IMPERIALISMO Y FASCISMO (I) El fascismo lo cultiva el imperialismo

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significado del saludo nazi

Miguel A. Montes
17 diciembre 2.014

El fascismo no cae del cielo, recupera prácticas coloniales de exterminio, es la forma de Estado más terrorista conocida, se cultiva con la protección de del Estado capitalista y la alimentación del capital financiero. El imperialismo recicló a los nazis para la guerra fría y los genocidios siguen.

Hace tiempo me llamó la atención un artículo de La Vanguardia 22/04/2014 de Philippe Cohen presentado como un activista contra la difusión del odio, cuya familia materna fue exterminada en el holocausto nazi. Cohen afirmaba convencido de que Mein Kampf, el libro que escribió Hitler provocó la muerte de 50 millones de personas, que es un libro asesino, que el libro hizo a Hitler millonario (vendió 12 millones de ejemplares) y financió al partido nazi. Un libro que se convirtió de obligada lectura en las escuelas tan sagrado como la biblia. Un libro que, según Cohen, provocó el Holocausto.

Visto así, tanto por el contenido como por las propuestas políticas de Mein Kampf, no puedo dejar de darle la razón en la parte de que es un libro propaganda del odio, la xenofobia, el racismo y una apología del colonialismo y el extermino. Pero… ¿de verdad podemos creernos que un solo libro provocó la muerte de millones de personas?.

De ser así el capitalismo, quedaría exculpado, justificado, y declarado inocente. Pero no es tan simple.
El fenómeno nazi no constituyó una casualidad histórica, ni mucho menos un capricho “filosófico” llevado a la práctica por una persona. Tuvo sus seguidores, muchos con grandes fortunas, alquimistas del mundo de las finanzas, sin los cuales el partido nazi hubiese carecido de recursos económicos. Sin los cuales el partido nazi no hubiera sido más que un grupúsculo con escasa o nula influencia social.

El fenómeno nazi tampoco fue una realidad aislada del desarrollo histórico de la lucha de clases, el nazismo recuperó la filosofía de dominación y de vida y unos métodos de conquista, rapiña y asesinato en masa ya conocidos en la historia de la humanidad en los regímenes de la exclavitud, el feudalismo y la propia constitución del capitalismo.

Tampoco fue el único de los genocidios del S.XX. Sabido es que el imperialismo con sus prácticas coloniales y neoloconiales ha provocado catástrofes humanitarias y que las sigue provocando a lo largo del S.XXI. Bajo el imperialismo no existe la paz, ya que no puede sostenerse sin guerras, conquistas y dominación. Es su adn. Y ahí entra en juego el fascismo, que bajo diferentes formas existe en los grupos neofascistas europeos, en las dictaduras europeas tras la II Guerra Mundial (IIGM), en las dictaduras latinoamericanas, en los regímenes títeres del imperialismo en Asia-Pacífico y Oriente Medio, en los mercenarios, paramilitares, contras, financiados por el imperialismo que pululan desde Nicaragua, Colombia, etc., hasta Afganistán, Ucrania, Libia, Siria, etc. No, el fascismo no surge como los hongos, los plantan, los quieren y los pagan los capitalistas.

INDICE PARTE I:
EL COLONIALISMO COMO PREDECESOR DEL FASCISMO
EL IMPERIALISMO CUNA DE LA FILOSOFÍA IRRACIONALISTA Y REACCIONARIA
LA PROPAGACIÓN DEL FASCISMO EN ALEMANIA POR EL CAPITAL FINANCIERO
El fascismo por el reparto del mundo
El fascismo para la destrucción del Movimiento Obrero
El ascenso del fascismo bajo los aparatos del Estado
La base de masas del fascismo
El fascismo y el poder financiero
CONTRA EL ENEMIGO COMÚN: EL MOVIMIENTO OBRERO INTERNACIONAL Y LA URSS
LOS OTROS GENOCIDIOS DE LOS SIGLOS XX Y XXI LIGADOS AL IMPERIALISMO
Genocidios en la primera mitad del S.XX
Genocidios en la segunda mitad del S.XX
Genocidio en Latinoamérica
LA FILOSOFÍA IMPERIALISTA DESDE LA GUERRA FRÍA
EL IMPERIALISMO RECICLÓ AL FASCISMO TRAS LA IIª GUERRA MUNDIAL

EL COLONIALISMO COMO PREDECESOR DEL FASCISMO

El anticolonialista Aimé Césaire (poeta y político francés de Martinica) denunciaba el cinismo de la burguesía europea “democrática” sobre los crímenes del nazismo, precisamente porque Hitler implantó en Europa los métodos propios de las colonias, los campos de concentración, el trabajo esclavo, los estados militar-policíacos, asesinatos en masa, destrucción de las economías y sociedades locales, guerras de conquista y colonizaje, etc. Es decir, todo lo que el 80% del mundo venía sufriendo desde hacía siglos. Fue la propia burguesía europea con sus brutales y salvajes prácticas coloniales contra los pueblos oprimidos los que prepararon el camino para el triunfo de Hitler y el nazismo en Europa.

Si analizamos el origen del capitalismo en la acumulación originaria del capital podemos encontrar los gérmenes programáticos de conquista y rapiña del fascismo. El colonialismo, la conquista y los holocaustos de los pueblos amerindios, africanos, asiáticos, tasmanos, etc. por los imperios coloniales conocidos forman la base ideológica precedente del nazismo. Los campos de concentración que se sirven de cadenas, perros, látigos y armas, ya existían en el universo colonial, en latinoamérica, en el sur de los EE.UU., en Australia, en el Congo belga, etc.

Fue Marx quien indicó en El Capital el descubrimiento de los yacimientos de oro y plata en América, la cruzada de exterminio y esclavización en las minas de la población nativa, la conquista y saqueo de la India, la conversión de África en un cazadero de esclavos negros, como hechos históricos que durante los siglos 16,17 y 18 representan un factor fundamental en el movimiento de la acumulación originaria de capital. Marx demuestra hasta la saciedad que esta acumulación originaria que fue surgida del expolio y genocidio de continentes enteros (1) financió directamente las manufacturas y fábricas dando un impulso decisivo a la revolución industrial en los países del centro y el norte de Europa. Decenas de millones de seres humanos perdieron la vida en los imperios coloniales como fuerza de trabajo esclava, como proletariado externo de la economía europea que extraía los recursos (oro, plata, algodón, azúcar, tabaco…) para la expansión mundial del capitalismo de las metrópolis holandesa, inglesa, francesa, etc., que se beneficiaron de las ganancias del triángulo del comercio mundial.

Una vez liquidada la población indígena de América, más de 100 millones de negros africanos fueron capturados y vendidos como esclavos. En tres siglos de trata de esclavos (1.510-1850) las deportaciones desde Africa por los imperios colonial inglés, francés, portugués, español y norteamericano, costaron la vida a 12 millones de personas (2). Inglaterra fué por su potencia naval, la primera en la compra y venta de carne humana, Bristol y Liverpool se convirtieron en los principales puertos de pago y transporte de mercancía humana, Portugal y España carentes de naves y manufacturas industriales se convirtieron en intermediarios entre los reyes africanos y las potencias capitalistas emergentes (Inglaterra y Holanda). La trata de negros fue el principal resorte del engranaje capitalista, a finales del S. XVIII, África y el Caribe financiaban la industria textil de Manchester, las ¾ partes de algodón que hilaba la industria textil inglesa proveía de las Antillas. Sheffield y Birmingham proveían de armas a los caciques africanos que recibían las mercancías de la industria inglesa y entregaban los cargamentos de esclavos a cambio. Se propagaban los bancos y compañías de seguros en las ciudades inglesas acumulaban ganancias asegurando esclavos, buques y plantaciones. El capital acumulado en el comercio triangular, manufacturas/esclavos/plantaciones, hizo posible la invención de la máquina de vapor, J.Watt el inventor fue subvencionado por los mercaderes de carne humana (3). En EE.UU. se da un proceso similar desde mediados del S.XVIII la trata de negros que comenzó en Nueva Inglaterra, dió origen a gran parte del capital que facilitó la revolución industrial. En este país el expolio siguió hacia el oeste hasta el Pacífico con el desalojo y exterminio de las poblaciones indígenas y la ocupación de las tierras en nombre del “pueblo elegido” y la “tierra prometida”.

Después de este repaso, podemos apreciar que Hitler no inventó nada en el terreno del saqueo, expolio y genocidio. El nazismo hunde sus raíces en el expansionismo colonial idealizado por la jerarquización de las razas. El expansionismo de la Alemania nazi apuntó también a reafirmar a escala mundial la supremacía de la raza blanca y aria, reeditando esa tradición colonial para aplicarla en la Europa Oriental, plagiando lo que en América se hizo con los indios, aniquilarlos para dejar su lugar a los colonos alemanes, como “raza superior”. Hitler promovía la germanización de la tierra, no de las personas consideradas inferiores. El espacio vital (Lebensraum) o “tierra prometida”.

El plan de Hitler explicitado en su libro no difiere mucho de los planes de los viejos imperios coloniales ni de los otros imperialismos: crear un imperio continental, asegurarse el “espacio vital” en el este para instalar a Alemania como poder global. En tal sentido Mein Kampf concreta que el Tercer Reich no debe buscar colonias en África o Asia sino que debe expandirse hacia el este y de forma clara a expensas de Rusia (4) y que ante la existencia de los pueblos que ya lo habitan asegura que el pueblo alemán tiene el “derecho” a desalojar a sus pobladores, en referencia al derecho de que tiene la “nación o raza” superior para ocupar la tierra por el uso de la fuerza.

La guerra en Europa del Este significó una forma más brutal de la trata de esclavos del colonialismo. Capturados y exterminados en masa fueron obligados a morir de sobrecarga de trabajo igual que los negros afroamericanos en las plantaciones, en la construcción del ferrocarril, o como lo hiceran los indígenas americanos removiendo las arenas auríferas en el agua, roturando los campos hasta extenuarse, cultivando y moliendo las cañas de azúcar, bajo los imperios colonial español y portugués. El esquema de los campos de concentración nazis estaba programado para devorar a millones de esclavos sacados de sus países, para ser ocupados estos por colonos alemanes. El exterminio en masa (no sólo de judíos) fue el siguiente paso que la “industria de la muerte” nazi dio para acelerar el desalojo de los pobladores. El resultado de este “programa” fue humanitariamente desolador. En 1941 Hitler declaró a sus generales que la guerra contra la URSS tenía una naturaleza especial y que era una doble lucha, ideológica y de exterminio. De los 26,2 millones de soviéticos muertos, 3,8 millones murieron en campos de prisioneros, 1 millón de hambre en el sitio de Leningrado, más de 5 millones por hambruna, bombardeos y enfermedades, y 7,5 millones de civiles asesinados en masa. El resto (7,3 millones) murieron en combate.

