LA ENTENSA DE PROGRÉS SE DESPLOMA. REFUNDAR LA IZQUIERDA ANTINEOLIBERAL Y COMUNISTA.

polonia-tv3

Miguel A. Montes

20 Diciembre 2010

  1. Radiografía electoral catalana

                                                         2010                                                                       2006

VOTOS 3.135.764 59,95% 2.959.027 56,77%
ABSTENCIÓN 2.095.122 40,05% 2.253.417 43,23%
VOTOS BLANCOS      92.331   2,02%      60.025   2.03%
VOTOS NULOS      21.727   0,69%      13.324   0,45%
 
     2.010  2.010% Diputados 2.006% Diputados
CiU 1.198.010 38,47%      62 31,52%       48
PSC    570.361 18,32%      28 26,81%       37
PP    384.019 12,33%      18 10,64%       14
ICV-EUiA    229.985   7,39%      10  9,56%               12
ERC    218.046   7%      10 14,06%       21
SI    102.197   3,28%        4       –        –
C´s    105.827   3,4%        3 3,04%        3
PxC      75.321   2,42%        –        –        –         
RCat      39.922   1,28%        –       –        –
 
    

CATALUNYA

La participación respecto a las elecciones autonómicas del 2.006 ha crecido del 56,77% al 59,95%, o sea el 3,18%, por lo tanto la abstención ha sido menor, se han emitido 176.737 votos de más.2.959.027 en el 2006 y3.135.764 en el 2.010.

 

Derecha:

CiU sube del 31,52 al 38,47%, 269.499 votos de más. +22,04%

PP sube del 10,64% al 12,33, 70.540 votos de más.  +15,88%

C´s sube del 3,04% al 3,4%, 16.260 votos de más. +11,84%

PxC aunque no tiene representación, obtiene 75.321, el 2,42%

SI, excisión de ERC obtiene el 3,28%, 102.197 votos

Los partidos encuadrados en la derecha que superan el 1% suponen el 57,07% de los votos en Catalunya. La derecha obtiene 1.759.547 votos y sube 533.817 votos más. Cuentan con 87 diputados en el parlament.

Izquierda:

RCat, excisión de ERC obtiene el 1,28%, 39.922 votos, sin representación

PSC  baja del 26,81 al 18,32%, pierde 219.406 votos. -31,66%

ERC baja del 14,06% al 7%, pierde  196.021 votos. -50,21%

ICV-EUiA baja del 9,56% al 7,39%, pierde  51.489 votos.  -22,69%

Los partidos que podemos considerar dentro de la izquierda, a pesar de los tufillos social-liberales, son el 33,74%, algo inédito hasta ahora en Catalunya. La base electoral de izquierdas obtiene 1.058.314 votos y pierde 426.994 votos. Cuentan con 48 diputados en el parlament.

Los votos en blanco y nulos también han visto un crecimiento importante del 2,43% al 3,63%, 114.000 votos.

El bloque nacionalista español (PP, Cs, PxC), obtiene 565.117 votos (18,02%), cuenta con 22 diputados, y el bloque nacionalista catalán (CiU, ERC. SI y Ri.Cat.) obtiene 1.558.175 votos (49,69%), cuentan con 76 diputados en el parlament. El bloque independentista (ERC, SI y RI.cat) suman 372.104 votos (11,87%) y tienen 14 diputados.

BARCELONA

En Barcelona, donde se concentra el cinturón rojo, la participación ha crecido 4,12%, respecto al 2006.

Derecha:

CiU sube del 29,89% al 36,85%, 193.435 votos de más. +23,28%

PP sube del 11,16% al 12,83, 51.691 votos de más.  +14,96%

C´s sube del 3,53% al 3,85%, 11.205 votos de más. +9,06%

PxC aunque no tiene representación, obtiene 57.569, el 2,47%

SI, excisión de ERC obtiene el 3,1%, 72.090 votos

Los partidos encuadrados en la derecha que superan el 1% suponen el 59,1% de los votos en Barcelona. La derecha obtiene 1.376.433 votos gana 385.990 votos.

Izquierda:

RCat, excisión de ERC obtiene el 1%, 23.299 votos, sin representación

PSC  baja del 27,9 al 19,12%, pierde 175.153 votos. -31,46%

ERC baja del 12,61% al 6,36%, pierde  132.495 votos. -49,56%

ICV-EUiA baja del 10,38% al 8,28%, pierde  38.132 votos.  -20,33%

Los partidos que podemos considerar dentro de la izquierda, a pesar de los tufillos social-liberales, son el 34,76%, algo inédito en Barcelona. La base electoral de izquierdas obtiene 809.644 votos y pierde 322.481 votos.

