POR LA UNIDAD SINDICAL, DE LA IZQUIERDA Y LA CLASE OBRERA FRENTE A LA CRISIS ¿ESTAMOS LOS COMUNISTAS DONDE DEBEMOS DE ESTAR?

asamblea 1976 ccoo barcelona_jpeg

Miguel A. Montes

25 de Abril 2013

Actualizado el 24 de mayo 2013  

ÍNDICE:

1 LA CRISIS DEL CAPITALISMO.

1.1. No es una crisis financiera.

1.2. La salida capitalista a la crisis.

1.3. La salida no capitalista a la crisis.

2 ACERCA DE LA UNIDAD SINDICAL Y EL TRABAJO DE LOS COMUNISTAS EN EL SINDICATO.

3 EL PCE Y EL VIIº CONGRESO DE LA INTERNACIONAL COMUNISTA SOBRE LA UNIDAD SINDICAL.

4 LAS CC.OO. Y LA DIVISIÓN SINDICAL EN ESPAÑA.

5. LENIN Y EL DEBATE EN LA INTERNACIONAL COMUNISTA SOBRE EL TRABAJO EN LOS SINDICATOS DE MASAS.

6. EL PSUC Y EL PCC EN DEFENSA DE CC.OO. Y LA UNIDAD SINDICAL EN CATALUNYA

7. CC.OO. ES NUESTRO SINDICATO.

8 ¿DÓNDE ESTÁ EL CENTRALISMO DEMOCRÁTICO DE LOS COMUNISTAS?.

8.1 Contra la unidad sindical y la mayoría confederal de CC.OO.: ¡creemos más sindicatos!.

8.2 La extraña alianza con el fidalguismo en Seat y el Metal.

8.3 ¿Qué es el centralismo democrático y quienes lo rompen?.

Anexo al final: INFORME RUPTURA ACUERDOS CONFERENCIA PCC-SEAT  (Diciembre 2011)

 

  1. LA CRISIS DEL CAPITALISMO

Estamos ante la crisis más dura del capitalismo desde 1929. Esta es una crisis estructural, de sobreproducción de mercancías y sobreacumulación de capital: lo que hace bajar tendencialmente la tasa de ganancia es la tasa de acumulación de activos fijos que aumenta enormemente respecto al capital variable, el exceso relativo de capital fijo sobre el capital variable. Se trata de una crisis de la economía real, de un exceso de la capacidad de producción respecto a la capacidad adquisitiva de la gente. Hay demasiadas viviendas, demasiadas mercancías en circulación, sin embargo cada vez hay más trabajadores sin vivienda, y los trabajadores cada vez tenemos menos medios para atender nuestras necesidades, reflejo de la contradicción fundamental del capitalismo entre la socialización de la fuerzas productivas y la apropiación capitalista. La propia sobrecapacidad productiva pone al descubierto la sobreproducción. Marx que ya se encargó de ajustar las cuentas teóricas sobre el funcionamiento de este sistema, dejó bien claro que no hay “otro capitalismo posible”, regulado, capaz de salirse de la dinámica anárquica de la producción capitalista.

Y es también una crisis general que afecta a todos los valores políticos, ideológicos y culturales del liberalismo como ideología dominante y hegemónica de las sociedades capitalistas de nuestro entorno. Lo privado empieza a ser superado por lo público, lo individual por lo colectivo, la socialización de las fuerzas productivas y las socialización de las necesidades materiales de la sociedad, amenazadas por la crisis, comienzan a sembrar la necesidad del socialismo y la superación de lo caduco y dañino para el desarrollo de la economía, el ser humano y pone encima de la historia la necesidad de una sociedad libre de guerras, crisis, hambre, paro masivo y…de los deshaucios.

1.1.       No es una crisis financiera

El origen de la crisis no se encuentra en las finanzas sino en la lógica de acumulación de capital. Fue Marx el primero en hablar del capital ficticio, capital que existe pero que no tiene correspondencia con la economía real. No es una novedad que el capital para ampliar el mercado promueva el endeudamiento, creando demanda por medio del capital ficticio, el crédito, impulsando la sobreproducción y competitividad de las empresas. La novedad es que desde la década de los 80 de S.XX ese capital ficticio ha ido de la mano de la contención de los salarios. Es un endeudamiento que crece indefinidamente, parecido a la deuda externa.

Un ejemplo concreto lo tenemos en España con el boom inmobiliario. Entre 2001 y 2008 en España la deuda de los hogares se dobló del 43% al 84%. Y no es que se haya vivido por encima de nuestras posibilidades, menos los multimillonarios claro, la realidad es que los salarios han retrocedido en el PIB respecto a los beneficios dando pie al endeudamiento potenciado por los bancos a la caza de activos e intereses. Por ej. en Alemania (país donde teóricamente el movimiento obrero debiera de gozar de una mayor capacidad de resistencia) en 1992 los salarios representaban el 55,4% del PIB, en el 2007 ya bajaron al 47,6%. Entre el 2000 y el 2010 Alemania, gracias a las “reformas” de Peter Hartz, es el país de la UE donde menos crecen los salarios, todo en aras de potenciar la industria exportadora competitiva, que está hundiendo la economía europea, sobre la base de un largo periodo de moderación salarial (flexibilidad le llaman) (1). Ese es el modelo que el imperialismo alemán quiere trasladar a los países de la periferia europea más débiles y endeudados: disminución de los costes laborales y de las prestaciones sociales, para que las transnacionales principalmente alemanas, pero también francesas, yanquis, japonesas, etc., aumenten sus beneficios, y sus directivos se suban sus “sueldos” y saquen su tajada de plusvalía. Riqueza en un polo, pobreza en el otro.

Por tanto, la estructura financiera con los créditos a medio y largo plazo han permitido, con vistas a sacar mayor tajada, que los salarios financien esta crisis de sobreproducción, endeudando a las familias obreras dopando la demanda, saturando los mercados, reduciendo la capacidad adquisitiva, manteniendo las tasas de ganancia, etc. Cuando el crédito no ha sido suficiente para dopar la capacidad adquisitiva de la población, las tasas de ganancia cayeron, se destapó el exceso de producción sobre la demanda real, y la sobreproducción latente quedó desnuda.

Es decir, que en la crisis actual la subida de los tipos de interés del crédito ha saltado de la economía especulativa a la real de producción de bienes y servicios, disminuyendo la capacidad adquisitiva que dependía del crédito, afectando a las empresas productoras más débiles y los hogares obreros. El crédito, capital ficticio, la palanca artificial más importante de reproducción del sistema capitalista, el atesoramiento de la plusvalía a costa de erosionar la capacidad de la demanda solvente mediante el endeudamiento, condiciona que sólo inyectando dinero a la circulación monetaria sea posible mantener un equilibrio precario entre la oferta y la demanda, sin asegurar que no estalle una violenta crisis de sobreproducción. Que es precisamente lo que ha sucedido.

1.2.       La salida capitalista a la crisis

Si la crisis bajo el capitalismo es un fenómeno de sobreproducción de mercancías y de sobreacumulación de capital, la solución, la salida capitalista a la crisis, pasa por el reajuste a la demanda y la recuperación de las ganancias. En esta salida a la crisis (depresión, reanimación y auge… y crisis otra vez) nos encontraremos siempre con la destrucción masiva de unas fuerzas productivas que podrían dedicarse a la mejora del bienestar general, pero que bajo el capitalismo es imposible de realizar. Por el contrario las relaciones de producción capitalistas sacan la artillería de sus ya tradicionales métodos: la reducción del salario directo, el cierre empresas con la consiguiente destrucción de medios de trabajo y empleo, la reducción del salario indirecto (sanidad, enseñanza, pensiones, dependencia, prestación por desempleo…) y las guerras de saqueo y control de los recursos energéticos, el comercio exterior y el intercambio desigual con los países de la periferia.

Sin embargo, las medidas “anti-crisis” que se han aplicado en los últimos 5 años, no han impulsado el crecimiento de la economía, la han hundido aún más. Todavía se está en fase depresiva. Para lo único que han servido de momento estas medidas es para recuperar la tasa de ganancias, para hacer que los ricos descansen tranquilos, que el sistema no se hunde y pueden seguir acumulando riquezas y capital.

Porque es de esta manera, a través de la depresión, el hundimiento de la economía, de los rivales más débiles, el aumento de la explotación y el paro, el cómo las grandes transnacionales productivas y financieras recuperan su tasa de ganancias y cómo el capital se concentra y centraliza en cada vez menos manos. Concretamente el año pasado las empresas del IBEX en España consiguieron 317.000 mill.€ de beneficios, de los cuales sólo una tercera parte se acumula y reinvierte, el resto se distribuyen entre accionistas. Estas entidades financieras y empresas sólo tributan el 11,9% de sus beneficios mientras que los trabajadores pagamos el 28,5%% de media de nuestros salarios. Dinero público de impuestos que luego se redistribuye, nuevamente a favor del capital, para aumentar los gastos militares y socializar las deudas privadas del capital industrial y financiero, todo un ejemplo del cómo funciona la crisis bajo la dictadura de clase de la oligarquía financiera, los Botín y cía. En definitiva, la clase obrera y el pueblo pagamos la factura de la crisis de otros. El resultado es que en estos 4 años de crisis las rentas del capital en España han pasado del 46,3% de la renta nacional (PIB) al 49,6%, mientras los salarios han perdido 3,2 puntos de peso. El peso de los ricos es cada vez más fuerte en la economía. Desde que en mayo del 2010 se iniciaron los recortes en España el país ha “ganado” 2 millones de parados más y 300.000 millones de € de deuda pública más.

En el “paraíso” capitalista, los EE.UU., las ganancias de sus transnacionales son ya las más altas en relación al PIB desde 1950, una gran parte de estas ganancias son resultado de la reducción patronal al fondo de pensiones y la mayor productividad de una fuerza laboral reducida, es decir, el aumento de la explotación de la clase obrera. En el 2011 mientras la economía crece en EE.UU. un 1,7% el salario medio cae el -2,7% (2), y el paro, la pobreza y los desahucios no paran en el “paraíso” capitalista.

En la UE con la crisis nos encontramos ante un claro sistema de deuda externa que mantiene un neocolonialismo que obliga a todos los países capitalistas a seguir la política económica dictada por la TROIKA –FMI, BCE y Comisión Europea-, instituciones enteramente antidemocráticas en la que la mayoría de sus miembros son nombrados por los estados imperialistas (Alemania, EE.UU., Japón, etc.). El “rescate” es la forma europea de deuda externa de los países latinoamericanos del siglo pasado. La oligarquía financiera, responsable de la crisis, dispone de libertad absoluta para seguir especulando y acumulando ganancias. En España el capital financiero puede seguir pidiendo dinero al Banco Central Europeo a un 1% para luego especular con la deuda pública española exigiendo un 7% de interés. Esta lógica hace más insostenible que nunca las conquistas sociales contenidas en el estado de bienestar bajo el capitalismo, las cuales no olvidemos que fueron aceptadas tras la derrota del nazismo por el ejército rojo, para contener el avance del comunismo y por las luchas que el movimiento obrero impulsó en Occidente, y el movimiento de liberación nacional en la periferia fuera de nuestro continente.

1.3.       La salida no capitalista a la crisis

El capitalismo es incompatible con el progreso social, sólo acepta regulaciones, políticas keynesianas de bienestar social, si éstas le son impuestas desde la lucha de clases por miedo a perecer. Pero no nos engañemos, el capitalismo en su lógica autodestructiva ya no es capaz de proporcionar el crecimiento económico y social, el progreso tecnológico sin trabas, la mejora de las condiciones de vida, el desarrollo de la cultura y la salud. Un claro ejemplo de ello es que desde 1973 la producción cae. En 1982 se llega al nivel más bajo desde 1960 con sólo una subida del 0,4% mundial, nueva recaída en 1993, “crisis asiática” 1997, etc., pero ninguna de las dimensiones del 2009 con una caída negativa del -1,9% del PIB mundial. Si miramos la tendencia en retrospectiva veremos que el crecimiento del PIB en los últimos 40 años se acerca varias veces al crecimiento nulo, y desde los años 60 se produce un crecimiento decreciente, se pasa de media anual del 5,4% entre 1960-1973 al 2,9% entre 1973-2009, una caída en el crecimiento a casi la mitad en medio de varias recesiones (3). En consecuencia, sólo el socialismo, la planificación socialista de la economía que garantice la plena ocupación y el control de los recursos económicos y la desposesión del capital, es la salida real, la única alternativa posible a la crisis del capitalismo, donde el Estado no está al servicio de la oligarquía financiera sino de la clase obrera. La lucha política por la reforma social, el estado de bienestar, deben ligarse hacia ese objetivo, de lo contrario el ciclo de la crisis volverá a repetirse con mayor brutalidad.

Pero a pesar de esta tendencia del capitalismo hacia la catástrofe, es en el terreno de la lucha de clases donde se decide la historia, donde se decide la salida a la crisis, si esta se hace favorable a las fuerzas sociales de progreso con la clase obrera a la cabeza, o si se da un nuevo retroceso, una involución donde las fuerzas imperialistas vuelven a ganarnos la partida. La historia de la lucha de clases si algo nos ha enseñado ha sido que el capitalismo tiene una capacidad de recomposición inaudita, aún a base de una brutal destrucción económica y cultural, y que no existe el derrumbe automático del sistema y que este no cae sino se le hace caer. Ante el dilema “socialismo o barbarie”, nos hace falta en la lucha de clases la alternativa política, ideológica y social.

Hace 77 años los comunistas fuimos capaces de adoptar una táctica adecuada para responder y derrotar a la dictadura más terrorista que el imperialismo y la oligarquía financiera nos ha impuesto en toda su historia, el fascismo. En el VIIº Congreso de la Internacional Comunista se aprobaba la táctica del Frente Popular, la alianza social entre la clase obrera, la pequeña burguesía y los campesinos, la unidad sindical de todos los sindicatos a nivel nacional e internacional, la alianza política de la izquierda, comunistas, socialistas y anarquistas, y la unidad antiimperialista con los pueblos colonizados para cerrar el paso al fascismo.

Hace 21 años, desde la caída del campo socialista, el neoliberalismo como modelo de “crecimiento” capitalista patrocinado por los Chicago Boys de Friedman en Chile bajo Pinochet, y los gobiernos de Tatcher y Reagan se han impuesto de forma definitiva en los países capitalistas. Consenso de Washington en Latinoamérica (1989), Maastrich en la UE (1993). Modelo que hoy también se debe caracterizar como la dictadura de clase terrorista de los elementos más reaccionarios e imperialistas del capital financiero.

Pero hoy todavía no disponemos de un fuerte contrapeso como el bloque socialista constituido tras la IIª Guerra Mundial. A pesar de los esfuerzos de los países del bloque del ALBA y China, la correlación de fuerzas a favor del imperialismo es innegable, la amenaza continua hacia Corea del Norte para frenar a China y las recientes guerras de Irak y Libia donde EE.UU., realiza su industria militar destruyendo pueblos e infraestructuras económicas de países, saquea los recursos, noquea a sus rivales, y financia el terrorismo islámico (Afganistán, Bosnia, Libia, Siria…), nos sacan de dudas.

Estamos ante un punto de inflexión histórico, toda forma de democracia y bienestar y toda soberanía popular han sido abolidos de forma definitiva bajo el capitalismo en su fase imperialista, el capitalismo no aguanta más democracia. La lógica de la acumulación de capital y de freno a la caída de la tasa de ganancia operan sin apenas contrapeso social, político e ideológico en el capitalismo desarrollado.