EL IMPERIALISMO CUNA DE LA FILOSOFÍA IRRACIONALISTA Y REACCIONARIA

La primera guerra mundial que enfrentó a los estados imperialistas en dos bloques por el reparto territorial del mundo y que dio fuertes dividendos a las grandes compañías financieras a costa del genocidio de millones de obreros y campesinos en las trincheras fue el origen del resurgimiento de las ideas expansionistas y racistas en todos los países capitalistas.

Lenin definió el imperialismo de la siguiente manera: -concentración y centralización de la producción en pocos monopolios, -fusión de los capitales bancario e industrial en la oligarquía financiera, -exportación de capitales con la penetración y expolio de los países menos desarrollados, -la formación de asociaciones monopolistas internacionales que se reparten el mundo y, -el reparto territorial del mundo por los monopolios entre las grandes potencias capitalistas. Lenin definió la “cadena imperialista” como una jerarquía entre las distintas potencias dominantes sobre el resto de países dependientes, jerarquía que se establece por medio del capital y la potencia política y militar sobre el resto de países dominados. También señaló que la disputa por el reparto territorial del mundo se realiza por medio de la guerra imperialista. Para Lenin el imperialismo no es una política concreta de algunos gobiernos, sino una nueva etapa en el desarrollo del capitalismo. No existe un imperialismo pacífico de la misma manera que tampoco existe el capitalismo de rostro humano. No olvidemos que la economía de guerra es una salida obligatoria para el capitalismo en su crisis general.

Con este cuadro, es lógico que desde los años 20 y 30 del siglo XX en adelante, el capitalismo puesto en jaque por los procesos revolucionarios abiertos desde la Gran Revolución Socialista de Octubre, no solo agotara su papel de progreso, sino que emprendiese el camino de la guerra, la reacción y el irracionalismo para mantener el orden social ante la amenaza del movimiento obrero y los movimientos de descolonización que pretendían acabar con el capitalismo y la secuela imperialista en las relaciones entre países.

En filosofía ya desde mediados del Siglo XIX y sobre todo a partir de la Comuna de París, la burguesía abandonó las ideas de progreso social de la Ilustración. La filosofía racionalista y las ideas de igualdad, libertad y fraternidad, fueron desplazadas por el positivismo de Comte que confunde el organismo social análogo al organismo biológico sin contradicciones ni desórdenes sociales, el darwinismo social de Herbert Spencer, el irracionalismo de Mach y Nietzsche, donde en la revuelta contra la razón se suplanta la lucha de clases por las “leyes de la dinámica social” de corte biológico, que tergiversa la teoría de Darwin (lucha por la existencia) como causa de la dominación del fuerte (capitalista) sobre el débil (proletariado).

En Nietzsche la historia es tomada como efecto de la pugna entre los señores y la horda, donde la voluntad de poder de los señores es el motor histórico, el predominio de los césares del capital frente a la chusma proletaria. El ser humano es considerado irracional por naturaleza, el mundo no es cognoscible, el fin humano es la supervivencia biológica y el fortalecimiento de la voluntad de poder.

Nietzsche toma la desigualdad social como condición innata del ser humano, para él existe una parte superior de los seres humanos como gobernantes o raza superior y otra parte o raza inferior de esclavos. Al dominante todo le está permitido, justifica la guerra como medio y derecho de todo representante de la raza superior para establecer su dominio. La explotación es la esencia de lo vivo, consecuencia de la voluntad de poder. Para combatir la horda proletaria y el socialismo, plantea liberar los instintos humanos (egoísmo, barbarie) como fundamento de la ética irracionalista, la salvación del capitalismo reside en las cualidades humanas egoístas y bárbaras que encarna el hombre capitalista, propugna la defensa militante del capitalismo a través de los elegidos como activistas del imperialismo agresivo interno y externo. Frente a la revolución social, propone la “revolución” que preserva los privilegios y el orden burgués contra las masas. Su blanco es el socialismo y la perspectiva histórica hacia él, por ello exige romper el principio de la democracia parlamentaria, ya que sólo un Estado agresivo imperialista puede hacerle frente.

Como vemos la filosofía de Nietzsche fue la fuente teórica de la ideología nazi-fascista, que Hitler elevaría a sistema de gobierno, como la rebelión más extrema contra la filosofía hegeliana y la idea de progreso de la revolución francesa y como frente de lucha principal contra el socialismo. Defensa y justificación de los lados negativos del capitalismo, como algo natural (guerras, privilegios, opresión, desigualdad, etc.) y como medio de vida (predominio del fuerte sobre el débil).

El irracionalismo explotó la crisis del capitalismo, para suprimir la democracia burguesa e instaurar la arbitrariedad para la organización de la guerra imperialista, explotando la indignación de las masas, presentado la crisis como producto del caos entre razas, religiones o pueblos, alimentando a través de tales prejuicios, las apetencias de la guerra de conquista. El propio Hitler anticipaba como necesario un estado de embriaguez para menoscabar el libre arbitrio de las masas (5) útil para implantar una dictadura servil hacia arriba y brutal hacia abajo.

Como vemos la filosofía nazi no es nueva en el campo de la filosofía idealista, sino que es una intersección de filosofías racistas que contiene rasgos del irracionalismo anterior del Siglo XIX, y de prácticas coloniales e ideología contrarrevolucionaria y antidemocrática.

En este ambiente histórico de los años 20 y 30 del S.XX se recupera y adapta los análisis de los ideólogos de la nobleza feudal que en su lucha contra la filosofía de la revolución francesa, consideraban la desigualdad como un hecho natural, y justificaban los privilegios como expresión jurídica de la división racial y natural. En la época de la reacción nazi-fascista se rescatan a pensadores racistas (Gobineau, Gumplowicz, Woltman, Chamberlain) y se actualizan para la política nazi:

• La historia no es otra cosa que mezcla de razas y la corrupción de éstas, de ahí el pesimismo social de Gobineau (S.XIX), padre de la teoría social de las razas, que en la misma línea consideraba la igualdad como antinatural, suplantaba la lucha de clases por la lucha entre razas, las razas inferiores están condenadas a trabajar como esclavos al servicio de las razas superiores, criticaba la idea de igualdad que contempla el cristianismo, considera los lados malos del capitalismo como naturales y eternos.
• Para Gumplowicz, sociólogo austríaco (S. XIX y XX), el Estado es la ordenación de esa desigualdad.
• Woltman, siguiendo a Gobineau adapta la teoría social de las razas a las necesidades imperialistas y coloniales.
• El nazismo, con las aportaciones de Chamberlain (pangermanista, racista) y Rosenberg (teórico del racismo nazi, el mito del siglo XX), utilizaría todo el biologismo que encierra el darwinismo social, como parte de su acción de demagogia social. La teoría racial sería en el sistema nazi, el opio del pueblo sustitutivo de la religión, más útil a su demagogia “anti-capitalista”.

Todas estas teorías racistas, fundamentadas en el aristocratismo y biologismo social, menosprecian el progreso social aprovechando la desesperación general de las masas en ausencia de una perspectiva social e histórica (6). El pesimismo social acaba en una inmovilidad histórica donde el antiprogresismo se relaciona mutuamente con el antidemocratismo, todo lo valioso que se encuentra en la vida ya existió en un estadio anterior, y ante el empeoramiento social lo máximo a lo que puede aspirarse es a rescatar el estado original. Renace el anticapitalismo romántico de la edad media (7). Como corolario la ideología nazi se funda sobre bases que niegan radicalmente toda idea de progreso y plantea como alternativa social la restauración del estado primitivo de dominación social.

Además, el antisemitismo y el anticomunismo del nazismo no era nada nuevo. Los “protocolos de Sión”, la gran falsificación antisemita que había servido a la Okrana (policía secreta zarista) para provocar y justificar matanzas de judíos bajo el imperio ruso y que había sido la Biblia de las centurias negras (movimiento antisemita zarista) explicaban todos los males del mundo y el ascenso del movimiento comunista en términos del “complot judío internacional”, llegó a circular por todo el mundo a través de los emigrados blancos. Los guardias blancos rusos se hicieron cargo de secciones enteras de policía secreta y organismos de espionaje de los estados antisoviéticos del Báltico y los Balcanes. Alfred Rosenberg filósofo del nazismo y proveedor de la ideología del partido nazi, luchó en el Báltico en las filas de los terroristas del coronel Rudiger von der Goltz en 1918 durante la guerra contrarrevolucionaria en la URSS, bebió de las doctrinas anticomunistas y antisemitas de las centurias negras (decadencia de la democracia y conspiración internacional de los judíos). Rosenberg volvió a Munich con la mente llena de las doctrinas anticomunistas y antisemitas de las centurias negras. En 1921 se realizó en Baviera una conferencia antisoviética organizada por antiguos militares, aristócratas y capitalistas rusos a la que asistieron representantes de organizaciones anticomunistas de toda Europa, en representación del partido nazi fue su ideólogo A. Rosenberg. De la mezcla del zarismo feudal y el resucitado imperialismo alemán, nacía la ideología nazi (8).

LA PROPAGACIÓN DEL FASCISMO EN ALEMANIA POR EL CAPITAL FINANCIERO

Cohen nos decía que Mein Kampf hizo millonario a Hitler. Bueno, eso es mucho decir. Es cierto que Mein Kampf no sólo sirvió para la exposición de las ideas de Hitler, sino que también le proporcionó su principal fuente de ingresos. Pero no lo hizo millonario ya que solamente vendió alrededor de 240.000 entre 1925-1934 (9). Lo que sí hizo millonario a Hitler fue su ascenso al poder con el apoyo del capital financiero y los aparatos del Estado alemán. Ni más ni menos.

Aunque el componente nacional chauvinista, el renacimiento del prestigio militar, y la demagogia social que explotaba el racismo antisemita jugaron su papel, no fueron ni de lejos la causa que llevó al poder a Hitler. De la misma manera que los italianos no impulsaron a Mussolini, los alemanes tampoco impulsaron a Hitler de la nada. Bertolucci como guionista de Novecento sugiere expresivamente que el fascismo no nació en una noche, que son los patrones quienes los plantaron, los quisieron y les pagaron, para meter en la cárcel a los comunistas, y sacar a los delincuentes y asesinos.

