Trotski y el trotskismo ante la lucha de clases y el marxismo leninismo

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Lenin acompañado de Kalinin y Stalin

Miguel A. Montes

12 Mayo 2008

DE SU PUÑO Y LETRA

Se ha hablado mucho de los errores teóricos de Trotski y el trotskismo como corriente política, pero creo que es necesario hacer un inventario de la naturaleza de clase de las posiciones trotskistas ante la lucha de clases en situaciones concretas frente a Lenin, frente a la URSS desde el exilio, frente a la lucha antifascista y las resoluciones de la IC, frente a la guerra nacional-revolucionaria en España y el papel de los que continuaron por su influjo frente a la guerra fría hasta nuestros días, y lo vamos hacer desde las propias fuentes de Trotski y sus propios seguidores, porque creo que es la mejor manera de sacar a luz sus auténticos planteamientos.

La forma más científica de analizar los actos e ideas de las personalidades históricas, pasa por situar sus posiciones dentro del cuadro historico-concreto de la lucha de clases para poder delimitar el carácter de clase de tales actos e ideas, lo que no deja de ser una aplicación correcta del materialismo histórico. Pero sería conveniente analizar tales actos e ideas no sólo desde el punto de vista o los análisis ajenos a la personalidad histórica en cuestión, sino también desde la fuente genuina, los propios escritos de puño y letra de la personalidad histórica a tratar. En el caso de Trotski vamos a abrir este apartado empezando por sacar a relucir aquellos temas escritos por él en sus últimos años.

Existen 3 artículos muy interesantes de Trotski, escritos en sus últimos años (1.939-40) La URSS en guerra, De un arañazo al peligro de gangrena y Balance de los acontecimientos en Finlandia, en los que se visualiza por una parte su labor infructuosa pero fallida de intentar “reconciliarse” con Lenin, su clara política de lucha contra la “burocracia stalinista” y la consigna de derribar el gobierno de Stalin, su política de combatir toda la línea antifascista y la resolución del VIIª Congreso de la Internacional Comunista, su política de derrotismo frente a la agresión militar del imperialismo nazi (caso de Noruega) y la controversia que germinó entre sus propios afines de la IVª (Burham, Schatman, Rizzi…), quienes lo superaron en ingenio de arremeter desde el izquierdismo a la URSS y al Movimiento Comunista Internacional.

Empezaremos por recordar que Trotski para “reivindicar” su “leninismo” en el modelo de partido comunista, quiso realizar en el exilio mexicano de Coyoacán una “autocrítica” en 1.939, que evidentemente no correspondía con su labor fraccional dentro del partido en la URSS (oposición a la NEP, la alianza obrero-campesina, el socialismo en un solo país, la colectivización agraria, la industrialización socialista, etc.), ni su largísima y tradicional oposición a Lenin en casi todos los temas tras la revolución hasta su muerte en 1.924 (firma del tratado de paz, NEP, papel de los sindicatos en la URSS, prohibición de corrientes en el partido, campañas de depuración del partido, etc). No obstante, esta es su larga explicación “autocrítica” cuando frente a Lenin y los bolcheviques, declarándose enemigo acérrimo del centralismo democrático y por tanto de la unidad de acción ideológico-política en el cumplimiento de los acuerdos congresuales y los estatutos del partido pactó con los mencheviques liquidacionistas que negaban la estrategia revolucionaria, la independencia política de la burguesía y la organización extralegal del partido, suplantando la estrategia política por la actividad legal en la duma:

 “Me refiero a la llamada alianza de agosto de 1.912. Participé activamente en ella creándola, en cierto sentido. Políticamente difería de los mencheviques en todas las cuestiones fundamentales. Difería también con los bolcheviques de extrema izquierda, los Vperyodists. En lineas generales, con, quien estaba más de acuerdo era con los bolcheviques, pero estaba contra el “régimen” de Lenin porque todavía no había comprendido que a la hora de llevar a cabo un fin revolucionario es indispensable un partido firmemente centralizado. Y de este modo formé una alianza de elementos heterogéneos, dirigida contra el ala proletaria del partido…Lenin sometió a la alianza de agosto a una crítica sin piedad, y a mí me tocó la peor parte…Los bolcheviques también fueron invitados a la conferencia de agosto. Pero como Lenin se negó en rotundo a unirse a los mencheviques (en lo que ahora le doy toda la razón), quedé enredado en esa alianza antinatural de mencheviques y vperiodists…A pesar de que la concepción de la revolución permanente estaba en la perspectiva correcta, todavía no me había librado, en la esfera organizativa, de los rasgos propios de un revolucionario pequeñoburgués. Estaba enfermo de conciliadorismo hacia los mencheviques y de disgusto hacia el centralismo leninista…Durante muchos años, Lenin educó al partido de la disciplina proletaria y del centralismo más severo. Al hacerlo, hubo de sufrir cientos de veces el ataque de las pandillas y fracciones pequeñoburguesas. El centralismo bolchevique era un factor progresivo, y aseguró el triunfo de la revolución.” (1)

No obstante se le olvida añadir que mucho antes, en 1905 durante la marea revolucionaria, al frente del soviet de Sant Petesburgo junto a los mecheviques Jrustaliev y Parvus consiguieron poner el Soviet de Petersburgo en contra de la política de la insurrección de los bolcheviques. En vez de armar a los obreros y prepararlos para la insurrección, el Soviet daba vueltas y más vueltas sin moverse del sitio y adoptaba una actitud negativa ante la preparación del movimiento insurreccional. Recordemos que entonces habían dos tácticas diametralmente opuestas en el seno del POSDR, una menchevique contraria a la insurrección y otra bolchevique favorable a la insurrección y la huelga política. Totalmente distinto fue el papel que desempeñó en la revolución el Soviet de diputados obreros de Moscú. El Soviet de Moscú llevó a cabo desde los primeros días de su existencia una política revolucionaria consecuente. La dirección de este Soviet estaba en manos de los bolcheviques. Gracias a éstos, surgió en Moscú, al lado del Soviet de diputados obreros, un Soviet de diputados soldados. El Soviet de Moscú se convirtió en el órgano de la insurrección armada. El proletariado de Moscú contaba, al comenzar la insurrección, con su propia milicia: cerca de mil hombres, más de la mitad de los cuales eran bolcheviques. No se consiguió, sin embargo, que la huelga se extendiese a todo el país; en San Petersburgo, no se encontró el apoyo necesario, lo que contribuyó a debilitar, desde el primer momento, las posibilidades de éxito de la insurrección.

También se olvida su posición contraria al socialismo en un solo país, su peculiar teoría de la “revolución permanente” y su consigna de los EE.UU. de Europa. Pero bueno son “detallitos” históricos “sin importancia.

Pero sobre todo, se olvida que mientras estuvo en la URSS con cargos de responsabilidad en el partido y el estado, el “antiburocrático” Trostki (que evidentemente ¡nada tenía que ver con Stalin!) dirigió la represión de la rebelión de Kronstadt (1921), defendió contra la posición de Lenin la militarización ¡¡¡del trabajo!!! y de los sindicatos (IX y X Congreso del PCRbolchevique), defendió la dictadura del partido en lugar de la dictadura de los soviets (X Congreso del PCRbolchevique), etc., etc., etc. Es decir, llevó a cabo una política, que luego en el exilio ignoraría, olvidaría y abandonaría “teóricamente”, relanzando sus tesis “preleninistas” sobre la revolución permanente.

Pero volvamos al texto que nos ocupa. Evidentemente considerar el problema del liquidacionismo dentro del partido como una cuestión no fundamental, explica la alianza de Trotski con los mencheviques, por lo que en realidad estaba más de acuerdo en cuestiones fundamentales con los mencheviques que con los bolcheviques, y en cuanto a la revolución permanente tampoco había coincidencias, ya que mientras Lenin preveía el desarrollo desigual de las revoluciones socialistas en Europa (socialismo en un solo país), destacaba el papel revolucionario del campesinado, la lucha por la autodeterminación nacional y la descolonización, para Trotski la revolución permanente seguí significando revolución socialista directa y simultánea, excluyendo otros procesos (liberación nacional, revolución campesina…) donde para Trotski sólo la clase obrera puede ser revolucionaria. El propio hecho de dar la razón a Lenin de no unirse a mencheviques y liquidadores del partido ¡27 años después!, no deja de ser un chiste, en medio de su ofensiva contra el Partido y la URSS, disfrazado de lucha contra el “stalinismo” y la “burocracia”, jugando el papel de resorte de las políticas de las potencias imperialistas ante las situaciones concretas de la lucha de clases (antifascismo, resistencia a la ocupación, pacto anti-Komitern, no intervención, etc).

Por eso a la altura de nuestro tiempo, y empleando la dialéctica marxista-leninista como arma de investigación  histórica, no hay duda ya de que León Trotski inauguró una escuela que incluso se escapó a sus propios dominios, donde términos como totalitalismo, revolución política contra la burocracia, etc, fueron recogidas por la propia burguesía imperialista como arma ideológica contra socialismo existente. Ya incluso a final de la década de los años 30 debatía contra sus propios discípulos (James Burham, Schatman, Bruno Rizzi, et.) pues si Trotski admitía que

“un régimen totalitario, sea del tipo stalinista o fascista, puede ser, esencialmente, un régimen temporal y transitorio” (2),

los citados Rizzi, Schatman, etc, no entendían el porqué había que defender a la URSS si era un régimen político totalitario. Por lo que la consigna de Trotski sobre

“el deber del proletariado del mundo es defender la URSS y contra el imperialismo y ayudar al proletariado en la lucha contra la burocracia”  (3),

no era más que una cortina de humo, y que no era compartida por muchos de sus camaradas.

Hugo Urbahns (comunista de izquierda de Alemania) planteaba tras la subida de Hitler al poder que Alemania iba a copiar el modelo de “capitalismo de Estado” de la URSS y la Italia fascista. Bruno Rizzi, llegaría a la conclusión de que el “colectivismo burocrático” reemplazaría al capitalismo, que su base social era una nueva clase que venía a reemplazar a la burguesía, la burocracia, los “explotadores totalitarios”, como supuesta clase que existía tanto en la economía planificada de la URSS, la Italia fascista, la Alemania nazi y los EE.UU. con el New Deal. Trotski compartía con sus adelantados alumnos el hecho de que la burocracia soviética habría “adoptado los métodos políticos del fascismo” (4), pero no podía admitir que la economía basada en la propiedad privada de los países capitalistas se confundiera con la planificación económica lograda en la URSS. Es decir, Trotski, so pena de quedarse desenmascarado ante el movimiento obrero, no podía admitir que se equiparase la planificación socialista de la economía con la economía privada del capitalismo monopolista, y ello muy a pesar de su clara oposición a la construcción del socialismo en un solo país y a los planes quinquenales que acabaron por propulsar la industrialización socialista en la URSS.

Para Trotski sólo era necesario realizar una revolución política y derribar a la burocracia soviética (5) levantándose contra ella, pero manteniendo las conquistas de la planificación socialista (tesis de Estado obrero degenerado), mientras que para sus aventajados alumnos había que realizar además una “revolución social” derribando el sistema socioeconómico (tesis de Estado y sistema económico burocrático).

Sobre este tipo de debates se movía la IVª Internacional en un marco mundial de ascenso del nazismo y el anticomunismo, lo cual sembraba bastante la confusión teórica y política. Trotski que en aras de su teoría dogmática acerca de la revolución permanente había atacado el socialismo en un solo país, y la propia industrialización socialista, se veía obligado a defenderla, como si hubiese sido dada por arte de magia por la espontaneidad de la base social y económica del sistema socialista (6), y debía defenderla verbalmente contra la “burocracia soviética” y contra los que por su derecha en la IVª Internacional hacían ya un análisis antisoviético pretendidamente izquierdista, pero de derechas en el fondo, ya que renunciaban al papel de la clase obrera como sujeto revolucionario, argumentando que la clase obrera era incapaz de impedir el ascenso del fascismo y la burocratización de la URSS, que

”la revolución española ha sido estrangulada por las burocracias fascistas y stalinista ante los mismísimos ojos del proletariado mundial” (7)

y que había que renunciar a la defensa de la URSS para no convertirse en instrumento de Stalin.

Trotski frente a tales argumentos “izquierdistas” de su fracción para acallarlos les decía:

“No somos un partido de gobierno: somos el partido de la oposición irreconciliable no sólo en los países capitalistas, sino también en la URSS” (8) “¡No cambiamos nuestro rumbo!…la nacionalización de la propiedad, igual que en la URSS, provee las bases para un desarrollo…socialista, se hace más necesario destruir la burocracia de Moscú. Nuestro programa sigue siendo, por tanto, totalmente válido” (9).

Pero al final, el fondo, en una situación de preguerra contra el imperialismo nazi, los ataques contra la “burocracia de Moscú” en nada se distinguían de las posiciones “izquierdistas” de no defender la URSS, ya que Trotstki ante la intervención del Ejército Rojo en la Polonia Oriental y la modificación de las relaciones de propiedad (expropiación de latifundios y nacionalización de industrias locales), iba incluso más lejos al defender nada más y nada menos que la desmembración de la URSS frente al enemigo más fuerte en el caso de guerra con la Alemania nazi:

“Estábamos y estaremos contra la apropiación de nuevos territorios del Kremlin. Estamos por la independencia de Ucrania soviética y, si los bielorrusos lo desean, por una Bielorrusia soviética independiente. Al mismo tiempo, en los sectores de Polonia ocupados por el Ejército Rojo…” (10),

y si Hitler invadía esos territorios y hacía retroceder al Ejército Rojo

“…los partidarios de la IVª, sin cambiar para nada su actitud hacia la oligarquía del Kremlin…Mientras luchan contra Hitler con las armas en la mano, los bolcheviques-leninistas deben hacer propaganda contra Stalin, preparando su derrota…” (11).

Es decir, frente a la bestia fascista, revolución antiburocrática, y frente a la guerra contrarrevolucionaria del imperialismo nazi lucha en la retaguardia soviética, era la consigna de la IVª. ¡Menuda “contribución” a la defensa de la URSS!. ¡Menudo plan militar de idiotas o quintacolumnistas!.

En su discurso y frente a sus críticos de la IVª, Trotski avalaba como progresivo el proceso de expropiación de la burguesía y los latifundistas polacos, dando su apoyo sólo a ese proceso de revolución social llevado a cabo a su entender de forma interesada por la burocracia de Moscú. No obstante, Trotski tratando de debatir y desmarcarse de  Schatman volvía a liarse ya que ese “apoyo” al proceso revolucionario en Polonia Oriental no era en la práctica creíble y chocaba con los planteamientos políticos de Trotski que hacía responsable a “burocracia” de la URSS de haber desencadenado la guerra imperialista, y tildaba su política nada menos que de reaccionaria:

“Con la ayuda del Comitern, el Kremlin ha desorientado y desmoralizado a las masas hasta el punto de facilitar una nueva guerra imperialista…la ayuda a la revolución en dos provincias” (se refiere a la Polonia Oriental) “pagada además con creces por el sometimiento de Polonia, es de importancia secundaria, y no modifica el carácter reaccionario general de la política del Kremlin” (12).

Es decir, la IVª de acuerdo en expropiar a los expropiadores polacos, dar las fábricas a los comités obreros, y las tierras a los campesinos, pero no de acuerdo con “facilitar una nueva guerra imperialista”, no de acuerdo con “el sometimiento de Polonia”, no de acuerdo con “el carácter reaccionario general de la política del Kremlin”. La confusión es tremebunda, y más si tenemos en cuenta la coyuntura internacional en el que la URSS y la IIIª Internacional Comunista, estaban solas en la lucha política y militar contra el nazifascismo, único causante de la guerra imperialista junto a la política de no intervención llevada por las potencias imperialistas en España, Austria, Checoslovaquia, China…, y el objetivo común de las potencias imperialistas aliadas y fascistas de dirigir la guerra contra la URSS. El desenlace final, fue que el gobierno de la URSS supo hacer lo que ninguna otra potencia capitalista, derrotar con el apoyo de su pueblo al nazismo, impulsar el movimiento antifascista y de resistencia en occidente y facilitar los procesos revolucionarios de las masas populares en la Europa Oriental. ¿Carácter reaccionario general la política del Kremlin?. ¡¡¡Anda ya!!!.

Pero esa política antes señalada de alimentar el independentismo en las repúblicas soviéticas no le impedía a Trotski de forma contradictoria de criticar al Kremlin por no defender la integración de la IIª República española en la URSS:

“En España, en donde el Kremlin no preparaba la unión con la URSS, quedó demostrada la habilidad de Moscú para defender la democracia burguesa contra la revolución proletaria” (13).

Evidentemente Trotski confundía democracia popular antifascista por democracia burguesa, poniendo en entredicho el carácter revolucionario de la lucha contra el fascismo.

Con el mismo confusionismo se abordaba el papel de los comunistas ante una agresión militar de la Alemania nazi hacia cualquier país capitalista. Para el caso de la invasión de Noruega, Trotski planteaba que la labor de los comunistas debía ser el derrotismo. Ya que para él se estaba ante un enfrentamiento entre potencias imperialistas, los aliados que apoyaban al gobierno socialdemócrata del sur por un bando y los nazis que apoyaban al gobierno filonazi de Quinsling en el norte, por otro bando, por lo que la alternativa de “lucha” pasaba propagar la “confraternización” de los soldados en el frente, soldados noruegos con soldados nazis, de esta manera se colocaba una vez más de forma clara contra el frente antifascista. Coherentemente con esta posición los trotskistas franceses también defenderían el derrotismo ante la invasión de las tropas nazis en suelo francés en vez de organizar y dirigir la resistencia antifascista de todo el pueblo.

Pero como Trotski había justificado la lucha armada del pueblo contra el fascismo en España, para salir del embrollo, argumentaría que el carácter de las guerras en España (1.936-39) y Noruega (1.940) no tenían nada que ver una con la otra, que la guerra de Noruega no era una guerra civil sino entre dos bandos imperialistas, y que en España “se trataba de una guerra civil aislada” donde la intervención de las potencias imperialistas “aunque importante, era de carácter secundario” (14).

Cualquier marxista-leninista bien informado, no puede dejar de catalogar la guerra emprendida contra la IIª República como una guerra por la independencia nacional contra el fascismo extranjero y el preludio inmediato de la IIª Guerra Mundial, su primera batalla, en la que las potencias imperialistas de Alemania e Italia, junto a la política traidora de “no intervención” del resto de potencias imperialistas, fueron causas determinantes de primer orden y no de carácter secundario en el surgimiento, curso y desenlace de la guerra española.

Dejando a un lado los matices y teoricismos del debate interno, no podemos dejar de entrever que la práctica política de Trotski y la IVª había abierto una brecha anti-Komitern y anti-URSS, sobre la cual elaboró y desarrolló toda una teoría que sólo veía como objetivo político prioritario la lucha contra la burocracia de Moscú (en medio del crecimiento del fascismo), lo que de hecho se tradujo en la apuesta por combatir todo aquello que los partidos comunistas de la IIIª Internacional defendían, promocionando la división del frente antifascista, el derrotismo frente a las tropas nazis en los países capitalistas ocupados, la lucha en la retaguardia soviética, el aislamiento del movimiento de liberación nacional en las colonias, etc., teoría que a la luz de las tareas revolucionarias del momento castraba la acción política independiente y revolucionaria de la clase obrera e impedía ver:

  • La prioridad en los países capitalistas de la unidad de la clase obrera junto al pueblo en la lucha antifascista, y por tanto la validez de la política de alianzas del VIIº Congreso de la Internacional Comunista:
  1. Frente único de la clase obrera contra el fascismo en defensa de los intereses económicos y políticos inmediatos, colaboración con los obreros socialdemócratas, unidad del movimiento sindical, y
  2. Frente popular antifascista, de unidad de la clase obrera, el campesinado, los intelectuales y la pequeña burguesía contra el fascismo.
  • El Frente internacional de lucha por la paz contra la guerra imperialista, en defensa de la URSS, destacando la política exterior de la URSS en la lucha por la paz y la seguridad colectiva contra las agresiones de los imperialismos alemán, japonés e italiano hacia países soberanos (Austria, España, Checoslovaquia, Abisinia, China…).
  • El Frente popular anti-imperialista en los países coloniales en lucha por su liberación nacional, y el apoyo a las guerras nacional-liberadoras de los países coloniales.
  • El carácter de clase del partido comunista de la URSS, y la naturaleza de clase del Estado soviético. La necesidad de construir y consolidar el socialismo existente como parte del proceso mundial de la revolución socialista.