  1. ACERCA DE LA UNIDAD SINDICAL Y EL TRABAJO DE LOS COMUNISTAS EN EL SINDICATO

No he pretendido hacer un análisis exhaustivo de la situación, pero si que es importante señalar las causas y síntomas de la crisis del capitalismo, para colocar la necesidad que los comunistas tenemos de elaborar una táctica concreta en cada país y a nivel internacional que nos lleve hacia la triple UNIDAD: la unidad de los comunistas, la vanguardia política de la clase obrera superando la división de los comunistas allí donde exista; la unidad de la izquierda, con contenido anti-neoliberal, internacionalista y anti-imperialista (nada de terceras vías social-liberales) confluyendo en un frente de izquierdas unitario y amplio que convine la lucha de masas, la movilización y el ámbito político-institucional al servicio de la ruptura democrática con el actual régimen postfranquista neoliberal, puesto cada vez más en cuestión, que supere el carácter dependiente e intervenido de nuestro país, por la soberanía nacional que rompa con el imperialismo y la OTAN, hacia la IIIª república democrática y federal, por una política económica anti-neoliberal contra la crisis y por el socialismo; y la unidad sindical de toda la clase obrera sin distinción de procedencia, ramo, país, religión o ideología, tomando como base el carácter de clase, unitario y sociopolítico del sindicalismo a construir. Esa triple unidad es necesaria para avanzar con solidez hacia la alternativa política, ideológica y social a la crisis y al capitalismo.

¿Qué exigían los comunistas como base para conformar la unidad de los frentes populares hace 77 años?, la unidad con la única condición de lucha contra el fascismo, en defensa de la democracia y las conquistas sociales del movimiento obrero. ¿Qué exigían los comunistas como base para trabajar en los sindicatos y por la unidad sindical?. La unidad sindical sobre la base de la lucha de clases. Es decir, no se exigían los principios del marxismo leninismo, la dictadura del proletariado, etc., ni como comunistas se renunciaba, sino que se adoptaba una política de alianzas, fruto de cómo decía Lenin, del análisis concreto de la realidad concreta. Eso es lo que nos falta ahora.

Y es en este último punto, el sindical sobre el cual me voy a centrar, porque el sindicalismo de clase debe de formar parte de esa alternativa política, ideológica y social que los comunistas estamos obligados a construir, ya que en este último proceso congresual de CC.OO. han salido propuestas desde nuestras filas que no corresponden ni con el análisis concreto de la situación concreta, ni responde a las necesidades de la clase obrera, ni de la izquierda política y social, ni de los comunistas. Propuestas como la de cuestionar la unidad dentro del sindicato, la unidad sindical y la apuesta por la creación de nuevos sindicatos minoritarios, que evidentemente obedecen más a posiciones corporativistas e infantiles, que a una política de clase correcta y revolucionaria.

Por eso, dado que las voces que se alzan no son de cualesquiera, nos vemos obligados a poner en funcionamiento nuestra memoria colectiva, para recordar lo que los comunistas desde Lenin, el VIIº Congreso de la Internacional Comunista, el PCE en la IIª República, la lucha antifranquista, y los congresos del PSUC y PCC desde 1977 hasta ahora, hemos resuelto, aprobado u acordado, en respeto del centralismo democrático que todo partido comunista debe mantener, y que ningún cuadro, dirigente, organización de base u organismo dirigente debe escamotear.

¿Estamos los comunistas donde debemos estar? ¿Estamos a la cabeza de las luchas, movilizaciones y cambios necesarios a favor de los trabajadores/as?.

  1. EL PCE Y EL VIIº CONGRESO DE LA INTERNACIONAL COMUNISTA SOBRE LA UNIDAD SINDICAL

Los comunistas en España a lo largo de nuestra historia hemos destacado por la defensa de la unidad de la clase obrera en lo político y en lo sindical como un frente de lucha. El VIIº Congreso de la Internacional Comunista se decantó por la unidad sindical orgánica frente al fascismo:

“Nosotros abogamos decididamente por el restablecimiento de la unidad sindical dentro de cada país y en el plano internacional…Abogamos por sindicatos de clase únicos como uno de los baluartes más importantes de la clase obrera contra la ofensiva del capital y del fascismo. Al hacerlo así, ponemos como única condición para la unificación de los sindicatos luchar contra el capital, luchar contra el fascismo y por la democracia sindical interna” (4).

José Díaz, secretario general del PCE, cuando planteaba la necesidad de crear un amplio Frente Popular Antifascista sobre la base del Frente Único de la clase obrera, siguiendo las orientaciones del VIIº Congreso de la Internacional Comunista decía entre diciembre de 1935, febrero, abril, y junio de 1936:

Tenemos que ir rápidamente a la realización de la Unidad Sindical, a la creación de una sola central sindical en España… ¿Qué representa la unidad sindical?. Representa y significa que nosotros trabajaremos en una misma dirección bajo una sola central sindical de lucha de clases en toda España. Ahora, se ha producido la fusión de la CGTU con la UGT. La CGTU es una organización pequeña con lo que representa en nuestro país la UGT…

Pero, además de los sindicato autónomos, todos los cuales deben venir a engrosar las filas de la UGT, hay en España centenares de miles de obreros industriales y agrícolas que no están en los sindicatos, cuando todos los proletarios, socialistas, comunistas, sindicalistas, todos, debemos de trabajar en la misma dirección…

¡Camaradas no organizados, venid a nuestro sindicato, venid a la UGT, para que ésta sea una organización potente… ¿Es que la CNT tiene aún la pretensión de poder luchar sola, con probabilidades de éxito?. ¡Camaradas! Hoy está planteada la lucha de tal forma, que no hay organización o partido que, por sí y ante sí, pueda vencer al enemigo. ¿Por qué no planteáis en vuestras conferencias y congresos el problema de la fusión de la UGT y la CNT? ¡Pongámonos de acuerdo para la unidad de acción…

Necesitamos un único movimiento sindical, y hay que reforzar los esfuerzos que se realizan para llegar rápidamente a un acuerdo con la CNT sobre puntos claros y concretos, creando así las condiciones para la gran Central sindical, que yo me atrevo a decir que será la única Central sindical en Españaunidad sindical completa del movimiento sindical sobre la base de la lucha de clases y dentro de la más amplia democracia sindical”.(5).

Teniendo en cuenta las necesidades de la clase obrera y la lucha antifascista, y de las nuevas condiciones unitarias creadas en UGT tras la revolución asturiana de 1934, el PCE con Jose Díaz al frente de la secretaría general, impulsa a que el sindicato CGTU minoritario en comparación con CNT y UGT, integrado mayormente por cuadros sindicales comunistas, ingrese en la UGT en 1935, dando un paso importante hacia la unidad sindical. Faltaba la unidad sindical con la otra central mayoritaria del movimiento obrero español, la CNT anarquista. Ya en plena guerra nacional-revolucionaria en marzo de 1937 José Díaz diría:

“Los comunistas deben ser los mejores defensores de la organización sindical; los que recluten continuamente nuevos afiliados para fortalecerla;…los que luchen por establecer una verdadera democracia sindical, que permita a los mejores elementos de la clase obrera ocupara puestos de dirección; los que, a base de unidad de acción entre los sindicatos de la CNT y la UGT, contribuyan a crear las condiciones necesarias para la fusión de las dos centrales y la formación de una sola central sindical obrera en España.” (6).

Concluyendo. El PCE desde 1935, siguiendo las orientaciones de la Internacional Comunista, defendió la unidad sindical de la clase obrera sobre la base de la lucha de clases, no la división en diferentes organizaciones sindicales.

 

  1. LAS COMISIONES OBRERAS Y LA DIVISIÓN SINDICAL EN ESPAÑA

Bajo la dictadura franquista la táctica del PCE a partir de finales de la década de los 50 del siglo XX de introducirse en el sindicato vertical (posibilidad legal) para organizar al movimiento obrero desde la ilegalidad (comisiones obreras) con el objetivo de combatir al franquismo, fué una forma concreta de llevar a la praxis la táctica de trabajar en los sindicatos legales donde estaban las masas y organizar y dirigir el movimiento sindical desde la ilegalidad. Stalin ya sugirió a la dirección del PCE (7) trasladar el esfuerzo del partido a las fábricas y lugares de trabajo donde se encontraban las masas obreras, utilizando los sindicatos verticales, manteniendo sindicatos clandestinos, poniendo el ejemplo de los bolcheviques que no dudaron de utilizar organizaciones obreras del zarismo para su labor revolucionaria, y recordaba que ya Lenin combatió a los otzovistas (8) por su política de aislamiento con respecto a las organizaciones obreras legales bajo la autocracia zarista. Fue el antecedente filosófico de lo que fueron las Comisiones Obreras, la lucha antifranquista amplió su campo de acción pasando a la lucha de masas en las fábricas, barrios, universidades, con las armas de la huelga, manifestaciones y convenios colectivos.

Las CC.OO. se convirtieron, lucha tras lucha, en el movimiento sociopolítico organizado de la clase obrera de masas más amplio y sostenido que pugnó por las reivindicaciones inmediatas de los trabajadores, y contra el régimen franquista, su estructura sindical vertical y por la superación del capitalismo y la construcción del socialismo. CC.OO. como movimiento ya prefiguraba el sindicato de nuevo tipo que necesitaba la clase obrera de nuestro país, sindicato unitario, de masas, democrático, asambleario, plural, sociopolítico, etc. CC.OO. se presentaba como un modelo sindical superador de los defectos sindicalismo tradicional, del reformismo, el apoliticismo, la colaboración de clases, la correa de transmisión y el ultraizquierdismo de las minorías (9) CC.OO. se planteaba unir a toda la clase obrera sin distinción en una sola central sindical.

En 1976 CC.OO. lanzó el Manifiesto de la Unidad Sindical en el cual decía: “El Congreso Constituyente: CC.OO. ha defendido la necesidad de celebrar un Congreso Constituyente que sirva para definir la forma y características del futuro sindical español…Concebimos el Congreso Constituyente como la culminación de un proceso que con base en el centro de trabajo reúna a los representantes de los trabajadores, delegados por ellos para este cometido, en un amplio debate que sirva para configurar la Central unitaria de los trabajadores” (10). Sin embargo, el proyecto de CC.OO. contenido en el Manifiesto fue rechazado por USO y UGT en aquel momento histórico importante.

Siguiendo esta tradición los comunistas siempre hemos defendido la unidad sindical orgánica de la clase obrera española que tras la muerte de Franco y durante la transición no pudo ser por el papel que jugó la principalmente la socialdemocracia (PSOE-UGT) pero también las corrientes izquierdistas dentro del movimiento obrero durante la “transición española” (CNT, CSUT, SU, etc). Mientras por un lado los comunistas trataban de relanzar la experiencia de las Comisiones Obreras como movimiento sindical basado en la unidad de toda la clase obrera, sin distinciones ideológicas o religiosas, reivindicaba la creación de una sola central sindical unitaria que agrupara a todos los sectores y corrientes ideológicas de la clase obrera, por otro lado, cada corriente ideológica creaba su propia central sindical, imponiendo su correa de transmisión sindical, materializando la división sindical en el movimiento sindical postfranquista: izquierdistas, socialdemócratas, socialcristianos, nacionalistas vascos, corporativos-profesionales, amarillistas, etc.

En la actualidad si vamos a los estatutos de CC.OO., vigentes todavía tras su Xº Congreso recientemente celebrado, en la definición de principios se dice:

“Unitario: La CS de CC.OO. mantiene de forma prioritaria el carácter plural y unitario que desde su origen la caracterizó y se propone, como objetivo fundamental, la consecución de la unidad sindical orgánica dentro del Estado español, mediante la creación , en el menor plazo posible, de una confederación que sea expresión libre y unitaria de todos los trabajadores y trabajadoras. Proceso unitario cuyas formas definitivas no podemos prefigurar en la actualidad, y en esta dirección, la CS de CC.OO. se compromete a:

a)    Promover toda iniciativa que se encamine a favorecer la unidad de acción de las centrales sindicales representativas y de clase, tendiendo a que esa unidad de acción adquiera formas cada vez más estables.

b)    Promover y generalizar la construcción de formas unitarias de representación de los trabajadores y trabajadoras, a partir de las asambleas y los organismos que los propios trabajadores y trabajadoras elijan democráticamente” (11).

Como vemos este principio ha quedado inamovible en los últimos 37 años en la estrategia de unidad sindical de CC.OO. Si echamos un vistazo a los estatutos de otros sindicatos como UGT, USO o CGT, no encontraremos referencia alguna a la unidad sindical de los trabajadores en una sola central sindical o a la unidad de acción como parte de la estrategia hacia la unidad orgánica. Sólo CC.OO. mantiene este principio fiel a sus orígenes, y a la necesidad que la clase obrera tiene de unirse frente a la patronal y el Estado capitalista, para la mejor defensa de sus intereses de clase.

Profundizemos aún más. ¿Qué decía Marcelino Camacho sobre la Unidad Sindical?:

“El movimiento obrero sindical debe de reunir de forma natural a los trabajadores, unificando a la clase obrera frente a los patronos. Al estar abierto a todos los trabajadores, independientemente de sus concepciones políticas, ideológicas o religiosas, sus principios de organización y de lucha deben basarse en la democracia obrera, característica esencial del movimiento obrero sindical. Esta democracia obrera exige que los organismos de dirección sean elegidos en asambleas generales o por los congresos de los trabajadores…

Los trabajadores llevamos una lucha permanente contra los patronos y contra el Estado capitalista, por imponer nuestras reivindicaciones. La unidad no sólo es necesaria, sino que, además, es indispensable. La unidad es –tanto en las luchas de carácter limitado, como en las batallas más decisivas de la clase obrera- el arma más importante. Es precisamente su cohesión y su lucha lo que moverá a otras capas laboriosas del país, aspecto fundamentar para poder lograr la victoria en luchas especialmente duras y difíciles, y desde luego básico para sustituir al actual Estado capitalista por un nuevo Estado en el que la clase obrera sea la hegemónica. La fuerza de la clase obrera reside en su grado de cohesión, en su unidad, en la lucha contra los explotadores

Si nuestro lema es el de unir, el de la burguesía es el de dividir…

Que nadie nos hable a los trabajadores de los lados negativos de la unidad sindical. Sobre bases democráticas y de clase, con las libertades políticas lo más desarrolladas posible, dicha unidad es positiva al cien por cien. La ausencia de ella en el movimiento obrero sindical, máxime en las actuales condiciones de progresiva monopolización de la economía capitalista en España, es catastrófica para la clase obrera y su lucha. La debilidad y la ineficacia del movimiento obrero sindical pueden proceder, con toda seguridad, de su atomización, de su división en varias centrales sindicales que compitan entre sí y que, al actuar sobre la misma base de trabajadores, lleguen a enfrentarse en ocasiones. Además, la patronal siempre se encarga de exasperar al máximo las posibles diferencias.” (12).

Actualmente en la España neoliberal del S.XXI, con la profundización en la fragmentación de la clase obrera (precariedad, segmentación de los procesos productivos, etc), el fraccionalismo sindical revive en sectores de la clase obrera con la creación de sindicatos “anticapitalistas” ligados a la gran empresa (COBAs- Telefónica, por ej.), de envergadura pequeña y desligados del conjunto de la clase obrera, o sindicatos de clase pero minoritarios ligados a determinadas grandes empresas o sectores (USO, CGT), además de los sindicatos amarillos de empresa, los sindicatos corporativos y profesionales (SPC, CSI-CSIF, etc.), y los sindicatos sin ámbito estatal radicados territorialmente en algunas CC.AA. (ELA-STV, LAB, CIGA, FSOC, IC y SAT en Euskadi, Navarra, Galicia, Canarias y Andalucía) con una importante implantación sindical.

