LA MORAL DEL EMPRESARIO

Miguel A. Montes

1984

“W. Churchill dijo en cierta ocasión que el empresario era, para muchos, el depredador que había que abatir o la vaca que pue3de ser ordeñada indefinidamente, pero que nadie pensaba que el empresario era el caballo que tiraba del carro de la economía, creaba riqueza y generaba empleo…Así las cosas es comprensible que en España exista el desánimo empresarial, porque la política, la sociología, la prensa, el cine, la filosofía y la misma enseñanza se están volviendo en contra de la empresa; el empresario español, es …un hombre acosado no  sólo por los problemas económicos, sino por el mundo de las ideas. El principal peligro en estos momentos no es que quiebren las empresas, sino que quiebre también la moral del empresario…A lo dicho en estos párrafos…hay que añadir la desilusión producida como consecuencia de los recortes económicos que acaba de experimentar el Plan Electrónico Nacional…”. (José Mompín Poblet. Editorial mundo electrónico/1984 nº 138)

En este comentario, el santísimo empresario José Mompín Poblet nos sale queriéndonos tomar el pelo, quejándose de la poca filosofía burguesa que los medios de comunicación, los centros de enseñanza y las producciones cinematográficas ofrecen, lo cual está infectando la sociedad y a los trabajadores. Nos sale llorando porque los trabajadores agrupados puedan llegar a combatirle fiscal, política y sindicalmente, cuando lo único que se defiende es un puesto de empleo y un bienestar social que sólo una minoría social explotadora dispone.

La clase obrera es la que produce, la que consume,.la que gasta y nutre las arcas del Estado, la que sufre las consecuencias de una crisis económica, con la pérdida de su medio de vida: su empleo. Mientras el patrón consume bienestar, copa, café y puro, piscina, en hotel de cinco estrellas y un lunar en Miami, buenas propiedades y una buena cuenta en un banco suizo.

Y todavía nos sale nuestro sufrido empresario diciendo que todavía le falta algo a su mecanismo explotador, la moral, la tranquilidad extraempresarial. ¿Qué moral puede quedarle a un desempleado que sale todos los días desesperadamente a la búsqueda de un empleo, encontrar ese necesario medio de vida que no llega, con una ropa que tampoco llega al cuerpo?.

En el primer párrafo nuestro empresario alude a Wiston Churchill, cuando dijo que la burguesía era el caballo que tiraba del carro de la economía, creaba la riqueza y generaba el empleo. ¡Y un jamón!, son los obreros los que producen la riqueza nacional y el PIB, y los que por medio de su fuerza productora permiten al patrón convertir su dinero en capital, vendiendo las mercancías producidas por los obreros, en el mercado. Producen una riqueza nacional de la que no podrán disponer y los beneficios serán adquiridos por una minoría empresarial y explotadora (bancos, monopolios, etc). En cuanto a la generación de empleo, nuestros honestos empresarios lo hacen con unas tasas de paro muy elevadas y con una precariedad e inestabilidad emergente.

Nos sale llorando porque se pierde el tren de la enseñanza en buena parte de la población con la aplicación de la LODE. A ello hay que responder que es un atentado contra la “libertad” que la clase capitalista con sus centros de enseñanza privados no pueda amañar a todos los críos de la sociedad y moldearlos a su antojo para que el día de mañana tengan la misma ideología que ellos, los que puedan costear los gastos de la enseñanza privada que se codeen por los puestos del escalafón mas alto de la pirámide clasista, y los que no que se pudran en la sublime explotación asalariada o en el paro.

Pero lo que no les gusta de verdad es que no puedan controlar y monopolizar la enseñanza como hasta ahora, y que tengan que soportar que les salgan intelectuales obreros, sindicalistas o simplemente solidarios con los intereses de la clase obrera, de la mayoría de la sociedad, o algo por el estilo. Es decir, que sea posible para el día de mañana que no haya gente que a nuestro honesto empresario pueda combatirle como el dice fiscal, sindical y políticamente. Por eso tampoco quieren que el Estado destine presupuesto económico a la enseñanza pública, les molesta que la enseñanza sea libre, gratuita y de calidad, para que así la mayoría de la sociedad se quede sin lo mas esencial intelectualmente a la hora de combatirle, vamos que seamos analfabetos y que ese 7% de analfabetismo existente en España no descienda, que la enseñanza sea conforme a unas reglas de la sociedad capitalista que una minoría ha establecido en beneficio de la reproducción de las relaciones de explotación: capital/trabajo.

El burgués es en realidad el bueno de la película, y el obrero es el malo, por que le arrebata injustamente la moral al honesto empresario, por eso el señor Mompín arremete también contra aquella cinematografía que lo retrata tal cual es. Se mete con el cine, que es un medio de influencia y propaganda cultural acojonante. Le gusta que la gente sólo vea aquellas películas que expresan los problemas de una clase social en una sociedad de explotación aún siendo incompatibles con la vida misma de la mayoría de la gente, con buenos y malos de todos los gustos como en Dallas. También le gusta que los jóvenes sean pasotas y vean Superman, los efectos especiales de La Guerra de las Galaxias, pero le disgusta que vean los efectos especiales de la realidad misma retratados en las imágenes y atrocidades del denominado tercer mundo, o de la verdad empresarial, de sus relaciones con el mundo exterior, la sociedad y el trabajo, como en Poder sin Gloria, o de la bondad democrática de un patrón ante sus asalariados como en Novecento.

