A 16 años de la desintegración de la URSS. Repercusiones mundiales

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Miguel A. Montes

15 Abril 2008

Hace 16 años, en la izquierda gentes y partidos de diferente procedencia (anarquistas, socialdemócratas, eurocomunistas, trotskistas, etc), saludaban el “colapso” de la Unión Soviética desde diferentes puntos de vista: que la URSS era una carga que impedía el avance revolucionario mundial (izquierdistas), otros decían que se trataba de una “revolución” antiburocrática (trotskistas) mientras Walesa y Havel defendían la economía de mercado, y la “nueva” izquierda (tercera vía) ridículamente consideraba que la URSS espantaba la clientela electoral no obrera, clases medias y burgueses, gentes de bien engalanados con trajes de franela.

Hoy sabemos con la misma exactitud que los cosmonautas soviéticos que tras dos años en el espacio volvieron en 1.991 a la Rusia capitalista, que el derrumbe fue una contrarrevolución, a la que al menos ideológicamente se le debe poner fin. No debe extrañar que el crecimiento imparable de los comunistas coloquen las cosas en su sitio. En algunos países son el principal partido de la oposición, y en Bielorrusia gobiernan.

Durante estos 16 años, el retroceso histórico mundial del movimiento obrero, y las fuerzas de progreso frente al imperialismo es conocido, el triunfo de la derecha y el neoliberalismo en la década de los 90 también es conocido, en este año por ej. la derecha ha ganado elecciones en 9 países europeos, algunos con mayoría absoluta (Francia, Alemania, Polonia, Austria, Suecia, Finlandia, Holanda, Grecia e Italia). El fracaso estrepitoso de la tercera vía de carácter neoliberal, anti-obrero y anti-comunista también es conocido. Los comunistas en España, Italia y Francia, padecemos una crisis aún no cerrada desde que el revisionismo eurocomunista de finales de los 70 desdibujó el carácter de clase y marxista-leninista del partido.

¿Pero a los que vivimos de un salario, qué nos importa y en qué medida nos vemos afectados en nuestras vidas por el derrumbe de la URSS? A esta pregunta vamos a intentar responder haciendo balance de las conquistas y del deterioro de nuestras condiciones de vida concretas.

Balance de conquistas y retrocesos 

La existencia de la URSS y el sistema socialista mundial habían conseguido una serie de conquistas para el movimiento obrero y el género humano indigeribles para el capitalismo mundial:

  • La constitución soviética desde 1.936, conquista el derecho al trabajo y la supresión del paro, jornada 35 y 30 horas semanales, vacaciones pagadas con casas de descanso, sanidad gratuita, jubilación 55-60 años, enseñanza gratuita, igualdad de la mujer, protección a la maternidad como tarea social e igualdad de las naciones, etc.
  • La existencia de la URSS permitió derrotar a la amenaza más grande para el progreso y la democracia, el fascismo y el nazismo, en Stalingrado y Berlín, no en Normandía.
  • Con la URSS como contrapeso al capitalismo se agilizó la descolonización mundial en Asia y África, y las revoluciones de Corea, Cuba, China, Vietnam, Afganistán democrática, etc.
  • La Europa capitalista, tuvo que ceder en el pacto capital/trabajo con el Estado de bienestar, reconociendo gran parte de las conquistas sociales que ya se contemplaban en los países socialistas, con el objetivo de contener el avance comunista en el movimiento obrero, en países donde encabezaron la lucha por la democracia y contra el fascismo (Francia, Italia, Grecia…).

Desde la caída de la URSS, roto el equilibrio de fuerzas, el neoliberalismo ha sido el modelo que el capitalismo ha adoptado para superar la crisis del sistema y acrecentar los beneficios. Modelo inaugurado por los gobiernos de Tatcher y Reagan, y que durante la década de los 90 se han cebado a cargo de nuestras espaldas obreras en todo lo ancho del planeta tierra.

La bancarrota del Estado de Bienestar

En los países de la UE-15 se ha puesto en letra muerta las conquistas de las constituciones nacionales (derecho al trabajo, a la vivienda, a la sanidad pública, a pensiones suficientes, planificación económica, etc). Fue en la década de los 90 cuando nos impusieron las directrices de Maastrich (déficit cero) y la tercera vía socialdemócrata, nueva izquierda (ecosocialista) incluida, comenzaban a defender abiertamente el capitalismo. Eran los “sí críticos” ribolistas y las ovaciones socialdemócratas mientras nos colocaban las banderitas en nuestras costillas obreras. Los valores de la socialdemocracia promovidos para la defensa del estado benefactor (equidad, justicia social, igualdad de oportunidades, solidaridad…) fueron sustituidos por la racionalidad capitalista en su proceso de acumulación mundializado (economía de mercado, competitiva, dinámica, flexible, promotora de la iniciativa privada…), Blair, Schroder, Jospin, Zapatero, etc.

En la actualidad, la Agenda de Lisboa y el Tratado constitucional europeo persiguen rebajar las conquistas sociales (Bolkestein, flexiseguridad), no es casual que el Tratado constitucional  (de carácter imperialista, neoliberal y antidemocrático) sea rechazado por referéndum en países (Francia, Holanda) donde el Estado benefactor es más sólido y los trabajadores saben lo que se juegan. Ni tampoco es casual el resurgir de las huelgas generales para frenar las medidas neoliberales en Alemania, Italia, Grecia, España y la reciente huelga de la CGTP en Portugal contra la flexiseguridad de la Agenda de Lisboa, cuyos objetivos son el recorte salarial, reformar la seguridad social y liberalizar sectores económicos (gas, electricidad, etc).