El tipo de sindicalismo “anticapitalista” minoritario, ataca el papel del sindicato sin tener en cuenta las limitaciones de la lucha sindical ante las coyunturas de reflujo, niegan la necesidad de politizar las luchas desde la vanguardia política de la clase obrera, niegan el análisis de las correlaciones de fuerza, idealizan una lucha parcial (convenio, luchas contra cierres, despidos, etc.) como si fuera la lucha final, incluso en las etapas de repliegue. Estas posiciones desgastan las luchas de los trabajadores, minimizan las conquistas y sacrificios, y como dijera Gramsci (13) abusan hasta el agotamiento del espíritu de lucha de la clase obrera, y dan alas a las posiciones más reformistas que acaban cerrando los conflictos y quedando como “salvadores”. Este sectarismo izquierdista es el mejor favor que recibe el reformismo y las teorizaciones burguesas dentro del sindicalismo, expresión pequeño-burguesa que traduce la lucha y organización sindical en impotencia, impaciencia e idealización y despolitización de la lucha de clases, la cual no es parcial sino general.

Hoy en España, con un bajo índice de afiliación sindical (16%) la mayoría de afiliación (80%), delegados sindicales y comités (74%) están en CC.OO. (38%) y UGT (36%), que juntos suman alrededor de 2,3 millones de afiliados, siendo las únicas organizaciones que tienen capacidad de movilización general. Desde 1.985 han convocado 8 huelgas generales contra las políticas antisociales de los distintos gobiernos (PSOE y PP), y sólo CC.OO. ha demostrado tener capacidad de convocatoria en solitario (20J-1.985), debido a su mayor componente combativo, militante y su mayor compromiso sociopolítico con la lucha general de los trabajadores.

5.    LENIN Y EL DEBATE EN LA INTERNACIONAL COMUNISTA SOBRE EL TRABAJO EN LOS SINDICATOS DE MASAS

Los comunistas casi siempre hemos tenido claro la necesidad del trabajo sindical, por muy reformistas y derechistas que sean las direcciones sindicales, porque es donde las masas obreras están mayoritariamente organizadas. En tal sentido no podemos ignorar la posición que mantuvo Lenin cuando se desmarcaba de los comunistas alemanes en torno a los sindicatos, anteponía la necesidad de trabajar en los sindicatos, incluso los más reaccionarios:

“Tampoco pueden dejar de parecernos un absurdo ridículo y pueril las disquisiciones muy sabias, pomposas y terriblemente revolucionarias de los izquierdistas alemanes acerca de que los comunistas no pueden ni deben actuar en los sindicatos reaccionarios, de que es permisible renunciar a semejante actividad, de que hay que salir de los sindicatos y organizar forzosamente una unión obrera, nuevecita del todo y completamente pura inventada por comunistas…” (14).

Incluso advertía de que el trabajo entre las masas exige sacrificios necesarios para ganar su simpatía y conquistar la dirección de los sindicatos:

“Para saber ayudar a la masa y conquistar su simpatía, su adhesión y su apoyo no hay que temer las dificultades… los insultos, las persecuciones de los jefes… y se debe de trabajar sin falta allí donde estén las masas. Hay que saber hacer toda clase de sacrificios y vencer los mayores obstáculos para llevar a cabo una propaganda y una agitación sistemáticas… y pacientes en las instituciones, sociedades y sindicatos, por reaccionarios que sean, donde hayan masas proletarias o semiproletarias.” (15).

Esta posición la mantuvo Lenin en un momento en el que el movimiento obrero internacional ya se había escindido en dos campos, el revolucionario (comunista) y el reformista (socialdemócrata), porque para Lenin era imprescindible que los comunistas conquistaran la hegemonía en los sindicatos de Europa occidental, y eso sólo podía hacerse sobre la base del trabajo en tales sindicatos en los cuales estaban encuadrados la mayoría de las masas obreras, y estaban dominados por los líderes reformistas de la socialdemocracia europea.

Lenin veía a los sindicatos como las organizaciones más amplias de la clase obrera, que agrupaba a la clase al margen de sus ideas políticas y religiosas, como un salto cualitativo necesario en la superación de la dispersión y del corporativismo obrero hacia a la unión clasista. Que los comunistas deben trabajar en los sindicatos, para Lenin era incuestionable para ligar a la mayoría de los trabajadores a los objetivos del socialismo, y toda renuncia del trabajo en ellos en aras de una pureza ideológica, aparte del menosprecio al trabajo entre las masas, suponía abandonarlas a su estado más atrasado reivindicativo y corporativista, dejándolas en las manos de la dirección de los líderes reformistas.

En este sentido el trabajo del partido comunista era considerado como la lucha por la unidad y extensión de la organización sindical de clase y la pugna por evitar que fueran dirigidos por oportunistas que fragmentaran el movimiento obrero y lo encauzaran hacia las tareas exclusivamente reivindicativas y corporativas (tradeunionismo), convirtiendo a los sindicatos en neutrales, apolíticos e indiferentes en la lucha de clases.

Décadas más tarde en nuestro país Marcelino Camacho recogería este planteamiento de Lenin:

“El movimiento obrero sindical es fundamentalmente reivindicativo, aunque no exclusivamente reivindicativo…

no se puede olvidar que la lucha económica, la lucha reivindicativa, por sí sola, no conduce a la emancipación de la clase obrera, no conduce a su liberación de la explotación capitalista…Por esta vía los sindicatos obreros que aceptan reducir su actividad al marco puramente económico y reivindicativo, dentro de los límites del capitalismo monopolista de Estado, llegan necesariamente a la burocratización y a convertirse, de seguir por ese camino, en un órgano más del sistema capitalista…

La lucha reivindicativa, además de humana y justa, es un medio imprescindible para concienciar y movilizar a toda la clase obrera, haciendo que aprenda a través de su propia experiencia el que su situación en la sociedad, y sus problemas, no cambiarán, ni se resolverán, en el capitalismo, y es también un medio que educa y proyecta la lucha de la clase obrera hacia las necesarias transformaciones revolucionarias y socialistas. El problema básico es lograr que todo esto sea comprendido por toda la clase obrera y no sólo por una reducida vanguardia.” (16).

Había que superar la lucha estrecha del movimiento obrero, por eso Lenin no confundía la independencia de las organizaciones sindicales de clase con la ausencia en el partido de una política sindical propia, no se confundía con el sindicalismo tradeunionista ni anarquista, ni con el oportunismo de derecha ni de izquierda y abogaba por la no neutralidad del sindicato en la lucha por el socialismo partiendo de la lucha reivindicativa de masas. En coherencia con este planteamiento, Lenin entendía que si los comunistas no eran capaces de vencer a los reformistas en las organizaciones de masas sindicales, difícilmente podrían dirigir a las masas y representar el futuro del movimiento obrero.

Para Lenin en la mayoría de los partidos comunistas de occidente faltaba la labor cotidiana de cada militante entre las masas obreras y no proletarias, tanto las organizadas en sindicatos como las no organizadas, ya que los comunistas no pueden encerrarse en el circulo estrecho de los obreros más conscientes y deben actuar en sectores amplios de trabajadores prestando una atención especial a los obreros de partidos y sindicatos reformistas, intensificando la presión sobre estos partidos apoyados en el proletariado por iniciar la  lucha común en defensa de los intereses inmediatos del proletariado, partidos que están organizados como partidos de masas, y a los que según Lenin no se podrá vencer a ellos ni a los capitalistas si no llegamos a ser un gran Partido Comunista, un partido de masas:

Quien no comprenda que en Europa, donde casi todos los proletarios están organizados, debemos de conquistar a la mayoría de la clase obrera, está perdido para el movimiento comunista…En Rusia éramos un partido pequeño, pero con nosotros estaba, además la mayoría de los Soviets de diputados obreros y campesinos de todo el país. ¿Es que vosotros tenéis eso? Con nosotros estaba casi la mitad del ejército, que contaba entonces, por lo menos, con 10 millones de hombres. ¿Acaso a vosotros os sigue la mayoría del ejército?…Si se dice que vencimos en Rusia a pesar de que teníamos un partido pequeño, lo único que se demuestra con eso es que no se ha comprendido la revolución rusa y que no se comprende en absoluto cómo hay que preparar la revolución” (17).

Ya el IIIº Congreso de la Internacional Comunista (1921) Lenin indicó que se debían conquistar los viejos sindicatos reformistas desde su interior y no formar otros sindicatos dispersos, imponiendo la obligatoriedad del trabajo de los comunistas en los sindicatos, no era la destrucción sino la conquista de millones de masas afiliadas a los sindicatos viejos, lo que debe constituir el eje de la cristalización y avance de la lucha revolucionaria. En este congreso se combatió tanto al oportunismo de derecha que exageraba la estabilidad del capitalismo y renegaba de la organización del partido en los centros de producción, como el infantilismo de izquierda que negaba el reflujo revolucionario, la estabilidad del capitalismo y la renuncia a trabajar en sindicatos y la táctica del frente único de la clase obrera con la izquierda de la socialdemocracia (18).

Tras el IVº Congreso de la Internacional Comunista y la muerte de Lenin los planteamientos infantilistas y de ataque frontal al capitalismo, que consideraban que la propia crisis capitalista se encargaba de crear las condiciones subjetivas de la revolución proletaria de forma automática, fueron los que al final se impusieron temporalmente. La mayoría del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista (CEIC) retiró la política de frente único de la clase obrera, que surgió en 1.921 frente a la evidencia del triunfo de la reacción en Europa occidental en defensa de los intereses económicos y políticos inmediatos, por la colaboración con los obreros socialdemócratas, su ala izquierda, y la unidad del movimiento sindical.

El Vº Congreso de la Internacional Comunista con Zinóviev de presidente del CEIC, acabó por tildar la táctica del frente único de oportunista y de derecha (1924), la llegada del fascismo en Italia se interpretó como “maduración de la revolución proletaria en ese país” (19) y obligaba a la lucha de los partidos comunistas frente al Estado capitalista al margen de la política de alianzas con los demás partidos y organizaciones aunque fuesen de base obrera y antifascista.

El V° Pleno de la Internacional Comunista (1.925), decretaría el acta de defunción de los frentes únicos y gobiernos obreros como etapa previa a la dictadura del proletariado. Es en éste pleno donde aparece la tesis que tilda de social-fascista, ala del fascismo (20) a la socialdemocracia, orientando igualmente la lucha contra el sector de izquierda de la misma, contra los que eran potenciales aliados de los comunistas en el movimiento obrero. Esta tesis condujo al error de considerar fascistas a ¡todos los sectores no comunistas!, dificultando el objetivo de conquistar la mayoría de la clase obrera (21). Hay que añadir que esta posición sectaria y antileninista, calzaba con el sectarismo de los jefes de derecha en la socialdemocracia, contrarios al trabajo de los comunistas en los sindicatos de masas y a las alianzas obreras con los partidos comunistas (22).

En el VIº Congreso (1928) con Bujarin de presidente del CEIC, en vez de retomar el trabajo de masas en una situación de crecimiento del fascismo y repliegue del movimiento obrero, se consideraba iniciada la etapa de ofensiva del movimiento obrero y el repliegue y hundimiento inevitable del capitalismo. Este error era debido a la reducción de la lucha de clases a lo económico, a una simple regla de tres: crisis económica igual a ofensiva del proletariado y revolución socialista, donde la dictadura de la burguesía bajo su forma fascista, considerada como última, sería derribada por la dictadura del proletariado. El peligro fascista se consideraba como una etapa pasajera del proceso revolucionario, la mayoría de la IIIª Internacional defendía la tesis de: revolución permanente en línea ascendente. Tesis que parte del análisis economista evolución-crisis-revolución, y por esa regla se consideraba al fascismo pendiente del hilo de la crisis económica, y no se paraba de anunciar su inminente caída por el soplo de la revolución inevitable por el viento de la crisis, donde el fascismo simplemente era la expresión de esa crisis crepuscular. Los hechos históricos de la lucha de clases tras el crack de 1929 demostraron lo contrario, el capitalismo a pesar de la crisis se estabilizó mediante la reacción político e ideológica de la clase dominante hacia el fascismo y la reacción.

En el mismo sentido se actuaría en el V° Congreso de la Internacional Sindical Roja (1.930), que decidió transformar las corrientes de oposición de los sindicatos dominados por la socialdemocracia en sindicatos independientes para encabezar las luchas reivindicativas y conducirlas hacia acciones revolucionarias, creyendo que la revolución proletaria caería como fruto maduro, lo que limitó aislando aún más el trabajo de masas de los comunistas entre la clase obrera. El IXº Pleno del CEIC respaldó las resoluciones del Vº Congreso sindical. La práctica mostraría que esta recomendación repercutía negativamente en la labor de los comunistas en las masas.

Más adelante, Jorge Dimitrov contestaría que los comunistas no eran anarquistas, que no podía haber indiferencia hacia la forma de la dictadura burguesa, si esta era en forma de democracia burguesa con libertades y derechos, aun restringidos, o si esta era en su forma fascista. Para Dimitrov, sin dejar de ser partidarios de la dictadura del proletariado (por aquel entonces en su forma soviética), se debía de defender palmo a palmo las condiciones democráticas arrancadas por la clase obrera en años de lucha y batirse incluso por ampliarlas (sindicatos, libertad de reunión y prensa, sufragio universal…) (23).

Para Dimitrov ante el ataque de la contrarrevolución fascista y sin una situación revolucionaria con una dualidad de poderes (clase obrera-burguesía) había que escoger no entre la dictadura del proletariado y la dictadura burguesa, sino entre la democracia burguesa o la dictadura fascista. Ese era el orden del día en la lucha de clases, por lo que lo prioritario era la defensa de la democracia, como primer paso hacia la revolución socialista. Sin embargo, el infantilismo creía que la lucha por los derechos democráticos podía desviar a la clase obrera de la dictadura del proletariado, olvidando que ya Lenin advertía que no puede haber socialismo triunfante si éste no lucha por la plena democracia, que no puede triunfar sobre la burguesía sino libra una lucha consecuente por todos los aspectos de la democracia (24).

Esta política sectaria dominante en el CEIC (1924-1930) sería superada con Dimitrov al frente del CEIC (25). Las resoluciones del VIIº Congreso de la Internacional Comunista (1935), recuperan la táctica del frente único de la clase obrera contra el fascismo en defensa de los intereses económicos inmediatos, la colaboración con los obreros socialdemócratas, la unidad sindical y aprueban la táctica de los frentes populares y elevan a rango táctico la tesis leninista del trabajo en los sindicatos de masas incluso bajo las condiciones más duras, bajo el fascismo:

“Los comunistas deben bajo el fascismo ingresar en todas las organizaciones de masas, que gocen  del monopolio de la legalidad en un país dado. Aprovechando hasta la mas mínima posibilidad legal y semilegal de trabajo, dentro de ellas, para enfrentar los intereses de las masas adheridas a estas organizaciones con la política del fascismo y disgregar la base de masas de éste…¿Dónde se encuentran las masas obreras? Y aquí tenemos que declarar abiertamente: la labor dentro de los sindicatos es la cuestión más candente de los Partidos Comunistas. Debemos conseguir que se de un viraje verdadero en la labor sindical, y colocar en lugar central la cuestión de la lucha por la unidad sindical. ¿En que radica la fuerza de la socialdemocracia en los países occidentales?…En que se apoya en los sindicatos.

