SOBRE EL Xº CONGRESO DE CC.OO.

-3Miguel A. Montes

1 de marzo 2013

 

Uno de los referentes básicos de la clase obrera en la lucha de clases es el sindicalismo de clase. CC.OO. principal fuerza sindical del país, acaba de cerrar su último congreso con la reelección de Toxo como secretario general en una lista unitaria con el 90,57% de respaldo del congreso que integra todas las sensibilidades con representatividad en la afiliación. Hay que destacar que en este congreso la nueva política confederal del sindicato también ha entrado en la Federación de Industria estatal, la federación de mayor peso afiliativo del sindicato, que hasta hace poco sostenía las viejas tesis del fidalguismo: confrontación interna y renuncia al carácter de clase y sociopolítico de CC.OO., en defensa de un sindicato gremialista (tipo IGMetall) alejado de los intereses generales de la clase obrera.

  

Los poderes financieros contra el sindicalismo 

Este es el primer congreso de CC.OO. que se celebra en medio de un proceso de fuerte movilización social. Hoy ante la crisis, el sindicalismo se encuentra puesto en entredicho más que nunca por los intereses económicos del capital porque lo considera el principal adversario contra sus políticas de recortes, por eso intenta ahogar la labor sindical por medio del recorte del derecho a la negociación colectiva, base primaria de la organización sindical, la solidaridad y la unidad de los trabajadores. Este ataque directo ha hecho que CC.OO. se replantee la necesidad de ampliar la militancia sindical y readaptar los escasos recursos económicos y humanos al nuevo ciclo de la lucha de clases para lograr un sindicato más independiente económicamente y más transparente.

  

Movilización sostenida frente a las políticas antiobreras 

CC.OO. está potenciando la MOVILIZACIÓN SOSTENIDA frente a las reformas laborales y recortes sociales que emanan de las políticas neoliberales del Pacto del Euro dictadas por la Troika (FMI, BCE y Comisión Europea). 

Atrás queda el acuerdo de pensiones del 2011 pactado por gobierno del PSOE y sindicatos, donde se suavizaron algunas de las propuestas más duras, pero aceptando el retraso obligatorio de la jubilación, debido a la errónea creencia de que no se tenía la suficiente capacidad de movilización para parar la medida, como sí se hizo en Francia. A pesar de este acuerdo que marcó un punto de inflexión, la movilización sostenida, incluyendo la sindical, no se vió afectada. 

Prueba de ello es que en sólo un año y medio han habido más manifestaciones multitudinarias que durante la transición, se han convocado 3 huelgas generales, además de las diferentes huelgas sectoriales en la enseñanza y sanidad contra los recortes sociales y la defensa del empleo en empresas amenazadas con reestructuración o deslocalizaciones, sin olvidar la ejemplar marcha de los mineros y la solidaridad de clase que despertó en el conjunto de los trabajadores/as. 

Además también se pudo articular una movilización sindical europea contra los recortes con manifestaciones en 17 países y huelgas generales el 14N del 2012 en 4 países del sur de Europa (España, Portugal, Grecia e Italia), de los más afectados por las consecuencias de la crisis. Quizás la respuesta sindical continental más importante a nivel europeo, pero todavía insuficiente para hacer frente a las medidas de la TROIKA.

  

Sindicato de clase y sociopolítico 

La repolitización de los sindicatos de clase, la unidad sindical y la reflexión de la necesidad de sostener la movilización y recuperar el sindicalismo de base, son lecciones que se deben de extraer para colocar a los sindicatos, CC.OO. en particular, a la cabeza del movimiento obrero en las luchas contra las políticas antipolulares de los gobiernos neoliberales, PP, PSOE, CiU, PNV, etc. 

La propia historia de CC.OO. como sindicato está plagada de trabajo sociopolítico. En otros momentos CC.OO. participó en plataformas sociopolíticas, contra la OTAN, contra la Guerra del Golfo, contra la ley Corcuera, etc., donde se encontraba con otros movimientos sociales (vecinal, pacifista, ecologista, estudiantil) y partidos políticos de izquierda. También han existido desencuentros con la izquierda transformadora y antineoliberal (Maastrich, ley de 35 horas, etc.), desencuentros que han afectado al debate interno del sindicato desde el VIº hasta el VIIIº Congreso, y que desde el IXº congreso confederal se han ido superando en aras de la convergencia cultural en la izquierda sociopolítica, recuperando las relaciones con IU y el PCE, desde el respeto a la independencia de las organizaciones, superando la correa de transmisión y el tradeunionismo, dando importancia y no excluyendo a todas las formas de representación y lucha de los trabajadores a nivel social como a nivel político. 

En esta nueva etapa durante estos últimos 4 años CC.OO. ha reforzado su CARÁCTER SOCIOPOLÍTICO en la lucha contra los efectos de la crisis, extendiendo las alianzas sociales dentro de la izquierda, buscando la unidad de acción no sólo sindical y con los partidos de izquierda sino también con los nuevos movimientos sociales que disponen de una capacidad de movilización similar a los sindicatos de clase, el 15 M, la PAH y la marea blanca en defensa de la sanidad pública, que están llenando los centros de las ciudades en defensa de la democracia real, en lucha contra los desalojos violentados por un sistema que sólo defiende a los culpables de la crisis, en defensa de la ILP por la dación en pago, en contra de la privatización de hospitales, ambulatorios, en contra del paro y los recortes. 