  1. La izquierda no rentabiliza electoralmente la movilización sostenida.

Es la primera vez que bajo una crisis económica que cuestiona los pilares básicos del modo de producción capitalista, y sobre todo tras un proceso de movilización sostenida, movilizaciones contra el plan Bolonia, huelga del sector público contra el tijeretazo, movilizaciones de los sindicatos por el desbloqueo de convenios, huelga general contra la reforma laboral, etc., se produce una bajada de votos a la izquierda del PSOE.

La reciente huelga general contra la reforma laboral, no se ha convertido en Catalunya en el reflejo que relance a la izquierda en el frente institucional. Concretamente en las autonómicas catalanas vemos como el peso electoral de ICV-EUiA baja más del 20%, y ello a pesar de que la participación sube hacia el 60%,  por encima de 3 puntos que en las pasadas elecciones del 2006, donde la derecha CiU, PP, C´s y PxC aumentan sin paliativos su peso electoral y el número de votos, es decir, la derecha y la extrema derecha avanzan con menos abstención.

Hagamos un poco de memoria. En las elecciones al parlament en 1988, dentro del ciclo de movilización contra la OTAN y la huelga general del 14D, ICV subió 3 diputados. En 1992, con el descenso de la movilización social, ICV perdía 2 diputados. En 1995, tras la huelga general de 1994, ICV sumaba 4 diputados más. En el 2003, ICV-EUiA, tras la debacle electoral del 99, recuperan 6 diputados, estando reciente la huelga general del 20J del 2.002. Es decir, en las elecciones catalanas el clima de la movilización social ha impactado en el empuje electoral a la izquierda del PSC.

En España, IU tras la campaña contra la OTAN, rentabilizó en las generales de 1987 con 3 diputados más, en las de 1989, se rentabilizó la huelga general con 10 diputados más, en 1993 con el reflujo solo subió 1 diputado, y en el 96 capitalizó la huelga general con 3 diputados más. En las del 2000 con la caída de la movilización social y el voto útil, perdió 13 diputados, iniciándose a partir de entonces la crisis interna de IU.

La regla, movilización sostenida, crecimiento electoral de la izquierda en esta ocasión se ha roto.

  1. Pervertir el materialismo histórico: Balones fuera.

¿Qué ha pasado? ¿Hemos salvado los muebles cuando un sector importante de la clase obrera se abstiene o vota en blanco? ¿Miramos hacia otro lado y echamos la culpa a la otra izquierda (ERC-PSC)?. Quien hace eso, rehuye del debate de fondo, haciendo prevalecer los argumentos-excusa, levantando razones no de clase sino pro-institucionalistas:

  • la crítica al PSC-PSOE y ERC por no haber defendido el tripartit,
  • el desgaste por estar en el gobierno  (olvidando que desde la misma coalición se han lanzado las voces más progubernamentales).

Desde el prisma del materialismo histórico y la lucha de clases tales argumentos son una burla al mínimo rigor científico e histórico.

En primer lugar, debemos saber que nos encontramos bajo la mayor crisis del capitalismo desde 1.973, con consecuencias letales para la clase obrera y los sectores populares de la población trabajadora: paro, pérdida del poder adquisitivo, y recorte de derechos dictaminados por la oligarquía financiera desde las Instituciones Financieras Internacionales y aplicada por unos gobiernos que reniegan de la soberanía, sean plurinacionales o autonómicos, sean de derechas o de la izquierda plural en coalición. No olvidemos que en Catalunya, el tijeretazo, supone el mayor recorte de todas las CC.AA de España, y cuenta con el rechazo del movimiento sindical de clase.

En segundo lugar, estar en el gobierno no desgasta per se, lo que desgasta ante la base social de izquierdas, ante la clase obrera y los sectores populares, es el carácter de la política que se realiza. Aquellos aspectos positivos del Govern de la Entensa, relacionados con el crecimiento del gasto social, saben a poco ante los aspectos claramente neoliberales de la agenda del Govern, como la LEC, el papel de la consellería de Interior y el mayor recorte social de la historia de la Generalitat, con los votos de la Entensa en pleno a favor (¿tijeretazo de progrés?). Debiéramos preguntarnos, ¿donde están aquí las “políticas de resistencia y cambio, que paren las políticas neoliberales” (1)?, ¿dónde está aquí la defensa del autogobierno recogido en el Estatut?. ¿Cómo es posible que el PP en Murcia vote contra el aborto, no pase nada, y en Catalunya los “nuestros” no sean capaces de votar contra los recortes?.

