BOMBAS, GUERRA Y ELECCIONES. MATERIAL PARA UNA REFLEXIÓN DE CLASE

20070412155945-acebes

Miguel A. Montes

20 Marzo 2004

El Panorama

Madrid 11 de marzo de 2.004, será recordado como el atentado terrorista más brutal, realizado en España, desde la instauración de la democracia monárquico-constitucional en 1.978.

Doscientos ciudadanos, en su mayoría obreros y estudiantes, sin distinción de género, edades y hasta procedencia territorial, perecieron en la masacre.

Consternación y dolor. El PP no tardó en intentar sacar rédito electoral mientras recontaban los muertos. No tenían “dudas” de que había sido ETA, de la misma manera que tampoco las tenían cuando acusaban a Irak de disponer de armas de destrucción masiva. Tres días después, el “créanme” de Aznar al histriónico Urdaci, resonaba en las mentes de la mayoría de los ciudadanos, como prueba evidente de que este gobierno de derechas estaba mintiendo utilizando las vidas humanas ajenas como carne de cañón de su gestión política. ¿Ansias de poder? ¿Ceguera criminal? ¿Fascismo? Sea lo que fuere, los trabajadores/as, la mayoría de la ciudadanía española, ha votado a la izquierda por el desalojo inmediato del PP del gobierno. Ejerciendo el derecho de voto, contra los que nos metieron en una guerra imperialista, contra los que nos mintieron, contra los que les importa un bledo la sangre y el sufrimiento, si esto da suculentos dividendos económicos y electorales. El integrismo islámico que no distingue entre poblaciones civiles y militares, coinciden en el mismo terreno con el integrismo Bushniano (EE.UU. el pueblo elegido por Dios) y el integrismo de Aznar (España baluarte del occidente cristiano), con la salvedad de que éstos últimos disponen de miembros de su administración y sus partidos (Cheney, Rumsfeld, Hernández Mancha) implicados en los negocios de reconstrucción y del petróleo, recurso éste muy prioritario para las economías occidentales, anhelado y perseguido por las transnacionales petroleras con el complejo militar- industrial e informativo como medio y preparación logística de los estados imperialistas.

Desafortunadas las declaraciones del ex ministro Acebes, culpabilizando a ETA, y llamando miserables a quienes pensáramos lo contrario, ocultándose ante la evidencia cuando medio mundo (fuera de España, claro) sabía la autoría de Al Qaeda. “¡Asesinos!”, increpaban a Aznar el día de las votaciones, quizá fuese excesivo, pero en términos de la criminología, se es cómplice de asesinato cuando se ocultan prueba, cuando se esconde al asesino y se acusa a otros. Aunque tampoco es el caso ya que el ocultamiento era a la ciudadanía, mientras la policía y la Europol seguía inexorablemente la pista de Al Qaeda. La trama comenzó a estallarle al aznarismo, cuando el mismo 11 de marzo Otegi descarta a ETA y atribuye el atentado a la “resistencia árabe”, los mismos medios de comunicación de EE.UU., Gran Bretaña y Francia optan por la pista islámica, las brigadas de “Abú Hafs Al Masri” se atribuyen el atentado en un comunicado en el que lo relacionan con la guerra de Irak. Al día siguiente, hallazgo de furgoneta y mochila con explosivo y móvil personalizado en árabe. El día de la reflexión Bin Laden asume el atentado con un vídeo hallado en una papelera junto a una mezquita en Madrid. Mientras Aznar y los suyos intentan como pueden, proyectar con descaro la sombra de ETA sobre las urnas. ¿Atrasar las elecciones? Ello además de haber sido anticonstitucional, hubiese arreciado aún más la cólera mostrada contra el PP y contra la guerra en las manifestaciones de repulsa al atentado, las más multitudinarias en la historia de España. No obstante, ganas y artimañas no les han faltado.