Sin una base socioeconómica y sin un apoyo económico del capital financiero y los aparatos del Estado alemán Hitler nunca hubiera tomado el poder y el movimiento nazi jamás hubiera alzado un ejército de fanáticos SA, y evidentemente sin un gobierno militarista inflado por el capital financiero el rearme de Alemania hubiera sido un mito. Fue una minoría, la oligarquía financiera, quienes plantaron y cultivaron al partido nazi, quienes se beneficiaron del estado de terror con la militarización de la economía, jornadas laborales de hasta 70 horas y con la previa liquidación física de los líderes del movimiento obrero (contrarrevolución preventiva). Esas fueron las razones por las que banqueros, petroleros y grandes empresarios respaldaron económicamente a Hitler y al nazismo, mientras se beneficiaban del régimen político genocida que ayudaban a crear.

Por tanto, el Holocausto no fue obra de lo que un loco escribió, sino el resultado de la lucha de clases, la agravación de la crisis económica que desembocó en una auténtica contrarrevolución contra el movimiento obrero, y que arrastró a las masas pequeño burguesas y el lumpen.

El fascismo por el reparto del mundo

Los fascismos alemán e italiano se enfrentaron no sólo a la creciente movilización de la clase obrera sino a la pujanza de las oligarquías financieras de las potencias capitalistas que ya habían conquistado los mercados exteriores vitales para el proceso de acumulación de capital. En consecuencia el fascismo alemán e italiano también fue la contestación monopolista de los capitalismos que llegaron tarde al colonialismo, surgió fruto de la rivalidad interimperialista que provocó la I Guerra Mundial por el reparto territorial del mundo. El fascismo se coloca en el período de maduración y crisis en la fase inicial del imperialismo donde el modelo de acumulación capitalista requería la puesta en marcha del militarismo para la búsqueda de mercados exteriores para canalizar la producción metropolitana, exportar capitales y asegurar el abastecimiento de materias primas y alimentos, optimizando la tasa de ganancias aprovechando las ventajas de las regiones colonizadas.

El nazismo estaba ideológicamente compuesto por un nacionalismo imperialista, un feroz anticomunismo, el racismo, el antisemitismo, el antiparlamentarismo y una demagógica retórica anticapitalista que los diferenciaba de la derecha clásica, su denominación como partido político no dejaba de ser una demagogia en sí, en 1920 pasó a llamarse Partido Obrero Nacional Socialista Alemán (NSDAP). Proponían la supresión del tratado de Versalles y la conquista del “espacio vital”.

El fascismo para la destrucción del movimiento obrero

Tanto la burguesía italiana como la alemana comenzaron a financiar interesadamente a Mussolini y Hitler, quienes, dejando al margen la retórica anticapitalista, predicaban la destrucción del movimiento obrero y la democracia parlamentaria. Se puede decir que el fascismo fue la respuesta política de la oligarquía financiera y terrateniente ante la crisis capitalista del periodo de entreguerras, la situación revolucionaria en Europa, la victoria de la revolución socialista en Rusia y la creación de los partidos comunistas. Por tanto, el nazismo correspondió a una etapa y estrategia ofensivas por parte del gran capital.

El partido nazi fue fundado con el objetivo de luchar contra las ideas revolucionarias en el movimiento obrero, e intentó de forma fallida que las ideas de la clase dominante penetraran en el interior de la clase obrera, su misión era la destrucción y el exterminio del comunismo y la filosofía marxista, tal y como Hitler se jactaría de repetir en todos sus discursos delante de sus benefactores financieros y capitalistas (10). El internacionalismo proletario sería combatido por el nacionalismo chauvinista. Uno de los campos de acción fueron las masas trabajadoras hegemonizadas por el movimiento obrero socialdemócrata y comunista, de ahí su pretensión de presentarse como un partido “obrero” (NSDAP) y de combatir el marxismo en su bastión más fuerte, las fábricas, disfrazando demagógicamente las luchas económicas como una lucha de razas. Su organización se extendía al interior de las fábricas, las células de fábrica del partido nazi (NSBO), que en la República de Weimar siempre jugaron el papel de terror, espionaje y delatores al servicio de sus mecenas capitalistas (11). Este papel no fue ajeno a los ojos de los trabajadores quienes en las elecciones a los comités de empresa de 1931 los sindicatos nazis apenas conseguirían un 0,5% de los delegados (12). El Estado fascista alemán e italiano se edificó sobre la fustrada ofensiva revolucionaria de la clase obrera y sobre los hombros de una masiva movilización de la pequeña burguesía (clase apoyo), dirigida desde arriba por la oligarquía financiera.

Tras el estado de sitio de 1923, la patronal industrial sacó un memorándum que reclamaba la prolongación de la jornada de trabajo, la derogación de ventajas sociales, la supresión de las subvenciones para el pan, la privatización de los ferrocarriles, etc. Demandas que fueron aceptadas por los gobiernos sucesivos y la capitulación de la socialdemocracia a las exigencias del gran capital. Esta asociación capital-trabajo desembocó en el plan de austeridad del canciller Bruning y la colaboración de los sindicatos.

Pero tanto en Alemania como en Italia la política de colaboración de clase se tornó insuficiente para aumentar la explotación de los trabajadores y fracasó ante el ascenso del partido comunista y el aumento de la lucha económica reivindicativa del movimiento obrero. Ante la desacreditación de la socialdemocracia, el gran capital se propuso pasar de la colaboración de clases a la eliminación de las organizaciones de la clase obrera, iniciándose un proceso de fascistización de la posición política de la burguesía para quien ya no le servía ni la derecha liberal clásica, ni la socialdemocracia, ni la democracia política.

El ascenso del fascismo al amparo de los aparatos del Estado

El partido nazi mostró la posibilidad de triunfar sobre la clase obrera y todas las fuerzas democrático burguesas con la ayuda de representantes de la casta militar y de un movimiento de masas, terrorista y militante, combinado con la represión del Estado, para conseguir legalmente la dictadura abierta a la que aspiraban los elementos más reaccionarios e imperialistas del capital financiero. Y aquí es donde los nazis entraron en acción para cumplir su papel de clase.

Hitler y Mussolini llegaron al poder respetando las formas del Estado democrático-parlamentario, que luego suspenderían. Y gracias a la ayuda del aparato represivo policíaco y judicial en la lucha contra las masas populares, aparatos del Estado en el que los fascistas penetraron. Antes de la toma del poder el aparato policiaco tomaba partido por el nazismo cubriendo sus operaciones y dando su apoyo en las luchas callejeras, y el aparato judicial cubría el expediente con sentencias leves a los nazis y condenas duras en masa para los militantes antifascistas (13).

A lo largo de todo este período de fascistización se advierte la capitulación de la socialdemocracia frente al nazismo, que reprimía el impulso de la lucha de clases. En 1928 subió el último gobierno socialdemócrata, que se negó a adoptar medidas hacia los aparatos de Estado en los que se habían infiltrado los nazis. Y ya en 1932 con la destitución anticonstitucional de Von Papen del gobierno y el nombramiento de Hitler como canciller, el partido y sindicato socialdemócrata se negaron a ir a la huelga propuesta por el KPD (205,206).

El nazismo constituye una particular forma de Estado correspondiente a una política determinada de la burguesía, como lo puede ser la colaboración de clases de la socialdemocracia. La irrupción del nazismo corresponde a una reorganización de todos los aparatos de estado administrativos, represivos, ideológicos y militar para neutralizar política e ideológicamente a la clase obrera. Declara el estado de excepción y suspende el sistema electoral mediante el ataque de falsa bandera con el incendio del Reichstag. En este tipo de Estado la socialdemocracia también debe ser aniquilada a causa de su base obrera ya que la clase obrera debe ser aplastada, lo cual hace incorrectas la tesis del socialfascismo que identificaba a la socialdemocracia con el fascismo (14) tesis que fue demolida por Dimitrov al frente de la 3ª Internacional en beneficio de la política de frente único de los obreros y la alianza interclasista del frente popular.

La base de masas del fascismo

Si el partido nazi fue un partido de masas, no lo fue por el apoyo de la clase obrera, sino por el apoyo y reclutamiento de la pequeña burguesía y los sectores desclasados que llevados hasta la desesperación por la crisis económica bascularon hacia el fascismo.

La ideología corporativista del nazismo contiene residuos de la ideología feudal de una comunidad “mística” que oculta la explotación de clase; explota las ilusiones por las condiciones de vida de la época de los gremios, típica de la ideología pequeño burguesa en su nostalgia por un pasado místico frente a la amenaza de la proletarización; y promueve el apoliticismo sindical con sindicatos corporativos que integran a trabajadores y empresarios.

La posición de clase de la pequeña burguesía de defensa de la pequeña propiedad entra en colisión con el capitalismo ya que éste es la negación de la propiedad privada individual fundada en el trabajo propio por lo que la tendencia histórica es hacia su desaparición, de ahí su carácter de clase de transición. Su condición de trabajadores les acerca a la clase obrera, siendo distintos al no crear en la producción ni realizar en el intercambio la plusvalía. Por un lado tiene apego a la propiedad y miedo de la proletarización lo que determina su posición poco dada a las transformaciones radicales, y por otro por sus condiciones de vida un sentimiento anticapitalista hacia la opulencia y las grandes fortunas, lado que fue explotado por los partidos nazi y fascista, donde la imagen del “judío explotador” se adaptó a este discurso “anticapitalista”.

La pequeña burguesía bajo el dominio del capital como clase es un campo de lucha entre la burguesía y la clase obrera a causa de su situación intermedia en la lucha de clases y como clase de transición, no dispone de ideología propia, el conjunto ideológico comporta rasgos de la ideología dominante y también de la clase obrera adaptadas a las aspiraciones de la pequeña burguesía.

En consecuencia el anticapitalismo pequeñoburgués puede derivar hacia posiciones distintas a las de la clase obrera (anarquismo, utopismo, reformismo y fascismo). Ya en El Manifiesto Marx advertía que dada su condición intermedia en los inicios del capitalismo adoptaba ideas pre-proletarias, como el socialismo feudal, socialismo utópico y crítico. Históricamente la pequeña burguesía en el capitalismo ha sido base social del jacobinismo en la revolución francesa, y en las revoluciones burguesas (puritanismo en Inglaterra; unificación italiana, etc.), y de la socialdemocracia tras la IIGM, es decir hacia la izquierda; de la misma manera que también ha basculado a la derecha hacia el bonapartismo, el fascismo, el nazismo, el gaullismo, etc. jugando la baza de “clase apoyo” de la burguesía o “clase reinante” en representación de la burguesía a izquierda o a derecha.