En realidad la acción del Gobierno de Entesa, “favorable a la gente trabajadora, en el que EUiA y ICV han contribuido al avance de políticas de izquierdas y ecologistas” (2), no ha frenado a la derecha de CiU y el PP, ni ha conseguido uno de los objetivos, la “nueva mayoría política de izquierdas, con un mayor peso de ICV-EUiA, en el Parlament de Catalunya” (3). ¿No será porque se le ha estado haciendo el trabajo sucio a la derecha?.

Hay ejemplos concretos de lo que decimos sobre el desgaste de la izquierda cuando aplican políticas neoliberales, haciéndole el trabajo sucio a la derecha. La izquierda plural en Francia bajo el gobierno de Lionel Jospin, a pesar de la ley de 35 horas, por su posición títere en política exterior alineada con el imperialismo en la guerra de Yugoslavia y Afganistán, y su gestión neoliberal con toda una ola de privatizaciones bajo su etapa (Air France, France Telecom., Aéreospatiale…), generó un divorcio con las bases de izquierda y un fuerte enfrentamiento social con los sindicatos de clase (CGT, CFDT y FO), causando la derrota de la izquierda plural en las urnas, y propiciando el ascenso de la derecha con Sarkozy. El PCF que se mantuvo en el gobierno durante toda la legislatura lo pagó con una pérdida importante de su peso electoral.

Otros ejemplos los tenemos en las CC.AA. donde se han formado gobiernos de coalición que han aplicado políticas neoliberales, la izquierda parlamentaria ha retrocedido de forma estrepitosa, como el BNG en Galicia (del 19% al 16%), EB en Euskadi (de 5,37% a 3,51%), EU-EV en Baleares (de 6,75% a 4,9%, con el PSM), IU en Asturias (de 11,2% a 9,9%), etc.

Cuando la agenda neoliberal se impone en un gobierno, los comunistas, la izquierda anti-neoliberal, deben anteponer su programa y la movilización social por encima de la acción de gobierno, no caer en el divorcio con las bases, ya que la unidad de la izquierda debe ser programática, y cuando el programa se rompe y se atenta contra los intereses de la clase obrera, la historia reciente demuestra que allí donde se defienden los gobiernos de izquierda plural desnaturalizados por una política neoliberal, nos pasa factura en las urnas.

  1. Rebelión de la clase obrera en Europa

¿Qué está pasando en Europa?. Pues está pasando que las medidas neoliberales anti-crisis caen sobre las poblaciones de forma desigual, en el centro y en la periferia de la UE, y como efecto catapulta las luchas sociales contra esas políticas. Luchas que se incrementan con grandes movilizaciones y huelgas generales, a pesar de la dura amenaza lanzada por el nuevo presidente de la UE a los sindicatos con dictaduras militares en Grecia, España y Portugal, si no aceptaban los paquetes de austeridad. Amenazas que no impiden que la clase obrera se rebele contra la oligarquía financiera, defendiendo los derechos sociales y democráticos. Y estas luchas, pagan en las elecciones.

En Alemania Die Linke con fuerte presencia obrera y sindical aumenta su peso electoral; en Grecia las recientes elecciones municipales y regionales, el KKE, hegemónico en el PAME, movimiento sindical de clase que ha dirigido las grandes huelgas, ha sido el único partido que ha incrementado su peso electoral; en Letonia donde la aplicación de las medidas anti-crisis han causado la caída de un 25% del PIB, la coalición de izquierdas, Centro de la Concordia, se ha colocado como segunda fuerza, muy cerca de la primera; en Rusia el PCFR que dirige las luchas contra las consecuencias de la crisis, en las elecciones parciales, regionales y locales de este año dobla los votos recortando distancia con el partido gubernamental; en Moldavia el PCRM que dirige las luchas contra las medidas neoliberales, contra la integración en la UE y la OTAN, vuelve a ser, a pesar del fraude de la derecha, la primera fuerza más votada con diferencia en las elecciones generales del 2.010; en Portugal, el PCP con la reciente huelga general ha vuelto a demostrar quien dirige el movimiento sindical de clase, y dispone una representatividad de dos dígitos en las municipales del 2.009; en Francia los comunistas se recuperan con el Front de la Gauche, aumentando el peso electoral; en la República Checa, los comunistas se mantienen como la tercera fuerza política parlamentaria con dos dígitos de representación, etc.

Esto se llama mirar con el prisma de la lucha de clases, de ver a las fuerzas sociales que resisten y combaten con el sindicalismo organizado, y las organizaciones comunistas y de izquierda por toda Europa que rentabilizan el trabajo institucional como un frente más de trabajo, pero no el fundamental, un frente fundido con la lucha de las masas con un programa concreto de combate a la crisis, el neoliberalismo y el capitalismo.

