políticas no tienen fin nos lo advierten los PGE para este año los cuales pivotan sobre la disminución de los impuestos que favorecen a las rentas altas y del capital, lo que significará otro descenso de ingresos al Estado de 9.000 millones de euros, mientras por el contrario agrava el tratamiento fiscal de las indemnizaciones por despido de los trabajadores/as. España es uno de los países con menor inversión de la UE15. Desde el 2008 la inversión pública ha descendido un 66%, que es una de las más bajas de la UE15. Las pensiones continúan perdiendo capacidad adquisitiva, crecen sólo un 0.25% por debajo de la inflación (0,6%). Por esta senda los recortes del gobierno del PP desde el 2011 se distribuyen de la siguiente forma: un 23% en servicios sociales, 20% en Educación, 9% en Sanidad, aparte de los que se han realizado en las autonomías y ayuntamientos que ha sido mayor (25).

Por último, como guinda el gobierno del PP siguiendo la estela de las “reformas estructurales” exigidas por la Troika, tiene en cartera otra nueva reforma laboral que sigue las líneas que se están negociando para el tratado de libre comercio entre la UE y EE.UU. (salarios más bajos al estilo de los miniempleos alemanes, reducir coste del despido, reducir el SMI, reducir los plazos máximos para prestación de paro, desvincular salarios del IPC…) (26). Sin perder de vista las ocultas negociaciones del TTPI donde según documentos filtrados (Filtrala) la UE está dispuesta a negociar dar flexibilización a servicios públicos como la educación, la sanidad y el agua potable.

El desempleo y la Emigración

Sobre el paro juvenil la tasa de paro en España está por encima del 50%, lo que significa falta de perspectivas de futuro para la población joven del país que viene optando de forma masiva por la vía migratoria. Según el INE entre 2012-2014 la población española entre 15 y 39 años ha emigrado masivamente por razones económicas. Esta emigración forzada por exilio económico influye en la reducción de la tasa de paro, una reducción que sólo es provocada por el saldo migratorio y no por el “crecimiento económico” cacareado por el gobierno. En el 2º trimestre del 2013 la tasa de paro era de 6.047.300 (26,06%) y en el 2ª trimestre del 2014 era de 5.622.900 personas (24,47%), un descenso de 424.000 parados, inferior al decrecimiento poblacional de las edades comprendidas entre 15 y 39 años impulsadas a emigrar -524.040 migrantes- (27).

 Año 2012 2014
 Población 47.270.000 46.464.100
 Población activa tercer trimestre 23.491.900 22.931.700
 Ocupados 17.667.700 17.569.000
 Paro tercer trimestre 5.824.000 (24,79%) 5.427.000 (22,69%)
 Extranjeros empadronados 5.711.000 (12,08%) 4.700.000 (10,11%)

Cuando algunos “expertos” aliados del gobierno hablan de que el paro baja, mienten porque omiten datos como la población activa y la emigración. Si observamos el cuadro vemos que la bajada de paro se debe no al incremento de la actividad económica sino a su relajamiento que provoca movimientos migratorios hacia fuera. A partir del 2012 se inicia una tendencia negativa en el volumen de población, España vuelve a tener más gente que emigra que la que viene. La población activa se ha reducido en poco más de medio millón, la población extranjera se ha reducido en 1 millón. Además, el saldo de los españoles emigrados en los dos últimos años (2013-2014) ha aumentado vertiginosamente.

Que es la emigración la causa de la ligerísima bajada del paro estadístico lo vemos en el empleo, éste no crece sino que decrece, en el tercer trimestre del 2012 había 98.700 empleos más que en el tercer trimestre del 2014. O sea que sin la emigración hacia fuera tendríamos más de un millón de parados más acercándonos a la cifra de 6,6 millones de parados, casi el 29% de tasa de paro (28). Además, un dato importante, a pesar de que hay 1 millón menos de empadronados extranjeros el paro sólo baja en 397.000, lo cual desmonta los argumentos parafascistas sobre la inmigración como causa del paro en vez de la crisis del capitalismo.

Deuda y acumulación de capital

Sobre la deuda española los únicos responsables son los bancos. En el 2008 las familias españolas sólo eran responsables del 20% de la deuda total pública y privada. Fueron los bancos y las grandes empresas responsables del 57% de la deuda española quienes vivieron por encima de sus posibilidades. Los bancos han pedido prestado cientos de miles de millones para hacer negocio financiando la especulación inmobiliaria que ahora no pueden devolver, y se han hecho reformas tributarias para que los más ricos apenas paguen y reformas laborales que han destrozado la capacidad de generar ingresos salariales.

Por tanto, los gurús neoliberales mienten. El estado de bienestar no es causa de la deuda. La deuda pública en el 2008 sólo representaba el 19%, y ha ido creciendo en paralelo con el debilitamiento del estado de bienestar, cuando las reformas fiscales a los grupos de renta alta y a las grandes empresas y bancos ha provocado una gran caída en los ingresos públicos, además de la enorme masa de dinero destinada a rescatar a la banca endeudada.

Si se quitan los gastos financieros destinados al pago de intereses, la mayoría de los países del euro registran superávit presupuestario. O dicho de otro modo si los gobiernos hubieran sido financiados por los bancos centrales a los mismos tipos con que tan generosamente financian a los bancos privados la deuda pública de los países sería insignificante. Pero eso va contra la lógica de la rentabilidad de la tasas de ganancias, de la apropiación de la plusvalía por el capital y su reparto entre las dos fracciones capital productivo y capital ficticio. En consecuencia, quienes aumentan la deuda son los bancos y los gobiernos neoliberales que sirven a los intereses del capitalismo. Crear deuda y aumentarla es negocio de la banca, que son quienes hacen todo lo posible para que los gobiernos tomen medidas, disminuyendo los ingresos de la gente o las empresas sin financiación propia, concentrando el capital en menos manos, promoviendo la venta de viviendas en lugar a las de alquiler, etc.

La deuda es impagable tanto en España como en el mundo. La banca en el 2013 se metió en el bolsillo sólo en la UE y en concepto de intereses de deuda 365.000 millones de euros, los cuales suman ya 6,2 billones desde 1995 (29).

La lucha de clases en España la ganan los ricos

En realidad los Estados no es que tengan demasiados gastos, antes de la crisis en España había superávit, sin embargo no hay dinero para escuelas, hospitales, comedores sociales, etc., pero sí para pagar a los bancos. Por lo que estamos ante un problema de redistribución del gasto. El Estado fiel a su carácter de clase tiene claro que la banca es prioritaria, las personas no. Hay dinero, pero para la acumulación del capital.

El que ahora haya más gastos que ingresos se debe a que el dinero se destina a pagar la deuda, y a que los gobiernos neoliberales PP-PSOE-CIU han optado fieles a su papel de representantes de la oligarquía financiera hispánica a recortar gastos sociales en vez de aumentar ingresos subiendo impuestos a los beneficios de los bancos, empresas y los más ricos. Eso quedó claro cuando el gobierno del PSOE quitó el impuesto de patrimonio y de sucesiones dejando de recaudar 4 veces más (4.652 millones €) lo que supuso congelar las pensiones, o cuando el actual gobierno del PP rebajó el impuesto de sociedades a las grandes empresas dejando de ingresar a la hacienda pública la misma cantidad que recortó de los presupuestos de la sanidad pública (6.000 millones €).

¿Y cómo viven la crisis “nuestros” capitalistas?. Las filiares en paraísos fiscales se han duplicado durante la crisis misteriosamente. El 94% de las empresas del IBEX35 elude impuestos de casi 20.000 millones de € de beneficios, a través de 467 filiares en paraísos fiscales en el 2012 (30), lo cual significa que el Estado deja de recaudar miles de millones, aumentando la presión fiscal sobre la clase obrera con recortes sociales y subida del IVA.

Catalunya encabeza el ranking hispánico con 222 filiales en paraísos fiscales, ¡¡¡casi la mitad de toda España!!!, un filón impositivo para aumentar los ingresos de la Generalitat, lo cual pone luz sobre el déficit catalán, de que no es un problema territorial sino de clases. Evidentemente, los medios de comunicación no airean esta información escandalosa porque está en manos de tales defraudadores de lujo. Los paraísos preferentes con afluencia de tales “filiales” se encuentran en el Caribe (Islas Caimán -31-, Bermudas, Jamaica, Trinidad Tobago, Bahamas) y en la UE (Gibraltar, Suiza, Andorra, Mónaco, Irlanda, Bélgica, Holanda y Luxemburgo) los tres últimos fundadores de la UE donde no se tiene que pagar impuestos sobre dividendos, royalties o intereses. SíÍÍ, la UE, el territorio donde se aplican las políticas de la troika y donde conviven 21 paraísos fiscales.

Joan Rosell (CEOE) fiel a sus intereses de clase, y a la lógica de la acumulación de capital, justifica la utilización de tales paraísos fiscales “aunque sea malo para España” (sic). No extraña que los millonarios españoles hayan incrementado su riqueza un 40% desde el comienzo de la crisis, y las empresas del IBEX pasaran de un capital de 35.000 millones a 60.000 millones en sólo 3 años. Las grandes empresas beneficiadas por las reformas laborales han repartido miles de millones de euros mientras han despedido a centenares de miles de trabajadores durante la crisis. Y son estos, los que eluden impuestos y aumentan su riqueza a costa de la sobreexplotación laboral, los que exigen duras reformas laborales contra los trabajadores.