Bajo la pugna de las clases fundamentales (burguesía/proletariado) la pequeña burguesía espontaneamente tiende a la idea de sentirse por encima de la oposición de las clases en general, lo cual casa con la visión utópica, reformista o fascista del Estado como una institución neutra por encima de las clases, y les interesa el reforzamiento del Estado capitalista como catapulta de su ascenso social, como superación de su negatividad de clase de transición. Su aspiración política es participar en el poder sin voluntad de transformación radical de éste. Aquí el concepto nazi místico de nación (vínculos del suelo y de la sangre) a través de la cual trata de negar la lucha de clases concilia con la visión pequeño burguesa que se coloca por encima del conflicto clasista (15).

El aspecto corporativista del Estado es explotado por el nazismo para dar a la pequeña burguesía cabida en el seno de las corporaciones estatales como pilar mediador del edificio social, aspecto corporativista que por la represión y negación de la lucha de clases conviene al gran capital (16). El fetichismo del Estado, de la técnica y el rendimiento, el nacionalismo agresivo, el antiparlamentarismo, el autoritarismo, son rasgos comunes de la ideología imperialista de la burguesía y de la pequeña burguesía en rebelión que en periodos normales adopta posiciones de justicia social, humanismo, democratización de los aparatos del Estado, igualdad de oportunidades y el parlamentarismo (17).

La base electoral y militante de los partidos fascistas de Italia y Alemania reside fundamentalmente en la pequeña burguesía. Durante el período de fascistización, previo a la toma del poder, el partido nazi representa a la pequeña burguesía, cuyos primeros programas son un “catálogo de resentimientos” y sus reivindicaciones (18). Los partidos nazi y fascista integran una alianza entre el gran capital y la pequeña burguesía, partidos que se presentan como “anticapitalistas” a pesar de representar los intereses reales del gran capital (19). Una vez en el poder los partidos nazi y fascista representan en adelante los intereses reales del gran capital abandonando los intereses de la pequeña burguesía, reintegrando el partido nazi al aparato del Estado depurado de formas democráticas y abandonando sus promesas electorales “anticapitalistas”.

A pesar de esta retórica “anticapitalista”, la pequeña burguesía y el campesinado pobre y medio fueron junto a la clase obrera las principales víctimas económicas del nazifascismo, a favor del gran capital. El pequeño comercio y la pequeña producción sufrieron con la economía militar, a partir de 1936 el 75% de los pequeños comercios de alimentación daban a sus propietarios unos ingresos inferiores al de un obrero cualificado y los pequeños productores se proletarizaban en masa. Ya en guerra a partir de 1939 el Estado nazi podía decidir la supresión de las empresas y comercios cuya cifra de negocios no llegara a un mínimo determinado (20). No obstante, como clase apoyo del nazismo la pequeña burguesía se insertaría masivamente en los aparatos del Estado de forma parasitaria (21).

El fascismo y el poder financiero

Ya entre finales de 1918 y principios de 1919 contra la República soviética de Baviera, fue duramente reprimida por el Estado burgués alemán y los paramilitares fascistas de los freikorps tolerados y alentados por la joven república de Weimar, de los que saldrían muchos líderes del partido nazi. El estado mayor alemán tras la fachada de la república de Weimar conspiraba para barrer el movimiento obrero y democrático para resucitar la Alemania imperialista. Además de la colaboración de los aparatos de Estado, en la financiación del nazifascismo el capital financiero jugó el papel fundamental.

Si la mayor parte de los medios financieros que disponían los partidos fascistas en Italia en 1922 provino como donaciones de los industriales y los grandes propietarios agrarios, en Alemania, a partir de los años 20, el partido nazi contaría con un creciente apoyo de los magnates del capital financiero alemán, los jefes de la gran industria, los bancos y las compañías de seguros.

En 1919 Krupp (industria militar) daba financiación a lo que serían los primeros pasos de las organizaciones nazis. El juicio de 1924 de Munich de Hitler el partido nazi recibió 20.000 dólares de los industriales de Nuremberg. En 1924 financieros e industriales como Fritz Thyssen (el más importante mecenas del Furher en su ascenso al poder), Albert Voegler, Adolph Kirdorf, Schacht, Flick y el banquero Kurt von Schroder daban importantes sumas al partido nazi. Fue Kurt von Schroder quien preparó la reunión de Hitler con Papen que llevó a la designación de Hitler como canciller de Alemania. Los nazis también recibieron el apoyo de los dueños de la industria pesada de Renania Westfalia. Los magnates del carbón aportaron 50 peniques por cada tonelada de carbón vendido. Cuantiosos medios afluyeron a las cuentas del partido nazi para realizar campañas electorales, pagar y armar a los grupos armados de las SA. El capital financiero también daba importancia a la promoción de la ideología nazi a través de los medios de comunicación, en 1924 Hugo Stinnes financiaba la publicación nazi Volkischer Beobachter, del cual fue editor A. Rosenberg (1923-1938), convirtiéndola de publicación semanal en diaria. A comienzos de 1930 la financiación del mundo empresarial y financiero se disparó, notándose la mano no sólo de transnacionales alemanas como IG Farben –el monopolio químico que fabricó el gas Zyclon B-, AEG, Demag, la industria del auto, etc., sino también de las extranjeras (22). En 1933 los pagos a Hitler previos a la toma del poder, por los industriales y financieros alemanes, se canalizaron a través del banco de Delbruck Schlicker. No fueron pocas las empresas industriales y financieras yanquis que se beneficiaron del periodo que dominó Hitler: Ford, Coca Cola, General Motors, ITT, IBM, Standard Oil, Shell, Texaco, etc.

Transnacionales como la Standal Oil y el Chase Bank de Rockefeller, los grandes del auto (Ford y General Motors) y IBM, ayudaron al nazismo (23). La Ford y General Motors produjeron vehículos para la Wehrmacht, y la IBM automatizó el registro de los presos de los campos de exterminio (24). Henri Deterding de la compañía holandesa Royal Dutch Shell financió al partido nazi con fuertes sumas de dinero. El Banco Harriman sería la conexión de Wall Street con compañías nazis como IG Farben y los intereses de F. Thyssen en EE.UU, con quienes crearon en 1926 el banco germano-yanqui la Union Banking Corporation (UBC) colocando al frente de ella a Prescott Bush (abuelo de Georges W. Bush).

Los Thyssen fueron dueños de varias instituciones financieras que les permitían transferir su dinero de Alemania a Holanda, y de allí a EE.UU. Estos bancos eran el August Thyssen Bank, con sede en Berlín; el Bank voor Handel (Holanda) y la citada UBC (Nueva York). La UBC se convirtió en el canal del capital nazi, salía de Alemania hacia Estados Unidos, pasando por Holanda. Y cuando los nazis tenían necesidad de renovar sus provisiones, el banco Harriman reenviaba sus fondos a Alemania. Prescott Bush, presidente de las dos compañías (UBC y Harriman) era el principal blanqueador de dinero de los nazis (25). Thyssen también presidía la German Steel Trust, consorcio del acero fundado por Clarence Dillon, hombre fuerte de Wall Street, del cual era colaborador el padre de Prescott, Samuel Bush. Como vemos toda la familia Bush estaba pringada desde los años 20 con el movimiento nazi. La UBC cooperó con la German Steel Trust, de Fritz Thyssen, intervino preparación y financiamiento de la maquinaria de guerra nazi, a partir de la construcción de blindados, aviones de combate, cañones y explosivos (26). Una vez declarada la guerra en 1941 Roosevelt firmó la ley de comercio con el enemigo. En 1942 el gobierno de EE.UU. incautó todos los activos nazis, Prescott Bush (abuelo de G. Bush) y su suegro Samuel Walker serían condenados por esa ley (27), aunque en 1951 se levantaría el embargo recuperándose todo el patrimonio de la familia Bush que le serviría para llegar a la cima política de EE.UU (CÍA y Casablanca). Webster G. Tarpley y Anton Chaitkin, en “George Bush: Una Biografía Indeseable”, afirman sin lugar a dudas que Prescott Bush y otros directores de la UBC fueron colaboradores de los nazis y que los cimientos financieros de la familia Bush fueron constituidos mediante su apoyo y ayuda al nazismo en Alemania (28).

CONTRA EL ENEMIGO COMÚN: EL MOVIMIENTO OBRERO INTERNACIONAL Y LA URSS

La política exterior de las democracias occidentales (Francia y Gran Bretaña), y dictaduras como la de los coroneles en Polonia y Horthy en Hungría, auparon y colaboraron con el expansionismo de Hitler y Mussolini. La política de seguridad colectiva propuesta por Litvinov (comisario de exteriores de la URSS) en la sociedad de naciones de dar apoyo a los pueblos que son agredidos y luchan por su independencia, para frenar al fascismo ante cualquier invasión militar imponiendo sanciones económicas y militares, fue rechazada por las democracias burguesas. Entre 1935 y 1939 la URSS predicó en el desierto al defender a las primeras víctimas de la agresión militar fascista: China, Corea, Etiopía, España, Austria, Albania y Checoslovaquia. Estas guerras por el reparto del mundo, que afectaban ya a 500 millones de personas, se produjeron contra naciones de la periferia en Europa, África y Asia, en detrimento de los estados imperialistas de EE.UU., Gran Bretaña y Francia que retrocedían con la esperanza de enfilar la guerra contra la URSS y desgastar al competidor alemán. Era la continuación de la política de “cordón sanitario” contra la URSS promulgada por Clemenceau, en alianza con los gobiernos inglés, alemán, polaco, etc., y los contrarrevolucionarios blancos en los años posteriores a la revolución de octubre de 1917 (29).

Estas guerras de agresión se combinaron con la solidaridad de clase entre los capitalistas, los banqueros más importantes de EE.UU., Inglaterra, Alemania y Japón establecieron lazos incluso para el caso de que sus países entraran en guerra. El expresidente Hoover se entrevistó con Hitler en 1938 saludando los acuerdos de Munich que desmembraron la república checoslovaca. El rearme de la Alemania nazi fue realizado con el flujo de casi el 80% de los créditos a largo plazo provenientes de EE.UU. Cerca la mitad de las importaciones de materias primas y material estratégico provenía de EE.UU., Francia e Inglaterra. El principal proveedor de petróleo en el comienzo de la IIGM (1939-1940) era EE.UU. La posterior extensión de la agresión militar nazi hacia occidente mostró lo errado de la estrategia de las políticas de apaciguamiento y pasividad hacia el nazismo y los objetivos de dirigir la agresión a la URSS.