En la Catalunya y España de hoy, no nos encontramos con movilizaciones sociales contra el gobierno del PP, sino en medio de una crisis, con recortes sociales emprendidos por nuestros “socios de izquierda” en Madrid, y con el voto parlamentario de los “nuestros” aquí, y con la oposición del sindicalismo de clase movilizándose contra las medidas. Por tanto, estamos hablando de que sí ha habido divorcio entre las luchas sociales, sindicales, vecinales, estudiantiles, etc., con la política de “nuestro” gobierno de la Entensa. La crisis, la política de recortes, la reforma laboral, y el frontismo españolista (con la complicidad de Zapatero) contra el Estatut, han desmotivado al electorado de izquierdas.

Los trabajadores no ven a ICV-EUiA como alternativa a la crisis, ni al capitalismo. La coalición ha perdido más de 51.000 votos obreros, gracias a las políticas gestionadas incoherentemente contra la mayoría social desde el govern, y eso a pesar de que los partidos de extrema izquierda han visto perder más de la mitad de sus votos. Por tanto, existe una relación entre el declive electoral de la izquierda plural en Catalunya, y el ascenso de la oligarquía financiera catalana y la extrema derecha, que expresa el profundo desarme ideológico de la clase obrera.

Hay voces en la izquierda, desde hace bastante tiempo, que al grito de que los obreros se vuelven racistas, xenófobos, anti-ecologistas, y encima no votan a la izquierda, se lanzan a la búsqueda de una nueva base electoral sólida, en los sectores urbanos, de elevada cualificación, niveles medios-altos de renta y “público joven”, centrando la mirada hacia las “clases medias” y hacia otros movimientos “no obreros”, ecologismo, feminismo, movimiento gay, etc, como alternativa al capitalismo (¿) no para mirar a la mujer obrera, la juventud obrera, la inmigración obrera, la contaminación de los barrios obreros, etc., sino para buscar el voto del nuevo sujeto: la “clase media”, como dicen algunas voces de la izquierda despistada. Pues bien, otras elecciones más, y la pérdida de conexión de la izquierda anti-neoliberal con las masas obreras, base electoral de esa izquierda, vuelve a descubrir la soberbia de quienes reniegan de la ideología de clase y el marxismo, a secas. Esas voces son incapaces de reconocer que su acción política ha sido incapaz de conectar con las masas trabajadoras, que ha fallado en la lucha ideológica, que el objetivo inmediato de la lucha política no es la “causa común” con el social-liberalismo, sino frenar al neoliberalismo y defender los intereses de la mayoría social, clase obrera incluida, desde la izquierda.

  1. Por otra forma de hacer política.

Debemos de analizar y reflexionar sobre el contexto histórico en el que nos encontramos para detectar las carencias y pérdidas de identidad clasista, y dar las alternativas que la izquierda y los trabajadores necesitamos.

Ya en las elecciones municipales del 2003 con el PP en el gobierno, vivimos una situación fustrante, porque a pesar del crecimiento de la movilización social, con la huelga general de 20J, las euromanifestaciones multitudinarias, sindicales y del movimiento de resistencia a la globalización capitalista en Barcelona contra la cumbre de la UE, las movilizaciones en Aragón y Catalunya contra el PHN, las movilizaciones en Galicia contra el desastre del Prestige, y las históricas movilizaciones contra la guerra de Irak, el PP crecía en peso electoral y número de votos (447.000 en España). Mientras, la izquierda transformadora se estancaba (IU-ICV-EUiA sólo subían 108.000 votos en toda España).

Aquellas masas que multitudinariamente se movilizaron contra la guerra, el chapapote y por la huelga general, no trasladaron aritméticamente el voto a las candidaturas de la izquierda anti-neoliberal, es decir, esas masas que a pesar de provenir de una tradición de clase y vocación anti-neoliberal, no se identificaron en pleno ni encontraron referente en la superestructura política de la denominada izquierda transformadora. Algo fallaba.

Vinieron las generales del 2004, el 11M, y el desalojo del gobierno del PP. A continuación ¡¡¡4 años de políticas neoliberales con Zapatero y de desarraigo de la movilización social!!!, con la vocación apoliticista del Secretario gral. del primer sindicato del país, hoy adscrito a la ultraderechista UPD. Vinieron las generales del 2.008, que coincidían con el comienzo de la crisis, IU-ICV-EUiA ¡¡¡perdió más de 300.000 votos en las zonas obreras!!! (Barcelona, Madrid, Asturias, Andalucía, Valencia, Guipúzcoa y Vizcaya) el PSOE se mantuvo, y el PP “perdedor” creció más de 400.000 votos, y UPD saltó a la escena parlamentaria con más de 300.000 votos, ambos con fuerte penetración en las zonas obreras.

