REFLEXIONES ACERCA DE LAS ELECCIONES DE 1999 EN ESPAÑA

Miguel A. Montes 27 junio de 1999

Para valorar los resultados electorales del 13 de junio de 1999 desde posiciones marxistas hay que huir de valoraciones de pureza electoralista con dos objetivos de miras:

1º.- No caer en el posibilismo sobre el análisis de los resultados, que nos llevaría a la derechización política de la estrategia hacia el centro político del pensamiento neoliberal como receta para arañar votos.

2º.- Evitar la tendencia de interiorización que gruspucularice y cupularice lo que debe ser un amplio movimiento político y social de la izquierda, alternativo y superador del capitalismo.

El resultado de IU en las últimas elecciones municipales, autonómicas y europeas ha supuesto pérdida media de 1 millón de votos aproximadamente, los cuales en su mayor proporción se ha quedado en la abstención. ¿Por qué?.

Intentemos buscar respuestas. Los “mass media” nos aconsejan: el problema de los Balcanes y el pacto de Lizarra. Si hacemos caso a los poderes mediáticos ello nos llevaría a estas dos conclusiones que son las que más han aparecido en la prensa burguesa, la cual ignora otras visiones más científicas y nada posibilistas:

  • Que la política de IU en relación al posicionamiento sobre la OTAN como brazo armado del imperialismo, es totalmente errónea, y que la labor “humanitaria” de los bombardeos ha calado en positivo en la población civil.
  • Que la política de IU de tomar posición frente al terrorismo de ETA y del Estado por igual, es errónea, y que la posición de defensa del ejercicio del derecho de autodeterminación es una estrategia equivocada en el marco constitucional vigente. La política centralista y de defensa de los aparatos delo estado capitalista y su régimen político, sería la correcta.

Ni la una ni la otra cuestión son ciertas. IU no puede abandonar su espacio y propuestas políticas de izquierda  “por un puñado de votos”, ello sería la peor de las conclusiones y la más electoralista y posibilista de los resultados. No me puedo creer que más de 1 millón de votos se pierdan por la posición tomada en torno a la guerra de los Balcanes, donde IU ha sido la única fuerza estatal en contra de los bombardeos de la OTAN. Precisamente según encuestas la mitad de la población española está en desacuerdo con los bombardeos sobre Yugoslavia. Y de haber sido así, no se entiende cómo es posible que el BNG en  Galicia aumente su espacio electoral habiendo tenido idéntica postura a la de IU sobre este tema.

IU tampoco puede abandonar su posición política en Euskadi, no estamos por defender los nacionalismos en España, ni los independentistas, ni los centralistas, esa es la cuestión, que los pueblos decidan libremente acerca del derecho de autodeterminación. La paz y en consecuencia el abandono de posiciones que alimentan el terrorismo de Estado, es necesaria para que las ideas de transformación social se fundan con la movilización de las masas en Euskadi, hoy distraídas por los nacionalismos que dividen a la clase obrera territorialmente, y los sectores más marginados de la población de Euskadi, alejándolos del combate por sus problemas reales: la agresión neoliberal, el paro, la privatización de lo público, etc. El pacto de Lizarra es un paso importante para conseguir acabar con el terrorismo en Euskadi, la postura mantenida por el PSOE y el PP ha sido la defensa a ultranza del españolismo y la justificación del terrorismo de Estado. En esa orilla, IU no cabe.

También hay otro elemento que situar,  y es la ausencia en estas elecciones del “voto útil”, el PSOE no ha podido recoger la pérdida de votos de IU. Así ha pasado en las municipales de Catalunya, donde ha pesar de la pérdida de 200.000 votos por IC, el PSOPE mantiene los mismos votos que en 1995 y 1991. Tomando como ejemplo las autonómicas de la comunidad de Madrid donde IU ha perdido 270.000 votos respecto a las elecciones de 1995 el PSOE incrementa el número de votos en 50.000, ¿dónde están los 220.000 votos restantes?. Lo mismo ha sucedido en el resto de la geografía española, tanto en las municipales como en las autonómicas. También se desprende que la fuga del PDNI al PSOE no ha afectado a los resultados de IU, tomando como referente las elecciones europeas, los votos obtenidos por IC y PDNI no llegan a 100.000. En conclusión, los votos perdidos por IU en su gran mayoría se han quedado en casa.

