Acerca de Expedientes de Regulación y Estado de bienestar. Telón de fondo en las luchas obreras de SEAT

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Miguel A. Montes

14 Noviembre 2006

Cada 12 años en SEAT acontece una reestructuración de empleo (1.981-93-05). En 1.993 se saldó con 3000 despidos para mayores de 55 años con una pensión actual inferior a los 800 €/mes y 1.400 eventuales “no renovados”, según reza la resolución administrativa del 18/12/93. Resultado de la política industrial: mantenimiento de la marca con un recorte de empleo cercano al 50%. Resultado de la política social: inexistencia de medidas protectoras con reingreso de los eventuales y una prejubilación digna. Entre 1.981-93 SEAT pasó de una empresa integral con 32.000 empleos a otra con 13.000.

En el 2.005, la “multinacional” VW nos lanza la ofensiva de formotion, que busca sin distinción (centro o periferia) un recorte de empleo del 10% de todas las fábricas en Europa. Antes de agosto SEAT oficializa su ofensiva, o recorte del salario o recorte del empleo al 10%. Ante la ofensiva del capital en la búsqueda de recuperar los beneficios, no se escapa nadie, ni tan siquiera que en VW y Audi hayan presentado números positivos con beneficios históricos. No han cambiado nada las cosas desde Marx, la crisis de la acumulación de capital es estructural por la contradicción entre el carácter social de la producción y su forma privada, y seguirá siendo mientras no se cambie el orden social.

En esos momentos de ofensiva, dentro de CC.OO. vimos la necesidad de movilizar a los miles de trabajadores de SEAT para cambiar la correlación de fuerzas, donde apenas teníamos aliados firmes. Unos sindicalmente ya habían participado en la campaña del miedo, “después del verano vendrán 1400 más”, otros se desvinculaban de cualquier campaña unitaria y masiva con una manifestación de menos de 200 trabajadores/as el 5 de Octubre del “sector del auto”, y otros también proponían movilizaciones los sábados por la tarde sin convocatorias de huelga.

Con semejante “artillería pesada” no se iba a mover ni un ápice de la amenaza que se cernía, 1.346 despidos y chantaje hacia la marca y el futuro industrial de SEAT. Luego vino con nuestra insistencia cerril, la plataforma unitaria con plan social, las asambleas con paros, corte de autovía y ronda, huelgas generales (excepto en Centro Técnico donde UGT se desmarcó) y las movilizaciones multitudinarias en Barcelona ante la Generalitat. Durante 2 meses pasó todo eso, y hubo tiempo para la intervención política, pero se agotó el plazo, y un 2 de diciembre alguien ratificó en una rueda de prensa lo que la responsable de relaciones laborales ya anticipó en septiembre, “el problema laboral no es un tema de fondo” en relación a la propuesta social sobre las prejubilaciones anticipadas (modelo 2.001) para evitar medidas traumáticas (despidos forzosos). Si no había acuerdo entre las partes la administración dictaría una resolución no salomónica, siguiendo el modelo de otras empresas y de Gearbox con una resolución que deja a casi la mitad del ERE sin reingreso.

Todo lo que la movilización de los trabajadores había conquistado, mantenimiento de la marca SEAT, plan industrial, reducción del volumen de despidos forzosos a la mitad (excedencias, bajas incentivadas, más de 100 prejubilaciones), mantenimiento de las condiciones salariales del Convenio Colectivo, etc., quedaba ensombrecido por la aplicación de despidos forzosos para centenares de trabajadores de SEAT.

Desde el sindicalismo de clase tuvimos solos que abordar la patata caliente de tirar por la borda todo lo avanzado, repetir la experiencia de 1.993 y de Gearbox, o negociar las condiciones de reingreso de los despedidos, ante la ausencia de una legislación laboral que lo permita (por ej. en Miniwatt, el cierre de empresa ha significado la jubilación mediante bajas incentivadas para una parte y la pérdida de empleo para el resto).

No hubo prejubilaciones en SEAT para aborver todo el excedente y así se pactó el reingreso preferente, el periodo pre-vacacional de la presentación del ERE, y la complicidad de la administración en su tramitación, jugaba como arma de doble filo para que se entrara a no negociar las condiciones de los trabajadores despedidos, lo que de hecho hubiese supuesto el doble de despidos forzosos. Ante eso no se podía cimentar un nuevo oportunismo sobre 1.346 “cadáveres” sin garantía de reingreso.