En el reverso una familia trabajadora paga más del 20% de sus ingresos en impuestos mientras que una transnacional sólo paga el 3,5%. No es extraño que existan puertas giratorias entre los gobiernos y los consejos de administración de tales empresas, y de que éstas financien sus campañas electorales. Los millonarios en España además pueden pagar sólo un 1% de impuestos de sus fortunas a través de la SICAV en lugar del 30% del impuesto de sociedades. Se calcula que el patrimonio invertido en SICAV ronda los 33.000 millones € en el 2014 (32). Por tanto, los ingresos del Estado dependen de los asalariados con una aportación superior al 80% de lo que se recauda. Las grandes empresas suponen menos de un 2%. Mientras las pymes aportan el 76% de la recaudación por impuesto de sociedades, las grandes empresas con el 60% de los beneficios totales del sector empresarial en el 2.011 sólo aportan el 24%. En el 2012 el BBVA con 2.111 millones de beneficios le salió a devolver a su favor 217 millones de euros en la liquidación del impuesto de sociedades.

En el primer trimestre del 2015 la banca española (Santander, BBVA, CaixaBank, Bankia, Popular y Sabadell) obtienen un beneficio neto de 4.138 millones de euros, un 67,5% más que el año anterior (33).

En cuanto a la tasa de explotación, ésta ha aumentado durante el período 2008-2013 del 82,99% al 93,15%, y la distribución de los salarios/excedentes brutos se ha balanceado a favor del capital. Mientras los salarios han bajado del 54,9% al 51,77%, los beneficios brutos han crecido del 45,1% al 48,33%, en el mismo período (34). Si en el 2008 la media salario/hora en España era de 14,3€, un 24,3% por debajo de la media de la zona del euro (17,78€), en el 2014 era de 15,7€/hora, el 27,3% menos que la zona del euro (21,6 €), lo cual es consecuencia no sólo de la crisis sino de las políticas laborales anticrisis adoptadas por los gobiernos neoliberales PSOE-PP con las 2 últimas reformas laborales, con la ampliación del despido libre colectivo y la derogación de la ultraactividad de los convenios.

INE 2008 2013
Remuneración asalariados 560.517 mill. 492.270 mill.
Excedente Explotación 465.182 mill. 458.590 mill.
Tasa Plusvalía 82,99% 93,15%
Salarios 54,9% 51,77%
Beneficios 45,1% 48,33%

Como decía W. Buffet, “hay una guerra de clases, y es mi clase, la de los ricos, quién está haciendo la guerra, y la estamos ganando”, ahí cobra sentido en medio de la crisis las declaraciones de Diaz Ferrán “trabajar más y ganar menos para salir de la crisis”, en realidad para que el capital reactive su tasa de ganancias, aumentando el nº de horas trabajadas sin pagar y la intensidad del trabajo, además de la reducción de impuestos al capital y el uso de los paraísos fiscales en comparación con los impuestos que pagamos los trabajadores. El capital no sólo se sacia con la plusvalía arrancada a la clase obrera en el trabajo vivo, también en la esfera redistributiva del Estado vía impuestos directos e indirectos que cargan a los salarios de los trabajadores y el endeudamiento de las familias obreras en necesidades básicas como la vivienda consigue comprimir los salarios.

La crisis ha servido para justificar el aumento del paro, la precariedad, la contención salarial, los recortes y atacar los derechos conquistados por la clase obrera en sus luchas. La crisis es la oportunidad para el capital, como reconoce Wolfgang Schaüble, ministro de finanzas alemán dado que sin la crisis las actuales medidas de austeridad serían difíciles de digerir (35). La crisis es la “doctrina del shock” que nos advierte Naomi Klein.

Que actualmente el gobierno del PP se atreva a hablar de recuperación económica de España a pesar del deterioro de las condiciones de vida de los trabajadores es pura hipocresía, porque en realidad lo que tendría que decir es que se están recuperando las ganancias empresariales y financieras. Solo así se entiende la “recuperación económica” con el aumento de las ganancias del capital, en un momento de debilidad de la clase obrera, donde la patronal ha cargado contra los derechos para restaurar su tasa de ganancias y ha conseguido que los trabajadores trabajen más y cobren menos. O lo que es lo mismo, en un momento de reflujo de la movilización social la tendencia es que la salida de la crisis se haga a costa de la clase obrera y en beneficio de la oligarquía financiera. La última guinda de la “recuperación”, cuando la mitad de los salarios ya están por debajo de los 900 € mensuales y un tercio por debajo del SMI, es otro giro de tuerca. Los chicos del FMI nos exigen nuevos recortes en salarios, sanidad y enseñanza, subir el IVA, facilitar el descuelgue de los convenios, el contrato único con merma en la indemnización por despido, liberalizaciones en el comercio, transporte y servicios profesionales. Todo un recetario digno de la santa inquisición del capital.

9. EL DESVARÍO IDEOLÓGICO SOBRE LA MUERTE DE LA CLASE OBRERA.

En la actualidad en política es hegemónica la idea de que las clases medias forman la mayoría del pueblo, y los conceptos de ciudadanía viene de maravilla para enmascarar mediante la igualdad jurídica la desigualdad social en el seno de la ciudadanía entre explotadores y explotados. Con ambos conceptos se ignora el trabajo asalariado y la acumulación capitalista sobre su espalda como el eje central de la sociedad.

Desde un punto de vista revolucionario la lucha por los derechos humanos y de ciudadanía debe servir para desvelar las contradicciones del capitalismo, no para ocultar la existencia de la clase obrera. El análisis de clase es el que nos ayuda a comprender el funcionamiento de la acumulación capitalista, de la lucha de clases, colocando sobre el tablero soluciones para cambiar de raíz la naturaleza de la sociedad.

Es la clase obrera quien ocupa la centralidad del tablero socioeconómico, quien hace funcionar el motor de la máquina económica. Lenin decía que la fuerza del proletariado es incomparablemente mayor que su proporción numérica en la masa general de la población, porque domina económicamente en el centro y en el nervio de todo el sistema económico del capitalismo (36). Clase que a lo largo de la historia desde la Comuna de París, ha demostrado que puede convertir su centralidad económica en centralidad política.

Pero esta centralidad y unidad de la clase obrera ha sido negada mil veces. Desde ámbitos académicos dominados por la burguesía, profesores universitarios, intelectuales de cátedra, entierran al marxismo, rescatan la sociología estratificadora de Weber donde se utilizan dos métodos distintos para el análisis de la estructura social, el de los grupos y el de las clases, siendo el individuo el punto de partida y no la clase, el mercado y no la producción. Tal planteamiento fue muy desarrollado por la sociología yanqui (W. Lloyd Warner). Para Warner las clases sociales son lo que los individuos sometidos a situaciones de clase creen, y establece un orden de jerarquía de las clases, donde éstas se desdibujan: clase alta, clase media y clase baja. Los de arriba, los de abajo, y los del medio. Su estratificación se realiza bajo el dominio ideológico del individualismo liberal. No existe el campo de la explotación económica la producción, sino el mercado, no ha lugar para la lucha de clases, ni en la sociedad, ni en la política.

Este pensamiento liberal va ganando la partida en el campo de la izquierda desde los años 70, primero en el campo socialdemócrata, y luego en los partidos comunistas reconvertidos y la “nueva izquierda”. Los cambios habidos en el capitalismo tras la IIª Guerra Mundial han servido de excusa para que sectores de la socialdemocracia concluyera que los cambios en la composición de la clase obrera la han llevado a dejar de ser un sujeto revolucionario. Se comienza a teorizar que el nuevo “sujeto de cambio” son los trabajadores de cuello blanco, considerados como “nueva clase obrera” o clases medias. Se argumenta que la clase obrera se ha aburguesado, se ha vuelto egoísta y que otros grupos tienen que desempeñar el papel de vanguardia. Conclusiones que coinciden con análisis de la nueva izquierda surgida a raíz del mayo francés, el tercermundismo y la nueva izquierda del S.XXI, de que los sepultureros del capitalismo si bien surgen de sus entrañas, estos ya no son la clase obrera, sino las minorías nacionales, raciales, los jóvenes y estudiantes radicales, los parados, los campesinos, la nueva clase obrera, las multitudes, el precariado, los verdes, los informáticos, las clases medias, los ecologistas, los pacifistas, las mujeres, los científicos, etc.

Se abandona todo análisis marxista sobre la producción, y sobre la realidad objetiva del proletariado como clase explotada, su papel clave del proceso productivo, en la economía y en el trabajo vivo como fuente creadora de plusvalía, como raíces objetivas que confieren al proletariado su papel de fuerza dirigente y principal en la tarea del derrocamiento del capitalismo y de la dirección de la producción, porque ni los estudiantes, ni las clases medias, ni las multitudes, pueden paralizar el proceso productivo, ni pueden erigirse en fuerza social capaz de dirigir la producción hacia el comunismo, únicamente pueden apoyar al proletariado en su lucha revolucionaria, pero nunca podrán suplantarla.