La base social de la derecha, no asume desde su consternación electoral, y su vocación antidemocrática: “Manos arriba esto es un atraco”, “Carod y ZP, la misma mierda es”, “¿Porqué habéis ganado, por el atentado?”, son las consignas de descerebrados que en su delirio irracionalista, confunden los términos y fantasean de la realidad. La izquierda nunca ha pretendido ni pretende que de las muertes pueda sacarse rédito electoral. La movilización de la ciudadanía y los trabajadores/as contra el PP emana de un proceso resultado de la propia política de Aznar y los suyos:

·hostilidad contra toda oposición,

·confrontación con los nacionalismos periféricos,

·confrontación con los sindicatos dando como resultado la huelga general del 20 J.

·apoyo incondicional a la guerra de Irak y

·oscurantismo y ocultación de la autoría del atentado del 11 M.

El resultado electoral es producto de la intolerancia, la hipocresía, la soberbia y la dictadura de clase de un gobierno que representa los intereses de la minoría de la sociedad en su gestión de gobierno (precariedad, estafa inmobiliaria, guerra, privatizaciones, etc.). Ojalá no hubiera habido muertos ni atentados, la victoria de las elecciones para la izquierda no vale ni una sola vida de las víctimas, hubiera sido mejor otro escenario sin bombas y sin muertos, y si esto no es el país de las hadas, el PP no debiera de haber hipotecado la seguridad de los ciudadanos en una guerra de rapiña y saqueo. Pero por el contrario, mucho nos tememos que la tragedia y la historia no es tan indulgente con quienes toman la decisión de utilizar las vidas ajenas como carne de cañón, como con las víctimas de las guerras y las bombas, aunque para desgracia de los promotores de la guerra deban de pagarlo electoralmente. Mientras los pueblos mueren, los tribunales no siempre juzgan a sus verdugos.

Desinformación masiva, memoria histórica y posición anti- imperialista

Durante los últimos meses hemos sido agredidos por los “medios de desinformación masiva” de la televisión pública con Urdaci (caballero de la triste figura, lanza en ristre) y los canales privados (Berlusconi and company) a la vanguardia operativa. Operación Triunfo, Salsa rosa, Grandes hermanos, retransmisión superdiferido y por que toca por decreto de la huelga general del 20 J en ¡menos de 5 minutos!. La sesión sadomasoquista administrada por el PP, ha sido bestial, con un claro objetivo de que perdamos la poca memoria histórica que todavía nos quede, rimando con aquello de que en el país de los ciegos, el tuerto es el rey, pues así de ciegos nos quiere la derecha, y así de ignorantes y torpes nos suponen.

Los trabajadores/as y los pueblos debemos curarnos la amnesia, debemos recordar para no olvidar, para combatir las guerras y el terrorismo desde una posición propia, de clase. Los muertos de Madrid son los mismos que los de Bagdad y los de Guernika, eso no debiéramos de olvidarlo nunca. Desde una posición comunista y de izquierda, debemos tener claro por una parte que el terrorismo de ETA, es un bumerang contra las libertades democráticas y un elogio a quienes niegan el diálogo como método y la solución política en Euskadi. ETA ha estado haciendo el juego a una derecha que pone en el mismo altar de las víctimas a quienes bajo la dictadura franquista instituyeron la represión política como sustento: Melitón Manzanas y Carrero Blanco, con el claro objetivo de borrar nuestra memoria histórica de lucha antifascista, pretendiendo que se olvide que somos el pueblo de Europa occidental que más ha sufrido por el terrorismo fascista, que ya en la primera mitad del siglo XX causó más de 1 millón de muertos.

Tenemos nuestra propia historia, y no todos los criminales terminan purgando su condena, mientras quienes defendieron las libertades democráticas de la IIª República nunca serán reconocidos por los herederos y añoradores del franquismo. Ese anti- fascismo imperante en la base social española, es lo que más molesta a cualquier derechona postfranquista, molesta a quienes sólo atacan a un tipo de terrorismo, olvidando los más monstruosos del S.XX, el terrorismo del Estado fascista, el apartheid sionista y de Suráfrica, y el integrismo islámico.