Hay quienes plantearon judicializar el conflicto. Resultado 180 trabajadores no han optado por el reingreso a SEAT, y de los juicios hasta ahora sólo un nulo por discriminación política y sindical de la empresa, el resto son procedentes e improcedentes, y en estos casos no hay readmisión sino aplicación del acuerdo de reingresos pactado por CC.OO. y UGT (del cual CC.OO. ha solicitado la aplicación del mismo en este año). Nadie tira piedras a su tejado, y ningún juzgado de lo social ha dado la razón de que el ERE no tiene causa objetiva, y ello al margen de nuestros argumentos defendidos durante el proceso de movilización/negociación, como por ej. el trasvase de beneficios de SEAT a VW en calidad de saldo favorable por utilización de tecnología VW y del encarecimiento de componentes, ya que esto no es lo que “legalmente” prevalece ante unas administraciones plegadas a la filosofía de la “globalización”, basta con que una empresa presente causas productivas y previsión de pérdidas, para que la administración con E.T. en mano, desde hace más de 20 años, le apruebe un ERE y las medidas sobre los trabajadores/as caigan sin piedad alguna. ¿Cuándo se va a cambiar una legislación laboral que se basa en el predominio empresarial y el ajuste a los trabajadores ante las crisis de acumulación de capital? ¿Acaso no nos merece una posición política antineoliberal que ataque de frente y globalmente el problema en vez de plegarse al capital privado y las “multinacionales”?.

No es aquí sólo de política industrial de lo que se habla, aunque sea la gran ausente (reducción del empleo en el sector industrial en comparación con el resto de sectores), sino de política laboral y protección social, de filosofía anti-neoliberal y de lucha global y no parcial contra el orden social capitalista imperante.

Mientras tanto, nuestra tarea consiste en acumular fuerzas, organizar a los trabajadores socialmente y articular una vanguardia política que nos dirija hacia el objetivo socialista.

No vale la teorización de que la globalización impide que se articulen medidas antineoliberales desde los estados, eso suena a teorización del fin de la historia y del fin de la lucha de clases. Ahí está Cuba resistiendo contra el bloqueo donde sus niveles de protección social son envidiables en todo el “tercer mundo” y gran parte del “primer mundo”, ahí está Venezuela luchando contra el golpismo imperialista y avanzando socialmente, ¿y nosotros? ¿acaso vamos a caer en la parcelación de nuestras luchas, separando la economía de la política? ¿No es eso lo que defienden los gurús de la globalización?

Frente a la tesis del predominio del mercado capitalista sin regulación política y social, hay que oponerle una política donde la economía no escape a la intervención pública, y hoy ésta es más necesaria que nunca frente al capitalismo neoliberal, destructor de empleo industrial y demoledor de la protección social. La filosofía de la globalización es la de cuestionar los estados-nación con políticas protectoras en lo social, es la de separar la economía de la política, para terminar de matar al estado de bienestar. ¿A quién le da igual que la política laboral y social intervenga sobre el mercado capitalista?.

En el Estatut, tenemos nuestra arma política: dret al treball, planificació de la economía i la industria, protecció social… En el conflicto de SEAT hemos echado a faltar la defensa de las conquistas sociales, mientras los trabajadores reivindicaban jubilaciones anticipadas, medidas no traumáticas para absorver todo el excedente, se hacían oídos sordos desde la derecha (coherente con sus intereses de clase), los gobiernos y los oportunistas de la política extraparlamentaria de ultraizquierda (que cuestionaban las luchas).

Pero ¿acaso no le va bien a aquellos que desde la derecha atacan el Estatut pero aplauden las exenciones fiscales de empresarios y la condonación de los intereses de la deuda pública a banqueros? ¿Como podemos admitir como un problema “no de fondo” la cuestión laboral y social? ¿No va siendo hora de que la izquierda política se diferencie entendiendo que las necesidades sociales deban estar atendidas? ¿No va siendo hora de que las cosas del comer se coloquen a la altura del corazón y la cabeza en la actuación política?. ¿Acaso era más importante donar 147 mill. € a VW en I+D que defender una inversión de 45 mill. € para prejubilaciones en SEAT? ¿No va siendo hora de reforzar las políticas de izquierda y el sindicalismo de clase en vez de actuar de forma oportunista contra nuestras propias conquistas y luchas?.

Es hora de pasar a la defensa de la protección social y laboral en mayúscula, con leyes y acuerdos laborales, los cambios no se dan en los juzgados de lo social, sino en las movilizaciones y la organización de la mayoría social contra las estrategias neoliberales, en defensa de lo que sí que es un problema de fondo en el siglo XXI el dret al treball i la protecció social.

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