LOS OTROS GENOCIDIOS DE LOS SIGLOS XX Y XXI LIGADOS AL IMPERIALISMO

Hay una idea maniquea en torno a la “solución final” sobre la “cuestión judía”. En realidad el genocidio no ha sido exclusivo de los nazis como verdugos, ni de los judíos como víctimas. Recordemos la frase del pastor luterano Martin Niemoller, primero fueron a por los comunistas, etc. Los campos de concentración nazis albergaron por razones de ideología a comunistas, sindicalistas, socialdemócratas, etc., así como a otras etnias y poblaciones (eslavos, gitanos, rusos, ucranianos, polacos, bielorrusos, republicanos españoles…).

Al margen de que exista un tratamiento desproporcionado del holocausto judío sobre otras víctimas del imperialismo durante el S. XX hasta nuestros días, es justo no olvidar a los otros holocaustos que la violencia, partera de la historia del modo de producción capitalista, ha engendrado por medio de los imperialismos yanqui, japonés, francés, israelí, otomano, etc. Porque también han existido creando sus propios exterminios masivos y sistemáticos contra la población civil contra los pueblos armenio y kurdo en Turquía e Irak, contra China, Corea, Japón, Congo, Vietnam, Argelia, Indonesia, Latinoamérica, Palestina, Líbano, Afganistán, Chechenia, Yugoslavia, Irak, Libia, Siria, etc., con un número de víctimas que sobrepasa a los de la IIª Guerra Mundial en Europa. Repasemos algunos.

Genocidios en la primera mitad del S.XX

Bajo el imperio otomano entre 1915-1923 fueron aniquilados un millón y medio de armenios. Este es uno de los genocidios olvidados por la historia. En 1922 Armenia sería incorporada a la RSS de Transcaucasia y en 1936 se creó la RSS de Armenia conociendo una era de prosperidad e industrialización. Es curioso, pero Hitler ante la preparación del holocausto argumentó que en el futuro nadie lo recordaría de la misma manera que en los años 30 nadie recordaba el genocidio armenio (30).

En Asia el imperialismo japonés tuvo su peculiar holocausto, considerado por algunos historiadores igual de brutal que el nazi. Según Joseph Rummel los militares japoneses masacraron a millones de chinos, filipinos, coreanos, malayos, vietnamitas, indonesios y birmanos (31). La peor parte se la llevaron los chinos, Rummel sostiene que entre 1937 y 1945 el ejército japonés asesino en masa a 3,9 millones de civiles y 10 millones en el curso de la guerra (32). El trabajo forzado de más de 10 millones de civiles chinos causó la muerte por extenuación a millones. Unidades militares japonesas especiales realizaron experimentos en civiles y prisioneros de guerra en China. Las víctimas eran objeto de vivisección sin anestesia, amputaciones y fueron usadas para probar armas biológicas (33). Fueron constantes el uso de armas químicas contra las poblaciones en China. La provocación de hambrunas en el sureste de Asia causó millones de muertes. Más de 100.000 civiles y prisioneros de guerra murieron sólo en la construcción del ferrocarril que unía Birmania con Siam (34). Todo siguiendo las tradicionales prácticas coloniales europeas.

En España la guerra contra la IIª República llevada a cabo por la oligarquía financiera y terrateniente y las castas militar y eclesiástica con apoyo de los ejércitos nazi y fascista de Alemania e Italia, regulares marroquíes, la legión y los requetés, abrió un periodo de represión que se extiende a lo largo de 40 años de terror blanco del régimen franquista con asesinatos y desapariciones forzosas que se cifran en varios centenares de miles de seres humanos.

Uno de los genocidios más brutales en Europa durante la IIGM fue el del régimen Ustasha de A. Pavelic bajo el “Estado independiente de Croacia” (1941-1945). Este régimen títere fue impuesto durante la ocupación nazi, tras la disolución de Yugoslavia, y alentado por El Vaticano. El arzobispo Stepinac fue el nº2 de un régimen basado en el fundamentalismo católico racista que promovía la conversión forzosa al catolicismo. Los miembros de la iglesia croata no sólo bendijeron al régimen sino que participaron en su administración y en las matanzas. Existieron numerosos campos de exterminio controlados exclusivamente por ustashi, entre los cuales destaca Jasenovak, donde murieron 700.000 personas. Antifascistas yugoslavos (croatas incluídos), serbios, judíos y gitanos fueron sus víctimas. Edmond Paris sitúa en más de 1 millón el número de víctimas, lo que comparativamente con el total de la población croata, hace que las masacres cometidas por los ustashi fueran muy superiores a los nazis en Europa (35).

EE.UU. exterminó a 556.000 civiles japoneses con las bombas atómicas arrojadas en Hiroshima y Nagasaki el 6 y 9 de agosto de 1945. Fue justificada por los círculos reaccionarios como pretexto para acabar la guerra en Asia. Sin embargo, fue determinante la entrada de la URSS en la guerra contra Japón, el ejército soviético liberó Manchuria, y el movimiento de liberación nacional comenzó la ofensiva en China, Indonesia, Vietnam, etc. El gobierno japonés pretendía rendirse con EE.UU. y Gran Bretaña y mantener las hostilidades con la URSS, el 1 de septiembre de 1945 el ejército japonés de Kuantung se rindió al ejército soviético, fueron hechos más de medio millón de prisioneros, al día siguiente firmó la capitulación. Sin la entrada en el conflicto del ejército soviético la guerra hubiese durado más en Asia, por lo que las bombas atómicas bien podrían haber criado telarañas. Pero ya muy tempranamente el imperialismo yanqui pretendía utilizar la “diplomacia atómica” como arma de su política exterior para imponer sus intereses geoestratégicos.

Genocidios en la segunda mitad del S.XX

En África para sostener la Argelia francesa colonialismo francés destruyó a más de 8.000 aldeas, masacró a más de un millón de argelinos, y utilizó sistemáticamente la tortura (36). La última implicación del imperialismo francés en un genocidio en el S.XX fue su implicación en la guerra civil de Ruanda (que costó la vida a 500.000 civiles) entrenando y financiando a los hutus.

Entre 1950 y 1953 la Guerra de Corea llevada a cabo por el imperialismo yanqui y sus aliados, costó la vida a 2,5 millones de civiles. Antes en 1949 unidades militares yanquis y de Corea del Sur para hacer frente a la influencia de los comunistas coreanos asesinaron a 60.000 civiles en la isla de Cheju y destruyeron más de 39.000 casas. Durante la guerra el norte de Corea fue bombardeado casi 4 veces más que Japón durante la IIGM, se tiraron 600.000 toneladas de bombas. La masacre de la región de Cinchón bajo las órdenes del comandante yanqui Harris elevó a más de 35.000 el número de civiles muertos en sólo 52 días de ocupación. EE.UU. practicó una guerra bacteriológica de gran envergadura, envenenamiento de aguas, destrucción de cosechas, utilización de insectos para extender el cólera, la peste y la encefalitis tóxica (ántrax). Desde 1953 EE.UU. mantiene sus tropas igual que un ejército colonial en Corea del Sur, actualmente cuentan con 37.000 soldados de EE.UU. en 97 bases militares.

En la guerra de Indochina por su independencia (Vietnam, Laos y Camboya) se encuentran 3 prácticas coloniales, el imperialismo francés, el japonés y el de EE.UU. Tras la partición de Vietnam, el imperialismo yanqui sustituyó al dominio francés. La guerra de Vietnam (1960-1975) causó la muerte de 3 millones de vietnamitas además de miles de camboyanos y laosianos sometidos a continuos bombardeos. El genocidio yanqui contra la población civil consistió en utilizar desde napalm, fósforo blanco y agente naranja. Estos productos envenenaban las cosechas, destruían el ganado y asesinaban a los civiles que vivían en el norte. Se arrojaron 77 millones de litros de agente naranja, es el uso más masivo de armamento químico en la historia de la guerra. Además los compuestos de este producto son permanentes en el tiempo y aún siguen causando terribles malformaciones en el pueblo vietnamita. También echaron 8 millones de toneladas de bombas, destruyeron el 70% de los poblados del norte y dejaron inutilizados 10 millones de hectáreas de tierra (37).

En Indonesia el ejército con apoyo de EE.UU. reclutó a paramilitares (escuadrones de la muerte) para llevar a cabo un genocidio contra los comunistas. El PKI era el tercer partido más importante del mundo tras el PCUS y el PC chino, contaba con 3 millones de militantes. El golpe militar instigado por la CIA causó 1 millón de muertos. Tras la nacionalización del petróleo, EE.UU. entrenó a militares y preparó el golpe de Estado, apoyando a Suharto. EE.UU. facilitó listas de los presuntos miembros del Partido Comunista a asesinar por los militares y mafiosos. Se trató de una masacre sin la “eficiencia industrial” de los nazis, y con un valor añadido de sadismo y crueldad. Suharto también sometió a Timor Oriental en 1975 y exterminó a un tercio de la población con el uso de armas químicas proporcionadas por EE.UU. (38).

El genocidio del pueblo palestino que pervive en nuestros días es consecuencia del imperialismo colonialista israelí, quien practica un auténtico régimen de apartheid donde millones de personas son despojados de sus viviendas y sus tierras, internados en guettos en la franja de Gaza y Cisjordania, y masacrados por medio de las operaciones militares de castigo del ejército de Israel.

El genocidio sobre el pueblo congoleño. Transnacionales europeas y yanquis financian una guerra por el control de las minas del Congo en la que ya han muerto 7 millones de congoleños desde 1.996. La fuerza de trabajo son niños, campesinos despojados de sus tierras, refugiados congoleños y rwandeses, ejército de reserva para la superexplotación en condiciones de esclavitud. Se han formado dos bandos con países de la zona, Ruanda, Burundi y Uganda, apoyados por el imperialismo yanqui, los intereses de Transnacionales alemanas, belgas, holandesas, suizas y los créditos del FMI y el Banco Mundial contra la RD del Congo. En las provincias del este de la República Democrática del Congo se encuentran los nuevos minerales como el niodio y el 80% de las reselvas mundiales del coltán, indispensable en la producción de teléfonos móviles, ordenadores portátiles, consolas de videojuegos y otros aparatos electrónicos de alta tecnología. En 1.998 EE.UU. patrocinó la invasión de tropas ruandesas al Congo oriental, que tomaron el control y ocuparon las zonas mineras estratégicas. Las fuerzas militares ruandesas y ugandesas vigilan la zona minera con 40.000 soldados, que les proporciona ingresos superiores a los 20 millones de dólares al mes, controlan la comercialización del coltán, su transporte militar se encarga del traslado del mineral, que tiene como destino EE.UU., Alemania y Bélgica. África es el continente más rico del planeta en recursos naturales y también el más pobre ya que la población no se beneficia de tales riquezas, la clave está en que las transnacionales extranjeras no pagan por las materias primas, el oro, el cobre, el coltán, el platino, el fosfato y los diamantes, sencillamente las roban, por eso existe guerra en el Congo para impedir que su gobierno soberano decida sobre sus recursos.

