¿Qué izquierda construimos y que partido necesitamos?

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Miguel A. Montes (Marzo del 2.000)

Es necesario que la izquierda en general y los comunistas en particular iniciemos un proceso de reflexión profundo después de los recientes resultados electorales donde el PSOE ha retrocedido en 1,6 millones menos de votos e IU en 1,4 millones, sumando la izquierda 3 millones de votos menos con respecto a las Elecciones Generales del 96, pasando a engrosar la mayoría de estos a la abstención.

Primero debemos de saber que quien ha ganado las elecciones ha sido el modelo Neoliberal y su expresión ideopolítica del Pensamiento Único, y que ha sido derrotada la izquierda, una izquierda mezclada con luces y sombras del pasado mas reciente de la historia de la España de los 80 y los 90, la España del recorte de las pensiones,.de la OTAN, de la ley de la patada en la puerta, del terrorismo de ETA y del GAL, de la corrupción política (Nasseiro, Filesa, Casinos, etc), de la Reformas Laborales, de la privatización de lo público..etc, de la cual una parte importante de la izquierda representada a través del felipismo ha contribuido en socavar la ETICA de la Izquierda al introducir valores, aceptar ideas y modelos de vida que corresponden a la derecha política y económica, y llevan la marca del imperialismo como fase superior del sistema capitalista.

Reflexión para la Socialdemocracia

El PSOE se ha enzarzado en una cruzada anti-IU durante años, agudizada a partir del pacto de gobierno con CiU en 1.993, centrada en la estrategia de arrebatar el espacio electoral para seguir gobernando con políticas de derecha de talante neoliberal. Las bases socialistas irrumpieron su descontento en las primarias optando por Borrell, lo cual no fue suficiente para que el PSOE iniciase su renovación a la francesa tanto de cuadros como de recuperación de planteamientos socialdemócratas (Defensa del Estado de Bienestar y el Pleno Empleo, etc). El pacto con IU llegó tarde y ha sido insuficiente para frenar la debacle electoral del PSOE. Es necesario pues que dentro del análisis que los socialistas deben de hacer esté presente la renovación de los cuadros dirigentes, enterrando de una vez por todas las raíces del felipismo, recuperar las ideas socialdemócratas acatadas por la Internacional Socialista desechando los planteamientos neoliberales de la denominada Tercera Vía  de Blair, Schroder y Clinton, emprender una práctica política que defienda la ética de la izquierda y el respeto a la pluralidad de la misma reafirmando el pacto de mínimos con IU para ejercer la oposición política que necesita el actual gobierno de derechas del PP, tanto en lo institucional como en el terreno de la movilización social imprescindible. Si la socialdemocracia no emprende este debate, seguiremos cayendo en el abismo y la derecha española será el ejemplo de la derecha europea socialmente en ascenso, la cual absorbe en su órbita una importante franja del electorado de los trabajadores.

La Socialdemocracia europea está ya notando a 10 años vista, de que la caída de la URSS y del Muro de Berlín ha supuesto un cambio en la correlación de fuerzas a nivel mundial a favor de políticas neoliberales que reafirman los valores mas conservadores del capitalismo en la sociedad civil y que ello supone una bomba prolongada de estallidos permanentes contra la política socialdemócrata clásica de defensa de las reformas dentro del sistema y del modelo del Estado de bienestar, lo cual afecta electoral y políticamente a la base social de los Partidos Socialistas europeos, ante el avance de las ideas neofascistas, la  xenofobia y el racismo en Europa; lo cual puede servir para el acercamiento de la Izquierda plural (comunistas, socialistas, ecologistas, pacifistas, nacionalistas de izquierda, etc) tanto en lo táctico (frenar a la derecha y combatir el Neoliberalismo), como en lo estratégico.

Izquierda Unida: ¿ hacia una organización de masas o hacia un frente electoralista?

Si buscamos las causas de la debacle electoral de IU en aspectos aleatorios como: el mensaje, el programa, el pacto con el PSOE, la posición mantenida por IU en tal o cual aspecto, nos estaremos equivocando de lleno. Las causas fundamentales hay que buscarlas en su doble vertiente: la falta de organización de IU con presencia activa entre las masas, y la ausencia de movilización social en los últimos 5 años.