Un año antes se efectuaría el “giro francés” de Trostki (1934) pidiendo a seguidores que abandonaran los partidos comunistas y se afiliaran a los partidos socialdemócratas de la II Internacional y se organizaran en fracción interna. Así se hizo en la SFIO francesa, en el Partido Laborista Independiente en Inglaterra y en el Partido Socialista de EE.UU. Contradictoriamente Trotski plantearía el abandono de los partidos comunistas para ingresar en los partidos de la IIª Internacional, es decir partidos reformistas. Es la táctica del “entrismo”. Una incoherencia más, porque mientras se criticaba al “stalinismo” de pactar con la socialdemocracia, Trotski orientaba a sus seguidores militar en la socialdemocracia (sic). Fué el paso previo a la constitución de la nueva corriente internacional enfrentada a la III Internacional y su política de alianzas, que culminaría con la creación de la IVª Internacional (septiembre de 1938).

Trotski y la IVª Intenacional, fiel a su visión teoricista y “antiburocrática” no daría apoyo a ¡¡¡ni una sola!!! de las resoluciones y tareas adoptadas por el VIIº Congreso de la Internacional Comunista, ni sería capaz simplemente de ver la realidad objetiva de la lucha de clases del momento histórico de ofensiva del fascismo. Precisamente la diana para promover la identificación entre reformismo y stalinismo fueron la estrategia de los frentes populares surgidos contra el fascismo.

Tanto Trotski como sus seguidores que cuidadosamente ocultan el pasado antileninista de su líder y aquellos posicionamientos burocráticos, lo hacen con el fin de construir el mito de un Trotski leninista y antiburocrático. Y ello se hace manipulando la historia, como si antes de que muriese Lenin en 1924, la URSS fuera un paraíso socialista, y después un infierno, tal y como hace la novela del delator Orwell “Rebelión en la granja”.

Pero repasando su trayectoria como dirigente del gobierno soviético y del partido bolchevique, sin embargo Trotski fue partidario de la más férrea represión, y no sólo contra el enemigo de clase, sino contra los propios trabajadores, como en Kronstadt, proponiendo incluso la deportación de trabajadores a campos de concentración por desobediencia al Estado si no cumplían con la obligación de trabajar donde se les ordenara, defendiendo con ello la militarización del trabajo y los sindicatos. Defendió el régimen de partido único, sin la menor libertad sindical, sin huelgas, y que los soviets fuesen controlados desde arriba por el partido. Propugnó que una minoría del comité central del partido debía decidir en todas las cuestiones relevantes (15). Y nunca dejó de defender estas prácticas hasta que fue expulsado del partido por su contínuo trabajo fraccional, y luego dada la pequeñez de los partidos de la IV Internacional planteó el “entrismo” no en los partidos comunistas sino en la propia socialdemocracia.

Y repasando su propia personalidad descubrimos que sobre el culto a la personalidad, nadie superaba a Trotski. En “la revolución permanente” habla de sí mismo en tercera persona y se autoubica entre los grandes del marxismo: “el problema de la revolución permanente ha rebasado las divergencias episódicas, completamente superadas por la historia, entre Lenin y Trotski”. Y no pudo resistir escribir su propia biografía (Mi vida). Y en cualquiera de las innumerables organizaciones trotskistas que existen no faltan fotos de él a mansalva, cuando  nunca creó un cuerpo teórico comparable al de Marx o Lenin, que lo justificara.

La conspiración contra la línea antifascista de la guerra nacional-revolucionaria en España

              El “respaldo” de Trotski a la lucha armada contra la agresión fascista en España era un chiste ya que su oposición al gobierno antifascista y la política del PCE era vox populi, llegando a promulgar incluso la caída del gobierno de Negrín en plena guerra, lo que no dejaba de ser una traición a la lucha antifascista y a la revolución:

“Votar la política militar de Negrín implica un voto de confianza a su gobierno. Hacerlo sería un crimen. ¿Cómo explicaríamos nuestro voto a los trabajadores anarquistas?. ..no tenemos confianza en la capacidad de este gobierno para llevar la guerra a la victoria. Este gobierno debe caer…expresaremos nuestra desconfianza en él en cada oportunidad que tengamos; es nuestra única posibilidad de movilizar contra el gobierno y preparar su caída. Cualquier otra política sería una traición a la revolución” (16). (El subrayado en negrita es mío).

Es rocambolesco que un supuesto “bolchevique-leninista” justifique su ataque a comunistas y socialistas que defendían la unidad en el frente y la retaguardia y la resistencia al fascismo hasta el final, acudiendo sin embargo en defensa del anarquismo pequeño burgués. No olvidemos que Negrín representaba dentro del PSOE el sector más consecuente de unidad y resistencia en la guerra nacional-revolucionaria frente a otros sectores derechistas, izquierdistas, anticomunistas y claudicantes en el frente y la retaguardia. Pero si hiciéramos un paralelismo histórico con otra experiencia de la lucha de clases, por ej. la unidad de las fuerzas obreras de la Comuna contra los ejércitos burgueses de Francia y Prusia, más rocambolesco sería imaginarnos una agitación armada interna en París contra el gobierno de la Comuna por no nacionalizar el Banco de Francia. Esa política si que sería una traición a la revolución, tanto como lo fue la orientada por Trotski en contra de la IIª República y lo que aconteció en Barcelona del 3 al 8 de mayo de 1.937.

Sobre este tremebundo “error” de miras de Trotski y la IVª debemos hacer un punto y aparte, ya que la coincidencia con la voluntad de los cuarteles generales de Burgos y Berlin fueron más que una simple sospecha “paranoico-stalinista”. Los archivos nazis que fueron capturados por los aliados tras la IIª Guerra Mundial y publicados en EE.UU. con el título Documents on German Foreing Police, de los que destacamos la serie D, publicada en 1950, cuyo tercer volumen es el que alude a la guerra civil española, en las páginas 284 a 286, hay un informe interesante dirigido el 11 de mayo por Wilhelm Faupel a Hitler. Faupel, exgeneral del ejército alemán, era el embajador de los nazis en el cuartel general franquista. Sólo habían pasado unos pocos días de los acontecimientos de mayo de 1.937 en Barcelona y Faupel le dice al Fuhrer:

“En relación con los desordenes de Barcelona, Franco ha dicho que los combates de calle habían sido provocados por sus agentes. Nicolás Franco ha completado esta información indicándome que disponen en total trece agentes en Barcelona. Uno de ellos había comunicado hacía tiempo que la tensión entre anarquistas y comunistas era tan grande en Barcelona que podía desencadenarse la lucha en esta ciudad. El generalísmo me ha dicho que había dudado al principio de las informaciones de este agente, pero que había mandado verificarlas por otros y que habían sido confirmadas. Al principio había tenido la intención de no hacer uso de esa posibilidad hasta que las operaciones militares se desarrollaran en Cataluña. Pero como los rojos habían atacado recientemente a Teruel para ayudar al Gobierno de Euzkadi, estimó oportuno el momento actual para desencadenar desórdenes en Barcelona. De hecho, el agente en cuestión había logrado, pocos días después de haber recibido la orden, provocar en las calles, por tres o cuatro de sus hombres, tiroteos que después habían llegado a los resultados apetecidos” (17).

También el conde Galeazzo Ciano, ministro de Asuntos Exteriores y yerno de Mussolini, se atribuyó la provocación de Barcelona. En sus memorias el embajador de EE.UU. en España, Bowers, escribió también que

“la crisis había sido provocada por los anarquistas y el POUM…En general se cree que muchos de ellos eran agentes de Franco”. (18).

Todo lo que perjudicaba a la República y el Frente Popular interesaba a los fascistas, por eso el gobierno republicano y el Frente Popular, y no sólo los comunistas “stalinistas”, aplastaron la traición. García Oliver dirigente de la CNT y ministro de Justicia del gobierno republicano, escribe en sus memorias:

“La revolución no se podía derivar de aquella rebelión sin cabeza. La victoria se lograba ahogando aquella rebelión absurda” (19).

En Catalunya, el PSUC venía proponiendo la unidad orgánica sindical (UGT-CNT) para fortalecer la unidad de la clase obrera, la libertad de afiliación sindical (que era negada) y la necesidad de fortalecer la retaguardia, de aplicar el acuerdo que todos habían suscrito de crear un Ejército Popular Regular que integrara a las milicias superando el cantonalismo militar, de trazar un plan militar para lanzar una ofensiva hacia Zaragoza y ayudar al frente asturiano, de nacionalizar, implantar la disciplina, no la vieja disciplina impuesta por la burguesía para incrementar sus beneficios sino una disciplina de diferente carácter de los trabajadores en beneficio colectivo del pueblo y reorganizar la industria militar, de municipalizar los servicios públicos, reclutar tropas para el frente, etc. Frente a todo esto los dirigentes de la FAI y el POUM, traicionando el pacto del Frente Popular, se oponían con dureza. La gota que colmaría el vaso fueron las escuchas de la FAI en la central de Telefónica de Barcelona. El gobierno central y la Generalitat decidieron por mayoría restablecer el orden, querían que la censura telefónica fuese un atributo del gobierno y que este dejase de ser un monopolio de los anarquistas, la FAI y el POUM que se habían rearmado en la ciudad, se negaron.

La explosión venía anunciándose en el periódico de las juventudes libertarias (Ruta) con la consigna de no defender un régimen burgués, mientras en la prensa del POUM, La Batalla, se planteaba la necesidad de acabar la revolución para ganar la guerra, objetando de forma incomprensible que la estructuración de un ejército popular formado por campesinos y obreros en el futuro sería un instrumento contrarrevolucionario, planteando en consecuencia el combate directo contra un ejército republicano, que “mañana sería el instrumento con que se destruiría a la clase obrera” (20).

Curiosamente los aviones franquistas arrojaban hojas en las lineas del frente llamando a los trabajadores a que no se dejaran sacrificar por la República. El propio Faupel narraba los deseos del mando militar fascista por acelerar el putsch contrarrevolucionario anarcotrotskista para neutralizar la ayuda del ejército republicano (Vº Regimiento) al frente norte con su ofensiva sobre Teruel. Cierto o no la existencia de agentes provocadores, la sublevación o “revolución” de mayo de 1.937 (del 3 al 8) en Barcelona, coincidió tras la caída de Málaga, 7 días después del bombardeo de Guernika, con la caída del frente norte en Euskadi, y fue saludada por la radio fascista y celebrada ¡apoteósicamente! en los cuarteles generales de Hitler, Franco y Mussolini.

Fue el general Mola quien inventó la denominación de quintacolumnista en la IIª República cuando se produjo la primera ofensiva contra Madrid. Ya desde el mes de abril de 1.937 se habían practicado más de 200 detenciones de fascistas vinculados con la quintacolumna, la mayoría de los cuales vivían en la clandestinidad al amparo de representaciones diplomáticas. Sin embargo, el levantamiento armado se llevó a cabo en Barcelona, no había pasado 1 año del grito de ¡Abajo la República!, lanzado por los golpistas del 18 de julio, y dentro de las filas del Frente Popular el POUM lanzaba el mismo grito de ¡Abajo la República!.

El POUM igual que la CNT-FAI, UGT, PSOE y PCE habían firmado el acuerdo del Frente Popular, al que acabaría traicionando con el golpe de estado en la retaguardia. Mientras en Guadalajara y Madrid las nuevas unidades del Ejército popular se batían contra el fascismo, las milicias de la FAI y del POUM se dirigían ¡contra Catalunya!. Durante el golpe participaron 5.000 milicianos anarquistas y poumistas armados (centenares de ametralladoras, dos baterías de cañones, 25.000 fusiles, 300 ametralladoras pesadas, bombas y granadas en cantidades ilimitadas, etc.) dispuestos al asalto de la Generalitat, la jefatura de policía y los locales del PSUC y UGT, el puesto de mando se instaló en el Hotel Falcón frente al local del POUM, lo que demuestra que el levantamiento no fue ni mucho menos espontáneo, sino que había sido elaborado con antelación.

Se mataba y se moría sin cuidarse de que Madrid estaba sitiado y Euskadi a punto de perderse, prueba más que suficiente de que el putsch favorecía al fascista y sus aliados derrotistas presentes y futuros en las filas republicanas. La radio transmitía las alabanzas de Queipo de Llano:

“¡manteneos firmes!, la España nacionalista está con vosotros. De toda la canalla roja, la FAI es la única fuerza española auténtica.” (21).

Resultado humano, el golpe costó 900 muertos, entre ellos Antonio Sesé (Sec. Gral. de UGT, conseller de Treball de la Generalitat y miembro del Comité Ejecutivo del PSUC) y 2.600 heridos, mientras que las bajas en cualquier batalla de la guerra fueron del orden de decenas de miles, lo cual dice mucho del interés desproporcionado que algunos medios dan a pustch de mayo en comparación con Guadarajara, la defensa de Madrid o la batalla del Ebro. La intentona provocaría el hundimiento del frente de Aragón, las tropas abandonaron el frente, unas para apoyar el golpe y otras para reprimirlo. Concretamente de Aragón fueron sacados dos batallones de la división Ascaso, un batallón del POUM y 45 autobuses, para atacar Barcelona. En respuesta el gobierno central frenó las tropas que marchaban contra Catalunya con la aviación y mandó 4.000 guardias de Asalto desde Valencia.

La intentona anarcotrotskista fue sofocada. Las tristemente célebres patrullas de control que habían impuesto su ley desde agosto de 1.936 se sometieron a la autoridad de la Generalitat. El gobierno de Largo Caballero vaciló, tardó 2 semanas en reunirse, no procedió ni a detenciones ni a registros, se opuso a ilegalizar el POUM, mientras sus dirigentes emitieron un comunicado identificándose con la intentona armada. Ante la pasividad se produjo la crisis de gobierno, Caballero dimitió, Negrín fue nombrado nuevo presidente de gobierno, el POUM fue declarado ilegal, sus dirigentes detenidos y se clausularon todos sus locales.

No obstante, incluso 4 meses después, en septiembre de 1.937, Trotski continuaría desvariando haciendo eco de la política de la IVª Internacional de respaldo a la lucha incluso armada contra el gobierno de Negrín en la citada carta a Schatman. La naturaleza provocadora y contrarrevolucionaria de la IVª en España nada difería de lo sucedido en la URSS.

Pero hagamos un breve repaso del momento histórico en el que se desarrollaban la lucha de clases durante la guerra nacional revolucionaria española. Tras el intento fallido de golpe de estado fascista en 1.936, la constitución de comités obreros o consejos de fábrica fue la respuesta local para organizar la vida en la retaguardia, necesario para mantener la producción, distribución y el abastecimiento en las ciudades y pueblos. Se expropiaron empresas en las que el capitalista había desertado, requisadas por el gobierno del Frente Popular y cedidas a la dirección de los consejos de fábrica. Mientras en aquellas empresas que los capitalistas colaboraban o era necesaria su colaboración, los consejos de fábrica ejercían el control sobre la planificación productiva y económica.

Este movimiento popular antifascista fue muy variado en las formas en función de las prioridades y la composición de las diferentes fuerzas políticas. Allá donde los ayuntamientos eran de la izquierda los completaban y reforzaban. Se apoderaron del poder allá donde los ayuntamientos estaban en manos del fascismo, reemplazándolos.

En el ámbito militar, ante la situación de caos creada por las fuerzas golpistas y la pasividad de la mayoría del gobierno republicano (excusándose en argumentos legalistas), se desarrollaron la acción de las masas en torno a las MAOC (Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas), que ya se formaran en 1.933 por el PCE, como unidades de combate de millares de milicianos que se armaron para defender la Republica y rechazar el golpe.

En el ámbito político se crearon los Comités del Frente Popular integrados por todas las tendencias antifascistas (comunistas, socialistas, anarquistas y republicanos) y organizaciones sindicales (UGT y CNT) que actuaban con atribuciones de carácter militar, político y económico:

-mantenimiento del orden,

-regulación de los precios,

-abastecimiento de materias primas y alimentos,

-socialización de las empresas,

-expropiación de los bienes de la iglesia y los fascistas,

-confiscación de tierras para la reforma agraria,

-confiscación de las cuentas bancarias,

-municipalización de la vivienda urbana,

-organización de la información,

-las comunicaciones,

-la enseñanza y la sanidad.

Organismos unitarios constituidos localmente a través del Frente Popular, que serían integrados en los diferentes órganos de gobierno de la República (consejo económico, mando militar único, dirección política) no sin controversias con el anarquismo, el PNV y sectores del PSOE, que no entendían la necesidad prioritaria de concentrar la dispersión del poder político, económico y militar bajo un único mando republicano.

Lo que no podía, ni quería ver Trotski ni la IVª, ni el POUM, ni algunos dirigentes de la FAI, es que la república democrático-burguesa tras el fallido golpe fascista se había transformado en una república popular, en una república de nuevo tipo, la primera de la historia, que como poder político tomaba en su dirección las grandes empresas industriales, bancos, transportes y liquidaba la gran propiedad terrateniente.

El PCE ya antes del golpe sí que tenía clara la necesidad de aplicar a la realidad española las resoluciones del VIIº Congreso de la IC, planteándose la dictadura del proletariado como objetivo máximo, y en lo inmediato la lucha unitaria contra el fascismo (dueño de los principales resortes del aparato de Estado) sobre la base de un programa mínimo y la propuesta de crear un gobierno provisional revolucionario que aplicara el programa antifascista de transformaciones democráticas.

El PCE, única organización que alertó de la preparación del golpe fascista de julio del 36, se oponía a la dispersión de todo ese poder y reivindicaba la disciplina necesaria para unificar las fuerzas revolucionarias y democráticas en la defensa de la República. El PCE no se rindió en ningún momento ante el culto a la espontaneidad y el espíritu cantonalista que diluía las fuerzas y rompía la indispensable unidad frente al fascismo, espíritu cantonalista que obstaculizaba la continuidad del proceso revolucionario. Para el PCE las milicias no estaban en condiciones de sostener una guerra larga, ni hacer frente a un ejército disciplinado.

El PCE-PSUC combatía la tendencia a crear un ejército particularista, concretamente en Catalunya para el PSUC el Ejército Popular y la industria de guerra debía estar sometida a las necesidades de la guerra en todos los frentes, a un plan único del gobierno de la república española y no obedecer a intereses particularistas ya que Catalunya con una capacidad industrial enorme no podía estar neutralizada para la acción militar. El ejemplo de Madrid en cuanto a organización, sacrificio colectivo y esfuerzo para la guerra era el camino a seguir en toda España.

En este contexto, las posiciones de clase con perspectiva revolucionaria de dar prioridad a ganar la guerra, en un intento de superar la frustrada experiencia cantonalista de 1873, se fueron forjando en la lucha, abriéndose paso con la unidad sindical (UGT-CGTU), la participación de la dirección de la CNT en las tareas de gobierno de la República, la unidad política en torno al marxismo-leninismo y la adhesión a la IIIª Internacional Comunista (fundación del PSUC en Catalunya y las JSU en España), y el reforzamiento del papel revolucionario del PCE en el frente (Vº Regimiento, defensa del mando único), y en el gobierno, llegando a ser el partido con más militantes durante la guerra.

En coherencia con esta justa posición el PCE unificaría sus milicias en el Vº Regimiento, reivindicando la creación de un Estado Mayor y un mando único para todos los ejércitos que operaban en diversos frentes, disponer los mejores mandos militares, implantar la disciplina en el frente y la retaguardia, reorganizar las industrias básicas y acelerar la industria de guerra, a fin de acabar con la visión localista y disgregadora de que la guerra solo era competencia de los territorios donde se producía el conflicto militar. Para el PCE si no se acababa con el cantonalismo militar y político, la derrota a corto plazo era inevitable.

Pero frente a la exigencia comunista de movilización general, servicio militar obligatorio y disciplina militar, la prensa anarquista respondería que eso eran consignas “contrarrevolucionarias” (22). A trancas y barrancas, los dirigentes anarquistas acabaron en la práctica por renunciar a sus objetivos de revolución libertaria inmediata y aceptar el mando único del ejército, pero de todos ellos el único que tuvo el valor de proclamarlo en público fue Durruti “¡Renunciamos a todo menos, a la victoria!”, frase pronunciada desde el micrófono de la Casa CNT-FAI.

Mientras la defensa de Madrid se realizaba bajo el entusiasmo de las masas y la unidad de acción político y militar del ejército popular regular, en el frente norte (Bilbao y Asturias-Santander) se consolidaron las milicias de partidos y sindicatos sin cohesión y mando único (cartel del PCE). Esta política era resultado de la negativa del gobierno de Largo Caballero transformar las milicias en ejército regular y de Aguirre a poner el ejército de Euskadi bajo el mando único del gobierno de la República, sin prestar ayuda más allá del frente de Euskadi, dejando al resto del Ejército norte abandonado a su suerte. Por esta senda particularista más tarde, el PNV negociaría al margen del gobierno republicano la capitulación ante las tropas fascistas.

La ruptura y caída del frente norte fue debido a la nefasta política de No intervención de los Estados democrático-burgueses, tanto como a la falta de unidad de las fuerzas armadas de la República. Previamente en Febrero, caería Málaga que ante la ofensiva militar fascista quedó desprotegida sin ayuda, ni coordinación general con otros frentes que permanecieron inmóviles, al carecer el gobierno de Largo Caballero de un plan general.