El genocidio contra el pueblo irakí. Tras la guerra del Golfo (1991) tanto Bush I como Clinton aplicaron durante los 90 una política en la que el pueblo irakí fue blanco de bombardeos y un prolongado bloqueo económico de 12 años cuyo coste humanitario superó el millón de muertos, de los cuales 300.000 fueron niños menores de 5 años. En el 2003 el imperialismo yanqui fuerza una nueva guerra y ocupación militar sin reparar en cometer crímenes de guerra, con el bombardeo de la población civil, utilización de armas prohibidas como el fósforo blanco, destrucción de la infraestructura (hospitales, escuelas, depuradoras de agua, redes eléctricas, fábricas…), para colocar gobiernos títeres que permiten la privatización de la industria petrolífera y la creación de bases militares para fortalecer el control de su patio trasero en Oriente Medio. En esta nueva guerra murieron 1 millon de irakíes.

Genocidio en Latinoamérica

En Latinoamérica se implantaron regímenes genocidas y fascistas respaldados por EE.UU. para mantener atado su patio trasero del continente bajo la doctrina Monroe. El fascismo latinoamericano surgió mediante un pacto de dominación entre las distintas fracciones de la burguesía, categorías sociales como las fuerzas armadas y la burocracia estatal, con el capital extranjero de EE.UU., tras la cual modifican el Estado capitalista haciendo que la dominación burguesa descanse casi exclusivamente en la represión. El poder político se concentra en un jefe y junta militar. La doctrina de la “seguridad nacional” de estos regímenes se incubó bajo la confrontación del contra la URSS, donde el enemigo pasó a ser el propio pueblo, todo el mundo es sospechoso, la lucha de clases de decreta como antinacional. Las luchas obreras, campesinas y sectores medios, por mejores condiciones de vida, mejores salarios, mejores escuelas, etc., se consideraron como agresiones contra el modo de vida occidental y cristiano. Se impone la organización económica por gremios donde los sindicatos juegan un papel asistencial y recreativo despolitizando sus contenidos, se impone la política social de intereses comunes laborales patronos-trabajadores, como objetivo de la “unidad nacional”. Esta doctrina anticomunista fue incubada por el Pentágono a través de las ordenanzas de la seguridad nacional del III Reich. Miles de criminales de guerra nazis fueron distribuidos por la política de guerra fría de EE.UU. en todo el continente actuando de asesores de las dictaduras militares.

Entre la década de los 50 y 70, el Pentágono adiestró en Latinoamérica a 30.000 oficiales, que encabezaban Juntas militares y aparatos represivos y más de 100.000 policías. La Escuela de las Américas, enclavada en el canal de Panamá (39), y la Academia Internacional de Policía en Washington fueron encargadas de impartir la instrucción militar, policial e ideológica, de las que salieron entrenados y armados por EE.UU. también los integrantes de las organizaciones paramilitares que aterrorizaron a las poblaciones de los países latinoamericanos durante las décadas de los 50, 60, 70 y 80 del pasado siglo, y que todavía existen en Colombia que concentra el 90% de los asesinatos de sindicalistas de todo el mundo, muchos de ellos dirigentes sindicales de empresas transnacionales (Coca Cola, Bavaria, Nestlé, Hyundai, etc.), etc. En Chile, los esfuerzos para desestabilizar el gobierno de Allende incluyeron el apoyo a grupos terroristas de extrema derecha como Patria y Libertad, en otros países, Mano Blanca (Guatemala), Triple A (Alianza Anticomunista Argentina), La Banda (Rep. Dominicana), Escuadrón de la Muerte (Brasil, El Salvador…), y los “contras” en Nicaragua.

La base ideológica de este fascismo no es la expansión tipo Alemania nazi, sino la servidumbre a intereses extranjeros del imperialismo yanqui, tipo Hungría de Horthy, la España de Franco o la Portugal de Salazar. Es un fascismo de la dependencia que asume como suyos los intereses de las Transnacionales y la política de alineamiento pro-USA y no disponen de una base de masas como el nazismo alemán y el fascismo italiano. En estos fascismos europeos predominaba el capital monopolista y el expansionismo con un fuerte aparato militar hacia la búsqueda de mercados exteriores, en las dictaduras latinoamericanas predomina una oligarquía financiera dependiente que capitula ante el capital imperialista foráneo, la invasión de sus transnacionales y la estrategia de seguridad continental dirigida por EE.UU. Las fuerzas armadas pasaron a ser el partido orgánico de la burguesía ya que era la única rama de los aparatos del Estado en condiciones de imponer la nueva modalidad de dominación acorde con las necesidades de la acumulación de capital, el neoliberalismo. Se aplastó la independencia nacional, bajo el ropaje del panamericanismo, donde las materias primas y recursos materiales deben orientarse exclusivamente hacia el mercado de EE.UU., dedicarse a la monoproducción (filiales dependientes) monocultivo y consumir alimentos y artículos industriales yanquis, impidiendo el desarrollo de la economía nacional. En consecuencia la cacareada “unidad nacional” decretada contra el comunismo, no era ni más ni menos que el sometimiento al neoliberalismo que estos regímenes anticiparon, y que posteriormente serían exportados a Europa en los años 90.

El genocidio del imperialismo en Latinoamérica a través de estas dictaduras fascistas y los escuadrones paramilitares sostenidas desde Washington (40) ha supuesto el asesinato y “desaparición” de centenares de miles de latinoamericanos. Tras algunos procesos revolucionarios inconclusos (Nicaragua, El Salvador…) y los lentos cambios democráticos en otros (Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay, Brasil, Guatemala…) que supuso la caída de las dictaduras militares, las formas de dominación imperialista han cambiado del fascismo de la dependencia, a la democracia neoliberal, no sin encontrar resistencias y oposición al dominio del imperialismo yanqui (Venezuela, Bolivia, Ecuador…) donde los gobiernos populares de izquierda han tomado el control público de los sectores estratégicos de la economía, los hidrocarburos, el petróleo, las telecomunicaciones, la salud, la educación, etc. Ello no ha supuesto un abandono total del fascismo de la dependencia, pues se sigue manteniendo en algunos casos como en Colombia la estrategia militar de la contrainsurgencia y los escuadrones de la muerte que en la década de los 80 asesinaron a 4.000 militantes de la Unión Patriótica. El militarizado régimen colombiano, es el mayor receptor de la ayuda militar de EE.UU. en Latinoamérica y la militarización de múltiples territorios y la práctica del terrorismo de Estado, en Oaxaca y Atenco (México), en las maquiladoras mexicanas para reprimir las huelgas de los trabajadores, etc.

LA FILOSOFÍA IMPERIALISTA DESDE LA GUERRA FRÍA

La filosofía idealista posterior a la IIª Guerra Mundial ha continuado en decadencia. Bajo la hegemonía del imperialismo anglo-yanqui en los años 50 en el frente antisoviético, se recuperaron los análisis de Malthus, para justificar el genocidio de pueblos y la apología de las guerras. La política de guerra fría impulsaría a las potencias capitalistas a la recuperación de intelectuales, juristas y cómplices del nazismo como Heiddegger, y Schmitt, que reclamaba la doctrina Monroe para Alemania en Europa bajo Hitler, etc. Apoyo intelectual que el imperialismo reclama como necesario para emprender la lucha contra la idea de progreso y contra el socialismo, pasando los EE.UU. a suplir al hitlerismo en el papel de vanguardia en la dictadura mundial imperialista. La guerra fría jugó el papel de medio de preparación para el pánico, la inseguridad, el “estado de embriaguez” al que Hitler se refería, como abonos fértiles para la propagación del irracionalismo. Bajo esta situación, el movimiento por la paz, siempre ha supuesto una auténtica rebelión de progreso de las masas populares con base racional contra el irracionalismo de promueve el imperialismo.

La recolonización del mundo tras la caída de la URSS, el fin de la historia de Fukuyama, y la justicia infinita de Bush IIº encuentran en el postmodernismo una nueva expresión para el irracionalismo, el individualismo y el pesimismo social.

Las aspiraciones de la burguesía en su fase imperialista, la exaltación de la unidad nacional, negación de la sociedad dividida en clases, legitimación del carácter represivo del Estado capitalista, justificación racista y elitista del resentimiento de la pequeña burguesía contra la clase obrera, el militarismo como ideología expansionista de la burguesía imperialista, los muros contra la inmigración, etc. Todo este irracionalismo hoy ha sido reconvertido por la ideología neoliberal en el postmodernismo (individualismo, consumismo, ideología reemplazada por la imagen, los ídolos y modas prefabricadas, la intimidad convertida en show mediático, etc.), la justificación de las guerras humanitarias, la guerra entre civilizaciones (Samuel Huntington), el reforzamiento ideológico de la seguridad nacional como ballesta contra las libertades civiles, la amenaza y el miedo exterior justificado para recuperar la caza de brujas interior contra la resistencia del movimiento obrero y los movimientos sociales.

El postmodernismo caracteriza la nueva etapa neoliberal de globalización del capitalismo, con el predominio del pensamiento único traducido en el desencanto, la renuncia al progreso social y apuesta por el progreso individual, la apuesta por una economía de consumo masivo y compulsivo en detrimento de la economía productiva lo que entra en contradicción con la revalorización de la naturaleza y el medio ambiente, el predominio de las imágenes y formas sobre las ideologías y contenidos en el debate político y de ideas, los medios masivos se convierten en transmisores de la “verdad” ignorando todo lo que no aparece por su campo de visión, se promociona la botaratería e idiotez donde la intimidad es erradicada y la vida de los demás se convierte en un show, un entretenimiento, en la televisión y las redes sociales. El futuro y el pasado pierden importancia, sólo adquiere rango el presente lo inmediato, la única “revolución” permitida es la “interior” rindiendo culto al cuerpo y la personalidad individual, despreocupación hacia la injusticia social, indiferencia hacia lo político y lo público, se relativiza el conocimiento científico y se vuelve a lo místico como justificación de los acontecimientos sociales, naturales y políticos, como contrapartida se rinde culto a la tecnología, etc. Sin embargo, el formidable desarrollo de la tecnología en los últimos 40 años no sólo no ha eliminado las desigualdades sociales, la injusticia, la falta de libertades y derechos humanos en todo el mundo sino que al contrario, las ha agravado aún más. El actual progreso tecnológico sigue estando al servicio de las oligarquías financieras imperialistas, las cuales son las más interesadas en la promoción del irracionalismo que transmite el postmodernismo vigente.