Sin una fuerte movilización y organización social, nunca habrá unos buenos resultados electorales para la izquierda transformadora (no socialdemócrata), la pelea contra el sistema, poder mediático incluido, exigen de unos medios de organización política y social de la que hoy la izquierda carecemos en España. Precisamente el auge electoral de IU en las legislativas del 93, en la municipales del 95 (11,68%) y en las legislativas del 96 con los 2,7 millones de votos con el 10,54% (a pesar de que el acoso y derribo de IU desde dentro y desde fuera por su oposición a Maastrich y sus consecuencias, alcanza su apogeo por estos tiempos) vivió el calor de las grandes movilizaciones, como la huelga del 27 de Enero del 94 contra la reforma laboral decretada por el Felipismo. A partir de este momento se pasa a la desmovilización social de los trabajadores con fuertes repercusiones sociales y políticas (recorte de pensiones, legalización y extensión de las ETTs, nueva reforma laboral, etc) lo cual genera la desorganización de nuestra base social: trabajadores, jóvenes, mujer…generando el correspondiente descontento ante la falta de una respuesta social y organizada, ganando terreno entre las masas el apoliticismo y la pasividad, avanzando sin problemas en la sociedad civil el modelo neoliberal imperante.

La máxima responsabilidad ante la izquierda transformadora en este proceso la tiene el papel jugado por el movimiento sindical, cuyos máximos dirigentes, deslizándose hacia el centro político, han permitido la desorganización de los trabajadores ante las agresiones sociales y han imposibilitado una articulación social y política de la respuesta a las medidas del gobierno tanto del felipismo primero, como del PP en los actuales momentos de crecimiento económico y de beneficios para la banca y las multinacionales, frenando toda propuesta de movilización y participación (Plataforma de los derechos sociales, etc). Es evidente que nadie nace de Izquierdas ni comunista y que los trabajadores, jóvenes, mujeres, inmigrantes, estables e inestables, se organizan primariamente en lo social, y que ahí es el sindicato la herramienta inmediata de organización de los trabajadores y base fundamental de la izquierda política y sociológica, si el movimiento sindical no es capaz defender su independencia del Estado y los partidos políticos para organizar a los trabajadores, y se desliza hacia posiciones que legitiman en la práctica las políticas antisociales del gobierno del PP, y en la práctica defienden planteamientos políticos de terceras vías torpedeando las propuestas de movilización de la Izquierda política, se está  retrotrayendo al sindicalismo de principios del Siglo XIX, imposibilitando que la conciencia de clase de los trabajadores se desarrolle desde lo corporativo hacia la defensa de los intereses generales de clase que el movimiento sindical al menos profesa en sus propios estatutos, y lo cual es necesario para vencer el apoliticismo de las masas trabajadora, el cual ha sido germinado a través de los nuevos cambios legislativos (ETTs, desintegración productiva, precariedad…) que fragmentan aún mas el cuerpo de  la clase obrera. Cuando Fidalgo dice que las mayorías absolutas no son malas para los sindicatos sino para la oposición política en  clara alusión a la actual mayoría absoluta del PP está olvidando que el movimiento sindical de clase es parte de la izquierda y que la independencia de las organizaciones sindicales no es sinónimo de indiferencia de lo político (recordemos la participación de CC.OO en la plataforma anti-OTAN, etc). El movimiento sindical de clase en España no es anarquista y apolítico, por ello es necesario situar su carácter SOCIOPOLÍTICO, su modelo organizativo de masas, democrático, plural, y poner a laborar su herramienta de Unidad y Concienciación más preciada: LA MOVILIZACIÓN frente a las agresiones de la política neoliberal.

La reciente pérdida de IU de 1 millón de votos en las municipales y autonómicas del 99 y de 1,4 millones en las generales del 2.000, votos que se han quedado en casa, son efecto de la tendencia hacia el abismo en lo político por la hegemonía de la tercera vía y el felipismo en la izquierda política y social, y por la falta de una organización arraigada en las masas a la izquierda del PSOE, con articulación organizativa en toda España, lo cual da pié, ante la falta de respuesta a los intereses de los trabajadores de los pueblos de España, a la consolidación de los nacionalismos y regionalismos de izquierda (BNG en Galicia, HB en Euskadi, ERC en Catalunya, CHA en Aragón, etc) como salida inmediata, que en la práctica ayudan a la desintegración de la Unidad de la Izquierda no socialdemócrata en el conjunto del Estado y en la práctica desarrollan la consolidación del bipartidismo en la arena política española, profundizando la división sociopolítica de los trabajadores. La posible incomprensión de la cuestión nacional en Euskadi, Galicia y Catalunya en los años 80 por algunos dirigentes de la izquierda, son consecuencia y no causa del crecimiento de las izquierdas periféricas, pues la defensa de la posición mas democrática del Estado plurinacional y el derecho a la autodeterminación es papel mojado sin una fuerte organización y movilización social de la Izquierda política y social que haga frente a los reflujos (agresiones sociopolíticas) y sea capaz de aprovechar y dirigir los flujos revolucionarios, de no entenderse esto seguiremos cayendo hacia el Abismo de la desintegración política de la izquierda transformadora y la desorganización de su base social mas preciada: la clase obrera.