El frente de Aragón, bajo dirección de la FAI y el POUM, permanecía inmóvil durante meses mientras los fascistas retiraban tropas para reforzar el ataque hacia Madrid por Guadalajara.

La ausencia de un plan general, también afectaba a la actividad económica, la industria vasca por ej. no fue transformada en industria de guerra para abastecer a la República en los frentes, y cuando cayó el frente norte tal industria en vez de ser destruida pasó a manos de los fascistas quienes sí la hicieron trabajar para la guerra dando al ejército franquista, lo que no dió a los defensores de la República, en aras de una falsa autonomía particularista.

Otro caso fue la marina, que estaba bajo mando republicano, pero sin un plan general de operaciones por el gobierno, y sin dirección política (hegemonía socialista y anarquista), permanecía inactiva en Cartagena. La flota republicana que era más fuerte que la franquista hubiera sido de ayuda inestimable si hubiera intervenido en impedir el transporte militar de Africa a la península. La flota pudo apoderarse de Mallorca y mantener las Baleares, pudo atacar en el Mediterráneo y el Atlántico los barcos con material de guerra y combustible para Franco, pudo intervenir para proteger los barcos soviéticos que traían material de guerra para la República de los ataques de la marina de guerra italiana y alemana, pudo intervenir para evitar la caída de Málaga, y pudo impedir el corte del territorio republicano, actuando contra las tropas franquistas que por Vinaroz se acercaban al Mediterráneo, pero ante la falta de un plan general de guerra, la flota republicana no lo hizo.

A pesar de este ambiente interno hostil (putsch de mayo en Barcelona y caída del frente norte) si la República no cayó entonces (mayo de 1.937) fue precisamente por llevarse a cabo la centralización y el mando único de las tropas republicanas. Después de mayo de 1.937 bajo el gobierno Negrín se constituyó en la República, el mando único que agruparía a todas las fuerzas combatientes en todos los frentes (milicianos y ejército regular). El 25 de julio de 1.938 cuando comenzaba a germinar el ambiente derrotista en los ministerios y mandos de carrera del ejército, se produjo sorpresivamente la ofensiva de el paso del Ebro, en esta ocasión los servicios secretos fascistas fracasaron, no hubo quintacolumna, en Roma y Berlín esperanzados con acabar pronto la guerra y acelerar sus planes de conquista en Europa reinaba el pesimismo (hasta que no acabó la guerra en España los fascistas no entraron en Praga y Tirana), las tropas republicanas avanzaron hasta 300 kilómetros en territorio enemigo, los oficiales que mandaban las tropas no eran de carrera, Modesto y Líster, tenientes coroneles del Vº Regimiento surgidos de la lucha, aguantaron en el Ebro 4 meses, hasta que fueron rechazados por la mayor concentración militar fascista durante toda la guerra, lo que demostraba la justeza de la política comunista, de constituir un ejército regular con mando único y disciplina tanto en el frente como en la retaguardia para ganar la guerra nacional revolucionaria.

Artur London, brigadista checo, narraba el proceso contradictorio entre la necesidad de unir y centralizar todas las fuerzas antifascistas, política y militarmente, y el espíritu cantonalista pequeño burgués de sectores anarquistas de la CNT-FAI y el POUM:

             “No se había realizado la formación de grandes reservas disciplinadas, bien instruidas en el manejo de las armas modernas, reservas que eran indispensables para hacer del Ejército Popular el instrumento capaz de vencer la intervención italo-alemana. El mando único… no existía aún. Repitiendo los mismos errores que en 1.873, los anarquistas crearon al principio de la guerra, allí donde era grande su influencia –especialmente en algunas regiones, de Cataluña y Aragón- verdaderos cantones independientes… La mayoría de los dirigentes anarquistas afirmaban que lo importante, antes que ganar la guerra, era realizar la revolución social cuyas primeras medidas debían ser: la abolición del Estado, el ejército, la propiedad privada y el principio del poder; las colectivizaciones forzosas, y el establecimiento por todas partes de la comuna libertaria… En el frente de Aragón, los batallones anarquistas abandonaban el frente cuando les parecía oportuno, para ir a descansar a la retaguardia..En el momento en que el frente del Norte atravesaba un período muy difícil, en que había empezado una ofensiva enemiga muy dura contra Bilbao… en el momento en que era más necesario que nunca que Catalunya ayudase al País Vasco, el POUM (contrario al Frente Popular), en vez de realizar una ofensiva en el frente de Aragón, desencadenó una ofensiva contra la República… en Barcelona el 3 de mayo… Destacamentos militares de la 29 división del POUM abandonaron sus posiciones, dejándolas desguarnecidas, para marchar sobre Barcelona. La 26 división de la FAI, que ocupaba Binéfar, marchó sobre Lérida… los hechos de mayo fueron la culminación de una serie de contradicciones entre distintas maneras de entender la guerra y la política necesaria del momento. El gobierno legal de la República no podía dejar de reaccionar ante un golpe que, por desarrollarse en un punto neurálgico de la retaguardia, podía tener consecuencias incalculables…” (23)

Casi dos años después de mayo del 37, el Coronel Casado con el apoyo del gobierno británico entablaría negociaciones en 1.939 con el gobierno fascista de Burgos, y en alianza con el anarquista Cipriano Mera (considerado por ultras como Jiménez Losantos como “uno de los nuestros” (24)) y Julián Besteiro del ala derecha del PSOE y anticomunista (25), contrarios a la política de resistencia del gobierno Negrín, encabezarían la última rebelión contra la IIª República, llevando a cabo una carnicería que acabó con la vida de más de 2.000 comunistas en Madrid, ya que sólo el PCE continuó defendiendo la República y el gobierno de Negrín. El territorio de la República representaba todavía la cuarta parte de España con 9 millones de habitantes, 800.000 soldados y 4 puertos (Valencia, Alicante, Almería y Cartagena), todos los expertos daban medio año como mínimo de capacidad para resistir, lo que hubiera dado al traste con los objetivos de guerra del imperialismo nazi. Curiosamente ninguno de los dirigentes de las sublevaciones contra la república fueron fusilados por Franco. Besteiro murió durante su reclusión en la cárcel, Mera fue detenido por el gobierno del Vichy y entregado a Franco, quien lo puso en libertad en 1.946, Casado marchó a Londres y luego regresó a la España franquista donde justificando su traición pudo publicar “Así cayó Madrid” (1.968), mientras otras publicaciones antifranquistas eran perseguidas. Y por otra parte Joaquín Maurín dirigente del POUM ilegalizado por Negrín, el 19 de julio de 1.936 pronunció un discurso contra el Frente Popular en Santiago de Compostela, apresado por la falange fue uno de los contados diputados republicanos no fusilados, sería puesto en libertad en 1.947 marchando a EE.UU. en plena guerra fría, en 1.959 se declararía enemigo de la revolución cubana y en 1.961 el gobierno de EE.UU. le concedería la nacionalidad estadounidense, ¿como recompensa?. Todo un espíritu “revolucionario”.

Tal y como argumentó certeramente P. Togliatti en sus Escritos sobre la guerra de España la línea política del PCE de lucha por el Frente Popular, de unidad de todo el pueblo en torno al gobierno de la República, de unidad de la clase obrera, unidad sindical (UGT-CNT), y de unidad de acción con el PSOE permitió al pueblo español resistir contra el fascismo durante 33 meses, a pesar de las intrigas capitulacionistas, a pesar de la peor situación internacional cada vez más desfavorable (no intervención, pacto de Munich, desmembración de Checoslovaquia por Alemania, Polonia y Hungría, etc.), a pesar del desgarro interno con las experiencias cantonalistas en lo económico y en lo militar. El acierto de la política frentepopulista del VIIº Congreso de la Internacional Comunista quedó confirmada por la experiencia de unidad antifascista española, y forma parte de nuestra memoria histórica colectiva.

Las relaciones de Trostki con el POUM, la lucha contra la IIª República y la URSS

             No niego que haya historiadores que pretenden presentar las coincidencias de la política trotskista contra la URSS y la IIª República, en la arena internacional con el fascismo a la vanguardia de la lucha contra el socialismo existente, como una coincidencia, como una mentira o calumnia maniacostalinista, etc., pero permitanme no compartir tal postulado al hilo de los acontecimientos y su verdadera esencia y su justo lugar en la historia.

Siguiendo o intentando seguir el hilo de lo escrito por el propio Trotski, existe otro artículo redactado en Coyoacán Lección de España; última advertencia!, el 17 de diciembre de 1.937, es decir en plena conflagración militar, en el cual, nos dedicaría desde su lejanía a la revolución española cosas como esta:

“En el campo republicano no quedaron más que los restos insignificantes de la clase poseedora, los señores Azaña, Companys, y otros parecidos, abogados políticos de la burguesía, pero en ningún caso la burguesía misma” (26)

Para Trotski ni antes ni después del 18 de julio de 1.936 podía haber distinción entre los partidos democráticos y de izquierda de la pequeña burguesía, y los partidos fascista y de derechas de la burguesía, terratenientes y jerarquía católica. No obstante, el desvarío de sus despropósitos era tan grande que se olvidaba de sus propias palabras, ya que más adelante en ese mismo escrito y en su crítica a las posiciones más consecuentes de los anarquistas en su apoyo al Frente Popular, Trotski resucitaba a la burguesía en el campo republicano como por arte de magia:

“Los dirigentes de la CNT, de la FAI, han ayudado a la burguesía no sólo a mantenerse en la sombra del poder en julio de 1.936, sino incluso a recuperar pedazo a pedazo, todo lo que habían perdido de golpe” (27).

Por un lado Trotski admite que la burguesía no existe ya en el campo republicano, excepto los “insignificantes” Azaña y Companys, y por otro resulta que la burguesía todavía mantiene el poder en la República, gracias a los anarquistas que alegremente le ha cedido el poder tras el golpe.

Como ante este galimatías trotskiano no se nos va a sacar de dudas por mucho que indagemos en los escritos y opiniones de Trotski, diremos que en el fondo para Trotski los partidos republicanos del Frente Popular no sólo no representaban a los obreros, sino que tampoco a los campesinos ni tan siquiera a la izquierda y que por tanto “no se representaban más que a ellos mismos”. Para Trotski los “insignificantes” burgueses tenían razón de ser “gracias a sus amigos stalinistas, socialistas y anarquistas”, que habían abandonado el campo de la revolución proletaria por el campo de la revolución democrática, el campo de la revolución social por el campo “de la inviolabilidad de la propiedad privada” (28). Para Trostki los anarquistas habían empujado a las masas al campo del régimen burgués al dar su apoyo al Frente Popular (29).

En realidad todos los partidos del Frente Popular estaban representados en el gobierno (incluido el POUM) y el poder de la burguesía como clase había sido desmantelado en la zona republicana, muy especialmente en Catalunya, donde se socializaron los principales medios de producción e intercambio. Por tanto, ¡menuda “inviolavilidad” de la propiedad privada! aquella que liquidó la propiedad terrateniente de la tierra, nacionalizó la banca, los servicios públicos, y liquidó el poder económico de la gran burguesía, la iglesia y los terratenientes. Pero ¡claro!, para Trostki estas medidas y toda la política de la IC era “menchevique”, y los anarquistas que habían dado un paso importante por encima de sus anteriores posiciones apolíticas a remolque de la burguesía y la reacción (bienio negro-abstencionismo), sólo eran un paso inútil por su apoyo al Frente Popular ya que de esta manera ¡¡¡defendían el régimen burgués!!!. La ignorancia sobre los acontecimientos españoles llevaba a Trotski a lanzar consignas grandilocuentes contra el Frente Popular, ninguna referencia a la lacra del latifundismo desterrado ni tampoco a los 30.000 presos políticos que liberó el programa “burgués” del Frente Popular, así de solidario era Trotski.

En medio de esta ofensiva de las orientaciones de Trotski en España, durante la guerra nacional-revolucionaria, los líderes del POUM muy cercanos a las posiciones trotskistas también hacían campaña contra la IC y las resoluciones del VIIº Congreso, que abogaban por el Frente Unico de la clase obrera, que en España se concretaba en la propuesta comunista de unidad de acción y orgánica del partido de la clase obrera sobre la base de la dictadura del proletariado y el centralismo democrático y la unidad de acción y orgánica de los sindicatos CNT y UGT sobre la base de la lucha de clases, además del Frente Popular sobre la base del anti-fascismo, la unidad de la clase obrera, el campesinado y la pequeña burguesía democrática.

El POUM siguiendo de cerca la política de Trotski a pesar de sus oscilaciones en el fondo se opondría tanto al Frente Popular como al Frente Único. No obstante, Trotski en La traición del POUM español, escrito en enero de 1.936, reprende a sus dirigentes. Se trata de una regañina visceral en la que Trotski les tira en cara la ocurrencia de firmar el programa del Frente Popular, algo inadmisible para la línea del trotskismo ortodoxo:

“Los periódicos nos informan que en España el conjunto de los partidos de `izquierda`tanto burgueses como obreros, han constituido un bloque electoral sobre la base de un programa común que, por supuesto, no se distingue en nada del programa del `Frente Popular` francés ni de todos los demás programas charlatanescos del mismo género…Han firmado, debajo de este vergonzoso documento, los dos grandes partidos burgueses de izquierda, el partido socialista, la UGT, el partido comunista (¡evidentemente!), la Juventud socialista -¡desgraciadamente!-, el partido sindicalista (Pestaña) y finalmente el POUM (Juan Andrade). La mayoría de estos partidos se han encontrado en la cabeza de la revolución española durante los años de su ascenso y han hecho todo lo que han podido por traicionarla y agotarla. La novedad consiste en la firma del partido Maurín-Nin-Andrade. Los antiguos ´comunistas de izquierda´ españoles se han convertido sencillamente en la cola de la burguesía de ´izquierda´. ¡Es difícil imarginarse caída más humillante!…Y la conducta de Andrade no es otra cosa que una traición al proletariado en provecho de una alianza con la burguesía…El POUM no hace sino llevar a cabo servilmente la política del 7º Congreso de la Internacional comunista ha impuesto a todas sus secciones…” (30).

Trostki aquí les llama ¡traidores!, ¡seguidores de la política burguesa de la IC impuesta a las secciones de los partidos comunistas!, etc. Lo cual dice mucho sobre la capacidad de análisis de clase del gran genio de la IVª Internacional sobre los acontecimientos españoles. No obstante, estamos ante una divergencia de táctica pero no de fondo. ¿Qué critica Trotski del POUM al que acusa de alejarse de la táctica correcta?. Si investigamos más veremos que la década de los 30 fue un cúmulo de encuentros y desencuentros entre Trotski y los dirigentes del POUM (Nin, Andrade y Maurín). Trotski como enemigo acérrimo de la política antifascista del frente único (comunistas y socialistas) y los frentes populares (izquierda) criticaría al POUM igual que hiciera a la FAI-CNT por la firma del programa del Frente Popular y su participación en los gobiernos del Frente Popular durante la guerra junto a otros partidos obreros (“menchevique” y “stalinista”) y republicanos (burgueses). Es decir, lo que Trotski no permitía era siquiera un desliz a favor de la política “contrarrevolucionaria”, “thermidoriana” de Stalin y Dimitrov, de los frentes antifascistas. En este terreno para Trotski el POUM siempre sería un partido centrista que oscilaría entre el reformismo y el “marxismo” (ortodoxia trotskista).

De todas maneras, en realidad no hubo un divorcio total con el POUM, como algunos suponen, ya que en agosto de 1.936 Trotski remite una carta en la que llama a “superar las pasadas divergencias” y se ofrece a colaborar en el periódico del POUM La Batalla, aunque paralelamente en noviembre del 36 constituye con extranjeros su propio grupo autodenominado “bolchevique-leninista” y edita su periódico La voz leninista (31), debido a las discrepancias que Trostki mantenía con el POUM por su participación en el gobierno de la Generalitat. Este grupo minoritario de trotskistas ortodoxos el 3 de mayo lanzaría una octavilla cuyo contendio estaba en completa consonancia con el POUM y sectores de la FAI llamando al desarme de la Guardia Nacional Republicana y los guardias de Asalto (catalogados como cuerpos “reaccionarios”) (32).

Por tanto, y a pesar de tales diferencias de táctica entre el POUM y Trotski, en el fondo estaban tan de acuerdo en la crítica a los comunistas (stalinistas) y el Frente Popular. Tanto es así, que los dirigentes del POUM pese a los delirios de Dios Trotski consideraban que el análisis que éste hacía sobre la situación española e internacional eran válidos y coincidentes con los del POUM, continuarían publicando artículos de Trotski en La Batalla, retratos de Lenin y Trotski adornaban las paredes del cine madrileño donde el POUM hizo un miting electoral en febrero de 1.936, plantearon conceder asílo político a Trotski en Catalunya (33) y Maurín que era estigmatizado por Trotski de independentista, no por ello dejaba de considerar a Trotski como el 2º dirigente de la revolución rusa tras Lenin (34).

Las discrepancias de Trotski y el POUM son amplificadas por diferentes medios como la Fundación Andreu Nin, para “matizar” que la acusación de trotskista y quintacolumnista al POUM era una paranoia stalinista. No obstante, ante este “matiz” caben cuatro preguntas ¿Es una paranoia pensar que los integrantes del POUM, Nin, Maurín, Orwell, etc., estaban interesados en debilitar la lucha de la República y que a pesar de sus contradicciones se proclamaban adversarios del Frente Popular y de la IIIª Internacional? ¿Es una locura paranoica pensar entonces en la quintacolumna?. ¿Es una paranoia pensar en las grandes coincidencias y relaciones políticas del POUM y Trotski?. ¿No será más bien paranoica la afirmación troskorwelliana que dibuja al doctor Negrín como mero agente de Stalin?. En realidad, para la esencia de los acontecimientos lo fundamental no son las diferencias de matiz entre el POUM y Trotski sino mas bien sus ENORMES coincidencias también con el agresor fascista, amplificar las diferencias no deja de ser una absurda manera de enredar las cosas y ocultar la esencia del papel de cada uno en la lucha de clases.

Siguiendo el hilo conductor del citado artículo Lección de España; última advertencia! los desvaríos de Trotski nos llevan hasta el famoso “oro de Moscú” que luego sería acuñado por los franquistas como parte de su “biblia” anti-comunista:

“Moscú ha recibido el oro español a cambio de sus armas…el gobierno soviético ha podido conseguir, como condición de su ayuda, medidas decisivas contra los revolucionarios, apartando de su camino a peligrosos adversarios…Ni los socialistas, ni siquiera los anarquistas, se han opuesto seriamente al programa stalinista…Stalin ha sido el salvador de todos estos grupos, gracias a sus armas y a su ultimátum contrarrevolucionario…no tenían recursos para pagar aviones y tanques de otra forma que no fuera con cabezas de revolucionarios y con los derechos de los obreros…” (35).

De esta manera Trotski nos descubre la finalidad del trueque del gobierno republicano con la URSS (perdón Dios Trotski, con la burrocracia satalinista), armas a cambio de descabezar la “revolución”, improperios contra los anarquistas y socialistas que apoyaron el programa antifascista del PCE-PSUC, Dimitrov y Stalin, y ninguna referencia a la guerra y el fascismo como de costumbre. ¿De qué revolución nos habla Trotski? Nos habla de la guerra en la retaguardia republicana, de la “revolución” cantonalista, de la quintacolumna que los cuarteles generales del fascismo internacional festejaban en mayo de 1.937. De un plumazo Trotski convierte la ayuda de la URSS hacia la República en un simple “chantaje stalinista”, una simple capitulación de socialistas y anarquistas a cambio de armas: ¡¡¡oro y cabezas por armas y aviones!!!. He ahí la cuestión.

Pero aquí no acaban las acusaciones, según Trotski, desde abril de 1.931 anarquistas y socialistas han frenado la revolución proletaria al hacerse “cómplices de Stalin porque tenían los mismos objetivos políticos” (36). Sabemos que ello no es así, ya que la política del PSOE era la de ir a remolque de la burguesía, mientras el PSOE tras la proclamación de la República se plegaba a la dirección política de los republicanos burgueses, el PCE (tras su Congreso) adoptaba una política similar a la defendida por Marx y Engels durante la revolución alemana de 1.848 y de los bolcheviques en revolución de 1.905-07, revolución de carácter antifeudal y antimonárquica, independencia política del partido y la clase obrera, ligar las tareas de la revolución democrática a la revolución socialista, alianza con los campesinos y reforma agraria, derecho de autodeterminación de Catalunya, Euskadi y Galicia, e independencia de Marruecos, a la que Largo Caballero y Prieto ¡se opusieron!, creándose así una base colonial de apoyo a los facciosos durante la intervención militar contra la República. Es decir, todo lo opuesto al programa socialista y anarquista. Pero claro, Trotski en sus análisis anti-PCE y anti-IC tiene que descubrir la sombra de Stalin.