En aquella ocasión el desplome de IU-ICV-EUiA fue debido a dos factores, uno, los bajísimos índices de conflictividad y movilización social, y ello a pesar de la radiografía económica que golpeaba a los sectores populares, los primeros de la UE en accidentes de trabajo, los primeros en tasa de temporalidad, la política fiscal más regresiva de los países de la OCDE, los continuos aumentos de los impuestos municipales, el deterioro de la red sanitaria pública, el aumento del precio de la vivienda, la pérdida del peso del salario en la Renta Nacional (reparto de la riqueza), etc. Dos, la desconexión en el movimiento obrero entre la política y el sindicalismo de clase, la desconexión de las luchas sociales parciales, meramente reivindicativas contra despidos y cierres de empresa, y la lucha política de clase en general. Y tres, la falta de pulmón en la lucha ideológica, la defensa de un programa de izquierdas propio, no subalterno al PSOE, que se despegue del neoliberalismo y de las instituciones de la guerra fría, la OTAN y los tratados imperialistas.

Pero si bien hace dos años podríamos quejarnos de que el sindicalismo de clase organizado se había vuelto indiferente hacia lo político, escasamente sociopolítico y neutral en la lucha de clases, hoy ya no podemos decir que eso es así porque CC.OO. ha dado un giro a la izquierda y en la izquierda, apostando fuerte por la lucha de clases, al menos en su estrategia sindical. La débil representación institucional de la izquierda anti-neoliberal ha reforzado el papel sociopolítico de los sindicatos contra las políticas neoliberales, convirtiendo aún más si cabe el papel del frente de masas sindical como la columna vertebral no sólo para el movimiento obrero sino también para el conjunto de la izquierda anti-neoliberal.

Por otro lado, no podemos olvidar que los cambios en el mercado laboral y la industria durante los últimos 20 años, con privatizaciones, deslocalizaciones, precariedad, subcontrataciones, han sido las medidas anti-crisis, neoliberales, que el capitalismo ha ido aplicando paso a paso para recuperar la tasa de beneficios aprovechando el repliegue del movimiento obrero y comunista tras la caída del muro de Berlín. Es decir, que han sido agresiones realizadas en el campo de la lucha de clases. Estas medidas han ido modificando, poco a poco desde los 90, desmontando las conquistas sociales del movimiento obrero, quebrando la homogeneidad de la clase obrera, disminuyendo el peso de la industria frente al sector servicios y la construcción, fragmentando aún más a la clase obrera para introducir subjetivamente los valores capitalistas, el individualismo, el consumismo extremo, la competitividad, el nacionalismo imperialista, etc.

Mientras eso ha ido sucediendo, la izquierda volcada en otros movimientos, ha cortado el hilo rojo, ha ido perdiendo el contacto con su base social más sólida, la clase obrera, con el sujeto revolucionario de cualquier proceso revolucionario socialista, que poco a poco, subjetivamente, sin referente político, se ha ido convirtiendo mayoritariamente al apoliticismo, la apatía y la resignación.

Producto de esos cambios habidos en la clase obrera, sin la resistencia política e ideológica necesaria, la sociedad catalana y española gira a la derecha de forma agudizada en las marismas de la crisis. Los valores neoliberales (individualismo, irracionalismo, etc.) hoy son hegemónicos, predomina la crispación (inmigración, cuestión nacional), sin dar solución a los problemas, para mantener el estado de borrachera en las masas, donde el PP, la COPE, la telebasura y los sectores felipespañolistas del PSOE son la vanguardia en la lucha ideológica contra la ideología de la clase obrera.

Y además, dentro de la ola neoliberal, existen las masas silenciosas, las multitudes de feria que rifan el contador de la luz entre el fútbol, el gran hermano, operación triunfo, la salsa rosa y los “grandes debates ideológicos” de Belén Esteban and Rafa Mora, que promocionan el individualismo, la irracionalidad, el cotilleo, la incultura, los instintos primarios, la ignorancia, el frenetismo, la xenofobia y todo tipo de pachanga a su máxima expresión para distraer a las masas de los problemas reales. Es la ideología burguesa desparramada en nuestro ocio.

Por tanto, no es casual, que hoy en Catalunya eso se traslade aritméticamente en votos, y que tanto el PP, como PxC y C´s avancen, y más si tenemos en cuenta que hoy ante la crisis las masas obreras siguen sin ver un referente de izquierdas que tenga un discurso claro y un programa de superación del capitalismo.