En este sentido debemos de preguntarnos que modelo de organización  de la Izquierda no socialdemócrata queremos, si una organización sopa de letras de partidos como frente electoral cuya base estriba en la representación mayor o menor en las instituciones representativas del Estado capitalista (Parlamentos y ayuntamientos), o una organización como movimiento político y social, organizado en la base en los barrios, centros de estudio, fábricas, localidades, que articule  los diferentes movimientos sociales, a través de la militancia social y política organizada de IU y EUiA, por una política de transformación en la lucha por el Socialismo organizando la vida cotidiana para empezar a hacer frente al modelo Neoliberal y sus consecuencias,  recuperando lo que el PSUC fue en la Catalunya de los años 70 como militancia organizada y arraigada en las masas. El pacto de mínimos establecido entre IU y PSOE debe de servir para iniciar un proceso de unidad de acción ante la nueva coyuntura política, lo cual en ningún momento debe de entenderse que desde IU y EUiA renunciemos a la lucha legítima por la hegemonía en la Izquierda.

Está claro que la derrota de la izquierda no socialdemócrata surge cuando se abandona la labor entre las masas, y se supedita la organización política a las directrices de la labor institucional atada a las necesidades electorales, y no al revés. Los comunistas debemos de defender este modelo en la II Asamblea de EUiA, no debiéndonos de dejar “impresionar” por los resultados electorales de Iniciativa

-IC- (organización que prima la labor institucional y electoral supeditando la organización y militancia política), está claro que el espacio a la izquierda del PSOE debe de recomponerse tanto en España como en Catalunya, pero si caemos en la lectura electoralista caeremos en la supeditación de las relaciones con IC, estas deben de establecerse en un plano de igualdad y de respeto mutuo. IC, que es una organización con presencia en la superestructura de la CONC e institucionalmente, ha de realizar una reflexión profunda sobre su futuro, si sigue por la vía ribolista de ser un partido electoral como plataforma de acoso y derribo de IU y de herramienta útil del bipartidismo en España, o si realmente entiende que la izquierda no socialdemócrata en Catalunya debe de incorporarse junto con la Izquierda no socialdemócrata del resto del Estado en la defensa de una política propia, no socialdemócrata y un modelo de organización de masas con arraigo en la movilización social. De las conclusiones que los dirigentes y la militancia de IC saquen de este debate dependerá la clarificación positiva o negativa del panorama político a la izquierda del PSOE en Catalunya (es evidente que la posición tomada por la mayoría de la Ejecutiva intercomarcal de las Terres del Ebre de IC de pasarse al PSC-PSOE no es la posición mas coherente de quienes quieren mantenerse en el espacio no socialdemócrata a la izquierda del PSOE). La incorporación del diputado de IC al grupo parlamentario de IU es positiva, pero no es suficiente, dado que el modelo organizativo de la izquierda que construimos no se acaba en lo institucional, sino que se articula desde lo social a lo político, donde las tareas institucionales se supeditan a la estrategia de masas de la organización de la Izquierda transformadora .

Conclusiones que creo que deberemos de sacar para el futuro más inmediato:

  • Hay que potenciar a EUiA e IU como Movimiento Político y Social de la izquierda transformadora, de carácter plural evitando la grupuscularización y sectarismos de funcionamiento, fortaleciendo la unidad de sus componentes, potenciando el trabajo unitario de masas y la participación, ampliando nuestro trabajo en los movimientos sociales (sindical, vecinal, lucha contra el paro y la precariedad, estudiantil, ecologista, pacifista) reforzando el carácter sociopolítico. Extender nuestra organización más allá del núcleo de la clase obrera de las grandes empresas, hacia los trabajadores precarios, de las pymes, los parados, los jóvenes, las mujeres, etc.
  • Evitar la cupularización en la toma de decisiones importantes, haciendo de EUiA como una organización que funcione de arriba a abajo y de abajo a arriba, potenciando la organicidad plena de las Asambleas de base.
  • Dar participación y protagonismo a los movimientos sociales a la hora de elaborar los programas electorales de EUiA.
  • Trabajar por la Unidad de la Izquierda plural socialdemócrata y no socialdemócrata tomando como punto de referencia el pacto IU-PSOE.