Tampoco se debe introducir una falsa reflexión sobre el tema terrorista, como si todo grupo armado en cualquier coyuntura o momento de la historia pueda ser catalogado como tal, desde la censura a la memoria histórica. El terrorismo, sea cual sea, produce aversión, porque sacrifica vidas humanas inocentes, objetivos civiles sin causa que lo justifique. A partir de ahí, no podemos caer en la confusión de que todos los ejércitos populares, que defienden su país contra una ocupación militar atacando objetivos militares y colaboracionistas de la ocupación, sean unos terroristas, ya que si así fuera, los luchadores por la independencia de EE.UU. en el S. XVIII, la Resistencia francesa contra el nazismo, y el propio pueblo vietnamita en lucha contra el ejército invasor, serían catalogados como tales. Incluso quienes luchan contra una dictadura fascista (FSLN en Nicaragua, Movimiento 26 de julio en Cuba), o contra el colonialismo (Angola, Argelia), serían catalogados como “terroristas” por el aparato de propaganda del imperialismo. Ante eso nos queda meridianamente claro, que ETA no tiene que ver nada con la lucha de los pueblos por su liberación, lo mismo que Al Qaeda no tiene nada que ver con los objetivos de liberación del pueblo árabe, el irakí en particular, frente al imperialismo, ya que Al Qaeda, lo mismo que UNITA en Angola, son un clon de las grandes potencias que no quieren que los países del tercer mundo sean independientes y controlen sus propios recursos y su economía.

¿De dónde sino procede Al Qaeda? Al Qaeda, es una organización integrista islámica talibán. Los talibanes son un grupo terrorista creado y financiado por la CIA en la década de los 70, supuestamente para “detener el expansionismo soviético”. Jugaron un papel fundamental para derrocar al único gobierno democrático de Afganistán, e imponer su dictadura integrista con el apoyo de los EE.UU., la complicidad de Europa occidental, y el silencio de la izquierda europea socialdemócrata y “ecológica”.

Pero desde Washington se han emperrado en tergiversar la historia. Como si no tuvieran que ver con el terrorismo en el mundo, que ellos mismos han ido germinando: contra nicaragüense, luchadores por la libertad -talibanes-, apoyo a golpes de estado y regímenes fascistas como en Chile, Argentina, Uruguay, Indonesia, apoyo a los regímenes de Apartheid en Sudáfrica e Israel, etc. La lista es interminable, faltan las intervenciones militares, pero ello nos deja meridianamente claro el papel que juega el imperialismo yanqui en el mundo, de gendarme y ejecutor político- militar del orden capitalista, capaz de aplastar la democracia -burguesa- allá donde el pueblo quiera por las urnas transformar la sociedad. Emperrados en tergiversar la historia, como decíamos más arriba, las apariencias se inculcan desde los medios de comunicación dominados por las transnacionales de la guerra y la comunicación, y puestos en la faena desde el 11 de septiembre del 2.001, el azote del terrorismo talibán ha sido la justificación, para “adornar” la política integrista en el Pentágono y la Casablanca (“justicia infinita”, “libertad duradera”), con el objetivo de canjear sangre por dividendos para el control de los recursos petroleros, sin que importe la vida de las poblaciones civiles azotadas por la guerra y la invasión (Afganistán e Irak), mintiendo para ello a la opinión pública, violando el derecho internacional, y lo que es peor, convirtiéndose en criminales de guerra.

Nosotros no somos desconocedores de las consecuencias de la guerra irakí: hospitales, escuelas y viviendas arrasadas, hombres, mujeres y niños, de todas las edades han sido asesinados por las bombas de racimo de los EE.UU. y Gran Bretaña, con la complicidad de los gobiernos de Blair y Aznar. Mintieron con las armas de destrucción masiva de la misma manera que mintieron con la autoría del atentado de Madrid el pasado jueves 11 de marzo. Ya sabemos que quienes se lucran con el negocio militar y la industria extractiva, son los únicos que salen ganando de las guerras y los atentados terroristas. Los que perdemos, los trabajadores y los pueblos. Sólo existe una solución, la coexistencia pacífica y el diálogo político, creando un frente común anti-imperialista contra los gobiernos reaccionarios, que saquean y asesinan con total impunidad a trabajadores y pueblos.