La deserción del electorado de izquierda, y el avance político del neoliberalismo, por medio del nacionalismo identitario, catalanista o españolista, donde la lucha de clases se difumina, debe servir para iniciar un cambio desde la izquierda transformadora en la forma de hacer política, priorizar el trabajo en las organizaciones de masas, obreras, sindicales, vecinales, estudiantiles, articulando la unidad bajo un programa anti-neoliberal, que apueste por superar el capitalismo, responsable de la crisis, y construir el socialismo.

Toda esta ofensiva, ideológica, fragmentadora, anti-clase, hubiera sido sostenida con más fortaleza si la izquierda anti-neoliberal y comunista no hubiera cortado amarra con las organizaciones de clase, y si no hubiera aceptado el discurso ideológico burgués y contrarrevolucionario del fin de la historia o de la gestión del capitalismo como alternativa. Debemos recuperar conceptos marxistas, como lucha de clases, plusvalía, explotación capitalista, imperialismo, internacionalismo, socialismo, comunismo, si de verdad pretendemos superar el capitalismo y construir el socialismo. Los cambios que la clase obrera ha sufrido en su composición objetiva y subjetiva, se debe mirar como lo que es, el resultado de la lucha de clases en el movimiento histórico que nos toca vivir, y volver a recuperar el trabajo de masas, luchar por la hegemonía, como dirían Gramsci y Lenin, en las unidades sociales y de producción donde se debe de volver a transmitir la ideología y los valores opuestos a los de la clase dominante, ideología y valores elaborados por el intelectual colectivo, el partido, a partir del trabajo de base entre las organizaciones y las masas obreras, estudiantiles, vecinales, etc.

Por eso, hoy más que nunca se desvela la necesidad de la organización política de la clase obrera, de consolidar un intelectual colectivo capaz de llegar a todos los sitios y elevar a las masas que participan en los movimientos desde el sentido común y lo cotidiano, a la defensa de lo concreto de sus intereses inmediatos y al conocimiento completo de la realidad y los objetivos generales de la transformación social, es decir, a elevar su conciencia de clase. Sin la militancia política de la fuerza social objetivamente revolucionaria, la clase obrera, la estrategia hacia el socialismo es inviable, ya que no existe fuerza social distinta que sea portadora de la negación del capitalismo, y capaz de incorporar a la mayoría de la sociedad más allá del capitalismo.

Las multitudes, las masas, no generan per se dialéctica. Esas masas no son incorpóreas, ni supra-clasistas, están formadas por clases y categorías sociales (obreros, campesinos, intelectuales, trabajadores autónomos, estudiantes, pensionistas, etc.), es decir que internamente no están exentas de la contradicción principal, capital/trabajo, proletariado/oligarquía financiera. La paz, la ecología, la lucha por la enseñanza pública de calidad son reflejo de la lucha de clases, ya que es la clase obrera quien soporta la carga de los gastos militares, barrios desatendidos, y el deterioro de los servicios sociales.

La clase obrera en Catalunya y España, es la más numerosa, y por su papel accionador del proceso productivo y la actividad económica, por ser la clase que crea la riqueza social y el excedente económico, sigue siendo la clase portadora de la socialización creciente de las fuerzas productivas, de las actividades económicas, sigue siendo la negación de la negación que desarrollaba Marx en El Capital.

Para el intelectual colectivo, el partido comunista, debe seguir siendo fundamental la centralidad de la lucha de clases. No existen las clases sociales sin lucha, en reposo, porque incluso la explotación asalariada ya es lucha de clases, a favor de la acumulación de capital y su modelo imperante, hoy neoliberal. La oligarquía financiera no puede subsistir sin su contrario, el proletariado, de ahí la importancia del movimiento obrero como movimiento dirigente y principal en la lucha por la superación de las contradicciones del capitalismo.

Eso es algo que la izquierda no debiera haber olvidado nunca.

  1. Frente de Izquierdas, programa antineoliberal y alternativo al capitalismo

El bloque histórico transformador que se quiera construir como tal, debe partir de la realidad concreta, de las contradicciones de clase y el carácter plurinacional de España, frente al dominio neoliberal en la lucha por la superación del capitalismo.

Se debe de partir de la base de que el modelo de transición  de la dictadura franquista a la democracia burguesa borbónica ha sido superado por la historia y las tareas para las que tenía su razón de ser han sido “atadas y bien atadas”: transición sujeta al modelo de la guerra fría, integración en la OTAN y la UE, soberanía limitada a intereses extranjeros y anulada para emprender cambios de sistema, modelo burgués bipartidista, desarme ideológico de la clase obrera, división sindical, neoliberalismo, negación del derecho de autodeterminación, mantenimiento del poder económico e ideológico de la iglesia, etc. Todo al gusto de la oligarquía financiera española que rifa su representatividad política entre un PP tradicionalmente facha, y un PSOE de base trabajadora,  pero donde predominan las políticas de derecha.