¿En qué radica la debilidad de nuestros Partidos Comunistas en los países occidentales?. En que no se han compenetrado todavía íntimamente con los sindicatos y algunos elementos de estos Partidos Comunistas no quieren compenetrarse íntimamente con ellos. Por esta razón la tarea principal de los Partidos Comunistas de los países occidentales consiste, en el momento actual, en desarrollar y llevar a término la campaña por la unidad del movimiento sindical en hacer que todos los comunistas sin excepción, entren en los sindicatos, en desplegar dentro de ellos una labor sistemática y paciente para lograr la cohesión de la clase obrera contra el capital, y en conseguir de este modo que los Partidos Comunistas puedan apoyarse en los sindicatos…el obrero comunista, el obrero revolucionario, que no pertenezca al sindicato de masas de su oficio, que no luche por convertir este sindicato reformista en una verdadera organización sindical de clase, que no luche por la unidad del movimiento sindical sobre la base de la lucha de clases; ese obrero comunista, este obrero revolucionario, no cumple con su deber proletario primordial(26).

¿Queda clara cual era la posición leninista tras la revolución de Octubre y contra el fascismo?. La debilidad de los comunistas en Europa Occidental radicaba en su escasa compenetración con los sindicatos y su tarea era el trabajo en los sindicatos de masas para convertirlos en sindicatos de clase.

La política sindical comunista de Lenin y Dimitrov no pretendía imponer principios que el movimiento obrero no aceptara ni renunciaba a la conquista del movimiento obrero y sindical para la causa revolucionaria. Casualmente también lo argumentaron Marx y Engels en el Manifiesto del Partido Comunista (27).

 

  1. EL PSUC Y EL PCC EN DEFENSA DE CC.OO. Y LA UNIDAD SINDICAL EN CATALUNYA

¿Cuál ha sido la posición de los comunistas catalanes ante el frente de masas sindical?. Para contestar qué mejor recordar lo que se ha aprobado en los procesos congresuales hasta ahora.

En el IVº Congrés del PSUC (octubre/noviembre 1977) cuando todavía se denominaba marxista i leninista y la democracia interna del partido se basaba en el centralismo democrático con la prohibición de fracciones o corrientes organizadas, se decían cosas como esta:

“El PSUC da su pleno apoyo al sindicato de CC.OO. Todos los militantes obreros, administrativos, técnicos, profesionales y cuadros que trabajan en las empresas, han de considerar una tarea primordial el fortalecimiento del sindicato de CC.OO. y hacerlo un instrumento eficaz y responsable de la lucha de los trabajadores…El IVº Congrés del PSUC reclama la celebración cuanto más antes mejor de las elecciones sindicales y llama a todas las organizaciones y militantes del partido a trabajar activamente en su preparación, de acuerdo con la línea que determinen las CC.OO. Las elecciones sindicales serán un momento especialmente importante de la batalla para impulsar la sindicación a CC.OO. y promover la unidad de los trabajadores en la defensa de sus reivindicaciones…” (28).

Con la ruptura del PSUC tras el Vº Congrés y el congreso extraordinario en el Hotel Princesa Sofía, y el nacimiento del PCC, este nuevo partido no va a abandonar el trabajo sindical prioritario en CC.OO. Del Informe Político al VIº Congrés del PCC en 1982:

“Los comunistas en esta difícil situación, debemos considerar como fundamental nuestro trabajo en los movimientos de masas, pero en concreto en el sindicato de CC.OO. al que debemos fortalecer, organizar e impulsar a través de una política sindical del Partido justa y coherente.” (29).

En el VIIº Congreso del PCC se defiende CC.OO. y la unidad sindical:

Los comunistas estamos por la unidad sindical. No obstante, defendemos y propiciamos la opción sindical, de CC.OO., no solamente por su historia bajo el franquismo, sino también y principalmente porque es la organización sindical… que mejor responde a los intereses de la clase obrera y de todos los trabajadores. Los militantes del PCC militamos en CC.OO. y nos esforzamos por fortalecer sus filas, pero también hacemos lo posible por acercar a los sindicatos hoy separados por tendencias políticas con el afán de conseguir su unidad de acción y crear la perspectiva de la unidad sindical de todos los trabajadores(30).

En el VIIIº Congreso del PCC se defiende el fortalecimiento de CC.OO. y se critica la división de clase:

“La proliferación de sindicatos en la transición, así como el papel divisionista que jugó la UGT en la primera época, hacen que en la actualidad la clase obrera se encuentre con una sindicación muy baja, repartida sobre todo entre UGT y CC.OO., con que la representatividad de estos dos sindicatos sea prácticamente la misma, con ventaja para CC.OO….y que hayan surgido además, un bloque de sindicatos amarillos que defienden los intereses corporativos de sus afiliados, muy lejos de la solidaridad de clase que habría de reinar en el mundo del sindicalismo”. “Fortalecimiento de CC.OO. En la vía de recuperación del Movimiento Obrero hemos de intensificar nuestro trabajo en el movimiento sindical, consolidando un sindicalismo de clase, de defensa intransigente de los intereses de los trabajadores”…”La recuperación de un sindicato de clase, de masas, democrático, participativo y de fábrica. Es necesario aumentar el número de afiliados a CC.OO., que en cada fábrica o centro de trabajo tenga organización, hay que conseguir que CC.OO. recupere el carácter masivo que tuvo en su legalización, que dentro de CC.OO. haya menos parlamentarismo y más participación…” (31).

En el IXº Congrés del PCC se vuelve a defender la unidad sindical, de acción y orgánica y el trabajo prioritario en CC.OO.:

Por la unidad sindical y de los trabajadores. Junto al binomio presión/negociación existe un elemento central: la unidad. En la actualidad, el proceso unitario parte casi en exclusiva de las cúpulas confederales, siendo un proceso incompleto. Es necesario avanzar y establecer relaciones regulares entre las diversas confederaciones –en estilo intersindical- creando ámbitos de relación donde fuese posible: convocatorias de asambleas unitarias de delegados, discusión de plataformas y alternativas y acercar las decisiones a los centros de trabajo…” “La historia de la clase obrera y del sindicalismo muestran que la unidad de los trabajadores es indispensable para democratizar la sociedad. La clase obrera hoy es plural en su composición y en sus expresiones ideológicas. La unidad de los trabajadores es un objetivo estratégico, puesto que cuanto mayor sea la unidad de los trabajadores más conquistas se obtienen… El objetivo de llegar a una central sindical de clase única es necesario e imprescindible, tanto para las respuestas inmediatas como para un proyecto de transformación. Mientras la unidad no se produzca, los comunistas sindicalmente nos organizamos en CC.OO. de forma prioritaria. “ (32).

En las tesis del Xº Congrés del PCC, celebrado en mayo de 1997, se va a reproducir de forma idéntica lo ya aprobado por el IXº Congrés, que he hecho referencia.

En los documentos del XIº Congrés del PCC (abril 2002) se va a seguir defendiendo el trabajo prioritario en CC.OO. y la unidad sindical, pero además se va a considerar como uno de los 3 elementos fundamentales para el cambio social y político en el país:

El fortalecimiento y relanzamiento de IU, la prespectiva de unidad de acción de la izquierda plural y el fortalecimiento y recuperación de CC.OO. son tres elementos fundamentales para crear una nueva situación de cambio en España.”…”Los comunistas formamos parte de CC.OO. desde sus inicios como movimiento, fruto de los trabajadores y trabajadoras, con vocación unitaria, con métodos participativos y democráticos, de clase y nacional y con una formulación de sindicalismo de nuevo tipo, que contempla la actuación sociopolítica desde su autonomía respecto a los poderes económicos y políticos. Para los comunistas el sindicalismo ha de ser expresión de la capacidad de autoorganización de los trabajadores, con expresión confederal… Reafirmamos nuestro criterio histórico de la necesidad de la unidad sindical, en la perspectiva de la unidad de los trabajadores.(33).

En los documentos del XIIº Congrés del PCC en el 2010 se plantea esta tímida pero clara conclusión del trabajo de los comunistas en CC.OO.:

“El movimiento obrero va más allá del movimiento sindical, pero hay que tener en cuenta que la mayor parte de nuestro partido milita en CC.OO. que es nuestro sindicato y forma parte de nuestra estrategia.(34).

Hasta aquí lo acordado en los diferentes congresos. Ahora vamos a las conferencias nacionales de movimiento obrero en el PCC, tomaré unas pocas. Comenzamos por la conferencia nacional del PCC sobre movimiento obrero de abril de 1988, donde se exige la militancia en CC.OO. como medio imprescindible para dirigir el sindicato con nuestras propuestas:

El PCC se esfuerza por reforzar el sindicato de CC.OO., esfuerzos que contemplan desde la asunción política de nuestra militancia como comunistas en CC.OO., lo cual no se justifica que aún queden camaradas aislados que no poseen dicho carnet. Pasando por la participación en todos sus órganos representativos desde los cuales ejercemos las funciones de dirección en cada marco, hasta la corresponsabilización en la dirección de CC.OO. a nivel de Catalunya. Los comunistas del PCC, tenemos voluntad de dirigir políticamente todos los movimientos de masas y por consiguiente CC.OO….”

En la conferencia de movimiento obrero de abril de 1994, de forma clara y contundente, se prioriza el trabajo en CC.OO. sin abandonar el objetivo estratégico de la unidad sindical orgánica en una sola central:

“Los comunistas nos organizamos en CC.OO., o mejor dicho, CC.OO. es nuestro sindicato, aquel que contribuímos a organizar en su día y en el que estamos comprometidos, pero nos reafirmamos en un tema para nosotros estratégicos, y es que la clase obrera, para su mejor defensa necesita de una sola central sindical de clase, que refleje todo el pluralismo existente en el seno de los trabajadores/as”.

Por último, la conferencia de movimiento obrero de noviembre del 2001, donde encontramos una definición más rotunda del compromiso de trabajo en CC.OO., la independencia de las organizaciones, del partido y del sindicato, frente a la sindicalización de las organizaciones del partido y la correa de transmisión hacia el sindicato:

Para el partido, CC.OO. es una apuesta estratégica del movimiento de clase catalán y del estado, es nuestro sindicato, la herramienta de trabajo principal de los comunistas hoy en el frente de masas sindical.

El partido tiene una política propia e independiente, donde los análisis de coyuntura pueden o no coincidir con los que hace el sindicato. Ello no quiere decir que la no coincidencia obligue a que el partido no pueda manifestar al margen del sindicato… su posición concreta…

El partido no es una coordinadora de movimientos sociales, ni la mediación político y social de la denominada sociedad civil alternativa, es una organización revolucionaria, de clase, de lo que se desprende que ni somos un frente de masas, ni somos el sindicato, etc, formamos parte de los movimientos, de los frentes de masas y del sindicato en los cuales trabajamos y hacia los que elaboramos nuestra alternativa de frente de masas, de movimiento, de sindicato, etc.

Esta enumeración de elementos es importante de cara a huir desde las organizaciones de dos extremos que se tocan, la sindicalización y la correa de transmisión. La sindicalización impide que los militantes y organizaciones de base se doten de una visión más amplia de la realidad que vaya más allá del ámbito del frente de masas concreto, se conozca y participe en la difusión y elaboración de la política global y en las decisiones del partido… La correa de transmisión impide el trabajo en el frente de masas al caer en posiciones maximalistas que embotan el trabajo concreto de los camaradas situándose en el frente de masas no como parte de él, sino contra él, confundiendo el fin con los medios, planteando la batalla final en cada conflicto, conferencia, congreso o negociación colectiva.”

Es decir, que siendo fieles a lo argumentado por Marx en el Manifiesto, los comunistas no deben pretender imponer principios al movimiento obrero al margen del movimiento obrero (27). Ya en el VIº Congreso del PCC se advertía de que el partido en las fábricas no podía convertirse en la sección sindical bis (vicio eurocomunista) dejando claro que el partido comunista tiene tareas que le son propias: la educación política de los trabajadores, difundiendo tanto la situación política general como la concreta y concretamente en la IVª Conferencia de la célula del PCC-Seat (abril 1991) así se defiende:

“Hay que empezar a distinguir el sindicato del partido no mezclando lo uno con lo otro. El sindicato es un instrumento de organización de los trabajadores para la lucha reivindicativa y sociopolítica…debemos fortalecer el movimiento sindical de Seat, las CC.OO…potenciando la participación de los afiliados y haciendo de CC.OO. un sindicato más abierto: más de masas, más democrático, más plural, más de clase, más asambleario…Los movimientos de masas no deben ser una correa de transmisión de nadie, deben ser independientes, y de ahí también se entiende la independencia política del partido…”.

Para terminar recordaremos las palabras de Marcelino Camacho sobre la relación del partido y el sindicato:

“Si un partido obrero organizado sobre principios científicos es homogéneo en lo político e ideológico, y además es conciencia organizada de la vanguardia, su fuerza la obtiene sobre todo de la toma de posturas globales sobre los problemas de la sociedad y de las soluciones políticas concretas que propone. Por el contrario, el movimiento obrero sindical, que es homogéneo en la producción y en lo económico y reivindicativo, y heterogéneo en lo político debe tener en cuenta esta realidad, si no quiere minar la unidad obrera y sindical.

Los militantes de los partidos obreros, en tanto que miembros del movimiento sindical, tienen la obligación, como cualquier otro trabajador, de respetar –con gran sensibilidad y cuidado- los acuerdos, la disciplina y la unidad de aquél.” (35).

Hay que ver la capacidad que algunos “aspirantes a dirigentes” tienen para olvidar.

  1. CC.OO. ES NUESTRO SINDICATO

Ya hemos señalado que en los años 20 y 30 Lenin y Dimitrov colocaban por delante la necesidad de que los comunistas trabajaran hasta en los sindicatos reaccionarios porque es donde están las masas, con el objetivo de que las propuestas de los comunistas en el movimiento sindical fueran hegemónicas.

Sin embargo, CC.OO. no es un “sindicato reaccionario”, CC.OO. es un sindicato que sociológica e ideológicamente se coloca en la izquierda antineoliberal. Podremos puntualmente no estar de acuerdo con sus decisiones, ya que en ningún caso el sindicato debe condicionar la política general del partido, como por ejemplo el acuerdo de pensiones de 1996, 2006 o del 2011, pero sigue siendo nuestro sindicato, nuestro proyecto de sindicato unitario por construir, nuestro aliado estratégico. Y eso es no porque lo diga yo, lo es por mandato congresual, y ningún comunista organizado y con responsabilidad debe cuestionarlo, y si lo hiciera, debiera dimitir de sus responsabilidades políticas hasta el siguiente congreso. Aunque en algunos casos eso es pedir peras al olmo. Repasemos un poco nuestra trayectoria sindical más reciente:

1) En CC.OO. tras la caída del muro de Berlín se produjo un desencuentro con la izquierda política (IU) transformadora y antineoliberal, los vientos del apoliticismo y el anticomunismo de moda llegaron al sindicato, que se tradujo en la aceptación crítica de Maastrich y el inicial rechazo de la lucha por la ley de 35 horas, y una caída peligrosa de la movilización social. Se vació al sindicato de contenido sociopolítico y movilizador, atrás quedaban la participación del sindicato en plataformas contra la OTAN, ley Corcuera, etc, y la huelga general contra el primer recorte de pensiones realizado por el gobierno de Felipe González Márquez (20J 1985).

En respuesta en el VIº Congreso se forma la corriente sindical confederal del sector crítico (posibilidad que contemplan los estatutos desde el IVº Congreso en 1987 –corrientes sindicales y de opinión-) de la cual forman gran parte de comunistas del PCE, PCC y posteriormente el PSUCviu. Dicha corriente se marcó los siguientes objetivos: impulsar un giro a la izquierda del sindicato, reforzar su carácter sociopolítico, democrático y plural, extender la democracia interna y la participación de los afiliados/as en las decisiones del sindicato y la movilización sostenida ante los conflictos. Entre el VIº y el VIIIº Congreso se inicia un proceso de exclusión del gobierno del sindicato de una parte importante del mismo, dañando a la pluralidad y la propia democracia interna, exclusión que se extiende más allá del propio sector crítico hacia otros sectores de la mayoría, bajo el mandato de Fidalgo como secretario general de la CS de CC.OO.