Voto útil, bipartidismo y democracia trucada

El PSOE ha obtenido su tercer mejor resultado en porcentaje y número de escaños desde 1.977. En 1.982 obtuvo el 48,34% de los votos y 202 escaños, en 1.986 el 44,33% y 184, y ahora el 42,64% y 164 escaños, a 12 de la mayoría absoluta, lo que le permite gobernar conjugando pactos puntuales a derecha e izquierda según convenga, con una o varias organizaciones políticas.

IU ha obtenido uno de sus peores resultados. En 1.982 el 4,04% con 4 escaños como PCE, en 1.986 el 4,45% con 7 escaños como PCE, y ahora el 4,96% con 5 escaños como IU-ICV- EUiA. Por Comunidades autónomas, IU retrocede en votos y porcentajes en Andalucía, Extremadura, Cantabria, Castilla-La Mancha, Asturias, Canarias, Castilla-León, Navarra, La Rioja, Valencia y Madrid. Crece en Euskadi, Catalunya y Galicia.

El bloque de los partidos de la izquierda con representación parlamentaria ha pasado de 10.184.421 votos, el 46,1% en el 2.000, a 13.263.640 votos, el 54,5% en el 2.004. El Bloque de la derecha, coyunturalmente enfrentada nacionalismo periférico/ nacionalismo central (PP + CC + CiU + PNV) ha pasado de sumar 11.893.813 votos, 53,9% en el 2.000, al 11.091.006, el 45,5% en el 2.004. El PP lo va a tener muy difícil para recomponer la solidaridad de clase entre la derecha centralista y la derecha de las nacionalidades históricas, al haber recuperado desde la mayoría absoluta la misma política ultra de los años 30 en plena República, contra el movimiento obrero, la izquierda política y las nacionalidades históricas, como Catalunya y Euskadi.

Por partidos, el PP pierde 700.000 votos y 35 diputados. El PSOE crece 3 millones y 39 diputados, se beneficia de la participación (12 puntos más que en el 2.000) y del voto útil. ERC multiplica por 8 su representación, crece 455.000 votos, se beneficia de la participación y resta espacio electoral a CiU, PNV obtiene 63.000 votos más y CHA en 28.000 manteniendo ambos los mismos diputados. IU pierde 113.000 votos y 5 diputados, CiU, 141.000 y 5 diputados, BNG 101.000 y 1 diputado, E.A retrocede 20.000 votos pero mantiene 1 diputado, y el PA desaparece del parlamento.

Las presentes elecciones generales ha sido una prueba más de que el sistema electoral castiga a la tercera fuerza política más votada, IU, de forma injusta y desproporcionada. Tal sistema electoral sigue siendo no obstante la asignatura pendiente para instaurar el bipartidismo en España, objetivo en el que coinciden el PP, parte importante del PSOE y la socialdemocracia europea, y las administraciones de EE.UU. demócratas y republicanas, que nunca han visto con buenos ojos una opción política anti-OTAN y alternativa al capitalismo.

A pesar de la ola del voto útil, que por tercera vez castiga a la izquierda no socialdemócrata, esta no evita la formación de grupo parlamentario propio. El sistema electoral prima el voto de las provincias con menos población con respecto a las provincias con más población, o lo que es lo mismo, desde una perspectiva de clase, el voto obrero tiene menos valor que el voto de otras clases sociales.