Quieren comernos el coco con su ideología explotadora, con este arma se patentiza aquello de “divide al enemigo y vencerás”, creando un clima antisolidario, sembrado por la incultura y la ignorancia de la mayoría de la sociedad. El saber es la llave del poder, decían los filósofos burgueses del siglo de las luces, y es ese saber el cual nunca han querido compartir con la mayoría de la sociedad.

El honesto empresario dice aún que se está mostrando al empresario como una realidad dañina a la que hay que combatir, fiscal, sindical y políticamente. Está claro que esto es un atentado contra la “libertad”, porque el atentado contra los intereses del individuo y su propiedad privada es un crimen contra la sociedad capitalista, es decir, en concreto es un atentado contra la libertad de explotar a otro, un atentado contra los intereses del individuo explotador y su propiedad: el capital. En eso se basan, pero incluso dentro de su moral de estercolero, esa libertad ¿es la de todos? ¿es la de la mayoría de la sociedad?, no, que nos parta un rayo a nosotros. La de cabezas y sangre que ha corrido en la historia para que el honesto empresario sea “bueno y comprensible”, para que ahora con una venda en los ojos nos fiemos de su bondad y hagamos lo que el persigue, dividirnos entre nosotros, combatirnos en vez de combatirle a el, consumir toda la mierda que nos tira, tener su misma ideología y fomentar así el desarrollo y reproducción del capitalismo como sistema íntegro social, ideológica y políticamente, el cual se mantenga frente a unas tasas elevadísimas de paro y de aumento del coste de la vida para los trabajadores. En síntesis, no quiere que veamos la realidad por nuestros propios ojos, ¡que empresario mas cojonudo!, en la defensa de sus intereses y libertad claro.

El honesto empresario nos recuerda a Locke cuando decía que la miseria no es por su desgracia sino por su maldad y puntualizaba grotescamente “el pobre puede llegar a probar fortuna”, llamando claramente a que los pobres deben de compartir las mismas ideas que los ricos para dejarse explotar y degollar bien tiernecitos. ¿Pero cómo va a probar nada el pobre si se le niegan los medios?, seguro que nuestro honesto empresario no tendrá que buscar como loco un empleo para alimentar a una familia obrera, seguro que no tendrá que mendigar, seguro que sus hijos e hijas no podrán estudiar carrera en la Universidad, etc.

Y es que al pobre en realidad lo que le falta es moral. Pues para que de una puñetera vez se entere este honesto empresario, de que ni su moral ni su ideología dominante, son compatibles con los intereses generales de la clase obrera, porque su liberación obtenida a costa de la mayoría explotada no es la de esa mayoría. Por que su libertad de riqueza y su moral destrozada por problemas fiscales, sindicales y políticos, no es nuestra libertad de desempleo, ni de miseria de muchos, ni tampoco es la moral de estar desesperado al no poder atender las necesidades mínimas de ser humano, como la de tener un medio de vivir y llegar a fin de mes.

Lo que este honesto empresario quiere, es que esa moral, ese ambiente del empresario de explotación de recursos humanos y materiales, por aquellos que dominan la economía, no sea restringida, obstaculizada, pese a quien le pese, aunque sea a la mayoría de la sociedad: la clase obrera. Y para conseguirlo pretenden apestarnos con su liberalismo burgués, con su mercantilismo publicitario del consumo de masas para empacharnos de su ideología consumista, de tener y ser más que el vecino, fomentando la demanda, subiendo el coste de la vida, fomentando el desarrollo del capitalismo nosotros mismos.

Este honesto empresario todavía se le ocurre decir “que la propiedad privada y el empresario son unas entidades históricas que se han ido formando como base de las sociedades prósperas y democráticas”. Pero ello, ¿en que sentido?, ¿a costa de qué?. Olvidándonos del norte geográfico y mirando mas al sur de latitud, encontramos lo que ha contribuido al desarrollo de tales sociedades prósperas y democráticas, encontramos la respuesta en el 75% de la población mundial.

Y que se entere ya este honesto empresario, que pese a su filosofía liberal-burguesa que santifica la inviolabilidad del individuo a secas y su propiedad (de lo cual ya sabemos a costa de qué se genera su propiedad y que sólo dispone una minoría), que estamos en una democracia y aunque burguesa, tenemos una constitución que proclama la libre asociación sindical obrera, y que por tanto se tiene derecho legítimo a la defensa de los intereses de los trabajadores, los trabajadores mismos, fiscal, sindical, políticamente y con huelga incluida. Los obreros estamos en nuestro derecho constitucional de no ser ese rebaño de ovejas dóciles que suben al monte y luego bajan para ser esquiladas, y que rehusamos en ese mismo derecho que nos asiste a la bondad emprendedora del patrón bueno por los siglos de los siglos. La libertad y la moral que esa minoría explotadora profesa en soporte de la opresión, la injusticia y la explotación de clase de la mayoría, no es la libertad ni la moral de esa mayoría explotada y oprimida.

Y para terminar, nuestro empresario alude al PEN, acusando a la administración pública sin puntualizar ni el porqué, ni dando datos, a lo que hay que decirle, que sólo falta que la administración pública de presupuestos del estado estuviera en sus manos, pues muchos favores le hace la administración al empresario (ampliación de ayudas y vacaciones fiscales) y ninguno a la clase obrera (recorte del gasto social).

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