Debemos de definir los nuevos objetivos políticos para la nueva etapa, desde lo concreto, sin abandonar la perspectiva revolucionaria, por el cambio del modelo de Estado hacia la República Democrática, y contra el neoliberalismo.

La izquierda política y social debe descontaminarse de la inevitabilidad del neoliberalismo, que desde la década de los 90 impregna el posibilismo político de organizaciones que han afrontado las consecuencias de la política neoliberal, en vez de combatir sus causas, viendo la gestión como el mal menor para aminorar las agresiones (reformas laborales y recorte del gasto social). La agresión neoliberal ha instalado la moderación salarial, la precariedad laboral, la caída del gasto social y la fragmentación de la clase obrera como modelo de desarrollo económico y social en Catalunya y España.

Ante esta nueva situación se abren tres frentes de trabajo, la unidad de la clase obrera, la unidad de la izquierda y la unidad de los comunistas.

Para la unidad de la clase obrera es fundamental la unidad sindical de clase, el sindicalismo no es neutral en la lucha de clases, también en su máxima expresión, en la lucha por el socialismo.

Hoy más que nunca para desarrollar una estrategia que haga frente a la crisis no sólo económica, sino política e ideológica, donde la ideología reaccionaria de la derecha con brotes fascistas crece entre las masas, se hace necesario priorizar y fortalecer el Partido Comunista, apostar por la unidad de los/as comunistas. La dispersión de la dirección política de la clase obrera, hace mucho más difícil la capacidad para una acción política contra el enemigo principal, y es un obstáculo para aplicar políticas de alianzas amplias en los frentes de masas y en la izquierda. Partido Comunista, que reafirme el centralismo democrático y el carácter marxista-leninista. Partido Comunista que como intelectual colectivo se organice en los frentes de masas, en las fábricas, los barrios, los centros de estudio, etc. Partido Comunista que asuma el papel revolucionario de la clase obrera y trabaje por la hegemonía del movimiento obrero. Partido Comunista que lleve la política al terreno de las alianzas con otras clases y fracciones de clase frente al imperialismo y la oligarquía financiera, que impulse el trabajo político por un Frente de Izquierdas y la reconstrucción de la mediación política. Partido Comunista que reafirme la solidaridad internacionalista con los procesos revolucionarios en el mundo, y que trabaje por consolidar el Movimiento Comunista Internacional.

En la izquierda, hay que hablar de unidad, pero sin sonar a palabra hueca, sino con contenido, claro y propio. Las contradicciones que existen en España deben ser superadas si queremos pelear por el socialismo: la salida de la crisis combatiendo las medidas neoliberales, y comenzando a definir la forma del Estado, democrática, republicana y plurinacional.

Existe un frente político neoliberal en el que se mezcla la derecha y la izquierda social-liberal, tanto para el PP, PSOE, CiU, PNV…, no caben en su estrategia de gestión capitalista de la crisis la defensa de los intereses inmediatos de la mayoría social, y por encima de sus diferencias mantienen un acuerdo de fondo, la alta política, para descargar la crisis sobre las espaldas de la clase obrera, en beneficio de la oligarquía financiera ligada a los grandes bancos, empresas y la iglesia. Por eso, hoy se hace muy necesario un FRENTE de IZQUIERDAS que aglutine a la izquierda anti-neoliberal, los sindicatos de clase y los movimientos sociales, donde el frente electoral e institucional sea una labor más, necesaria, y supeditada a los intereses de la mayoría social.

FRENTE DE IZQUIERDAS para dar una salida a la crisis económica y política que vive nuestro país en beneficio de la clase obrera, sectores populares, autónomos, pequeña burguesía. FRENTE DE IZQUIERDAS que luche contra las propuestas de recortes y ajustes neoliberales, que luche por el desarrollo de un Estado Republicano, Democrático y Federal que reconozca el derecho de autodeterminación, que luche por la democratización de la justicia, por el sufragio universal del poder judicial y ejecutivo, por la democratización del ejército y cuerpos policiales con derecho a sindicación y huelga, por un sistema electoral proporcional, que luche por la memoria republicana y de las víctimas del franquismo, que luche por el laicismo, que luche contra la corrupción de una política ligada al franquismo y la especulación, que luche contra la xenofobia, el racismo y el fascismo. Que proponga un nuevo modelo productivo basado en el aumento del gasto social superando el diferencial que nos separa de la UE, el predominio de la inversión productiva y tecnológica y una política fiscal progresiva.

