POR EL REFORZAMIENTO DEL SINDICALISMO DE CLASE DE CC.OO

 

Miguel A. Montes

Octubre del 2.000

El presente Congreso de CC.OO. se realiza en un marco en el que hoy todos coincidimos que el sindicato debe de actuar ante una realidad del mundo del trabajo muy diferente a la de hace 20 años. Estamos en una etapa a la que hemos pasado de un modelo de acumulación capitalista keynesiano e industrial fordista, al modelo neoliberal de acoso y derribo del Estado de bienestar, las conquistas sociales de los trabajadores, situando en una encrucijada al movimiento sindical de clase y a la izquierda, al implantarse un modelo industrial basado en la segmentación productiva, la desregulación laboral que significa mayor precariedad en el trabajo, el dominio mayor de las multinacionales y el capital financiero sobre las economías nacional-estatales, y el fenómeno de la des-localización productiva, como elementos del proceso económico del capital cada vez mas internacionalizado.

A lo que el movimiento sindical de clase debe de dar respuesta en todos los ámbitos, en el tajo controlando los cambios y con propuestas sobre el trabajo (organización, empleo, jornada, salario), de modelo de negociación colectiva, participación y movilización que agrupe y de respuestas a los sectores de trabajadores hoy mas disgregados y explotados por los cambios introducidos, de modelo de organización y actuación en ámbitos internacionales donde el sindicalismo ejerza en la acción el internacionalismo de clase a través de la solidaridad de clase, con respeto a la pluralidad en la composición del sindicalismo internacional, lo mas amplio y democrático posible, que apueste por la conquista de espacios de negociación colectiva supranacionales, conquista de derechos sociales y el derecho de huelga de ámbito supranacional, todo ello mas allá del marco de una empresa multinacional, avanzando hacia los sectores, haciendo frente a la estrategia del dumping social y la des-localización productiva. Avanzando en la movilización internacional para hacer frente en defensa y representación de los trabajadores a la estrategia del capital de golpear a través del mercado des-regulado a los intereses de la clase obrera. Todos estos aspectos se tocan en las ponencias, son retos que debemos de abordar CC.OO con nuestras propuestas, desde nuestra identidad que siempre nos ha caracterizado como sindicato mas democrático, más plural, mas de clase, etc.

A nivel estatal a lo largo de estos 4 años, donde nos encontramos ya con un gobierno de la derecha con mayoría absoluta que actúa bajo la batuta del neoliberalismo, el sindicalismo de clase hemos debido de abordar varias cuestiones que se han saldado según se valore más en positivo o más en negativo para los trabajadores. Nosotros creemos que habido aspectos que se deben valorar en su justo avance:

  • Se ha consolidado la unidad de acción sindical CC.OO y UGT, lo cual es una buena herramienta a la hora de representar y defender los intereses de los trabajadores desde el sindicalismo de clase organizado.
  • A través del denominado diálogo social el Acuerdo Interconfederal por la Estabilidad en el Empleo (AIEE) ha conseguido frenar la tendencia creciente de la tasa de temporalidad abierta desde los 80. Desde la firma de los acuerdos hasta hoy en 3 años la tasa de temporalidad se ha mantenido en torno al 33%. Se ha doblado el número de contrataciones indefinidas de nueva modalidad, generándose empleo más estable.
  • Se han dado pasos hacia la regulación y la equiparación salarial de los trabajadores de las ETTs con los de las empresas usuarias, Conveni de Catalunya de ETTs por ejemplo, produciéndose una reducción del n° de ETTs existentes en el último año.
  • Se han abierto nuevos espacios de negociación tanto a nivel sectorial como territorial de cara a fortalecer, unificar y extender la negociación colectiva tocando aquellas materias que hasta ayer eran un sacrilegio para los sindicatos: avanzando en la participación de la Organización del trabajo, avanzando en la participación de Planes industriales de empresas y sector, dando los primeros pasos hacia los convenios generales y de sector de cara a unificar propuestas y reivindicaciones, avanzando en la modificación de las viejas ordenanzas laborales franquistas, avanzando con la aprobación de la ley de prevención (aunque a fecha de hoy no se aplican los nuevos delegados sindicales de prevención), etc.