Socialismo científico o socialismo utópico reseteado

Marx y Engels, desde Las tesis sobre Feuerbach, La ideología alemana y el Manifiesto del Partido Comunista comenzaron por dar cuerpo al materialismo histórico rompiendo con todo lastre del humanismo abstracto de la filosofía burguesa que escondía la realidad objetiva de las relaciones sociales bajo el manto del hombre en general. En las tesis sobre Feuerbach llegaron a la conclusión de que las fuerzas sociales que sostienen una idea o filosofía cauda (la burguesía) no desaparecen por medio de la crítica racionalista, sino por medio de la actividad consciente de la fuerza social antagónica que la supera en la praxis, en la lucha de clases (la clase obrera).

En La ideología alemana destacaron el papel determinante de la producción como base de las relaciones sociales y de la historia, el origen y surgimiento histórico del proletariado como clase a través de las luchas de clase, de la conciencia de clase a través de la práctica revolucionaria, de su conexión con el conocimiento del carácter tanto inevitable como práctico de la revolución.

En el Manifiesto se da a conocer los objetivos de la lucha del proletariado y su partido político.

Manifiesto del Partido Comunista ✆ Karl Marx & Friedrich Engels © Ñángara Marx 1

A partir de ahí se inicia la andadura teórica del materialismo histórico, con la aplicación de la dialéctica a la teoría de la historia, con la aparición de conceptos totalmente nuevos: modo de producción/formación social, relaciones de producción/fuerzas productivas, determinación en última instancia de lo económico/determinación específica de los demás niveles, lucha de clases como motor de la historia/dictadura del proletariado, clase dominante/clase dominada, ideología dominante/ideología dominada, etc. La teoría de la plusvalía de El Capital se coloca en el centro de la teoría del modo de producción capitalista: plusvalía/explotación capitalista = lucha de clases, situando la crítica del modo de producción capitalista a través de las contradicciones internas, por sus propias leyes tendenciales que anuncian su desaparición bajo el golpe de la lucha de clases.

Hoy en pleno siglo XXI parece que hemos retrocedido en el tiempo, ya no son las clases los sujetos actores del materialismo histórico, sino la ciudadanía, la gente, las multitudes.

Se olvida que Marx y Engels en La ideología alemana y El Manifiesto ajustaban cuentas con el humanismo racionalista de los neohegelianos Bruno Bauer, Max Stirner y los defensores del “socialismo verdadero” Karl Grun y G. Kuhlman, para quienes desde la autoconciencia y la crítica se transforma el mundo en las ideas y los conceptos. Un mundo irreal e ilusorio, en el cual en vez de los intereses de la clase obrera se colocan los intereses de la esencia humana, en vez del hombre concreto, se coloca el hombre en general que no pertenece a ninguna clase ni realidad alguna, renunciando con ello a la lucha de una clase contra otra y al combate político del mundo real contra el régimen capitalista. Ese fue el contenido de la crítica de Marx y Engels contra el socialismo verdadero, catalogado por ambos en el Manifiesto como socialismo reaccionario.

No es de extrañar que algunos intelectuales de cátedra recomienden leer de forma parcial el Manifiesto prescindiendo de la parte IIIª (Literatura socialista y comunista) que es donde Marx y Engels se desprenden de toda la literatura socialista y comunista anterior, el socialismo reaccionario (socialismo feudal, pequeño burgués, alemán o verdadero), el socialismo conservador o burgués, y el socialismo y comunismo crítico-utópicos de los cuales recogen sus aspiraciones comunistas. Y ello es porque quieren esconder en pleno siglo XXI cualquier crítica de Marx a sus nada novedosas teorías filosóficas y políticas rescatadas de las catacumbas del S.XIX.

Toni Negri y Hardt en su magnánima obra Empire volvieron por las andadas del socialismo verdadero al crear la multitud como concepto-idea que reemplaza a la centralidad de la clase obrera y el conflicto con el capital. Para ellos el trabajo se ha vuelto inmaterial, ya no figura la ley del valor, los cambios sociales lo produce el intelecto humano, un intelecto que el sistema capitalista es incapaz de someter, es la razón, el poder del entendimiento científico y la tecnología con su impacto en el mundo laboral, las redes, el biopoder. Razón que debe repensar la democracia como concepto básico, sin tener en cuenta su carácter de clase, etc. Vocablos que nos ocultan una y otra vez la esencia del sistema capitalista, la lucha de clases, y su sujeto revolucionario, la clase obrera. De ahí a introducir conceptos abstractos, del ser humano abstracto, del ser político abstracto, por oposición a lo concreto, como gente y ciudadanía, recuperando el discurso ideológico liberal sólo hay un paso.

¿Adiós a la clase obrera?

Desde hace 4 décadas se viene clamando al cielo con el ¡¡¡fin de la clase obrera!!!. Desde André Gorz con su “Adiós a la clase obrera” hasta el Toni Negri de nuestros días, reducen la clase obrera al proletariado industrial, el cual dicen que tiende a perder peso y diluir su conciencia de clase.

En las últimas décadas del S.XX cierta sociología del trabajo impuso la tesis del “fin del trabajo”, y el “fin de la vigencia de la teoría del valor”, en la qué esta habría sido sustituida por la ciencia y la prepronderancia de la esfera comunicacional (Habermas). Para Adam Schaff la 3ª revolución industrial y las nuevas tecnologías conducen a la desaparición del trabajo asalariado y su sustitución por una diversidad de ocupaciones carentes de él. Para Brzezinski, asesor de Carter, estamos ante la era “tecnotrónica”, en la que se eliminan los antagonismos sociales, reemplazados por otro motor de los cambios, la revolución tecnológica. Es la sociedad postindustrial dominada por expertos y tecnócratas, donde la lucha de clases y las ideologías desaparecen, y donde la ciencia y la técnica son neutrales. Los representantes de la Escuela de Francfort (Adorno, Horkheimer, Polloch, Marcuse, etc.), defendían la tesis de que las actuales fuerzas productivas se corresponden con las relaciones de producción y son expresión de ellas. Es la sociedad “postindustrial”.

Así sumando, Gorz, Adam Schaff, Galbraith, Brzezinski, Marcuse, Adorno y Negri junto a Fukuyama, se dan la mano en sus planteamientos: fin ideologias, fin de la clase obrera, homogeneización social por el desarrollo de la ciencia y las fuerzas productivas, muerte del trabajo asalariado, superación de la explotación asalariada bajo el capitalismo, superación de la lucha de clases.

La ideología liberal siempre se ha dedicado a introducir factores ideológicos que rompan la unidad de la clase obrera, planteando su desaparición progresiva bajo el desarrollo tecnológico, y en este campo la sociología burguesa ha abducido a parte de la izquierda que admite que la clase obrera no puede ser el sujeto histórico central, sino las clases medias. Parte de este “teorema” antimarxista es apropiado incluso por líderes nada sospechosos de ser liberales, como Julio Anguita cuando afirma que “el factor decisivo del cambio es ahora mismo la clase media” (37). El neoliberalismo nos va ganando la partida en la lucha ideológica.

Y es en este campo, desde la izquierda política donde surge el grito de abandonar la actividad entre la clase obrera como frente fundamental de la lucha de masas. Y esto sucede en un momento en el que la ofensiva del capital pivotada por Tatcher, Reagan en lo político, y Friedman y la Escuela de Chicago en lo teórico se extiende por el planeta desde los años 80 hasta hoy. Estos intelectuales de cátedra, que no aportan nada más que viejas teorías liberales, deberían de pisar más los polígonos industriales y conocer directamente la realidad de los trabajadores como objeto de sus estudios y análisis, antes de asumir el discurso oficial de la desaparición de la clase obrera, antes de asumir que la mayoría de los ciudadanos somos “clase media”, que por encima están los ricos (clase alta) y debajo los pobres (clase baja), donde se encuentran los parados que al ser ejército industrial de reserva forman parte de la clase obrera.

Las clases medias

¿Y quién compone esa clase media?. Profesiones liberales, pequeña burguesía y parte de la clase obrera con mejores salarios. De un plumazo la sociología burguesa ventila el análisis marxista del capitalismo, clases compuestas por su nivel de ingresos, su posición en el mercado, no por la relación social.

En el análisis marxista la tendencia del capitalismo es ir hacia dos clases fundamentales mediante el proceso de desposesión y proletarización de la pequeña burguesía y las profesiones liberales. Hoy en España sólo 350.000 “ciudadanos” son burgueses que explotan el trabajo ajeno, el 1,8% de la población activa, una minoría. El resto está compuesto de pequeños comerciantes, agricultores, ganaderos, autónomos, profesiones liberales que no explotan trabajo ajeno (abogados, médicos, músicos, etc.) ni viven de la venta de su fuerza de trabajo, sino de la venta de mercancías y servicios (música, enseñanza, asesoramiento de un abogado…), y más del 80% de la población activa es asalariada.

La pequeña burguesía que suponía hace 30 años el 40% de la población activa española, hoy sólo representan apenas el 16%. Y aunque no todos los trabajadores intelectuales asalariados son clase obrera, ya que no todos están sujetos a una relación de explotación (creación o realización de la plusvalía), lo que sí es cierto es que en estos sectores profesionales el proceso de acumulación de capital los convierten en trabajadores que no disponen más que su fuerza de trabajo, y son expropiados por el capital.
Sobre los trabajadores autónomos debe hacerse una aclaración. En la actualidad, este sector supone apenas el 18% de la población activa española, unos 3 millones (38). Sólo un 11% emplean trabajo ajeno (330.000 autónomos emplean a poco más de 750.000 asalariados). Un millón y medio son trabajadores autónomos independientes que no emplean trabajo ajeno, donde muchos lo son al ser despedidos masivamente por la crisis que utilizan la indemnización por despido para ocuparse por su cuenta. En la mayoría de estos casos los ingresos alcanzan para la supervivencia y reproducción personal pero no para la acumulación ampliada de capital que permita una expansión de su negocio.