2) Llega el IXº Congreso de CC.OO. y se crea una candidatura alternativa a secretario general con Toxo a la cabeza, candidatura apoyada por el sector crítico y todas las sensibilidades marginadas de la dirección confederal de CC.OO. En este congreso CC.OO. refuerza su carácter de clase y confederal, recupera su carácter sociopolítico y de izquierdas e integra a todas las sensibilidades en la dirección del sindicato, algo que las anteriores direcciones desde el VIº Congreso fue incapaz de hacer. Así lo reconoce el PCE en sus tesis políticas del XVIII Congreso en noviembre de 2009:

“Esta perseverancia ha permitido que el IX Congreso de CC.OO… haya sido derrotada (aún por escaso margen) la antigua dirección, que seguía defendiendo la política de exclusión de los cuadros sindicales que no aceptaban el sindicalismo pactista y desmovilizador. Esto implica que la nueva dirección de CC.OO., con presencia del sector crítico sin el cual no hubiera sido posible el cambio, hace suya la idea de sindicato democrático y plural. Al mismo tiempo, hay un giro hacia la izquierda, hacia una mayor propuesta reivindicativa y movilizadora…” (36).

Otro objetivo importante que se consigue con la nueva dirección confederal en CC.OO. tras el IXº Congreso es la recuperación de las relaciones entre CC.OO. y el PCE e IU desde el respeto a la independencia de las organizaciones, superando la correa de transmisión y el tradeunionismo sindical, dando importancia y no excluyendo a todas las formas de representación y lucha de los trabajadores tanto a nivel social como a nivel político. Un paso importante y más si tenemos en cuenta que con el anterior secretario general las únicas relaciones políticas que se establecieron fueron con la ultraderechista FAES y UPD, algo realmente anti-natura para el carácter sociopolítico de izquierdas de CC.OO.

3) Con posterioridad el Xº Congreso de CC.OO. ha coincidido con el lado más fuerte de la crisis, con 3 huelgas generales contra dos reformas laborales y los recortes sociales, con una gran movilización sindical sectorial, con un refuerzo de la unidad de acción entre las dos centrales sindicales mayoritarias (no olvidemos que la primera huelga general -29S- se hace contra el gobierno de Zapatero), y con una mayor implicación de sectores ciudadanos y de trabajadores en nuevos movimientos sociales y políticos contra los recortes de la sanidad pública, contra los cierres de hospitales, los desalojos de viviendas, contra el paro, por la democracia real y la república (mareas blancas- PAH- 15M- frentes cívicos-plataformas por la IIIª República). La crisis social está coincidiendo con la crisis ideológica y política del régimen neoliberal y sus instituciones, la monarquía y el modelo bipartidista de representación política de la oligarquía financiera, con la corrupción como telón de fondo, lo que es un escenario propicio para construir la alternativa política de ruptura democrática.

La aparición el 10 de abril de CC.OO. con UGT junto a PAH en los medios de comunicación, en defensa de la ILP antideshaucios y contra el proyecto de ley del gobierno neoliberal del PP, demuestra que CC.OO. está por la unidad de acción con los movimientos sociales y lo equivocados que están aquellos que este proceso congresual desde la “ultraizquierda” han cargado contra la unidad en el sindicato y fuera del sindicato.

En esta nueva etapa durante estos últimos 4 años CC.OO. ha reforzado su CARÁCTER SOCIOPOLÍTICO en la lucha contra los efectos de la crisis, extendiendo las alianzas sociales dentro de la izquierda, buscando la unidad de acción no sólo sindical y con los partidos de izquierda sino también con los nuevos movimientos sociales. Fruto de ello CC.OO. ha promovido junto a UGT la creación de la Cumbre Social integrada por decenas de organizaciones sindicales y sociales, que se ha extendido en la mayoría del los territorios y que a nivel estatal cuenta ya con más de 150 organizaciones. De su seno salió la propuesta del referéndum sobre las políticas de recortes del gobierno del PP y la propuesta de huelga general del 14N, donde el conflicto ya no era exclusivamente laboral, fue el resultado de una cadena de decisiones con la gota que derramó el vaso, los PGE del 2013 con nuevos recortes, profundizando en el aumento del paro y el empobrecimiento de la mayoría de la población, castigando a las víctimas de la crisis mientras amparan a nuestros verdugos, los culpables de la crisis.

4) Ante la crisis, el sindicalismo de clase no podía pasar desapercibido frente la ofensiva del capital financiero. Dado su papel en la negociación de los convenios y de resistencia ante los recortes y reformas laborales, pasa a estar en entredicho hoy más que nunca por los intereses de clase de la oligarquía financiera representada en la patronal CEOE y el gobierno de turno. Precisamente los gobiernos neoliberales tanto en Europa como en España persiguen y recortan el derecho a la negociación colectiva, porque es la base primaria de la organización sindical, de la unidad y solidaridad de clase de los trabajadores/as. España es uno de los estados europeos con menor porcentaje de obreros sindicados y el poder mediático y político se dedican a desprestigiar a las organizaciones obreras porque estas tienen un papel fundamental en la resistencia a las políticas neoliberales. No olvidemos que el thatcherismo en Inglaterra desencadenó una campaña feroz con el objetivo de aniquilar a los sindicatos, la historia se repite. Este ataque directo ha hecho que CC.OO. se replantee la necesidad de ampliar la militancia sindical y readaptar los escasos recursos económicos y humanos al nuevo ciclo de la lucha de clases para lograr un sindicato más independiente económicamente. Ella es la condición sine qua non para la supervivencia y continuidad del sindicalismo de clase y resistencia ante la crisis.

Se ha producido una pérdida de afiliación en el período 2009-2011 (-61.000 afiliados), pasando de 1.201.000 afiliados a 1.140.000 (diciembre 2011), debido fundamentalmente a la crisis, rompiéndose la tendencia anterior de crecimiento afiliativo. Esta reducción se concentra en los tramos de afiliación de trabajadores jóvenes e inmigrantes, los más golpeados por la crisis. Actualmente la afiliación se distribuye entre un 86,64% son trabajadores empleados, un 3,03% pensionistas y el 10,33% parados. En consecuencia se reducen los recursos económicos del sindicato que se destinan principalmente para atender a 12 millones de trabajadores afectados por la negociación colectiva, a lo que se ha sumado la campaña antisindical desde el gobierno para justificar la reducción e impago de la financiación pública de los sindicatos, mientras por otra parte la patronal recibe una cantidad 25 veces superior de financiación pública para mantener sus 35.000 liberados en las empresas privadas. Esta reducción de recursos ha llevado a que el sindicato en el Consejo Confederal aprobara de forma consensuada un plan de optimización de recursos (37), extensible al conjunto de la confederación, federaciones y territorios.

5) Las conclusiones del Xº Congreso de CC.OO. han sido las de reforzar la movilización social, reforzar el carácter sociopolítico extendiendo las alianzas sociales y políticas frente a la crisis, reforzar el carácter de clase representando a todos los trabajadores/as: los fijos, los temporales, los parados, los jóvenes, las mujeres, los inmigrantes, los autónomos, los pensionistas, en definitiva el conjunto de la clase obrera, sin exclusiones ni preferencias. Esto es importante y más si tenemos en cuenta de que aunque la clase obrera no sólo NO ha desaparecido sino que se ha ampliado, se nos ha cambiado la composición en los últimos 40 años producto de la lucha de clases, si antes el 80% de la clase obrera mantenía empleos estables y sólo el 20% temporal, con un paro de apenas el 5%, ahora aproximadamente el 45% tiene empleo estable, el 30% es temporal y el 25% es parado, por lo tanto las reivindicaciones no se deben limitar sólo a ese 45% de la clase obrera.

También se refuerza el carácter democrático y plural del sindicato integrando a todas las sensibilidades en la dirección confederal, precisamente en éste último congreso el sector crítico ha vuelto a dar su apoyo a la dirección confederal de la cual forma parte. Este ha sido además el primer congreso después de 1987 (IV Congreso) en el que se consigue una sola candidatura unitaria, consolidándose la presencia del sector crítico en la comisión ejecutiva confederal. Y sólo han quedado fuera, se han autoexcluido, aquellos que precisamente en la federación de industria practicaban la exclusión, no llegando al 10% de representación ni para presentar candidatura a los órganos de dirección confederal.

6) En la propia federación de industria estatal ha habido un cambio de secretario general, con lo que la nueva política confederal iniciada en el IXº Congreso ha entrado también en la federación de industria estatal, que durante estos últimos 4 años ha destacado por su defensa de un modelo de sindicato gremial, tradeunionista, tipo IGMetall, nada que ver con CC.OO., vaciado de contenido sociopolítico. Y que ha practicado una política de exclusión sin contemplaciones contra la mayoría confederal en la propia federación estatal, y en la sección sindical de Seat contra el sector crítico primero, y contra la mayoría confederal, rompiendo los estatutos, poniendo delegados sindicales sin que los afiliados/as participen, pactando acuerdos colectivos con la empresa al margen de los propios órganos del sindicato, firmando el peor convenio de la democracia en Seat al margen de la asamblea general de afiliados/as y atacando la propia política sindical renunciado a objetivos estratégicos en salario y empleo (recuperación del salario congelado, no a las etts), aceptando la pérdida de salario y las etts en el proceso productivo de Seat, yendo contra la propia acción sindical acordada en su conferencia (órgano superior de la sección sindical de CC.OO. Seat). Todo dentro del más claro espíritu anti-unitario de secta.

7) Para las luchas que se avecinan, el sindicalismo sociopolítico, de clase, internacionalista y solidario es la pieza fundamental del movimiento obrero. Sin embargo, por lo dicho hasta aquí estamos lejos del objetivo que nos marcamos los comunistas de sindicato unitario que agrupe a todos los sectores ideológicos y profesionales de la clase obrera, sobre los principios del movimiento sociopolítico que fueron las CC.OO. en su lucha contra el franquismo. Pero aún así, CC.OO. sigue siendo la mayor organización de la izquierda social en España, y la primera fuerza sindical, y en su seno se integran la mayoría de los sectores sindicales combativos de la clase obrera. Es nuestro sindicato, sigue siendo el sindicato de nuevo tipo, de clase y unitario a construir, sigue siendo una herramienta imprescindible en la lucha de clases, por la unidad sindical y la unidad de la clase obrera, como objetivo irrenunciable desde una perspectiva de lucha en un doble objetivo, de lucha reivindicativa en defensa de los objetivos inmediatos de los trabajadores, y de lucha sociopolítica, por la transformación social y el socialismo.

  1. ¿DÓNDE ESTÁ EL CENTRALISMO DEMOCRÁTICO DE LOS COMUNISTAS?

En el Xº proceso congresual de CC.OO. han habido camaradas que no sólo han puesto en entredicho la unidad de acción sindical, sino también la unidad sindical orgánica, ¡y eso que ni tan siquiera estaba en el orden del día!. Así mismo también hay quienes ahora “teorizan” que los comunistas estemos organizados en diferentes centrales sindicales, lo cual sería una novedad insostenible por nuestra trayectoria política al impulsar el fraccionalismo sindical. Algo que si echamos vista a lo acordado en los congresos del partido y conferencias de movimiento obrero, que son los órganos superiores del partido comunista, va por supuesto, en contra del centralismo democrático. Pero lo más grave es el modelo sindical que se defiende con esta propuesta, la aceptación de la división sindical, el fraccionamiento con la creación de nuevos sindicatos minoritarios profundizando aún más en la división de la clase obrera, en un momento en el que para los intereses de la clase obrera se hace necesaria la unidad para hacer frente a la crisis, lo mismo que en los años 30 ésta era necesaria para luchar contra el fascismo.

Está claro que con esta mentalidad los comunistas no hubiéramos impulsado las CC.OO. ni el trabajo legal en el vertical en los años 50, 60 y 70, hubiéramos hecho exactamente lo mismo que socialdemócratas y anarquistas, aislándonos de las masas. ¡Qué pronto se olvidan los planteamientos de Lenin, Dimitrov y Camacho sobre la cuestión sindical!.

8.1 Contra la Unidad Sindical y la mayoría confederal de CC.OO.: ¡creemos más sindicatos!

Se ha levantado polvareda en el Xº Congreso de CC.OO. por una resolución de la CONC en la cual se plantea avanzar en la unidad de acción con UGT, ante la que algunos camaradas han planteado que lo que se está haciendo es sentar las bases para la “fusión” con UGT. De creerles, de darles la razón, deberíamos preguntar entonces ¿y si eso es así, cual es nuestra posición como comunistas?.

Se ha armado mucho griterío sobre el tema pero en realidad no ha habido en este congreso de CC.OO. una posición concreta que en lo inmediato de “carta blanca” para la unidad sindical orgánica con UGT, porque aunque la unidad de acción se ha fortalecido con la convocatoria de 3 huelgas generales en menos de 2 años, todavía no hay condiciones para esa unidad. Pero aún así, sería un error perder de fondo lo referente a los estatutos de CC.OO. que ya lo dicen con claridad, lo que es un objetivo fundamental para este sindicato desde su orígen: promover la unidad de acción y caminar hacia la consecución de la unidad orgánica en una sola central sindical. Con el objetivo, no olvidemos, de agrupar no sólo a los afiliados de CC.OO. y UGT, sino a toda la clase obrera, afiliados y no afiliados.

Pero de crearse éstas condiciones, de unidad sindical orgánica, que hoy por hoy no se dan, de nuevo la pregunta ¿Cuál es nuestra posición como comunistas? ¿Nos vamos a colocar en contra de la unidad sindical, de la creación de una sola central sindical? ¿Vamos a ir contra el centralismo democrático renegando no sólo de nuestra historia, sino de los acuerdos congresuales de los comunistas?. Y lo más importante, ¿cómo es que los comunistas no estamos encabezando las propuestas de unidad sindical como en los años 30 y 70?. ¿Acaso hemos “decidido”, inorgánicamente tal vez, defender que en cada empresa, sector, comarca o donde nos parezca la pertenencia a uno u otro sindicato distinto de CC.OO.?. ¿Acaso se va a resucitar la errónea política de principios de los años 30 de la CGTU con Bullejos al frente del PCE en contra de las orientaciones de la Internacional Comunista? (38). Algunos camaradas podrán hacer referencia a la gestora de la federación de actividades diversas en la CONC, pero ¿acaso no las hemos tenido en otros sitios como en Seat (1997 y 1999)?, ¿y la gravísima gestora encubierta que tenemos en Seat desde hace años con irregularidades como para escribir un libro?. ¿Acaso nos hemos ido de CC.OO.? ¿Acaso debemos olvidar lo que decía Lenin al respecto de aguantar las “dificultades”, “sacrificios” y hasta “persecuciones” llevadas a cabo por los oportunistas de derecha en los sindicatos? ¿Ya no somos leninistas?.