El cuestionamiento de la ayuda de la URSS a la IIª República empuja a Trotski hasta el argumento de que ésta ¡¡¡no era necesaria!!!, que la república con fabricar sus propias armas tenía ¡¡¡más que suficiente!!! (sabemos además que poner la industria al servicio de la guerra era una reivindicación del PCE-PSUC), para vencer a los ejércitos fascistas, y eso se podía hacer además expulsando

“sin piedad del ejército revolucionario a los enemigos de la revolución socialista, es decir, los explotadores y sus agentes, incluso si se cubren con la máscara de `demócrata`, `republicano`, `socialista` o `anarquista`” (37).

Para Trotski, que montaba su particular comité de no intervención superando en ingenio al boicot de las democracias burguesas de occidente, veía el absurdo de que se podía prescindir de las armas soviéticas mientras centenares de miles de soldados de tropas fascistas italianas y alemanas andaban como Pedro por su casa con el patrocinio del arsenal militar más potente del mundo, pero no sólo eso, sino que para Trotski también se podía prescindir de todo aquel que no apoyara la máxima de la revolución socialista, aunque fuera demócrata, anarquista o socialista. ¿No era esto ya abrir un segundo frente contra la república?. Sí que lo era, ya que su alumno “centrista” Nin volvería a ser reprendido al osar argumentar en marzo de 1.937 de que todavía era posible tomar el poder “pacíficamente”, Troski le contestó algo así:

“Ya hoy, el poder se encuentra en manos de los altos mandos militares de la burocracia, aliados con los stalinistas y los anarco-reformistas…apoyados por la burguesía extranjera y la burocracia soviética. En estas condiciones hablar de la conquista pacífica del poder, es engañarse a uno mismo y a la clase obrera” (38).

Trotski no habla aquí de la España ocupada por los invasores, habla de la República, y orienta a Nin de forma categórica a cambiar de táctica y a tomar las armas contra la República. ¿Acaso era Trotski un agitador del fascismo internacional?. ¡Calumnias stalinistas!, nos dicen. Pero tras la sublevación de mayo contra la República Trotski insiste en su tesis:

“…Si el proletariado de Catalunya se hubiera apoderado del poder en mayo de 1.937 habría encontrado el apoyo de toda España. La reacción burguesa-stalinista no hubiera encontrado ni siquiera dos regimientos para aplastar a los obreros catalanes. En el territorio ocupado por Franco, no sólo los obreros, sino incluso los campesinos, se habrían colocado del lado de los obreros de la Catalunya proletaria, habrían aislado al ejército fascista, introduciendo en él una irresistible disgregación. En tales condiciones, es dudoso que algún gobierno extranjero se hubiese arriesgado a lanzar sus regimientos sobre el ardiente suelo de España. La intervención hubiera sido materialmente imposible…” (39).

Esta “irresistible” idiotez de Dios Trostki quiere decir que ante la sublevación de mayo contra la república festejada por los cuarteles generales fascistas de Burgos, Berlín y Roma, éstos se hubieran asustado, se hubieran ido retirando, hubieran levantado tumbas y cadáveres (fruto de su represión) en la zona ocupada, habrían cedido el poder fascista asustados por la turba de la “revolución” cantonalista levantada contra la República y hubieran huido por Tarifa con el rabo entre las patas (¡Viva la España de pandereta y tontería, olé!).

Y además esa “irresistible” idiotez de Trotski muestra su absoluto desconocimiento de que el gobierno republicano contaba con fuerzas suficientemente extensas (¡ni dos regimientos!, decía) como para aplastar cualquier intento contrarrevolucionario en la retaguardia.

Pero a pesar del “sacrificio” de sus compañeros del POUM, Trotski falto de “corazón” hacia sus amigos “centristas” erre que erre todavía les reprende por no llevar la táctica adecuada:

“Los dirigentes del POUM no habían hecho nada serio para preparar la revolución socialista, ya que esta preparación sólo podía pasar por una movilización despiadada, valiente, implacable, de los obreros anarquistas, socialistas y comunistas contra sus dirigentes traidores…si el POUM no se hubiese situado a remolque de los anarquistas, si no hubiese confraternizado con el Frente Popular, si hubiera llevado una política revolucionaria intransigente, entonces, en el momento de la insurrección de 1.937, o probablemente mucho antes, se habría visto situado naturalmente a la cabeza de las masas y habría asegurado su victoria” (40).

Trotski rizando el rizo llama torpes a sus centristas del POUM, que no disponen de su sagacidad para haber hecho lo que el hubiera hecho, que en la práctica no hubiera sido más que apagar antes de tiempo la lucha militar del pueblo contra el fascismo, este era el fondo de la cuestión, ya que Trotski lo dice bien claro, no se podía confraternizar con el Frente Popular, algo con lo que Franco, Mola, Queipo de Llano, Hitler y Mussolini estaban totalmente de acuerdo, por eso se sublevaron contra la república y contra el proceso revolucionario democrático y socialista, que Trostki no podía ni quería ver debido a su obsesión por combatir la burocracia stalinista y a la IIIª Internacional Comunista.

Pero a pesar de lo sucedido en Mayo de 1.937, Trotski fiel a su sagacidad como “revolucionario” seguía demostrando que era el más mejor:

“Stalin…ha colocado la técnica del bolchevismo al servicio de la propiedad burguesa…Los representantes de las restantes organizaciones obreras, reformistas inveterados, charlatanes anarquistas, incurables centristas del POUM, gruñían dudaban, suspiraban, maniobraban, pero a fin de cuentas se adaptaban al stalinismo” (41).

Con adjetivos insultantes Trotski deshojaba la margarita, os quiero si no apoyáis a Stalin y la IC, no os quiero si los apoyais.

Viendo tales “argumentos” y “análisis” del puño y letra de Trotski, podemos concluir que en un contexto en el que sólo un Estado europeo apoyaba incondicionalmente a la causa republicana, curiosamente Trotski y la IVª Internacional agudizaban su campaña anti-URSS, curiosamente las potencias fascistas del eje firmaban el pacto anti-Komitern. Cuando el ejército popular se reorganizaba y resistía, curiosamente se reforzaba la ayuda militar nazifascista, y los ataques internos contra el mando único militar republicano. Mientras en plena guerra nacional-revolucionaria se acusaba al PCE-PSUC y al gobierno de la república de ser sucursales de Moscú, curiosamente los enemigos francofascistas también acusaban al gobierno republicano de ser la mano de Moscú y una colonia soviética. Curiosidades aparte, la IVª y el fascismo internacional lanzaban la misma campaña contra la república española, la Generalitat catalana y los comunistas, esa es la esencia de las coincidencias sobre los acontecimientos.

La movilización contra la república y el apoyo internacionalista no comienza en mayo del 37 sino bastante antes, y los deseos de Trotski tuvieron más eco de lo que él mismo nos quiere hacer ver en sus escritos. Hay hechos concretos que muestran que tanto anarquistas de la FAI y poumistas se movilizaron contra la URSS. Cuando el primer barco con armas para la república procedente de la URSS atracó en Barcelona, Victor Serge distribuyó un manifiesto de carácter antisoviético entre los marineros rusos (42). Diego Abad de Santillán, dirigente de la FAI en Catalunya, conseller de economía de la Generalitat hasta abril de 1.937 y admirador de Jose Antonio Primo de Rivera, manifestaría públicamente nada menos que su oposición a las brigadas internacionales, tildándolas de “obra antipopular de los rusos”, enorgulleciéndose de que sus patrullas de control en la frontera franco-española detuvieran y rechazaran a ¡más de 1.000 voluntarios antifascistas internacionales! (43). Esto no fue obra del comité de no intervención, ni del fascismo internacional, sino obra y gracia de las patrullas de control de la FAI y del POUM. Esta es la esencia de los acontecimientos.

Orwell, militante y alma-mater literalia del POUM, ya acabada la guerra en el 20 de enero de 1.940, ante la publicación de un libro del Coronel Casado, no se desganaría en elogios y no escondería su vena anti-comunista al declarar cosas como esta:

“…el nombre del coronel Casado siempre será recordado en conexión con la guerra civil española. El fue quien desbancó al gobierno Negrín y negoció la rendición de Madrid –y dada la situación militar real y el sufrimiento del pueblo español, es difícil no estar de acuerdo en que tenía razón…hay poca duda de que desde mediados de 1.937 hasta casi al final de la guerra el Gobierno español estaba directamente bajo el control de Moscú. Los motivos de los rusos son poco claros, pero parece que querían instalar en España un Gobierno obediente a sus órdenes y en el gobierno de Negrín lo hayaron…Una pregunta muy importante que esto sugiere es si un país occidental puede de hecho ser controlado por comunistas a las órdenes de Moscú…” (44).

Esta es la opinión de los defensores de la revolución contra la guerra antifascista, derrotismo en el frente y guerra en la retaguardia, ¡Viva Segismundo Casado! ¡Viva el golpe de estado! ¡Viva el derrotismo militar ante el fascismo!, y a coro con los franquistas Orwell igual que sus camaradas del POUM y Trostki desde Coyoacán, nos dice también ¡fuera las manos rusas de España!, nada de internacionalismo proletario, nada de antifascismo. Así hablaba el Orwell plumista, poumista y trotskista. Esa es la esencia de los acontecimientos.

Por todo lo dicho y vertido, cabe destacar la ignominiosa vergüenza de quienes durante mucho tiempo y sin reparo alguno han acusado a la URSS de haber dado apoyo a la República española, únicamente por atender los intereses estratégicos de la “burocracia stalinista”, olvidando el papel de la URSS en la Sociedad de Naciones frente a las potencias imperialistas y el comité de no intervención (45), olvidando la campaña de las brigadas internacionales en apoyo a la causa antifascista promovidas por la IC con decenas de miles de voluntarios procedentes de todo el mundo y todas las ideologías. Para demostrar que el carácter inexacto, inconsecuente y bellaco de quienes han pretendido hacernos creer que la ayuda a la IIª República española iba dirigida a debilitar la posición de las democracias occidentales, y no a ayudar al pueblo español en su lucha antifascista, vienen a pelo las declaraciones que en su momento hiciera el socialista Indalecio Prieto, nada sospechoso de simpatizar con los comunistas, ni con la URSS, ni con las resoluciones de la IC. Reproducimos su protesta contra la actitud pasiva y entorpecedora hacia la república española, llevada a cabo por sus propios compañeros socialistas de la IIª Internacional integrantes de diferentes gobiernos europeos:

“La URSS ha venido en ayuda de España, de una manera sencilla, dando todo lo que ha podido para la victoria del Gobierno legal de la República, mientras que otros países democráticos europeos, cuyos gobiernos están influenciados por los partidos socialistas o en los cuales estos partidos tienen un gran peso, nos han prestado, en el mejor de los casos, una ayuda absolutamente insuficiente, e incluso, en algunas ocasiones, han dificultado con sus iniciativas el suministro de material de guerra que la República tenía derecho legal de comprar. Y algún día el Partido Socialista deberá decir esto públicamente, y no como obligado agradecimiento, sino como expresión de sincera convicción” (46).

Pero dejemos por un momento a la República española, y viremos hacia la URSS, donde también hubo coincidencias y esencia de los acontecimientos.

Mientras Trotski y la IVª vaticinaron la debilidad del ejército soviético, y el divorcio de los pueblos soviéticos frente a la burocracia stalinista. Hitler y su generalato veían a la URSS como un gigante con pies de barro, pensaban que los pueblos soviéticos se sublevarían y se declararían independientes sin más, que los obreros descontentos con la burocracia habían perdido el entusiasmo revolucionario y no se batirían con la audacia de los primeros años de la revolución, que el Ejército rojo estaba carente de cuadros militares capaces, que estos fueron decapitados por las purgas, que los aviones, tanques, cañones, eran chatarra que sólo servía para desfilar por la Plaza Roja, que el pueblo oprimido se levantaría en armas contra la “burocracia stalinista”, etc. Hitler llegó a las mismas conclusiones analíticas que Trotski. Pura coincidencia, pero esa tambien era la esencia de los acontecimientos.

Siguiendo la secuencia de España, Noruega, Bélgica, Holanda, Francia y Yugoslavia Hitler va a confiar en encontrar una pila de Qislings y quintacolumnistas en la URSS y se va a mosquear mucho ya que sólo va a encontrar al traidor Vlasov. Esta es la verdad histórica amarga para los historiadores filonazis y de extrema izquierda, en la URSS no hubo Quinslings, no hubo Lavals, Petains, Weigans, De Mans, etc, no hubo quintacolumna, no hubo nadie que no trabajara en el frente, en la guerrilla, en el campo, en la industria por liberar la patria socialista del invasor nazi. Las tropas nazis no encontraron ni un solo pozo petrolífero, ni una sola cosecha, ni un solo tanque o avión soviético. La resistencia era total y la industria estaba a tope al servicio de la Gran Guerra por la patria socialista.

La propaganda burguesa y trotskista (47) siempre ha querido presentar a Stalin como el culpable del avance de los ejercitos nazis, y de que si hubiera previsto la invasión con fortificaciones y tropas precisas en la frontera esta hubiese sido frenada desde el principio. Nada más lejos de la realidad. La causa del avance de las tropas nazis era la fuerza y la técnica superiores que contaban además con el apoyo de los Quisligns, tropas, materias y reservas industriales de toda Europa occidental (España fascista incluida), y no la imprevisión o errores de alto mando soviético que ya en mayo de 1.941 esperaban anticipadamente la fecha de invasión. Ni siquiera la linea Maginot en Francia frenó a los ejércitos nazis superiores en fuerza. El mariscal Zhukov en sus memorias expresaba las causas del inicial avance de las tropas nazis:

“La sorpresa no consistía en el cruce súbito de la frontera, no era un ataque sorpresa ordinario. El gran peligro para nosotros era la sorpresa por la potencia de golpe del ejército alemán, la sorpresa para nosotros era su superioridad entre 6 y 8 veces más importante en las principales direcciones, la sorpresa era en la escala de la concentración de sus ejércitos, la fuerza de su golpe. Es lo que definió nuestras pérdidas más grandes en un primer periodo de guerra. Y no el cruce repentino de la frontera” (48).

No hay que olvidar tampoco que siguiendo la táctica militar de la guerra relámpago, Hitler esperaba que el ejército soviético concentrara todas sus fuerzas militares en la frontera para rodearlo asestarle el golpe definitivo, igual que hizo en Francia. Zhukov reconocería el acierto de Stalin al no caer en la trampa. Y precisamente no fue la falta de previsión sino todo lo contrario que el gobierno soviético con el PCUS al frente consiguiera movilizar a casi toda la población y los recursos para la guerra. No olvidemos que el proceso de deslocalización de industrias hacia el este había comenzado meses antes de la invasión nazi. La historia demostró, a pesar de las previsiones erróneas de Trotski, la superioridad del ejército soviético y la política acertada de su dirección política.

Coincidencias, y esencia de los acontecimientos, esa es la cuestión del carácter de los planteamientos trotskistas ante los acontecimientos.

El carácter de clase burgués de la lucha contra la “burocracia de Stalin”

             A parte de lo ya argumentado en torno a lo escrito por el propio Trotski entre 1.937 y 1940, existe un libro interesante del papel del trotskismo de comparsa de la política imperialista. La gran conspiración contra Rusia, de Michael Sayers y Albert E. Kahn. En el cual se analiza y describe el papel de quinta columna contra el gobierno soviético, desde el inicio del exilio político de Trotski en Prinkipo (Turquía). En aquella época ya se advertía el cambio de táctica del imperialismo en general contra la URSS, donde se comienza a atacar la revolución socialista desde la izquierda. En esos años 30, sectores reaccionarios como lord Rothemere o el magnate de la prensa William Randolph Hearts acusaban a Stalin de “traicionar la revolución”, en consonancia con las tesis de Trotski, que comenzaba a clamar por la derrota del gobierno soviético no por su carácter revolucionario sino por ser “contrarrevolucionario y reaccionario-thermidoriano”, terminología coherente con su línea política de oposición de izquierda desarrollada antes e su exilio. Michael Sayers y Albert E.Kahn nos lo ilustran con detalles precisos:

“He aquí algunos ejemplos típicos de esa propaganda, de las exhortaciones que para la caída del régimen soviético lanzó Trotski por todo el universo durante los años que siguieron a su expulsión de la URSS:

* La política del gobierno actual, del reducido grupo de Stalin, está conduciendo velozmente a la nación a crisis y colapsos muy peligrosos (Carta a los miembros del PCUS, marzo de 1.930).

* La crisis que amenaza la economía del Soviet será inevitable, y en un futuro no lejano hará trizas la melosa leyenda de que el socialismo pueda ser implantado en un solo país….es inminente una crisis en la URSS con su secuela de hechos tales como el cierre forzoso de empresas y el inmediato desempleo (La economía soviética en peligro, 1.932).

* Los trabajadores hambrientos (en la URSS) no están satisfechos con la política del partido. El Partido está descontento de sus jefes, y el campesinado está descontento de la industrialización, de la colectivización, de la ciudad (Artículo publicado en el Militant, USA, 4 de febrero de 1.933).

* Resulta infantil creer que la  burocracia de Stalin pueda ser suprimida por medio de un Partido o por medio del Congreso soviético. No existen procedimientos normales, constitucionales, para eliminar a la camarilla gubernamental…Únicamente por la fuerza pueden ser esos individuos obligados a dejar el poder a la vanguardia proletaria (Boletín de la oposición, octubre de 1.933).

* La crisis política converge hacia la crisis general que se avecina (El asesinato de Kirov, 1.935).

* Dentro del Partido, Stalin se ha colocado por encima de toda crítica y por en cima del Estado, y es imposible desplazarlo a menos que se le asesine. Cada oposicionista se convierte, ipso facto, en terrorista (Declaración hecha durante la entrevista con William Randolph Hearts, del New York Evening Journal, 8 de enero de 1.937).

* Es posible esperar que la URSS salga invicta de la guerra que se aproxima?. A esta pregunta francamente expuesta, nosotros contestaremos también francamente: si la guerra se mantiene solamente como tal, la derrota de la URSS será inevitable, pues desde el punto de vista técnico, económico y militar, el imperialismo es incomparablemente más fuerte. Si la revolución en occidente no lo contiene, el imperialismo barrerá con el presente régimen (Artículo en American Mercury, marzo de 1.937).

* La derrota de la URSS es inevitable en caso de que la nueva guerra no provoque una nueva revolución. Si admitimos teóricamente una guerra sin revolución, en ese caso la derrota de aquella nación es inevitable (Declaración hecha a las audiencias verificadas en México, abril de 1.937).” (49).

Las fechas son ejemplificadoras del papel que jugó Trotski en consonancia con los diferentes imperialismos, yanqui, británico, alemán y japonés. Posición contraria a la industrialización, a la colectivización del campo, a los planes quinquenales, igual que las clases explotadoras. Pronosticación de crisis políticas y económicas sobre el régimen soviético (paro, destrucción de la economía…) coincidentes con las clases explotadoras enemigas del régimen soviético. Posición favorable a actos terroristas y la aniquilación del gobierno soviético (“camarilla de Stalin”), igual que las clases explotadoras. Opinión favorable a la derrota militar de la URSS por el imperialismo, coincidente con las clases explotadoras. Opinión contra el desarrollo del socialismo en la URSS (socialismo en un solo país) coincidente con las clases explotadoras. Valoración de que la derrota del imperialismo vendría por la revolución en Occidente, anunciando la derrota de la URSS en caso de guerra, a no ser que se llevara a cabo la revolución antiburocrática en la URSS y la revolución socialista en los países capitalistas en contienda. Evidentemente tales posicionamientos entran en contradicción con los artículos citados de 1.939-40, sobre el supuesto “apoyo” a la URSS en caso de guerra y la defensa de la planificación económica, lo que demuestra su tacticismo, con una total incoherencia argumental de Trotski durante toda su vida y en concreto durante la década de los 30, la década de auge del nazismo y del antisovietismo imperialista.

La práctica de la historia no corroboraría ninguna de las “opiniones”, “análisis” y pronósticos de Trotski realizados entre 1.930 y 1.937, la industrialización y la colectivización se llevaron a cabo con éxitos en el crecimiento económico y desarrollo de las fuerzas productivas, el paro desapareció, la economía socialista se convirtió en el pilar central del régimen soviético, durante el primer plan el PIB creció el 87%, durante el 2º plan quinquenal el PIB y la producción de consumo se doblaron, el gobierno salió fortalecido, la URSS sería el único pueblo que dirigido por su gobierno y su partido revolucionario, frenaría y derrotaría a las tropas nazis, mientras en Occidente estas avanzaron sin apenas resistencia por los ejércitos burgueses.

Trotski demostraba, su falta de capacidad de análisis para la lucha de clases a nivel mundial, casando sus opiniones una y otra vez con las del imperialismo, y su miopía política pasando a servir más a la clase burguesa que a la clase obrera.