No obstante, hay que añadir que una parte creciente han surgido a raíz de la política de flexibilización del mercado de trabajo en actividades segregadas de las grandes empresas (servicios, transporte, construcción, teletrabajo y hostelería), es decir, no sólo por la creación de nuevos puestos de trabajo sino de tareas que antes eran realizadas por trabajo asalariado y ahora se cubren con falsos autónomos, de trabajadores forzados a acogerse al autoempleo en sus antiguas empresas, encubriéndose relaciones laborales de explotación, donde la relación real empresa-trabajador queda encubierta bajo la relación formal empresa-empresa (39). Un ejemplo claro lo encontramos en Telefónica que pasó de tener 74.340 trabajadores en 1993 a 26.110 en 2007 creando mediante la externalización una red de contratas y subcontratas de las cuales una parte importante de la carga las realizan trabajadores autónomos (40). Aproximadamente un tercio de los autónomos son semi-proletarios, antiguos obreros que ahora trabajan por su cuenta y son subcontratados por el antiguo patrón, no tienen trabajadores a su cargo, no disponen de ninguna forma de negociación sobre sus condiciones laborales ni tarifas, y sin embargo tienen todas las obligaciones de un empresario (18% IRPF, IVA e impuesto actividades económicas) como dueño de sus medios de producción y ninguno de los derechos de un trabajador asalariado: protección social, descansos, vacaciones, seguridad social, subsidio desempleo, IT sólo a partir de los 15 días de baja y su pensión media es un 40% más baja al resto de asalariados. En la actualidad, transformar al obrero en “pequeño burgués” se ha convertido en el esquivo jurídico de liquidar derechos sociales conquistados por el movimiento obrero y dividir a los trabajadores enfrentando a los de plantilla con los externalizados o autónomos.

Cualquier proyecto de unidad popular contra el poder de la oligarquía financiera debe tener en cuenta a estos trabajadores, los cuales la mayoría dependen de los millones de asalariados cuyo consumo sostiene su actividad económica. Al dispararse el paro y disminuir los salarios, caen el número de autónomos y sus ingresos. De ahí que su interés va unido a que no aumente el paro, que no disminuyan los salarios, el empleo y las prestaciones públicas. No fue casualidad que la huelga y la marcha de los mineros asturianos fuese apoyada por autónomos que cerraron sus “negocios” sin necesidad de ser informados por los piquetes, en solidaridad, sabiendo que su futuro depende de los miles de trabajadores de la minería y su actividad.

También encontramos bajo el capitalismo a categorías sociales y fracciones. Las primeras proceden de diferentes clases sociales, formadas en el marco de las relaciones políticas e ideológicas, como por ejemplo la burocracia del aparato de Estado definida en su relación con él, los estudiantes, y en el marco de la superestructura jurídico-ideológica la intelectualidad como elaboradores de la ideología. Estas categorías en coyunturas concretas pueden convertirse en fuerzas sociales activas, no existen al margen de la lucha de clases y toman ante las situaciones concretas posición de clase. Las capas o fracciones de la misma clase, en relación a la posición política o ideológica que toman, como por ejemplo la denominada aristocracia obrera formada por la posición pro-imperialista que una fracción del proletariado adopta, y en función de las diferencias económicas en la participación en el proceso de acumulación del capital, como las burguesías industrial, comercial y financiera, o la clase obrera industrial y de servicios.

Marx situaba a la pequeña burguesía como un campo influenciado por la lucha de clases entre obreros y burgueses, donde no es correcto considerarla como clase objetivamente contrarrevolucionaria, recordando que ya en el Manifiesto admitía que la pequeña burguesía es potencialmente revolucionaria subjetivamente a la vista de su tránsito inmediato al proletariado. Es una clase de transición, un campo de lucha entre la ideología burguesa y proletaria, la liberal y la comunista.

Por otra parte, la condición de clase de transición, explica las propuestas redistributivas de la pequeña burguesía en su pugna particular con el dominio del capitalismo, la justicia social y una política impositiva fiscal igualitaria, el humanismo, la democratización del Estado burgués, que permita la ascensión social, e igualdad de oportunidades a los individuos para renovar las élites institucionales, como aspectos que acompañan al individualismo pequeño burgués, como clase reacia a la proletarización, y que destaca por su fuerte apego al Estado, considerándolo por su propia situación intermedia entre burguesía y proletariado como una institución neutra por encima de las clases. Aspectos que conforman el reverso de una base material de aversión hacia el proceso socializado del trabajo y la solidaridad de clase del proletariado.

Por tanto, en estas clases de transición se da una base material contradictoria (deterioro condiciones de vida/aspiraciones individuales) que puede derivar hacia posiciones anti-capitalistas desde perspectivas distintas a la clase obrera (anarquismo, utopismo, reformismo, fascismo). Marx ya advertía que dada su condición intermedia, la pequeña burguesía, en función de la coyuntura de clases en los inicios del capitalismo adoptaba ideas pre-proletarias, como el socialismo feudal, socialismo utópico y crítico.

A la pequeña burguesía les acerca al capital la propiedad privada, y les aleja su condición de trabajadores que les acerca al proletariado, siendo distintos al no realizar ni crear plusvalía. Su temor a la proletarización por un lado, se complementa por su atracción hacia la burguesía por otro, lo que determina una posición de fuerza social poco dada a las transformaciones radicales. Marx y Engels expresaban esta idea en la praxis del proceso revolucionario en Europa de 1.848 a 1.850, donde destacaban a la pequeña burguesía democrática como una fuerza social tendente hacia el cambio reformista del régimen social y político que recoja sus propias reivindicaciones económicas y la coloque al frente del poder político, diferenciándose del gran capital y del proletariado, considerando a éstos últimos siempre como aliados subalternos.

Históricamente la pequeña burguesía ha sido base social del jacobinismo en la revolución francesa, y en las revoluciones burguesas (puritanismo en Inglaterra; unificación italiana, etc.), es decir hacia la izquierda; de la misma manera que también ha basculado a la derecha, constituyéndose en clase apoyo del bonapartismo, del fascismo y del nazismo, jugando la baza de clase apoyo de la burguesía o clase reinante en representación de la burguesía (por ejemplo, gobierno jacobino en la revolución francesa, el peronismo en Argentina, fascismo en Italia y Alemania, y la socialdemocracia en Europa occidental tras la IIª Guerra Mundial). Lo que demuestra que la pequeña burguesía no dispone de una posición política de clase propia. Sólo existen dos vías, lados, frentes o trincheras, la burguesa y la proletaria. Ello es así porque no existe ni hay fundamento para un modo de producción pequeño burgués y esta clase es portadora, sobre su cabeza y estómago, de la contradicción entre burguesía y proletariado.

Por tanto, en política de alianzas la alianza interclasista bajo el concepto de pueblo que incluye a estas clases junto a la clase obrera, no se pueden ocultar las diferencias con respecto a ella ni en su adscripción de clase (pequeño burguesa) ni en sus aspiraciones. Las denominadas contradicciones dentro del pueblo deben ser tenidas en consideración para establecer la hegemonía de de la clase obrera, entre otras cosas porque el resto de capas, clases y fracciones oprimidas (campesinos, intelectuales, pequeño burgueses) no aspiran en su inmediatez a los mismos objetivos que el proletariado. Tenerlo en cuenta significa huir de estrategias vagas, como la tercera vía, en la que se considera como base genética de su propuesta la denominada clase media donde se desdibujan las clases agrupando a sectores de obreros aburguesados y la pequeña burguesía, como clase apoyo-reinante de la política reformista dentro de la sociedad burguesa que tiende al equilibrio del sistema capitalista.

En este sentido el denominado fenómeno de “aburguesamiento de la clase obrera”, visto desde el prisma de la sociología estratificadora, se entiende más como una delimitación mecanicista en torno a las diferencias físicas visibles del obrero manual de una cadena de montaje y el obrero intelectual ante un panel de control supervisando procesos automatizados (41), o incluso entre el obrero precario y el obrero con trabajo estable. Por el contrario, el análisis marxista-leninista entiende el aburguesamiento como la identificación corporativa de una fracción de la clase obrera en el seno del conflicto de clase, traducido en una posición de clase no proletaria, pro-capitalista, pro-imperialista o pro-militarista.