El postmodernismo rescata el fundamentalismo religioso para justificar las guerras. Con la desaparición del bloque socialista el imperialismo prepara las guerras bajo el “paradigma” de “lucha entre civilizaciones y religiones”, en vez de la lucha de clases, donde predomina la manipulación política de lo religioso para encubrir políticas imperialistas, pasando a primer rango el fundamentalismo ya sea islámico, sionista o cristiano como estandartes rescatados del Antiguo Régimen para las nuevas “cruzadas” por el reparto del mundo y encubrir el genocidio contra la independencia de los pueblos, precisamente la “guerra de las civilizaciones” fue un término nazi inventado para justificar la guerra contra el bolchevismo y el genocidio. Estos pretextos para la guerra son una versión actualizada de las viejas potencias coloniales, el “socorro de los pueblos sojuzgados”, las “minorías perseguidas por tiranos”, “intervenciones humanitarias” etc., con este esquema se autorizó la ocupación de Bosnia, Kosovo, Irak y Libia, el mismo engaño que utilizaban los colonialistas ingleses en la India o los nazis en Checoslovaquia, Polonia (41) y los fascistas italianos en Abisinia y Albania. También la nueva estrategia del imperialismo yanqui a raíz del 11-S 2001, ha abierto una etapa más cruda de su agresividad y opera con el “paradigma de la lucha entre civilizaciones” e igual que el nazifacismo de los años 30, EE.UU. también violó las leyes internacionales e impuso la represión interna. Existe una voluntad teocrática entre los dirigentes políticos y religiosos protestantes de la clase dominante yanqui en la que pretenden someter el Estado a la religión, promocionar la enseñanza religiosa en las familias y abolir la enseñanza pública. Actualmente más del 32% de la población de EE.UU. piensa que la Biblia es más importante que el gobierno para crear leyes, y el 60% cree más en los relatos bíblicos que en la evolución de las especies de Darwin (42). Es decir, en EE.UU. se promociona ampliamente una teocracia cristiana, igual que el fundamentalismo islámico y sionista, donde los no creyentes u otras religiones carecen de derechos.

Como vemos, bajo el imperialismo la decadencia de la filosofía burguesa, justificadora de orden social dominante, ha abandonado ya hace mucho las ideas de la ilustración y enciclopedia francesas, reduciendo la vida social y el conocimiento a procesos biológicos, al fundamentalismo religioso y al irracionalismo social, asentando el empirismo, pragmatismo, positivismo y postmodernismo como prácticas teóricas que niegan la cognoscibilidad y objetividad del mundo material e histórico, que no conoce la unidad de la materia y la conciencia, de la teoría y de la práctica, y el progreso de la historia en general y mucho menos en la perspectiva socialista.

EL IMPERIALISMO RECICLÓ AL FASCISMO TRAS LA IIª GUERRA MUNDIAL

Para comprender hoy el auge del fascismo en todo el mundo, no sólo en Europa, sino también en Oriente Medio debemos entender de donde surgen los partidos políticos, grupos paramilitares, escuadrones de la muerte, y yihadistas, quienes los financian y quienes los apoyan. Evidentemente no surgen ni de un libro, ni del cielo.

Tras la IIGM las potencias imperialistas aliadas dieron por cancelada en el discurso de Fulton la alianza antifascista con la URSS, era el comienzo de la Guerra Fría, se fundó la OTAN y la RFA. Hasta nuestros días y con ayuda de El Vaticano el imperialismo yanqui principalmente no tuvo ningún rubor de reciclar a criminales de guerra nazis para utilizarlos en su nueva cruzada contra el comunismo y la democracia. No olvidemos que en Europa Occidental en su campo de acción existieron 4 dictaduras fascistas (Portugal, España, Grecia y Turquía).

Se creó la red Gladio organizada conjuntamente entre la OTAN y la CIA entre finales de los 40 y los 50 desparramando organizaciones paramilitares anticomunistas en toda Europa. Sus objetivos eran frenar una supuesta invasión soviética como tapadera, pero el objetivo real mediante actos terroristas era impedir que el Partido Comunista llegara al poder en unas elecciones en Europa Occidental (43). Tales crímenes aparecían cometidos por miembros de la ultraderecha, nazis y fascistas reciclados por la OTAN. Gladio siempre tuvo el apoyo financiero y político de los gobiernos yanqui, italiano, español, británico y francés (44). Las masacres de Peteano (1.972), de la Piazza Fontana (1.969), de la estación de trenes de Bolonia (1.980), etc., en Italia. En Grecia las fuerzas de Gladio estuvieron involucradas en el golpe de Estado de 1.967. En Turquía la rama turca de Gladio se relacionó con la masacre de la plaza de Taksim, en 1.977 en Estambul y también con el golpe militar de 1.980. En Argentina, varios miembros de la junta militar de Videla eran miembros de Gladio, López Rega fundador de la Triple A, Alberto Lastiri y Eduardo Massera. En Mozambique el lider de FRELIMO, Eduardo Mondlane, fue asesinado por Aginter Press, el brazo portugués de Gladio. En Francia la OAS fue creada por miembros del equivalente local de Gladio.

En la Europa del Este también funcionó la red Gladio con el reclutamiento de ultraderechistas y actos terroristas y sabotaje. Ya durante la guerra (1.942-43), EE.UU. comenzó el reciclaje de nazis a partir del momento en que tuvo prisioneros alemanes, convirtiéndose junto con El Vaticano en salvavidas de todas las categorías de colaboradores del nazismo (industriales, banqueros, etc) (45). En los últimos meses del final de la IIª Guerra Mundial, el contraespionaje yanqui fue encargado de localizar a agentes nazis, antes de que la Resistencia los eliminaran. Los dirigentes de la OSS (antecedente de la CIA), William J. Donovan y Allan Dulles, recuperaron a estos criminales para utilizarlos en la lucha contra el comunismo. En Alemania se recuperó al general Reinhard Gehlen, exjefe del servicio secreto del ejército nazi en el frente del este, y se le colocó al frente del servicio secreto de la RFA, el BND, rodeándose de personal procedente de la Gestapo y exoficiales de la Abwehr. Gehlen reconstruyó el vencido aparato de inteligencia nazi en los nuevos países socialistas del este. En 1949, la renacida organización de Gehlen se convirtió en parte central de la recien creada CIA. El grupo de Gehlen era la única fuente de información de EE.UU. sobre la Europa del Este y la URSS. Incluso numerosas organizaciones euroatlánticas creadas tras la IIGM involucraron en sus actividades a antiguos simpatizantes nazis, incluyendo al primer secretario del Club Bilderberg, el príncipe holandés Bernardo (exagente de las SS), y el primer presidente de la Comisión Europea, Walter Hallstein. Cerca de 1.500 científicos nazis fueron reclutados para realizar investigaciones sobre armas químicas, el uso de psicotrópicos en la tortura (LSD) y en la conquista del espacio, Werner Von Braun se convirtió en director de la NASA, Otto Ambros director de IG Farben que fabricó el gas Zyklon B para el asesinato en las cámaras de gas y fue declarado culpable de exclavización y asesinatos en serie en Nuremberg pasó a trabajar para Dow Chemical y US Chemical Corps, Kurt Debus, exmiembro SA y SS fue director del Kennedy Space Center en cabo Cañaveral, etc. (46).

La estrategia global de la guerra fría se diseñaría en 1.948 a través de las instrucciones del Consejo de Seguridad de EE.UU., que contenía los siguientes aspectos:

• La derrota del comunismo y sus fuerzas es vital para la seguridad nacional.
• Programa contra la amenaza comunista en EE.UU.
• Respaldo a la UEO, expansión como asociación de Estados anti-comunistas.
• Ayuda a aumentar potencia militar de naciones no comunistas.
• Ayudar a otros gobiernos a suprimir la amenaza comunista.
• Sufragar a través de empresas privadas movimientos sindicales no comunistas. Cuestión que se aplicaría tambien hacia partidos políticos, como por ej. las fundaciones de la RFA, Adenauer (demócratacristianos), Neuman (liberales) y Ebert (socialdemócratas), cooptando líderes anticomunistas.
• Desarrollo del movimiento clandestino en Europa Oriental.
• Acabar con los soviets y dividir a la URSS en Estados independientes y liquidar al partido comunista.

De ahí que en Alemania solo hubiera una auténtica desnazificación en la RDA, mientras que en la RFA hubo que conformarse con el juicio de la cúpula nazi, el resto eran reciclados, empleados en la NASA, labores de espionaje y sabotaje contra los países socialistas, y mientras los nazis pululaban por el aparato del Estado el partido comunista (KPD) era ilegalizado (1956) y con la ley de prohibiciones profesionales (1972) se prohibía dar trabajo a comunistas en la administración pública. También quedó intacta la base económica del nazismo, ya que las grandes corporaciones capitalistas solo fueron confiscadas en la RDA.