Los obreros de España y Catalunya no nos hemos escapado, la sanidad sigue privatizándose, la incompatibilidad campea a sus anchas entre la medicina pública y la privada donde la salud se mide como cualquier mercadería, las pensiones futuras son puestas en jaque como derecho, mientras el Estado anti-benefactor condona la imposición fiscal a las grandes fortunas y la iglesia. Los impuestos indirectos al consumo básico y municipales suben como la espuma, los salarios bajan (4 puntos en 10 años), los beneficios empresariales se multiplican por 2, la vivienda se convierte en un grave problema, la deuda financiera de las familias obreras según el Banco de España alcanza un récord histórico en el 2.006 su montante equivale al ¡¡¡85% del PIB!!!, se produce un nuevo fenómeno ¡¡¡los salarios financian la crisis capitalista con el endeudamiento familiar!!!.

Las prestaciones sociales nos colocan en el penúltimo lugar de la UE-15 por delante de Irlanda, tras el E.T y las sucesivas “reformas” del mercado de trabajo, la causalidad en el empleo no existe, el 34% de los trabajadores en España son temporales, ¡¡¡el triple que en la UE!!!, las reestructuraciones industriales (cierres de empresa y deslocalizaciones) se efectúan pisoteando derechos de empleo y jubilación, mientras se permiten royalties y se renuncia a defender patrimonio público industrial.

El crecimiento de la economía se basa en los bajos salarios, la especulación, trabajadores inmigrantes sin derechos, que en su conjunto y sin política industrial han rebajado los costes laborales, dando grandes beneficios empresariales (construcción y servicios) etc, que ahora con la desaceleración cíclica acrecentará el paro y la desprotección social.

Retorno de la guerra en Europa 

Tras ¡¡¡45 años sin guerras en Europa!!!, con la desintegración de Yugoslavia, promocionada y financiada por Alemania, El Vaticano y la OTAN, se lleva a cabo la primera guerra en suelo europeo. Los Balcanes vuelven a las fronteras anteriores de 1.945, cuando Hitler se paseaba con sus tropas y tropelías genocidas, los nuevos Estados se cimientan en la xenofobia racista y la ideología fascista, con el objetivo imperialista de disponer gobiernos reaccionarios sometidos a las directrices neoliberales.

Guerras, saqueo de los pueblos y reparto del botín 

La pugna entre las potencias imperialistas se agudiza por el control de los recursos energéticos y sus rutas. Vuelve la vieja política colonial de guerras “humanitarias” y lucha entre “civilizaciones” por un pedazo de tierra y dividendos, que pretende encubrir el carácter imperialista de las guerras. La desaparición del Pacto de Varsovia, no trajo la paz, sino más OTAN (ampliada hacia el este) y mas gastos militares a costa de las cargas sociales de los trabajadores del mundo “civilizado”, y la aparición de infinidad de guerras rapiña para el nuevo reparto territorial del mundo: la guerra del Golfo, la ocupación de Somalia, la guerra del Congo por el coltán (con 7 millones de muertos), las guerras de Afganistán e Irak, etc, y que además sirven de desarrollo de la industria y el comercio militar como receta anti-crisis del ciclo de la acumulación de capital, con las guerras locales de telón de fondo.

Un único pensamiento, el neoliberalismo. 

En un mundo sin ideologías (¿) se rehabilita a criminales de guerra nazis en Europa del Este y se criminaliza el pensamiento comunista y la lucha antifascista. En ese sentido va la resolución presentada por la derecha en el parlamento europeo persigue la ilegalización de los partidos comunistas, que ya son ilegales en varios países (Letonia, Lituania, Juventud comunista checa etc). No obstante, el procesamiento y la ilegalización de los comunistas húngaros, no ha impedido que el gobierno socialdemócrata pierda el referéndum para la reforma neoliberal que exige la UE, consulta silenciada en occidente y que entre otras cosas contemplaba la ¡¡¡privatización de la sanidad!!!. El 83% de los húngaros, con los comunistas a la cabeza se han opuesto a la reforma neoliberal. Está claro que las razones ideológicas de criminalizar el comunismo esconden el oscuro interés de clase de que los trabajadores aplaudamos la falsa democracia capitalista mientras nos saquean con medidas neoliberales.

El bienestar y la paz desgarradas a dentelladas 

¡He aquí la obra!, con la liquidación del contrapeso mundial al capitalismo. 16 años después de la caída de la URSS bajo los aplausos ensordecedores de la neoizquierda socio-liberal más preocupados en combatir el comunismo que luchar contra la ofensiva neoliberal, hoy la explotación continúa en la tierra, la paz se encuentra en jaque permanente, a la ideología antifascista y comunista se le opone el irracionalismo, el integrismo religioso y el fascismo, y nuestras conquistas sociales se convierten en el esparring de la familia Bush y quienes han renegado del socialismo. Como vemos eso sí que nos afecta de forma indirecta en nuestras vidas concretas y obreras.

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