A pesar de los avances, CC.OO no podemos caer en el triunfalismo, debemos de preguntarlos si estos han sido suficientes, y si el precio que se ha pagado ha merecido la pena o no. Nosotros creemos que todavía siguen habiendo algunas deficiencias que debemos de abordar.

En materia de empleo sobre el AIEE podemos decir que las medidas de ampliación y abaratamiento del despido para los nuevos fijos y la rebaja a la mitad de las cotizaciones empresariales a la seguridad social ha sido un precio muy alto si tomamos como referencia las contrapartidas obtenidas, en 3 años la tasa de precariedad sólo ha bajado 3 décimas, seguimos teniendo la tasa de rotatividad  y de paro mas alta de la UE (aún falseando los datos el gobierno al utilizar estadísticas no homologadas con la UE y a pesar de que la tasa de actividad es de las mas bajas), un nivel altísimo de accidentes laborales (habiendo aumentado mas de un 40% en los últimos 4 años), baja cobertura de paro, y un 20% del PIB copado por la economía sumergida, encabezando aún el mercado laboral español el ranking de la precariedad en la UE.

La contratación indefinida a pesar de haberse doblado, todavía sólo supone un 10% de la totalidad de los contratos, lo cual quiere decir que sigue habiendo una gran utilización de los contratos temporales sin ninguna causalidad o penalización que los regule para convertirlos en fijos. En conclusión, no hemos conseguido el objetivo principal que nos enmarcamos con el AIEE que era reducir la precariedad, no sólo frenarla, para ir convirtiendo todos los contratos eventuales en fijos.

Ante el incumplimiento de la filosofía del acuerdo por parte de la CEOE, CC.OO desde la unidad de acción sindical con UGT debemos de proponer en la renegociación del pacto medidas que incentiven la contratación estable penalizando la inestable (por ej. indemnización al finalizar el contrato temporal, aumentar las cotizaciones sociales, etc), reforzando la causalidad de los contratos evitando el abuso en la rotatividad de los contratos temporales fijando un tope máximo de duración; medidas que faciliten con poderes imperativos la intervención de Inspección de Trabajo frente a los fraudes en materia de contratación;  medidas que avancen seriamente hacia la reducción semanal de las 35 horas sin reducción de salarios por ley que se pueda concretar en la negociación colectiva de cada empresa, pero con un alcance universal, objetivo primordial si tenemos en cuenta que en los 3 últimos años la jornada laboral pactada en convenios se ha incrementado. En sintonía con el reparto del trabajo y la reducción de la jornada no podemos olvidar la reivindicación de adelantar la edad de jubilación, facilitar la anticipada, potenciar el contrato de relevo y erradicar las horas extras apostando por su conversión en descanso y empleo, aspecto último que la CEOE también a incumplido, dada su nula voluntad de erradicar las horas extras.

También es necesario realizar propuestas nuevas que vayan en la dirección de suprimir o limitar la utilización de las ETTs, las cuales son la fuente de mayor precariedad, discriminación salarial, sobreexplotación del trabajo y con los índices de accidentes laborales mas altos, y donde la intervención y representación sindical es prácticamente casi nula. Deberemos de reflexionar sobre este tema en el futuro dada la gran implantación de las oficinas de ETTs y el n° amplio de contratos realizados y trabajadores afectados, no olvidemos que las ETTs están jugando un papel importante en la estrategia de externalización productiva con la subcontratación de fases productivas y servicios que ayer se realizaban en la gran fabrica fordista, dándose tal recurso de las empresas en momentos de crecimiento económico y no precisamente de crisis.