Pero por si fuese poco, en este Xº proceso congresual de CC.OO. después de haber formado parte de la alianza del sector crítico a nivel confederal por la concreción de la candidatura alternativa en el IXº Congreso con el cambio de secretario general, este “infantilismo de izquierda” se ha combinado con el peor de los oportunismos, el de derechas, ya que han habido camaradas que han apostado por aliarse con el fidalguismo, la derecha del sindicato, y enfrentarse con la mayoría confederal en algunas comarcas y en las federaciones de industria y la construcción. De ello lo más destacable ha sido el Congreso de la U.C. del Baix Llobregat donde una extraña alianza con los fidalguistas alcanza un ¡¡¡18% de representación!!! en los órganos de dirección del sindicato (el resultado más bajo de cualquier minoría en todos los congresos de la U.C. del Baix Llobregat), y la participación en la candidatura oficial del Iº Congreso de la Federación de Industria estatal, enfrentándose con el candidato alternativo de la mayoría confederal. Pero ahí no acaba todo, además en el congreso de la CONC fruto de ese “infantilismo de izquierda” nos hemos quedado fuera, por primera vez, de la comisión ejecutiva y sin responsabilidades, mientras que otra parte de los críticos, los camaradas del PSUCviu, sí que están. A ello hay que añadir la catastrófica pérdida de representatividad en los órganos de dirección de la CONC al pasar de un 40% a un 28% y en el Barcelonés al perder de forma insólita la mayoría y quedarnos con un 35% aprox.

¿Cómo es posible, que en un momento de crisis y movilizaciones donde el sindicato está incrementando su capacidad de movilización y respuesta y reforzando su carácter sociopolítico, los comunistas nos enfrentemos con la dirección confederal haciendo alianzas con la derecha reformista del sindicato?. ¿En qué congreso del partido o conferencia de movimiento obrero del partido se ha decidido?. Y si no se ha decidido ¿cómo se permite que dirigentes u organizaciones de base vayan en contra del órgano supremo (congresos) y el órgano superior de la estructura general del partido (conferencia)? ¿Por qué no dimiten quienes vulneran el centralismo democrático? Y lo que es peor, ¿por qué se les permite?.

8.2 La extraña alianza con el fidalguismo en Seat y el metal

Pero lo más grave de todo es lo ya dicho, la vulneración del centralismo democrático, y para ello nos adentramos también en Seat.

La célula del PCC de Seat en su IXª Conferencia (diciembre 2010) decidió por unanimidad defender el contenido del programa de acción y la estructura organizativa de la VIª Conferencia de CC.OO. Seat, ya que la mayoría fidalguista no respetaba el funcionamiento del sindicato y ¡¡¡se firmaban acuerdos con la empresa sin reunir los órganos del sindicato!!!, no se reunían los consejos de taller y oficina, y no se hacían asambleas de afiliados en fábrica; también en la conferencia de la célula se decidió potenciar las asambleas de críticos fuera de fábrica (que hasta entonces se hacían regularmente) y, lo más importante, dar apoyo a la mayoría confederal en la sección sindical de CC.OO. para cambiar la correlación de fuerzas y batir al fidalguismo:

Nuestra apuesta política por el nuevo proyecto confederal de CC.OO. de carácter de clase, sociopolítico, plural e integrador, debe ser defendido en todos los ámbitos, contra las viejas prácticas de división y exclusión interna que adelgazan al sindicato, trabajando con quienes forman parte de la nueva mayoría confederal… Para lograr estos objetivos…” (lo contemplado en el punto 1º) “…debemos dar continuidad en Seat del proyecto confederal abierto en el último congreso, trabajando con quienes forman parte de la nueva mayoría confederal y abrir un proceso de integración en CC.OO. de Seat. Cambiando la correlación de fuerzas en CC.OO…(39). Más claro que el agua.

El contexto. Una vez finalizada la VIª Conferencia (junio 2009), los fidalguistas emprendieron una caza de brujas contra el sector crítico primero, cambiando delegados sindicales. Se llega a un acuerdo de normalización entre mayoría y minoría (marzo 2010) el cual se incumple sistemáticamente, marginando a los responsables de acción sindical de Z.Franca y Martorell, firmándole a la empresa sin pasar por los órganos del sindicato (Ejecutiva y Consejo) entre otros acuerdos el recorte de la cláusula de revisión salarial al 50% en el 2010, empeorando el acuerdo anterior que lo fijaba al 100% (este acuerdo le ha supuesto un ahorro de 7 millones de € anuales para la empresa, lo que sin duda ha posibilitado que los directivos se subieran un 60% su “sueldo”), etc.

Sin embargo, a pesar de este contexto y tras la conferencia responsables del partido permiten que se vulneren los acuerdos de la conferencia de la célula, terminando por dar su definitivo apoyo en febrero del 2011 al fidalguismo en una Ejecutiva Intercentros, impidiendo el cambio de correlación de fuerzas en los organismos de la sección sindical, aupando a lo más antiunitario que ha existido en la sección sindical de CC.OO. Seat. ¡Sólo habían pasado 2 meses desde la conferencia de célula!.

A partir de ahí se inicia una caza de brujas contra la mayoría confederal desde el fidalguismo junto a camaradas del partido, y como consecuencia:

  • se rompen los acuerdos entre mayorías y minorías del sindicato (acuerdo normalización), se rompe el consenso exigido para efectuar cualquier cambio de garantías sindicales, los cuales se llevan a cabo sin que los afiliados participen y sin ser aprobado siquiera por las Ejecutivas;
  • se eliminan las asambleas de críticos fuera de fábrica deslegitimando todas las decisiones que se toman en nuestro nombre, los nuevos responsables intercentros de los “críticos” son cooptados por los fidalguistas (colonialismo);
  • la célula del partido en Seat se convierte en la sección sindical bis (vicio eurocomunista), sólo se discute y decide de sindicato y Seat (correa de transmisión), se eliminan hasta las asambleas de críticos, y se suplanta la propia organización sindical en la toma de decisiones (negociaciones, convenio, etc.);
  • se continúa vulnerando la estructura organizativa del sindicato; ejemplos:
  • se siguen firmando acuerdos importantes a la empresa sin pasar por los órganos del sindicato;
  • se sigue sin hacer asambleas de CC.OO. en fábrica, estamos hablando de una empresa con más de 12.000 trabajadores en plantilla (Zona Franca y Martorell);
  • se cambian horas sindicales sin que los afiliados/as participen vulnerando estatutos del sindicato;
  • se incumplen las garantías sindicales que corresponden a la minoría (acuerdo normalización) retirándole las garantías sindicales a un camarada de la estructura del Baix vulnerando el acuerdo del IXº Congreso de CC.OO. (también tras el Xº Congreso secuestran las garantías sindicales que corresponden a dos camaradas en la estructura de la federación elegidos democráticamente);
  • se dejan talleres y turnos sin delegado sindical por una pésima distribución de las garantías sindicales;
  • por primera vez desde 1977 (VIII Convenio) ¡¡¡no se deja que los afiliados/as participen en la elaboración de la plataforma del XVIII convenio!!!;
  • se cambian los responsables de acción sindical Z.Franca y Martorell ¡¡¡en plena negociación del XVIII Convenio!!! (sin precedente) por dar su opinión en los únicos organismos que se convocan (Ejecutivas de centro e intercentros);
  • se firma el preacuerdo de Convenio de UGT en 2 secciones sindicales de CC.OO. Seat (C. Técnico y Gearbox) al margen de la Asamblea Intercentros de Afiliados/as;
  • se realiza una consulta trampa a los afiliados/as en el resto de centros (Martorell-Z.Franca-Recambios) donde oficialmente se defiende el SI a la firma, la mayoría confederal pedimos el NO, pero no nos dejan estar en las mesas, al final con la presión de los delegados fidalguistas y la falta de transparencia en la consulta el SI sale por los pelos, el 51%, siendo el NO mayoritario en Z.Franca, Recambios y Montaje-Martorell.
  • No se presenta balance de cuentas anual, ni existe reglamento de funcionamiento de los organismos y responsables, ni de finanzas, ni actas de las reuniones, etc., incumpliendo la estructura organizativa de la conferencia.

Etc.,etc.

Si partimos de la base de que la intensidad de la vida de una organización social se mide por el grado de debate y organización interna, se puede concluir que la intensidad de la sección sindical de CC.OO. Seat es nula. Esta ausencia de vida sindical y debate se entrelaza con un sindicalismo vertical que excluye la participación de los órganos de dirección y de la afiliación. Tanto los responsables de taller y oficina como los delegados/as se eligen por arriba, y la actividad sindical a nivel de taller, centro o intercentros carece de control democrático y sin rendimiento de cuentas.

Tras lo analizado vemos sin atisbo de duda que la Sección Sindical de CC.OO. Seat desde su última conferencia (junio 2009) se ha convertido en una Gestora encubierta y antidemocrática. Antidemocrática porque autorizada por ningún organismo superior del sindicato democráticamente elegido. Gestora antidemocrática en la cual sus componentes trabajan como fracción sindical al margen y en contra de los organismos del sindicato y el propio sindicato. Eso es así porque se inhabilita el funcionamiento regular de los órganos de dirección y de base del sindicato: se prohíben las asambleas semanales de afiliados/as de taller, los consejos semanales de taller, se prohíbe el debate ordinario en los órganos de dirección, se prohíbe que la Asamblea de Afiliados/as participe en la elaboración de la plataforma de Convenio incumpliendo un acuerdo de la propia Ejecutiva Intercentros, etc, anulando el debate de ideas y propuestas dentro de la organización. ¿En qué Asamblea de Críticos o conferencia del partido se han decidido semejantes barbaridades en nuestro nombre?.

Como consecuencia de todas estas irregularidades, ejercidas por quienes han estado dirigiendo el sindicato en Seat (período junio 2009-mayo 2013) narcotizados por el espíritu antiunitario más propio de una secta que de una organización social, ante la inexistencia de vida sindical organizativa y de participación democrática de la afiliación, el efecto inmediato ha sido la constante pérdida del peso afiliativo. Desde el 2009 mientras UGT ha subido 7 puntos porcentuales en afiliación, CC.OO. Seat Martorell ha perdido 4, la diferencia es de 33 puntos porcentuales de UGT por delante de nuestro sindicato, mucho más del doble. Si juntamos el resto de centros esta diferencia se recorta muy poco, UGT saca por delante poco más de 30 puntos porcentuales. Pero lo más chocante es que entre 2011-2012 con el incremento de la plantilla en casi 1000 trabajadores, UGT crece y CC.OO. ¡¡¡sigue perdiendo afiliación!!!. En este período (dic. 2008-enero 2013) en lo global UGT ha pasado del 49% al 56% del peso afiliativo de la plantilla y CC.OO. del 29% al 26%, sobre una plantilla de 12.000 trabajadores, eso supone una diferencia de 10 puntos porcentuales más de diferencia, más de 1000 afiliados para UGT de ventaja sobre CC.OO. Y lo más grave es que en las EE.SS. del 2011 UGT consigue por primera vez en la historia la mayoría absoluta en el Comité Intercentros y en Gearbox por primera vez CC.OO. queda relegado a tercer sindicato.

En cuanto al contenido del XVIII Convenio Colectivo, éste supone un retroceso sin precedentes con el anterior. Se ha ampliado la flexibilidad a 21 turnos de lunes a domingo para producción ¡¡¡con 328 días de fábrica abierta, 42 fines de semana!!!, sin un día de reducción de jornada ¡¡¡ en 7 años!!!, por el contrario se promocionan las horas extras en un momento de crisis y con 6 millones de parados. Además los sábados para lanzamientos pueden convocarse ahora con sólo 48 horas de antelación (antes con un margen de 1 mes). Se posibilita que se partan las vacaciones. Se pierde el 2,1% de poder adquisitivo (2.009-2015) para toda la plantilla (en el XVII Convenio se recuperaron 1,7 puntos por encima del IPC real), mientras los directivos se suben sus retribuciones ¡¡¡un 60%!!!. Han aceptado las ETTs en el proceso productivo (después de rechazar el 5000 x 5000 con la doble escala en el contrato de relevo en el 2001 y la fábrica fraktal de Superlópez en los 90), siendo Seat la única empresa del auto que las tiene (ni la Citroën). Se ha eliminado la votación directa por los trabajadores de los portavoces, ahora los candidatos los pone la empresa. Han metido la evaluación del “rendimiento individual”, motivo por el cual fueron despedidos 300 trabajadores en el 2010, además de las RDEs y filmaciones. Y han introducido la reforma laboral cargándose la prórroga indefinida del convenio, etc.

Y todo eso se hace aún sabiendas que UGT tiene mayoría absoluta y el convenio era de eficacia general solo con su firma. Han conseguido funcionar y colocar al sindicato incluso más a la derecha que UGT, defendiendo cosas impensables, filmaciones de cargas, ETTs, amenazando incluso a los trabajadores con ¡¡¡si no se firma el Convenio se llevan el Q3!!! (nuevo modelo Audi que ya se estaba fabricando en Seat), en una de las 4 asambleas de afiliados de taller que se ha hecho en ¡¡¡los últimos 4 años!!!, y para meter miedo a los trabajadores/as y justificar la firma del convenio.

Pero lo más ridículo de todo ha sido la actuación en el Xº Congreso confederal, en vez de seguir el mandato de la conferencia de la célula del partido una parte de los camaradas van en lista conjunta con los fidalguistas ¡¡¡en todos los niveles del proceso congresual!!!, en Seat, en el Bajo Llobregat (Industria y Unión Comarcal), en la FI de Catalunya, en la CONC, en la FI estatal y ya por último, en el Congreso Confederal es imposible articular esta alianza antinatura puesto que nuestros camaradas y los fidalguistas juntos no alcanzaban el 10% ni para presentar candidatura a los organismos del sindicato. Destacar aquí que el 20 de septiembre de 2012 cuando se realizan las votaciones al primer nivel del Congreso los fidalguistas junto a una parte de camaradas vulneran el proceso de votación en Seat Zona Franca y Martorell al impedir que la candidatura alternativa de la mayoría confederal pueda disponer sus papeletas, mientras ellos sí las reparten antes de las votaciones utilizando las garantías sindicales a tal efecto, vulnerando la decisión de la comisión de normas de la FI CC.OO. de Catalunya que ordena retirar las papeletas de color e impone que estas sean de color blanco. Aún así y con menos del 10% de las garantías sindicales, la candidatura alternativa obtenemos el 41% y 42% respectivamente en Martorell y Z.Franca, un ejemplo de militancia sindical envidiable.

Al final resta mencionar que ante la denuncia de todas estas irregularidades organizativas ante la nueva dirección de la FI estatal, la apertura de una investigación, la decisión de intervenir con una Gestora el sindicato en Seat por la demostración palpable de las irregularidades,  la respuesta de los fidalguistas ha sido la de promover la creación de otro sindicato (STS-USOC), sindicato amarillo, similar al de SIGEN en Nissan, utilizando para ello las horas sindicales de CC.OO., atacando a todo el sindicato en sus críticas, de las cuales no se escapa nadie, ni la FI, ni la Confederación, la CONC y ni los críticos. Demostrando que su proyecto sindical se sustenta en la división sindical manteniendo un sindicalismo útil sólo a sus intereses de fracción, antagónico con el sindicalismo de clase, unitario, reivindicativo, independiente, asambleario, democrático y plural de CC.OO.

8.3 ¿Qué es el centralismo democrático y quienes lo rompen?

¿Pero qué puñetas es el centralismo democrático? O mejor dicho ¿qué es lo que algunos entienden por centralismo democrático.