Aspecto que ya fuera denunciado hace 1 siglo por el entonces marxista Kautsky cuando criticaba el sistema electoral alemán: “En las últimas elecciones al Reichstag, el partido socialista obtuvo el 29% de todos los sufragios depositados, pero sólo un 10,8% de los mandatos, mientras que el centro católico obtenía el 19,4% de los sufragios y el 26,4% de los mandatos, y los conservadores un 4% de los sufragios y el 15,7% de los mandatos…Mantener las actuales circunscripciones electorales es dar un derecho de voto plural a las capas más atrasadas de la población, y esta desigualdad electoral aumenta cada año, a medida que crece el proletariado urbano” (*).

El precio de cada voto en las pasadas elecciones, es más caro en IU que en otras organizaciones políticas, veamos lo que cuesta en votos cada escaño para los partidos políticos parlamentarios:

IU-ICV-EUiA 253.839
BNG 102.807
CHA 93.865
CiU 82.905
ERC 81.249
EA 80.613
CC 73.313
PSOE 66.486
PP 65.032
Na-Bai 60.645
PNV 59.593

Por cada voto del PSOE y del PP para obtener 1 diputado, IU lo tiene que multiplicar por 4.

Con un sistema proporcional con los mismos resultados de las pasadas elecciones tendríamos un sufragio universal igualitario para todos los ciudadanos y todas las clases, el precio de cada escaño sería de 70.099 votos y la composición hubiese quedado de esta manera:

N° de escaños

PSOE 156 (-8)
PP 137 (-11)
IU-ICV-EUIA 18 (+13)
CiU 12 (+2)
ERC 9 (+1)
PNV 6 (-1)
C.C. 3
BNG 3 (+1)
P.Andalucista 3 (+3)
CHA 1
EA 1
Na Bai 1

No creemos que en tal sentido los partidos mayoritarios vayan a reformar un sistema electoral que les favorece en detrimento de la tercera fuerza política y los partidos de comunidad autónoma con gran concentración urbana. Ello supondría no obstante hacer realidad el derecho igual de 1 persona un voto. La actual división por circunscripción provincial permite que 1 escaño cueste con los datos de las actuales elecciones, 95.134 votos en Barcelona, 94.175 en Madrid, y 84. 443 en Valencia, cuando por el contrario en Huesca 1 diputado vale 43.290 votos, 36.142 en Ávila y 17.276 en Soria. Esta desigualdad permite que en Soria el PP con 28.674 votos tenga 2 diputados, que el PSOE en Teruel con 35.765 tenga 2 diputados, y que IU en Asturias con 58.183 votos y en Sevilla con 72.354 votos, no obtenga diputados. Esta paradoja de nuestra democracia, provoca que IU sobrepase el techo del 5% del electorado ampliamente sin obtener ningún escaño en 11 provincias (Jaén, Cádiz, Córdoba, Granada, Málaga, Sevilla, Álava, Guipúzcoa, Vizcaya, Navarra y Asturias). E incluso se da la paradoja de que en Euskadi, a pesar de tener 101.584 votos (39.000 más que en el 2.000), 21.000 votos más que EA, ésta última obtiene 1 escaño por Guipúzcoa e IU-EB ninguno en toda Euskadi. Este es el macabro juego del sufragio universal mixto, donde el voto de un obrero, vale menos que el de un pagés, o el de un barcelonés menos que el de un abulense.

No obstante, el voto útil es una realidad materializada por tercera vez, a pesar de la movilización social existente (huelga general, plataforma Nunca Mais, Plan Hidrológico, por la paz contra la guerra, etc.), y ello, virtudes del sistema electoral a parte, por varias cuestiones, la primera, la reacción masiva anti-PP realizada por el pueblo que por un sentido común falto de objetividad a la hora de ver como fórmula más fácil de desbancar al gobierno del PP votando al otro partido mayoritario, al caballo ganador, y no a IU, aspecto que no puede, ni debe ser extensible a otras coyunturas electorales.