En Catalunya EUiA se quiera o no son siglas poco conocidas por nuestro electorado. No olvidemos que en las elecciones autonómicas de 1984, el PCC nos quedamos a un paso de sacar 3 diputados al parlament, el peso de las siglas del PSUC y la falta de un referente estatal además de la ofensiva del “voto útil al PSOE” condicionaron lo que pudo haber sido y no fue. La confusión de nuestro electorado catalán por el tema de las siglas ha supuesto la pérdida de un número considerable de votos que han ido a parar a IC-Verds, no comparto la versión de que ello haya supuesto un pequeño margen de fuga de votos en el área de influencia de EUiA e IU, si alguien se cree que con sacar unas siglas ya está, ha esperar y ver resultados, no analiza con la cabeza y sí con el posibilismo y olvida que en Catalunya EUiA partía de cero.

Una vez más se ha demostrado que nuestra base electoral sigue estando en el cinturón rojo: Barcelonés, Baix Llobregat, Vallés Occidental, etc. Desde los tiempos del PSUC en 1979 hasta hoy ha sido así, lo que implica la asignatura pendiente de ampliarnos por toda la geografía catalana, sin que ello suponga el abandono de nuestro núcleo de influencia más importante. Por último, el crecimiento electoral de ERC en 25.000 votos más en las municipales se produce, primero por el trasvase de votos de CiU y de una parte del electorado joven emergente, y segundo a una parte catalanista delo electorado de IC.

¿Cuál es la base fundamental de un resultado de unas elecciones políticas para la izquierda?. Yo creo que la base fundamental sigue siendo la organización y la movilización social. A falta de ésta en los últimos años, el poder mediático del Pensamiento Único neoliberal en España lo0 ha tenido más fácil para que sus ataques a IU penetren en las masas desorganizadas y desmovilizadas, e IU lo ha tenido más difícil a falta de una base social estable organizada., Ya se advertía en las elecciones legislativas de 1993 cuando se superó el listón de los 2 millones de votos (9,55%), que el voto de IU era un voto de descontento, no era un voto totalmente organizado, y en la lucha de clases ni los tiempos ni las coyunturas son estáticas para el influjo de las ideas y posiciones dentro de la sociedad civil, éstas son efecto de la lucha de clases en función de la correlación de fuerzas, y hoy el influjo de mayor fuerza sobre las masas se lo lleva el pensamiento neoliberal como idea y posición hegemónica,  donde el centro político y el bipartidismo son la consecuencia de la derrota de la movilización social frente a la política neoliberal.

Sin una fuerte movilización y organización social nunca habrá unos buenos resultados electorales para la izquierda transformadora. La pelea contra el sistema capitalista, poder mediático incluido, exigen de unos medios de organización política y social de la que hoy carecemos en España. Preci9samente el cénit electoral de IU en las legislativas de 1993, en las municipales de 1995 (11,68%) y en las legislativas de 1996 con los 2,7 millones de votos (10,54%), a pesar de que el acoso y derribo de IU desde dentro por la “Nueva Izquierda” alcanzó su apogeo en esos tiempos, vivió al calor de las grandes movilizaciones, como la huelga del 27 de enero de 1994 contra la reforma laboral decretada por el felipismo. A partir de este momento se pasa a la desmovilización social de los trabajadores con fuertes repercusiones sociales y políticas: recorte de pensiones, legalización y extensión de las ETTs, nueva reforma laboral, etc.; aspectos que generan la desorganización de nuestra base social en los trabajadores, los jóvenes y las mujeres, creándose un descontento ante la falta de una respuesta social y organizada ante la agresión neoliberal, ganando terreno entre las masas el apoliticismo, la pasividad, y el radicalismo infantilista, avanzando sin problemas en la sociedad civil e imponiéndose el modelo neoliberal.