Concluyendo, lo único que podemos hacer hoy es TRABAJAR y ORGANIZAR sin lamentaciones, el resultado electoral es producto de la situación de la lucha ideológica en la sociedad civil donde la base material de la izquierda transformadora y alternativa al capitalismo está por construir todavía. La lectura de las urnas no es el problema de la toma del poder político que los comunistas hemos teorizado tanto, sino una expresión del estado ideológico de las masas y de su compromiso político con las propuestas de la izquierda, es una expresión mas (que no la única) del estado actual del resultado de la lucha de clases. El resultado electoral no es producto ni del marketing, ni de la “forma del discurso”, ni del “candidato”, nosotros no aspiramos a ser un partido del sistema ni de su centro político con terceras vías incluidas, la peor contribución a la lectura del resultado de las elecciones sería la posibilista, la alejada del análisis de la lucha de clases, la lectura del poder mediático y del Pensamiento Único de la que beben los partidos del sistema ya sean de la derecha o “presuntamente” de la izquierda. El voto estable de la izquierda transformadora, revolucionaria, es un voto organizado, de movilización, de compromiso, de identificación con los intereses de clase y de proyecto, nunca es un voto de marketing.

¿Qué Partido necesitamos?

Es un teorema universal del marxismo la necesidad que tiene la clase obrera de dotarse de un partido político propio como vanguardia probada en la lucha de clases y en lo histórico-concreto de cada Estado. Los comunistas debemos de plantearnos seriamente varias tareas y objetivos en relación a la necesidad y vigencia del Partido:

  • Unidad comunista en Catalunya: Es imprescindible el no postergar la Unidad Comunista orgánica en Catalunya a largo plazo, la unidad de acción de los comunistas es necesaria para avanzar en este sentido pero por si sola no es suficiente si no tenemos claro el objetivo, que lo importante no son las siglas sino la estrategia revolucionaria de clase, el carácter de la organización del partido vinculado en las masas a través de sus cuadros y el programa político. En Catalunya los comunistas del PCC y del PSUC-viu debemos de comenzar ha elaborar para superar la actual etapa. Sin Unidad Comunista, la Unidad de la izquierda y de la clase obrera será más difícil de conseguir. En el marco del Estado español los comunistas tenemos que tener un proyecto y una organización común y corresponsable para dirigir a la clase obrera de todo el estado, por ello es necesario que el futuro PC de Catalunya mantenga una vinculación orgánica con el PCE .
  • Carácter de organización del partido: unitario, de clase y de masas: La unidad ideológico-política en la acción diaria del partido es imprescindible para su supervivencia, lo que no impide la libertad de opinión en el momento de la discusión, pero que predomina el momento democrático en donde se decide la línea político ideológica a seguir (Congreso) y su aplicación cotidiana garantizando la dirección unitaria del partido.

La influencia del partido se determina fundamentalmente en el movimiento obrero y sindical, puesto que el carácter de clase del partido como vanguardia de la clase obrera no viene dado por decreto sino por su incidencia en la vanguardia organizada de la clase obrera, lo cual supone la centralidad de la clase obrera en la intervención del partido en el marco de la lucha de clases, asumiendo los cambios que se están dando en la composición de la clase para articularla organizativamente, todas las organizaciones que han vaciado el componente obrero han acabado abandonando su carácter revolucionario y han pasado al espacio socialdemócrata y afines. Ello no implica el no intervenir ni recoger aspiraciones de otros movimientos sociales, sino todo lo contrario, el Partido debe de intervenir en todos los Frentes y Movimientos sociales para articular la alternativa política necesaria por transformar la sociedad luchando por la profundización de la democracia y el socialismo. Un partido que no está ligado a las masas, que no organiza, que no educa, ni vive ni aprende con ellas es un partido muerto.