Si vamos a los estatutos del IVº Congrés del PSUC en 1977 y el último congreso del PCC en el 2010 veremos que el funcionamiento del partido se rige por el principio del centralismo democrático. Tal principio presupone:

a)    La participación de todos los militantes a través de sus respectivas organizaciones de base en la elaboración de la política del partido.

b)    Libertad total de expresión, crítica y autocrítica en el momento del debate. Una vez tomadas las decisiones (plenarios, comités, conferencias, congresos) se mantendrá en todo momento la unidad de acción politico-ideológica.

c)    El carácter electivo y revocable de los miembros de todos los organismos de dirección, de abajo a arriba.

d)    La obligación de los órganos dirigentes de rendir cuentas periódicamente a las organizaciones del partido.

e)    La vigilancia de la disciplina con la subordinación a los acuerdos mayoritarios.

f)    La obligatoriedad de los acuerdos de los órganos superiores a los inferiores (es decir, la obligatoriedad de que toda organización de base, organismo de dirección, dirigente o militante aplique los acuerdos de los congresos, y/o conferencias).

g)    La prohibición de fracciones o corrientes organizadas dentro del Partido.

Hemos puesto el punto f en negrita no por casualité. Una condición fundamental para el desarrollo y fortalecimiento del partido, para su unidad político-ideológica y orgánica, es el cumplimiento de su programa congresual, sus estatutos y sus decisiones periódicas, por parte de todos los militantes, responsables y organizaciones como la célula del PCC de Seat. Los comités de dirección del partido deben velar por la aplicación práctica de la política general del partido que se acuerdan en congresos y conferencias, como la de la célula del PCC en Seat mencionada.

En consecuencia desde el comité central hasta cualquier comité de célula como organismos de dirección, deben cumplir y hacer cumplir los acuerdos de los órganos superiores del partido, congresos, conferencias, que es donde se decide la política general o concreta, según el ámbito, del partido.

Si mal no recuerdo, uno de los vicios que introdujo la corriente eurocomunista en el partido, a la hora de interpretar y aplicar el centralismo “democrático”, fué la de confundir el rango de los organismos. Los órganos superiores del partido, son el congreso (órgano supremo) y la conferencia (estructura general del partido). Esto para cualquier comunista que se denomine marxista-leninista debe estar claro ya que ningún comité central, intermedio o de célula, ni ninguna célula como organización de base, está por encima del Congreso, ni de las conferencias, que és el órgano superior de la estructura general del partido por encima de cualquier organización y célula. Por tanto no se pueden cambiar la política del partido al margen del Congreso o conferencia, ya que ello supondría romper el centralismo democrático por quien lo hiciera o permitiera. Eso se hizo en marzo del 2011 en la célula de Seat.

¿Por qué decimos esto?. Pues porque esto se ha hecho yendo en dirección contraria a las decisiones tanto congresuales como conferencias: hemos decidido reforzar CC.OO. porque es nuestro sindicato, hemos decidido defender la unidad sindical y de los trabajadores, no lo contrario. ¿Dónde se ha decidido ir contra la mayoría confederal de la cual forma parte el sector crítico estatal, en este Xº congreso de CC.OO.?. Igual para la conferencia de la célula Seat: hemos decidido apoyar a la mayoría confederal y cambiar la correlación de fuerzas en CC.OO. Seat y la FI estatal, no lo contrario. Pero se ha hecho lo contrario, vulnerando el centralismo democrático del Partido Comunista. ¿Por qué se permite?.

Un ejemplo hipotético y práctico. Imaginémonos que en el Congreso del partido se acuerda como estrategia promover la unidad de la izquierda con el objetivo de avanzar en la lucha hacia el socialismo. Como táctica entre otras cosas se concreta realizar acuerdos de gobierno en todos los ámbitos institucionales (ayuntamientos, parlamentos, etc.) con otras organizaciones políticas de la izquierda siempre que se acepte un programa de mínimos de carácter antineoliberal. En Montcada i Reixach, por ejemplo, la organización territorial de base del partido realiza una conferencia y acuerda llevar a cabo un pacto de gobierno junto a IC, ERC y PSC en base a un programa de mínimos que rechaza los recortes sociales. A continuación el comité territorial del partido decide llevar a cabo otro acuerdo de gobierno municipal junto a CiU, C´s y el PP, que luego se ratifica en un pleno de la organización de base territorial. Con este ejemplo hipotético, vemos que la organización de base de Montcada, se saltaría:

1º los acuerdos congresuales de estrategia y de táctica, el órgano supremo del partido;

2º los acuerdos de la propia conferencia local, el órgano superior de la estructura general del partido.

¿Qué debería de hacer ante estos hechos la organización central de un partido denominado marxista-leninista y basado en su funcionamiento por el centralismo democrático?. Imponer el centralismo democrático, haciendo respetar los acuerdos superiores (congreso y conferencia). Pues eso es lo que no se ha hecho en la célula de Seat, y lo que en la celula de Seat ha sucedido siguiendo la misma ruta de la hipótesis de Montcada. Además recordemos lo que dicen los mismos estatutos aprobados desde el Vº hasta el último Congreso:

“Art. 21. Todas las organizaciones del partido disfrutan de plena autoridad para actuar en la esfera de su competencia, siempre que sus decisiones no contradigan los acuerdos y la línea general del partido (40).

Pero es que además no podemos renegar de nuestra propia historia, ya que tras el Vº Congreso del PSUC donde se aprobaron mayoritariamente unas tesis autocríticas con el periodo de transición, los pactos de la Moncloa y el modelo de Estado, la mayoría del Cté. Ejecutivo (banderas blancas, euros y “leninistas”) se aliaron para realizar una labor fraccional y saltarse los acuerdos mayoritarios del congreso y los estatutos, violando el primer principio del centralismo democrático de unidad ideológico-política y de sujeción de los organismos inferiores del partido al órgano supremo que era en aquel momento el Vº Congrés del PSUC.

Dos ejemplos históricos más, en octubre de 1957 en el seno del PC Chino, Mao se saltó las decisiones del VIII Congreso del PCCH, dando un viraje teórico e imponiendo el Gran Salto Adelante por el cual se pretendía hacer de una economía atrasada recién salida del colonialismo y el feudalismo, alcanzar en producción a EE.UU. en 10 años con formas de producción colectivas. El resultado fue un fracaso estrepitoso reduciéndose las producciones y el consumo en los siguientes 3 años (1958-1961).

Otro ejemplo, en el PCUS, quien a pesar de que en su programa congresual seguía apostando por la continuidad de la URSS, y a pesar de que el pueblo soviético votó mayoritariamente por la continuidad de la URSS en marzo de 1991, dirigentes del partido partidarios de la perestroika, y los radicales como el alcolico Boris Yeltsin, que también eran del partido, procedieron a la demolición del Estado soviético, vulnerando el centralismo democrático, los acuerdos del congreso del PCUS, los estatutos y hasta la democracia directa, el centralismo democrático del pueblo soviético. Inmediatamente después del referéndum el Pleno del C.C. del PCUS de abril de 1991 aprobó el rumbo hacia el mercado y las privatizaciones que llevaría a la liquidación del PCUS y de la URSS. O sea que tuvieron que vulnerar el centralismo democrático para liquidar a la URSS, nada de marxismo-leninismo en el funcionamiento del PCUS.

Y si hacemos un esfuerzo de memoria histórica colectiva recordaremos que la primera experiencia de este debate lo puso Lenin, ya que nos definimos tan leninistas. En el II Congreso del POSDR a principios del S.XX, Lenin frente a Mártov, Axelrod y Trotski, defendió el valor del Congreso como órgano supremo del partido, el cual debía de decidirlo todo, desde los estatutos, el programa, la política general del partido y hasta los componentes del consejo de redacción del periódico (Iskra). Esa era la base fundamental del centralismo democrático frente a la dispersión y el fraccionalismo de los grupos del partido y sus miembros (41), colocando a la misma altura a los militantes y dirigentes, y supeditando las organizaciones de base a la organización central del partido. Lenin se desmarcaba del modelo de organización socialdemócrata dominante en la IIª Internacional, en la que destacaba el oportunismo programático al cual se supeditaba el oportunismo táctico en materia de organización, donde los intelectuales y los dirigentes del partido se colocaban por encima de la disciplina colectiva imperando el espíritu individual, el trabajo fraccional y la división ideológica del partido.

Lenin planteaba un tipo de organización del partido con una militancia activa en las organizaciones y vinculada a la actividad entre las masas en la lucha de clases, donde sólo podía ser miembro del partido quien aceptara su estrategia, su programa, pagara su cuota, estuviera afiliado a una de las organizaciones de base y tomara parte de la labor partidaria, diferenciando siempre entre el destacamento avanzado de la clase obrera (partido) del resto. Estas diferencias con el ala reformista de la socialdemocracia también lo eran de estrategia, dado que en el II° Congreso los bolcheviques vencieron su tesis de dictadura del proletariado, la alianza de la clase obrera y el campesinado, el derecho de las naciones a la autodeterminación y el internacionalismo proletario. En este Congreso del POSDR el debate se estructuró en dos tendencias, los bolcheviques y los mencheviques. Estos últimos se dedicaron a boicotear los acuerdos mayoritarios del Congreso sobre el programa y ante la convocatoria del III Congreso en 1.905, realizaron otra convocatoria paralela, consumando la ruptura organizativa del POSDR entre las dos tendencias: bolcheviques y mencheviques.

Es bueno recordar esto para que no hayan más virajes absurdos, para desterrar el trabajo fraccional, empezando por los que más tienen por hacer cumplir el centralismo democrático, porque ningún dirigente, organismo u organización del partido está por encima de los congresos y conferencias. ¿Qué partido comunista sería aquel que no pusiera en el mismo nivel a los militantes, organizaciones y dirigentes en la disciplina? Sería un partido político, cierto, pero no comunista. Ya lo decía Lenin, existe un espíritu de intelectual pequeño burgués por parte de quienes se creen por encima y al margen de las decisiones del partido, quienes odian la disciplina colectiva, quienes creen que pueden actuar en nombre de, haciendo y deshaciendo lo que quieran, sin tener en cuenta para nada los acuerdos congresuales, esos podrán ser políticos, socialdemócratas quizá, pero no comunistas.

Ya para acabar decir que en este contexto el PCC culmina otra conferencia sobre movimiento obrero: propuesta, análisis, crítica, autocrítica (?), plan de trabajo (?), etc. y acuerdos. Ante ello nuestra pregunta ¿no es ya el momento de llevar a cabo los acuerdos congresuales de estrategia sindical a la práctica y abandonar el tacticismo?.

Notas

(1)          La crisis de 30 años. ¿El fin del capitalismo? Henri Houben. Ed. Asociación Cultural

Jaime Lago, 2012.

(2)          La crisis global del capitalismo ¿De quién es la crisis y quiénes se benefician de ella?.

J. Petras. 10/03/2012. Rebelión.

(3)          La crisis de 30 años. ¿El fin del capitalismo? Henri Houben. Ed. Asociación Cultural

Jaime Lago, 2012.

(4)          Jorge Dimitrov. Obras Escogidas, pág. 630. Tomo I. Ed. Akal 74, 1977.

(5)          Jose Díaz. Tres años de lucha. Págs. 23, 40, 75 y 91. http://bolchetvo.blogspot.com.

(6)          Jose Díaz. Tres años de lucha. Pág. 183. http://bolchetvo.blogspot.com

(7)          Un mito llamado Pasionaria, págs. 273 y 274. Andrés Carabantes y Eusebio Cimorra.

Ed. Planeta. Barcelona 1.982.

(8) Tras la ofensiva revolucionaria de 1.905 en Rusia Lenin defendió la participación de los bolcheviques en la 2ª Duma donde el grupo parlamentario fuera independiente del resto y sometido al Comité Central, frente a las posiciones antiparlamentarias y sectarias del izquierdismo que se negaban a participar en sindicatos y organizaciones masivas legales (otzovistas). Los otzovistas exigían que el partido retirase sus diputados de la duma en el período de reflujo y reacción (1908-1912), negaban el trabajo en los sindicatos obreros y en las demás organizaciones legales. Rompían los vínculos entre el Partido y el proletariado, privaban a aquél de enlace con las masas sin partido, querían encerrarse en la organización clandestina, renunciando por ello a la dirección sobre las grandes masas sin partido.

(9) “Por lo que respecta al sindicalismo ultraizquierdista podemos decir que parte del principio, no confirmado nunca en la historia, de que la transformación de la sociedad es simplemente obra de la voluntad combativa de una minoría. Esta concepción basa su acción en lo que ayer los anarquistas llamaron “grupos específicos” y hoy otros llaman “vanguardias”, pero que en lo fundamental es la negación de la lucha de masas y de su papel primordial.” (Marcelino Camacho. Charlas en la prisión, pág. 57. Ed.Laia. 1976. Barcelona).

(10)        El sindicalismo de clase en España 1939-1977. Ed. Península 1978.

(11)        Programa de Acción y Estatutos Xº Congreso CC.OO. aprobados por el Consejo

Confederal el 25 de junio 2012, pág. 95.

(12)        Marcelino Camacho. Charlas en la prisión, págs. 47, 49, 51 y 55. Ed.Laia. 1976. Barcelona.

(13)        Antonio Gramsci, a razón de las luchas obreras de la FIAT, decía que los obreros eran hombres de carne y hueso, y se preguntaba si por alguna razón tras un mes de lucha de miles de obreros, la vuelta al trabajo pudiera significar una traición a los ideales revolucionarios. Gramsci denunciaba el aislamiento, la falta de ayuda exterior, y destacaba con orgullo que a pesar de todo habían resistido un mes con huelga y merma salarial, desmarcándose del oportunismo de quienes desde el apoliticismo, el reformismo y el radicalismo con las acciones menores (testimoniales) pretendían abusar hasta el agotamiento y burlarse de la resistencia y el espíritu de sacrificio de la clase obrera. (Ver Hombres de carne y hueso, Gramsci, Ordine nuevo, 8 de mayo 1.921.

(14) La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo, pág. 35. Ed. Progreso. Moscú 1978.

(15) La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo, pág. 39, Ed. Progreso. Moscú 1978.

(16) Marcelino Camacho. Charlas en la prisión, págs. 44, 45 y 59. Ed.Laia 1976. Barcelona.

(17) V.I.Lenin Obras Escogidas tomo 3, págs. 647 y 650. Ed. Progreso.Moscú 1976.

(18) Frente único de la clase obrera en defensa de los intereses económicos y políticos inmediatos, colaboración con los obreros socialdemócratas, y unidad del movimiento sindical. En este congreso se combatió las posturas de ultraizquierda de los comunistas alemanes del PCA, tras la derrota de la revolución en occidente se asumió que la situación había cambiado, decidiendo potenciar los frentes únicos con sectores obreros y la izquierda de la socialdemocracia. El siguiente congreso profundizaría más en esta táctica.

(19) La Internacional Comunista (Varios Autores) Ed. Progreso.Moscú 1976.

(20) Zinóviev como Presidente del CEIC (Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista) proclamó que la socialdemocracia de izquierda era el enemigo principal (La Internacional Comunista (Varios Autores) pág. 87. Ed. Progreso. Moscú 1976.