La segunda, el voto de IU no está lo suficientemente organizado, y no como algunos opinan desde la vulgaridad y el esquematismo político de la ausencia de un tinte más ecologista en la federación de IU. El voto de IU es un voto que depende más de la organización que del beneplácito que nos otorguen los poderes mediáticos hoy por hoy patrimonio y monopolio de los partidos mayoritarios y de gobierno. La pancarta, la movilización social, y los movimientos sociales siguen siendo nuestra más preciada herramienta de trabajo político en todos los ámbitos, incluyendo el electoral.

La tercera, es por la falta de conexión del instrumento político con el movimiento social central de la lucha de clases, el movimiento obrero y sindical, los desencuentros han pesado mucho, y la independencia política esgrimida por algunos (Antonio Gutiérrez) solo ha servido de camuflaje para el transfugismo y el enfrentamiento entre la izquierda política y la izquierda social con falsos debates, que lo único que han conseguido es la defenestración gratuita del anterior coordinador de IU, y el viraje autolapidario del PDNI hacia la nada.

La cuarta, IU como formación política plural y transformadora no ha dado el salto cualitativo hacia la unidad política desde la democracia interna en torno al programa político. El continuo debate en los medios de comunicación, denunciado por Anguita, sigue siendo la práctica habitual en IU en momentos claves. Las continuas pinzas públicas con el PP por quienes ostentan una responsabilidad como Paco Frutos y Rosa Aguilar sobre temas como el de Euskadi, haciendo uso de ese nacionalismo español, que nada tiene que ver ni con el internacionalismo proletario, ni con la defensa de un estado federal y republicano que el PCE e IU defienden, saltándose la democracia de sus propias organizaciones, anteponiendo su opinión personal (estilo Luis XIV) a la opinión del colectivo militante. No se debe renegar de la democracia en las organizaciones de clase, el trabajo fraccional permanente que sustituye a la democracia interna desde la pluralidad de ideas en el debate, es todavía un cáncer a estirpar en la izquierda no socialdemócrata. Las diferencias se cierran en la organización y no en “el primer café”. El programa de IU toma posición en el conflicto de Euskadi, éste se resuelve por la vía del diálogo político, sin tomar partido por una u otra opción nacionalista, sin ser ello un impedimento para que la izquierda llegue a acuerdos democráticos con los partidos que apuesten por una solución pacífica y de no confrontación (caso PNV, EA), mientras otros siguen haciendo el juego a la derecha defendiendo el otro nacionalismo, disfrazado de un falso patriotismo constitucional, por quienes en su día acataron la Constitución a regañadientes por el empuje del movimiento obrero, y que hoy cuentan con compañeros de viaje en el PSOE.

El aumento escandaloso del PSOE en las elecciones generales (de 125 a 164 diputados), por los errores esperpénticos del PP, que han disparado la abstención, más el voto útil resucitado, no pueden esconder la pequeñísima parte de responsabilidad de quienes dentro de IU, presionan por cuotas de poder sin importarles el programa, programa, programa, antineoliberal, tan necesario para la izquierda. Mientras medio mundo era informado de la autoría de AlQaeda, y el gobierno nos mantenía en la autarquía informativa, la dirección del PSOE supo reaccionar con sentido de la oportunidad, exigiendo la verdad acerca de la autoría, lo que obligó al PP a desdecirse de sus declaraciones iniciales, mientras la dirección de IU permanecía en un incomprensible hermetismo, e ICV en sus declaraciones mantenía una beatitud excesiva hacia la jornada de reflexión, mientras coincidencias de la vida, Rajoy después de los esfuerzos infructuosos de ocultar el cuerpo del delito, despotricaba contra quien es hacían uso de la palabra en una engañosa “defensa” del respeto a la jornada de reflexión.

Escenario pos-electoral

El pueblo español el pasado 14 de marzo ha votado a la izquierda, contra la guerra y el terrorismo, por una política de paz, y de izquierdas. De eso no hay duda. El PSOE tiene ante sí varias opciones:

·Hacer un gobierno tripartito similar al de Catalunya, con un contenido social de izquierdas y antineoliberal. Con una política exterior soberana, no alineada con los intereses de los EE.UU.