En el preludio de la guerra antifascista mundial, Trotski cambia el discurso, pasando de los pronósticos de catástrofe de la economía soviética a los elogios a la base económica socialista en la URSS, como único país socialista, por cierto. Los artículos escritos entre 1.939-40 por Trostki fueron un último intento funambulesco de resituarse ante las conquistas logradas en la industrialización socialista, el desarrollo de la economía en general y el bienestar del pueblo, reconociendo hasta la propia burguesía los avances innegables. Pero Trotski hacía una distinción, ya que los avances socioeconómicos de la URSS eran provocados a su parecer de forma mecánica y espontánea por la nacionalización de los medios de producción y la planificación económica, ante los que el gobierno de la URSS aparecía como una burocracia que estorbaba al desarrollo de las fuerzas productivas socialistas (3) en vez de ser el promotor e impulsor de las mismas (planes quinquenales, stajanovismo, emulación socialista, etc).

Trotski presentaba al “grupo en el poder” como una burocracia separada del pueblo donde los millones de soviéticos apoyaban y trabajaban de forma espontánea por la industrialización y planificación socialistas, sin embargo, ello no le impediría defender a aquellos militares (Tujachevski) (50) y administradores, precisamente el estrato en el que más se nutria el burocratismo, administradores y militares profesionales que cultivaban el apoliticismo en sus cargos, que no toleraban la dirección política del partido.

Por último, y como telón de fondo en este cerco anti-URSS carece de fundamento todo intento de banalizar la situación  de acoso y derribo hacia la URSS llevado a cabo por las potencias imperialistas, por una supuesta paranoia de espionitis de la “burocracia stalinista” ya que las conspiraciones de los gobiernos burgueses para barrer al gobierno bolchevique datan desde principios de la revolución, desde la “conspiración de los embajadores” urdida por Churchill y el agente inglés Lockart, con el intento de asesinar a Lenin y el asesinato de Uritski en 1.918 en sendos atentados terroristas, los sabotaje industrial descubiertos durante la realización del primer plan quinquenal (partido industrial de Ramzin -1930-, juicio de Suchanov -1931-, ingenieros ingleses de la Metro-Vickers en 1933). Y si incluso el espionaje existía en esa época entre las potencias imperialistas de Alemania, Inglaterra y Francia, ¿porqué los Estados burgueses debían comportarse de forma más amigable con el Estado soviético y respetar la buena vencidad, más que entre ellos?. ¿No es más lógico desde el punto de vista de la lucha de clases encontrar en la URSS más espias y saboteadores burgueses que en otros Estados capitalistas?. Churchill, nada sospechoso de comunismo, en sus memorias describió de forma reveladora el ambiente conspirador:

“Durante el otoño de 1936, el presidente Benés recibió un mensaje de una alta personalidad militar alemana, informándole de que, si quería beneficiarse de los ofrecimientos de Hitler, sólo debía darse prisa, porque muy pronto iban a pasar acontecimientos importantes en Rusia que permitirían a Alemania, prescindir de la ayuda de los checos. Mientras Benés meditaba…supo que el gobierno alemán estaba en contacto con importantes personalidades rusas por el canal de la embajada soviética en Praga. Esto formaba parte de lo que se llamó la conspiración militar y el complot de la vieja guardia comunista, que apuntaba a la destitución de Stalin y a introducir en Rusia un nuevo régimen cuya política tenía que ser pro-alemana. Poco después, fue practicada en Rusia soviética una despiadada purga, sin duda útil, que depuró a los medios políticos y económicos…El ejército ruso también fue purgado de elementos proalemanes…El gobierno soviético, en lo sucesivo, estará más prevenido contra Alemania… por todo lo que yo se, los gobiernos británico y francés no han sido suficientemente informados de lo que pasaba. Para Chamberlain, como para los estados mayores británico y francés, la depuración de 1937 aparece sobre todo como el episodio de una rivalidad que desgarra al ejército ruso, y les daba la imagen de una Unión Soviética cortada en dos por odios y venganzas inexplicables” (51).

Con fundamento en 1.941, tras la invasión nazi de la URSS, el exembajador de EE.UU. Joseph E. Davies diría:

“Todos estos juicios, purgas y liquidaciones, que parecieron tan violentos en aquel tiempo y sobresaltaron al mundo, ahora se revelan con bastante claridad como parte de un esfuerzo vigoroso y decidido del gobierno de Stalin para protegerse…En 1.941 no había ya ningún quintacolumnista en Rusia” (52).

El partido había decidido liquidar a la quinta columna para fortalecer al ejército soviético antes del ataque de la Alemania nazi, y sólo existiría un general (Vlassov) que formó parte de la conspiración de “la unión de generales rusos” que mantendría su cargo militar en la defensa de Kiev, pasándose a los nazis, y formando 2 divisiones que lucharon contra la URSS. Lo que da muestras de cuan poco equivocadas iban las luchas para proteger el poder soviético.

Intelectuales imperialistas del tronco de la IVª y la guerra fría

             Tras el final de la IIª Guerra Mundial el anticomunismo pasó tras la breve tregua de la alianza antifascista, a ser la Biblia oficial de occidente. Empresarios, financieros, científicios y criminales de guerra nazi fueron reciclados por EE.UU., Gran Bretaña y El Vaticano, los servicios secretos IRD y OSS movieron ficha reubicando a sus nuevos aliados en Latinoamérica, África, RFA, ya que el prestigio comunista era incuestionable tanto en la intelectualidad del siglo (Miguel Hernández, Rafael Alberti, Pablo Neruda, Louis Aragon, Nicolás Guillén, Nazim Hikmet, Berthold Brecht, Roque Dalton, Henri Barbusse, Antonio Machado…) como en las elecciones y organizaciones obreras de masas.

La heróica lucha antifascista de los comunistas los llevó a ser el partido más votado en Francia (5 millones), en Italia se encontraba el partido mas fuerte de Europa, además de la existencia de fuertes sindicatos de clase (CGT y CGIL), y el prestigio de la URSS como actor principal en la derrota del fascismo. Esta coyuntura colocaba a las fuerzas de izquierda ante el dilema de transformar la sociedad en occidente, la prensa comunista y progresista se editaba por millones, etc, todo esto amenazaba a la burguesía europea y yanqui, que comenzaron a maniobrar ya antes del fin de la guerra.

En el frente político se decidió iniciar una campaña anti-comunista, aislar a los partidos comunistas del resto de la izquierda potenciando la socialdemocracia, dividir el frente de masas sindical (en Francia se creó Force Ouvriére en oposición a CGT), la CISL, que se nutría de antiguos colaboracionistas del fascismo en países de Europa Occidental, se constituyó por todo el mundo para contrarrestar la FSM.

Pero el imperialismo necesitaba también del frente intelectual para atacar al Movimiento Obrero y Comunista desde la izquierda. Precisamente de esos debates internos en el campo del trotskismo de los años 30 en la IVª Internacional, pasarían a ser la cuna ideológica que utilizaría el imperialismo yanqui contra el comunismo, tomando el relevo al imperialismo nazi, para atacar a la URSS esta vez por la izquierda, cuando no podía hacerlo por la derecha (dado el prestigio creciente).

El ya citado Congreso para la Libertad de la Cultura promovido en plena Guerra fría cumplirá tal cometido. La CIA lo financiaría a través de fundaciones de Ford, Rockefeller y otras, impulsado por el trotskista norteamericano James Burham donde participarían intelectuales europeos. El objetivo era fomentar la división y oposición en la izquierda contra el comunismo, para ello era necesario denigrar los dos hechos históricos del siglo XX que más influencia internacional alcanzaron en el movimiento obrero y democrático: la revolución soviética y la guerra nacional-revolucionaria en defensa de la IIª República, atacando la confraternización internacionalista hacia la revolución socialista de octubre y hacia la república española (brigadas internacionales).

Intelectuales reaccionarios, renegados de la izquierda, anarquistas, trotskistas y anticomunistas en general comenzaron a funcionar en EE.UU. y Europa a partir de 1.945. Editoriales, revistas, becas universitarias, intercambios académicos, etc, se difundían a porrillo. Era el comienzo de la lucha ideológica del imperialismo en el campo enemigo, en la izquierda, en todos los ámbitos, político, cultural, etc. Mientras esto sucedía, combatientes de la brigada Lincoln que defendieron la IIª República eran perseguidos y defenestrados en los EE.UU.

Repasemos algunos de sus intelectuales.

             James Burham, exmiembro de la IVª, en su obra el libro The managerial revolution (La revolución de los directores, 1.941), desarrolló la tesis trotskista sobre el proceso de degeneración burocrática en la URSS e introdujo la identificación del fascismo, nazismo y stalinismo como regímenes totalitarios, su celo neoliberal le llevaría a incluir al New Deal roosveltiano bajo el campo del totalitarismo, rescatando parte de las concepciones del trotkista Bruno Rizzi. Hasta el ataque a Pearl Harbour Burham destacó por su posición contraria a la entrada en la guerra de EE.UU. En 1.947 publicaría The Struggle for the World, donde avanzaría sus tesis intervencionistas fijando las claves imperialistas para la guerra fría: oposición entre Occidente y comunismo, entre el legado que hay que defender y la tiranía que debe ser aplastada. Su paroxismo anticomunista llegaría al extremo de proponer el ataque militar a la URSS (Contención o Liberación, 1.953) para crear una zona liberada en Siberia y desatar la rebelión musulmana en el Cáucaso. Más adelante en la guerra del Vietnam propondría la utilización de armas biológicas y químicas. Fue un colaborador de los directores de la CIA (William Casey y Bush Iº), defendió el reciclaje de los nazis en EE.UU. como “luchadores por la libertad”, siendo condecorado por Ronald Reagan por tal cometido. Escribió otros libros como “La inevitable derrota del comunismo. 1.950”, y el colectivo con una introducción preliminar del ministro franquista Fraga Iribarne, “La encrucijada de la política occidental. 1.967”. Si buscamos la página trotskista Marxist Internet Archive, Burham aparece ¡como marxista!.

             En Francia Raymon Aron sería el importador de las ideas de Burham en Europa, traduciendo The Managerial Revolution. Importó las tesis imperialistas sobre las diferencias de los regímenes democráticos, autoritarios y totalitarios, su libro “Democracia y totalitarismo, editado por Seix Barral, Barcelona, 1.968, mientras escribía columnas periodísticas contra el mayo francés (el terrorismo del poder estudiantil). Aron fue introducido en España por el grupo Prisa-Polanco-El País, y recientemente en el 2.004 recibiría un homenaje por la fundación FAES ligado al PP de Aznar. Murió tras salir de un juicio en defensa del filósofo Bertrand Jouvenel, acusado de trabajar de espía para los nazis durante la ocupación.

             Julian Gorkin sería otra herramienta utilizada en el campo ideológico contra el comunismo. Expulsado del PCE en 1.929, se integra en el POUM durante la guerra, fuera del país comienza a trabajar para la CIA entre los exiliados, que le financia conferencias por Latinoamérica, publicación de artículos y libros editados legalmente en la España franquista (Caníbales políticos. Hitler y Stalin en España, 1.941; Cómo asesino Stalin a Trotski, editorial Plaza y Janés. Barcelona. 1.961; El Imperio soviético. Sus orígenes y desarrollo. Rusia y España: ayer y hoy. El oro español, editorial Claridad, Buenos Aires, 1.969: El proceso de Moscú en Barcelona: El sacrificio de Andrés Nin, editorial Aymá, Barcelona 1.974). La editorial Plaza y Janés publicaba sus libros en plena censura franquista. Mientras la propaganda antifascista se pagaba con la cárcel, libros trotskistas circulaban legalmente. Los libros de Gorkin junto a los de Víctor Alba formaba parte de la guerra ideológica que la CIA había desatado para destruir el prestigio de la causa de la IIª Republica entre la izquierda, idealizando una vendetta siniestra de checas y asesinatos. En esta propaganda Stalin aparecía detrás de cada uno de los acontecimientos de la guerra civil, la moraleja de la ficción propagandística era bien simple: ¡menos mal que Franco nos libró de Moscú, los gulags, la burocracia y los planes quinquenales!. Gorkin llegaría a dirigir la revista Cuadernos del Congreso por la Libertad de la Cultura, revista creada por la CIA, era enfocada evidentemente a denigrar la causa de la republica española, y la caracterización de la URSS como régimen totalitario. Colaboradores preclaros de la revista fueron Salvador de Madariaga, Ferrater Mora, Américo Castro, Camilo José Cela, Dionisio Ridruejo, López Aranguren y Victor Alba.

Victor Alba se caracterizo por numerosas publicaciones sobre la guerra civil, con versiones favorables al POUM y la “revolución” anarquista catalana. En el exilio llegó a profesor de la universidad de Kent en EE.UU., un fuerte contraste con los brigadistas del Batallon Lincoln quienes fueron perseguidos, despedidos de sus trabajos y represaliados por el Comité de Actividades Antiamericanas de McCarthy.

Burnett Bolloten que participó en la guerra civil a favor de la IIª República, evolucionaría hacia el anticomunismo en defensa del “mundo libre”.  En su primera obra que data de 1.961, “El gran camuflaje: La conspiración comunista en la guerra civil española, alude a un supuesto complot soviético en contra de la revolución social en la zona republicana. Fue de los pocos autores extranjeros que sus publicaciones lograron superar la censura franquista. El franquista Fraga Iribarne introduciría un prólogo en la publicación del libro, y Calvo Serer, intelectual del Opus Dei, con el objetivo de minar el impacto que en el movimiento obrero internacional causaba la causa de la IIª República, elogiaría la labor de Bolloten:

“El mito que la propaganda internacional intentó crear en torno a la República agonizante comienza a deshacerse en las páginas eruditas y frías de este periodista anglonorteamericano” (53).

G. Orwell, seudónimo de Eric Blair, fué el caso más esperpéntico, ya que acompaña a su condición de soplón y delator del espionaje británico a la de trotskista. Estuvo en la guerra civil en las filas del POUM, luego fue el delator en su tierra de infinidad de intelectuales progresistas al IRD, Departamento de Investigación de la Información del Foreing Office. La apertura de los archivos del Foreing Office demuestra que Orwell delató hasta 125 escritores y artistas como simpatizantes o “testaferros” del comunismo. La mayoría ni siquiera eran comunistas, sino progresistas e incluso liberales.

Al poeta Tom Driberg se le acusaba de ser judio, homosexual y miembro del PC inglés, al músico negro Paul Robeson se le acusaba de ser antiblanco. Acusó al director del semanario laborista New Statesman, Kingsley Martin. A Malcolm Nurse, partidario de la liberación africana, se le acusó de antiblanco. John Steinbeck, Chaplin, H.G. Wells, Bernard Shaw, Orson Welles y el historiador E. H. Carr, tampoco escaparon del dedo acusador imperialista, racista y reaccionario de Orwell (54). El IRD promocionaría su libro Animal Farm (Rebelión en la Granja), y pasó a tener su propio programa radiofónico en la BBC. Para los orwellianos el enemigo era la URSS, tal era así que el franquismo no tuvo reparos en publicar en 1.952 su novela 1.984. Su obra sobre la guerra Homenaje a Catalunya no pasa de ser un constante ataque al bando republicano y ninguna denuncia del fascismo.

El modelo orwelliano fue llevado al cine. La CIA en 1.953 produjo y distribuyó en dibujos animados Animal Farm, y el film de 1.984, mientras EE.UU. bombardeaba Corea y derrocaba al presidente de Guatemala, y más recientemente encontramos al modelo orwelliano en Tierra y Libertad de Ken Loach, película que evita tratar la ofensiva del fascismo en España y las grandes batallas antifascistas  que posibilitaron la prolongación de la resistencia en casi 3 años (Madrid, Guadalajara, Ebro…), para centrarse solamente en el desértico frente de Huesca.

La evolución de Orwell hacia la defensa de su país (Gran Bretaña), y la revisión de su posición trotskista, surgió en plena agresión nazi con los bombardeos sobre Londres (1.940-44), en ese contexto se distancia esporádicamente de Trotski y realiza una revisión de sus posiciones anteriores sobre la guerra española, llegando a argumentar que una revolución en medio de una guerra de agresión no era muy conveniente (55). No obstante, ese apaciguamiento hacia la URSS y Stalin, duraría, lo que duró la alianza antifascista de las potencias aliadas con la URSS, y obedecía más a su vinculación con los intereses del gobierno británico que a un ideal antifascista.

El modelo orwelliano sobre el “totalitarismo” soviético, sentó escuela en el pensamiento anti-comunista, y es muy utilizado como vitamina reaccionaria de la derecha inglesa, española y los neoconservadores yanquis en la lucha de clases, desde la década de los 50. En España estos están representados hoy mismo en Libertad Digital donde escriben ultras orwellianos como Jiménez Losantos y Pío Mora, quienes “elogiosamente” denuncian el papel de los comunistas y Stalin en la “guerra civil”. No es extraño que las únicas obras que le dieron fama a Eric Blair sean anti-comunistas (Homenaje a Catalunya, Rebelión en la Granja y 1.984), mientras que el resto de su literatura pasa totalmente desapercibida. Desde 1.945 coincidiendo con la cruzada anti-comunista Orwell pasaría a vender por decenas de millares sus obras, en casi todos los idiomas, no era de extrañar, ya que los servicios secretos británicos y de EE.UU., especialmente la CIA destinaron onerosas sumas para su financiación editorial. Tales obras aparte del anticomunismo, jugaron un papel imprescindible para la lucha de clases, ya que destilan un fuerte potencial derrotista y desmovilizador entre las masas.

La enseñanza de las obras de Orwell en las escuelas educó y preparó a toda una generación en la apatía y la desesperación al imponer la visión de que las luchas no se dan entre las clases sino entre unas pocos líderes que se levantan por encima de unas masas aborregadas. Sus obras eran reaccionarias, al sugerir que la abolición del capitalismo, tras la caída del dominio imperial, lo que viene es un mundo deshumanizado. Sus obras también eran eurocentristas y racistas, en Rebelión en la Granja Orwell muestra con sutileza a los cerdos (imagen de rusos soviéticos) como una pandilla de animales incapaces de gobernarse a si mismos (56). Paradójicamente Orwell, sería mucho más condescendiente con el nazismo, el fascismo, el mackartismo, que ni por asomo aparecían en sus novelas. Los pueblos alemán, inglés, yanqui disponían de capacidad para autogobernarse, mientras que los pueblos “inferiores” rusos, indios, chinos, merecían el peor destino (57). No olvidemos que Eric Blair, fue hijo de funcionarios del cuerpo de la administración colonial británica (Indian Civil Service) , fue educado en Eton y ya en 1.922 se incorporó al Cuerpo de la Policía Imperial de la India en Birmania.

Esa era la esencia imperialista del mensaje orwelliano, ninguna alegría por la liberación de los trabajadores y las naciones colonizadas, ni una sola lágrima por los oprimidos por el colonialismo, por el genocidio de los campos de concentración, ni por la persecución anticomunista de la que el formó parte. Sin embargo, no tuvo inconveniente alguno en escribir un prólogo en ucraniano de Rebelión en la Granja, dirigido a los exiliados, muchos de los cuales fueron colaboracionistas nazis implicados en el genocidio de judios y comunistas ucranianos.

Las coordenadas orwellianas y del imperialismo eran gotas de agua, la denuncia psicológica de los partidos comunistas como partidos de Moscú, agentes extranjeros, el peligro rojo, etc, esos mitos imperialistas emergían en los escritos de Orwell con tanta pasión como empeño en las agencias secretas del imperialismo yanqui e inglés, cuando la campaña anticomunista arreciaba sin freno tras la IIª GM. Pero las coincidencias empujarían a Orwell a ser un precusor nada menos que de ¡¡¡la guerra preventiva!!!. Convirtiéndose en un apologista del ataque nuclear preventivo contra la URSS al definirla como un peligro para la humanidad del mundo libre, y en concreto para Gran Bretaña, enfrentandose al movimiento pacifista (¡¡¡menudo “izquierdista” era jorgito!!!), desecharía los métodos de no violencia como irrelevantes para la situación de peligro que representa la URSS (58), es decir justificaba los medios violentos del imperialismo, ¡¡¡llegando a justificar una nueva guerra!!!. La penúltima azaña orwelliana (la última serían las famosas listas del IRD), fue su participación en la Conferencia Internacional de la Juventud en 1.948, organizada por los gobiernos occidentales para contrarrestar la Federación Mundial de la Juventud Democrática cuyo “delito” era organizar a la juventud de los países capitalistas y los pueblos colonizados. En tal conferencia Orwell tuvo la oportunidad de codearse con champán, canapés y oratorias múltiples junto a los ministros británicos reaccionarios de la época, Churchill, Eden, MacMillan, con la jerarquía eclesiástica inglesa y la aristrocracia británica, ¡¡¡toda una auténtica joya “democrática y progresista” del mundo mundial!!!.