Los datos que ofrece Tezanos sobre la autoidentificación del 70% de los trabajadores manuales en España como clase media (42), como factor determinante de su aburguesamiento, en realidad es una cuestión más subjetiva e ideológica, que objetiva y dialéctica. Esta manera de ver las cosas es característico de la sociología funcionalista y estratificadora, que ignora que las clases también son lugares donde reside la lucha de clases, la lucha ideológica y política, donde la clase explotada en lo económico, es dominada en lo político-ideológico bajo una coyuntura no revolucionaria. Estos análisis caen en la metafísica, con la nueva tipología de estratificación (tecnocracia, infraclase, excluidos, tercios, multitudes, precariado, desclasados, etc.), y muerden su propia presunción de cientifidad, de imparcialidad y no toma de partido en los conflictos sociales, porque hay diferentes maneras de hacer las estadísticas, pues lo mismo que se pregunta a un obrero sobre su identificación clasista e ideológica, se puede realizar un test de preguntas que vayan en la línea de saber si se sienten dueños de los medios de trabajo que emplean, si creen que perciben en salario toda la riqueza que su ocupación crea, etc., seguramente la estadística se alteraría por completo.

Que términos como clase obrera y proletariado hayan perdido uso dejando lugar a la clase media, como señala Tezanos (43), no deja de ser pura ideología, estando en una coyuntura de lucha de ideas donde el Pensamiento Unico neoliberal va ganando la partida a toda alternativa de clase y revolucionaria, donde el resistencialismo de la sociedad civil española, va dejando paso a la integración ideológica y cultural sistémica como efecto de la derrota y el retroceso social y político de la clase obrera. Situación coyuntural que no hay que confundirla como algo estático. ¿Alguien pensaba en los años 70 y en los 80, que la conceptualización de proletariado y clase obrera, muy en boga, fuese desplazada del lenguaje común de las gentes e incluso en medios académicos?, ¿alguien creía que el sistema no se recompondría de su crisis e iniciaría la ofensiva en todos los terrenos incluido en lo ideológico y cultural?.

Autores procedentes del tronco marxista como J. Miras se inspiran en esta tendencia que difumina las contradicciones de clase, confundiendo la alianza interclasista con un sujeto único. Eso es así cuando se plantea que el agente revolucionario llamado a constituir un poder social y orden alternativo es el conjunto de clases subalternas arrejuntadas en el pueblo, el demos (44). Un paso mucho más ambicioso que Miras, dan Negri y Hart en Imperio, con el concepto de multitud que como variante reciculada del espíritu santo, viene a categorizar el nuevo sujeto revolucionario de la era de la “Globalización imperial”, un término añejo, ya que la multitud es un adjetivo pre-marxista utilizado por Hobbes para definir al pueblo como conjunto humano indiferente y ajeno al Estado.

La dialéctica capital/trabajo como fundamento de rechazo del capitalismo, no existe, es el mito sobre el desarrollo positivista de las fuerzas productivas y la multitud que encarnan el nuevo modo de producción “comunista” en el nuevo marco de la Globalización. El Estado, la revolución, el poder de clase del sujeto revolucionario, y las alianzas de clase desaparecen de un plumazo.

Marx dejó bastante claro que objetivamente el sujeto revolucionario es el proletariado. Y si bien para Lenin y Gramsci, otras clases o fracciones pueden ser potencialmente revolucionarias por su condición social en una alianza interclasista en la lucha contra el feudalismo, el absolutismo monárquico, las dictaduras bonapartistas, el fascismo, la transición socialista en la periferia y en las democracias burguesas occidentales, etc., llegando incluso a incorporarse subjetivamente en la lucha por el socialismo, nunca dejaron de situar que los intereses inmediatos de tales clases y fracciones (campesinos, pequeña burguesía, intelectuales…) están condicionados por la propiedad privada, por lo que sólo pueden llegar a ser revolucionarias subjetiva y no objetivamente, con lo que las contradicciones en el seno del pueblo bajo un poder popular de carácter democrático y anti-imperialista subyace en la etapa de tránsito al comunismo como ya se ha demostrado en todas las sociedades que lo han intentado.

Volver a Marx

Hay que volver a Marx. La industrialización del mundo capitalista es imparable. El capitalismo tiende a socializar los servicios privados (transporte, energía, agua, comida, confección, etc.), donde la industrialización de las esferas de reproducción constituye la cúspide de este desarrollo. La tendencia histórica de la acumulación del capital es la caza y captura del trabajo vivo adicional a las necesidades de vida del obrero, donde la ampliación de la masa proletaria va más allá del obrero industrial, incorporando a otros sectores de la economía, y más allá de los países cuna del capitalismo incorporando a otros países de la periferia, ampliando la base mundial del proletariado. Por eso hoy, el trabajo asalariado proletario constituye la base del capitalismo en una escala mucho más amplia que en los tiempos de Marx.

Es el desarrollo del capitalismo el que amplía los límites del proletariado. Si retrocedemos al S. XIX veremos a aquellos ingenieros, arquitectos, abogados, etc., que vivían en grandes residencias y dependían de un trabajo profesional, asemejando sus condiciones de vida a la de capitalistas, latifundistas y aristócratas. En la segunda mitad del siglo XX encontramos con que graduados universitarios que antaño se convertían en pequeños empresarios y profesionales, realizan tareas en la producción como obreros manuales o técnicos, con salarios similares y en muchos casos inferiores a un obrero cualificado. Manuel Sacristán destacaba que en el marco de la IIIª Revolución Industrial de los países capitalistas más avanzados la universidad se masifica, el título universitario se degrada y la intelectualidad se subemplea y proletariza cada vez más. La división clasista también entra en la universidad (45).

El proceso de acumulación de capital sigue invadiendo más actividades, funciones y tareas que se degradan al caer en la esfera de la plusvalía. La socialización creciente de la producción proletariza tareas desarrolladas antes por la pequeña burguesía al descomponer los trabajos complejos en procesos simples para la producción tanto manual como intelectual, convirtiendo en proletarios a muchos grupos profesionales. La fuerza de trabajo se asalariza en profesiones liberales, farmacéuticos que ya no disponen de su negocio son empleados en laboratorios, lo mismo sucede a arquitectos, ingenieros, etc. Trabajos realizados anteriormente por ingenieros, son realizados hoy por obreros especializados en procesos informáticos. La informática permite prescindir de ingenieros y diseñadores y sin clase alguna de planos, de dar directamente en pendrives los programas para las máquinas y cadenas automáticas correspondientes, proletarizándose las tareas de proyección y diseño.

Todos estos trabajadores asalariados operan directamente en la producción de la riqueza material y reproducen además de su salario una plusvalía para el capitalista (trabajo no pagado), con un elevado grado de explotación y precariedad, son trabajos repetitivos y estandarizados, donde subsiste la sumisión del trabajador a la máquina y la tendencia al conflicto, la organización y la lucha. La proletarización de las tareas técnicas provoca la igualación en cuanto a la mecanización del proceso de trabajo y en las condiciones de reproducción de la fuerza de trabajo y da igual que la máquina sea una cadena de montaje, robot u ordenador, el trabajador es sometido a los ritmos que le dictan, y al igual que bajo la cualquier “organización científica del trabajo” el eje central es extraer el máximo rendimiento del mínimo tiempo.

La clase obrera industrial no incluye sólo a trabajadores asalariados dedicados al trabajo manual (especialistas y obreros de máquinas de producción) y los que realizan tareas auxiliares de la producción (mecánicos, transportistas…), sino que también incluye a trabajadores asalariados que aplican en el proceso de creación del producto y la plusvalía su trabajo intelectual (ingenieros, técnicos…). Marx destaca que el carácter cooperativo del proceso de trabajo, amplia el ámbito del trabajo productivo, donde éste no se identifica exclusivamente con el trabajo manual, ya que basta con ser un órgano del trabajador colectivo, que reúne en un mismo proceso a diferentes trabajadores que ejecutan trabajos manuales y trabajos intelectuales parcelados en la creación de las mercancías, donde ningún obrero por separado es capaz de fabricar la mercancía entera, como antes en la producción artesanal o manufacturera (cooperación simple). Marx ya indicaba que el proletariado industrial estaba constituido, además de los obreros que trabajan en las máquinas especializadas,

“ …un personal…ocupado en el control de toda la maquinaria y en su reparación constante, como ingenieros, mecánicos, carpinteros, etc. Se trata de una clase superior de obreros, en parte, educada científicamente, en parte de índole artesanal, al margen del círculo de los obreros fabriles y sólo agregada a ellos. Esta división del trabajo es puramente tecnológica” (46).

Por lo que sigue siendo válida la tendencia enunciada por Marx sobre la proletarización de la pequeña burguesía, donde ingenieros, empleados de oficina, vendedores y asalariados profesionales tienden no a configurar la nueva clase media enumerada por los “novedosos” estudios de sociología, sino al revés, a proletarizarse tanto productiva (tareas integradas por el proceso de valorización del capital) como socialmente (movilidad funcional a otras especialidades de trabajo). Los conocimientos técnicos y profesionales ya no garantizan una mayor autonomía y control del proceso de trabajo al estar sometidos a regímenes de trabajo estrictos y parcelados, donde lo más destacado es que tampoco pueden controlar el producto final acabado más allá de su propia parcela de trabajo.

¿Se reduce la clase obrera industrial?

Decía Marx que al proletariado industrial, sin el cual no existiría la plusvalía, también pertenecen los trabajadores asalariados ocupados en la esfera de la circulación en la que sus tareas son continuación de la producción (almacenamiento, empaquetado, desempaquetado de mercancías). Así mismo, son parte del proletariado industrial los oficinistas que trabajan en las secciones de abastecimiento, venta (realización de plusvalía) y programación de las fábricas. Igualmente, ingenieros, técnicos y trabajadores científicos empleados en la producción y que no cumplen funciones explotadoras. Su trabajo forma parte de la creación de valor y plusvalía.