(21) Con anterioridad en Italia en el PCI, el bordigismo fue la tendencia dominante hasta 1924 que encarnaba la posición de ataque frontal al capitalismo para todas las coyunturas. Bordiga ya fue duramente atacado por Lenin en 1.919 por su posición contraria a la participación en las elecciones y la labor parlamentaria. Bordiga era enemigo acérrimo de todo el PSI, sin distinciones. En 1.922 prohibió la participación de los militantes en las unidades militares proletarias de defensa contra los ataques fascistas (los Arditi dil Popolo). Consideraba necesario el hundimiento del PSI, para colocar al PCI a la cabeza de la clase obrera, e incluso se felicitaba por la eliminación dentro del PSI del sector de izquierda (Serrati quien más tarde ingresaría en el PCI), negando su incorporación al PCI, coincidiendo con el ala derechista del PSI contrario también a la fusión (P. Nenni). Bordiga que creía en la inminencia de la revolución y subestimaba la amenaza del fascismo (Tesis de Roma), no por casualidad se opuso en el III Congreso de la Internacional Comunista a la política de frente único, propuesto por Lenin. Tras el IIº Congreso del PCI (1922) Gramsci tras revisar sus anteriores posiciones respecto al ala de izquierda del PSI se desmarcaría de Bordiga a favor de una política de masas defensiva ante el peligro de golpe de Estado, admitiendo la idea de no subestimar el ascenso al poder del fascismo. Bordiga fue el primer teorizador de la táctica de clase contra clase y la tesis de social-fascismo al considerar al PSI como el enemigo principal, identificándolo con el fascismo. La concepción bordiguista del partido era de corte blanquista, basado en la acción insurreccional de la minoría militante del partido, relegando el trabajo entre las masas. Contrariamente a esta posición infantil, Lenin en el III Congreso de la Internacional Comunista le opuso su teorización del partido en su relación dialéctica con las masas, con la consigna de ¡¡¡ir a las masas!!!, que sintentizaba la necesidad de trabajar en los sindicatos, junto a las masas, para organizarlas y dirigirlas. La posición marxista-leninista era unir lo político a lo económico, mientras que el infantilismo sólo veía lo político. El bordigismo no fue capaz de neutralizar la demagogia populista del fascismo que infectaba de ideología pequeño burguesa reaccionaria al proletariado y fue incapaz de interpretar la tendencia de reflujo de las masas. El sindicato CGL pasó de 1.922 con 2 millones de afiliados a  10.250 en abril de 1.923, y el PCI cayó de 25.000 a 7.000 militantes. La corriente bordiguista influenciada de ideología pequeño burguesa (blanquismo, espontaneismo, acciones directas) que nada tienen que ver con la praxis marxista-leninista condenada de por vida al trabajo y la organización entre las masas en vez del aislamiento, terminaría por ser desplazada de la dirección del PCI. La lucha de Gramsci dentro del PCI pasó por aplicar la política del III Congreso de la IC, quedando el bordigismo en minoría a partir de 1.924.

(22) En Italia, por ejemplo, Amadeo Bordiga secretario general del PCI (1921-1924) se congratulaba por la eliminación en el PSI del sector de izquierda. En el fondo coincidía con Pietro Nenni, secretario general del PSI, el cual era contrario al trabajo unitario con los comunistas. Antonio Gramsci, el siguiente secretario general del PCI se desmarcaría del bordiguismo.

(23) “El proletariado de todos los países  vertió mucha sangre por conquistar las libertades democrático burguesas y se comprende que luche con todas sus fuerzas para conservarlas.” (J. Dimitrov). Por la unidad de la clase obrera contra el fascismo. Resumen ante el VIIº Congreso de la IC, 13 de agosto de 1.935. pág. 676. Jorge Dimitrov. Obras Escogidas I. Ediciones Akal. Madrid. 1.977. 

(24) “Sería un error cardinal pensar que la lucha por la democracia puede desviar al proletariado de la revolución socialista o empeñar u oscurecer ésta, etc. Por el contrario, del mismo modo que no puede haber socialismo triunfante si éste no realiza la plena democracia, el proletariado no puede prepararse para la victoria sobre la burguesía sin librar una lucha en todos los aspectos, una lucha consecuente y revolucionaria por la democracia.” (V.I. Lenin. Citado por  Dimitrov. (Por la unidad de la clase obrera contra el fascismo. Resumen ante el VIIº Congreso de la IC, 13 de agosto de 1.935. pág. 678 Obras Escogidas I. Ediciones Akal. Madrid. 1.977).

(25) Jorge Dimitrov sería a partir de 1934 el último presidente de la Internacional Comunista.

(26) Las tareas de los comunistas en los distintos sectores del movimiento anti-fascista. Resoluciones y Acuerdos del VIIº Congreso de la Internacional Comunista. Agosto 1.935. www.jcasturias.org.

(27) “Los comunistas no forman un partido aparte, opuesto a los otros partidos obreros. No tienen intereses que los separen del conjunto del proletariado. No proclaman principios especiales (en la edición inglesa de 1888 dice “sectarios”) a los que quisieran amoldar el movimiento proletario. Los comunistas sólo se distinguen de los demás partidos proletarios en que, por una parte, en las diferentes luchas nacionales de los proletarios, destacan y hacen valer los intereses comunes a todo el proletariado, independientemente de la nacionalidad; y por otra parte, en que, en las diferentes fases de desarrollo por que pasa la lucha entre el proletariado y la burguesía, representan siempre los intereses del movimiento en su conjunto…” (Marx y Engels. Manifiesto del Partido Comunista, pág. 44. Ed. Progreso. Moscú. 1976).

(28) De la resolución política del IVº Congrés PSUC, pág. 11.

(29) Informe Político VIº Congreso PCC, pág. 15.

(30) Programa del PCC. VIIº Congrés, junio 1985. Pág. 53.

(31) VIIIº Congrés PCC. Enero 1989. Págs. 57,58 y 61.

(32) Tesis del IXº Congrés. Publicado por Avant en Enero 1993. págs. 15 y 16.

(33) Documentos congresuales publicados en Avant diciembre 2001, pags. 11 y 13.

(34) Publicado por Avant Octubre 2009, pág. 17.

(35) Marcelino Camacho. Charlas en la prisión, pág. 54. Ed. Laia 1976 Barcelona.

(36) Tesis políticas del XVIII Congreso del PCE en noviembre de 2009, pág. 36. www.pce.es.

(37) Informe General Xº Congreso, págs. 98,99,104,106,110 y 112. Ed. CC.OO.

(38) Bullejos era partidario junto a otros líderes izquierdistas (Bordiga, Zinóviev, etc.) de la creación de sindicatos nuevos opuestos a los reformistas, además definía a España como un país capitalista avanzado, anteponiendo la reivindicación de una revolución socialista, lo cual contrastaba con la realidad (previvencia de estructuras socioeconómicas y políticas semifeudales). Esta posición llevó al PCE durante los años 20 y principios de los 30 a la incomprensión del carácter democrático de la revolución española, callendo en posiciones infantiles que les llevó a defender la consigna de ¡abajo la república! ante la caída inminente del régimen monárquico y el surgimiento de la IIª República española.

(39) Documento IXª Conferencia PCC-Seat, págs. 6 y11.

(40) Estatutos PCC, pág. 9. www.pcc.cat

(41) V.I. Lenin. Un paso adelante, dos pasos atrás. Ed. Progreso. Moscú. 1981.

Anuncios

3 pensamientos en “POR LA UNIDAD SINDICAL, DE LA IZQUIERDA Y LA CLASE OBRERA FRENTE A LA CRISIS ¿ESTAMOS LOS COMUNISTAS DONDE DEBEMOS DE ESTAR?

  1. Buenas tardes señor Montes. ¿Qué opinión tiene de la conferencia de Movimiento Obrero del PCC? Finalmente la posición a favor de mantenerse totalmente en CCOO y de buscar una solución en SEAT ha sido mayoritaria.

  2. ¿Qué opinión tienes tras la conferencia de movimiento obrero del PCC?, sobre la resolución de Seat, el reconocimiento de que hay camaradas militando fuera de CC.OO. y el modelo organizativo de contrapoder a CC.OO. aprobado en esta conferencia.

  3. Sobre la conferencia, los materiales presentados de 40 páginas de las cuales sólo una quinta parte se dedica al movimiento sindical, muestra la falta de un debate profundo del papel de los comunistas en el sindicato. No se hace un análisis sobre el proceso del Xº Congreso de CC.OO., del porqué el fuerte retroceso en los órganos de dirección de la CONC, pasando del 40% en el anterior congreso al 28%, tampoco se analiza la pérdida de representatividad en la delegación del Barcelonés, pasando de mayoría a estar en minoría, ni se explican las extrañas alianzas mantenidas con la derecha del sindicato, el fidalguismo, en la Federación de Industria y la Confederación. Es decir, no se realiza un análisis, ni autocrítica del fuerte retroceso sin paliativos de la presencia de una parte de los comunistas en los órganos de dirección de CC.OO. Únicamente se lanzan críticas, que algunas pueden ser justas, para tapar la responsabilidad individual y colectiva y no rendir cuentas del trabajo sobre los objetivos marcados (si es que los había).

    Sobre la resolución de Seat, es la única resolución específica que se aprueba, nada de cómo combatir la crisis desde el movimiento obrero y sindical, nada de las diferentes movilizaciones al calor de los nuevos movimientos sociales (PAH, 15M, Frentes Cívicos, mareas verdes y blancas, etc.), nada de lo que afecta a la clase obrera, sólo interesa la Seat simplemente porque alguien deja de tener horas sindicales y tiene que volver a currar al tajo después de 21 años. Puestos así, la Seat se presenta como el “gran debate” con un profundo desconocimiento y distorsión de lo acontecido en la empresa y el sindicato. Ya hago referencia en el artículo sobre Seat, sólo añadir que es extraño que quienes pactaron con el fidalguismo contra la mayoría confederal, eran ya conocedores del “plan B” de la constitución de un sindicato amarillo (STS-USOC), de la misma manera que también eran conocedores y cómplices de todas y cada una de las irregularidades organizativas y financieras señaladas en la Resolución de la FI de CC.OO. y la Ejecutiva Intercentros de CC.OO. Seat, aprobadas por mayoría.

    La resolución de la conferencia de M.O. sobre Seat nada dice del transfuguismo de STS, ni de las irregularidades, ni de la represión hacia afiliados de CC.OO. en los últimos años por pertenecer al sector crítico, muchos de ellos militantes del PCC, ni de la planificación fustrada del exterminio que se preparaba contra la mayoría confederal, ni de la constante pérdida del peso afiliativo en estos 4 años. Nada dijeron durante estos 3 años de auténtica gestora encubierta y antiestatutaria. Y todo para justificar los pactos con el fidalguismo.

    Es increíble olvidar la etapa de exclusión y persecución de Fidalgo en CC.OO. y los aires de corrupción que acompañaron en personas de su confianza conocidas por todos. Sería una locura defender ahora al fidalguismo dentro de CC.OO., la derecha del sindicato. Pues eso es lo que se hace en Seat y en Industria, pero por si caben dudas de que están a la derecha, no hay nada más que mirar las propias declaraciones del autonombrado líder de STS en Seat cuando dice que se van del sindicato porque no comparten la política sindical “radical” de CC.OO. y que no van a ser una “dificultad” en la negociación para la adjudicación de un modelo de VW a Seat. Y sobre las irregularidades económicas de las cuales son acusados, realizan una auditoría externa de 14 páginas, pagada con el dinero del sindicato, la cual no sólo siembra dudas al manifestar desconocimiento sobre la naturaleza de los ingresos obtenidos por el sindicato, sino que además no se atreve a afirmar con rotundidad la correspondencia entre los gastos y su justificación, dando la razón a la resolución de la FI de CC.OO. la cual categóricamente habla de “utilización indebida de los recursos económicos y sindicales del Sindicato”. Ante este panorama, hay quienes sin embargo, desde el partido se colocan contra el viento realizando apología de las irregularidades, la división sindical y el transfuguismo, justificando el ataque contra CC.OO. desde quienes son ya un sindicato amarillo sin representatividad de los trabajadores en la empresa, y quienes ya admitían en sus alegaciones a la FI de CC.OO. haberle firmado a la empresa acuerdos al margen del sindicato. Pero es que además, en estos días mientras el conjunto del sindicato se vuelca en levantar las siglas y quitar el óxido acumulado en los megáfonos, hay camaradas que llaman abiertamente a la desafiliación, por suerte, con pírrico éxito. ¿Es ese el modelo sindical que defienden, el de la desafiliación?.

    Abundando más en los argumentos es irrisorio que se hable de “democracia” por quienes han sido catapultados a la dirección del sindicato en los últimos 12 años mediante las políticas de pactos y cuotas, mediante las listas cerradas. Los afiliados y afiliadas en Seat llevamos 14 años sin hacer primarias para elegir las candidaturas al comité de empresa, y 14 años sin elegir a los delegados y delegadas sindicales. Todo eso está en los estatutos de CC.OO., y desde la antigua dirección de la FI se ha permitido, y ahora con esta resolución de la conferencia de movimiento obrero se respalda un status quo ya caduco, cuando defienden la convocatoria de conferencia realizada de forma antiestatutaria en tiempo y forma por los fidalguistas. Tan irrisorio como dejar las gallinas del corral al cuidado de los lobos. Eso no es democracia, precisamente el referéndum del convenio fue una clara demostración de ello, sin olvidar que ya Franco organizaba referéndums y los ganaba, y eso no era democracia, porque no existe democracia sin transparencia. Es increíble que algo tan simple se ignore.

    Por último, que se reconozca que hay camaradas fuera de CC.OO. y que no se oriente de forma obligatoria a la afiliación a CC.OO. de todos los militantes comunistas, significa no sólo permitir que militantes del partido promuevan la división sindical con la proliferación de “sindicatos nuevecitos del todo” como diría Lenin, sino que además debilita nuestra posición que considera a CC.OO. como un aliado estratégico en nuestra lucha por el socialismo en el movimiento obrero.

    Lo de mantener una superestructura organizativa por sectores sindicales desde el partido, que prácticamente es un contrapoder dentro de CC.OO., me remito a lo ya dicho, significa implantar los dos vicios de los cuales los comunistas debemos huir, la correa de transmisión hacia el sindicato y la sindicalización del partido. Las células de empresa, al menos en la teoría, deben tener un papel fundamentalmente político, y no ser la sección sindical bis, vicio además introducido por el eurocomunismo en el partido.

    Las críticas que se realizan sobre el congreso de la CONC son inconexas con la realidad, hubo una posibilidad de acuerdo en la CONC para tener 4 puestos en la Ejecutiva, y eso no se explica, se oculta. Como también se oculta que en el IX congreso de la CONC pasó exactamente lo mismo y al final se pactó por la puerta de atrás al margen de la asamblea de sensibilidad de críticos. Pero es que además se actúa con doble moral cuando se critica el “delegado de referencia”, ¡¡¡si en Seat se nombró a un camarada del partido como delegado sindical con horas para representar a los proveedores!!! (con el apoyo de los actuales tránsfugas), saltándose estatutos y estructura organizativa de la CONC y también de la propia FI al negar las garantías sindicales a los 2 nuevos miembros de la estructura nombrados democráticamente en el último Congreso por Seat que también son camaradas del partido, y todo además para mantener a plena dedicación a quien es hoy el nuevo líder de STS-USOC, la última aventura del fidalguismo en Seat e Industria.

    Estar contra todo el mundo, contra la CS de CC.OO., contra la nueva dirección de la FI de CC.OO., contra la CONC, e incluso contra los críticos de la confederación, para justificar las alianzas con el fidalguismo en vez de analizar y reconocer los errores es un suicidio colectivo. Alguien se olvida que las personas pasan pero los pueblos y las organizaciones quedan. La conferencia de M.O. para mí rompe lo acordado en el XII Congreso del PCC, al revisar la posición acerca del papel de los sindicatos y cambiar la posición histórica en cuanto a la unidad de los trabajadores y la unidad sindical. Algo así se hizo tras el Vº Congrés del PSUC al romper los acuerdos de todo un congreso, que no olvidemos es el órgano SUPREMO del partido. Es un error histórico que puede empujar al aislamiento más profundo del partido de las masas, y convertirlo en un partido antisindical. Es un riesgo que no debiera de correrse. Lenin, Dimitrov y Camacho, nos lo advierten, estamos obligados a aprender de ellos. Pero por desgracia la resolución de M.O. plantea lo contrario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s