Sobre la “inocencia” de Orwell en la delación de comunistas, recientemente se han levantado sus defensores diciendo que se trata simplemente de “calumnias stalinistas” (59). Veamos lo que dicen. Ignacio Iglesias en La verdad sobre Orwell (2.003) nos dice que la cuñada de Arthur Koestler (exizquierdista reconvertido al anticomunismo militante patrocinado por la CIA) le pidió una serie de nombres para organizar un ciclo de conferencias sobre el stalinismo, y este le envió una lista de personas que él consideraba que no valía la pena invitarles, y según Ignacio Iglesias, fue esa lista la que los “calumniadores stalinistas” utilizaron como prueba de la delación. Javier Rodríguez, nada menos que traductor y editor de Orwell, nos habla de Celia Kirwan, funcionaria del Foreign Office británico, quien solicitó a Orwell su apoyo para una campaña de contrapropaganda para combatir al stalinismo, y le pidió a Orwell si conocía a otras personas que les interesara la campaña, Orwell mostró su adhesión a la idea (¡cómo no!) y le envió nada menos que 2 listas, una de nombres que apoyarían la campaña antistalinista y:

“una lista que había confeccionado a lo largo de los años con los nombres de intelectuales ingleses con los que no se podía contar para una propaganda semejante…A esa lista… pertenecen las 38 personas que Orwell presuntamente delató” (Javier Rodríguez).

Pero aquí no acaba la cosa. Andy Durgan, en La lista de Orwell nos dice que poco antes de su muerte Orwell fue invitado a colaborar con el IRD y les entregó una lista de personas que desde su punto de vista no fueron de fiar en la lucha contra el comunismo. Según Andy Durgan este error de Orwell fue debido a su antistalinismo militante como a sus esperanzas puestas en el gobierno laborista inglés, pero que por supuesto

“..no significa que Orwell se convirtió en un combatiente más de la guerra fría” (Andy Durgan).

Juan Manuel Vera en De nuevo sobre la lista de Orwell es más categórico. ¡Nunca existió una lista negra!, repite la misma historia que Ignacio Iglesias, que simplemente Orwell se comunicó con su amiga Celia Kirwan (la del Foreing Office, aunque no nos aclara si es la cuñada de Koestler) para darle los nombres de algunas personas con quien se podía contar para la campaña antistalinista y otros nombres con quien no se podía contar:

“Hablar de delación es sencillamente una estupidez, sobre todo si se tiene en cuenta que las opiniones de esas personas eran suficientemente conocidas, que se sabe el motivo por el que hizo la relación y que nadie parece que tuviera la intención de utilizarla, ni la utilizó, para ninguna clase de represalia” (Juan Manuel Vera)

Aquí acaba la transcripción esperpéntica de la defensa de Orwell, por sus admiradores y editores, colgadas en la página digital de la Fundación Andreu Nin. No obstante, los argumentos-excusa traslucen un tufillo anticomunista en sus intenciones, y hasta su defensor Andy Durgan adscribe a Orwell en la lucha contra el comunismo. En primer lugar, se nos dice que los nombres aparecen en escena para organizar una conferencia antistalinista, en plena guerra fría, cuando se fundaba la OTAN, la RFA, se invadía Corea, etc, es curioso que alguien pueda convencerse que eso nada tenía que ver con la política de guerra fría llevada a cabo en consonancia por los servicios secretos yanquis y británicos. Se dice que a Orwell sólo le pidieron nombres de simpatizantes antistalinistas, y que él voluntariamente, sin coacción alguna, ofreció otros nombres con los que no se podía contar para la campaña antistalinista y que estos nombres, que nadié le pidió (¿) calleron en manos de ¡su cuñada!, según Ignacio Iglesias, ¡Celia Kirwan del Foreing Office!, según Juan Manuel Vera y Juan Rodríguez, y ¡el IRD británico!, según Andy Durgan. Y eso que solo era una listita de nombres que “no se utilizó para ninguna clase de represalia”, pues de ser así dio más vueltas que una noria. De todas maneras, para aclarar la falta de consonancia referencial entre los defensores de Orwell, recordamos que el IRD era el departamento de investigación e información el Foreing Office, servicio secreto de su majestad ¡el Imperio británico!, algo parecido a la CIA de EE.UU. Seguramente si la CÍA les enviara la “cuñada” de un “amigo” para hacer una “conferencia” anti-allendista y ustedes dieran “voluntariamente” nombres de simpatizantes y de detractores, nadie pensaría que son unos delatores, soplones o chivatos del dictador Pinochet. ¿Verdad que no? (sic).

Explicamos esto para ver hasta donde llegan quienes quieren hacer pasar por gentes de izquierda a auténticos renegados y anticomunistas viscerales. Sólo nos cabe una pregunta, si Orwell como explica su defensor Ignacio Iglesias confeccionó durante su vida una lista de personas non gratas y la entregó al IRD ¿no sería Orwell el famoso Gran Hermano del que tanto se habla en 1.984?.

En Francia Boris Souvarine, expulsado del PCF en 1.925. Comenzó a trabajar para la patronal francesa escribiendo en Les Noveaux Cahiers, publicación bimensual controlada por el director del banco Worms (Jacques Barnaud) creada en 1.937, sus artículos iban dirigidos a romper la unidad sindical lograda por la CGT en 1.936, romper la unidad del Frente Popular aislando al PCF y desacreditar a la IIª República española, presentada como una “marioneta” de Stalin. En 1.935 con ayuda financiera de la banca Worms creó el Instituto de Historia Social que contó con el apoyo del Presidente de la patronal francesa. Tras la guerra, Souvarine con la ayuda del vychista Georges Albertini (encarcelado por la Resistencia por colaboracionista de los nazis) volvió a poner en funcionamiento el Instituto en 1.947, que fue rebautizado en 1.954 como Instituto de Historia Social y Sovietología financiado por la CIA, los sindicatos de EE.UU. y la banca Worms, jugando un importante papel en la división del movimiento sindical con la creación de Force Ouvriére, separada  de la CGT. El último éxito de la saga, “El libro negro del comunismo” escrito por el renegado maoísta Stéphan Courtois, quien es vicepresidente del Instituto de Historia Social creado por Souvarine.

Este es el currículo vitae de algunos intelectuales del Congreso para la Libertad de la Cultura, auténtica OTAN cultural revisionista e imperialista que agrupó a toda la cúspide derechista e izquierdista de “antiestalinistas”. Disponían de libertad plena para la defensa de los “valores occidentales del mundo libre” frente al “totalitarismo estalinista”. Para ello, pasaban de puntillas sobre el imperialismo yanqui y el racismo cultural de la época.

Las publicaciones anticomunistas europeas y de EE.UU. que recibían fondos, incluían a revistas de “izquierda” como Partisan Review, Kenyon Revies, New Leader. Entre los intelectuales también se encontraban, además de Burham, en EE.UU. excomunistas, científicos sociales y filósofos como Irving Kristol (antiguo izquierdista), Melvian Lasky, Isaiah Berlin, Sydney Hook, Daniel Bell, Mary McKarthy, Dwight McDonald. No debería estrañanos si hoy la mayoría de estos intelectuales se alinean con Bush IIº. Y en Europa además de los ya citados arriba, Ignacio Silone, Arthur Koestler, Anthony Crosland y Michael Josselson, que junto a George Orwell y Raymond Aron pertenecían al grupo de intelectuales europeos exizquierdistas de la denominada “Izquierda Democrática”.

De estos últimos destacan Arthur Koestler (el de la cuñada que hizo circular las famosas listas de Orwell) húngaro nacionalizado inglés,  trabajó para los servicios británicos y el IRD, servicio creado por el imperialismo inglés para la cruzada anticomunista y antisoviética en febrero de 1.948 por el Foreing Office. Desde entonces Koestler estableció vínculos con la OSS y la CIA, convirtiéndose en un referente clave de la izquierda no-comunista en EE.UU. El departamento de Estado yanqui estimó indispensable para garantizar la hegemonía política e ideológica sobre Europa utilizar el “socialismo democrático” como antídoto a la influencia comunista tras la guerra (60).

Michael Josselson,  ex miembro de la OSS transferido a la CIA en 1.948 presidiría el Congreso de la Libertad de la Cultura,  desde su fundación hasta su desaparición en 1.967 tras el escándalo que provocó la revelación en el New York Times de que todo era un montaje de la CIA. Tom Braden que llegó a ser jefe supremo de la CIA durante el gobierno de Eishenhower, contestaría a esa publicación del New York Times reivindicando las acciones de la CIA en las iniciativas del  Congreso de la Libertad de la Cultura, y en la financiación de Force Ouvriére a partir de otoño de 1.945, que supuso la división de la CGT francesa en 1.947 (61).

Lo más gracioso de todo era ver cómo los intelectuales de “izquierda democrática” mostraban su total ignorancia cuando se les acusaba de sus lazos con la CIA, pero ¿acaso el Congreso de la Libertad de la Cultura, denunció la intervención del imperialismo en Grecia y Corea, y los millones de muertes que causaron en su lucha contra el comunismo”?. No lo hicieron.

En realidad la CIA movía los hilos, financiaba las editoriales literarias, y cooptaba a sus agentes en puestos de dirección de las editoriales izquierdistas (62). Permitían que se hablara de la reforma social del capitalismo pero amplificaban y financiaban generosamente la polémica antiestalinista como una condición para la donación de dinero, ya que formaba parte de la guerra de propaganda imperialista contra los marxistas-leninistas occidentales y los escritores y artistas soviéticos. Esta propaganda iba dirigida para contrarrestar la popularidad de la ideología comunista en países en los que encabezaron la lucha antifascista y eran hegemónicos, fundamentalmente en Italia y Francia. La CÍA tenía un gran interés en publicar a excomunistas capaces de criticar la política exterior soviética y el “stalinismo” comunista. El Congreso para la Libertad de la Cultura sería el punto de partida de infinidad de conferencias fastuosas en París, Berlín y Bellagio, durante la década de los 50 y 60, donde científicos sociales y filósofos como Isaiah Berlin, Daniel Bell y Czeslow Milosz predicaban las virtudes de la libertad intelectual bajo parámetros anticomunistas y proyanquis (63).

¿Hicieron crítica estos “intelectuales de la libertad” a las matanzas del imperialismo francés en Indochina y Argelia? ¿Levantaron su voz contra la caza de brujas en EE.UU. y contra las campañas del Ku Klux Klan? Es evidente que tales “intelectuales de la libertad” no querían “hacerle el juego a los comunistas” participando en campañas contra el imperialismo.

Los orígenes de esta guerra fría cultural e ideológica parten de la lucha de clases. La CÍA comprendió que con una derecha europea desacreditada tras la IIª Guerra Mundial por su colaboracionismo con el nazifascismo, debía atacar al comunismo por un flanco diferente. La denominada “izquierda democrática” fue utilizada aquí para dar un destello ideológico a la hegemonía del imperialismo yanqui, quien generosamente premiaría con prestigio público, fondos de investigación y cátedras a quienes supieron trabajar con las anteojeras ideológicas prefijadas por la CIA.

El anti-stalinismo militante en los EE.UU. y la “izquierda democrática” de Europa, con golpes de pecho a favor de los valores de la democracia y libertades burguesas, se convirtieron en el manto ideológico para los crímenes y agresiones del Occidente imperialista. En la actualidad esa “izquierda democrática” ha sido revitalizada para justificar el intervencionismo “humanitario” para dar apoyo a los “Rambos” en Somalia, Afganistan, Irak, Yugoslavia y Kosovo. Los valores de la guerra fría siguen moviendo los hilos y las plumas de profesionales académicos de ¿izquierda?.

El divorcio del trotskismo con el marxismo-leninismo

             Los “desencuentros” de los planteamientos seudo-revolucionarios de Trotski y sus continuadores (que curiosamente nunca han aportado una victoria revolucionaria para el proletariado), contra el Movimiento Comunista en el marco de la lucha de clases, no han sido pocos. Y aunque no siempre se pongan de acuerdo las diferentes tendencias de las que está compuesto el trotskismo, tienen en común su labor de oposición ideológica a las etapas de los procesos revolucionarios concretos, sean socialistas, antifascistas, de liberación nacional, de resistencia a la ocupación imperialista, etc. Centraremos aquí para acabar con un breve repaso histórico para dar luces acerca del papel inequívoco de esta corriente tras la creación de la IIIª Internacional y la constitución de la URSS y de su lucha real contra el socialismo y el Movimiento Comunista Internacional:

 

1.- Oposición a la revolución permanente por etapas: revolución democrática, alianza con el campesinado y los movimientos de liberación nacional de las naciones oprimidas por el imperialismo, y revolución socialista.

2.- Oposición a la transición socialista, a la NEP, a la alianza con el campesinado medio y pobre, a la colectivización del campo y la industrialización socialista, a la tesis del socialismo en un solo país, defendida por Lenin antes de la revolución socialista de Octubre en La consigna de los Estados Unidos de Europa –23 agosto 1.915- y en El programa militar de la revolución proletaria –septiembre de 1.916-. La tesis de Trotski contraria al socialismo en un país, era considerada como derrotista y capituladora por el partido bolchevique y por Lenin. Precisamente Lenin combatía la consigna de los EE.UU. de Europa denunciando su carácter imperialista, y porque cuestionaba su teoría del eslabón más débil-desarrollo desigual del imperialismo que posibilita el triunfo del proletariado en uno o varios países antes que en otros. Lenin admitía que la desigualdad del desarrollo económico y político es una ley absoluta del capitalismo, y que el socialismo es posible que triunfe primeramente en unos cuantos o incluso un solo país capitalista, en el eslabón más débil de la cadena imperialista y que el proletariado triunfante después de expropiar al capital y organizar la producción socialista se enfrentaría al mundo capitalista atrayendo a su lado a las clases oprimidas del resto del mundo. Sin embargo, Trotski siempre se haría portador de la tesis de que el proletariado no podrá mantenerse en el poder ni construir el socialismo en la URSS frente a una mayoría campesina, y en un cerco imperialista, mientras no se produjese la revolución en los países más importantes de  Europa occidental, e incluso si la revolución socialista se diera en un estado capitalista más avanzado como Alemania, ésta no podría sobrevivir aislada en un mundo capitalista (64). ¿Y si la revolución de occidente se retrasa? ¿Qué hacer? ¿Capitular ante el imperialismo? ¿Entregar las conquistas sociales y revolucionarias? ¿Exportar la revolución? En el fondo no existía diferencia práctica entre la posición menchevique contraria a la dictadura del proletariado y la revolución permanente de Trotski, que en realidad eran la misma teoría de entrega y desesperanza.

3.- Posición contra la política frente populista y anti-fascista de la Internacional Comunista (Resoluciones VIIº Congreso e Informe de Dimitrov -1.935).

4.- Apoyo al pustch armado contra la república española en plena guerra nacional-revolucionaria contra el fascismo (mayo 1.937). Al grito de ¡Abajo la República! Coincidían los ejercitos nazi-fascistas y las milicias del POUM y la FAI sublevadas, revuelta de la que tanto Franco como nazis y fascistas se jactarían de haberlas promovido.

5.-Promulgar el levantamiento contra la dirección del partido en la URSS, durante toda la década de los 30, mientras el imperialismo nazi acrecentaba sus agresiones (Austria, España, Checoslovaquia…) y preparaba su objetivo: la liquidación del socialismo existente en la URSS.

6.-Tildar la lucha partisana contra los nazis como “terrorismo individual”, y la lucha guerrillera en Vietnam contra el imperialismo francés. En Francia la Unión Comunista (precedente de Lucha Obrera) dirigida por Barta llamaba en la ocupación nazi a confraternizar con los soldados nazis que provenían de la clase obrera, y criticaba al PCF por participar en la resistencia partisana, que era obviamente interclasista. No veían que los “soldados obreros” habían sido ganados por el nazismo alrededor de la patria y la raza.

7.- James Burham, trotskista yanqui, que tradujo al inglés Historia de la revolución rusa de Trotski, participó en la IVª Internacional y colaboró con 5 publicaciones trotskistas de EE.UU (El nuevo militante, La nueva internacional, Partisan Review…). Su posición antisoviética le llevó a convertirse en ideólogo nº1 de la guerra fría del imperialismo yanqui.

8.- Tony Cliff (trostkista norteamericano), en los años 50 argumentaría que como en la URSS existía una clase dominante, y que la economía planificada era una forma de capitalismo, los socialistas revolucionarios “no deben defender una forma de capitalismo contra otra”. Tal tesis le llevó a una posición neutral y derrotista durante la intervención del imperialismo yanqui en Corea (65), posición coherente con la planteada por la IVª en los países ocupados por los ejércitos nazis durante la IIª G. Mundial.

9.- Los trotskistas británicos negaron apoyo al FLN de Vietnam del sur por no compartir los objetivos de revolución democrática antiimperialista, con el pretexto de que se defendía un programa burgués y que por el contrario debía establecerse la tarea de la lucha por el socialismo antes que la lucha por expulsar al imperialismo yanqui, cuestionando toda lucha de carácter democrático y de liberación nacional, y toda alianza del proletariado con el campesinado y la pequeña burguesía urbana. Los trotskistas británicos concebían la guerra nacional revolucionaria de Vietnam contra el imperialismo como un conflicto interimperialista de superpotencias (USA-URSS/China). De esta manera silenciaban la agresión de EE.UU. al pueblo vietnamita, justificando su posición derrotista y neutral frente al imperialismo yanqui en los pueblos ocupados.

10.- Apoyo a los “luchadores por la libertad” muyaidines en Afganistán contra la revolución del régimen más democrático y socialmente avanzado de toda la historia afgana.

11.- Integración en candidatura antisandinista de UNO en Nicaragua en las elecciones de 1.990.

12.- Apoyo al UCK pro-OTAN y fascista en Yugoslavia.

13.- Apoyo a Solidarnosc incluso cuando éste llega al gobierno: “El gobierno de Solidarnosc es un triunfo para la clase obrera” (Mandel) (66).

14.- Apoyo al neoliberal Havel y su Foro Cívico en Checoslovaquia.

15.- En su lucha por el pluripartidismo en los países de Europa Oriental, tolerancia hacia la ilegalización de los comunistas en la década de los 90 mientras las fuerzas pro-capitalistas desde el poder político conquistado “pacíficamente” demolían la base económica socialista.

16.– Campaña por el NO al proyecto de reforma constitucional socialista en Venezuela de diferentes grupos trotskistas, a coro con el imperialismo y la burguesía, de los que destaca la LIT, provocando junto con el partido socialdemócrata PODEMOS la primera división del frente antiimperialista bolivariano, con ataques contínuos a Hugo Chavez, llamando incluso a su derrocamiento (67).

Sin duda, lo más catastrófico para el análisis “marxista” de los continuadores de Trotski, tras la IIª Guerra Mundial, fue su incapacidad de ver en las luchas de clase contra el régimen socialista y la disidencia en la Europa del Este nada más que ¡¡¡movimientos revolucionarios!!!. En realidad, las clases que fueron derrocadas tras la IIª Guerra Mundial no desaparecieron ni biológica ni socialmente. La motivación real durante más de 40 años de los disidentes era recuperar sus bienes y tomarse la revancha contra quienes le privaron de sus privilegios sociales. Cuando terratenientes, nobles, príncipes, reyes y burgueses vieron peligrar su poder, se opusieron encarnizadamente a los movimientos revolucionarios y los gobiernos antifascistas y comunistas, para defender y recuperar sus latifundios, fábricas, bosques, castillos, sus rentas, su lujo y su poder.

La mayoría de los disidentes de los países exsocialistas representaban un proyecto político contrarrevolucionario que tras el saldo humano de la restauración capitalista ha mostrado su naturaleza clasista. Según la ONU en el 2005 en el antiguo bloque socialista de Europa el 20% vive en la pobreza, y según UNICEF 1 de cada 3 niños vive en la pobreza (68), este es el gran logro social de la “revolución” antiburocrática, antistalinista, etc, que algunos intelectuales nos anunciaban. El otro gran logro político de los nuevos regímenes capitalistas ha sido la prohibición de los Partidos Comunistas en Estonia, Lituania, Letonia, Rumanía y Kazajstán y la dura represión contra dirigentes comunistas, y la criminalización del comunismo y el antifascismo.

El imperialismo aprovechando las reformas de la perestroika, utilizó sin reparo el nacionalismo reaccionario convirtiéndose en una afilada garra de las potencias imperialistas que intentan imponer nuevos ámbitos de influencia mediante la estrategia de dividir y conquistar. Los llamamientos al odio nacionalista y xenófobo contribuyeron al estallido de guerras civiles en Yugoslavia, el Cáucaso, Moldavia y Asia Central, con un saldo de centenares de miles de muertos. Las minorías nacionales que en la época socialista tenían derechos, con la restauración capitalista, sufren ataques racistas y opresión, son los gitanos de Chequia, los judíos de Croacia, Kosovo, Polonia y Rusia, son los polacos y rusos de Lituania, son los rusos de Letonia y Asia Central, son los serbios de Croacia, son los gitanos, turcos, serbios y montenegrinos de Kosovo, son los croatas de Serbia, son los azeríes de Armenia, son los armenios de Azerbaiyan, son los abjasios y osetinos de Georgia, etc. Este es el otro gran logro de los nuevos regímenes sometidos al imperialismo, el nacionalismo reaccionario.