El cambio legislativo ha profundizado en la diferenciación de la clase obrera, por ej. con las subcontratas, ETTs y los autónomos cumplen tareas que estadísticamente desaparecen de la industria y reaparecen en el sector servicios, pero que por su propia actividad siguen vinculados a la gran industria. La base del cambio estadístico está fundamentada en el proceso de precarización y segmentación de las relaciones laborales, por tanto no hay reducción real del núcleo industrial sino segmentación estadística. La clase obrera industrial es más numerosa de lo que las estadísticas contemplan.

Peter Mertens nos lo advierte, la composición del trabajo por sectores ha sido modificada (47). Tareas de almacenamiento, instalaciones y reparaciones, mantenimiento, transporte, limpieza que antiguamente aparecían en el sector industrial, cuando estaban integradas en las empresas, comenzaron a computar como sector servicios en el momento de ser externalizadas, realizadas por otras empresas o por trabajadores considerados falsamente autónomos. En Francia en 20 años 1,5 millones de empleos desaparecieron de la industria y al mismo tiempo se crearon 1,9 millones de empleos en servicios vinculados a la industria (48). Mertens mantiene que una correcta aplicación de las estadísticas colocarían al sector industrial en el Reino Unido no en torno al 20%, sino que alcanzaría el 35% (49). En la UE15, en el 2002 existían 14 mill. de trabajadores de servicios ligados a las empresas, trabajos que antaño se clasificaban como industriales y que a través de las políticas externalización en las grandes empresas para abaratar costes laborales, son subcontratados como servicios. Si a ello le sumamos los trabajadores transportistas que con su trabajo producen plusvalía nos encontramos con 20 millones de trabajadores de la UE15 que realmente corresponden al sector industrial y hoy están clasificados como servicios y que en España son 3 millones (50). En la UE oficialmente hay 40 millones de trabajadores industriales (29%), y si contabilizamos los trabajadores de servicios ligados a la industria esta cantidad se eleva a 60 millones (43,6%) (51).

A pesar de esta omisión, se utiliza esta estadística oficial para señalar desde ámbitos académicos la disminución de la clase obrera industrial, y el inicio de la era postindustrial donde la industria no es la principal fuente de la riqueza. Esta visión falsa y eurocentrista, ignora que las estadísticas están manipuladas, que los empleos que desaparecen en la industria aparecen en servicios, que el capitalismo en su fase imperialista ha trasladado la industria no estratégica a países donde las condiciones de explotación les proporcionan menos costes laborales (por ej. el 7% de las pérdidas de empleos del sector industrial en Europa son debidas a deslocalizaciones -52-), ignora la existencia de nuevos millones de obreros en las fábricas de China, India, Corea del Sur, México, manteniéndose el proletariado industrial por encima del 30% de los trabajadores a nivel mundial, ignora que en los últimos 30 años ha multiplicado por 5 la producción industrial acelerándose su grado de explotación y productividad, produciendo el grueso de la plusvalía de la que depende el proceso de acumulación del capital en general, donde el sector servicios y todo el sistema económico gira sobre su eje. Por lo que el proletariado industrial sigue siendo por su vinculación estratégica a los sectores claves de las ramas de producción, el motor del modo de producción capitalista tanto en el centro como en la periferia.

Tampoco es casual que durante las últimas décadas se haya producido una reducción del peso relativo del proletariado industrial ante el crecimiento de la composición orgánica del capital, en los países centrales con respecto a otros sectores, pero aún así ésta fracción del proletariado sigue conformando el núcleo de la actividad del capital, el motor básico de la economía capitalista tal y como plantea Marx en El Capital (53).

El proletariado industrial está ocupado en la esfera principal de la actividad humana, la producción de los bienes materiales. Su fuerza no tiene que ver con su número sino con su posición en la gran producción, crea el valor y la plusvalía y, sin su trabajo productivo no hay acumulación de capital. No sin razón Lenin consideraba al proletariado industrial como la fuerza principal y predominante del movimiento obrero por su grado de concentración, cohesión, organización fabril, influencia, conciencia, experiencia y capacidad de lucha respecto al resto (54).

A veces se olvida que cuando Marx comenzó El Capital, apenas el 1% de la población mundial eran obreros industriales, y en Alemania en 1860 la clase obrera no alcanzaba al 3% de la población, y sin embargo reconocía en el embrión de esta clase a la futura creadora de una sociedad socialista. Desde entonces la clase obrera industrial y en sentido amplio ha crecido incomparablemente no sólo numéricamente, sino en potencial productivo.

La clase obrera siempre ha sido y será diversa

El desarrollo de las relaciones de producción capitalistas tiende a aumentar la tasa de salarización y el peso de las grandes transnacionales. La producción mercantil de bienes y servicios, y el trabajo asalariado forman el núcleo central de la economía, tasa que supera el 80% en el cambio de siglo en las economías capitalistas más avanzadas.

Lo que define al proletariado en sentido amplio es la relación de explotación del trabajo asalariado. Estar en el centro de la producción y circulación capitalista, en la creación o realización de la plusvalía, facilitando con su trabajo adicional la apropiación de ésta por cualquiera de las fracciones del capital, situación de la que se desprenden unas condiciones de vida y trabajo similares.

Los intelectuales que hablan del precariado como algo distinto a la clase obrera exageran la diversidad: hombres y mujeres, nacionales y extranjeros, de empresa matriz o de subcontrata, fijos o temporales, destacando la división del proletariado para sepultar su existencia y unidad. En realidad lo que están situando estos planteamientos son diferencias del grado de explotación, género y de condiciones de la venta de la fuerza de trabajo, pero no de su naturaleza.

Hay que volver a Marx quien nos advertía que la división es el arma más afilada de la burguesía, de ahí los incontables esfuerzos históricos de la clase obrera por suprimir esa competencia individual al asociarse en su lucha. Y es cierto que la unidad de los obreros salta pedazos por la competencia entre ellos, pero ya nos advertía Marx que el camino de la concienciación del proletariado y sus luchas no son lineales, que es la realidad material de explotación y condiciones de vida lo que les empuja a la solidaridad y unidad.

Marx destacaba 2 elementos constitutivos del proletariado como fuerza central del capitalismo y como sujeto revolucionario: fuerza básica para la creación y apropiación de la plusvalía/ sujeto de lucha colectiva a nivel de fábrica y toda la sociedad. El obrero sólo puede constituirse en sujeto si se organiza colectiva y no individualmente. El capital tratará por todos los medios de evitarlo, vía legislativa y vía desmasificación jurídica de la concentración obrera, pero al final el dilema y el fin seguirá siendo el mismo: la organización colectiva del proletariado como clase explotada. Clase que no debe de confundirse según el tipo de trabajo manual/intelectual, sino si su trabajo contribuye o no a la creación-apropiación de la plusvalía por las diferentes fracciones del capital, si este tiene la consideración de trabajo productivo al capital, ya que sin él, ni el industrial, ni el comerciante, ni el banquero podrían apropiarse de la plusvalía creada en la industria.

índice

Marx en el El Capital definió al trabajador productivo como aquel que participa en la producción de mercancías, y en consecuencia creadora de valor y plusvalía, y en la realización de la plusvalía. Por lo que todo trabajo que crea, modifica o conserva valores de cambio o es técnicamente indispensable para su realización es un trabajo productivo, aumenta su valor de cambio o realiza la plusvalía, valoriza el capital con su tarea (aunque no agreguen valor como sucede en comercio y servicios).

Por tanto, como trabajadores asalariados que ocupan un lugar en la producción social, muchos ingenieros, técnicos, profesores…que trabajan en la gran fábrica (laboratorios, oficinas, centros de formación) pertenecen también objetivamente a la clase obrera. Las mercancías son productos del trabajo cuya naturaleza se expresa en bienes que son almacenados (automóviles, libros, alimentación, máquinas…) y servicios que no son almacenados (transporte, enseñanza…) y cuyo carácter puede ser manual o intelectual (55).

Debemos recordar que Engels ya en 1845 en La situación de la clase obrera en Inglaterra analizaba una clase obrera inglesa particular muy diversa (industrial, extractiva, agraria, inmigrantes…) de los cuales el 45% eran menores de 18 años y el 58% mujeres, sólo el 23% del proletariado eran obreros varones adultos. Y Marx en El Capital nos describía con exactitud los diferentes sectores (obreros cualificados, no cualificados, inmigrantes del campo, mujer y juventud obrera, trabajo infantil, empleo irregular, temporalidad…) y las diferentes fracciones del proletariado ligadas a la creación y reparto de la plusvalía (obrero industrial, comercial, agrario, etc.). Marx ya investigó la estrategia del capital de nivelar a la baja el salario medio utilizando para ello la fragmentación de la clase obrera, la sobreexplotación, el anti-sindicalismo y la competitividad obrera. Las diferentes condiciones de empleabilidad de la fuerza de trabajo (estable o precaria) producto de la acumulación de capital que crea la superpoblación relativa con un ejército de reserva variable desempleado o parcialmente empleado para presionar a la baja los salarios. ¿Qué novedad teórica aporta los obreros inmigrantes, la mujer obrera ocupada en trabajos menos remunerados, los obreros jóvenes cobrando menos salario y el trabajo infantil de hoy cuando hace más de 1 siglo que bajo otras condiciones concretas e históricas ya existían?.