La máxima responsabilidad ante la izquierda transformadora en este proceso la tiene el papel jugado por el movimiento sindical, cuyos máximos dirigentes han invertido el proceso abierto en el 14D de 1988 y la PSP. Se han deslizado hacia el centro político, han permitido la desorganización de los trabajadores dejando sin respuesta las agresiones sociales, y han imposibilitado la articulación social y política de las respuesta a todas esas agresiones del gobierno, tanto del PSOE, como del PP en los actuales momentos de crecimiento económico y de beneficios para la banca y las empresas transnacionales, frenando toda propuesta de movilización y participación, como la ausencia de CC.OO. y UGT en la Plataforma de los derechos sociales.

Por otra parte, IU por sí misma no tiene todavía suficiente base social como frente político y social de la izquierda para movilizar, a pesar de la gran movilización del 20 de julio de 1998 en Madrid con 40.000 asistentes, esta no tiene comparación de rango con la más de 200.000 en Roma convocada por los comunistas italianos contra Maastrich y otra igual por las 35 horas en ley.

Conclusiones que creo que deberemos de sacar para el futuro inmediato:

  1. En este momento hay que evitar las tendencias a los grupos y a la reanimación de los sectarismos tanto dentro de EUiA como de IU, hay que defender la estrategia política de la izquierda y su unidad de acción.
  2. Hay que potenciar EUiA e IU como Movimiento Político y Social de la izquierda, de carácter plural, ampliando nuestro trabajo en los movimientos sociales (sindical, vecinal, lucha contra el paro y la precariedad, estudiantil ecologista, pacifista, feminista…), extendiendo nuestra organización más allá del núcleo de la clase obrera de las grandes empresas, hacia los trabajadores precarios, de las pymes, los parados, los autónomos, los jóvenes, las mujeres, popularizando nuestras propuestas de defensa de las conquistas sociales públicas (sanidad, enseñanza, prestaciones sociales…), por las 35 horas en ley sin reducción de salarios, contra la precariedad y por la derogación de las ETTs.
  3. Evitar la cupular5ización en la toma de decisiones importante, haciendo de EUiA una organización que funcione de arriba hacia abajo, pero también a la inversa, potenciando la organicidad plena de las Asambleas de base.
  4. Dar participación y pr4otagtonismo a los movimientos sociales a la hora de elaborar los programas de EUiA.
  5. Dotarse de un medio de difusión externo para dar a conocer nuestras propuestas.

Sólo a partir de estas valoraciones y propuestas podremos empezar a situar las deficiencias técnicas (propaganda, coordinador de campaña), las dificultades del discurso, situar las formas del discurso (sin variar el contenido), para llegar mejor a toda la base social de la izquierda. Teniendo claro que ello son elementos aleatorios y no fundamentales para la obtención de unos buenos resultados electorales. Si una base social fuertemente organizada, movilizada y politizada, éstos son imposibles.

Terminando, lo único que podemos hacer hoy es Trabajar y Organizar sin lamentaciones. El resultado electoral es efecto de la situación de la lucha ideológica en la lucha de clases donde la base materai8alo de la izquierda transformadora y alternativa al capitalismo está por construir. La lectura de las urnas no es el problema de la toma del poder que los comunistas hemos teorizado tanto, sino una expresión del estado ideológico y preparación política de las masas y de su grado de compromiso con las propuestas de la izquierda, es una  expresión más, no la única, del estado actual del resultado de la lucha de clases. El resultado electoral no es producto ni del marketing, ni de la “forma del discurso”, ni del candidato, nosotros no somos un partido del sistema ni de su centro político, debemos metérnoslo en la cabeza, la peor contribución a la lectura del resultado de las elecciones sería la posibilista, la alejada del análisis sobre la lucha de clases, la lectura del poder mediático y del pensamiento neoliberal de la que beben los partidos del sistema ya sean de la derecha o presuntamente de la izquierda. El voto estable de la izquierda transformadora, alternativa, revolucionaria, es un voto organizado, de movilización, de compromiso, de identificación con los intereses de clase, populares y de proyecto, éste puede ser pírrico o abundante, pero nunca es un voto de marketing.

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