En definitiva, una política de izquierdas que haga pagar la crisis a sus culpables y beneficiarios:

  • Reforma fiscal progresiva en la que pague el que más tiene tanto en los impuestos directos como indirectos, reduciendo los impuestos a las rentas más bajas, aumentando el impuesto  de Sociedades de Capital Variable, el IVA a los bienes de lujo, la fiscalidad de intereses, dividendos y plusvalías, fijar tasas al sector financiero y las transacciones financieras internacionales, recuperar el impuesto de patrimonio y sucesiones.
  • Lucha contra el fraude fiscal y la economía sumergida (23% del PIB), que permitirían un ingreso adicional de 38.500 mill. € anuales.
  • Creación de una industria y banca públicas que priorice el crecimiento económico sostenible y el reparto del empleo.
  • Planificación democrática de la economía y organización del ciclo productivo con la participación de los trabajadores/as.
  • Crecimiento del sector público de enseñanza y salud, revertir las privatizaciones. Mejora de la protección social y las pensiones. Incompatibilidad profesional en la Sanidad.
  • Recuperación del poder adquisitivo de los salarios.
  • Reducción de los gastos militares y supresión de las subvenciones de la iglesia.
  • Reducción de la edad de jubilación y la jornada laboral para repartir el empleo.
  • Lucha por el Pleno Empleo. Causalidad en la contratación y reducción del empleo temporal.
  • Derechos sociales para todos, penalización de los empresarios y las mafias que se lucran con la inmigración ilegal. Respeto de los convenios y normas laborales.
  • Municipalización del suelo.
  • Doblar el gasto social por habitante.
  • Salida de la OTAN y supresión de los Tratados imperialistas. Defensa de una Europa no imperialista, no militarista, de una sola velocidad, donde las conquistas del movimiento obrero no sean rebajadas. No a la Agenda de Lisboa. Contra la criminalización del comunismo. Solidaridad con los procesos de transformación social y defensa de un Nuevo Orden Económico Internacional anti-imperialista que potencie el desarrollo multilateral de las economías nacionales.

Con este programa la izquierda debe diferenciarse del posibilismo social-liberal y mostrarse a la clase obrera y sectores populares como el referente político-ideológico capaz de defender los intereses inmediatos frente a los poderes fácticos de la clase dominante y enfrentarse al imperialismo.

7.       La finalidad de la lucha de clases, el socialismo y el comunismo

La lucha contra la crisis, pasa por combatir el neoliberalismo como modelo de explotación de la clase obrera, modelo que no va abandonar el escenario histórico sin combate. La lucha por el pleno empleo, la política industrial, la nacionalización de sectores estratégicos de la economía, el crecimiento del poder adquisitivo, la fiscalidad progresiva y la defensa de la enseñanza y sanidad públicas y de calidad, son metas claramente anti-neoliberales que atacan la forma de explotación reinante.

Pero ni los comunistas, ni las alianzas del Frente de Izquierdas deben confundirse. Combatir el neoliberalismo con reformas, conquistas sociales, sólo significa combatir las consecuencias de la crisis: desempleo, pérdida de poder salarial, precariedad, estancamiento industrial, privatización, etc., pero no significa eliminar sus causas, las cuales desde una visión revolucionaria son mucho más profundas, ya que el combate contra las consecuencias de la crisis será insuficiente sino se le añade la lucha por la superación del capitalismo.

Pero esta lucha anti-neoliberal no será inútil, sino todo lo contrario, ya que la identificación de la clase obrera y sectores populares con estos objetivos inmediatos, irá preparando las condiciones para marcarse metas mayores, ya que sin duda, se agudizará la lucha de clases, se elevará la conciencia de clase y la percepción de la necesidad de luchar por el socialismo.

Por tanto, la lucha anti-neoliberal, contra las formas de explotación del capitalismo, contra las consecuencias de las crisis, es un frente necesario, sin que debamos ilusoriamente pensar que con ello se erradicarán la crisis y sus causas de forma definitiva. La crisis desaparecerá como los dinosaurios cuando el capitalismo agonizante muera.

Hoy cuando las luchas de clase empujan el movimiento histórico hacia el dilema socialismo o barbarie, la izquierda anti-neoliberal y el movimiento obrero tienen la obligación de utilizar como ariete las tareas inmediatas para acumular fuerzas y avanzar hacia la única alternativa posible al capitalismo y su crisis general, el objetivo socialista y comunista, el fin de las clases y la lucha de clases.

Diciembre 2.010

Notas: (1,2,3) CON IZQUIERDA UNIDA Y LA REFUNDACIÓN DE LA IZQUIERDA. Aportación de EUiA a la Asamblea de Refundación de IU

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