Ello no impide adentrarse más en el análisis actual de la composición de la clase obrera y comprobar que en sus formas y niveles es diversa, objetivamente por la propia división del trabajo, intelectual-manual, industrial-agrícola-servicios, por el desarrollo desigual del capitalismo que se refleja en las diferentes condiciones salariales (diferentes oficios y categorías profesionales); diferentes condiciones de empleabilidad de la fuerza de trabajo (estable o precaria) producto de la acumulación de capital que genera la superpoblación relativa con un ejército de reserva variable desempleado o parcialmente empleado (para presionar a la baja sobre salarios y la fuerza colectiva de la clase obrera), acompañando una legislación laboral fragmentadora que da carta legal a la condición obrera con diversas condiciones materiales de existencia y trabajo.

Sobre la inmigración, los principales sectores de los que se nutrió la clase obrera en su nacimiento fueron de campesinos expulsados de las tierras que acudían en masa en busca de trabajo, descrito por Marx como parte de la acumulación originaria del capital. Sobre la competencia de los obreros inmigrantes, Engels lo situaba en 1845 cuando aludía a la migración de los obreros irlandeses utilizados por el capital para competir con los obreros ingleses para nivelar a la baja los salarios.

Cuando Marx consideraba a la clase obrera como la mayoría del pueblo en El Capital, estaba identificando a un proletariado diverso, no limitado sólo a la producción industrial y a los países centrales del capitalismo. El capital no produce de forma automática la unidad de la clase obrera, produce el proletario que necesita, por eso se les presentan divididos por el sexo, la raza, la edad, la nacionalidad, la profesión, etc., en un terreno donde el capital pueda usar esas diferencias contra la unidad. Marx advirtió del odio que profería el obrero medio ingles hacia el obrero irlandés por considerarle un rival y culpabilizarle que la bajada del salario y el nivel de vida, era utilizado por la burguesía para fomentar y conservar ese antagonismo entre las filas del proletariado, ya que esta escisión era imprescindible para su poderío. Y explicaba que la impotencia de la clase obrera inglesa, a pesar de su gran organización sindical, se debía a ese antagonismo innato que dividía a los obreros ingleses e irlandeses en beneficio del capital, igual que hoy ocurre con los obreros inmigrantes de otros países. Y advertía a los obreros ingleses de que el pueblo que oprime a otro pueblo forja sus propias cadenas.

Por tanto al proletariado como clase sólo lo define su relación de explotación por el capital, sea fijo, temporal, joven, adulto, hombre, mujer, nacional, inmigrante, cajero, almacenero, estibador, transportista, mecánico, técnico, químico, operario de cadena, de renta salarial media o baja, de Nueva Delhi, Brasilia, Rabat, Detroit, Hamburgo o Barcelona. Ni precariado, ni clases medias.

Otro de los argumentos para justificar la disolución de la clase obrera muy en boga, la descentralización y atomización productiva, ignora el proceso de concentración y centralización del capital y la actividad industrial, que no puede esconder al análisis serio el entramado jurídico del capital. El postfordismo no ha conseguido con la subcontratación dispersar la producción en miles de centros de trabajo de pequeño tamaño. Lo único que ha conseguido es el cambio jurídico de la fábrica integral con el mismo convenio a la fábrica difusa con diferentes convenios, pero la concentración en los polígonos industriales sigue siendo la misma. En España 62.000 grandes empresas, el 0,02% del total, facturan el 80% de las mercancías y servicios (56), el 0,36% de las grandes empresas con más de 250 trabajadores emplean al 42%, si le añadimos las medianas empresas sería el 2% de las empresas emplean al 60% de los trabajadores, mientras que el 98% restante, las pymes (menos de 50 empleos) emplean al 40% de los trabajadores (57).

Que la clase obrera es la mayoría es más categórico hoy precisamente cuando el proletariado a nivel mundial se ha convertido en la clase principal, con la mitad de la población activa mundial proletaria y otro tercio semi-proletaria. La clase obrera de núcleo industrial a principios del S.XX apenas si existía en países de América Latina (Brasil, México, Argentina…) y de Asia (Corea del Sur, Taiwán, Thailandia, Indonesia…) y todavía era minoritaria en Europa central y del sur. Hoy esta situación se ha invertido, la industrialización capitalista copa las economías de la periferia. Y si la estadística fuera correcta la industria representaría hoy el 35% de los empleos y no el 21,3% a nivel mundial.

La población campesina le ha cedido el puesto al proletariado como clase mundial más numerosa, millones de campesinos que son expulsados en la periferia de sus tierras por la especulación y los grandes propietarios, se convierten en semiproletarios y en ejército industrial de reserva del nuevo proletariado emergente. La clase obrera europea de los 3 sectores de la economía (industria, servicios y agricultura) en el 2002 ya alcanzaba la cifra de 137,5 millones, y a finales del S.XX casi mil millones en el mundo. Buena prueba de que los sepultureros del capitalismo siguen bien vivos y en crecimiento (58).

Las condiciones de vida de la clase obrera van ligadas a la lucha de clases

Quienes describen una clase obrera masculina, industrial, homogénea y con condiciones de empleo estable, caen en una visión mitificada y eurocéntrica. Parten del proletariado occidental europeo tras la IIGM que consiguió conquistas antes inalcanzables. Pero eso es ignorar la realidad de los millones de obreros superexplotados en los países periféricos del capitalismo en la misma época, y que sólo a través de las luchas de décadas del movimiento obrero europeo y las revoluciones socialistas, consiguieron arrancar mejores conquistas sociales en Europa y EE.UU. tras la IIGM, en parte por el miedo empresarial al comunismo. Otto Brenner exdirigente de IGMetall diría “durante las negociaciones con la patronal, un socio invisible pero sensible estaba siempre presente en la mesa, la RDA” (59).

Hoy con la crisis las condiciones de los distintos sectores de la clase obrera se van acercando a la baja, los trabajadores fijos se pueden despedir con mayor facilidad, como los temporales, también se puede disminuir el salario sin distinción, y todo gracias a la gran ofensiva creciente del capital contra la clase obrera. Lo que la izquierda y el sindicalismo dignos de tal nombre deben hacer es revertir la situación mediante la organización y lucha de los trabajadores más precarizados y los parados en la equiparación al alza de las condiciones de trabajo y derechos de empleo estable.

No existen atajos para recuperar las conquistas que el capital nos ha arrebatado, por eso debemos llamar a las cosas por su nombre. Mientras el IBEX35 rehace sus ganancias, la clase obrera y la mayoría del pueblo se encuentra en grandes dificultades para satisfacer sus necesidades básicas. La cuestión clave sigue siendo quién y cómo decide que se produce, en qué condiciones, cómo se reparte, cuáles son las prioridades, etc. Mientras el teclado de la economía siga en manos del capital y no haya voluntad política de revertir esa lógica, la respuesta a todas esas incógnitas seguirá siendo la misma, la acumulación de ganancias del capital. Es obligatorio que la izquierda retome el análisis marxista de las clases sociales, que la clase obrera es la que ocupa la “centralidad del tablero”, Marx y no Laclau, marxismo y no liberalismo. Es necesario que este descubrimiento se transforme hoy igual que en 1871, 1917 y tras la IIGM, en centralidad política como proyecto que intervenga en la lógica de la acumulación capitalista que condena a la clase obrera a la explotación y la precariedad social, que supere el capitalismo y construya el socialismo.

Notas:

1) Los intentos de salida y las contradicciones de una crisis capitalista que se prolonga (Carlos Carvalhas) http://www.jaimelago.org/node/110.
2) Los intentos de salida y las contradicciones de una crisis capitalista que se prolonga (Carlos Carvalhas) http://www.jaimelago.org/node/110.
3) El euro, caballo de Troya del FMI en Europa (Xavier Arrizabalo Montoro) http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4834934
4) El euro, caballo de Troya del FMI en Europa (Xavier Arrizabalo Montoro) http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4834934
5) La Europa de la competencia y la desigualdad. (Peter Mertens) 18-03-2012. http://www.jaimelago.org/node/21
6) El euro, caballo de Troya del FMI en Europa (Xavier Arrizabalo Montoro) http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4834934
7) Hartos de esta política europea (Henri Houben y Herwig Lerouge) http://www.jaimelago.org/node/97.
8) El golpe de estado silencioso de BussinessEurope (Peter Mertens) 23-03-2012. http://www.jaimelago.org/node/22
9) Los intentos de salida y las contradicciones de una crisis capitalista que se prolonga (Carlos Carvalhas) http://www.jaimelago.org/node/110.
10) Hartos de esta política europea (Henri Houben y Herwig Lerouge) http://www.jaimelago.org/node/97.
11) Hartos de esta política europea (Henri Houben y Herwig Lerouge) http://www.jaimelago.org/node/97.
12) Contribución a la caracterización del romanticismo económico (V.I. Lenin) Obras. Tomo I. Ed. Progreso. Moscú. 1973.
13) Grecia. La colisión entre dos mundos. (Peter Mertens). 10-04-2012. http://www.jaimelago.org/node/25
14) Grecia. La colisión entre dos mundos. (Peter Mertens). 10-04-2012. http://www.jaimelago.org/node/25
15) PCOF: La victoria de Syriza abriría una brecha. (http://www.pceml.info/actual/index.php/internacional/124-pcof-la-victoria-de-syriza-abriria-una-brecha).
16) Cómo en el teatro clásico tenemos unidad de lugar, unidad de tiempo y unidad de acción. (http://www.attac.es/2015/05/30/auditoria-de-la-deuda-griega-como-en-el-teatro-clasico-tenemos-unidad-de-lugar-unidad-de-tiempo-y-unidad-de-accion/).
17) Bruselas se plantea disolver la troika como concesión al gobierno griego. (http://internacional.elpais.com/internacional/2015/02/01/actualidad/1422822595_684957.html).
18) Las negociaciones griegas y las líneas rojas (http://es.kke.gr/es/articles/Las-negociaciones-griegas-y-las-lineas-rojas/).
19) Grecia pide atrasar sus pagos y prepara una contraoferta. (http://internacional.elpais.com/internacional/2015/06/04/actualidad/1433439635_625615.html).
20) El asesinato de Grecia (James Petras). http://www.rebelion.org/noticia.php?id=196018.
21) Un eurodiputado de Syriza, muy crítico con el gobierno de Tsipras por el acuerdo con el eurogrupo. (http://www.abc.es/internacional/20150222/abci-critica-acuerdo-syriza-rescate-201502221629.html).
22) Estado, poder y socialismo. (Nicos Poulantzas) Siglo XXI. 1979.
23) Claroscuros del milagro de Rajoy (http://iniciativadebate.org/2015/05/20/claroscuros-del-milagro-rajoy/).
24) Claroscuros del milagro de Rajoy (http://iniciativadebate.org/2015/05/20/claroscuros-del-milagro-rajoy/).
25) Porqué las economías de la Eurozona, incluyendo la de España, no se están recuperando (V.Navarro) http://www.vnavarro.org/?p=11423.
26) El gobierno estudia una segunda reforma laboral mucho más dura que la de 2012. (http://www.cuartopoder.es/enlegitimadefensa/2014/07/20/el-gobierno-estudia-una-segunda-reforma-laboral-mucho-mas-dura-que-la-de-2010-2/235).
27) España perdió 1 millón de jóvenes en los dos últimos años, según datos del INE. (http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article72637).
28) Fuentes EPA-INE, http://www.ine.es/prensa/epa_tabla.htm; Huffintong Post, http://www.huffingtonpost.es/2014/12/18/emigrantes-inmigrantes-espana_n_6350006.html; Wikipedia, http://es.wikipedia.org/wiki/Inmigraci%C3%B3n_en_Espa%C3%B1a).
29) ¿De dónde viene y qué hacer con la deuda? (Juan Torres López) http://juantorreslopez.com/impertinencias/de-donde-viene-y-que-hacer-con-la-deuda/. 26.09.2014.
30) Número de Sociedades en Paraísos Fiscales: Abengoa 27, Abertis 13, Acciona de Manuel Entrecanales 8, Acerinox 6, ACS de Florentino Pérez 70, Amadeus 2, Arcelor Mittal 10, Bankia 8, Bankinter 1, BBVA de Fc. González 33, Banco Popular 3, Banco Sabadell 16, Caixa Bank 2, DIA 1, Enagas 1, Endesa 6, FCC, Ferrovial 32, Gamesa 8, Gas Natural 15, Grifols 4, Iag Iberia 11, Iberdrola 12, Inditex de Amancio Ortega 19, Mafpre 10, Mediaset de Manuel Lara 1, Ohl 1, Ree 2, Repsol 44, SCH de Botín 79, Técnicas Reunidas 1, Telefónica de Cesar Alierta 11, Bolsas y Mercados Esp. 1. (Fuente Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa a partir de las informaciones contenidas en las Cuentas Anuales –caféambllet.com, pág.5-).
31) Con sólo 50.000 habitantes tiene 90.000 sociedades registradas.
32) Claroscuros del milagro de Rajoy (http://iniciativadebate.org/2015/05/20/claroscuros-del-milagro-rajoy/).
33) Claroscuros del milagro de Rajoy (http://iniciativadebate.org/2015/05/20/claroscuros-del-milagro-rajoy/).
34) Fuente INE.
35) La clase obrera y la crisis: recuperar la centralidad del tablero. (http://www.jaimelago.org/node/112).
36) V. I. Lenin, Las elecciones a la Asamblea constituyente y la dictadura del proletariado [Diciembre 1919] Obras Escogidas. Tomo X. Ed. Progreso. Moscú.
37) Entrevista: “Pablo Iglesias es un sabio adaptador de Lenin a las circunstancias actuales http://rebelion.org/noticia.php?id=195248.
38) Alfonso Lago. Autoempleo y autónomos en España. http://www.jaimelago.org/node/108
39) El E.T. reconoce la figura de falso autónomo como “trabajador autónomo económicamente dependiente” que es aquel que factura al menos el 75% a un mismo cliente. En la actualidad constan como tales 275.000 trabajadores, el 9% de los autónomos, de los que casi el 64% sólo tienen una empresa como cliente. (Alfonso Lago. Autoempleo y autónomos en España. http://www.jaimelago.org/node/108).
40) Cotronic que en el 2011 contaba con una plantilla de 190 trabajadores, en el 2014 sólo contaba con 85 más un centenar de trabajadores subcontratados, mayoritariamente autónomos. (Alfonso Lago. Autoempleo y autónomos en España. http://www.jaimelago.org/node/108).
41) J.F. Tezanos. La sociedad dividida. Pgs. 266, 267. Ed. Biblioteca Nueva.
42) J.F. Tezanos. La sociedad dividida. Pg. 267. Ed. Biblioteca Nueva.
43) J.F. Tezanos. La sociedad dividida. Pg. 318. Ed. Biblioteca Nueva.
44) J. Miras. Una oportunidad para la refundación de la política. Ed. El Viejo Topo.
45) Universidad y división del trabajo. Manuel Sacristán. http://www.upf.edu/materials/polietica/_pdf/launiversidadyladivisiondeltrabajo_manuelsacristanluzon.pdf
46) K. Marx. El Capital. Tomo I. Vol.2. págs. 512,513. Ed. S.XXI.
47) Peter Mertens. ¿El fin de la clase obrera?. Revista Comunista Internacional nº 3.
48) La clase obrera en la era de las multinacionales. http://www.jaimelago.org/sites/default/files/u1/20110306LaClaseObreraeraMuntinacionales.pdf
49) Peter Mertens. ¿El fin de la clase obrera?. Revista Comunista Internacional nº 3.
50) Peter Mertens. ¿El fin de la clase obrera?. Revista Comunista Internacional nº 3.
51) La clase obrera en la era de las multinacionales. http://www.jaimelago.org/sites/default/files/u1/20110306LaClaseObreraeraMuntinacionales.pdf
52) Peter Mertens. ¿El fin de la clase obrera?. Revista Comunista Internacional nº 3.
53) “El capital industrial es el único modo de existencia del capital en el cual no sólo la apropiación de plusvalía, o en su caso de plusproducto, sino al mismo tiempo su creación, es función del capital. Por eso condiciona el carácter capitalista de la producción; su existencia implica la del antagonismo de clase entre capitalistas y asalariados… Los otros tipos de capital que aparecieron antes que él…no sólo se subordinan a él y se los cambia, en el mecanismo de sus funciones, de acuerdo con él, sino que únicamente se mueven sobre él como base, y por tanto, viven y mueren, se mantienen y caen con esta su base. El capital dinerario y el capital mercantil, al aparecer con sus funciones como vehículos de ramos especiales de los negocios, junto al capital industrial, sólo son ya modos de existencia –que, por la división social del trabajo se han vuelto autónomos y se han desarrollado unilateralmente- de las distintas formas funcionales que el capital industrial ora adopta, ora abandona, dentro de la esfera de la circulación.”( Marx. El Capital. Tomo II. Vol. 4º. Capitulo I, pgs. 62 y 63. S. XXI).
54) Lenin. Ver “Carta a un camarada sobre nuestras tareas de organización”. Obras Completas, tomo VIº, pág. 265. Ed. Progreso.
55) Marx ya en El Capital nos advertía que el trabajo denominado productivo no se reducía únicamente a la producción de mercancías materiales, sino también de carácter inmaterial (obras de arte, mercancías educativas, transporte de mercancías, venta de mercancías, etc.: “Sólo es productivo el trabajador que produce plusvalía para el capitalista o que sirve para la autovalorización del capital… digamos que un maestro de escuela, por ej., es un trabajador productivo cuando…se mata trabajando para enriquecer al capital en una fábrica de enseñanza en vez de hacerlo en una fábrica de embutidos, no altera en nada la relación…de producción específicamente social (K. Marx, El Capital, tomo I, pág. 616. Ed. S. XXI).
56) Alfonso Lago. Autoempleo y autónomos en España. http://www.jaimelago.org/node/108
57) La clase obrera y la crisis: recuperar la centralidad del tablero. http://www.jaimelago.org/node/112
58) Peter Mertens. ¿El fin de la clase obrera?. Revista Comunista Internacional nº 3.
59) La clase obrera y la crisis: recuperar la centralidad del tablero. http://www.jaimelago.org/node/112

 

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