El carácter de un Partido Comunista viene definido no solo por la proclamación estratégica de su línea revolucionaria, por una sociedad socialista, sino también en su expresión en las formas y medios organizativos de su funcionamiento que lo distinguen del clásico Partido Socialdemócrata implantado a finales del S.XIX en Alemania, que opta por la vía parlamentaria, electoral e institucional como única vía organizativa y posible de la lucha política. Organigrama comparativo del Dto.Organización de la 7  Conferencia del PCC-Seat:

Partido Socialdemócrata:    1-Organizacion territorial de carácter puramente institucional y electoralista.               2-Programa electoral.  3-Métodos de funcionamiento legales (continuos) tanto en periodos pacíficos como             bajo represión.

Partido Comunista:1-Organizacion entre las masas (células en las empresas,  centros de estudio, barrios…).      2-Estrategia revolucionaria. 3-Metodos de funcionamiento discontinuos combinando el trabajo legal con el extralegal (trabajo institucional con el de las masas).

Lectura leninista de la organización del partido en un Estado plurinacional y la cuestión nacional:

Si nos remontamos históricamente al debate sobre la organización del partido en el marco de un estado plurinacional nos encontramos con la variante socialdemócrata del principios del Siglo XX mas desarrollada: el austromarxismo (Otto Bauer, Karl Renner), dicha posición reducía la cuestión nacional a la reivindicación de la autonomía nacional cultural, a cuestiones exclusivamente culturales, y planteaban la modificación de la estructura organizativa del partido sustituyéndola por una federación de partidos nacionales, esta fue una variante liquidacionista del Partido cuestionada por Lenin, el cual planteaba la necesidad de la Unidad orgánica del Partido en el marco de un Estado para dirigir a toda la clase obrera. Es decir aceptar el derecho indiscutible de los pueblos a la independencia no supone para Lenin el caer en el error de constituir partidos nacionales independientes o federaciones de partidos dotados de una amplia autonomía administrativa y territorial, para Lenin la solidaridad de clase es superior a la solidaridad nacional y sólo la acción común de todos los obreros de las nacionalidades (oprimidas y opresora) encuadradas en el marco de un Estado será posible conseguir unos mismos objetivos políticos. A la misma vez Lenin situaba que si errónea era la posición de constituir partidos nacionales dentro del marco de un mismo Estado, mas falsa es aún  la posición de considerar la cuestión nacional de las naciones sin Estado como de un problema que sólo afecta a la burguesía, y que tiende a considerar los movimientos nacionales como objetivamente enemigos de los intereses de la clase obrera (Rosa Luxemburg).

Para Lenin existe en este terreno una doble tarea, la primera la lucha por la igualdad democrática de derechos de las naciones en el marco de un mismo Estado plurinacional, “¡Ningún privilegio para ninguna nación, ningún privilegio para ningún idioma! ¡Ninguna opresión, ninguna injusticia contra la minoría nacional! Este es el programa de la clase obrera” (Lenin), esto significa el derecho del ejercicio de la autodeterminación, dejar que las naciones sin Estado decidan su suerte a través de la integración voluntaria en el marco de un Estado plurinacional o la separación (en este sentido la propuesta programática de IU por un Estado Federal -Reforma de la Constitución y del Senado- que reconozca el derecho de autodeterminación en el marco del actual estado burgués, es un peldaño en la lucha por la profundización de la democracia). Ello es lo mas sensato si se aspira a organizar un movimiento internacionalista entre el proletariado de las diferentes naciones, pues de lo contrario no tendría credibilidad la consigna “¡Proletarios de todos los países uníos!”. Al sostener el derecho de autodeterminación , el proletariado no se identifica con la burguesía nacional, que pretende subordinar los intereses de clase a los nacionales, ni con las clases privilegiadas de la nación dominante, que quieren convertir a los obreros en cómplices de la política de opresión nacional chovinista y unitarista. La segunda tarea para Lenin, consiste en salvaguardar la Unidad de la Clase Obrera de todas las nacionalidades  del Estado, tanto en la lucha económica y reivindicativa cotidiana  como en la lucha política por la democracia y el socialismo.

En conclusión, la posición de los comunistas favorable al ejercicio de las naciones al derecho de autodeterminación, no presupone  la disgregación de los obreros  de las diversas naciones que forman el Estado plurinacional a través de la existencia de organizaciones independientes. La cuestión nacional es un problema de democracia por lo que los comunistas consideramos el derecho a la autodeterminación como la solución válida, lo cual no implica que estemos a favor de toda y cualquier separación, ni del fraccionamiento organizativo del partido entre las diferentes naciones de un estado plurinacional.

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