También debemos de exigir la intervención pública con medidas que fomenten el desarrollo de una política económica de planificación generadora de empleo, socialmente avanzada y ecológicamente sostenible, que aborde los recursos desde una fiscalidad progresiva que grave mas a las rentas altas, relegando la preocupación del déficit público por un crecimiento sostenido, basado en la defensa del estado de bienestar, desarrollo de la seguridad social, la enseñanza, la sanidad, la vivienda, los servicios públicos, política industrial, como alternativa frente al modelo de privatización creciente de lo público, llevado a cabo por los últimos gobiernos del PSOE y el PP, frenando también la ofensiva contra el salario real de los trabajadores, apostando a su vez por una mayor protección a los parados y pensionistas, etc.

Creemos que estos objetivos se deben de abordar desde las propuestas sindicales, desde la participación, combinando la negociación con la movilización mas allá de lo sectorial si fuera necesario sin olvidar la huelga general como herramienta válida para poder abordar un cambio de correlación de fuerzas a favor del movimiento sindical de clase frente a la ofensiva neo-liberalizadora que se cierne sobre el mundo del trabajo, revitalizando la negociación colectiva en todos sus ámbitos.

Debemos de avanzar por la conquista de más espacios de control democrático de los trabajadores, ello supone un sindicato más fuerte en el centro de trabajo y el territorio. Dando respuestas tanto organizativas como de acción sindical al conjunto de trabajadores, incluyendo a los parados, pensionistas, autónomos dependientes, sin limitarnos al campo asistencial. En la actual situación de fragmentación hay que mantener el equilibrio entre lo común sabiendo incorporar lo específico de cada colectivo de trabajadores, avanzando en una nueva cultura de clase no homogeneizadora que integre las diferentes reivindicaciones recomponiendo la solidaridad clasista.

Ante la estrategia neoliberal de disgregar lo que se produce en base a la precariedad estamos obligados a organizarnos de forma diferente, para defender la calidad en el empleo para los trabajadores precarios buscando fórmulas para ir articulando su organización, acción sindical y condiciones de trabajo con los trabajadores de la gran empresa, reforzando los lazos entre los trabajadores de la empresa principal y los trabajadores de contratas, ampliando espacios de representación y negociación colectiva comunes, con el objetivo de ir equiparando las condiciones y derechos de los trabajadores precarios con los de las empresas usuarias.

Es necesario un sindicalismo con mayor capacidad de acción y análisis, arraigado en los centros de trabajo, que exprese las reivindicaciones e intereses de los trabajadores sobre la base de la participación y la movilización. Para ellos las Secciones sindicales deben de ser el sindicato en toda su dimensión en el marco de actuación de la empresa, con una autonomía real en el funcionamiento, pero con una corresponsabilidad con el resto del sindicato como elemento necesario frente a corporativismos.

El sindicato debe ser legitimado por la afiliación y contar con el apoyo de los trabajadores, para ello es necesario modificar cierta vieja cultura del ordeno y mando, planteando que la legitimidad se otorga de los órganos superiores a los inferiores situando una dinámica de construcción de las decisiones de abajo hacia arriba, potenciando la soberanía de la afiliación. Esto significa que las decisiones de constituir una Sección Sindical de empresa o los sindicatos comarcales, han de residir en la voluntad de los afiliados de esos ámbitos y no de la voluntad de las estructuras superiores.

Para llevar hacia delante todos los retos que desde el sindicato debemos de  abordar para los próximos años, es necesario recuperar la plena normalidad en el funcionamiento del sindicato, respetando la pluralidad justa, legítima y necesaria en el debate de ideas y propuestas dentro del sindicato, buscando aquellos elementos mínimos que nos permitan pasar de la discrepancia al acuerdo en torno a objetivos, estrategia y programa de acción común, entendiendo que el funcionamiento de la organización debe darse desde la eficacia y el respeto hacia los acuerdos democráticamente adoptados por una parte, y la necesidad de que la gestión y dirección diaria del sindicato debe de reestablecerse al margen de la opinión concreta de cada uno en el momento del debate, respetando criterios de pluralidad y proporcionalidad, es decir, normalizando el sindicato.

Ello es más necesario que nunca, puesto que en el combate contra el neoliberalismo no se puede afrontar eficazmente desde la actual situación de fragmentación de la clase obrera, si además le añadimos la división sindical dentro y fuera del sindicato.

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