Fruto de ello se creó la Cumbre Social donde CC.OO. ha tratado de converger con el más amplio conjunto de organizaciones que desde el ámbito sectorial se oponen a las políticas de recortes y las consecuencias de la crisis. Precisamente de ahí surge la propuesta de un referéndum para que el pueblo decida sobre los recortes, y la última huelga general del 14N que fue una huelga social y laboral convocada por los sindicatos de clase y la Cumbre Social. 

 

Por la defensa y organización sindical de todos los trabajadores/as 

CC.OO. está reforzando su CARÁCTER DE CLASE en la defensa de los intereses de los trabajadores/as, la defensa del empleo, el salario directo y el salario indirecto, las pensiones, la sanidad y enseñanza, la política industrial como motor del crecimiento económico, la defensa de los intereses de toda la clase, los estables, los temporales, los jóvenes, las mujeres, los inmigrantes, los autónomos, los pensionistas, en definitiva quienes padecemos las consecuencias más duras de la crisis del capitalismo: el conjunto de la clase obrera. 

En este congreso, CC.OO. se ha marcado como objetivo acercar el sindicato a todos los sectores de trabajadores/as, por ser el sindicato como organización “de” los trabajadores/as. Reforzar la militancia y la acción sindical en las empresas y polígonos industriales, potenciar la participación y movilización de los trabajadores/as.  

La Pluralidad y la Nueva Mayoría Confederal 

En este último congreso se han cerrado algunas de las confrontaciones internas que han desgarrado al sindicato durante años, recuperando principios: ha recuperado su carácter sociopolítico, se ha recuperado su apuesta por la movilización sostenida y se ha recuperado la pluralidad en los órganos de dirección y la acción sindical. 

Se puede decir que se ha reforzado la PLURALIDAD en el sindicato, junto a la participación y la democracia interna. 

La gran mayoría del sector crítico en todos los niveles del proceso congresual ha vuelto a apostar por formar parte de la nueva mayoría confederal en la dirección del sindicato, como se demuestra con la configuración de una sola candidatura unitaria, por la lucha contra los ataques neoliberales y los recortes, por reforzar la acción sindical y la militancia en las empresas, la participación de los trabajadores/as, la pluralidad y la lealtad a CC.OO. como organización necesaria frente a las graves agresiones sociales (Manifiesto de apoyo a la candidatura unitaria). Quizá sea este el mejor momento para reforzar el funcionamiento democrático del sindicato y su independencia de los poderes económicos y políticos en todos los ámbitos, recuperando el carácter asambleario de CC.OO., tal y como recogen sus estatutos. 

Se han equivocado y se han autoexcluido los compañeros/as que en este proceso congresual, sobre todo en la Federación de Industria estatal y secciones sindicales como Seat, apostaban por el fidalguismo, por un modelo caduco de enfrentamiento interno con el sindicato, cuestionando la confederalidad de CC.OO., que planteaban un modelo sindical gremialista alejado de los intereses de la mayoría de la sociedad, que planteaban un modelo sindical vertical alejado de los trabajadores/as, que planteaban un modelo de negociación colectiva sin movilización, sin información y sin participación, y que apostaban por la inorganicidad, el alejamiento de la afiliación y la exclusión. En este congreso estas tesis han sido derrotadas y no cuentan ya con el apoyo de la afiliación. Precisamente estos compañeros no llegaban ni de cerca al 10% de avales necesarios para formar candidatura al congreso confederal. 

Para las luchas que se avecinan, el sindicalismo sociopolítico, de clase, internacionalista y solidario es la pieza fundamental del movimiento obrero. Es evidente que estamos lejos del objetivo que nos marcábamos los comunistas de sindicato unitario que agrupe a todos los sectores ideológicos y profesionales de la clase obrera, sobre los principios del movimiento sociopolítico que fueron las CC.OO. en su lucha contra la dictadura franquista en la defensa de los intereses de la clase obrera, por la democracia y el socialismo. Pero aún así, CC.OO. sigue siendo la mayor organización de la izquierda social en España, y la primera fuerza sindical, con más de 1 millón de afiliados, y en su seno se integran la mayoría de los sectores sindicales combativos de la clase obrera. 

Ahora ante la crisis el sindicato debe lograr mayor autonomía y austeridad financiera, y mayor cohesión y eficacia para abordar las luchas y frenar la caída afiliativa recuperando el concepto de sindicato no para los trabajadores, sino de los trabajadores, organizando a todos los sectores de la clase obrera, sobre todo a los más golpeados por la crisis (parados, pensionistas, mujeres, jóvenes, inmigrantes, etc.). Este es el fundamento para superar la dependencia financiera y la baja tasa de la afiliación sindical, incrementar la capacidad de movilización del sindicato y su presencia en el mundo laboral. 

Un último apunte. CC.OO. sigue siendo el sindicato de nuevo tipo, de clase y unitario a construir, sigue siendo una herramienta imprescindible en la lucha de clases, por la unidad sindical y la unidad de la clase obrera, como objetivo irrenunciable desde una perspectiva de lucha en un doble objetivo, de lucha reivindicativa en defensa de los objetivos inmediatos de los trabajadores, y de lucha sociopolítica, por la transformación social y el socialismo.

 

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