·Hacer un gobierno en solitario, con apoyos puntuales, manteniendo en el fondo la misma política neoliberal y anti-obrera, de gobiernos anteriores (la España de Felipe y del Aznar).

·Hacer un gobierno pactando con la derecha nacionalista, partidaria de una política neoliberal y de entrega de nuestra soberanía a las potencias imperialistas.

La primera opción, entraría dentro del respeto a la soberanía popular, expresada en las urnas. Las siguientes serían una vulneración de tal expresión. No obstante, a pesar de la ambigüedad de las propuestas programáticas del PSOE (si no se recaudan impuestos a las rentas altas ¿cómo nos acercamos a la UE en gasto social?), y la falta de contenido, no hay dudas de que el método hasta ahora esgrimido por Zapatero marca distancias con respecto a los sectores guerristas y felipistas dentro del PSOE, auténticos enemigos de la unidad y pluralidad de la izquierda. Esto debemos de tenerlo claro, pero ello no va a suponer que la política del PSOE, si exceptuamos su posición contraria a la guerra de Irak, y el caso del Prestige, que en el resto de materia social deje de ser coincidente con el PP. Sobre Euskadi es más viable la atenuación del clima político de confrontación que el PP mantuvo hasta el último minuto de su mandato. Sobre el Plan Hidrológico hay posiciones encontradas y sobre el tema del terrorismo y la reforma de la Constitución hay más coincidencias que diferencias con la derecha, pero ambas pueden convertirse en la caja de Pandora del nuevo gobierno, si ZP pretendiera dar un giro hacia la izquierda. Mucho debiéramos temer que metidos en el fango, el nuevo gobierno anteponga la estabilidad interna del PSOE antes que mantener una posición antineoliberal y de auténtico cambio social a la izquierda.

Volviendo a las opciones, sea cual fuere la que se tome, el nuevo gobierno incurriría en un error (una mentira más) sino se decantara con la ejecución de la expresión popular sobre el tema de la guerra, por ello tiene la obligación moral de aplicar las siguientes medidas que vayan en la dirección de combatir la guerra y las bombas y defender la paz:

·RETIRADA INMEDIATA DE LAS TROPAS ESPAÑOLAS DE IRAK
·DESMARCARSE DE LA POLÍTICA EXTERIOR DE EE.UU.
·EXIGIR EL DIÁLOGO Y LA PAZ COMO SOLUCIÓN DE LOS CONFLICTOS

Sabemos que el pasado felipista y guerrista del PSOE pesa mucho sobre la dirección y que incluso el talante socioliberal (tercera vía) sigue siendo el estribillo y prosa del programa político del PSOE. Por ello quienes desde la izquierda política estamos por la ejecución de un programa antineoliberal, que apueste por el socialismo, debemos de seguir combatiendo las políticas de derechas, debemos ser como decía Llamazares en campaña: “la garantía de la izquierda”, por una política de pleno empleo contra el empleo precario, de aumento del gasto social contra los recortes sociales que nos aproximan ya a los tiempos del franquismo y nos alejan de la UE, por una política que potencie la vivienda social frente a la especulación del suelo. Eso es lo que el pasado 11 de marzo hemos votado la mayoría social, los trabajadores y trabajadoras, y por ello hay que ponerse a pelear. IU y la coalición ICV-EUiA deben disponer de perfil propio e independiente para no ser la bisagra de la derecha, votando la investidura del candidato del PSOE, exigiendo en todo momento cambios políticos de programas con contenido anti-neoliberal. En caso contrario, la izquierda no socialdemócrata no debe renunciar a la crítica, la organización y la movilización social contra las políticas neoliberales, políticas que no encontrarían enojo en la “oposición leal” anunciada por Rajoy.

NOTA:
(*) El camino del poder (Karl Kaustky) Ed. Fontamara. Págs. 113 y 114.

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