Una vez consumada la contrarrevolución en los países socialistas de Europa Oriental (1989-1991), se introdujo el capitalismo neoliberal a marchas forzadas como una blitzkrieg, las antiguas clases explotadoras (capitalistas y nobles) y las iglesias volvieron a recuperar sus bienes, se prohibieron los partidos comunistas, se desmanteló toda la economía socialista privatizándola, se eliminaron las conquistas obreras, se resucitaron los antiguos partidos fascistas colaboradores del nazismo, se restableció la enseñanza religiosa en las escuelas, se glorificó a antiguos criminales de guerra (Stephan Bandera en Ucrania, Ante Pavelic en Croacia, Antonescu en Rumanía, Tiso en Eslovaquia…), se instalaron en la presidencia de las nuevas repúblicas a declarados filonazis (Tudjman en Croacia) y antiguos colaboradores de los nazis (Itzezbegovic en Bosnia), se amplió la OTAN con la incorporación de la mayoría de los países del Pacto de Varsovia (47), se explotó el nacionalismo étnico excluyente y las guerras civiles (Yugoslavia, Armenia, Chechenia…) para apropiarse de las zonas de influencia y los recursos estratégicos, se bombardeó el parlamento ruso para imponer el neoliberalismo, etc. En definitiva, sobre los restos del socialismo, el capitalismo neoliberal levantó la superexplotación, el pillaje, la desintegración social, el fascismo y la guerra civil. Desaparecida la URSS se produjo una catástrofe humanitaria en esos países superior a la IIGM. La acumulación de capital se cobró un nuevo genocidio en el pueblo ruso sin guerras, igualando los muertos durante la Gran Guerra Patria, debido al aumento vertiginoso de la mortalidad, el déficit alimentario, el hundimiento del poder adquisitivo y de la producción industrial y agrícola, etc. (48). En el periodo 1941-1949 la población rusa decreció de 112 a 102 millones, mientas que en el periodo 1.991-2002, la población rusa decreció de 150 a 143 millones, una velocidad superior al medio millón por año. La causa de esta catástrofe no fue una guerra, sino la conversión de la economía socialista en capitalista que creó las condiciones para la desaparición natural de la población, es decir, para que la mortalidad superara a la natalidad. Estos datos concluyen que la liquidación del Estado socialista soviético y el cambio de sistema social es un crimen comparable a la invasión de la URSS por el imperialismo nazi en cuanto a la capacidad de destrucción humanitaria.

Hemos visto desde la contrarrevolución en la URSS, que los regímenes que el imperialismo instaura en los países que conquista causan un grave retroceso en las condiciones de vida, privatizaciones salvajes, empobrecimiento galopante, retroceso de la igualdad de género, odios interétnicos, etc., preparando las condiciones para el fascismo y la guerra civil, y además convierten tales países en protectorados dirigidos por las embajadas de las potencias imperialistas que instalan bases militares.

NOTAS:

(1) En Mexico había 12 millones de indios a la llegada de Hernán Cortés en 1519, y en 1650 no quedaban más de 1,27 mill. En América central y del sur habían 70 millones de indios quedando sólo 7 millones en 1599 por el hambre, la represión, los trabajos forzados, y las enfermedades que trajeron los colonizadores (El Genocidio Indio. El libro negro del capitalismo. Editores independientes 1998. Robert Pac). La colonización inglesa en Oceanía exterminó a los tasmanos en Australia y los maoríes de Nueva Zelanda. En 1885 la Conferencia africana de Berlin afirmó el derecho de las potencias europeas a repartirse Africa. Sólo un monarca (Leopoldo IIº) sembró la muerte de 10 millones de congoleños bajo el dominio colonial belga, a través del trabajo forzado de los congoleños en la producción de caucho que se utilizaban para la fabricación de bicicletas y automóviles.
(2) Economía servil y capitalismo un balance cuantificable. Philippe Paraire. El libro negro de capitalismo. Editores independientes. 1998.
(3) Las venas abiertas de América Latina. (E. Galeano). http://www.rebelion.org
(4) El ascenso y la caída del Tercer Reich, una historia de la Alemania nazi (William L. Shirer).
(5) Luckacs. El asalto a la razón, pág. 439. Ed. Grijalbo.
(6) La visión del mundo aristocrática y la democrática. Testamento político G. Luckacs, pág. 41. Ed. Herramienta 2003.
(7) La visión del mundo aristocrática y la democrática. Testamento político G. Luckacs, pág. 39. Ed. Herramienta 2003.
(8) La gran conspiración contra Rusia (Michael Sayers y Albert E. Kahn) págs. 103,104,106 y 107 Ed.Templando el acero 2013.
(9) El ascenso y la caída del Tercer Reich, una historia de la Alemania nazi (William L. Shirer).
(10) Clase obrera y fascismo (Kurt Gossweiler). estoutrasnotaspoliticas.blogspot.com
(11) Clase obrera y fascismo (Kurt Gossweiler). estoutrasnotaspoliticas.blogspot.com
(12) Clase obrera y fascismo (Kurt Gossweiler). estoutrasnotaspoliticas.blogspot.com
(13) Fascismo y Dictadura. La 3ª Internacional frente al fascismo. Nicos Poulantzas. Siglo XXI. 1976. Pág. 400.
(14) No obstante, sería injusto olvidar que la concentración del fuego contra la socialdemocracia y su equiparación al socialfascismo durante la crisis económica mundial, fueron consecuencia de la política traidora de los jefes reformistas, que permanecieron de brazos cruzados ante el empuje del fascismo y se mostraban muy activos fomentando la campaña antisoviética y anticomunista. No olvidemos la represión, ametrallamiento de obreros en el 1º de mayo de 1929 en Berlin por orden del socialdemócrata Zoergiebel (jefe de la policía). Los comunistas llamaban socialfascismo a tales acciones, pero no era acertado calificar de socialfascistas a los partidos socialdemócratas y a los sindicatos reformistas que en su conjunto voluntariamente agrupaban a millones de obreros.
(15) Fascismo y Dictadura. La 3ª Internacional frente al fascismo. Nicos Poulantzas. Siglo XXI. 1976. Pág. 298.
(16) Fascismo y Dictadura. La 3ª Internacional frente al fascismo. Nicos Poulantzas. Siglo XXI. 1976. Pág. 299.
(17) Fascismo y Dictadura. La 3ª Internacional frente al fascismo. Nicos Poulantzas. Siglo XXI. 1976. Págs. 294, 295.
(18) Fascismo y Dictadura. La 3ª Internacional frente al fascismo. Nicos Poulantzas. Siglo XXI. 1976. Pág. 291.
(19) Fascismo y Dictadura. La 3ª Internacional frente al fascismo. Nicos Poulantzas. Siglo XXI. 1976. Pág. 292.
(20) Fascismo y Dictadura. La 3ª Internacional frente al fascismo. Nicos Poulantzas. Siglo XXI. 1976. Pág. 308.
(21) Fascismo y Dictadura. La 3ª Internacional frente al fascismo. Nicos Poulantzas. Siglo XXI. 1976. Pág. 387.
(22) La influencia del poder económico en el auge del nazismo (Mikel Itulain) 1-02-2013. miguel-esposiblelapaz.blogspot.com.
(23) ¿Quienes financiaron a Hitler? http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article34957.
(24) Hitler kaputt: el capital que lo engendró sobrevivió a la derrota.1-05-2005. Baigorri Argitaletxea. http://old.kaosenlared.net/noticia/hitler-kaputt-capital-engendro-sobrevivio-derrota
(25) ¿Quienes financiaron a Hitler? http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article34957.
(26) ¿Quienes financiaron a Hitler? http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article34957.
(27) La influencia del poder económico en el auge del nazismo (Mikel Itulain) 1-02-2013. miguel-esposiblelapaz.blogspot.com.
(28) ¿Quienes financiaron a Hitler? http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article34957.
(29) Sobre el pacto germano soviético. Los entre-actos olvidados por los falsificadores de la historia. (Miguel A. Montes).30 agosto 2007. https://marxismoleninismo.wordpress.com/2012/12/30/de-febrero-a-octubre-de-1-917-el-partido-bolchevique-dirigente-de-la-revolucion-2/
(30) El genocidio armenio y la desmemoria. 29-04-2014. Eduardo J. García. http://yugoslavos.blogspot.com.es/2014/04/el-genocidio-armenio-y-la-desmemoria.html
(31) China Siglo Sangriento. Joseph Rummel 1991
(32) China Siglo Sangriento. Joseph Rummel 1991
(33) Doctor japonés admite el abuso de prisioneros de guerra. http://translate.google.es/translate?hl=es&sl=en&u=http://news.bbc.co.uk/2/hi/asia-pacific/6185442.stm&prev=search
(34) Prisioneros de guerra aliados en manos de japoneses.
(35) https://iatea.org/foro/viewtopic.php?f=3&t=818.
(36) http://www.portalplanetasedna.com.ar/masacres_humanas13.htm.
(37) Dicen, 99 historias sobre la globalización, el libre mercado capitalista y la guerra. Pág. 186 Hendrik Vaneeckhaute.
(38) Dicen, 99 historias sobre la globalización, el libre mercado capitalista y la guerra. Pág. 184 Hendrik Vaneeckhaute.
(39) Más de 170 agregados de la Escuela de las Américas fueron jefes de Estado (Videla y Galtieri-Argentina, Hugo Banzer-Bolivia, Pinochet-Chile, Anastasio Somoza-Nicaragua, Guillermo Rodríguez–Ecuador, etc.), ministros, jefes de Estado mayor o directores de los diferentes servicios secretos de las dictaduras (Roberto D´Aubuisson-El Salvador, Vladimiro Montesinos-Perú, Viola-Argentina, Héctor Gramajo –Guatemala…).
(40) En 1.996, documentos desclasificados del Pentágono dieron a conocer que en la Escuela de las Américas se organizó el Programa de Asistencia en Inteligencia a Ejércitos Extranjeros, donde militares de 11 Estados latinoamericanos fueron entrenados en contrainsurgencia con técnicas de tortura, asesinato y desaparición de presos políticos.
(41) La invasión de Polonia fue presentada por los nazis como una intervención humanitaria para frenar las matanzas y persecución a las minorías ucranianas por parte del “tiránico” gobierno polaco. (La izquierda, la crisis y la justificación del colonialismo por motivos humanitarios. Mikel Itulain. 20,07-2012. http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article39893).
(42) El pensamiento secuestrado. Susan George. Págs. 118, 124, 125, 149, 150, 158, 168 Ed. Icaria. Barcelona. 2.007.
(43) La CIA en España. Págs. 91 y 103. Alfredo Grimaldos. Ed. Ciencias Sociales. La Habana 2007.
(44) La CIA en España. Pág. 87. Alfredo Grimaldos. Ed. Ciencias Sociales. La Habana 2007.
(45) El Instituto de Historia Social, sucursal antisocial (Annie Lacroix-Riz) 7 de noviembre 2.005.
(46) La alianza del Pentágono con los nazis. Operación Paperclip: de los V2 a la Luna. 7-01-2.005. http://www.voltairenet.org/article123315.html.
(47) Polonia, Chequia, Hungría, Rumanía, Bulgaria, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Letonia, Lituania, Croacia y Albania pertenecen a la OTAN a pesar de que en 1991 G. Bush se comprometió a que ningún estado miembro del pacto de Varsovia sería aceptado en la OTAN.
(48) El libro blanco de Rusia. Las reformas neoliberales 1.991-04. Serguei A. Batchikov, Serguei I. Glasev, Serguei G. Kara-Murza, Ed. El viejo Topo.

 

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