La famosa campaña por los “derechos humanos” en los países socialistas hoy nos muestra sin atisbo de dudas su verdadera fachada, los derechos al trabajo, la vivienda, a la sanidad, a la enseñanza, a la plena separación del Estado y la iglesia, a un mundo libre de explotación y guerras, plenamente reconocidos en los países socialistas, son sustituidos por el derecho a la explotación en trabajos mal remunerados, la prostitución, las guerras, el paro, la miseria, etc. Si al imperialismo realmente le hubiera interesado los “derechos humanos” hubieran debido elegir como enemigos a Indonesia, Turquía, Colombia, etc., en vez de los países socialistas. Pero origen de clase obliga a defender otras cosas y desgraciadamente el efecto embriagador de la lucha por los “derechos humanos” de los imperialistas también cooptó a izquierdistas que no veían el origen de clase de esas campañas. También pasó en plena guerra de Yugoslavia, donde para defender los “derechos humanos” los bombarderos de la OTAN destruyeron toda la infraestructura de Serbia y asesinaron a miles de personas. Habían gentes de izquierda que asimilando la propaganda imperialista, no veían las causas y el origen clasista.

Vamos a dar un breve repaso que tan profundos “marxistas” del trotskismo se han olvidado de hacer, del cómo tanto política cómo socialmente los antiguos explotadores han recuperado el poder con la caída de los regímenes socialistas en algunos de los países de la Europa del Este, la naturaleza de clase de sus políticas, sus daños “colaterales”, sus víctimas, y evidentemente sus beneficiarios.

Comenzamos por Checoslovaquia. Una vez en el poder, elegido presidente de la república checoslovaca Vaclav Havel (que procedía de una familia de grandes comerciantes anticomunista que colaboró con la Gestapo y fue expropiada) ha conseguido recuperar sus bienes y los de su clase y castigar a los comunistas. El cura católico Vaclay Maly era el nº 2 tras Havel en la agrupación derechista Foro Cívico, una vez en el poder la Iglesia consigue que se le devuelva sus propiedades confiscadas ¡¡¡hace 200 años!!!.. La vieja aristocracia recupera sus propiedades, títulos y tierras, en Chequia, los castillos, tierras, bosques y lagos de las familias Kinsky, Wallenstein, Colloredo-Mansfeld, Czernin, Arco, Schwarzenberg y otros vuelven a sus manos. Vaclav Havel nombró incluso jefe de su gabinete presidencial y ministro de exteriores al príncipe Karel Schwarzenberg, se tiran las estatuas de Lenin y se levantan estatuas del emperador Francisco José I y dictadores fascistas, símbolos de los nuevos regímenes postcomunistas. La rehabilitación política, social y moral de la nobleza, la propagación de sus valores y la devolución de sus bienes expropiados es un paso atrás de gigante en la historia, incluso una reacción contra los valores de la revolución burguesa. Havel prohíbe la difusión de la propaganda comunista, castigada con cárcel de 8 años, prohíbe a comunistas y excomunistas trabajar en el sector público y abole el 8 de marzo como día internacional de la mujer trabajadora. En el plano social, elimina la sanidad gratuita, reduce el presupuesto de enseñanza, vacaciones y maternidad. A finales del siglo XX mientras el Partido Comunista construía 75.000 apartamentos al año, el gobierno de Havel sólo 5.000. En política exterior apoya la guerra del Golfo, el bombardeo de Bosnia por la OTAN, la limpieza étnica de Krajina y los bombardeos de la OTAN sobre Yugoslavia en 1999 (69).

En Polonia el sector beneficiado por Solidarnosc en el poder fue la burguesía derrotada antes de 1948. Solidarnosc, fue financiado por la CIA, la NED, el Vaticano, capitalistas como Soros, y sindicatos occidentales, en su primer congreso contaba con 220 liberados. Tras la expulsión del poder a los comunistas, se restaura la educación religiosa en las escuelas, se promulga una ley (1991) que castiga el aborto a 5 años de cárcel, y la devolución de los bienes a todos los propietarios, máximo beneficiario: la iglesia católica polaca. Walesa como presidente nombró como secretario de la reprivatización al presidente de la asociación industriales creada en 1990, Grohman, que agrupa a los industriales de antes de 1948 y sus herederos. Walesa abolió la pensión que recibían los voluntarios polacos de las Brigadas Internacionales. En 1992 nombró primera ministro a una representante de la burguesía de preguerra, Hanna Suchocka, la Tatcher polaca, que una vez liquidado el socialismo votó como diputada por la prohibición del aborto y la introducción del catolicismo en la enseñanza. Su gobierno privatizó 600 empresas públicas y despidió a los huelguistas del sector del auto en 1993. De 1990 a 1992 Solidarnosc despidió a 3.000 trabajadores por día y aumentó el precio de la electricidad, el agua y el gas por 5 veces (500%). Dirigentes de Solidarnosc se convirtieron en prósperos capitalistas: Piotr Kulesza, Adam Michnik, mientras la población polaca empobrecía y el paro aumentaba vertiginosamente. Durante el mandato de Walesa el paro pasó del 1 al 16%, alcanzando el 25% en las ciudades. La dependencia de la economía crece escandalosamente, las minas de carbón se privatizan, más del 60% de las empresas industriales y del 80% de los bancos están bajo control de propietarios extranjeros. En política exterior, participan en la guerra de agresión a Irak, en contra de la voluntad del pueblo ya que el 75% se opone, sometiéndose al diktat del imperialismo yanqui. En el 2005 existen en Polonia 1 millón de niños que no se alimentan suficiente y degeneran físicamente. Walesa que algunos consideraban erróneamente como un líder de izquierdas, se construye una imponente mansión en su ciudad natal, donde recibe a Reagan y Bush Iº, tras abandonar la presidencia acumula una fortuna aceptando hablar contra el comunismo en foros reaccionarios por todo el mundo. En el 2000 Aznar se declara admirador de las ideas de Solidarnosc y en el 2005 su aparato de propaganda ultraderechista FAES invita a Walesa (70).

El PPP (Partido de los Pequeños Propietarios) que agrupaba a la burguesía y los kulaks en Hungría, fue disuelto en 1949 por su colaboración con los nazis. Este partido renace en 1990 con un único punto en su programa: la restitución de las tierras expropiadas a los terratenientes en la reforma agraria. Los beneficiarios de la contrarrevolución son los antiguos propietarios que recuperan sus bienes. En Hungría al caer la república socialista la Iglesia obtiene la restitución de sus bienes repartidos a los campesinos en 1945, y el restablecimiento de la enseñanza religiosa en las escuelas (71).

En Croacia los neoustachis tomaron el poder en 1990 y volvieron a proclamar el estado independiente con el apoyo de El Vaticano y de Alemania (igual que 49 años atrás con Hitler en el poder). El cardenal Stepinac líder clerical y nº 2 del régimen nazi de Pavelic responsable del exterminio de 700.000 personas durante la ocupación nazi, es rehabilitado por el parlamento croata en 1992 y beatificado por el papa Juan Pablo II en 1998. Hoy algunos curas se dedican a glorificar al dictador nazi croata Pavelic, como máximo defensor de los valores “cristianos”. En la constitución de 1990 Croacia se convierte en “estado de los croatas”, con lo que automáticamente el 12% de la población serbocroata pasaron a ser ciudadanos de segunda, extranjeros. El nuevo presidente de Croacia Franjo Tudjman (exdisidente yugoslavo apadrinado por Amnesty International), escribió que el “nuevo orden” establecido por Hitler se justificaba por la necesidad desembarazarse de los judíos, rehabilitó el régimen nazi croata de la IIª Guerra Mundial, retiró las pensiones a los veteranos antifascistas del Ejército de Liberación partisano, instaló en Croacia a 100 criminales de guerra ustachi refugiados en Australia, Argentina y Paraguay, ordenó el despido de miles de serbios y croatas comunistas en hospitales, escuelas y empresas y la expulsión de miles de familias serbias de sus domicilios. 350.000 serbios fueron expulsados, de los cuales 120.000 se refugiaron en la región de Krajina. Se creó una milicia nazi ustacha formada por 30.000 terroristas con voluntarios nazis de 30 países, que participó en la represión brutal contra la población serbia en Zagreb y su expulsión. En 1995 el ministro de defensa Gojko Susak ordenó el bombardeo e invasión de Krajina (72).

En Eslovenia, el Vaticano apoya la independencia de la exrepública socialista, pero no gratis. El nuevo gobierno democristiano votó una ley por la que se restituía los bienes a los antiguos propietarios, lo que hace a la iglesia católica eslovena la mayor propietaria de bosques de ¡¡¡toda Europa!!!. (73).

En Ucrania, algunos de los dirigentes de la iglesia greco-católica fueron reprimidos por el poder soviético por su apoyo al genocidio nazi. Yeltsin rehabilita esta iglesia y les devuelve sus bienes (74).

En Lituania el presidente electo tras la contrarrevolución en 1990 es Landsberguis, un ex disidente. Hijo de Landsberguis Zemkalnis, ministro de obras públicas del gobierno lituano fascista de 1941. Bajo el primer gobierno burgués de Sajudis (Movimiento “reformista” lituano), se sacó al país de la URSS, lo metieron en la OTAN, criminalizó y prohibió al Partido Comunista lituano, rehabilitó a miles de criminales de guerra lituanos, anuló el derecho de autogobierno de la minoría polaca (7,7% de la población) y privó de derechos a la minoría rusa (9,3% de la población). Posteriormente en 1993 fue elegido presidente de Lituania Valdas Adamkus que en la IIª Guerra Mundial había combatido en una unidad militar preparada por el ejército nazi, desde 1944 hasta 1949 estuvo en Alemania y desde entonces en EE.UU. donde se hizo rico y miembro del partido republicano (75).

En Bosnia Herzegovina la corriente fascista musulmana estuvo representada por Alia Itzezbegovic, que `participó en la división SS musulmana Handchar durante la ocupación nazi, fue convertido en los años 80 del S.XX en un símbolo de la lucha contra “la dictadura comunista”. Dió un golpe de estado integrista y proclamó la independencia de Bosnia que fue reconocida por la CEE en 1992. Posteriormente 1300 terroristas islámicos de Al Qaeda, veteranos de Afganistán, Argelia, Chechenia, etc., combatían en Bosnia al servicio de Itzezbegovic.

En Azerbaiyan, los nacionalistas antisoviéticos en el poder consiguen destruir el nivel de vida del pueblo. Si en 1989 el salario mensual era de 130 dólares, en 1994 sólo 4. Todas las riquezas del país, la principal el petróleo, caen en manos de EE.UU., Inglaterra, Francia y Rusia. Los nacionalistas anticomunistas llevaron al país a la situación anterior a 1917 colocando el petróleo bajo control extranjero (76).

En Armenia el odio nacionalista alimentado por el imperialismo provoca la guerra civil entre amernios y azerís, mueren 30.000 personas, 120.000 armenios que vivían pacíficamente en Azerbaiyan son deportados a Armenia, y lo mismo con los 80.000 azeríes de Armenia, las principales minorías de ambos países son desplazadas. Las relaciones soviéticas de amistad son reemplazadas por el nacionalismo reaccionario. La destrucción de la economía armenia empuja a que el 18% de la población, de entre las más cualificadas, a emigrar. El presidente Kocharian repatria los restos del general nazi Dro, muerto en los EE.UU., como si fuese un “héroe nacional”. (77).

En Rusia el gobierno liberal de Yeltsin estableció una feroz dictadura anticomunista, instaura como símbolo del estado ruso el emblema del zar Pedro el Grande, el águila dorada sobre fondo rojo. Siguiendo el ejemplo de Pinochet en Chile exterminó a cañonazos el parlamento en 1993 asesinando a 4.000 personas. Durante su mandato la política de Yeltsin hizo retroceder el nivel de vida de la población un 80%, y construir una minoritaria oligarquía que se hicieron inmensamente ricos robando el patrimonio industrial y los recursos naturales propiedad del pueblo soviético, el 1,5% de la población rusa encabezada por un grupo de 39 oligarcas se adueñan del 65% de la riqueza nacional (78).

Como bien dice Egido, trotskistas junto a eurocomunistas, socialdemócratas y otros, mintieron a la opinión pública escondiendo la verdadera naturaleza política de la oposición anticomunista en Europa del Este. Bastantes intelectuales occidentales dieron su apoyo completo a estos disidentes, Chomsky, Sontag, Wallerstein, Claudín, Semprun, Yves Montand, Danield Bensaid (dirigente del Secretariado Unificado de la IVª Internacional), etc., apoyaron sin descanso a todos los disidentes que eran financiados por Soros y el departamento de Estado de EE.UU. (79). Por ej., Ignacio Ramonet llegó a defender que el que fuera primer ministro capitalista Tadeusz Mazowiecki en Polonia, católico reaccionario, era un “socialista cristiano”. Curiosamente durante su mandato comienzan las privatizaciones y la destrucción de las conquistas sociales del socialismo, e introduce por decreto la enseñanza del catecismo en las escuelas públicas. ¡Menudo “socialista crisitiano”!. El MC español  “maoísta” publica en 1980 un dossier sobre Polonia en el que se llega a decir que ¡¡¡en Solidarnosc no hay ni una sola corriente que sea favorable al establecimiento del capitalismo!!!. La realidad se ha encargado de demostrar que la restauración capitalista era el objetivo central de los disidentes. Precisamente un punto común en los manifiestos y programas de todos los movimientos e intelectuales disidentes (Solidarnosc, Carta 77, Sajarov, etc.) era el ¡¡¡restablecimiento de la propiedad privada!!!. Incluso Mandel líder del Secretariado Unificado de la IVª Internacional cuando lanza una campaña por la libertad de Havel, nos describe el mundo al revés: los anticomunistas apoyados por el imperialismo ¡¡¡son los revolucionarios!!!, mientras que el gobierno comunista son los contrarrevolucionarios. La torpeza poítica y teórica es evidente, la nueva clase capitalista emergente está bien representada en el movimiento opositor.

Seguimos, el historiador trotskista francés Pierre Broué consideraba a Vladimir Bukovski un disidente de “izquierdas” con un “programa político comunista” en la URSS. Este fue famoso al ser intercambiado por el secretario general del PC de Chile Corvalán, preso en las cárceles de Pinochet. Este disidente de “izquierdas” en 1982 publico un panfleto en el que consideraba al movimiento pacifista contra la guerra como una ¡¡¡quintacolumna del comunismo para destruir el “mundo libre”!!!. Este disidente de “izquierdas” intervino en 1999 en un miting con Tatcher para ¡¡¡pedir la libertad de Pinochet!!!. Este disidente de “izquierdas” en el 2004 interviene en el parlamento europeo con el objetivo de aprobar la condena de los “crímenes del comunismo” (80). El checo Petr Uhl participó en una asociación que apoyaba al gobierno de Dubcek en 1968, convertido al trotskismo en 1965 por Alain Krivine, líder del Secretariado Unificado de la IVª Internacional. Uhl defiende la revolución antiburocrática lanzada por Trotski 60 años atrás y define la Carta 77 encabezada por Havel como un frente unido contra el stalinismo. La Carta 77 de la que surgió el Foro Cívico partido del primer gobierno capitalista de la Checoslovaquia postcomunista. Uhl llega a firmar en 1999 junto a lo más reaccionario de la disidencia anticomunista (Landsbergis, Havel, Elena Bonner, Walesa, etc.) una carta contra el régimen socialista cubano y en apoyo de los “disidentes” cubanos (81).

Tales disidentes han entregado los países exsocialistas al capitalismo, han cerrado los astilleros de Gdansk, han entrado en la OTAN, han ido a la guerra contra Irak. Y… con el tiempo de estos intelectuales antaño simpatizantes de los disidentes, no se ha escuchado una autocrítica, ni la menor crítica de los resultados de la disidencia anticomunista. Quien sí lo tenía claro era el imperialismo. ¿Qué decía la emisora Voz de América?. En su papel de director de los movimientos contrarrevolucionarios en el Este de Europa, en 1983 daba estas instrucciones a las estructuras clandestinas de Solidarnosc:

“En primer lugar, hay que construir una organización clandestina nueva e independiente , que abarque a toda la sociedad y que, en el momento apropiado, eche abajo la vieja fachada y aparezca como una Polonia independiente y democrática…Todo debe dirigirlo a través de un sistema de enlaces escalonado y clandestino, el centro clandestino de Solidarnosc… Esta estrategia de guerra anticomunista o contrarrevolución reptante está calculada para más de un decenio y, como es natural, excluye la concertación de todo acuerdo o compromiso” (82).

Una vez quedó claro para la clase obrera polaca el significado de la “libertad” que defendía Solidarnosc (libertad para despedir y cerrar empresas) no fue la casualidad que 9 millones de afiliados abandonan este sindicato en 1991 y la mayoría se afilian al sindicato comunista Alianza Polaca de Sindicatos (OPZZ). Solidarnosc una vez restaurado el capitalismo se quitó la careta ante los trabajadores como partido político del imperialismo, la reacción católica y la oligarquía capitalista polaca.

En realidad para el izquierdismo, el revisionismo en general y el trotskismo en particular, la dialéctica no ha sido ni es su fuerte y al final tales dotes teóricas  sobre sus supuestos análisis acerca de la URSS y de los países socialistas, acabarían en la praxis política a fines del siglo XX por defender el Estado burgués. Ya que en la realidad no ficción, en la lucha de clases en tales países no se trataba de derrocar el poder de la burocracia y de abolir la dominación del “politburó”, sino de expropiar las empresas estatales, liquidar las cooperativas del campo, rescatar las grandes propiedades y tierras a sus antiguos propietarios terratenientes y burgueses. En definitiva destruir toda la propiedad socialista, demoler todo el sistema sanitario y asistencial, todo lo que en cierta forma estaba ligado a las relaciones de producción socialistas, para restaurar a través del modo de producción capitalista el dominio político de la burguesía.

Mientras esto sucedía, ningún grupo trotskista o izquierdista de la época fue capaz de aportar una visión clasista, viendo en los Yeltsin, Walesa y Havel de turno a los líderes de su anhelada “revolución política antiburocrática”, lo que en realidad era y fue una contrarrevolución social en toda línea. En ese terreno retrotrayéndonos a la década de los 30, los Burham, Schatman y Rizzi fueron mucho más coherentes en su tiempo que Trotski al pedir sin ambigüedades la “revolución social”, la lucha contra la URSS y la liquidación del “colectivismo burocrático”, adelantados a su época desarrollaron el trotskismo teórica y políticamente más allá del propio Trotski.

 

NOTAS:

(1) De un arañazo al peligro de gangrena. . 1940. Págs. 33 y 34. Ed. www.marxists.org/español/trotsky

(2) La URSS en guerra. . 1.939. Pág. 8. Ed. www.marxists.org/español/trotsky

(3) De un arañazo al peligro de gangrena. . 1940. Pág. 18. Ed. www.marxists.org/español/trotsky

(4) La URSS en guerra. 1.939. Pág. 6. Ed. www.marxists.org/español/trotsky

(5) “En la URSS el control obrero es una etapa ya superada. Pasaron del control sobre la burguesía a la administración de la propiedad nacionalizada. De la administración obrera, al dominio de la burocracia. El nuevo control obrero significaría control sobre la burocracia. No podría establecerse más que en el caso de un levantamiento con éxito contra la burocracia” De un arañazo al peligro de gangrena. . 1940. Pág. 29. Ed. www.marxists.org/español/trotsky

(6) “…el régimen soviético ha dado un gran impulso a la economía. Pero la fuente de este impulso fue la nacionalización de los medios de producción y la planificación económica, y no el hecho de que la burocracia usurpara el mando de la economía.” La URSS en guerra. . 1.939. Pág. 3. Ed. www.marxists.org/español/trotsky

(7) La URSS en guerra. . 1.939. Págs. 4 y 11. Ed. www.marxists.org/español/trotsky

(8) La URSS en guerra. . 1.939. Pág. 11. Ed. www.marxists.org/español/trotsky

(9) La URSS en guerra. . 1.939. Pág. 13. Ed. www.marxists.org/español/trotsky

(10) La URSS en guerra. . 1.939. Págs. 13 y 14. Ed. www.marxists.org/español/trotsky

(11) La URSS en guerra. . 1.939. Pág. 14. Ed. www.marxists.org/español/trotsky

(12) De un arañazo al peligro de gangrena. . 1940. Págs. 26 y 27. Ed. www.marxists.org/español/trotsky

(13) De un arañazo al peligro de gangrena. . 1940. Pág. 29. Ed. www.marxists.org/español/trotsky

(14) Balance de los acontecimientos en Finlandia. . 1940. Pág. 3. Ed. www.marxists.org/español/trotsky

(15) He aquí algunas perlas “teóricas” que Trotski defendió en los debates del partido bolchevique:““Hay que decir a los obreros el lugar que deben ocupar, desplazándolos y dirigiéndolos como si fuesen soldados. La obligación de trabajar alcanza su más alto grado de intensidad durante la transición del capitalismo al socialismo. Los desertores del trabajo deberán ser incorporados a batallones disciplinados enviados a campos de concentración.  (IX Congreso del PCRb).

             En su exacerbada defensa de la militarización de los sindicatos, frente a tendencia de la Oposición Obrera, encabezada por Schiapnikov y Kollontai, en el Xº Congreso del PCRb dijo perlas como esta: “Ellos han avanzado consignas peligrosas. Han convertido en fetiche los principios democráticos. Han colocado por encima del partido el derecho de los obreros a elegir sus representantes. Como si el partido no tuviese derecho a afirmar su dictadura, incluso si esta dictadura está en conflicto temporal con los humores cambiantes de la democracia obrera. El partido está obligado a mantener su dictadura, cualesquiera que sean las vacilaciones temporales, incluso de la propia clase obrera. La dictadura no se basa a cada instante en el principio formal de la democracia obrera” (citado por Bettelheim en Las luchas de clases en la URSS. Primer período. Bettelheim, pág. 355. Ed. S. XXI).

             En su libro Terrorismo y comunismo (1920), Trotski detalla su “propuesta de organización de la URSS y de la cuestión sindical”, en el capítulo 7º“Las cuestiones de organización del trabajo”, dice: El Estado proletario se considera con derecho a enviar a todo trabajador adonde su trabajo sea necesario. Y ningún socialista serio negará al gobierno obrero el derecho a castigar al trabajador que se obstine en no llevar a cabo la misión que se le encomiende (…) Sin trabajo obligatorio, sin derecho a dar órdenes y a exigir su cumplimiento, los sindicatos pierden su razón de ser, pues el Estado socialista en formación los necesita, no para luchar por el mejoramiento de las condiciones de trabajo —que es la obra de conjunto de la organización social gubernamental—, sino con el fin de organizar la clase obrera para la producción, con el fin de educarla, de disciplinarla, de distribuirla”.

             En ese mismo libro defiende la dictadura del partido sobre la dictadura de los soviets: Más de una vez se nos ha acusado de haber practicado la dictadura del partido en lugar de la dictadura de los sóviets. (…) En esta sustitución del poder de la clase obrera por el poder del partido no ha habido nada casual, e incluso, en el fondo, no existe en ello ninguna sustitución. Los comunistas expresan los intereses fundamentales de la clase trabajadora. Tal y como vemos, aunque teóricamente Trotski llegó a defender el sistema de partido único como partido infalible colocado al margen de la lucha de clases, garante por su propia existencia de la dictadura del proletariado, y a votar en el IX Congreso del partido bolchevique la prohibición de fracciones, en la práctica siempre fue en sentido opuesto.

(16) Carta de  a Schatman del 20 de septiembre de 1.939, citada en De un arañazo al peligro de gangrena. 1940. Pág. 23. Ed. www.marxists.org/español/trotsky

(17) Citado por Dolóres Ibárruri. El único camino, pág. 379. Ed. Bruguera. Barcelona 1.979.

(18) My mission in Spain. Watching the rehearsal for Wordl War II, Londres, 1.954, pg. 356).

(19) Ver El único camino (D. Ibárruri), pág. 368. Contra los esfuerzos por organizar un Ejército regular, entre las milicias anarquistas del frente de Aragón se distribuia propaganda de esta naturaleza: “Nosotros no aceptamos la militarización porque ella encierra un evidente peligro. No reconocemos las jerarquías en las unidades, porque ello es la negación del anarquismo. Ganar la guerra no significa ganar la revolución. En la guerra actual tienen importancia la técnica y la estrategia, pero no la disciplina que supone negación de la personalidad”. (Citado por D. Ibárruri. El único camino, pág. 383.

(20) Guerra y Revolución en Catalunya (Manuel D. Benavides).

(21) Guerra y Revolución en Catalunya (Manuel D. Benavides).

(22) El Eco de los pasos, pg. 425.

Otro ejemplo del espiritu cantonalista del anarquismo nos lo da Federica Montseny cuando antes de ser ministra llegaría a decir a los soldados que frenaron el pronunciamiento militar del 18 de julio en Barcelona, que se acabaron los cuarteles y la disciplina y que ¡volvieran a casa a luchar por la revolución! (Citado por Manuel D. Benavides en Guerra y Revolución en Catalunya).

             Con posterioridad el 22 de Octubre de 1.936 en Catalunya se firmaría un pacto PSUC-UGT-CNT-FAI, con el objetivo de avanzar hacia la unidad del movimiento obrero, y dar apoyo a:

  • Colectivización de los medios de producción dirigida por el Consejo de la Generalitat.
  • Munincipalización de la vivienda y la tierra, con explotación colectiva o individual voluntaria.
  • Mando único, transformación de las milicias en ejército popular.
  • Nacionalización de la banca, y control obrero de las operaciones bancarias.
  • Política financiera y fiscal sujetas al objetivo de ganar la guerra.
  • Control del comercio exterior por la Generalitat.
  • Libertad de afiliación sindical.

             Este pacto con compromisos que iban dirigidos a romper el estado cantonalista que predominaba en Catalunya (patrullas de control, desorganización de las fuerzas militares, derroche de recursos económicos, industriales y humanos, etc), encontraron resistencias en las juventudes libertarias y el POUM trotskista (Citado por Manuel D. Benavides en Guerra y Revolución en Catalunya), que siguieron maniobrando hasta el pusth de mayo.

             La Federación de Sindicatos Únicos de Barcelona difundió en Octubre de 1.936 un decálogo en el que todos los trabajadores de ambos sexos se consideraban movilizados, no se podía exigir reivindicaciones salariales y de jornada ni cobro de horas extras, en producción hábil para la guerra, trabajo obligadorio, sin fiestas entre semana mientras dure la guerra, etc. (Citado por Manuel D. Benavides en Guerra y Revolución en Catalunya).

(23) A. London,  Se levantaron antes del alba… Ed. Península 1.978, págs. 161, 162, 164 y 165.

(24) El Mundo 10 agosto de 1.997.

(25) Del anticomunismo visceral de Besteiro Ibárruri nos documenta: “Julián Besteiro declaró que: `sin la participación de los comunistas no había posiblidad de ganar la guerra; pero si la guerra se ganaba, España sería comunista`. El no aceptaba, no podía aceptar esto. Por tanto, la conclusión era lógica: `Perder la guerra para que no triunfasen los comunistas´. A esta conclusión llegaba la insensatez anticomunista del honorable profesor de lógica, al que hoy se pretende canonizar por el Partido Socialista” (Dolores Ibárruri. El único camino, pág. 413. Ed. Bruguera).

(26) Lección de España; última advertencia!, pág. 3, Ed. Elmilitante.org.

(27) Lección de España; última advertencia!, (L. Trotski) pág. 8, Ed. Elmilitante.org.

(28). Lección de España; última advertencia!, (L. Trotski) págs. 3 y 4, Ed. Elmilitante.org.

(29) Lección de España; última advertencia!, (L. Trotski) pág. 7 Ed. Elmilitante.org.

(30) Escritos sobre España (L. Trotski).

(31) La izquierda comunista, Trotski y el POUM, (Juan Manuel Municio), mayo 1.996, págs. 11 y 14. Ed. Marxismo hoy nº 3 La revolución española 1.931-39.

(32) Guerra y Revolución en España (G. Soria) Tomo III, pág. 37.

(33) Citado en Trotski, el POUM y los hechos de mayo, Andy Durgan, Ed. Viento Sur pág. 3.

(34) El debate entre los trotskistas y el POUM, Pepe Gutiérrez, págs. 4 y 5, http://www.revoltaglobal.net.

(35). Lección de España; última advertencia!, pág. 5, Ed. Elmilitante.org.

(36) Lección de España; última advertencia!, pág. 10, Ed. Elmilitante.org.

(37) Lección de España; última advertencia!, págs. 10 y 11, Ed. Elmilitante.org.

(38) Citado en Trotski, el POUM y los hechos de Mayo, Andy Durgan, Ed. Viento Sur nº 93, pág. 5 septiembre 2.007).

(39). Citado en Trotski, el POUM y los hechos de Mayo, Andy Durgan, Ed. Viento Sur, pág. 7).

(40). Trotski, el POUM y los hechos de Mayo, Andy Durgan, Ed. Viento Sur, págs. 7 y 9)..

(41) Lección de España; última advertencia!, pág. 12, Ed. Elmilitante.org.

(42) Guerra y Revolución en Catalunya (Manuel D. Benavides). Victor Serge se apunta como el inventor del término totalitarismo soviético para caracterizar al Estado soviético, fue un antiguo anarquista durante la revolución en Rusia, miembro de la oposición trostkista en el PCb de la URSS hasta 1.928 y militante del POUM. (Victor Serge: totalitarismo y capitalismo de Estado. Philippe Bourrinet, Edición digital Fundación Andreu Nin, marzo 2.002).

(43) Guerra y Revolución en Catalunya (Manuel D. Benavides).

(44) Los últimos días de Madrid, de S. Casado (G. Orwell) Ed. Página digital Fundación Andreu Nin.

(45) La URSS va a proponer la obligatoriedad de las sanciones políticas, económicas y militares que acordara la Sociedad de Naciones contra las potencias agresoras, va a luchar infatigablemente porque la Sociedad de Naciones ayudara sin reservas ni limitaciones a las repúblicas china y española, etc. Entre 1935 y 1939, la URSS, a pesar del cerco imperialista hacia sus fronteras, se manifestó en defensa de las primeras víctimas de los agresores imperialistas: China, Etiopía, España, Austria, Albania, Checoslovaquia y Mongolia.

             Los gobiernos de Inglaterra y Francia por el contrario adoptaron los conceptos de pacificación hacia las potencias imperialistas agresoras y de neutralidad y no intervención ante los pueblos agredidos. Paralelamente los EE.UU. ayudaban a la creación de la base económica y militar de la Alemania nazi que se rearmaba.

(46) Citado por D. Ibárruri. El único camino. Bruguera, p. 356.

(47) Ver Rusia. De la revolución a la contrarrevolución, capítulo Consecuencias de las purgas en Rusia (Ted Grant) págs. (229 a 234). Ed. Fundación F. Engels.

(48) Memorias y reflexiones (Zhukov), citado por Mijail Kilev en Kruschev y la desintegración de la URSS, pág. 44.

(49) La gran conspiración contra Rusia, de Michael Sayers y Albert E. Kahn. Ed. Nuestro Pueblo. págs. 189 a 206. París. 1948).

(50) Tujachevski y otros oficiales de alto rango fueron arrestados en mayo de 1.937, acusados de preparar un golpe de Estado. Algunos supervivientes en la preparación del golpe, serían rehabilitados por Kruchev en el XXº Congreso del PCUS. Todavía en 1.930, el 10% del alto mando del ejército rojo estaba compuesto por viejos oficiales zaristas. Desde 1.927 predominaban en el ejército los valores de la profesionalización y el burocratismo, rechazando la formación política de las tropas. Bajo presión del alto mando militar en 1.927 se puso fin al control de los Comisarios Políticos en el ejército. Ese control se restableció en 1.937.

             A parte de lo explicado por Benés otros diplomáticos y periodistas hicieron referencia de las opiniones del mariscal. Tujachevski llegó a asombrar a los diplomáticos europeos al atacar los esfuerzos que estaba realizando la URSS para conseguir una seguridad colectiva con las democracias burguesas frente al fascismo. El le dijo al ministro exteriores rumano lo siguiente: “Sr. Ministro, está usted equivocado al mezclar su carrera y el destino de su país con los países que son viejos y acabados, como Gran Bretaña y Francia. Deberíamos fijarnos más en la nueva Alemania…será el país que asumirá la dirección del continente europeo. Estoy seguro de que Hitler ayudará a salvarnos a todos”. La periodista e historiadora francesa Genevieve Tabouis escribió: “Iba a reunirme con Tujachevsky…El acababa de regresar de un viaje a Alemania, y se deshacía en elogios a los nazis” (Me llamaban Cassandra. Genevieve Tabouis. Ed. Ercilla. Santiago de Chile 1943.). El periodista y escritor inglés Alexander Werth comenta en su libro “Moscú 41”: “Personas de Deuxiéme Boureau me dijeron…que Tujachevski era proalemán. Los checos incluso me comentaron la extraordinaria historia de la visita de Tujachevski a Praga, cuando al final del banquete…soltó que un acuerdo con Hitler era la única esperanza para Checoslovaquia y Rusia. Luego, empezó a hablar mal e insultar a Stalin. Los checos no dudaron de informar al Kremlin de todo ello, lo que supuso el fin para Tujachevski y muchos de sus seguidores” (Moscow 41. Alexander Werth.Ed. Hamish Hamilton. London 1942).

(51) Stalin. Otra Visión. Ludo Martens. Ed. EPO.

(52) Citado en La gran conspiración contra Rusia, de Michael Sayers y Albert E. Kahn, p. 326. Ed. Nuestro Pueblo. París. 1.958.

(53) Citado por Albert Escusa en ¿Quién fue realmente G. Orwell?

Los mitos orwellianos: de la guerra civil española al holocausto soviético”. 2.006. pág. 11.

(54) Orwell o el gran hermano que todo lo ve (Manuel Medina-Anaya y Cristóbal García Vera (www.rebelión.org).

(55) “La tesis trotskista de que se habría podido ganar la guerra (española) si la revolución no huviera sido víctima de un sabotaje es, probablemente un desacierto y una falsedad. Nacionalizar fábricas, derruir las iglesias, lanzar manifiestos revolucionarios no habría dado más eficacia a los ejércitos” (G. Orwell. Matar a un elefante y otros escritos, pág. 183, Editorial Turner, Madrid, 2.006).

(56) Parodia de la revolución soviética, y contra el socialismo en un solo país. Los cerdos eran los bolcheviques, el viejo Mayor es el ideólogo de la revolución (Lenin), Bola de Nieve (Trostki) es el cerdo que mejor sale de la crítica, sentenciado por Napoleón, los perros eran los guardianes policías del cerdo líder Napoleón (Stalin) quien es presentado como un dictador sanguinario, las ovejas y gallinas eran presentadas como estúpidas y mayoritarias (campesinado soviético), el cuervo representa a la Iglesia ortodoxa, el hombre y los granjeros representan los países capitalistas, el granjero Jones al Zar. Crónica de una revolución traicionada e imposible en un pueblo inmaduro y atrasado, donde se parodia la incapacidad para el desarrollo económico de los animales (frío, falta de comida…) y la gestión capitalista (comercio con los humanos) bajo forma de dictadura llevada por los cerdos sobre el resto de los animales. Visión orwelliana nada diferente a la ideología de las clases reaccionarias rusas exiliadas tras la revolución, totalmente despectiva hacia el pueblo ruso, que aparece como una masa humana (los animales) inferior.

(57) El Orwell de “izquierdas” diría tonterías reaccionarias como esta: “Si la India sencillamente se `liberase`, esto es, si se viese privada de la protección militar británica, el primer resultado sería una inmediata conquista por parte de algún país extranjero; el segundo, una serie de hambrunas pavorosas, que acabarían con la vida de millones de personas en pocos años” (G. Orwell, El león y el unicornio y otros ensayos, pág. 149, Ed. Turner, Madrid 2.006). Menudo mensaje “anti-colonialista” de Orwell: ¡¡¡No te vayas todavía gracioso imperio colonial, no te vayas por favor!!!, parodiando la música de “cuando un amigo se va”.

(58) G. Orwell. “Matar a un elefante y otros escritos”, pág. 377, Editorial Turner, Madrid, 2.006. Y “Orwell periodista”, pág. 135. Global Rythm Press, Barcelona 2.006.

(59) La verdad sobre Orwell (Ignacio Iglesias). Las nuevas revelaciones sobre George Orwell (Javier Rodríguez). La “lista” de George Orwell (Andy Durgan). De nuevo sobre la lista de Orwell (Juan Manuel Vera). Edición digital Fundación Andreu Nin.

(60) (61) El Instituto de Historia Social, sucursal antisocial (Annie Lacroix-Riz) 7 de  noviembre 2.005.

(62) (63) La CIA y la guerra fría cultural. Monthly Rewiew. www.Rebelión.org 2.001.

(64) Trotski ataca la teoría de Lenin defendiendo su teoría de la revolución permanente y los Estados Unidos de Europa en su folleto Programa de paz publicado antes de 1.917, y reeditado después: “El único argumento histórico concreto frente a la teoría de los Estados Unidos de Europa fue formulado en el Swiss Sotsial-Demokrat (órgano de expresión de los bolcheviques en aquel momento) en la siguiente frase: ´el desarrollo económico y político desigual entre países es una ley inherente al imperialismo´. De ahí sacan la conclusión de que la victoria del socialismo es posible en un solo país y que por lo tanto no es necesario formular la creación de los Estados unidos de Europa como requisito para la dictadura del proletariado en cada país. Es cierto que el desarrollo capitalista es desigual, pero esta desigualdad es en si misma extremadamente desigual. El desarrollo de Inglaterra, Austria, Alemania y Francia no es idéntico, pero en comparación con Asia y África, esos países representan la Europa capitalista, que tienen una mayor madurez para la revolución social. Ningún país debe esperar por otros en su lucha revolucionaria en suelo nacional, es necesaria la acción internacional simultánea, no una inactividad expectante, ya que podemos confiar en que nuestra lucha nacional dará ímpetu a las otras luchas, porque si esto no ocurre no hay esperanza, desde una perspectiva histórica y de razonamiento teórico ya que no se puede pensar que una Rusia revolucionaria, por ejemplo, pudiese mantenerse frente a una Europa conservadora, o que una Alemania socialista pudiese sobrevivir aislada en un mundo capitalista” (Citado por Halpar Brar en Trotskismo o Leninismo?, pág. 73) Queda claro que la teoría del socialismo en un solo país no es de Stalin sino de Lenin, que Trostki la combatió antes de la revolución socialista, y que luego se la atribuyó a Stalin por llevarla a la práctica, para pasar por leninista en su lucha contra el “stalinismo”.

(65) Ver Rusia. De la revolución a la contrarrevolución. Ted Grant. Ed. F. Engels, pág. 220).

(66) Ver El trotskismo al servicio de la CIA contra los países socialistas (Ludo Martens) 1.992. Ed. www.leninismo.org.

(67) El Secretariado Internacional de la LIT como orientación política en marzo de 2.007 en Sao Paulo realizó un llamamiento a “derrocar a Chavez y sus fuerzas armadas” definiéndola como una tarea política revolucionaria, argumentando que “Chavez no es ni tan siquiera un anti-imperialista medianamente consecuente. Porque tener choques con Bush y hasta haber sido objeto de un intento de derrocamiento en una ocasión por un sector del imperialismo no convierte a nadie necesariamente en anti-imperialista” (Alejandro Ruiz. Internacional trotskista llama a derrocar a Chávez. www.venezuelacantaclaro.blogspot.mayo 2.005) ¿Acaso hacen falta más pruebas sobre el papel que algunos grupos definidos como trotskistas actúan de hecho a favor del imperialismo? Sólo hay que leer sus propias consignas políticas.

(68) (69) (70) (71) (72) (73) (74) (75) (76) (77) (78) (79) (80) (81) (82)  ¡Aquellos chicos tan majos! Jose A. Egido. Ed. Pakito Arriaran Argitaletxea 2006.

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Un pensamiento en “Trotski y el trotskismo ante la lucha de clases y el marxismo leninismo

  1. Así se habla.
    Ojalá hubiese más voces tan lúcidas y claras como la suya.
    Pero no sólo fue esa camarilla de supuestos intelectuales de izquierdas de Occidente, los que aplaudieron a los disidentes anticomunistas (en realidad, antisocialistas y antidemócratas) en Europa Oriental, sino que la inmensa mayoría del pueblo trabajador, posiblemente por seguidismo partidista (de partido político), lo han hecho también, y al día de hoy aun se creen todas aquellas patrañas y tergiversaciones. Y lo mejor es que la explicación para que a todos esos estados les vaya mucho peor hoy en día, no es porque se haya introducido el capitalismo y éste ha arrasado con todo, empobreciendo a dichos países y a la mayoría de sus ciudadanos, sino que la culpa es porque ayer fueron socialistas. Osea que la culpa no es del capitalismo, sino de nuevo, del socialismo.
    Un saludo.

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